No hay que distraerse en el desánimo. La actualidad argentina es penosa. Puede empeorar. Aun así, nos vamos a recuperar.
Sabemos que es una situación fabricada, la cual no responde a la estructura natural de la Nación. Si no fuera por la férrea intervención del hombre (de algunos hombres) no podrían distraernos de nuestro camino de prosperidad.
Volver a la senda que nos corresponde por recursos humanos, naturales, extensión y capital invertido es nuestro desafío para estos próximos años.
Previamente, habrá que limpiar la casa (“Clean house” para usar una expresión gringa).
El futuro inmediato
La Argentina hoy, con todos sus desaciertos a cuestas, es un país relevante en el mundo.
Así lo considera China e India que quieren seducirla para que integre los BRICS.
A su manera, y con su enorme soberbia imperial, de igual forma lo plantea la Generala Laura Richardson, a cargo del Comando Sur del Ejército de los EEUU, en su exposición frente al Senado de su país [1].
No es nuevo
Dos personas a las que se puede querer u odiar, en la década del ‘70 del siglo XX, Henry Kissinger y Juan Domingo Perón, coincidieron —con intereses contrapuestos— en la entidad que la energía, los alimentos y la población tendrían en el siglo XXI [2].
Gris
Vivimos tiempos oscuros. Occidente nos hace padecer un Tratado de Versalles ad hoc: obligación de reducir al mínimo las FFAA, embargo de armas, entrega de las reservas auríferas de los Andes, carta blanca en el manejo del petróleo, control de la Hidrovía en manos de una empresa belga, desafectar el misil Cóndor, desindustrializar el país, subordinación a Brasil, obediencia a la agenda [3] del departamento de Estado.
El próximo paso, que tiene al presidente de Francia como vocero, es que una fuerza internacional (eufemismo por la OTAN) tome control del Amazonas y del Atlántico Sur. Veremos cómo defienden los tantos ambos gobiernos, de Brasil y Argentina.
Parte de los ataques son objetivos, físicos y tangibles (el oro es excavado y exportado mientras Argentina no tiene reservas en su BCRA); parte es simbólico e intangible (colgar banderas multicolor en el frente del edificio de la Cancillería).
El objetivo inmediato de los interventores (connacionales nuestros) es desanimar a la población de una eventual rebelión al status quo.
La entrada es Ezeiza
La verdad es muy otra que la horrible que imponen los gobernantes (tenernos pobres significa mantenernos subyugados y mendicantes) y distinta de la que amplifican los medios de comunicación que les responden (casi todos).
Estamos en un momento de softpower único. Tal vez el punto de inflexión haya sido el Mundial de Fútbol. Probablemente se viene caldeando a fuego lento desde hace bastantes años. Lo simbólico se corresponde con lo real y viceversa.
El siglo XX cambió los términos de intercambio y terminó con el monopolio de comercio internacional por parte de Occidente. Se incorporaron como clientes India, China, Vietnam y más modestamente Rusia, Arabia Saudita, Egipto, Magreb. Subieron los precios internacionales de lo que nosotros vendemos. Es nuestro momento. Y, por lo menos, durará hasta 2050 o más.
El mundial expuso —y el establishment no tuvo rapidez de reflejos para amortiguar o tapar la onda expansiva— que el pueblo común (que incluye a los humildes, a los trabajadores y a gran parte de las clases medias) tiene valores en las antípodas de la élite. Son valores como la valentía (en oposición de la cobardía y el lloriqueo), ser protagonista de la propia vida (y no jugar a ser víctima), amar a la Patria, la familia y agradecer a Dios por la buena fortuna. Todo eso es aborrecido por la élite porque lo ven, correctamente, como desafío a la nueva religión que desean instalar.
Las oportunidades del pueblo para hacer profesión de fe hoy son pocas. Los festejos del mundial. Alguna fiesta patria en el interior del país [4], el desfile militar por el 9 de Julio del 2016 [5], las jineteadas, las procesiones al Gauchito Gil, a la Virgen, a la Difunta Correa, al aniversario del fallecimiento de Güemes. Poco más. Pero si algo quedó claro con el triunfo de la copa del mundo fue que a la primera oportunidad, y cuando el poder se descuida, los argentinos, cual cucarachas, salimos de nuestros escondites y con orgullo desfilamos. También queda claro, aunque la gente fina, superada y rivadaviana de Buenos Aires se fastidie, que las Malvinas son un símbolo de identidad.
Softpower
Nosotros no somos maestros en el tema. Debemos aprender de quienes sí lo son. Como podamos, hay que ejercerlo, sin ceder un centímetro.
El primer paso es restaurar la autoestima de nuestro pueblo. Resaltar todos nuestros puntos fuertes. Los premios internacionales, ya sean científicos o deportivos o de ballet, canto lírico o clavicordio.
Amigarnos con el éxito y ser refractarios al fracaso.
La sensación de logro se expande y nos cubre a todos. Del atleta (ya sea la selección de fútbol, el equipo de Copa Davis o en los JJOO) hacia todos aunque uno tenga que rebuscárselas cartoneando.
Nos permite seguir un día más. Celebrar la vida. Este programa se puede empezar en lo inmediato.
Complementariamente hay que tener un proyecto, lo más detallado posible, para cuando logremos llegar al gobierno (que no es el poder). En artes, comunicación, educación que implique desandar la destrucción de estas últimas décadas y volver a valorizar no sólo nuestros logros sino armar un andamiaje para la construcción de éxitos futuros. Además de permitir que atletas y artistas alcancen su máximo potencial.
El primer paso del largo camino hacia el Imperio
Asimismo tenemos que tener un plan nacional para recuperar nuestra prosperidad y una estrategia geopolítica para insertarnos en el mundo.
En cuanto al plan nacional económico, escribo sobre el tema desde hace años. Aumentar las exportaciones (mediante baja de impuestos y divisa a precio libre), triplicar el área fértil del país por un esquema de riego/control de inundaciones. Mejorar el nivel de vida de la población mediante: 1. pleno empleo, 2. alto salario (objetivo U$D 1.400 mensuales), 3. eliminación de impuestos a los alimentos, combustible, servicios públicos. Conectar al país en flete (FFCC, sistema de cargas aéreas, puertos, hidrovía) y comunicaciones. Fibra óptica y satelital para todo el país. Redistribuir la población por todo el territorio.
En cuanto a la parte financiera: dinero fuerte (si hay que volver al patrón oro, lo haremos), reservas en oro, ahorro de las familias. (Esto último lo escribí en detalle).
Gasto público consolidado: 25% del PBI. Sistema impositivo simplificado: pocos impuestos, bajas alícuotas, sin adelantos impositivos.
Reconstrucción del capital familiar: propiedad de la casa y del auto, sistema de autoproducción de alimentos en todos los casos que sea posible. En fin, descripto en ENDURO, no voy a aburrir.
Social. Cuidar la salud de la población: prevención, detección temprana de enfermedades, controles periódicos, sistema de asistencia. Especial énfasis en niños, madres y ancianos. Educación: deshacer la aberración desde el Congreso Educativo a hoy. Volver a procedimientos, normas de disciplina, contenidos y formación docente pre diciembre 1975. Reinstalar el festejo de fechas patrias y religiosas. Eliminar todas las prohibiciones instaladas antifecundidad y antireligión (edictos contra las reinas de belleza y las procesiones religiosas).
Duro. Rearmar Fuerzas Armadas. Aumentar dotación. Mejorar sueldos. Acabar con la delincuencia común y pacificar al país. Administrar justicia. Volver a determinar cuáles son las industrias estratégicas y asegurar la autoprovisión y generación de excedentes exportables (ej. fertilizantes, plaguicidas, maquinaria agrícola). Ser autónomo en fletes de comercio exterior. Rehabilitar astilleros. FFMM. En fin, ya fue descripto.
Deuda externa. Nuestra gran ancla atada al cuello. Hay que deshacernos de ella y para siempre, como hizo Rusia en el siglo XXI. Es nuestro puntapié inicial para el camino de crecimiento. Habrá que aprender de quienes se sacaron ese San Benito de encima y repetir lo que sea aplicable. El objetivo es que Argentina tenga cero deuda externa en 10 años. Es totalmente posible por dos razones: 1. el dólar cae de precio y nuestra deuda está en dólares y a tasa fija; 2. el plan económico que propongo implica quintuplicar las exportaciones y llevarlas en poco tiempo a 500 mil millones de dólares anuales. Nuestra principal preocupación es que ahora seres como Massa no contraigan deuda a tasa variable (como hizo Martínez de Hoz).
Geopolítica – El Imperio Austral
El presidente de China sostuvo en su discurso para conmemorar los 100 años de existencia del Partido Comunista que habían terminado con la era de la humillación. Se refiere a la primera guerra del opio, cuando Gran Bretaña invadió China.
Nuestra era de humillación comienza con el embargo de armas que impone el Reino Unido luego de la Guerra del Atlántico Sur (algunos arguyen, razonablemente, que comenzó en el golpe de 1976 con el endeudamiento criminal de nuestro país).
Ahora tenemos que diseñar el camino de la reconstrucción. Que debe ser económica, mental y moral.
El Imperio Austral implicará: recomponer, mínimamente, lo que era el Virreinato del Río de la Plata, tal vez como una confederación de naciones. Bolivia, Paraguay, Uruguay, Guinea Ecuatorial, la Antártida Argentina, nosotros y quien se quiera sumar. Probablemente conectarse cultural y económicamente con el Río Grande del Sur.
Establecer excelentes relaciones con los países de Asia, África y musulmanes del Magreb y Medio Oriente. Explotar la admiración que sienten por nosotros los habitantes de las ex-colonias británicas, que saben de qué se trata ese yugo. Y la gran fórmula: exportar, exportar, exportar. Esto les permitió a China e India: acumular capital industrial, agropecuario, inmobiliario y tecnológico (al retener las rentabilidades obtenidas), invertir fuertemente en educación, salud y vivienda; tener FFAA a la altura de los recursos a defender. En algún punto, es lo mismo que hizo Argentina en su período de paz (entre la Guerra de Paraguay y los Años de Plomo).
Con una economía fuerte, sin deuda soberana, con una buena administración de la cosa pública (paz interna, unión, justicia, respeto a la libertad de las personas) lograremos el fortalecimiento del patrimonio individual y familiar: salud, capacitación, educación, artes, vivienda, ahorros.
Para ser lo que queremos hacer, no alcanza con la actual población (esto suena raro cuando la mitad de la fuerza laboral se encuentra desocupada o subocupada). Debemos a) volver a las familias numerosas e incrementar el índice de fertilidad mediante un plan de apoyo a la natalidad, b) invitar a todos los cristianos del mundo, en particular de Occidente, que se vean perseguidos por la élite que les gobierna, a instalarse aquí. Nuestro softpower es seductivo.
Ingresaremos a una nueva era. Ocuparemos el lugar que nos corresponde por ser el país con la octava superficie más grande del mundo. Debemos ser una de las 10 potencias mundiales.
No somos como el gobierno nos quiere pintar. Ellos nos quieren cobardes, ventajeros, pusilánimes, acomodaticios. Somos todo lo contrario. Peleamos por nuestros sueños y somos ganadores; aún luego de un sinfín de reveses.
Hacia el Imperio Austral. El primer paso ya lo dimos.
* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).
Notas
[1] Resaltó la importancia estratégica de los yacimientos de litio en Bolivia, Chile y Argentina.
[2] Kissinger propuso como política de Estado (de EEUU) asesinar la mayor cantidad posible de niños del Tercer Mundo, y mejor aún, evitar que fueran concebidos ya que, según sus palabras, representaban un riesgo bélico para su país de adopción y además utilizarían recursos naturales que los estados desarrollados necesitaban para sí. Por el contrario, Perón entendió —al igual que Juan Bautista Alberdi [«gobernar es poblar»]— que la mejor defensa de nuestra Patria era el nacimiento de niños.
La existencia de humanos dificultaba, al entender del Pentágono y de la administración Nixon, la apropiación de materias primas y otros recursos en los países subdesarrollados. Estas dos miradas quedaron evidenciadas en la Conferencia de Bucarest de 1974, organizada por UNICEF. Ese día ganó la votación la República Argentina. Pero quien ríe último, ríe mejor.
En este caso, quien se ríe por ahora, es el gobierno de los EEUU. El jefe de Gabinete, Agustín Rossi, se ufanó, días atrás, en nombre del gobierno argentino, de haber asesinado a más de 150.000 compatriotas en sólo dos años. Como lo quería Kissinger y su amigote Robert McNamara.
[3] Aborto, LTGB, calentamiento global (Ley de Humedales), destrucción de la flota mercante, privatización de los puertos, expoliación del Atlántico Sur, y varios etcéteras más.
[4] En Capital Federal y en las grandes ciudades están censuradas. Tampoco son festejadas en la televisión abierta.
[5] Que fue un 10 y el presidente de la Nación se ausentó a mitad del acto en Tucumán el día anterior, 9. Alberto Fernández directamente no va.
En la actualidad, en este año de 2023, el mundo se encuentra ante una peligrosa confrontación que ha demostrado que la Guerra Fría no ha terminado a pesar del derrumbe del Muro de Berlín en 1989 y de la implosión de la URSS en 1991.
La desintegración de la URSS implicó la inmediata disolución del Pacto de Varsovia, organización militar creada en 1955 para contrarrestar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) instituida por las potencias occidentales, específicamente por Estados Unidos y el Reino Unido, en 1949.
Respecto de estos dos Estados, cabe mencionar que durante la II Guerra Mundial ya habían celebrado acuerdos para el desarrollo tecnológico y de inteligencia con la intención de descifrar el «Código Enigma» utilizado por Alemania, en el que trabajó Alan Turing aunque había sido también descifrado por criptoanalistas polacos. Este trabajo en conjunto dio origen, en 1946, al tratado UKUSA (UK + USA) cuyo propósito era —y sigue siendo— recolectar información de inteligencia. Este tratado luego se amplió con la adhesión de Australia, Canadá y Nueva Zelanda, dando paso a un acuerdo sumamente secreto de recolección de información global denominado Five Eyes («Cinco Ojos») por los cinco miembros de países angloparlantes. Esto luego dio origen a la red de espionaje global conocida como Red Echelon (1972), utilizada también para favorecer a empresas estadounidenses frente a las europeas en la competencia económica y comercial global. La red fue denunciada por un agente en sus orígenes y en 1998 por un periodista, dando lugar a la intervención del Parlamento Europeo en 2000.
Esta estructura conformada por satélites y bases de recolección terrestre diseminadas por todo el mundo cubre todo el planeta y si bien tiene acuerdos con otros países, se mantiene hermética: solo pertenecen a ella los cinco países anglófonos mencionados. Esto es lo que hoy se denomina «angloesfera», la cual intenta predominar hegemónicamente sobre el resto de la comunidad internacional.
A diferencia del Pacto de Varsovia, la OTAN no se ha disuelto tras la implosión de la URSS. Por el contrario continúa ampliándose.
Al abordar los conflictos de los principales escenarios regionales nos permite, de alguna manera, armar el escenario global, determinar los actores y comprender el entramado que hay tras ellos. De tal modo que, como si se tratara de piezas de un rompecabezas, podremos comprender cómo juegan los actores en el escenario global.
Escenarios regionales
Escenario de Europa del este
En 1991 se le había prometido a Mijail Gorbachov que la OTAN no se expandiría sobre el espacio postsoviético. Vladimir Putin siempre mantuvo que la Alianza no estaba cumpliendo con dicha promesa. En 2007, en la Conferencia de Seguridad celebrada en Múnich, Putin arremetió contra Estados Unidos y advirtió del «peligro» de sus «acciones unilaterales». En una entrevista que la ex canciller de Alemania Angela Merkel le brindó al medio alemán Zeit dijo que en su momento pensó que el inicio de la adhesión de Ucrania y Georgia a la OTAN, discutido en 2008, no era apropiado ya que «los países no tenían los requisitos previos necesarios para esto, ni se pensó completamente qué consecuencias habría tenido tal decisión, tanto en lo que respecta a las acciones de Rusia contra Georgia y Ucrania como a la OTAN y sus reglas de asistencia. Y el acuerdo de Minsk de 2014 fue un intento de darle tiempo a Ucrania»[1]. Esto último de «darle tiempo a Ucrania» es lo que ha llevado a que algunos analistas consideren que se le otorgó tiempo para que se prepare militarmente y fue una expresión que no ha caído bien en Rusia. Quizás se haya referido a darle tiempo a que se presentaran las condiciones para el ingreso de Ucrania a la OTAN pero lo cierto es que Occidente venía interviniendo en Ucrania desde la denominada «Revolución Naranja» (2004-2005), injerencia que se incrementó en 2014 mediante el «Maidán» (2013-2014), nombre asignado a un conjunto de manifestaciones y disturbios pro occidentales que derivaron en el derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich.
La realidad es que no se dio cumplimiento a los Acuerdos de Minsk, dos pactos que se firmaron en 2014 y 2015 para poner fin a la guerra en el Donbass, en el este de Ucrania, país que siguió bombardeando a sus provincias separatistas. Es por esto que, desde esta perspectiva, es un error considerar que la guerra de Ucrania comenzó con la denominada por Rusia «Operación Militar Especial» el día 24 de febrero de 2022. En verdad, el conflicto comenzó antes.
Con respecto a la promesa que se le había formulado a Gorbachov, el actual secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que una promesa de este tipo «nunca se hizo», lo cual ha sido desmentido por la revista alemana Der Spiegel que desveló un documento que confirma que la OTAN prometió en 1991 no expandirse hacia el este[2]. El artículo publicado el 18 de febrero de 2022 bajo el título «La OTAN no se extenderá ni formal ni informalmente hacia el Este», cita el documento con las palabras del representante de Estados Unidos, Raymond Seitz, en esa ocasión. Ese documento es al que durante décadas se ha aferrado Rusia para afirmar que «la expansión de la OTAN hacia el este violó los compromisos de Occidente tras la caída del Muro de Berlín. Ahora ha aparecido un documento notable».
Como puede apreciarse, este documento fue desvelado por Der Spiegel antes de que Rusia diera inicio a la que denominó «Operación Militar Especial», cuyo objetivo es «defender los intereses y la seguridad de la población de Donbass y la integridad territorial de la Federación de Rusia».
Podrá argumentarse que ese documento secreto no implicó ningún acuerdo o tratado escrito pero no es ajeno a nosotros que tanto Estados Unidos como el Reino Unido son propensos a no cumplir lo que firman (o prometen).
Putin advirtió en numerosas ocasiones que evitaran la expansión de la OTAN pero la angloesfera, la que estuvo detrás de las denominadas «revoluciones de colores» y de la «Primavera Árabe», impulsó la mencionada «Revolución Naranja» y luego la crisis del Maidán, que incrementó la violencia en marzo de 2014 con la determinación de Rusia de anexar Crimea y que luego se profundizó con el levantamiento de rebeldes pro rusos en las regiones de Donetsk y Luhansk, parte del Donbass. Esta crisis tuvo su origen cuando el presidente de Ucrania, el pro ruso Victor Yanukóvich, suspendió la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE) a causa de las presiones de Rusia. Cabe aclarar que, por su parte, los Estados Unidos y la UE alentaron la crisis y provocaron el derrocamiento del presidente ucraniano.
Con respecto a Crimea, allí se encuentra la base naval rusa en Sebastopol y su población es mayoritariamente rusa. En marzo de 2014 se celebró un referéndum en Crimea en el que el 96,77% de los votantes apoyaron la adhesión de la península a Rusia y luego el Consejo Supremo de Crimea solicitó formalmente su adhesión.
Estos son los antecedentes que llevaron a la actual situación tras el ascenso al gobierno de Ucrania del actor cómico Volodímir Zelensky, quien se manifestó en favor de que su país ingresara a la OTAN sin medir las consecuencias de su acción.
¿Cuál sería el desenlace del actual conflicto? Se sabe cómo y cuándo se inicia un conflicto pero no cómo ni cuándo termina. A pesar de no pertenecer a la OTAN —por lo cual los aliados no se habrían involucrado directamente, aunque se ha confirmado que habría «mercenarios» de la Alianza y de Israel combatiendo del lado ucraniano[3]—, los países de la OTAN están suministrando armamento y provocando un fuerte endeudamiento de Ucrania.
Cabe recordar que en junio de 2021 el destructor británico HMS Defender navegó frente a las costas de Crimea, en el mar Negro, en una abierta provocación a Rusia. En esa ocasión, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que uno de sus buques había disparado «fuego de advertencia» contra el destructor británico para que saliese de las que considera sus aguas territoriales, frente a la península de Crimea y que, como «advertencia adicional» un avión de combate Su-24 «llevó a cabo un bombardeo de precaución» a lo largo del trayecto del HMS Defender.
Es probable que el destino de Ucrania, al no tener un gobierno que haya optado por la neutralidad, termine en su partición, dado que en el oeste su población es pro occidental y en el este es mayoritariamente pro rusa, lo que también implica diferencias en las confesiones cristianas, católicos y ortodoxos, idiomas, así como intención de voto en los comicios.
La ocupación rusa está llevando a que Ucrania pierda su litoral sobre el mar Negro y termine siendo un país mediterráneo, sin acceso al mar. Es evidente que Putin no retrocederá y que la angloesfera continúa favoreciendo el conflicto, ya que desde el principio no buscó la paz sino que contribuyó al actual desenlace de una confrontación fratricida entre dos pueblos eslavos.
La situación en el mar Negro se ha visto complicada a partir de que, el 14 de marzo de 2023, un caza ruso Su-27 arrojó combustible sobre un dron de inteligencia MQ-9 Reaper de Estados Unidos, provocando su derribo sobre aguas internacionales. El incidente ha incrementado las ya tensas relaciones entre Moscú y Washington.
La posibilidad de que derive en un conflicto nuclear —aunque poco probable— no debe ser descartada, más aún cuando la angloesfera está jugando agresiva y peligrosamente en otros escenarios. En el marco de la visita de tres días del presidente de China, Xi Jinping, a Moscú —que se inició el día 20 de marzo de 2023—, el gobierno de Rusia ha manifestado que se incrementan los riesgos de una colisión nuclear, sobre todo luego de que el ministerio de Defensa del Reino Unido anunciara que ha decidido enviar proyectiles con uranio empobrecido a Ucrania.
Al presente, se han podido sortear las trabas impuestas por Turquía para el ingreso de Finlandia a la OTAN pero no con respecto de Suecia. La objeción del gobierno turco, miembro de la alianza desde hace setenta años, es que responsabiliza a esos países de tolerar e incluso apoyar a grupos terroristas, incluido el YPG/PKK (Unidades de Protección Popular, en kurdo Yekîneyên Parastina Gel, YPG; Partido de los Trabajadores del Kurdistán, en kurdo Partiya Karkerên Kurdistan, PKK) y la denominada Organización Terrorista Fethullah Gülen (FETÖ). El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha sido claro en que su país no puede dejar que Suecia se sume a la OTAN mientras permita que se celebren protestas en las que se profana el libro sagrado de los musulmanes. El gobierno ha expresado su indignación por una serie de manifestaciones en Estocolmo, en particular en una en que un activista anti islámico quemó el Corán frente a la embajada turca, mientras que en otra protesta, se colgó una efigie de Erdogan. No obstante, el gobierno de Ankara ya había fijado su posición antes de estos hechos[4].
Escenario China – Taiwán o Indo-Pacífico
La visita de la presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taiwán —el 2 de agosto de 2022— ha significado una provocación para el gobierno de la República Popular China. Pelosi tiene un historial de desafíos contra el gobierno de China y la visita a la que el gobierno considera una «provincia rebelde», Taiwán, solo ha encendido la llama que derivó en los ejercicios militares chinos que aislaron la isla[5].
Las provocaciones a China no son nuevas ya que a fines de julio de 2021 el mar de la China Meridional fue escenario de una actividad naval de la que participaron un portaaviones del Reino Unido y un grupo de acción de superficie de Estados Unidos, ejecutando ejercicios en la disputada zona marítima. El portaaviones británico HMS Queen Elizabeth integró la fuerza naval angloestadounidense y, por su parte, los medios de comunicación estatales y diplomáticos de China acusaron al Reino Unido de avivar tensiones en las aguas en disputa a instancias de Estados Unidos.
Debe recordarse que tras la retirada de Estados Unidos de Afganistán, el 15 de agosto de 2021, inmediatamente se creó la alianza militar AUKUS (Australia, Reino Unido, Estados Unidos) en un abierto desafío a China. Esta alianza generó también un conflicto con Francia ya que este país tenía celebrado un acuerdo para suministrar submarinos convencionales a la Marina australiana, acuerdo que quedó sin efecto tras el nuevo compromiso por el cual Estados Unidos le vendería submarinos nucleares.
Del mismo modo debe considerarse la creación en 2007 del Grupo QUAD, que reúne a Estados Unidos, India, Australia y Japón con el objetivo de contrarrestar la creciente influencia de China en la región Asia-Pacífico. Este grupo ha tomado mayor fuerza en los últimos años.
Antes de avanzar con este punto, debe considerarse la existencia de los conflictos que involucran a India con Pakistán y con China. Con respecto al primero, se remonta a la independencia del Imperio británico, en 1947, momento en que la India y Pakistán se constituyen como Estados tras una partición traumática del territorio. En el mismo influyeron tanto diferencias religiosas como ideológicas pero ha perdurado el conflicto por el control de Cachemira que ha llevado a que ambos países se enfrentaran militarmente, incluso en 1971 cuando la India combatió contra Pakistán, para apoyar la independencia de Bangladesh.
Del mismo modo, la India mantiene una disputa territorial con China en la zona montañosa del norte de la región de Cachemira, a lo que se agrega otro de unos 60.000 km2 en el estado de Arunachal Pradesh. Actualmente la línea divisoria que separa a ambos países pasa por la región de Ladakh, escenario de una guerra en 1962. A principios de diciembre de 2022 se produjo un nuevo incidente entre India y China; el anterior tuvo lugar en 2020.
Cabe destacar que se trata de tres potencias con capacidad nuclear con disputas territoriales.
Con respecto al conflicto de Taiwán, la visita de Nancy Pelosi parece haber favorecido la intención de China de recuperar por la fuerza ese territorio. Además Pelosi había estado en Singapur y Malasia para luego ir a Taiwán, Corea del Sur y Japón. Haber visitado Corea del Sur también fue considerado como una actitud hostil por el gobierno de Corea del Norte.
El 14 de agosto de 2022, una delegación del Congreso de Estados Unidos encabezada por el senador demócrata de Massachusetts, Ed Markey, también visitó Taipei, Taiwán, en una visita no anunciada de dos días. Este hecho suma mayor tensión tras la visita de Pelosi.
Es probable que el gobierno de Beijing sea más cauto que el de Putin pero no cabe duda que actúe en consecuencia si este tipo de provocaciones continúa. Informalmente se consideraba que China intentaría recuperar la isla por la fuerza en el corto plazo.
Uno de los hechos que ha agravado la relación entre China y los Estados Unidos —ya muy tensa por disputas comerciales y tecnológicas, como las cuestiones del 5G y las derivadas a partir de que a fines de noviembre de 2022 la estadounidense Comisión Federal de Comunicaciones haya anunciado un veto a productos y equipos de telecomunicaciones de fabricantes chinos, incluidos los gigantes Huawei y ZTE, alegando «un riesgo inaceptable para la seguridad nacional» las que involucran directamente a Huawei— fue, en el mes de febrero de 2023, con la aparición y posterior derribo del globo chino que el gobierno de Washington ha considerado como un elemento de espionaje.
La situación se torna más tensa en la medida que se potencia la colaboración entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia con respecto a los submarinos nucleares. Australia parecería ser empujada por los dos primeros hacia un choque con China, mientras que el gobierno de Beijing advierte que este movimiento es un grave error. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino Wang Wenbin se refirió a las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, respaldando que la posición de Rusia es que la cooperación en submarinos nucleares de AUKUS es una apuesta grave y riesgosa en la región[6]. Wang también señaló que AUKUS está formando una «camarilla anglosajona» y, de ese modo, dando origen a la llamada asociación de seguridad para impulsar la cooperación en submarinos nucleares, además de otra colaboración adicional en tecnología militar de vanguardia[7].
Según Wang, «esta es la típica mentalidad de Guerra Fría y una medida que abre la caja de Pandora. Esto afectará gravemente a la paz y la seguridad regionales y mundiales»[8].
El gran escenario: Mediterráneo – Medio Oriente – Cáucaso Meridional
Se trata de un escenario que es menos observado pero en el que hay una creciente conflictividad. La situación comenzó a agravarse cuando los Estados Unidos, el Reino Unido y miembros de la OTAN justificaron la necesidad de poner fin al régimen libio en 2011, en el marco de la doctrina «Responsabilidad para Proteger» («R2P») —que a decir verdad encubre la injerencia en los asuntos internos de otros estados—, luego de haber sido acusado de estar preparando una «masacre» contra su propia población, claramente un pretexto para proceder a la intervención en Libia.
El gobierno libio de Muammar el Gadafi cayó y abrió paso a una guerra civil, a la destrucción del país y a una nueva ola de migrantes hacia Europa. Diferentes actores han participado y siguen participando de este conflicto: Francia, Turquía, etc.
Los conflictos se han multiplicado desde entonces en un marco geográfico donde hay una gran puja de intereses geopolíticos, energéticos y donde la inteligencia está muy activa.
La cuestión energética ha cobrado relevancia a partir del enfrentamiento de la UE con Rusia. Argelia es un gran productor de hidrocarburos que abastece a Europa, fundamentalmente a España. Sin embargo, aquí juegan otros intereses debido a los diversos conflictos y alianzas de los actores con influencia en la región. La decisión de España de terminar de abandonar a su suerte el Sahara Occidental en favor de Marruecos ha avivado las tensiones. Marruecos, a su vez, es un gran aliado de Israel en el norte de África y en el Mediterráneo, donde Israel también tiene influencia en Chipre y presencia en ese mar por sus propios intereses en materia de energía. Los servicios de inteligencia marroquíes e israelíes trabajan estrechamente en perjuicio de otros actores, como por ejemplo Argelia.
Las relaciones entre España y Marruecos no pasan por su mejor momento y se ha detectado actividad de espionaje por parte de los servicios marroquíes. Se habría comprobado que Marruecos infiltró agentes de inteligencia en Canarias y en la península para espiar y actuar contra los intereses de España.
En octubre de 2021 se tomó conocimiento de que se estaba llevando actividad de espionaje militar por parte de Israel cuando la Armada de Argelia se encontraba llevando a cabo ejercicios. Un incidente entre un submarino israelí y submarinos y buques de superficie argelinos se produjo cuando un submarino de Israel clase Dolphin fue detectado por medios pasivos, luego rastreado por las fuerzas de Argelia y obligado a salir a la superficie en aguas internacionales a los efectos de impedir que fuera atacado[9].
Las respectivas rivalidades entre Turquía y Grecia y entre Turquía e Israel también deben ser tenidas en cuenta. A ellas debe sumarse el juego ambiguo del gobierno de Ergodan que por un lado es miembro de la OTAN —aunque con características propias ya que no solo condicionó a la alianza acerca de la incorporación de Suecia y Finlandia sino que también ha desafiado a Estados Unidos con la compra de los sistemas ruso de defensa aérea S-400 y ha tenido divergencias respecto de los aviones F-35 ya que Washington suspendió a Turquía en ese proyecto— y, por otro, se acerca a Putin en momentos en que se enfrenta a la OTAN.
La presencia británica tampoco debe ser soslayada. La base de Gibraltar y otras en el Mediterráneo, como en Chipre (bases de inteligencia), siempre se mantienen muy activas.
En este marco no puede desestimarse la proximidad de Medio Oriente y un incremento de la tensión entre Israel e Irán, además de la inestabilidad en Siria, El Líbano y los enclaves palestinos de Gaza y Cisjordania, que recientemente tuvieron nuevos enfrentamientos con Israel. A ello se suma el conflicto de Yemen, detrás del cual están Arabia Saudí e Irán. Aquí es necesario destacar que por una mediación de China, el 10 de marzo de 2023 los gobiernos de Riad y Teherán anunciaron que habían llevado a cabo negociaciones que permitirían el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, algo que no ha caído bien en Washington ni en Tel-Aviv.
Del mismo modo, debe considerarse la reactivación del conflicto en Georgia con manifestaciones en contra del gobierno por su decisión de controlar los aportes a las ONGs a partir de una ley sobre «agentes extranjeros» que, según Bruselas, era incompatible con los valores europeos. En realidad, se trata de un escenario similar al de Ucrania en su intento de incorporarse a la UE. Nuevamente cobra protagonismo quien fuera líder de la «Revolución de las Rosas» en noviembre de 2003, que llevó a la dimisión de Eduard Shevardnadze: Mijail Saakashvili. Presidente de Georgia por dos períodos tras la caída de Shevardnadze, luego establecido en Ucrania cuando se le impidió acceder a un tercer mandato presidencial, colaborador en la campaña presidencial de Petró Poroshenko —quien le otorgó la ciudadanía ucraniana y lo nombró gobernador del oblast de Odessa, hasta que renunció y denunció por corrupción a Poroshenko, quien luego le quitó la ciudadanía y fue enjuiciado y absuelto por un tribunal de Kiev—, profesor invitado en una universidad de Estados Unidos, luego gran impulsor durante la campaña del actual presidente ucraniano Volodímir Zelensky, quien le ha restituido la ciudadanía ucraniania, regresó a Georgia —país que le retiró la ciudadanía cuando obtuvo la de Ucrania y le abrió una serie de causas por corrupción y asesinato— donde actualmente está encarcelado, supuestamente con una delicada situación de salud, por lo que fue enviado de la cárcel a un hospital. Desde la prisión y desde el nosocomio no solo incentiva las protestas sino que también manifiesta que la victoria de Ucrania sobre Rusia es «inevitable». Cabe recordar que durante su gobierno, Georgia perdió una guerra contra Rusia en 2008.
Nuevamente las aguas se agitan en el Cáucaso meridional, pues además de Georgia, Armenia toma distancia de Rusia. Luego de la breve guerra con Azerbaiyán por el control del enclave de Nagorno-Karabaj, en 2020, Armenia recurrió a su aliado ruso para frenar las pretensiones azeríes y turcas de expulsar a los militares armenios del enclave. Recientemente las tropas rusas, que obran de garantes del alto el fuego, no cumplieron con las expectativas del gobierno de Ereván debido a que no lograron impedir que los azeríes cortaran el único paso que une Nagorno-Karabaj con Armenia, lo que ha sometido al enclave a un bloqueo y casi provocado una crisis humanitaria. El gobierno armenio se autopercibe defraudado ante la débil respuesta de Rusia. La situación se ha agravado en marzo de 2023 debido a las presiones que Azerbaiyán está ejerciendo sobre Armenia, incluso desplazando unidades militares hacia la frontera, lo que ha llevado a que Irán hiciera lo propio desplazando material militar pesado hacia la frontera con Azerbaiyán y advirtiendo que Irán podría respaldar a Armenia frente a una posible agresión de Azerbaiyán. Por su parte, el gobierno azerí mantiene excelentes relaciones con Turquía e Israel, país este último que le provee de armamentos.
Escenario Ártico
En gran medida este escenario cobra relevancia a partir del cambio climático y la desaparición del hielo en el Polo Norte, lo que hace que el océano Ártico devenga en un mar navegable, poniendo sobre la mesa las disputas territoriales y la mira de los diversos actores sobre los recursos naturales y energéticos de ese gran espacio: la pesca, el petróleo, el gas y los minerales.
Los principales actores en este escenario son Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Noruega y Rusia. La apertura de nuevas rutas de navegación ha dado lugar al establecimiento de más puertos en Siberia, acorta las travesías y evita la necesidad de utilizar otros pasos, como los canales de Panamá y Suez.
Escenario regional: América del Sur
La región se encuentra, desde lo ideológico, con una fuerte inclinación hacia la izquierda y al autoritarismo. Siguiendo la tendencia mundial, pero siempre con una mayor profundización, la democracia va perdiendo fuerza en nuestros países.
A los Estados bajo gobiernos de izquierda en 2022 se han sumado Chile, a cuya presidencia llegó Gabriel Boric, y Colombia, con la asunción de Gustavo Francisco Petro Urrego, político y economista colombiano con un pasado guerrillero en el M19. Es fundador del partido político Colombia Humana y líder de la coalición política Pacto Histórico.
El Alto Comisionado para la Paz de Colombia, Iván Danilo Rueda, anunció el 12 de agosto de 2022 desde La Habana que su país dará los pasos necesarios para reiniciar los diálogos de paz con el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Petro muestra una buena sintonía con Cuba y Venezuela. El nuevo presidente ha decidido normalizar la relación de Colombia con Venezuela y ambos gobiernos han nombrado embajadores. Maduro designó como nuevo embajador ante Colombia a Félix Plasencia, quien fue canciller de Venezuela y embajador de ese país en China. Plasencia dejó el cargo el 14 de diciembre de 2022, cuando se convirtió en el nuevo secretario general de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TC). En su lugar ha sido designado el general retirado Carlos Eduardo Martínez[10]. Por su parte, Petro nombró al ex senador Armando Benedetti como embajador de su país en Venezuela.
Oportunamente, Petro recibió el apoyo de los partidos miembros del Foro de São Paulo (FSP), los que en mayo de 2022 rechazaron las amenazas contra su vida en momentos en que había tenido que suspender su agenda de campaña ante la ausencia de garantías para el ejercicio de la oposición política en ese país.
Para los miembros del FSP, Gustavo Petro constituía «una esperanza para un cambio democrático en Colombia, que instalaría un gobierno popular, para la defensa de la paz y las transformaciones en favor del pueblo colombiano. Ante su llegada al gobierno los lazos entre Petro y el FSP se han fortalecido, radicalizando las posiciones de la izquierda en nuestros países.
Uruguay y Paraguay son los países que aún se encuentran ideológicamente al margen de la tendencia izquierdista, al que se ha sumado Perú con la asunción —el 7 de diciembre— de Dina Boluarte a la presidencia tras una traumática situación que se produjo a partir de la salida del gobierno del izquierdista Pedro Castillo, situación que mantiene en vilo al país y que ha ocasionado numerosas muertes en enfrentamientos.
Las elecciones llevadas a cabo en Brasil el 2 de octubre de 2022 llevaron nuevamente al gobierno al izquierdista Inácio «Lula» da Silva, lo que ocasionó fuertes tensiones debido a que los partidarios del anterior presidente Jair Bolsonaro consideraron que hubo fraude. En enero, tras su asunción en Brasilia, una enorme protesta de la oposición puso en evidencia la gran polaridad que atraviesa la sociedad brasilera.
A este escenario en el que predomina la izquierda debe añadirse Nicaragua con la dictadura de Daniel Ortega y su enfrentamiento con los miembros de la Iglesia Católica, el retiro de la ciudadanía a sus opositores —que fueron enviados a Estados Unidos— y el cierre de medios de comunicación e instituciones.
El avance de la izquierda no solo está favoreciendo el incremento del narcotráfico y del crimen organizado en la región sino que también está profundizando los procesos de fragmentación en ciertos países como Bolivia (Santa Cruz), Chile y Argentina.
Algunas consideraciones y la repercusión de estos escenarios en Argentina
El sistema internacional atraviesa un delicado equilibrio pues se encuentra en un «momento bisagra» en el que los actores del juego geopolítico forcejean y se miden a los efectos de estudiar las reacciones de los adversarios.
A diferencia de otros «nuevos órdenes mundiales» de la historia, en el que los protagonistas en general eran los mismos actores menos o más alguno que perdía o ganaba en este juego, este «nuevo orden mundial» promete ser diferente pero sin duda será traumático. Quiérase o no, el mundo se encuentra atravesando una Tercera Guerra Mundial en el que la guerra híbrida y la guerra proxy están sobre la mesa. El conflicto de Ucrania claramente es una guerra proxy, es decir una guerra subsidiaria o guerra por delegación mediante la cual un Estado combate a otro Estado, pero en lugar de usar sus propias fuerzas militares emplea las fuerzas de otro Estado o incluso una fuerza inorgánica en vez de enfrentarse directamente. En este caso puntual pueden considerarse tanto el Batallón de Azov como el Grupo Wagner. No obstante, algunos no la reconocen como guerra proxy.
La angloesfera y más precisamente el gobierno de Estados Unidos expresa en todo momento que puede que Rusia y China estén poniendo en peligro el orden mundial, pero en realidad se trata de «su orden mundial», del orden mundial que han venido construyendo durante el siglo XX. Inexplicablemente, los líderes europeos continúan alineados con la angloesfera perjudicando económicamente y socialmente a sus respectivos pueblos y países. El conflicto con Ucrania, que como he mencionado no se originó el 24 de febrero de 2022 sino en 2014 con la guerra civil ucraniana entre el gobierno central y las provincias separatistas, fue agudizándose ante la mirada hacia otro ángulo por parte de los miembros de la Unión Europea. Lejos de haber intentado evitar la confrontación, primero pecaron por omisión y luego alimentaron el conflicto con Rusia, siguiendo a pies juntillas las directivas que emanaban desde Washington y Londres. Luego de la ocupación de los territorios por parte de Rusia, avanzaron suministrando armas pero nunca procurando un proceso de paz. Las industrias de armas y las empresas energéticas que no abastecían —al menos en un alto porcentaje— a Europa encontraron un gran negocio. La angloesfera, como ya lo he expuesto anteriormente en otros artículos, maneja a Europa desde la Primera Guerra Mundial[11] y la puso bajo un mayor control a partir de la Segunda Guerra Mundial[12].
La dependencia europea del petróleo y del gas ruso tenía sus beneficios para los europeos por su bajo costo, un proveedor cercano y el tendido de gasoductos. Rusia es parte de Europa aunque los europeos no lo hayan comprendido, pero siguieron las directivas de quienes no forman parte de Europa, Estados Unidos y el Reino Unido, país éste que nunca se sintió parte del continente y procedió oportunamente a implementar el Brexit para continuar «su juego» desde fuera. La UE, entonces, debió buscar alternativas para proveerse de energía, a un mayor precio de otros proveedores y adquiriendo gas natural licuado (GNL) de los Estados Unidos.
La UE ha dejado de lado a su vecino europeo, Rusia, y desde la implosión de la Unión Soviética en 1991 no ha sabido manejar independientemente de Washington y Londres su relación con Moscú. El equilibrio y la confianza que se estaban creando se quebraron con la expansión de la OTAN.
De este modo, acorralaron a Rusia y procedieron a hacer todo lo contrario que Estados Unidos hizo durante la Guerra Fría, es decir, mantener alejadas entre sí a Rusia y China mientras Washington mantenía relaciones con ambas. Ahora han empujado a Rusia hacia China y en esta visita de Xi Jinping a Moscú el líder chino manifestó que China y Rusia son «grandes potencias vecinas» y «socios estratégicos», además de invitar a Putin a visitar Beijing[13].
Por tanto, estamos asistiendo, como mencione ut supra, a un nuevo orden mundial en el que Occidente está perdiendo el liderazgo que se está desplazando hacia el Indo-Pacífico bajo el liderazgo de Rusia y China, al que otros países se irán sumando, como por ejemplo la India, obviamente Irán, y a partir de este rol mediador que asumió China, es probable que Arabia Saudí y otros países árabes hagan su opción. Ni hablar de los países africanos que recientemente han dado claras respuestas a los europeos, como el presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, a Emmanuel Macron, o como el presidente de Namibia, Hage Gaeingob, al embajador de Alemania ante su gobierno, Herbert Beck, quien se quejó por la presencia de ciudadanos chinos en el territorio namibio. Otros varios casos pueden mencionarse en África, como la expulsión del embajador francés de Malí.
La gravedad de la actual situación radica en que cuando un «imperio» peligra hará lo imposible por evitar su caída y si no lo logra arrastrará a otros en su derrumbamiento. Occidente, que ya no es un patrimonio exclusivo de Europa como bien plantea Giancarlo Elia Valori[14], y mucho menos ha resguardado los valores de la civilización cristiana ya que la angloesfera en realidad no ha compartido los valores cristianos que tenían los tradicionales países europeos, está perdiendo el protagonismo a escala global pero se encuentra manipulando hilos peligrosos para toda la humanidad en todos los escenarios mencionados.
Respecto de la Argentina, la situación es por demás crítica. La mediocridad de su dirigencia, gobierno y supuesta oposición, no comprenden la política internacional y solo se limitan a mantener o conquistar un espacio de poder en un país que transita hacia su disolución. Ni siquiera son capaces de obtener beneficios para el país de esta «situación bisagra» y un presidente que le ha dicho a Putin que la Argentina era la «puerta de entrada» a América Latina en vísperas de que el conflicto de Ucrania tomara otro rumbo, luego le entornó la puerta. Tampoco obtienen beneficio de China. Ponen en riesgo la soberanía nacional sin más. Mientras tanto desde Estados Unidos nos envían las instrucciones de qué pasos debemos —o no— dar.
Ni el gobierno argentino de entonces, ni los que le siguieron, ni los responsables de inteligencia comprendieron por qué en 2008 los Estados Unidos reactivaron la Cuarta Flota, dependiente del Comando Sur, para iniciar nuevamente el patrullaje en nuestros espacios marítimos circundantes. Tampoco comprendieron porque la angloesfera y la OTAN recuperaban la base de las Azores, prácticamente una década después. Supuestamente, a instancias del gobierno de Portugal. La intención es controlar el océano Atlántico, en lo que respecta —entre otros temas— a la piratería en ambos litorales y a la pesca ilegal, algo que claramente se encuentra presente en el Atlántico Sudoccidental.
Ante estos escenarios y movimientos, el presidente de la Argentina, Alberto Fernández, sostiene que nuestro país está inmerso en una región de paz y sigue la línea de las últimas décadas de la democracia: no hay hipótesis de conflicto, a pesar de que tenemos nuestras islas del Atlántico Sur ocupadas por el Reino Unido —donde entrenan las fuerzas de la OTAN— proyectándose sobre nuestro sector antártico, boicoteando la provisión de equipamiento militar para nuestras Fuerzas Armadas pero abasteciendo de equipamiento a Chile. Una guerra proxy podría darse en la región, en la que sin duda nuestros países no se beneficiarán, porque en una confrontación armada nadie gana.
En este sentido, la situación es de una profunda gravedad en la Argentina, a saber:
el avance del narcotráfico sobre el territorio nacional, con la connivencia de los políticos (legisladores, intendentes, gobernadores), miembros de la justicia y de las Fuerzas de Seguridad y de las policías provinciales y locales, es decir que más que de narcotráfico debemos hablar de «narcopolítica»;
el conflicto de los autodenominados «mapuches», que cuenta con apoyo del gobierno nacional, de sectores de la justicia, del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) —cuyo vicepresidente es Luis Pilquiman, quien favorece a los grupos separatistas por ser miembro de ellos— pero que también recibe respaldo desde el exterior. Cabe mencionar que Mapuche Nation tiene sede en Bristol, Reino Unido y que un francés —descendiente del autoproclamado «rey de la Patagonia», Orllie Antoine de Tounens, quien creó una monarquía constitucional en territorio de Argentina y Chile— reclama derecho sobre estas tierras;
como ya se ha mencionado, tenemos un territorio usurpado por el Reino Unido y con su expansión sobre el mar Argentino llega hoy a 1,7 millones de km2. Cabe mencionar que la ocupación de las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur permite al Reino Unido proyectarse sobre la Antártida y que han establecido en las islas la infraestructura necesaria para fortalecer su presencia en el Atlántico Sur, que junto a otras posesiones le otorga un «collar de perlas británico» sobre este océano[15];
recientemente, dos países africanos, Gabón y Togo, se han sumado a la Mancomunidad Británica (Commonwealth), lo que es paradójico ya que ambos países fueron colonias francesas y además son integrantes de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS), conformada por Argentina, Brasil y Uruguay por el litoral sudamericano y veintiún países del litoral africano. En julio de 2021 la Cancillería Argentina informó acerca de la reactivación de la ZPCAS[16] pero no actúa eficazmente en ese proceso.
En este marco es importante señalar el estado de indefensión de la Argentina y su incapacidad para proteger su Soberanía Nacional, sobre un territorio que corresponde a la octava extensión a escala mundial, con una superficie marítima extremadamente extensa e incapaz de controlarla por falta de recursos. Aún más grave es que los cuatro OPV —patrulleros oceánicos, Offshore Patrol Vessels— que se han comprado a Francia durante el gobierno del presidente Mauricio Macri, más aptas para la Prefectura Naval que para la Armada Argentina, suelen estar amarradas en la base de Mar del Plata en lugar de patrullando nuestro mar territorial. La realidad es que no navegan por motivos presupuestarios pero si navegaran el Estado Nacional evitaría el robo de miles de millones de dólares anuales debido a la pesca ilegal.
Por otro lado, se ha detectado un número creciente de vuelos entre el Reino Unido y las Malvinas, en general vía Dakar (Senegal), y entre las Malvinas y el sur de Chile, Punta Arenas. Muchos de estos vuelos apagan sus transponder cuando sobrevuelan territorio argentino o en proximidades del mismo. Recientemente se ha informado acerca de cinco violaciones del espacio aéreo argentino por parte de aviones de Chile pero el número de estos hechos es muy superior.
Todos estos antecedentes deben ser tenidos en cuenta para comprender los actuales movimientos en el sur del continente, con aviones de la RAF que llegan a Malvinas, se desplazan entre las islas, el sur de Chile y la Antártida.
En resumen, el escenario global es de alta volatilidad debido a que la angloesfera se encuentra operando claramente en estos escenarios regionales:
en el este de Europa, Ucrania;
en el Lejano Oriente, llevando a cabo provocaciones sobre China tanto realizando maniobras en el mar del sur de China como visitas de altos funcionarios estadounidenses a Taiwán;
llevando a cabo un cerco de Rusia con el establecimiento de fronteras inestables (Ucrania, Moldavia, Georgia, Armenia, mar Negro);
generando una creciente inestabilidad en el Mediterráneo y en Medio Oriente;
en el Atlántico Sur, fortaleciendo la presencia militar británica pero también la de submarinos nucleares de Estados Unidos, a lo que se suma la depredación de nuestra riqueza ictícola favorecida por los británicos aunque en paralelo, Estados Unidos manifieste preocupación por esta depredación;
En este marco, debe tenerse en cuenta que de escalar un conflicto entre Rusia y/o China con la angloesfera, es altamente probable que se proyecte sobre el Atlántico Sur. En el caso de un conflicto en el que participe China, las posibilidades serían mayores, dado los pasos bioceánicos que comunican al Atlántico Sur con el Pacífico pero principalmente con el Índico. Asimismo debe tenerse en cuenta que en la provincia de Neuquén se encuentra la Estación China del Espacio Lejano[17]. Por otro lado, cualquier conflicto de gravedad en el hemisferio norte implicará, al menos, un desplazamiento de migraciones hacia el hemisferio sur.
Sin duda que el fortalecimiento de la presencia británica en el Atlántico Sur está orientada a:
su proyección antártica
el control de los pasos bioceánicos y, no menos importante,
mantener la conflictividad en el Atlántico Sudoccidental.
En este sentido, el Conflicto del Atlántico Sur o Guerra de Malvinas (1982) puede considerarse la primera guerra por la Antártida y debe recordarse que el Tratado Antártico prescribe en 2048. Los tiempos se acortan y la dirigencia argentina no toma conciencia de lo que ello implica al seguir debilitando a las Fuerzas Armadas inspiradas por un odio visceral basado en lo ideológico.
La Argentina ante este estado de indefensión, debe considerar que es altamente probable que le impongan un conflicto armado que lleve a la pérdida de la Patagonia además de las ya usurpadas islas del Atlántico Sur.
En función de ello, urge tomar las medidas correspondientes para revertir la actual situación, lo que implica:
equipar a las Fuerzas Armadas (carecemos de Fuerza Aérea, de Fuerza de Submarinos, en general de una Armada y desarrollar seriamente el Comando de Ciberdefensa) así como refundar nuestra industria de Defensa;
reconstruir el Sistema de Inteligencia Nacional, ya que en la actualidad la Argentina está sometida a una «guerra de inteligencia» y carece de las capacidades para enfrentarla; las fallas de la contrainteligencia están a la vista;
sanear la economía nacional;
articular el territorio nacional (desarrollo ferroviario, aéreo, naval y de comunicaciones);
profesionalizar nuevamente nuestra Cancillería.
Las «buenas intenciones» de reabrir la X Brigada en Río Gallegos y asignarle aviones Pampa III como dotación permanente a esa unidad, de crear la base Antártica en Ushuaia, una nueva unidad del Ejército en Tierra del Fuego y la instalación de un radar en esa provincia, son decisiones tardías que deben implementarse pero, de todos modos, son absolutamente insuficientes si no se procede a dotar a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de Seguridad de los recursos necesarios para obrar en consecuencia, es decir, del material de guerra necesario para enfrentar potenciales agresiones o conflictos.
Un radar podrá ser importante pero si no hay poder de respuesta de nada sirve.
* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.
Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.
Embajador Académico de la Fundación Internacionalista de Bolivia (FIB).
Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.
[5] «Marcelo de los Reyes: “No es el primer incidente de Pelosi con China, y los chinos la conocen bien”». Entrevista realizada por Mauro Senesi para Conectando Fronteras por LU3 AM 1080, Bahía Blanca, https://www.youtube.com/watch?v=nswN0-cxH08&t=5s
[15] Marcelo Javier de los Reyes. «El collar de perlas británico en el Atlántico Sur. Una amenaza a la seguridad regional». Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 16/04/2016, https://saeeg.org/index.php/2016/04/
En el siglo XXI los Estados que necesitan los recursos naturales no siempre invaden los territorios o los adquieren a quienes los tienen; muchas veces, se apropian de estos recursos de los países en desarrollo, mediante su explotación ilegal o mediante la compra de sociedades que son concesionarias de permisos de explotación o captura.
Teniendo en cuenta los porcentuales indicados por la FAO, estimamos (César Lerena, CESPEL, Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana, 2022) que en Suramérica y El Caribe los Estados de pabellón que capturan a distancia los recursos migratorios originarios de las ZEE o viceversa, realizan una pesca ilegal (INDNR) del orden de los 7,8 millones de toneladas anuales por unos 11.770 millones de dólares. Sin contabilizar los descartes de pesca incidental y/o especies no comerciales realizados por los Estados ribereños en las ZEE. Sea Around Us, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) y la Universidad de Australia Occidental (Paloma Fidalgo, El Plural, 29/06/2017) informó que: «Las flotas pesqueras industrialesarrojan anualmente casi 10 millones de toneladas de pescado potencialmente utilizable, pero ya muerto, a mares y océanos de todo el planeta»; que, además de la inmensa pérdida de proteínas que necesita el mundo, provoca una contaminación orgánica inconmensurable de los océanos.
Según la FAO (Percentages of Biologically sustainable and unsustainable fishery stocks by FAO Mayor Fishing Área, 2019) en el Área 41 (Atlántico Suroccidental) el 40% de las poblaciones pesqueras son biológicamente insostenibles y, como refiere el citado informe, los principales responsables son los Estados de pabellón; indicándose, en el muy elocuente mensaje del Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Brasil, 1992); que «la ordenación debe hacerse en la pesca de altura, en la que se plantean los problemas de la pesca incontrolada», y donde el 85% de las capturas la realizan cinco países: CHINA, ESPAÑA, TAIWÁN, JAPÓN Y COREA DEL SUR, quienes del total mundial de 37 millones de horas de pesca sus buques ocupan unas 25 millones de horas; motivo por el cual, el mayor daño no lo ocasionan los 216 países restantes que pescan en el mundo, sino que lo generan solo cinco Estados de pabellón y, por lo tanto, los esfuerzos por mejorar la administración de los recursos en la ZEE de los Estados ribereños (por ejemplo, Argentina) tendrán pobres resultados sino se trabaja sobre esos países que son responsables de las capturas en alta mar e, igualmente responsables, del desequilibrio de los ecosistemas, ya que juntos capturan unas 26 millones de toneladas del total 84 millones/año (2019); es decir, el 31% de las capturas sobre «221 Estados que notificaron algún tipo de actividad de comercial pesquera» (FAO, “Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura”, p: 18, 2020);
A las flotas mencionadas, debemos agregar que en el Atlántico Suroccidental, los buques españoles arriaron su bandera y colocaron la bandera ilegal de la “Unión Jack y Unión Flag” para pescar en el área de Malvinas con las empresas asociadas españolas-británicas que, insólitamente, operan subsidiadas, en perjuicio de las propias empresas nacionales y españolas radicadas en el país, pese a la separación del Reino Unido de la Unión Europea.
En este estado de cosas, en la Argentina, del total de dólares de las exportaciones pesqueras declaradas en 2022 (uno de los valores más bajos del quinquenio, fueron 434.00 toneladas por valor de US$ 1.800 millones) procedentes de la captura en su Zona Económica Exclusiva (ZEE) Argentina, un 70% está en manos de 20 grupos empresarios y un 30% de las 174 empresas exportadoras restantes. De esos 20 grupos el 70% son sociedades de capitales extranjeros y un 30% de empresas nacionales y de esas empresas extranjeras el 70% son empresas de capitales chinos y españoles.
No estamos en contra de las inversiones extranjeras, sí en desacuerdo con la concentración empresarial; más aún con la exportación por parte de éstas de materias primas sin valor agregado que transfieren la manufactura y mano de obra argentina a terceros países (Guatemala, Perú, Tailandia, Vietnam), quienes le agregan valor y reexportan los productos o, bien, la exportación a los países desarrollados que los transforman las materias primas argentinas para su consumo o reexportación. Y, nos asombra (¡!), que mientras embarcaciones chinas y españolas depredan nuestros recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina en alta mar y Malvinas, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el Consejo Federal Pesquero integrado por todas las provincias del litoral marítimo y la Secretaría de Malvinas de la Cancillería Argentina no establecen ninguna estrategia respecto a las empresas del Estado chino a las que se les otorga o transfiere permisos de pesca en la Argentina y, otro tanto, a las españolas, donde el Estado español admite la pesca de sus buques violando los artículos 91º, 92º, 216º, 217º y otros de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), la Resolución 31/49 de las Naciones Unidas y, en su caso, las leyes 24.922, 26.386 y 27.564.
Sobre los buques chinos radicados o no en la Argentina no hay duda que, salvando alguna honrosa excepción, las empresas pertenecen al Estado chino; pero, respecto a los españoles no radicados en la Argentina: ¿Dónde está “la relación auténtica entre el Estado y el buque” que les ha permitido enarbolar el pabellón a los buques españoles que pescan ilegalmente en Malvinas y los recursos migratorios originarios de la ZEE? ¿Qué requisitos les han exigido las Autoridades españolas a la hora de concederles la nacionalidad a los buques que realizan pesca ilegal (INDNR) en el Atlántico Suroccidental? ¿Olvida España que los buques bajo su pabellón están sometidos, en alta mar, a la jurisdicción exclusiva de dicho Estado?
¿Qué hacen las empresas chinas y españolas radicadas en la Argentina al respecto?
Por si algo faltaba, algunas de estas empresas, con unas irrelevantes empresas argentinas, reeditan la llamada OPRAS (Organización de Protección de los Recursos del Atlántico Sur). ¿Alguien podría imaginar que empresas del Estado chino radicadas en la Argentina —el mismo Estado que con cientos de buques pesca en forma ilegal (INDNR) en el Atlántico Suroccidental— podrían “proteger” los recursos pesqueros en este Atlántico o que empresas españolas igualmente radicadas en la Argentina podrían proteger nuestros recursos, cuando 16 buques arrastreros gallegos del Estado Español —a pesar de que éste ha reconocido la soberanía Argentina de Malvinas— asociados a los británicos radicados en este archipiélago, extraen todos los años cientos de miles de toneladas de recursos pesqueros argentinos?
En este escenario, Juan Redini que, pese a contar con un solo buque (¿?), es el presidente de CAPA (Cámara de Armadores Poteros Argentinos) y de la citada OPRAS, reconociendo que «habla periódicamente con el Subsecretario de Pesca (Carlos Liberman)» manifiesta «que la flota extranjera se aprovecha de nuestro recurso y hay poca voluntad diplomática de Argentina por ponerle coto (…) que, pescó mucho más que nosotros; (por ejemplo) en Malvinas hay informes que detallan que 110 barcos capturaron 170 mil toneladas (y) la flota china sobre la milla 201 capturó entre 280 y 300 mil toneladas (y) nuestro negocio no depende de nosotros sino de lo que pescan otros nuestros recursos (…) en función de lo que pescan ellos, nos va mejor o peor a nosotros (…) no hay manera de competir con los costos de esa flota» (Roberto Garrone, La Nación, 17/06/2021) y detalla en la Revista Industrias Pesqueras (España, 11/05/2022) las claves del nuevo proyecto de mejora de la pesquería (FIP) en el Atlántico Sur con participación de las empresas españolas como la filial argentina Argenova de Nueva Pescanova, el Grupo Profand e Iberconsa en el que se incorpora el calamar Illex de la ZEE de Argentina, en el que CAPA lideraría la iniciativa y el proyecto de “level playing field” —igualdad de condiciones— (¿?), «donde todos los años hay un ingente número de buques, la mayoría de bandera asiática, ante la falta de una OROP en las aguas del Atlántico sudoccidental», buscando satisfacer las necesidades de “origen responsable” del calamar Illex destinado a Europa y Estados Unidos, e incentivar —manifiesta Redini— «que quienes operan fuera de la milla 200 se interesen por hacer una gestión más responsable del recurso que compartimos» y «diferenciar las capturas que CAPA realiza en su ZEE de aquella procedente de la milla 201».
En fin, al margen el ingenuo comentario de “incentivar a la pesca responsable a quienes capturan más allá de las 200 millas” y las erróneas afirmaciones de “igualdad de condiciones”, cuestión de cumplimiento imposible, en el marco de las atrasadas políticas pesqueras argentinas y la abismal diferencia económica-financiera y de disponibilidad de los mercados de la flota china y española que pesca a distancia o, cuando refiere a “recursos que compartimos”, cuando se tratan mayoritariamente de recursos que migran de la ZEE Argentina y cuya distribución debe, como refiere la CONVEMAR, tener en cuenta al Estado ribereño en desarrollo y los efectos negativos de la pesca sin control.
No sabemos de qué habla el Presidente de CAPA y OPRAS con el Subsecretario de Pesca Carlos Liberman y esperamos que éste no comparta su estrategia de poner en manos de chinos y españoles la política pesquera del Atlántico Suroccidental o que acompañe la opiniones de esta Revista española: “que lo que ocurre en estos mares se debe a la falta de una OROP”; cuya integración, debilitaría aún más la posición de Argentina como Estado ribereño y violaría la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional, ante la ocupación prepotente del Reino Unido de 1.639.900 Km2 de mar argentino y la explotación de los recursos; aunque, el propio subsecretario no nos sepa decir qué hacer respecto a las OROP, sugiriendo al Editor dirigirse a la Cancillería para que ésta dé su opinión (ver Revista Industrias Pesqueras, España, 17/03/2023)
Son muy llamativas las declaraciones del marplatense Redini a ambos medios y, humildemente le sugerimos tener mucho cuidado en “no encandilarse con las luces de la ciudad”. En los caminos que pareciera querer transitar debería tener muy en cuenta que la referida CAPA está integrada por un 68% de buques de empresas asiáticas (mayoritariamente chinas); 18% españolas y 14% argentinas; igualmente, que OPRAS, se integra mayoritariamente con empresas chinas y españolas y dos pequeñas empresas argentinas que, en el Ranking argentino de exportación de productos pesqueros de Argentina (2019) no tienen ningún rol protagónico: Pesquera Buena Vista (posición 81º) y Pesquera del Este (126º); mientras que las extranjeras: Iberconsa (posición 1º); Argenova (4º); Arbumasa (6º) y, el Grupo Profand (29º). Conocemos como se manejan, desde adentro y desde afuera, las Cámaras.
En estas condiciones, darle a estas Organizaciones el cuidado de nuestros recursos sería desconocer lo ya dicho sobre el rol chino y español más allá de las 200 millas y en Malvinas. Respetuosamente sería como “poner al zorro a cuidar el gallinero” o reciclaremos el dicho: “poner a chinos y españoles a cuidar el calamar argentino”.
Es evidente que el Estado argentino para pensar en cambiar la matriz de la explotación del calamar y combatir la pesca ilegal (INDNR) de esta especie por parte de extranjeros y, competir y/o acordar con la flota que pesca en alta mar y Malvinas (fuera de esta área ocupada), debe reformularse la política de permisos, cuotas y autorizaciones, más aún, en el caso puntual de la especie estratégica calamar Illex, que sí, —como es vox pópuli en los ámbitos portuarios— los permisos de pesca sin plazo ni reproceso tendrían un costo del orden de los US$ 3,5 millones y los con reproceso US$ 1,5 millones, sacando de competencia para hacerse de ellos a las empresas nacionales, que es, a las que se les debería dar libre acceso a estos permisos y todas las facilidades e incentivos para hacerse de esta especie argentina, estratégica y productiva.
“Un montón de piedras no es una casa”, Jules Henri Poincaré (1854-1912).
* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena (Fundada el 21/10/2002),Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana, CESPEL (Fundada el 02/04/1989).
Autor de “Malvinas 1982-2022. Una gesta heroica y 40 años de entrega” (2021) y de “Pesca Ilegal y Recursos Pesqueros Migratorios Originarios de los Estados Ribereños de Latinoamérica y El Caribe” (2022).