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LA BATALLA DE GAUGAMELA. ALEJANDRO MAGNO Y LA INTELIGENCIA.

Marcelo Javier de los Reyes*

Macedonia, ubicada al norte de la mitad oriental de la Hélade (en griego, Ἑλλάς, Hellás), era una región montañosa habitada por un pueblo guerrero que se consideraba parte del mundo griego y que respetaba profundamente la cultura griega. Sin embargo, los griegos veían a los macedonios como bárbaros.

Esa admiración se explica porque Filipo, quien asumió como rey de Macedonia en 369 a.C., vivió como rehén en Tebas, donde recibió una educación griega y aprovechó para estudiar e incorporar la política y las tácticas militares griegas. Tomó la decisión de reclutar campesinos de su reino, a los que armó para formar un ejército regular, más específicamente una infantería pesada. Introdujo la formación griega conocida como falange (en griego φάλαγξ), sólido cuerpo de infantería armado con escudos trabados o sobreexpuestos de las filas exteriores. Los soldados del interior de la formación bajaban sus lanzas sobre los escudos de las filas exteriores, por lo que las lanzas formaban una línea erizada en torno a los escudos protectores. Pero como los hombres que se encontraban más allá de la quinta fila no podían utilizar sus lanzas contra el enemigo, en lugar de bajarlas horizontalmente las mantenían con la punta en el aire, inclinadas hacia los hombros de los soldados que tienen delante de ellos, para proteger a toda la tropa contra las flechas que caen sobre ella. Filipo II modificó la formación, por lo que la falange macedonia era más grande que la griega y las lanzas de sus soldados eran más largas. El rey también formó una caballería pesada que operaba a los costados de la falange.

Con una estructura militar formidable, el rey macedonio se lanzó a la conquista de los territorios al norte del mar Egeo hasta el Helesponto, los actuales Dardanelos, y posteriormente los de Asia Menor con el objetivo de liberar a las ciudades griegas del dominio persa.

En el año 336 a.C., cuando celebraba la boda de su hija, fue apuñalado por un conspirador.

A tal punto Filipo II valoraba la cultura griega que en 343 a.C. convocó a Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.) para que fuera tutor de su hijo Alejandro de 13 años. Fue así como Alejandro adquirió una profunda comprensión y admiración por la cultura griega, al igual que su padre. Cabe destacar que Aristóteles era hijo de Nicómaco, médico del rey Amintas III de Macedonia, padre de Filipo y, por lo tanto, abuelo de Alejandro Magno. El rey Filipo II y Aristóteles se conocían desde niños, pues ambos vivieron en la corte del reino macedonio, en Pella, la capital.

Tras el asesinato del rey, su hijo de veinte años lo sucedió en el trono, pasando a la historia como Alejandro Magno (356 a. C. – 323 a. C.).

A poco de hacerse cargo del reino, en 335 a.C., la ciudad griega de Tebas se sublevó al considerar que el joven rey no podría mantener las conquistas logradas por su padre. Además de ello, Alejandro recibió en herencia la guerra contra los persas.

Antes de dirigirse contra los persas quiso enviar un mensaje a los griegos, por lo que conquistó Tebas y la destruyó completamente, dejando solo en pie los templos y la casa del gran poeta Píndaro (518 a. C. – 438 a. C.).

Un año después, en 334 a.C. Alejandro inició la campaña contra Persia con un ejército formado por macedonios y griegos. Cruzó el Helesponto y tras las victorias en las batallas de Gránico (mayo del mismo año) y de Issos (noviembre de 333 a.C.), en 332 a. C. conquistó Tiro, sometió a Siria y marchó a Egipto, donde fundó la ciudad de Alejandría (331 a.C.).

Luego, emprendió una marcha más larga, bordeando los desiertos de la Mesopotamia, por caminos en los que sus tropas podían encontrar alimentos, pastos y agua. Poco antes de la batalla decisiva, la batalla de Gaugamela, Alejandro recibió un ofrecimiento de paz del rey Darío III, pero lo rechazó y se preparó para la confrontación que puso fin al imperio persa y que abrió el camino a un vasto imperio dominado por Alejandro Magno. Esta etapa de la historia antigua se la conoce como período helenístico o alejandrino.

Por aquellos años ya se conocía la actividad de los espías, la cual Alejandro tuvo muy en cuenta en su enfrentamiento final contra los persas. Cabe recordar que el imperio persa utilizaba, por lo menos desde el siglo V a.C., los servicios de redes de espías. Ciro II el Grande (600–530) dividió su dominio en 20 provincias o satrapías, dirigidas por un gobernador o sátrapa, responsable de la recaudación de los impuestos y de ejercer el control sobre los pueblos que habitaban la región bajo su jurisdicción. Darío I (550–485 a.C.) incrementó las satrapías a 23. La mencionada red de espías —conocida como “los ojos y oídos del rey”— alertaban al monarca ante cualquier posible sublevación y controlaba a los sátrapas.

En vísperas de la batalla de Gaugamela (Tell Gomel, a unos 35 kilómetros al noroeste de Mosul, norte de Asiria), el 1º de octubre de 331, Alejandro Magno se estableció a unos cinco kilómetros de las tropas persas. A sabiendas de la existencia de espías entre sus tropas, hizo correr el rumor de que llevaría a cabo el ataque esa misma noche. Esta información se trasmitió a las fuerzas persas, que recibieron la orden de mantenerse atentas a la espera de los macedonios, pero, en cambio, Alejandro ordenó a sus soldados que descansaran y procedió a atacar en la mañana siguiente aprovechando el cansancio de los persas. La capacidad militar y estratégica, así como la astucia del rey macedonio, fue absolutamente demostrada en la batalla de Gaugamela. Si bien los términos que utilizamos en Inteligencia no eran usados en esa época, ello no nos impide apreciar que Alejandro Magno no solo utilizó la contrainteligencia sino que echó mano de otra herramienta de la inteligencia: la desinformación.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

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LOS HERODES ACTUALES

Marcelo Javier de los Reyes*

Líbrame Señor, del hombre perverso, defiéndeme del hombre violento, de los que en su corazón planean maldades y provocan discordias todo el día.

Salmo 140

 

El 28 de diciembre es la fecha en la que la cristiandad conmemora a los Santos Inocentes. En la época en que ocurrieron los hechos gobernaba en Palestina —región en la nació el cristianismo y desde la que se extendió al mundo— el Imperio romano. Palestina formaba parte de la provincia romana de Siria, conquistada por los romanos en el 64 a.C. Un año después, Jerusalén fue tomada y saqueada. Palestina gozó de una independencia limitada durante los reinados de Herodes el Grande (37-4 a.C.) y de su hijo Herodes Antipas (41-44 d.C.).

En el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo, el evangelista nos narra que Jesús nació en Belén, un pueblo de Judea en tiempos de Herodes (Mateo 2,1). Cuando unos sabios de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron “dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer”, hecho que sabían que había ocurrido porque habían visto su estrella en el Oriente y por el cual se dirigieron a esa ciudad para adorarlo, la pregunta alarmó al rey Herodes el Grande, quien convocó a todos los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley para preguntarles dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le respondieron en Belén de Judea. Herodes agudizó su curiosidad y pidió a algunos sabios que se trasladaran a Belén para que lo informaran con precisión con el pretexto de que él quería adorarlo.

Mateo nos dice que los sabios encontraron al niño con su madre María pero que fueron advertidos en sueños de que no debían regresar para informarle a Herodes, por lo que regresaron a su país por otro camino (Mateo 2,9-12). Una vez que los sabios se marcharon, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo que tomara al niño y a su madre y que huyeran a Egipto, porque Herodes buscaría al niño para matarlo. Permanecieron en Egipto hasta la muerte de Herodes, quien al sentirse burlado por los sabios, ordenó matar a todos los niños menores de dos años de Belén y de todos sus alrededores.

Este evento que podemos leer en Mateo 2,16-18 es el que suele conocerse como la “masacre de los inocentes”. No es un hecho de poca importancia en la fe cristiana. En absoluto.

Resulta por demás ofensivo que por esos días, siguiendo lo propuesto por el presidente argentino Alberto Fernández, los legisladores nacionales debatieron sobre la ley del aborto, la cual aprobaron los senadores cuando se conmemoraba esa masacre.

Su aprobación significa que bajo el argumento de que “mi cuerpo es mi derecho”, muchos niños por nacer no nacerán. Muchos inocentes serán víctimas de ese “derecho” que no les da ningún derecho. Vidas destruidas por un derecho absolutamente subjetivo.

No obstante, cabe recordar que esta siniestra idea de matar niños por nacer fue previamente sugerida por el presidente Mauricio Macri, porque ni Cristina Fernández de Kirchner se animó a tanto. Pero la agenda global es la agenda global y no importa el color del gobierno, ambos, macristas y kirchneristas, la siguen al pie de la letra. No debemos engañarnos.

El sacerdote católico irlandés Malachi Martin (1921-1999), en su libro publicado a principios de la década de 1990, El último Papa, nos muestra un mundo que se parece al que asistimos. En su novela nos presenta un complot de miembros de la Iglesia, políticos y empresarios que, unidos por su pertenencia a la masonería, por su delirio globalista y por su sumisión al Maligno, procura establecer un gobierno mundial, en el que la Iglesia Católica abandone sus tradiciones y su misión para servir al poder global. Por ese entonces, tenían un fuerte enemigo al que deseaban hacer renunciar: el “papa eslavo”, como lo llama el autor.

Como otras novelas suyas, los hechos reales del mundo y de la Iglesia se mezclan entre los personajes, no siempre totalmente ficticios.

Es conocido donde se origina el plan de control demográfico pero vale aquí citar unos párrafos del libro:

“El documento de 1974, titulado oficialmente National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests, pero conocido simplemente como NSSM 200, había determinado la política estadounidense para los treinta años siguientes”.

“Como documento básico, el NSSM 200 señalaba trece países cuyo papel sería estratégico como fuentes de materias primas para la seguridad estadounidense y como mercados importantes para mercancías y servicios occidentales. Las naciones en cuestión eran India, Paquistán, Bangladesh, Nigeria, México, Indonesia, Brasil, Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y Colombia. La preocupación que se expresaba en dicho documento era que la tasa de crecimiento demográfico de dichos países se consideraba demasiado alta para su estabilidad”.

“Las recomendaciones del NSSM 200 eran simples y claras: ayuda financiera del gobierno de Estados Unidos a dichos países entre otros, a fin de aumentar el uso de anticonceptivos, abortos y esterilización de ambos sexos, y promover la investigación genética. En otras palabras, la premisa básica del NSSM 200 era que el control de la población en el extranjero era tan necesario para Estados Unidos, como la integridad de su propio territorio, o como su derecho a sus libertades fundamentales y a su viabilidad como nación soberana”.

“El NSSM 200 se entremezcló rápidamente con la textura de la política exterior estadounidense. El 26 de noviembre de 1976, mediante otro documento titulado National Security Decision Memorandum 314, conocido como NSDM 314, el presidente Ford convirtió el NSSM 200 en una guía obligatoria para todos los departamentos gubernamentales estadounidenses, incluido lo relacionado con el Departamento de Estado, la Tesorería, los ministerios de Defensa, Agricultura, Salud y Servicios Sociales, el Departamento de Desarrollo Internacional y el Consejo Presidencial de Economía. En consecuencia, Estados Unidos gastó más que todos los demás países unidos durante los años siguientes, para poner en práctica dicha política de control demográfico. Pero otros países comprendieron también la sensatez de cooperar en cierta medida. Junto a Estados Unidos, canalizaban aportaciones mediante el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Federación de Paternidad Planeada y un sinfín de organizaciones privadas”.

“Pero en los años noventa, a pesar de su innegable progreso, había llegado el momento de lanzar una política de control demográfico a gran escala. El próximo presidente, fuere quien fuese, debería asegurar la disponibilidad regular de materias primas de los países todavía no industrializados y la viabilidad de dichas naciones como mercados para los siete grandes gigantes industriales. Pero a fin de que dicho impulso venidero fuera viable, los estrategas estadounidenses debían superar las reticencias políticas de algunos de sus socios en el grupo de los siete grandes, para quienes el control demográfico era todavía un tabú político. Sencillamente, y a pesar del desdén oficial por la Roma papal, la política local convertía el consentimiento del sumo pontífice en indispensable para que los socios de Estados Unidos en el G-7 apoyaran la política de control demográfico, a la escala que los estrategas estadounidenses consideraban esencial”.

Kissinger fue secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional siendo Richard Nixon presidente. Foto AP.

De esa manera la seguridad nacional de los Estados Unidos estadounidense quedaba ligada al control sistemático de la población. De este modo puede comprenderse por qué las corporaciones se lanzaron al control global de las empresas de alimentos, al control de las semillas y a través de ellas de los propios grandes productores, dejando al margen a los campesinos que cultivaban para la subsistencia. Paralelamente, la Geopolítica era considerada una mala palabra por haberla asociado al Tercer Reich, pero de hecho se ponía en práctica.

Asimismo Malachi Martin explica detalladamente el uso que se les da a los nonatos, cómo se los clasifica y separa en partes como si fueran repuestos.

Lo que resulta incomprensible, quizás si uno no piensa mucho, es cómo los grupos de izquierda y dirigentes políticos con una retórica anti imperialista, apoyan el aborto siguiendo al pie de la letra los planes de la seguridad nacional estadounidense. Claro, hay que recordar que hay muchas fundaciones por detrás, las que mueven mucho dinero y tienen la posibilidad de comprar voluntades, o políticos de convicciones débiles pero con ciertas ambiciones económicas.

Los Herodes actuales son lo que propician la muerte de millones de niños sancionando leyes en contra de la vida y en detrimento de su Patria y de la fe de su población. Se trata de un asesinato y ya se ha escrito bastante acerca de su inconstitucionalidad, pues nuestra Carta Magna brinda garantías en favor de la vida.

Por otro lado, la mentira, porque nuestro país ya contemplaba el aborto en su Código Penal desde 1921.

Para mayor inri, en el mismo momento en que los legisladores votaban el ajuste para los jubilados, la Justicia autorizó a Cristina Kirchner a cobrar la pensión de Néstor Kirchner, a lo que suma los honorarios como vicepresidenta. Cabe recordar que el 13 de octubre de 2010, el Senado sancionó una ley que instauraba el 82% móvil para las jubilaciones pero, al día siguiente, la entonces presidente Cristina Kirchner la vetó.

Como alguien recordó por ahí “el sentido de la oportunidad es uno de los componentes de la prudencia, virtud esencial de quien gobierna, aunque no la única”.

Asistimos a una era en la que no valoramos la vida sino que propiciamos la muerte… y la de los que no pueden defenderse.

La cobardía y miserabilidad de la corporación política es tal que sólo se animan a ir contra los que no se pueden defender: los niños por nacer y los ancianos.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

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ATLÁNTICO SUR: UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA USURPACIÓN BRITÁNICA Y EL ENVÍO DE UN GUARDACOSTAS ESTADOUNIDENSE

Marcelo Javier de los Reyes*

Guardacostas USCGC Stone

El pasado 29 de diciembre, el diario Infobae publicó una nota en la que informaba que Estados Unidos, en el marco de la “Operación Cruz del Sur”, envió un buque de la Guardia Costera a patrullar el Atlántico Sur “para contrarrestar la pesca ilegal”. Según la información, el USCGC Stone tiene por misión “garantizar que el hemisferio occidental sea seguro, libre y próspero” ante las crecientes actividades ilícitas de numerosas países, entre ellos China[1].

Según informaron autoridades de Estados Unidos, indica la noticia, el buque inició su despliegue en el Atlántico Sur el día 28 en el marco de una operación para “contrarrestar la pesca ilegal, no regulada y no declarada”

“El despliegue de varios meses marca la primera patrulla del Servicio de Guardacostas a América del Sur de la que se tenga memoria recientemente y contará con asociados en Guyana, Brasil, Uruguay, Argentina y Portugal. El guardacostas también embarcó a un observador de la marina portuguesa”, destaca Infobae, citando al sitio gCaptain[2].

En este sentido cabe mencionar que en 2017, el entonces ministro de Defensa de Portugal, Azeredo Lopes, propuso a James Mattis, entonces Secretario de Defensa de los Estados Unidos, la creación de un Centro de Seguridad Atlántica en la Base de Lajes, en las Azores. Portugal considera que llegó el momento de presentar nuevas ideas para valorizar aquello que es, de hecho, un enorme activo para la seguridad atlántica. Este centro de seguridad en las Azores con proyección sobre el Atlántico, incluye el control de la piratería en el golfo de Guinea.

El propósito del centro sería formar a oficiales portugueses y de otros países interesados en la seguridad del Atlántico, “un centro de excelencia para la formación y entrenamiento de esos países, refiriéndose a países como São Tomé e Príncipe y Cabo Verde”. El centro incluiría a los Estados Unidos, al Reino Unido y a la OTAN, a la vez que Portugal aspira a que en el futuro podría ser reconocido como un centro de excelencia de la Alianza Atlántica.

Las Azores cuentan con una relevante posición geopolítica en el Atlántico que se sumarían al que he denominado “collar de perlas británico” esparcido por este océano[3].

El guardacostas estadounidense apoyará los objetivos de seguridad nacional en todo el Atlántico, en el marco de la llamada “Operación Cruz del Sur”, que se llevará a cabo conjuntamente con el Comando Sur de Estados Unidos.

El mencionado portal gCaptain, señala que en 2018 el valor de la producción pesquera mundial fue de US$ 401.000 millones y se estima que se pierden decenas de miles de millones de dólares cada año como consecuencia de la pesca ilegal. Agrega que en septiembre de 2020, el Servicio de Guardacostas publicó la Perspectiva Estratégica sobre la Pesca Ilegal, No Reglamentada y No Declarada (INDNR)[4], en la que se reafirmó el compromiso de la Guardia Costera “con la seguridad marítima mundial, la estabilidad regional y la prosperidad económica”.

La presencia de las flotas pesqueras chinas en el Atlántico Sur está despertando la preocupación de los países de la región. Sin embargo, a los pesqueros chinos deben sumarse los de España, Corea y Taiwán, los cuales también contribuyen a la depredación de la riqueza ictícola en el Atlántico Sur y en la Zona Económica Exclusiva de la Argentina.

Por su parte, la agencia oficial argentina Telam, proporciona una versión diferente a la de Infobae bajo el título “Aclaración de Cancillería”. Señala, aludiendo a fuentes de la Cancillería argentina, que la llegada del buque “tendrá el marco de una visita a puerto por razones de ceremonial en ocasión de la conclusión del viaje inaugural de la embarcación”[5]. La nota destaca que “desde el Palacio San Martín también informaron que tanto la Cancillería como el Ministerio de Seguridad mantuvieron conversaciones con las autoridades de los EEUU sobre la llegada del barco en cuestión, el buque patrulla USCGC (United States Coast Guard Cutter) Stone, y sobre la posibilidad de que a través de la Prefectura Naval Argentina se pueda ofrecer una ceremonia de bienvenida a dicha embarcación, en ocasión de la conclusión del viaje inaugural”.

Dado que varios medios hicieron mención a que el buque estadounidense tiene por misión operar contra la pesca ilegal, la nota de Telam cierra diciendo que el ministerio de Relaciones Exteriores informó a esa agencia oficial de noticias “sobre las gestiones y contactos con las autoridades de EEUU justamente para ‘evitar la posible distorsión de la naturaleza de la llegada del barco’ a territorio argentino”.

Un poco de historia

El 6 de noviembre de 2020 se conmemoran doscientos años del izamiento, por primera vez, del pabellón nacional en las islas Malvinas[6].

Ese día, el marino y corsario estadounidense David Jewett, al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, tomó posesión de las islas Malvinas al mando de la fragata Heroína echó anclas en proximidades de Puerto Soledad el 27 de octubre de 1820[7].

Ya en el lugar constató la presencia de 50 buques dedicados a la pesca y la caza de la fauna marina.

El 2 de noviembre Jewett envió una circular que fue transcripta por el capitán James Wedell, al mando del buque Jane. En ella informa que toma posesión de las islas en nombre del Superior Gobierno de las Provincias de América del Sud, al que pertenecen “por ley natural”[8].

En la transcripción hecha por el capitán Wedell puede leerse:

Al desempeñar esta misión deseo proceder con la mayor corrección y cortesía para con todas las naciones amigas.

Uno de los objetos principales de mi cometido es evitar la destrucción de las fuentes de recursos necesarios para los buques que de paso o recalada forzada arriban a las islas, y hacer de modo que puedan aprovisionarse con el mínimo de gastos y molestias. Dado que los propósitos de Ud. no están ni en competencia con estas instrucciones, y en la creencia de que una entrevista personal resultará de provecho para entrambos, invito a Ud. a visitarme a bordo de mi barco, donde me será grato brindarle acomodo mientras le plazca.

He de agradecerle asimismo tenga a bien, en lo que esté a su alcance, hacer extensiva esta invitación a cualesquiera otros súbditos británicos que se hallaran en esas inmediaciones.[9]

Cabe señalar que la toma de posesión de las islas fue difundida por la prensa española y la prensa estadounidense y que el Reino Unido no formuló ningún reclamo. Aún más, en 1825 el gobierno de Londres firmó el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con las Provincias Unidas y a la vez reconoció su independencia.

En 1821, en el marco de sus funciones como custodio de la Soberanía Nacional en el Atlántico Sur, Jewett detuvo y remitió a Buenos Aires a la goleta estadounidense Rampart, a bordo de la cual iba Cristóbal Carnelia, teniente de presa, portador del pedido de relevo del capitán Jewett[10]. La Rampart, que había sido capturada a la altura de las Malvinas, arribó a Buenos Aires el 17 de febrero. Este hecho ocasionó un incidente diplomático con los Estados Unidos.

El 10 de junio de 1829, Luis Vernet fue nombrado con el cargo de Primer Comandante Político y Militar de las islas, a las que se trasladó junto a su esposa, la uruguaya María Sáez. El 5 de febrero de 1830, en Puerto Soledad, islas Malvinas) nació Matilde Vernet y Sáez —quien falleció en San Isidro el 24 de septiembre de 1924—, una de las hijas del comandante. Por su lugar de nacimiento fue apodada Malvina y fue la primera persona de la que se tenga registro oficial en nacer en nuestras islas y es la primera descendiente de argentinos antes de la ocupación británica del territorio en 1833.

Las Provincias Unidas fundamentaron sus derechos soberanos en las islas como heredera de la corona española, la cual las había poseído previamente, lo cual había sido reconocido por otras potencias marítimas, a lo que se agrega la proximidad al territorio del antiguo virreinato del Río de la Plata.

La corona británica reaccionó ante el nombramiento de Vernet y formuló una protesta formal a través de su cónsul general ante el gobierno de las Provincias Unidas, Woodbine Parish, quien la presentó el 19 de noviembre de 1831.

A Vernet se le había otorgado el derecho exclusivo de la caza de focas y en ocasión de la protesta británica, la caza de focas había alcanzado un alto grado de depredación por lo que el comandante de las Provincias Unidas, el 30 de agosto de 1829, emitió una circular dirigida a los capitanes de los buques pesqueros. A pesar de la amenaza de ser enviados a Buenos Aires para ser sometidos a juicio, los depredadores hicieron caso omiso de la circular, por lo que fueron capturados tres  pesqueros estadounidenses, el Harriet —el único que fue enviado a Buenos Aires, a bordo del cual iba Vernet y su familia—, el Superior y el Breakwater.

Al arribo del Harriet a la capital de las Provincias Unidas, el cónsul de los Estados Unidos, George W. Slacum —el embajador estadounidense en Buenos Aires, John Forbes, acababa de fallecer—, presentó una protesta desconociendo la autoridad de Vernet y calificando sus acciones de piratería y reivindicaron la actividad pesquera en el Atlántico Sur. Slacum, considerado un funcionario “falto de tacto”, tomó contacto con el capitán de la corbeta de guerra USS Lexington, Silas Duncan, estacionada en el puerto de Buenos Aires. La escalada diplomática derivó en la decisión del presidente estadounidense Andrew Jackson de enviar una flota naval al Atlántico Sur para “proteger los derechos de los norteamericanos que pesquen y comercien”.

En la medianoche del 27 de diciembre de 1831 la USS Lexington arribó a la bahía de la Anunciación y enarbolando bandera francesa, al día siguiente llegó a Puerto Luis, donde procedió a la destrucción de las instalaciones, al saqueo y a la detención de la población, incluido a quien Vernet había dejado a cargo de la comandancia, Mattew Brisbane, quien había abordado la corbeta en visita de cortesía oficial.

El 21 de enero de 1832 Duncan abandonó las islas a las que consideró “libres de todo Gobierno”, pero la acción de Estados Unidos, en un implícito entendimiento diplomático entre los gobiernos de Washington y Londres, fue la que abrió la oportunidad para que el 3 de enero de 1833 la corbeta HMS Clio de la Marina Real británica, al mando del comandante Onslow, con apoyo de otro buque de guerra, mediante el uso de la fuerza y dada su superioridad numérica, exigió la rendición y procedió a la expulsión de las autoridades argentinas.

La ocupación británica se produjo diez años después de que se emitiera la “Doctrina Monroe”, la que no aplicaron en oportunidad de la usurpación británica cuando Argentina la invocó, encontrando como respuesta del gobierno estadounidense que esa doctrina no tenía efectos retroactivos[11], ni ante el “bloqueo anglo-francés en el Río de la Plata, en 1845 (cuarta invasión inglesa a Argentina); ni en el mismo año, cuando Inglaterra tomó posesión de Belice; ni en 1838, cuando Francia bloqueó puertos argentinos; ni en 1844, al bloquear el Reino Unido el puerto de San Juan, de Nicaragua; ni en 1863, cuando apresó navíos brasileños; ni cuando, en 1864, Napoleón fundó en México el imperio de Maximiliano de Austria”[12].

Fue por esa declaración del comandante Duncan de la USS Lexington acerca de que el territorio de las Malvinas era res nullius que la Argentina hoy tiene su principal conflicto, al que las autoridades nacionales no toman en su verdadera dimensión.

Algunas reflexiones finales

Una vez más se demuestra cómo la dirigencia argentina desconoce la historia nacional y el entramado complejo de las relaciones internacionales. La propia Cancillería Argentina, una vez más, minimiza la cuestión, la omite u obra en contra de los Intereses Nacionales.

Resulta inconcebible que no se perciban los pasos que se vienen dando en el escenario internacional y en lo que, específicamente, al Atlántico Sur se refiere.

El restablecimiento de la Cuarta Flota de los Estados Unidos en 2008, el fortalecimiento militar británico en el Atlántico Sur, las declaraciones del comandante del Comando Sur, Craig S. Faller, en marzo de 2020 de que habría un incremento de la presencia militar de Estados Unidos en el hemisferio hacia finales de año —lo que incluiría mayor presencia de buques, aviones y fuerzas de seguridad “para tranquilizar a nuestros socios y contrarrestar una serie de amenazas que incluyen al narcoterrorismo” y la “amenaza china al continente americano”[13]—, la creación del Centro de Seguridad Atlántica en la Base de Lajes, en las Azores, pone en evidencia la reconfiguración del “atlantismo” y su peligrosa proyección sobre el hemisferio sur, lo que debe impulsar a los países del litoral americano y africano del Atlántico Sur a tomar las acciones pertinentes para garantizar la seguridad en la región sin interferencias externas.

Para ello debería revalorizarse la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS), creada por Resolución A/RES/41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas bajo el título de “Declaración de una zona de paz y cooperación en el Atlántico Sur”[14]. En 1998 fui miembro de la delegación argentina ante la V Reunión Ministerial de la ZPCAS, llevada a cabo en el Palacio San Martín (Buenos Aires, 21 y 22 de octubre de 1998) y pude observar las posibilidades que ella nos ofrecía no sólo para defender nuestros derechos soberanos sino también el interés que por entonces mostraban algunos países africanos hacia la Argentina. Sin embargo los diversos gobiernos argentinos casi nunca tomaron en cuenta la relevancia de África en nuestra política exterior así como en la cuenca atlántica. En este sentido, la Argentina podría proponer la institucionalización de la ZPCAS y ofrecer una sede para crear una Secretaría General que robustezca esa herramienta imprescindible para mantener el Atlántico Sur al margen de los conflictos extraterritoriales.

Como escribiera oportunamente,

El despliegue de posesiones y bases militares británicas en el Atlántico Sur, con sus vinculaciones con la parte septentrional del mismo océano, obedece a la relevancia geopolítica que tanto el Reino Unido como la OTAN le otorgan a este espacio. A través del “collar de perlas británico” se ejerce una estricta vigilancia económica y militar no sólo sobre el espacio marítimo sino también sobre la parte continental del hemisferio sur, habida cuenta del control que desde estos territorios de ultramar se ejerce sobre las comunicaciones de nuestros países.[15]

Si se tienen en cuenta las declaraciones del jefe del Comando Sur, así como el envío de este buque guardacostas estadounidense, y atento a los antecedentes históricos que llevaron al inicio de conflictos armados (guerra hispano-norteamericana de 1898 con la explosión del USS Maine; guerra de Vietnam con el “incidente del golfo de Tonkín” y la propia escalada que desembocó en el Conflicto del Atlántico Sur en 1982, entre tantos otros casos históricos), los países de la cuenca atlántica se encuentran amenazados ante un potencial conflicto armado entre Estados Unidos y China que podría tener como escenario nuestra región.

Sería deseable que el gobierno argentino le proporcione a las Fuerzas Armadas material moderno y apropiado para la ejercer su misión de defender la Soberanía Nacional, así como desarrollar nuevamente la industria de la defensa, la cual puede ser llevada a cabo con la concurrencia de países de la región en un emprendimiento multinacional.

Del mismo modo, los países de la región deberían deponer sus rencores y percibir seriamente dónde se encuentra el enemigo, el que primero conspiró contra la corona española y luego contra la integración de América o, más precisamente, de los países de la región. A estos efectos debe apelarse a la creatividad para poner en marcha instituciones y alianzas estratégicas a los efectos de salvaguardar la región en un mundo caracterizado por la incertidumbre y la volatilidad.

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] “Estados Unidos envió un buque de la Guardia Costera a patrullar el Atlántico Sur ‘para contrarrestar la pesca ilegal’”. Infobae, 29/12/2020, https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/12/29/estados-unidos-envio-un-buque-de-la-guardia-costera-a-patrullar-el-atlantico-sur-para-contrarrestar-la-pesca-ilegal/

[2] Mike Schuler. “U.S. Coast Guard’s New National Security Cutter to Patrol South Atlantic for Illegal Fishing”. gCaptain, 28/12/2020, https://gcaptain.com/u-s-coast-guards-new-national-security-cutter-to-patrol-south-atlantic-for-illegal-fishing/?subscriber=true&goal=0_f50174ef03-6dcde27ad0-139881493&mc_cid=6dcde27ad0&mc_eid=6be13e2917

[3] Marcelo Javier de los Reyes. “El collar de perlas británico en el Atlántico Sur. Una amenaza a la seguridad regional”. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 16/04/2016, https://saeeg.org/index.php/2016/04/16/el-collar-de-perlas-britanico-en-el-atlantico-sur-una-amenaza-la-seguridad-regional/

[4] “Illegal, Unreported, and Unregulated Fishing Strategic Outlook”. United States Coast Guard /US Department of Homeland Security, https://www.uscg.mil/iuufishing/

[5] “Aclaración De Cancillería. Por qué viene al país un buque patrulla estadounidense”. Telam, 31/12/2020, https://www.telam.com.ar/notas/202012/540188-cancilleria-buque-patrulla-estadounidense.html

[6] Al respecto, ver: Marcelo Javier de los Reyes. “A doscientos años de la toma de posesión de las Malvinas por las Provincias Unidas. Ayer y hoy”. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 04/04/2020, https://saeeg.org/index.php/2020/04/04/doscientos-anos-de-la-toma-de-posesion-de-las-malvinas-por-las-provincias-unidas-ayer-hoy/

[7] Sergio Esteban Caviglia. Malvinas: Soberanía, Memoria y Justicia: 10 de Junio de 1829. Rawson: Ministerio de Educación de la Provincia de Chubut, 2012 (1ª ed.), p. 166.

[8] Ibíd., p. 167.

[9] Ídem.

[10] Ibíd., p. 139.

[11] José María Otero. “Reino Unido-EE UU, una vieja alianza”. El País (España), 31/05/1982, https://elpais.com/diario/1982/06/01/internacional/391730404_850215.html

[12] Ídem.

[13] “El Comando Sur de EEUU incrementará su presencia militar en América Latina”. Infodefensa, 15/03/2020, https://www.infodefensa.com/latam/2020/03/15/noticia-comando-incrementara-presencia-militar-hemisferio.html

[14] Integrada por Argentina, Brasil, Uruguay, Angola, Benín, Cabo Verde, Camerún, Congo, Costa de Marfil, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Liberia, Namibia, Nigeria, República Democrática del Congo, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sierra Leona, Sudáfrica y Togo.

[15] Marcelo Javier de los Reyes. “El collar de perlas británico en el Atlántico Sur. Una amenaza a la seguridad regional”. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 16/04/2016, https://saeeg.org/index.php/2016/04/16/el-collar-de-perlas-britanico-en-el-atlantico-sur-una-amenaza-la-seguridad-regional/

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