LA MUJER NO ES LO QUE IMPORTA

F. Javier Blasco*

“La mujer, según ellos, ha perdido el mayor tesoro que posee en exclusiva y que nadie ni nada les puede arrebatar, la maternidad”.

 

El mundo celebró ayer el día de la “mujer trabajadora”; una fiesta con repercusión en la inmensa mayoría de los países, que se anuncia y vive a pleno bombo, platillo y con mucho jubilo porque se pretende poner en valor el titulo con el que se ha bautizado el día. Reconocer el valor de la mujer que trabaja, su pleno derecho a ello y la exclusión de los tabúes, exclusiones o imposiciones que ponen trabas a dichos ejercicios y reconocimientos.

No me he confundido al decir y resaltar que se celebra así en la mayoría de los países del mundo y con dicha finalidad; solo países retrógrados, los sometidos a las mal entendidas y férreas costumbres, presiones y limitaciones religiosas no lo celebran de este modo o en algún otro, ni admiten manifestaciones en apoyo a dichos movimientos; es más, hasta se les persigue y encarcela, pudiendo acarrear penas o consecuencias de mucha trascendencia e incluso, hasta la propia muerte. Hecho que, por cierto, tristemente no es criticado con la fuerza y energía que corresponde por ningún país u organización internacional; quienes se limitan a auto felicitarse y a mirar para otro lado frente a tales abusos, olvidos y aberraciones.

Pero España, siguiendo su famoso lema, de “ser diferentes”, la fiesta del 8 M se toma con otras perspectivas muy distintas. En tan sólo cuatro o cinco años hemos conseguido que dicha fiesta y manifestación de júbilo, que unió a muchas personas en nuestras calles —aun a riesgo de provocar la expansión de la pandemia del Covid, tal y como realmente sucedió— se haya convertido en una pugna, casi a muerte, por definir cada uno a su manera, que entienden por ser mujer, sus derechos y razón de ser.

El bochornoso espectáculo lleno de insultos y exclusiones según sea el color del partido político que se integrara o acercara a ellas, dado ayer en las calles de Madrid y otras capitales de España con manifestaciones paralelas y diferentes transcurriendo por nuestras calles, casi cogidas de la mano la una de la otra; impulsadas a su vez, por los dos partidos que forman la coalición de gobierno y otra “independiente” y contraria a las anteriores para exigir los verdaderos derechos y definiciones, con escandalosas y muy dispares cifras según fuera el que proporcionara los datos del conteo de asistentes, es algo que, como no, sólo se puede dar en España; país cainita y guerra civilista sin parangón en el mundo.

Nuestro gobierno —que para más inri se auto denomina progresista— en razón a sus políticas reales y efectivas, la legislación creada y aprobada o en vías de ello en el Parlamento, demuestra cada día que vergonzosamente, se ha olvidado de la mujer, su lucha reivindicativa real y de su verdadero valor, transformándola en un ser que se pasa el día exigiendo por ley la paridad en todos los puestos de importancia sin necesidad de demostrar su valía, formación y capacidad, incluso en las grandes empresas.

En algo o alguien que solo debe pensar y anhelar en satisfacer su sexualidad, de forma autocomplaciente con masturbaciones en lugar de recurrir al acto sexual normal y mundialmente reconocido entre un hombre y ella, una mujer.

En alguien que debe pensar en hacer el amor de forma libre y sin pensar en las consecuencias y derivaciones de sus actos, para lo que se facilita el aborto de forma libre, desproporcionada y anacrónica, rompiendo toda lógica y la importancia del valor del consejo y el permiso paterno; permiso, que, sin embargo, se exige para actos tan sencillos como es ir de excursión con el colegio en un viaje de estudios.

La mujer, según ellos, ha perdido el mayor tesoro que posee en exclusiva y que nadie ni nada les puede arrebatar, la maternidad. Lo más maravilloso que puede ocurrir en este mundo, convertirse en ese ser que nos acompaña, guía, aconseja y mima durante toda nuestra vida, hasta incluso en el último suspiro, en el que la mayor parte de los humanos exhalamos un íntimo recuerdo y palabra de consuelo en busca de su cobijo redentor.

Ya no se lucha por desterrar para siempre aquellas situaciones extrañas en las que las mujeres no obtenían jamás el reconocimiento de su labor en las labores de la casa, en el apoyo a su pareja en los trabajos de labores en el campo, las explotaciones mineras o en la construcción y el mantenimiento del hogar familiar.

Nadie se acuerda de aquellas mujeres que han trabajado durante años sin ser dadas de alta en la seguridad social, incluso cuando la empresa o el negocio estaba regentado por su propio cónyuge. Aún hoy día, seguimos escuchando noticias en las que se resalta el fallo de los tribunales reconociendo las compensaciones laborales por aquellos trabajos prestados fuera del hogar, sin compensación alguna ni tributación, para ayudarlas cuando se vean solas o a su jubilación por edad.

Tampoco tenemos en mente que, durante siglos y siglos, han sido las mujeres las que se hacían cargo de todas las tareas de la casa y las laborales para mantener sus hogares y la marcha del país mientras sus maridos se desplazaban durante varios años lejos de aquellos para guerrear, ni de que muchas de ellas, se vieron obligadas a continuar en esa tarea porque su pareja, como resultado de tales guerras, no volvió a casa jamás o lo hicieron lisiados e imposibilitados para trabajar.

La mujer, esa pieza imprescindible en el hogar familiar, no sólo por el papel que juega en las tareas cotidianas de la madre, ama de casa y la que con su esfuerzo laboral aporta su granito a la economía familiar, tampoco es bien ponderada ni reconocida en ese papel más que importante que supone el acomodarse al trabajo del marido en el caso de ser este el principal que sustenta el hogar conyugal; acomodación, que en muchos casos incluye el traslado durante años en otro lugar diferente —lejos de amigos y familiares— dentro o fuera de España.

No recordamos que las mujeres llevan muchos años, muchísimos, reivindicando sus derechos laborales y sociales, sin distinción de su raza, convicción religiosa ni ideario político. Que los éxitos o hitos importantes logrados en sus reivindicaciones y luchas se reparten entre izquierdas, derechas y neutros en partes muy equivalentes. Cosa que no explica y sorprende, que sea ahora la izquierda la que tome la bandera de la feminidad y excluya e incluso expulse, de forma burda y reiterativa. a todo aquel, que siendo políticamente de signo diferente, quiera unirse a una causa que debería ser totalmente transversal.

Dentro de los múltiples agradecimientos y reconocimientos que se le debe a la mujer, está el haber prestado durante muchos años el cuidado de sus progenitores o parientes políticos cuando les ha llegado la edad de precisar una atención más grande de lo habitual. Durante siglos han debido compaginar sus muchas tareas con dichos cuidados y mimos; cosas, que hoy por diversos motivos, empiezan a ser difíciles de encontrar, ni siquiera para aquellas que dieron muchos años al cuidado de los demás.

Puede que el mundo se sienta feliz por estas celebraciones y fastos; que muchas se sientan identificadas y agradecidas a los esfuerzos y sacrificios realizados por un puñado de mujeres solas o acompañadas por unos pocos hombres que las entendían y aplaudían a lo largo y ancho del mundo; principalmente, en Occidente; pero lo que no es de recibo, es ver en que hemos convertido este día de júbilo y fiesta sanamente reivindicativa, principalmente en aquellos países gobernados por retrógrados, patéticamente contrarios a la igualdad entre sexos o por gobiernos como el de España, que ha convertido la diferencia de sexos en una batalla por rascar votos y un afán de protagonismo por aquello del ¿Quién da más?

En dichos países, y en algunos más aunque no lo aparentan, la mujer no es lo que importa; sigue siendo una pieza más de mercadeo y subasta a la que muchas de ellas se prestan de forma muy poco reflexiva por no entender, que sus verdaderos sentimientos y capacidades quedan limitados o cercenados con falsas promesas y cánticos de sirena, y que son llevadas a manifestarse por los platós, mítines, las calles y plazas de forma poco ortodoxa, nada edificante y las conviertan en peleles, que metódicamente, abrazan actos, gestos y hechos en los que creen encontrar su felicidad, sin darse cuenta, que con ellos pierden su verdadera identidad.

Quisiera finalizar este pequeño trabajo de agradecimiento y reivindicación a la mujer con una mención muy especial a aquellas mujeres, como la mía, que habiendo dado todo durante su vida laboral, familiar, afectiva y de entrega a los demás, debido a problemas físicos o mentales se encuentran ahora lejos de su hogar, en manos profesionales y más especializadas, que les proporcionan una vida más sencilla, metódica y ordenada a la que son más que merecedoras, aunque por desgracia, no a todas ellas les llega para ello con las ayudas que los gobiernos dan en estos casos de extrema necesidad. Entiendo que, por esto, sí que habría que luchar.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

EL GATOPARDISMO DE LA CANCELACIÓN DEL PACTO DE FORADORI-DUNCAN

César Augusto Lerena*

El anunció de la Cancillería, respecto a cancelar el Pacto de Foradori-Duncan es un verdadero “gatopardismo”, es decir, que parezca que se cambia todo para que no se cambie nada. Nos hace acordar al cuento de “Caperucita Roja”, que relata cómo Caperucita que caminaba alegremente hacia donde vivía su abuela, es engañada por el Lobo Feroz, por lo que éste llega primero a la casa de la anciana y se la come; luego, se viste como si fuera la abuela y, previo a un conocido diálogo con caperucita de “qué grandes orejas tienes abuelita” también se devora a la niña. Si bien se adjudican a distintas motivaciones los hechos, el final es generalmente éste y hay quién le agrega que un leñador las rescata y el cuento tiene un final feliz. No seremos muy originales si decimos que, en la vida real, el Lobo Feroz, suele estar vinculado al mal y todos nosotros somos Caperucita que, inocentemente, nos dejamos engañar.

Ayer la Cancillería Argentina difundió el Informe 096/23, indicando que «en la República de la India, el ministro Santiago Cafiero se reunió con su par del Reino Unido, el secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Mancomunidad y Desarrollo, James Cleverly, a quien informó que el gobierno argentino da por finalizado el Comunicado Conjunto del 13 de septiembre de 2016», conocido vulgarmente como el Pacto de Foradori-Duncan. Debería alegrarnos esta noticia, ya que desde 2016 y, en reunión con la entonces Canciller Susana Malcorra en el Senado de la Nación, le manifestamos nuestro más enérgico rechazo a tal comunicado (lo hicieron casi todos los asistentes de una sala colmada) y, hasta nuestros días, venimos reclamando la cancelación de este “Pacto”; pero, de una lectura total de este informe nos damos cuenta que se eliminó el título, pero no su contenido que, en lo referido a Malvinas y particularmente el apartado del “Atlántico Sur”, indicaba: «En un espíritu positivo, ambas Partes acordaron establecer un diálogo para mejorar la cooperación en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco. Ambos Gobiernos acordaron que la fórmula de soberanía del párrafo 2 de la Declaración Conjunta del 19 de octubre de 1989 (la “fórmula del paraguas”), se aplica a este Comunicado Conjunto y a todas sus consecuencias. En este contexto se acordó “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. Ambas Partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados. De conformidad con los principios establecidos en la Declaración Conjunta del 14 de julio de 1999 (el vuelo de LATAM) y el Acuerdo por Canje de Notas, ambas Partes acordaron que serían establecidas conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países. En este contexto acordaron el establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección. Los detalles específicos serán definidos».

El Canciller argentino al referirse a la cancelación del citado comunicado le propuso al referido Cleverly «reiniciar negociaciones por la soberanía en la Cuestión Malvinas e invitó a concretar una reunión para concertar la agenda de negociaciones en la sede de Naciones Unidas en Nueva York» (sic), entregándole una nota que señalaba que «nuestro país ha buscado colaborar en asuntos concretos como vuelos, actividad científica en la Antártida o conservación y preservación de recursos pesqueros (NdA: a confesión de partes relevo de pruebas), sin que la disposición demostrada por la Argentina haya sido respondida de manera recíproca por su gobierno. Por el contrario, el Reino Unido ha realizado continuadamente actos unilaterales, que han sido oportuna y debidamente protestados por la República Argentina. Asimismo, a lo largo de este tiempo, el Gobierno británico se ha negado sistemáticamente a reanudar las negociaciones de soberanía a que reiteradamente instan las Naciones Unidas y que exige el artículo 2 (3) de la Carta. En consecuencia, tampoco se ha permitido dar cumplimiento al mandato impuesto por la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas» (sic), resaltando que «esas acciones son incompatibles con la Resolución 31/49 de las Naciones Unidas» por todo esto indica que «el Comunicado Conjunto del 13 de septiembre de 2016, conocido como Foradori-Duncan, y sus efectos, se dan por terminados» (sic) y esto último no parece que vaya a ocurrir si el Reino Unido aceptase alguna de las propuestas de mínima que le presenta Cafiero: «se aborden los temas de interés mutuo, que contengan como mínimo (“Se acordó trabajar en conjunto para identificar áreas nuevas de colaboración”, decía el Pacto cancelado): a) La reanudación de negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, en los términos de la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas y demás resoluciones pertinentes. Cuestión para lo cual debería empezar por desechar los Acuerdos de Madrid, en especial la cláusula 2 del Acuerdo de Madrid I del 19/10/89; razón por la cual este punto, es solo una expresión de deseos que, aun cancelando el Pacto de Foradori-Duncan sigue vigente; b) La conectividad aérea y marítima de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes con el territorio continental argentino. Cuestión que en el marco del Pacto ya viene ocurriendo, ya que no se precisa aquí que estos vuelos deberían hacerse con Aerolíneas Argentinas y con la mayor frecuencia de todos los vuelos actuales al continente; c) Medidas prácticas tendientes a garantizar los intereses y el modo de vida de los habitantes de las Islas de forma tal que favorezcan el desarrollo de vínculos culturales, económicos, sanitarios, educativos y otros entre las Islas Malvinas y el territorio continental argentino. Todas cuestiones incluidas en el “caído” Pacto; que, por ejemplo, no refieren a cambiar el sistema de inmigración; la radicación; inversión, etc. de los argentinos en las islas; d) Medidas que permitan ajustar el aprovechamiento, la conservación y preservación de los recursos naturales en el área bajo disputa de soberanía. Este punto conserva todo lo previsto en materia de pesca del Pacto, resultando inadmisible que la Cancillería refiera a “medidas que permitan ajustar el aprovechamiento, la conservación y preservación de los recursos naturales”; recursos que son argentinos y que, desde 1989, coincidente con los Acuerdos de Madrid y según las estadísticas británicas, buques extranjeros con licencia ilegal británica e isleños asociados con españoles pescan en el área de Malvinas unas 250 mil toneladas anuales, sin que los sucesivos gobiernos argentinos desde 1998 a la fecha hayan sancionado a un solo buque, pese a la vigencia de las leyes 24.922, 26.386 y 27.564; e) La desmilitarización de las áreas bajo disputa de soberanía. Sin referirse a los 1.639.900 Km2 que la Argentina tiene ocupada por el Reino Unido o a los 1.430.367 km2 de la Plataforma Continental Argentina que Inglaterra nos disputan, al igual que el sector de la Antártida Argentina de 965.597 km2 que el Reino Unido denomina “Territorios de la Reina Isabel”. La desmilitarización del área de Malvinas es una iniciativa reiteradamente reclamada por la Argentina, aunque los gobiernos no han activado en todos estos años la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS) de todos los Estados de América oriental y África occidental aprobada por la Asamblea General de la ONU 41/11 del 27/10/86, con el objeto de limitar el armamento del Reino Unido en la región.

La Nota del ministro Cafiero insólitamente se autolimita cuando destaca «la voluntad de dar continuidad a la relación bilateral en todas las áreas en las que se han registrado avances y en las que se hayan planteado cursos de acción en los que no hayan surgido divergencias», es decir, que deja de lado, las principales cuestiones de ocupación territorial y explotación de los recursos pesqueros e hidrocarburíferos por parte del Reino Unido en el Atlántico Sur, entre otras, que hay divergencias, vaciando de contenido la “finalización” del Pacto, que sigue teniendo vigencia en sus efectos en favor del Reino Unido, de: adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos.  
Saldrá ahora -ya lo ha hecho en estas horas- a rechazar el Reino Unido la cancelación y presionará la embajadora británica Kirsty Hayes sobre la identificación de los caídos; pero, “no nos comamos el amague”, no se han caído ninguno de los efectos de este ruin Pacto. Sinceramente, si el anunció de cancelación de la “Declaración Conjunta” (el Pacto), en estas condiciones, lo hiciese el Reino Unido sería más creíble. Los ingleses tienen la habilidad suficiente para promover “la cancelación de la denominación irritante sin modificar los hechos fácticos” y el rol pasivo que llevan los gobiernos de Argentina, al menos desde los Acuerdos de Madrid de 1989/90 a la fecha; acuerdos que Julio C. González los calificó de “la entrega del país a Gran Bretaña”. Derogar el Pacto, sin rever los Acuerdos de Madrid, es como renegociar los textos de un Decreto reglamentario sin modificar la ley. Ambos, Acuerdos y Pacto y sus efectos violan la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional, aunque algunos todavía encuentren argumentos para no desechar los primeros.

El Pacto de Foradori-Duncan y los Acuerdos de Madrid I y II deben cancelarse y con ello todos sus efectos, para que la Argentina retome de una vez por todas la iniciativa de promover un nuevo acuerdo que garantice la soberanía nacional de los archipiélagos y del mar argentino y sus recursos. Los ejes de la cancelación son las Resoluciones de la ONU 2065 (XX); especialmente la 31/49, que el Reino Unido ha violado sistemática y en forma creciente, ocupando territorio marítimo, explotando los recursos, instalando bases y construcciones militares y portuarias, etc. Pero también una Resolución de la ONU que en la referida “cancelación” la Cancillería ha ignorado que es la 1514 (XV) del 14/12/1960 que Declara que: “…1. La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales…4. A fin de que los pueblos dependientes puedan ejercer pacífica y libremente su derecho a la independencia completa, deberá cesar toda acción armada o toda medida represiva de cualquier índole dirigida contra ellos, y deberá respetarse la integridad de su territorio nacional…6. Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas; 7. Todos los Estados deberán observar fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la presente Declaración sobre la base de la igualdad, de la no intervención en los asuntos internos de los demás Estados y del respeto de los derechos soberanos de todos los pueblos y de su integridad territorial.

Por el Artículo 27º de la Constitución Nacional “El Gobierno federal está obligado a afianzar sus relaciones de paz y comercio con las potencias extranjeras por medio de tratados que estén en conformidad con los principios de derecho público establecidos en esta Constitución”, teniendo particularmente en cuenta, su Artículo 6º y ya saben quienes nos gobiernan lo que Evita pensaba de “Los tibios, los indiferentes, las reservas mentales, los peronistas a medias…”.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena (Fundada el 21/10/2002), Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana, CESPEL (Fundada el 02/04/1989).

Autor de “Malvinas 1982-2022. Una gesta heroica y 40 años de entrega” (2021) y de “Pesca Ilegal y Recursos Pesqueros Migratorios Originarios de los Estados Ribereños de Latinoamérica y El Caribe” (2022).

 

 

PACIENCIA ESTRATÉGICA IRANÍ: GUERRA BLANDA E ISRAEL

Salam Al Rabadi*

Desafortunadamente, siguiendo el patrón de las estrategias de muchos países basadas en un interés exagerado en temas de derechos humanos, mujeres y democracia en Irán (como el caso de la muerte de la joven iraní Mahsa Amini), ya no es posible ignorar el alcance de la explotación política, seguridad y cultural que se está produciendo. Este patrón fue adoptado previamente en Siria, lo que llevó a su entrada en el atolladero de la guerra desde 2011. Por lo tanto, con base en la presencia de Irán en la misma dirección política, se siguió el mismo patrón, en el que la problemática se relaciona principalmente con la confrontación del creciente poder iraní.

En principio, hay una estrategia que ha quedado clara y conocida y que se basa en trasfondos culturales cuyo principal objetivo es fragmentar las sociedades desde dentro (guerras blandas). Hay muchos países (Israel en particular) no pueden aceptar en absoluto la realidad de la presencia de Irán como una gran potencia regional. A pesar de todas las políticas de sanciones seguidas para aislar y marginar a Irán durante los últimos 45 años, pudo desarrollar su propia fuerza y ​​consolidar su influencia regional.

En consecuencia, aquellos países que son hostiles a Irán no tienen más remedio que avanzar hacia la explotación de algunos temas controvertidos dentro de la sociedad iraní relacionados con los derechos humanos, las mujeres y la democracia, con el fin de desestabilizarla y debilitarla. Por lo tanto, estos países avanzaron hacia la opción de la guerra blanda a través de:

    1. Penetración cultural dentro de la sociedad iraní para desgarrar su estructura política.
    2. Apoyar movimientos terroristas, incluido el intento de reproducir un nuevo ISIS.

En este contexto, hay mucha evidencia que confirma estas intervenciones externas destinadas a sumergir a Irán en conflictos y guerras internas, que incluyen, entre otros:

    • Incautación de cargamentos de armas procedentes del extranjero, coincidiendo con el inicio de disturbios internos.
    • Desmantelar células terroristas que planeaban asesinar a figuras de origen árabe y realizar operaciones terroristas en lugares religiosos para desencadenar una guerra civil.
    • Detención de grupos terroristas vinculados a inteligencia extranjera que trabajen en el contrabando de armas.

Sobre la base de estos hechos, parece que el objetivo principal es destruir la estructura social, exagerar la polarización política y socavar la estabilidad de la seguridad, para que Irán se vuelva más frágil y sujeto a división. Prácticamente, la República de Irán se enfrenta a una guerra híbrida, cuyo objetivo político se basa en enfrentar la influencia iraní que se basa en:

    1. Insistir en continuar con el programa nuclear.
    2. Apoyar los movimientos de resistencia frente a la ocupación israelí de Palestina.
    3. Estar presente en Siria y ayudar al ejército sirio en su guerra contra los movimientos terroristas.
    4. Apoyar a los hutíes en Yemen de forma permanente.
    5. Consolidar la influencia en Irak a todos los niveles.
    6. Acercamiento estratégico tanto con Rusia como con China.

Aquí hay que reconocer que las tensiones internas iraníes son una carta ganadora que Estados Unidos e Israel han tratado de explotar para incitar al pueblo iraní contra el régimen y chocar con él. Esta nueva situación o desafío requirió que el gobierno iraní adoptara una visión diferente sobre cómo lidiar con tales desarrollos. De hecho, el gobierno iraní y sus instituciones de seguridad siguieron una política de moderación y no dieron ningún paso provocativo que pudiera conducir a un enfrentamiento. Por el contrario, se ha trabajado en:

    • Absorber la ira de la gente y permitir manifestaciones.
    • Supervisar de cerca la situación de seguridad y controlar las células terroristas.
    • Revelar a la sociedad iraní las sucias políticas de movilización e incitación mediática.
    • Evidencia de que muchos movimientos de oposición están vinculados a la agenda de países extranjeros.
    • Vincular los hechos internos con el patrón basado en la implementación del modelo sirio en Irán.

En este contexto, e independientemente de la capacidad del gobierno iraní para enfrentar estas guerras blandas, existen desafíos políticos, culturales y de seguridad interna muy serios que ya no se pueden ignorar y requieren una reconsideración de muchas políticas que se pensaban se han vuelto axiomáticos, incluyendo:

    • Ya no es posible seguir una política que se basa en responsabilizar a los gobiernos iraníes y neutralizar al Líder Supremo de la Revolución (o la institución de la Guardianía del Faqih) de cualquier responsabilidad.
    • La existencia de cambios radicales vinculados a las amenazas a la seguridad, que ya no se limitan a la amenaza israelí, sino que se extienden a los movimientos terroristas.
    • Aumentando las complejidades asociadas a los planes extranjeros que buscan socavar los cimientos del estado iraní.
    • Las crisis internas parecen ser las más peligrosas, y pueden llevar a hacer concesiones estratégicas a nivel del expediente nuclear, la causa palestina, la relación con Siria y los movimientos de resistencia.

En resumen, el interés exagerado en los temas de derechos humanos se da en el contexto de las presiones a las que Irán ha estado expuesto durante décadas para lograr objetivos geopolíticos. Sin embargo, de acuerdo con cómo Irán enfrentó los desafíos anteriores, parece que es capaz de superar las dificultades actuales, ya que los pilares del Estado siguen siendo sólidos en todos los niveles.

Además, no debe subestimarse la capacidad de Irán para reevaluar sus relaciones exteriores, basándose en la ecuación de que la seguridad de Irán está vinculada a la seguridad de la región. Irán tiene muchas opciones que mejoran esta ecuación. Hay complejidades multidimensionales vinculadas a la realidad iraní, ya sea en términos de programa nuclear o de aumento de la intensidad de la colisión con Israel o de seguridad energética. Por ejemplo, ya no es posible confiar siempre en la continua moderación de Irán en Yemen y las repercusiones estratégicas regionales y globales resultantes, al menos en el nivel de los equilibrios de seguridad energética global.

Sin mencionar que si la paciencia estratégica de Irán se agota, no es nada improbable que Irán apunte directamente a los intereses israelíes. Quizás en algún momento la confrontación sea directa dentro de la propia Palestina ocupada. Como Irán es plenamente consciente de que todos los intentos de desestabilizarlo no pueden desligarse en absoluto de las reacciones de Israel, que se enfrenta a un peligro existencial tras perder todas sus guerras con el eje de resistencia que es apoyado total e ilimitadamente por la República de Irán.

 

* Doctor en Filosofía en Ciencia Política y en Relaciones Internacionales. Actualmente preparando una segunda tesis doctoral: The Future of Europe and the Challenges of Demography and Migration, Universidad de Santiago de Compostela, España. 

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Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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