Los pocos veleros que abastecían a los submarinos alemanes eran de propiedad privada de no más de 16 metros de eslora y 30 toneladas de desplazamiento. Para cruzar el Atlántico eran lentos, pero era lo ideal porque una excesiva velocidad los hubiera hecho sospechosos, navegaban a más de 1.000 Km de la costa y nunca se acercaban a las grandes rutas comerciales. Se sabe que uno de ellos se comunicó por radio con un grupo de agentes que podrían haber estado en Mar del Sur (Provincia de Buenos Aires) y acordaron que el velero se acercaría al sur del cabo Corrientes en Mar del Plata. Ello ocurrió el 30 de junio de 1944, el patrón del velero ancló a prudente distancia de la costa y desde una lancha argentina, en varios viajes embarcó alimentos y combustible diesel.
Todo coincide
El editor de la revista TIEMPO GNA vivió en Mar del Plata y por muchos años fue amigo del ingeniero hidráulico Jorge Centeno, ya fallecido. Era una persona nativa de esa ciudad y muy conocido por su actividad en el ambiente deportivo del Club Náutico Mar del Plata. Era muy serio y varias veces relató con detalles la siguiente historia. De muy joven se dedicó a los deportes náuticos y llegó a ser piloto de altura. En el año 1950, estaba tomando un café en el Club Náutico de Mar del Plata, cuando se le acercó un señor que se identificó como oficial retirado de la Armada y lo saludó. El ingeniero no lo conocía y el oficial le dijo:
– “Ud. a fin de la Segunda Guerra Mundial, sin saberlo, le dio apoyo a un submarino alemán y lo estuvimos investigando”.
Centeno quedó asombrado, lo negó y le pidió que se lo explicara. El oficial de la armada que para la época estaba en la Inteligencia Naval le dijo:
– “Ud. fue contratado y en una lancha varias veces llevó combustible a un gran velero que estaba frente a Mar del Plata”.
Para aquel entonces Centeno tenía 20 años, y transportar en una lancha objetos le significaba dinero interesante, por tanto aceptó llevar tambores de aceite, combustible y alimentos que fueron subidos a bordo del velero. Lo hizo más de 10 veces, pero como hombre de mar siempre le quedó la duda: ¿Para qué un velero necesitaba combustible diesel? En la conversación quedó claro que el velero venía bajando desde Brasil, le daba apoyo a algún submarino alemán y mi amigo sin saberlo formaba parte de la cadena logística. Centeno nunca vio submarinos porque las tareas de abastecimiento se realizaban cuando el velero quedaba solo. El oficial de la Armada le dijo:
– “Sabíamos que Ud. no tenía nada que ver y fue usado”.
La conversación finalizó dejando estupefacto al ingeniero. Jorge Centeno es un testigo calificado, todo el relato es coherente y coincide con una logística posible para submarinos diesel-eléctricos de la época.
Submarino U-995
* Comandante (R) de la Gendarmería Nacional Argentina.
Artículo publicado en la Revista Tiempo GNA 74, noviembre de 2022.
Alemania se había rendido el 8 de mayo de 1945. La mañana del 10 de julio de ese año había amanecido en Mar del Plata, Argentina, estaba nublado y todo parecía normal en el puerto.
De pronto a las 0700 hs., la guardia militar advirtió unas señales luminosas que venían desde unos 5000 metros mar adentro. El jefe a cargo de la base naval fue despertado de urgencia y se dirigió hasta el puesto de observación. Momentos más tarde, cuando descifró el mensaje que las luces transmitían en código Morse, casi no podía creer lo que estaba leyendo. Alguien desde alta mar se estaba identificando en inglés como “German submarine”.
Cuando el jefe argentino y su interlocutor comenzaron a intercambiar mensajes, este último se identificó como Otto Wermuth Comandante del U-530 y dijo que su intención era rendir el submarino ante autoridades argentinas. Después de aclarados los términos de la rendición, se le dio autorización para que el submarino avanzara navegando en superficie y atracara en la escollera del puerto.
Las maniobras de amarre fueron tensamente vigiladas desde tierra y una vez concluidas, Wermuth luciendo sus condecoraciones, formó en cubierta a sus hombres y esperó que llegara la tripulación de presa que tomaría el control del submarino. El Comandante alemán tenía 25 años y la tripulación un promedio de edad cercano a los 18. En el interrogatorio evadió muy bien las preguntas más comprometedoras. El libro de bitácora de la nave había desaparecido, no pudo explicar la falta de los torpedos, tampoco la carecía del cañón de cubierta y por qué faltaba la balsa principal con capacidad para varias personas. Según sus palabras, después de 107 días de navegación, alcanzó la costa de Mar del Plata un día antes de la rendición de Alemania. Avistó el faro de Punta Mogotes y estuvo navegando porque su intención original era “recalar en Miramar”.
Un segundo submarino se entrega
El 14 de agosto de 1945 se rendía en la Base Naval Mar del Plata un segundo submarino, el U-977 al mando de su Comandante Heinz Shaeffer. El gobierno de Argentina estaba asombrado y preocupado por las derivaciones diplomáticas.
Fragmento traducido de una carta de un prisionero alemán a un familiar
“…Amarramos dentro de la Base Naval de Mar del Plata. Nos recibieron calurosamente, nos abrazaron y nos regalaron cigarrillos. Nos trasladaron al hotel de Inmigrantes en Buenos Aires, por la noche bebíamos abundantemente y la comida era buena, con toda clase de exquisiteces. Nos sacaron innumerables fotos con la oficialidad argentina. Lástima que tuvimos que abandonar ese hermoso país. Hubo una gran despedida y el Comodoro de la Base Aérea dijo que no nos consideraban prisioneros de guerra, sino simplemente camaradas alemanes. Luego se despidió uno por uno de nosotros, mientras la banda tocaba ‘Viejos camaradas’”
Repercusión diplomática
La Armada Argentina estaba feliz en tener esos submarinos de alta tecnología. Pero debido a las fuertes presiones de los embajadores de las potencias aliadas, Argentina accedió a que los EE.UU. se llevaran ambas naves con sus tripulaciones para ser interrogadas exhaustivamente.
El Gobierno de esa nación clasificó como top secret todo lo investigado.
Avistamientos y búsquedas
Después de la guerra, el folklore de la costa patagónica se llenó de rumores de otros submarinos que aún llegan hasta nuestros días. Los comentarios se refuerzan por el avistamiento de cierta torreta típica de un submarino que era vista en ocasiones propicias de la bajamar en una zona cercana a caleta de los Loros, a unos 140 km de Viedma. Algunos pobladores afirman que en ese lugar se encuentra un submarino alemán hundido. Testigos muy calificados, uno de ellos volando un Piper PA-11, menciona: “En 1957, en ocasión de un sobrevuelo por la zona de la caleta de los Loros, alcancé a avistar algo ahí, hundido, que apenas emergía sobre el agua”. Un perito naval en salvamento mencionó: “La Armada tenía precisiones sobre su localización, porque un avión Neptuno los había sobrevolado unos siete años antes y en las fotografías que nos mostraron podían distinguirse las siluetas de dos naves y hasta las torretas, que se veían más oscuras”.
Por su parte algunos pobladores mencionaron:
“Cuando hay viento norte, se puede ver a 200 metros la proa”. En noviembre de 1996 se llevó a cabo en la caleta de los Loros una de las exploraciones más publicadas. Un equipo del Instituto de Biología Marina Almirante Brown de San Antonio Oeste, realizó un trabajo de investigación.
Los resultados fueron nulos, a pesar de que las observaciones aéreas siempre dieron resultado positivo.
Comandante Otto Wermuth, U-530.
Hallazgo de un tercer submarino
El dato que permitió el descubrimiento lo dio el patrón de un barco pesquero que decía que había una zona donde siempre se le trababan las redes y afirmaba que algo había ahí abajo, por suerte registró las coordenadas del lugar. Entonces el 9 de marzo del 2022, un grupo de investigadores encontró un misterioso naufragio a unas dos millas de la costa, en Quequén, provincia de Buenos Aires. Informaron del hallazgo a la Prefectura Naval Argentina, indicando las coordenadas exactas y la profundidad de 28 metros donde se encontraba. La PNA consideró que podría tratarse de un “bien arqueológico” imponiendo restricciones en esa zona de navegación.
Tres meses después, un guardacostas de PNA realizó una expedición para filmar los restos, utilizando para ello un vehículo remoto subacuático (ROV) y 12 buzos de profundidad. Las imágenes obtenidas muestran que el casco presenta una clara destrucción hecha con explosivos, también lo que sería un mástil, una escotilla, cañerías y engranajes, pero lo que definió todo fue el periscopio que estaba intacto.
Eso por sí sólo indica que se trataba de un submarino, pero para una mayor precisión se tomaron muestras de metal del casco para determinar similitudes de fabricación. En una pericia de dos ingenieros navales se indica que el casco se encuentra semienterrado y con un alto grado de destrucción pero que a pesar de estas condiciones igual se pudo identificar la subestructura de la cubierta y podría tratarse de un U-Boot tipo VII o IX.
El lugar del naufragio corrobora la forma de los alemanes para escabullirse. Primero desembarcaban las personas y valores, luego la nave con no más de 5 hombres se retiraba de la costa una o dos millas. Activaban las cargas explosivas para hundir el submarino y regresaban a la playa en un bote neumático.
La explosión debía ocurrir cuando la nave estuviera en el fondo para que la detonación no se escuchara en Quequén. Llegar hasta Sudamérica en un submarino alemán podía ser un viaje no menor a dos meses. La Kriegsmarine con veleros había diseñado una sencilla cadena logística de reabastecimiento para los submarinos, que se explica en otra nota.
Investigadores consideran que hasta podrían existir sin descubrirse tres submarinos alemanes hundidos en costas del sur argentino.
Conclusión
Alemania en la Segunda Guerra Mundial tenía alrededor de 1000 submarinos; 46 de ellos jamás fueron hallados lo que permite muchas especulaciones. Se cree que cuatro o cinco hayan zarpado desde Noruega hacia Sudamérica. Después de unas 18 semanas, dos de ellos, el U-530 y el U-977, se entregaron en Mar del Plata, el tercero fue hundido por la propia tripulación y descubierto en el año 2022 en Quequén. De los otros nunca se encontraron sus restos. Hay certeza que todos los comandantes antes de entregarse o de hundir su nave, arrojaban al mar el libro de bitácora, armamento y la famosa máquina “Enigma” para cifrar documentos radiales.
Las investigaciones serias coinciden que eran tripulantes jóvenes del arma submarina, oficiales y suboficiales que deseaban rendirse en algún país donde no fueran encarcelados.
Las condiciones de vida a bordo eran horribles y sólo podían resistir muchachos que gozaran de excelente salud psicofísica. En general los comandantes de esos submarinos no superaban los 25 años y eran los de mayor edad.
Para mediados de 1945, peones de estancias al norte de Mar del Plata comentaban que veían algunos sulkis vacíos que iban hacia el mar y regresaban por la misma huella, en dirección a la ruta 2 con hombres jóvenes y rubios que no habían ingresado previamente del oeste. Con bastante seguridad se puede afirmar que no bajaron criminales de guerra pues habrían preferido viajar en barcos neutrales confundidos con refugiados.
Organización y logística: para no creer fantasías, primero hay pensar que la tecnología y comodidades de los submarinos del siglo pasado no son las actuales. Luego se debe analizar ciertas condiciones que, aislado y con destino hacia la Argentina tiene que afrontar. Su comandante tendría que haber considerado el cálculo de combustible, que le debería alcanzar para cruzar el Atlántico cerca de 5.200 millas (10.000Km) a velocidad promedio de 4,7 nudos (8,7 Km/h), por dos meses, alimentos y agua potable para la travesía (aunque se supo que algunos veleros y barcos “neutrales”, llegaron a abastecer a submarinos alemanes en proximidades de costas de Sudamérica). Pero el siguiente problema era la existencia en tierra de un grupo confiable que los recibiera y oculte unas 40 personas en casas seguras por tiempo indeterminado para luego integrarse en distintas ciudades. Al no hablar el idioma local y ser casi todos rubios, pronto hubieran sido descubiertos y esto es algo que nunca ocurrió.
Todo ello apunta a la existencia de una organización secreta de gran magnitud. Está claro que pudieron haber existido desembarcos furtivos, pero es muy difícil que se hayan producido más de dos. Después de la guerra se supo que la estancia “El Porvenir” en Mar del Sur, era una base de agentes alemanes que le facilitaron apoyo logístico a los “lobos grises” mediante cierto velero que podría haber sido el “Passim”. Según antiguos peones, existían un galpón donde se alojaban extranjeros, todos hombres jóvenes. Les llevaban alimentos pero tenían prohibido acercarse a ellos.
La única duda: lo que despierta suspicacias es el gran espacio de tiempo transcurrido entre la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945 y los dos submarinos que se entregaron en Mar del Plata el 10 de julio y 14 de agosto.
Existe la sospecha que en ese lapso hubieran desembarcado cajas conteniendo oro, con pocas personas en alguna playa. De ello hay ciertos indicios, en especial porque al submarino U-530 le faltaba la balsa principal; y al S-977 le faltaban 16 tripulantes y 3 balsas neumáticas.
Ambos comandantes y su tripulación fueron interrogados exhaustivamente en los EE.UU. y los resultados fueron clasificados como top secret. El cúmulo de documentación que existe en Argentina es muy abundante, pero en décadas anteriores por razones políticas, algunos expedientes oficiales se perdieron o fueron adulterados. Por ello es muy probable, que nunca se sepa la completa verdad. Para peor aparecieron “historiadores” que publicaron relatos de fantasía que no se ajustan a la verdad, pero son éxitos editoriales que se venden bien.
77 años después, algunos misterios comienzan a revelarse, pero la verdad definitiva aún permanece entre enormes médanos de incógnitas y no sería extraño que por una secreta trama internacional, la verdad nunca se sepa.
* Comandante (R) de la Gendarmería Nacional Argentina.
Artículo publicado en la Revista Tiempo GNA 74, noviembre de 2022.
El presente análisis comparativo entre las capacidades de las FFAA durante la Guerra de Malvinas y la actualidad, fue realizado por el autor mediante la información obrante en la prensa especializada y en la prensa general.
I. Armada de la República Argentina
1. Aviación Naval
1.1. Escuadrillas aeronavales de caza y ataque
Primera escuadrilla aeronaval de caza y ataque
En 1982, durante la guerra de Malvinas, estaba conformada por 10 aviones Aermachi de entrenamiento avanzado y ataque ligero. Durante la guerra operaron desde las islas. Sufrieron algunos derribos y el 14 de junio algunos de sus aviones fueron capturados por los británicos; hoy lucen como trofeo de guerra en museos del Reino Unido.
Los pocos aviones sobrevivientes de esta escuadrilla prestaron servicio unos pocos años más y fueron dados de baja por falta de repuestos. La Armada nunca pudo conseguir un reemplazo de este sistema de armas por falta de presupuesto y de esta manera la Primera Escuadrilla de Caza y Ataque fue dada de baja definitivamente.
Segunda escuadrilla aeronaval de caza y ataque
En 1982 estaba compuesta por 5 aviones Super Etendart de un total de 14 que habían sido comprados a Francia. Los 9 restantes llegaron una vez terminado el conflicto. Este sistema de armas produjo el hundimiento del destructor tipo 42 HMS Sheffield y del buque portacontenedores Atlantic Conveyor; que se encontraba repleto de helicópteros, aviones Harrier, municiones, pertrechos y víveres. Además, atacó y produjo averías al portaviones HMS invincible en un ataque conjunto con la Fuerza aérea Argentina, que utilizó 4 aviones A4 C Skyhawk, 2 de los cuales fueron derribados.
Durante el gobierno del presidente Macri se compraron 5 aviones más del tipo Super Etendart Modernise, pero nunca fueron utilizados hasta la actualidad debido a que llegaron con los cartuchos de los asientos eyectores vencidos y como son de origen británico hasta el día de hoy no se consiguieron nuevos.
De los Super Etendart anteriores ninguno se encuentra operativo en la actualidad; por lo que la Segunda Escuadrilla de Caza y Ataque aeronaval sigue existiendo hasta la actualidad, pero sin aviones en servicio.
Tercera escuadrilla aeronaval de caza y ataque:
En 1982 estaba compuesta por 8 aviones A4Q Skyhawk, que operaban desde el portaviones ARA 25 de Mayo. Más avanzado el conflicto pasaron a operar desde tierra. Sufrieron varios derribos, pero también hundieron y dañaron a varios buques de la Royal Navy.
Algunos años después de la guerra fueron dados de baja y nunca fueron reemplazados, por lo cual la Armada decidió cerrar también la Tercera Escuadrilla de Caza y Ataque.
En resumen, de las tres escuadrillas aeronavales de caza y ataque hoy solo sobrevive la segunda, pero sin un solo avión operativo al día de la fecha.
1.2. Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina
En el año 1982 contaba con 6 aviones Grumman S-2T Turbotracker. Cumplieron muchas misiones de escolta y protección contra posibles ataques de submarinos al portaviones ARA 25 de Mayo. Lo hicieron en gran forma, no permitiendo que ningún submarino británico pudiera acercarse.
En los años ‘90, cuatro de estos aviones fueron re-motorizados y se les introdujeron varias modernizaciones a la electrónica y aviónica de los aparatos. De esta forma prestaron servicio muchos años más, hasta que el último Tracker realizó su último vuelo en 2021. Al momento de escribirse este informe, volvió a quedar en servicio un Turbotracker aunque con capacidad de exploración y no antisubmarina.
1.3. Escuadrilla Aeronaval de Exploración
En 1982 contaba con 2 aviones SP 2 H Neptune. Prestaron un gran servicio en la búsqueda de náufragos del hundimiento del crucero ARA General Belgrano. También fueron ellos quienes localizaron al destructor HMS Sheffield para que pudiera ser atacado por los Super Etendart con sus misiles Exocet. Además, realizaron tareas de exploración y búsqueda de la flota inglesa durante todo el conflicto.
Algunos años después fueron dados de baja por ser aviones muy antiguos y fueron reemplazados por varios aviones Orion P3B, los cuales se utilizaron por muchos años hasta que quedaron todos fuera de servicio. En la actualidad esta escuadrilla, al igual que la antisubmarina, no cuenta con ningún avión en servicio ni posible reemplazo cercano.
2. Flota de mar (FLOMAR)
A mediados de la década de 1970 la Armada Argentina decidió realizar una profunda modernización de su flota de mar y para eso le encargó la construcción de cuatro destructores de la clase Meko 360 al astillero Aleman Blohm + Voss. Dichos destructores llegaban para reemplazar a los viejos destructores de la segunda guerra mundial de la clase Fletcher y clase Gearing, los destructores ARA Bouchard, ARA Piedrabuena, ARA Seguí y ARA Comodoro Py. Estos viejos destructores participaron de la guerra de Malvinas, dado que los nuevos de la clase Meko 360 empezaron a llegar al país recién en 1983. Los 4 nuevos destructores fueron construidos en Hamburgo y fueron bautizados como ARA Almirante Brown, ARA La Argentina, ARA Heroína y ARA Sarandí.
Como parte de esta modernización de la flota de mar también se llegó a un acuerdo con el astillero Aleman Blohm + Voss para construir con su licencia y materiales llegados de Alemania, 6 corbetas de la clase Meko 140 en Argentina. El lugar de construcción fue Astilleros Rio Santiago.
Las seis nuevas corbetas fueron denominadas ARA Espora, ARA Rosales, ARA Spiro, ARA Parker, ARA Robinson y ARA Gómez Roca. Las dos últimas demoraron más tiempo en ser construidas por problemas presupuestarios, pero finalmente fueron concluidas y puestas en servicio.
La Armada también cuenta con tres corbetas francesas de la clase A 69 llamadas ARA Drummond, ARA Guerrico y ARA Granville.
Así mismo hasta hace poco tiempo contaba con dos destructores tipo 42, gemelos del Sheffield y el Coventry británicos, ambos hundidos por la aviación argentina. Uno de ellos, el ARA Hércules, fue remodelado hace varios años y dejó de ser un destructor para pasar a ser un buque logístico multipropósito, con capacidad para transportar una compañía reforzada de infantería de marina con todo su equipo. Al momento de redactar este informe, se conoció la noticia que el ARA Hércules va a ser próximamente radiado de servicio, con lo que la Argentina perdió la capacidad de desembarco anfibio.
El otro destructor tipo 42 llamado ARA Santísima Trinidad, que tuvo un destacado desempeño en la recuperación de Malvinas, se hallaba en muy mal estado de conservación y de forma insólita se hundió estando amarrado al muelle en la base de Puerto Belgrano. Mucho tiempo después fue reflotado y llevado a dique seco en estado deplorable. Así se encuentra al día de hoy.
Todos los buques citados en este informe (salvo la ARA Robinson y la ARA Gómez Roca) tienen ya cerca de 40 años y están al límite de su vida útil. Los cuatro destructores Meko 360 necesitan una profunda modernización o un reemplazo. Cuatro de las seis corbetas Meko 140 están en una situación similar.
Las tres corbetas de la clase A 69 directamente van a ser sacadas del servicio porque ya prácticamente no navegan.
No hay por el momento ningún plan de modernización o de compra de ningún, destructor, fragata o corbeta para tratar de paliar estas deficiencias.
En el gobierno del presidente Macri se adquirieron cuatro OPV nuevas. Las OPV son patrulleras oceánicas modernas, pero tienen una finalidad de patrullaje y control de la pesca ilegal. No pueden ser consideradas seriamente como buques de guerra, porque tienen como armamento solamente un cañón de 30 mm y dos ametralladoras de 12,7 mm. Asimismo, no tienen sonar, con lo que son totalmente sordas y no pueden escuchar nada de lo que sucede debajo del mar. En una situación real de guerra, un submarino podría acercarse hasta casi tocarlas.
Además de lo descripto anteriormente, la Armada Argentina perdió a fines de los años ‘90 su capacidad expedicionaria. Esta pérdida se debió a la baja del portaviones ARA 25 de Mayo que prestó servicios en la Armada desde 1969 hasta 1997. Fue vendido como chatarra para desguace a la India. Este era un portaviones de la clase Colossus, que había sido comprado a los Países Bajos para reemplazar al portaviones ARA Independencia. El ARA 25 de Mayo nunca fue reemplazado ni lo será.
Para colmo de males el buque de desembarco ARA Cabo San Antonio utilizado para el desembarco en Malvinas también fue dado de baja y nunca reemplazado. Este buque prestó servicios en la Armada entre los años 1971 y 1997.
ARA Cabo San Antonio (Guerra de las Malvinas) – RLaborde
Con la baja del portaviones y el buque de desembarco se perdió la capacidad expedicionaria y también la capacidad de operar los aviones de caza, antisubmarinos y de exploración desde la cubierta del portaviones. Luego de 1997 los aviones pasaron a operar desde tierra, hasta que todos fueron quedando fuera de servicio por falta de mantenimiento; hoy la Armada no tiene ningún avión de caza, antisubmarino o de exploración operativo.
3. Fuerza de submarinos
A mediados de la década del ‘70 la Armada Argentina encaró un ambicioso programa, que consistía en poder llegar a tener a comienzos de la década de 1990 la cantidad de ocho submarinos operativos. Para eso ensambló dos submarinos nuevos de origen alemán en astilleros del país. Eran 2 submarinos de la clase 209 1200. Esos submarinos fueron el ARA Salta y el ARA San Luis. El programa se continuaba con la compra de seis submarinos del tipo TR 1700 de tecnología alemana al astillero Thyssen Nordseewerke. Los dos primeros serian construidos en Alemania y los otros cuatro en el astillero Domecq García de Argentina.
Al comenzar la guerra de Malvinas ya estaban disponibles el ARA Salta y el ARA San Luis. De los otros seis había dos en Alemania en su fase final de construcción, pero recién pudieron ser entregados a partir de 1984. Por lo tanto, para la guerra de Malvinas la fuerza de submarinos estaba constituida por los ya citados ARA Salta y ARA San Luis y además se contaba con dos viejos submarinos de la Segunda Guerra Mundial. Eran dos submarinos de la clase Balao modernizados a la clase Guppy II, el ARA Santa Fe y el ARA Santiago del Estero.
Este último no estaba ya en condiciones de operar; entonces, con la guerra ya comenzada, la Armada decidió simular que el submarino salía en una misión y lo hizo zarpar de noche. El submarino salió de la base en Mar del Plata navegando en superficie porque no estaba en condiciones de ir a inmersión. Aprovechando la oscuridad siguió navegando en superficie hasta arribar a otro apostadero de la Armada, donde fue camuflado para no ser descubierto por la inteligencia británica y así tener inquietos a los ingleses, que siempre pensaron que el ARA Santiago del Estero podía estar en aguas próximas a Malvinas.
De los otros tres submarinos, los que tuvieron actuación destacada fueron el ARA Santa Fe que desembarcó buzos tácticos el 2 de abril en la recuperación de las islas y posteriormente tuvo otra misión donde llevó una fracción de infantes de marina, más armamento y provisiones, a las islas Georgias. Luego de cumplir esa misión y cuando se dirigía de vuelta al continente fue atacado en superficie antes de alcanzar aguas más profundas que le permitieran sumergirse. El ataque fue realizado por helicópteros británicos dejándolo seriamente averiado y obligándolo a volver a Georgias donde quedó escorado junto a un muelle.
También el ARA San Luis tuvo una actuación destacada, que no pudo coronarse con ningún hundimiento porque se le rompió la computadora de control tiro y al momento de atacar a la flota en tres oportunidades, lo debió hacer con guiado manual de torpedo y los ataques no resultaron efectivos. Pese a eso la Royal Navy sólo lograba detectarlo al lanzar los torpedos pero luego lo perdía y nunca logro encontrarlo para hundirlo. Su gemelo, el ARA Salta, no pudo entrar en combate porque se dirigió varias veces a la zona del conflicto, pero siempre tuvo que volver por ruidos que no pudieron ser corregidos pese al esfuerzo de los mecánicos de la Armada.
El submarino ARA Santa Fe luego de ser atacado en la bahía de Grytviken, Georgias del Sur.
Volviendo a lo expuesto anteriormente sobre la construcción de los TR 1700, sólo los dos fabricados en Alemania (ARA Santa Cruz y ARA San Juan) pudieron servir en la Armada. La programada construcción de los otros cuatro en Argentina fue un fracaso total. Los alemanes mandaron todas las piezas en cajas y cumplieron con su parte.
Argentina comenzó con la construcción de dos de ellos llegando al 70 % de terminación en uno y 30 % de terminación en el otro para luego abandonar por completo el proyecto. Los dos últimos ni siquiera se empezaron y las piezas que se encontraban en las cajas fueron utilizadas como repuestos para el ARA Santa Cruz y el ARA San Juan.
Situación actual
El momento que atraviesa la fuerza de submarinos actualmente es el peor de su historia. Por primera vez desde su creación la fuerza no cuenta con ningún submarino operativo. El ARA San Luis se encuentra fuera de servicio desde mediados de la década del ‘90 cuando fue llevado a astillero para hacer su reparación de media vida, pero esta nunca fue realizada por falta de presupuesto. El ARA Santa Cruz también entró a astillero hace varios años para hacer una reparación grande pero quedó suspendida por falta de presupuesto. Ya se da por seguro que no será retomada, con lo cual el submarino será sacado del servicio activo. Su gemelo, el ARA San Juan, se hundió en el Atlántico sur, en un episodio conocido por todos.
Finalmente, el ARA Salta se encuentra amarrado al muelle en la base de submarinos de Mar del Plata y se usa para que los cursantes de la escuela de submarinos puedan ver uno por dentro. Ese es su único uso porque no puede navegar ni va a ser reparado porque ya está obsoleto.
Ante este panorama Brasil ofreció vender muy barato dos submarinos clase 209 1400 con un tiempo de vida medianamente razonable y mayor modernización que nuestros 209 pero ni el gobierno de Macri ni el actual se mostraron interesados. En los últimos días el ministro de defensa Jorge Taiana manifestó que están interesados en adquirir cuatro submarinos nuevos de la clase Scorpene que fabrica la francesa Naval Group; pero con los antecedentes ya citados resulta muy difícil creer que esto se pueda llegar a realizar.
Mientras tanto la Armada manda periódicamente a algún pequeño contingente de oficiales y suboficiales submarinistas a ejercitar en submarinos de Perú y Brasil para no perder totalmente la capacidad del personal ante la falta de medios propios.
II. FUERZA AÉREA ARGENTINA
Para la guerra de Malvinas Argentina contaba aproximadamente con:
9 Camberra (bombarderos de altura)
19 Mirage III
26 Dagger (versión israelí del Mirage)
68 Douglas A4B y A4C
Un lote de aviones Pucara anti-insurgencia y de ataque ligero.
Los aviones citados no estaban necesariamente todos disponibles al comienzo de la guerra, pero fueron incorporándose a medida que eran puestos a punto.
Actualidad
Los aviones Mirage III y Dagger (FINGER) fueron dados de baja en 2015. Desde ese momento se barajan muchas alternativas para su reemplazo. Tanto con aviones nuevos como con usados.
Respecto a las ofertas de aviones 0 Km, Argentina recibió ofertas de: MIG 35 rusos, JF 17 Thunder Block 3 chino – pakistaní, HAL Tejas de la India, Gripen de Suecia y KAI FA 50 de Corea del Sur.
Respecto a los usados con actualizaciones se ofrecieron Mirage 2000 de Francia, Kfir de Israel, F16 Block 40/42 y 50/52 de Estados Unidos. También F18 Hornet de Estados Unidos. Este último es bimotor con lo cual la FAA difícilmente lo acepte.
También hubo ofertas de Aermachi M – 346 de Italia, pero este es un avión subsónico que tal vez podría ser considerado para reemplazo de los A4 AR, de los que hablaremos más adelante.
Han pasado ya siete años de la baja del sistema de armas Mirage con lo cual Argentina perdió la capacidad de intercepción supersónica. La demora en su reemplazo se debe en primer lugar a la falta de voluntad política del gobierno del presidente Macri primero y luego del gobierno del presidente Alberto Fernández.
Otro tema importante a tener en cuenta es que cuando Argentina intenta alguna gestión para comprar armamento de origen occidental, aparece la presión británica sobre el posible vendedor para tratar de frenar la operación.
Al día de la fecha la opción que se encuentra más avanzada es la del caza chino – pakistaní JF 17 Thunder. Una delegación de la FAA estuvo varios días en China probando el avión. Tampoco se descarta alguna oferta superadora de Estados Unidos para evitar que Argentina compre armamento chino.
La oferta israelí de Kfir usado pero modernizado con aviónica de ultima generación y radar AESA mas misiles de corto y mediano alcance y misiles anti-buque parece bastante interesante también.
1. Sistema de armas A4 AR Fighting Hawk
Este avión fue incorporado a la FAA a fines de los años ‘90. Se trata de un Douglas A4 M de la marina estadounidense que fue modificado a pedido de Argentina por la empresa Lockheed Martin. Es decir que fue reformado y modernizado a medida de los requerimientos de la FAA. Se adquirieron 36 unidades, 32 de ellas monoplaza y 4 biplaza para entrenamiento de los pilotos. Es una versión bastante superior a los A4B y A4C que prestaron servicios durante muchos años. Incluso el A4 AR tiene algo de la aviónica del F16. Es un cazabombardero subsónico.
Con el correr de los años y la falta de presupuesto muchas naves quedaron fuera de servicio. Inclusive 4 de ellas sufrieron destrucción total en distintos accidentes. Hace tres o cuatro años se tocó fondo y llegó a haber solo uno o dos operativos. A partir de ese momento y ante la seguridad de que no llegaría ningún reemplazo para este sistema de armas se dispuso intentar recuperar la mayor cantidad de unidades posibles. El primer objetivo fue llegar a 12 y posteriormente de ser posible a 18. Al día de hoy se encuentran operativos 6 o 7 unidades.
Los trabajos de recuperación se hacen en los talleres de la FAA en Río Cuarto (Córdoba) y en la V Brigada Aérea de Villa Reynolds (San Luis).
2. Camberra
Estos cazabombarderos de altura fueron sacados del servicio activo algunos años después de la guerra de Malvinas y nunca fueron reemplazados.
3. Pucara
Dejaron de prestar servicio como los conocíamos y actualmente se trabaja en una modificación a la versión Pucara Fénix. Esta nueva versión del Pucara lo convierte en un avión de exploración y patrullaje, dejando de lado su capacidad de ataque ligero.
4. IA 63 Pampa
Este avión es un aparato de entrenamiento avanzado y bombardero ligero fabricado en el país. Se está trabajando para reconvertir a la mayor parte posible de los Pampa ya existentes a la versión Pampa 3 Block 2 que cuenta con mayores capacidades que las versiones anteriores.
5. Aviación de transporte
En los últimos tiempos la FAA adquirió cuatro unidades de SAAB 340 B con capacidad para transportar 40 personas. Son aparatos biturbo hélice. Ya llegaron tres de las cuatro unidades. El objetivo es ir reemplazando los viejos Foker.
También se adquirieron doce aviones Beechcraft TC Huron con capacidad para 10 personas.
La FAA todavía tiene en servicio algunas unidades de Hércules C 130, pero está en la búsqueda de adquirir algunas unidades usadas, pero en mejor estado que las que posee actualmente.
* Participa en el espacio de pensamiento y acción “Iniciativa D”.