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LA «MISIÓN» DE NETANYAHU: «ENTERRAR PALESTINA» PARA CREAR EL “ERETZ ISRAEL”

Roberto Mansilla Blanco*

La visión supremacista y genocida del gobierno de Benjamín Netanyahu, potenciada en aras de redibujar definitivamente el mapa del «Gran Israel» (Eretz Israel) con el objetivo de implosionar la geopolítica en Oriente Próximo, tiene un dossier con una clave: E1. Éste es el documento que el gobierno israelí maneja para «enterrar la idea de Palestina como Estado» a través de su fragmentación territorial en nuevos asentamientos en Cisjordania, los cuales se complementarían con la anexión total de Gaza en curso ignorando la tregua de Hamas y potenciando la expulsión definitiva de palestinos hacia Sudán del Sur, Libia o Somalilandia como posibles receptores, tal y como reflejan algunas informaciones.

Todo esto ocurre cuando la ONU acaba de catalogar la crisis de Gaza como «hambruna», la primera que se reconoce oficialmente fuera del continente africano. Pero a Netanyahu y sus cómplices ultraderechistas no parecen importarle esta resolución. Amparados por la impunidad que le permiten EEUU y Europa, entre otros, en Tel Aviv califican de «papel mojado» cualquier resolución de la ONU.

El hambre es una herramienta política de Netanyahu para fortalecer su proyecto supremacista. En 2021 unos 186 países miembros de la ONU votaron a favor de reconocer la seguridad alimentaria como un derecho humano y que su negación violaría el derecho internacional. Sólo EEUU e Israel votaron en contra de esa resolución de la ONU. Washington alegó aspectos comerciales. Tel Aviv, que ya en ese momento llevaba años con el cerco humanitario a Gaza, nunca ofreció razones sobre su decisión.

Mientras, Israel sigue robando tierras y asesinando deliberadamente a palestinos (hasta el momento más de 60.000 muertos, entre ellos 20.000 niños), toda vez que incentiva la recepción de vuelos chárter con nuevos colonos judíos provenientes de EEUU y Canadá que llegan a Israel para materializar este proyecto mesiánico de limpieza étnica y expolio territorial.

El ministro de Defensa Israel Katz reconoce que el 83% de las víctimas de Gaza son civiles. Fiel a su retórica incendiaria y desafiante, Netanyahu amenazó con «abrir las puertas del infierno» con la invasión a Ciudad de Gaza mientras recibe elogios de «héroe de guerra» por parte de su aliado Donald Trump.

Por otro lado, la crisis de Gaza ya ha provocado la primera caída de un gobierno occidental: en Países Bajos, el primer ministro en funciones Dick Schoof debió asumir la dimisión de cinco ministros de su gabinete, entre ellos el de la cartera de Exteriores, opuesto a la decisión del gobierno de bloquear sanciones adicionales a Israel por la masacre de Gaza. Esta crisis ocurre a escasos dos meses de las elecciones generales en ese país europeo. 

El proyecto E1 y el «Eretz Israel»

«Enterrar la idea de un Estado palestino». Así presentó el pasado 14 de agosto el ministro de Finanzas israelí Bezalel Smotrich la decisión de validar un proyecto de construcción de más de 3.000 viviendas al este de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada, lo que se ha clasificado como el documento E1. Sigue Smotrich con su perorata: «con el E1 por fin hacemos realidad lo que se prometió hace años. Es un momento fundacional para los asentamientos, para la seguridad y para todo el Estado de Israel». El gobierno de Netanyahu dio luz verde este 20 de agosto para iniciar la colonización acelerada de Cisjordania.

«Eretz Israel» o el «Gran Israel» es el proyecto mesiánico que pretende controlar territorios desde el Jordán hasta el Éufrates. Tanto Netanyahu como diversos altos cargos y líderes israelíes como la polémica activista de colonos Daniela Weiss han defendido la legitimidad «histórica» de esta idea supremacista.

Ahora bien surgen interrogantes: ¿supone el E1 «la Solución Final», el exterminio total de los palestinos o, en todo caso, la expulsión definitiva de sus hogares?; ¿implicará para Israel abrir los canales de una guerra a largo plazo con las próximas generaciones de palestinos expulsados de sus tierras pero lastradas de odio ante el actual genocidio de Gaza mientras el mundo mira para otro lado? Tomando en cuenta el caudal conflictivo que genera este proyecto en una región altamente inflamable, ¿significa el E1 la justificación para la expulsión de palestinos con la finalidad de perpetuar un estado permanente de conflicto con sus vecinos árabes para acentuar aún más la existencia del entramado militar-industrial israelí como «factor de supervivencia estatal» ante su fracaso diplomático para normalizar relaciones con sus vecinos árabes?

«Enterrar Palestina» y desaparecerla del mapa es el objetivo mesiánico que Netanyahu ha perseguido durante toda su carrera política desde hace más de 40 años. Es el «momento histórico» al que se refería Smotrich. En 2010 se filtró un documento geopolítico sobre el «Gran Israel» que preconizaba la «balcanización» del mapa regional en Oriente Próximo y el Norte de África como objetivo estratégico para asegurar «las fronteras históricas israelíes» y la neutralización de sus vecinos árabes en pequeñas entidades manejables.

Para ello ha tenido que eliminar adversarios regionales, desde el Irak de Saddam Hussein (2003) hasta la Libia de Gadafi (2011) y el régimen de al Asad en Siria (2024), observando cómo el nuevo gobierno sirio de Ahmed al-Sha’ara (proveniente de movimientos integristas vinculados al Estado Islámico y Al Qaeda) mantiene su neutralidad en el conflicto de Gaza e incluso ha sido persuadido por Trump a reconocer y normalizar sus relaciones con el Estado de Israel, tal y como se constató en Riad con la reunión entre al-Sha’ara y Trump (la primera que se realiza entre presidentes de Siria y EEUU) durante la reciente gira del mandatario estadounidense por Oriente Medio realizada en mayo pasado.

Sigue en pie Irán, objetivo estratégico pendiente para Israel y EEUU en el cual las dos escaramuzas de guerra directa entre 2024 y 2025 han demostrado que Israel no está tan preparado como se esperaba para destruir a su principal enemigo regional ni tampoco a sus proxys regionales, en especial los rebeldes hutíes de Yemen, el palestino Hamás y el libanés Hizbulá, por mucho que las fuerzas israelíes hayan logrado descabezar a sus respectivas cúpulas dirigentes.

La capacidad efectiva de ataque de los misiles iraníes impactó en territorio israelí causando fuertes destrozos, cuestionando severamente el mito de la invencibilidad israelí y demostrando que su dependencia de EEUU en materia de seguridad es mucho mayor de lo que se pensaba. Por otro lado no hubo colapso de régimen en Teherán como esperaban en Tel Aviv y Washington aunque las expectativas anuncian que la República Islámica de Irán progresivamente se transfigurará en un régimen de carácter pretoriano militarista fuertemente nacionalista donde la teocracia islamista tendrá un papel cada vez más testimonial y protocolario.

¿Hasta dónde llegará Netanyahu?

Más allá de su irracional huida hacia adelante que le llevó en junio pasado a atacar Irán, Netanyahu enfrenta ahora el malestar interno vía protestas sociales toda vez que los partidos de extrema derecha sionista y la línea dura presente en el establishment político y militar podrían recrear fisuras en su gobierno ante la escasa materialización de los objetivos trazados.

Por otro lado, y si bien la invasión de Gaza está ordenada, el Alto Mando ha advertido de las dificultades logísticas para controlar una franja de menos de 400km2 y millón y medio de personas hacinadas en una crisis humanitaria sin fin. El estamento militar ha debido llamar a 160.000 reservistas para iniciar la invasión lo cual revela la magnitud de una invasión que genera ciertas divisiones internas.

Mientras la imagen internacional e incluso la legitimidad de Israel se desploman, Gran Bretaña y Francia (dos entusiastas aliados israelíes a través de poderosos lobbies internos) advierten con romper la baraja histórica reconociendo al Estado de Palestina en la próxima Asamblea General de la ONU en septiembre.

Sólo apoyado por EEUU y la complicidad europea, Israel se somete a un aislamiento internacional sin precedentes en sus más de siete décadas de existencia. No obstante, su poder de influencia persuasiva parece seguir intacta: la reciente crisis diplomática con Australia por las críticas del gobierno de Canberra por la hambruna en Gaza y su decisión de reconocer al Estado palestino llevó a una inmediata reacción por parte del gobierno australiano de acusar a Irán de estar detrás de unos ataques contra intereses israelíes en el país. Unas 300.000 personas manifestaron en Australia contra la guerra en Gaza. La decisión de Canberra de reconocer a Palestina como Estado sigue la dinámica ya anteriormente establecida por Francia, Gran Bretaña y Canadá, aspecto que crea una división interna entre las fuerzas «atlantistas» y EEUU, aliado irrestricto israelí.

Si bien Netanyahu se complació por la expulsión del embajador iraní en Canberra y el cierre de la embajada australiana en Teherán mientras fuentes del gobierno del primer ministro Anthony Albanese negaban que detrás de esta acción estuviera la necesidad de apaciguar a Tel Aviv, el leitmotiv de los acontecimientos intuye que Australia, actor clave para EEUU vía pacto AUKUS, fue presionada para actuar a favor de los intereses israelíes.

Netanyahu y sus acólitos saben que el momento es propicio para materializar su proyecto mesiánico, con un aliado como Trump en la Casa Blanca que blanqueará sus crímenes y reforzará su impunidad toda vez que el mundo pendiente de la posibilidad de una pax rusica en Ucrania.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

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IRÁN, ESE GRANO DONDE LA ESPALDA PIERDE SU SANTO NOMBRE

F. Javier Blasco*

La Comunidad Internacional (CI) lleva años hablando mucho y nada bien de Irán desde su nacimiento como República Islámica tras el derrocamiento del Sha de Persia, Reza Pahlevi (1979) al haberse convertido en una especie del perejil de todas las salsas por desear arrojar a los israelíes al mar, declararse enemigo de acérrimo de Arabia Saudita y aparecer en todas aquellas más conflictivas en Oriente Próximo.

Irán es una república islámica de 1.648 millones de kilómetros cuadrados ubicada en el golfo Pérsico que cuenta con lugares de interés histórico que datan del Imperio persa cuya la capital fue fundada por Darío I en el siglo VI a. C. Su censo en 2023 alcanzó la cifra de casi 91 millones de habitantes, mayoritariamente chiitas, cuyo gobierno tiene determinadas características que le otorgan un régimen especial, que se basa en la teocracia dando pie a un Estado unitario, aunque su oficialmente Parlamentarismo y Presidencialismo se sostiene bajo la vigilancia de un complejo sistema de equilibrios y contrapesos que ejercen un control múltiple y podríamos decir, donde reina una elevada desconfianza entre unos poderes y los otros.

Cuenta con un potente Ejército al estilo clásico, aunque pobremente armado y mal instruido con cierto grado de grandes deficiencias. Además, existe lo que se conoce como la Guardia Revolucionaria, que es donde descansa el verdadero poder militar, con elevado número de integrantes, de gran capacidad de proyección (los Quds) con altos niveles de instrucción y dotados de un sinfín de medios sofisticados, principalmente en aviones y grandes medios de artillería de largo alcance con un elevado e indeterminado número de misiles de todo tipo de alcance y de precisión, varios de ellos dotados de combustibles sólidos lo que les hace más fácil y acorta el tiempo para su entrada en posición lo que dificulta su posibilidad de localización antes de hacer fuego. Además de lo anterior, en dicha Guardia Revolucionaria también se integran las conocidas fuerzas para la Organización y la Movilización de los Pobres (Basich) conocidas por su crueldad a la hora de establecer el orden público cuando la población se levanta contra el régimen por cuestiones políticas o en protesta por la hambruna u otras muchas acuciantes peticiones de un pueblo bastante culto pero muy necesitado y dado a la droga en gran parte.

Las múltiples sanciones internacionales por sus incumplimientos sobre el alcance y dimensiones de su programa nuclear y otros asuntos de menor índole, los ha llevado a aumentar su instinto o desconfianza y a aprovechar las nuevas tecnologías recibidas o copiadas a determinadas fuentes externas, que se han empleado fundamente en la evolución y perfeccionamiento de sus misiles y drones (principal proveedor a Rusia de estos artefactos).

Su doctrina nacional a modo simplista, se basa en la exaltación nacional a toda costa, en la intransigencia ante el expansionismo cultural o religioso interno fuera de los cánones marcados por ellos mismos y en el esparcimiento e implantación de la religión chiita en contra de la sunita en todo el mundo, aunque no siempre sucede con esta rama ya que depende de cómo sean sus intereses en cada lugar (Líbano o Gaza), en su odio a EEUU y, fundamentalmente, tal y como se ha mencionado, en la lucha por la erradicación y desaparición de Israel de la faz de la tierra.  

El programa nuclear iraní se puso en marcha en la década de 1950 bajo los auspicios de EEUU. Actualmente, Irán es el séptimo país en producir hexafluoruro de uranio y controla todo el ciclo del combustible nuclear en varios centros de producción, tratamiento y enriquecimiento, principalmente en Isfahán, Natanz y Fordow. Cuenta con una sola central nuclear en Bushehr.  Todas ellas han sido objeto durante varios días de ataques importantes por la aviación israelí (para ablandar o anular sus defensas antiaéreas) y el pasado sábado, de madrugada, por la acción de los medios navales y aéreos norteamericanos apoyados por sus aliados en la zona y en estrecha coordinación y cooperación con los israelitas; todos ello, encuadrado en la que se conoce como «Operación Martillo de Medianoche».  

Las capacidades de expansión y despliegue de los Quds y la gran eficacia para lograr un buen adiestramiento y alimentación del combate de otros grupos terroristas como los hutíes en Yemen, las fuerzas yihadistas de Siria o en Irak, Hamás en Palestina (sunita) y Hezbolá en el Líbano (chiita) ―todos ellos para desestabilizar las zonas de despliegue y obstaculizar las acciones de EEUU o Israel, según los casos― y sus constantes referencias y desprecios a los avisos y consejos de la CI para que frenara el desarrollo y evolución de su programa nuclear, así como sus amenazas a la existencia o supervivencia de Israel, han llevado a los dos potentes aliados en la zona ―Israel y EEUU― a urdir un plan de mediano plazo que podía resumirse en un debilitamiento progresivo de los tentáculos iraníes en sus grupos terroristas amamantados por ellos hasta su casi total extinción y, una vez conseguidos tales objetivos en sus zonas de despliegue o habitual implantación, ir directamente a la madre del cordero, las defensas de las instalaciones y sus propias capacidades nucleares usando los medios precisos en cada momento mediante una serie de eficaces ataques selectivos y muy psicológicos para finalmente, dejarles con las manos vacías y sin capacidad de respuesta militar o terrorista seria en el momento de ser atacados en fuerza, y además, con el menor daño posible para la población civil iraní.    

Así, Israel ha efectuado prácticamente en soledad la totalidad de los esfuerzos para anular las grandes capacidades de la mayor parte de los grupos terroristas fuera de Irán, ha ablandado las principales defensas antiaéreas que daban cobertura a los centros de producción y enriquecimiento de su programa nuclear y, finalmente, mantenerse en apoyo de sus potentes primos que han desplegado potentes medios y armas únicas en el mundo, al parecer capaces de haber puesto en peligro y dañar totalmente o al menos dilatar bastante en el tiempo el programa nuclear iraní.

Bien es cierto que el know kow de las técnicas y procedimientos de obtención y enriquecimiento del material necesario para crear bombas nucleares sigue estando en manos y a buen recaudo de los iraníes y podrán volverlo a intentar de nuevo; pero esta vez ya no lo harán de la misma forma ni bajo los auspicios u ojos entornados del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), ahora ya se sabe a ciencia cierta que no son nada de fiar; conocen las capacidades y decisión real de la CI de impedirlo y no tras este inesperado ataque ya no despreciarán las decisiones y los planes norteamericanos e israelíes en temas que les conciernen y son graves como ir a la guerra, si fuera necesario.

No obstante, con esto no se ha acabado el conflicto e Irán puede tomar grandes y graves represalias como el ya anunciado cierre del estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del petróleo y del gas que se producen en el mundo y que sus capacidades militares siguen casi intactas; pero dados los pocos apoyos reales que les queda en la zona e inclusive en el mundo (Putin, a pesar de comprarle masivamente drones ya tiene bastante con Ucrania y parece que Trump le está permitiendo mucho allí a cambio de su no injerencia en este otro tema y China está volcada en sus intereses vecinos) y por lo tanto, tendrá que someterse a la realidad y agachar las orejas bajo los auspicios de la ONU, dado que sus agresores se han cuidado muy mucho en decir al mundo y muchas veces, que sus ataques van exclusivamente contra su programa nuclear ilegal y, por el contrario, no pretenden derrocar o cambiar el gobierno de Irán.  

Las reacciones chinas y rusas a día de hoy son muy tibias y bastante significativas y como elementos en contra o realmente negativos podemos considerar el verdadero daño hecho en las instalaciones nucleares, ya que la radiación nuclear entorno a estas no ha variado mucho, lo cual es muy significativo y negativo y por otro lado, la enorme posibilidad de que Irán actúe contra una o varias de las bases militares a su alcance o radio de acción que albergan miles de tropas norteamericanas en su conjunto. En el lado positivo está el mensaje dado por Trump haciendo replegar hoy los bombarderos B-2 que participaron en la acción mostrando así que ya no tiene intención de volver a actuar con ellos. 

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG. 

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TRAICIONAR A LA PATRIA

César Augusto Lerena*

El día 2 de abril en que debió resaltar frente al Cenotafio de Buenos Aires, el sacrificio de los combatientes argentinos caídos en Malvinas; pero el presidente Javier Milei dio por tierra el eje central de la reivindicación argentina respecto a Malvinas, plasmado en la Disposición Transitoria Primera del Constitución Nacional: «La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».

El Presidente «anheló», que los malvinenses «decidan algún día, votarnos con los pies»; es decir, aplicar «la fórmula británica de la autodeterminación» rechazada reiterada y fundadamente por la Argentina y descartada por las Naciones Unidas y, con sus improcedentes expresiones, invitando a los isleños británicos que se trasladasen desde un territorio ―las Malvinas e islas del Atlántico Sur― que no es ajeno a Argentina, sino parte integrante e indivisible de la República. Por sus afirmaciones la Justicia sabrá si tipificarlo de Incapaz o Traidor a la Patria. Además, debemos indicarle al Señor Presidente que el reclamo argentino ―como lo indica la Constitución Nacional― no solo alcanza a los «espacios marítimos circundantes» sino «a los correspondientes» y, entre ellos, a los 1.639.900 Km2 que tiene invadidos ―y explota los recursos― el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, nación que el primer magistrado ni siquiera mencionó a lo largo de su reducido discurso. Por cierto, tampoco son «malvinenses» sino isleños ocupas británicos y también rechazamos que «nuestra demanda soberana haya sido damnificada» por una supuesta casta política, porque si bien, se han llevado insuficientes y erróneas acciones políticas en los gobiernos de turno, no se puede involucrar en ellas a los importantes aportes de destacadas personalidades de la política y de la diplomacia argentina que permitieron el apoyo de las naciones del mundo y en particular el dictado de las Resoluciones de las Naciones Unidas, de singular valor para sostener la posición de Argentina sobre los derechos argentinos.

A modo de ejemplo, bastaría recordar el memorable «Alegato Ruda» donde el representante argentino, el Embajador Dr. José María Ruda, en el Subcomité III del Comité Especial encargado de examinar la situación respecto a la aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los países y pueblos coloniales (Nueva York, 09/09/1964).

No ha habido, daño más grave a la soberanía nacional que el infringido por las citadas declaraciones del presidente. Hay que prestar atención, que no se trata de un funcionario de segunda categoría el que efectuó las lamentables declaraciones, sino que son expresiones del Presidente de la Nación que lesionan toda la política argentina, muy especialmente las que resultaron el dictado de Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, entre otras la Resolución 31/49 del 1/12/1976 ―aunque aprobada gracias a las gestiones llevadas adelante por el gobierno de Isabel Martínez de Perón― que instó «a las dos partes a abstenerse de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones 1.514 (XV) del 14/12/1960, la 2.065 (XX) del 16 de diciembre de 1965 y la 3.160 (XXVIII) del 14/12/1973» y donde la Asamblea General de la ONU expresa «su reconocimiento por los continuos esfuerzos realizados por el Gobierno de la Argentina, conforme a las decisiones pertinentes de la Asamblea General, para facilitar el proceso de descolonización y promover el bienestar de la población de las Islas». Esfuerzos que parecen ignorar el presidente Milei.

De igual modo, las Resoluciones 2.065 y 3.160 citadas, donde la Asamblea General «pide a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que aceleren las negociaciones relativas a la disputa sobre soberanía».

Por otra parte, mediante un extraordinario esfuerzo y éxito de la diplomacia argentina y el apoyo de numerosos países del mundo la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14/12/1960 aprobó la Resolución 1.514 (XV) «que declaró que todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas»; una decisión plenaria que irresponsablemente pretende dejar de lado el presidente Milei.  

En esta Resolución se declaró que «La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales»; que «a fin de que los pueblos dependientes puedan ejercer pacífica y libremente su derecho a la independencia completa, deberá cesar toda acción armada o toda medida represiva de cualquier índole dirigida contra ellos, y deberá respetarse la integridad de su territorio nacional»; que «Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas» y que «Todos los Estados deberán observar fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de la ONU; de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la presente Declaración sobre la base de la igualdad, de la no intervención en los asuntos internos de los demás Estados y del respeto de los derechos soberanos de todos los pueblos y de su integridad territorial».

A esta importante Resolución le siguió la Resolución 2.065 del 16/12/1965 de las Naciones Unidas que despejó toda duda sobre los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, dejando constancia de «la existencia de una disputa entre los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña acerca de la soberanía sobre dichas Islas e invitó a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial» y, dejando nuevamente en claro, que ninguna cuestión relativa a «la autodeterminación» de los isleños está en juego.

La guerra por la recuperación de Malvinas de 1982 y el posterior retiro de las tropas argentinas no modificaron los derechos argentinos sobre los archipiélagos ya que la Resolución 37/9 de la Asamblea General de la ONU del 04/11/1982 «recordando todas las resoluciones citadas y las Resoluciones 502 (1982) y 505 (1982) del Consejo de Seguridad del 3 de abril y 26 de mayo de 1982…» la Asamblea General instó «a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña y de Irlanda del Norte a que reanuden las negociaciones para encontrar en el más breve plazo una solución pacífica al conflicto de la soberanía en el asunto de las Malvinas»; es decir, absolutamente contrarias a las manifestaciones del desinformado (¿?) Diputado José Luis Espert y también a las imputaciones inconsistentes del presidente Milei.

El Reino Unido de Gran Bretaña carente de todo derecho sobre las islas se ha negado sistemáticamente a dialogar con Argentina sobre «el otorgamiento de la soberanía plena», demostrando un total desprecio sobre el reclamo reiterado y universal de los pueblos para terminar con esta invasión de los territorios insulares y marítimos argentinos; por el contrario el Reino Unido avanzó sobre nuevos territorios argentinos, ya que mientras en 1982 invadían y explotaban las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur de unos 20.000 Km2 y las tres millas marinas alrededor de éstas, han avanzado hasta invadir 1.639.900 Km2 de territorios insulares y marítimos argentinos y disputan con la Argentina 1.430.367 Km2 de la plataforma continental más allá de las 200 millas marinas y los territorios de la Antártida Argentina. Hecho gravísimo al que hay que agregarle la extracción ilegal de unas 250.000 toneladas anuales recursos pesqueros y el inicio de la explotación de recursos petroleros, estimada en 150.000 barriles diarios.

La pretensión del invasor, su dilación en el tratamiento del tema y la inconsistente argumentación utilizada es de una gravedad superlativa ya que atenta contra la soberanía argentina; por lo tanto, las declaraciones del presidente Milei comprometen la soberanía nacional y contradicen la política internacional seguida sin solución de continuidad por nuestro país desde la invasión a Malvinas por el Reino Unido en 1833 dando lugar al reconocimiento de la demanda argentina de la mayoría de los países del mundo. Una irresponsabilidad sin precedentes tratándose del primer magistrado de la Nación.

Pero, estas declaraciones gravísimas no pueden considerarse producto de una desinformación del presidente o del escribiente del discurso pronunciado el 2 de abril en el Cenotafio a la hora de honrar a los caídos en Malvinas, ni se trata de hecho aislado; son la culminación de una serie de actos contrarios al interés nacional que debilitan el pleno cumplimiento de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

El nuevo gobierno libertario alineado en forma irrestricta con los gobiernos de Estados Unidos-Israel rechazó la incorporación de Argentina a los BRICS, todas acciones que debilitan los tradicionales apoyos que tuvo Argentina sobre la Cuestión Malvinas en las Naciones Unidas. Insólitamente, mientras eso ocurría el presidente Donald Trump diferenció a las Islas Malvinas respecto a la Argentina continental aplicándole un arancel del 41% en lugar del 10% que le aplicó a la Argentina y el resto de los países de Sudamérica, como si Malvinas se tratara de un Estado independiente.

Por otro lado, es más que evidente el silencio del gobierno argentino frente a las distintas acciones británicas vinculadas a los territorios insulares y marítimos argentinos e, incluso, manifestando su intención de incorporarse a la OTAN; cuestión ciertamente insólita porque el Reino Unido la integra y la Argentina al igual que el Reino Unido ni siquiera le prestan atención a la «Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur», que este último viola sistemáticamente.

Al mismo tiempo, al asumir el gobierno del presidente Milei en 2023 no trató el presupuesto anual y con ello, congeló los fondos de las fuerzas navales armadas, de seguridad marítima y fluvial y de control, dificultando aún más la administración y control del Atlántico Sur y la ejecución de toda política de fortalecimiento de la soberanía nacional en la parte meridional del Atlántico Suroccidental y la Antártida, el control de la pesca ilegal, el trabajo esclavo, el narcotráfico y la contaminación marina.

La entonces Canciller Diana Mondino declaró en 2024 que era «necesario atender los derechos de los isleños», en línea con lo expresado por el presidente el pasado 2 de abril y en contraposición a lo previsto por la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional y la doctrina mantenida por la Argentina de integridad territorial.

Este mismo año el Poder Ejecutivo Nacional presentó al Congreso la Ley de Bases (Ómnibus) donde se preveía reformar la ley de Pesca que permitiría el acceso mediante el pago de un canon a empresas pesqueras extranjeras a la Zona Económica Exclusiva Argentina; hecho inédito en el mundo desarrollado, hecho que hace inviable todo tipo de control argentino en el Atlántico Suroccidental, debilitando su administración y favoreciendo la posición británica en el área. Profundizando la gravedad de la medida, esta Ley preveía autorizar el desembarco fuera de los puertos nacionales, el ingreso de barcos de cualquier antigüedad y la utilización de tripulación extranjera en los barcos pesqueros. Al mismo tiempo derogaba la Ley 26.386 que prohibía que barcos habilitados por la Autoridad de Aplicación pescaran sin habilitación nacional en Malvinas y viceversa, permitiendo en consecuencia que buques que pescan con licencia ilegal británica en Malvinas, entre ellos los de sociedad española-británica, coreanos y taiwaneses pesquen en la Zona Económica Exclusiva Argentina, una verdadera cesión de la soberanía nacional. Este proyecto fue retirado por el gobierno por la gran oposición que realizaron los sectores empresarios, gremiales, políticos y expertos.

Mientras tanto, en nombre de la Corona Británica, el Comisionado de las islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur extendió «la prohibición de pescar» a 449.000 Km2 en el denominado Santuario Ecológico ilegal del Reino Unido de 1.070.000 Km2 de alrededor de las islas, violando ―además de la soberanía argentina― la Convención de los recursos vivos en la Antártida, constituyéndose en un nuevo acto unilateral sin que la Cancillería argentina tomara posición alguna y actuara en consecuencia.

Se violaba de esta manera la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional y toda la legislación argentina aplicable (Leyes 15.802; 22.584; 23.775; 23.968; 24.216; 24.543; 24.922; 25.263; 25.675; 26.386; 26.651; 26.776 y, 27.564) y la Resolución 31/49 de las Naciones Unidas.

Al mismo tiempo, la administración invasora en Malvinas licita la construcción de un nuevo puerto en Malvinas cuyo costo de 194 millones de dólares estaría financiado por la Banca Rothschild, estimándose habilitar esta terminal portuaria en 2027, mejorando la logística en las islas, además de contar con un aeropuerto para aviones de gran porte. Todo ello facilitará las operaciones de los grandes buques de carga que utilizan el Estrecho de Magallanes para acceder al océano Pacífico ante la imposibilidad de hacerlo por el canal de Panamá. También los que transitan desde el océano Índico, los contingentes turísticos y los pesqueros extranjeros que operan en la parte meridional del Atlántico Suroccidental; además de promover el interés científico mundial de quienes trabajan en la Antártida; desplazando en todas estas actividades a los puertos del Tierra del Fuego. El objetivo del Reino Unido es la constitución de un Hub Regional en Malvinas.

La Canciller Mondino y la secretaria de Malvinas de la Cancillería Paola Di Chiaro, se ausentan en la VIII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) donde, pese a ello «los países de la región reafirmaron su respaldo a los derechos de soberanía argentinos en la cuestión de las Islas Malvinas, conforme a lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas».

Se debilita el frente fluvial y marítimo argentino y se promueve la extranjerización de la administración de la vía troncal fluvial Paraná-Paraguay que a la par de desatender la soberanía nacional y el poder de policía en estos importantes ríos se impedirá el desarrollo regional del litoral del nordeste argentino. A la par se autoriza a Uruguay la profundización del canal del Puerto de Montevideo sin una tarea equivalente en el proyectado canal de Magdalena impidiendo la debida integración de la red comercial fluvial-marítima argentina y facilitando la logística de la pesca ilegal en alta mar de los recursos migratorios originarios de la Zona Económica Exclusiva y de Malvinas, debilitando la soberanía en los archipiélagos del Atlántico Suroccidental y, muy especialmente, a las poblaciones de la Patagonia, cuya densidad población es la más bajas del país.

Ante la inacción de la Cancillería argentina, todas las operaciones relacionadas con Malvinas utilizan los puertos y aeropuertos de Uruguay para favorecer las operaciones pesqueras y petroleras de Malvinas; al igual que el puerto de Punta Arenas de Chile; es decir, se consolidan las relaciones del Reino Unido con estos países, pese a la posición retórica de Suramérica en favor de la Argentina y ante el poco interés de los funcionarios argentinos por buscar acuerdos con los vecinos, en especial los vinculados al Atlántico Sur y la Antártida.

Mediante el Comunicado de prensa del 24/09/2024 (IP 470/24) se promueve el Pacto Mondino-Lammy, donde se ratifican los contenidos del Pacto Foradori Duncan, firmado en 2019 donde se estableció la necesidad de avanzar con medidas concretas en materia de conservación de pesquerías (de titularidad de Argentina) y en favor de una mejor conectividad, en virtud de los arreglos alcanzados en 2018, incluida la reanudación del vuelo semanal de San Pablo a las islas, que realizaba una escala mensual en Córdoba…»; es decir, facilitando el comercio de los isleños con uno de los centro más importantes de Suramérica de distribución mundial. Todo ello sin aporte alguno del Reino Unido como contrapartida a esta vergonzosa cesión del gobierno argentino.

En febrero de 2025 se designa a la embajadora argentina en Londres a Mariana Edith Plaza; nombramiento que mereció el rechazo de la Confederación de Combatientes de Malvinas, la Federación de Veteranos de Guerra de la Provincia de Buenos Aires y de gran parte del arco político opositor, por cuanto esta diplomática habría manifestado que se debería «renunciar a todos los reclamos y derechos que tiene la Argentina sobre las Islas Malvinas» (De Vedia Mariano, La Nación, 22/02/2025).

Sin oposición Argentina el Reino Unido en marzo de 2025 profundiza el proyecto petrolero León Marino (Sea Lion) de la empresa israelita Navitas Petroleum asociada a la británica Rockhopper Exploration que alcanzará la extracción de 150.000 barriles diarios y, en el mismo mes las fuerzas armadas británicas efectúan ejercicios militares en Malvinas para mostrar su potencial bélico a la Argentina y al mundo y su ocupación militar en el Atlántico Suroccidental.

La Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina, el 3 de abril, ha denunciado al presidente Javier Milei por traición a la Patria.

Las acciones o inacciones precedentes confirman que las declaraciones del presidente Javier Milei el pasado 2 de abril no fueron producto de un error sino la clara determinación de dar por tierra con todos los avances logrados por Argentina respecto a recuperar su soberanía plena en Malvinas a través de toma de posesión territorial de todos los espacios insulares y marítimos invadidos en forma prepotente por Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena. Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). www.cesarlerena.com.ar