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UN MUNDO TURBULENTO ¿SEGUNDA EDICIÓN de LA GUERRA FRÍA?

Marcos Kowalski*

Luego de finalizar la Segunda Guerra Mundial y a lo largo de todo el periodo en el que duró la llamada Guerra Fría, (1947-1991) estuvieron enfrentados el bloque denominado “aliado” encabezado por los norteamericanos e integrados en la OTAN y el de los países soviéticos que formaron el denominado Pacto de Varsovia, produciendo muchos momentos en los que cundió la alarma ante un posible conflicto entre ambos gigantes.

El fantasma del estallido de una Tercera Guerra Mundial de carácter nuclear ha estado presente a lo largo de las cinco décadas en las que ambos bloques estuvieron enfrentados psicológicamente, existiendo numerosos casos en los que cualquier pequeño incidente, despiste, fallo técnico o diplomático podría haber causado situaciones capaces de hacer volar por los aires todo el planeta.

A pesar de que no hubo confrontaciones directas entre ambas potencias, hubo muchos momentos de gran tensión militar, diplomática, económica e incluso psicológica y fue causa de enormes desembolsos económicos y enfrentamientos llevados a cabo de forma indirecta, a través de países o movimientos revolucionarios, contrarrevolucionarios y guerrillas bajo la influencia de un país o el otro con la simple finalidad de poner a prueba las capacidades de resistencia del adversario o en busca de nuevos adeptos o seguidores a su causa.

La finalización de la Guerra Fría ocurre “oficialmente” tras el desmantelamiento de la URSS en 1991 y el fin de un súper poder comunista. Pero Los signos de que algo estaba ocurriendo acontecieron a lo largo de la década de los 80 cuando el líder comunista soviético M. Gorvachev introdujo los conceptos de reforma y apertura (perestroika y glasnost).

A esto se sumó un sin número de movimientos anticomunistas en países como Polonia o deseos de separarse del control soviético en muchos de los antiguos países del Pacto de Varsovia, particularmente en Alemania Oriental, tras la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, motivada por la apertura de fronteras entre Austria y Hungría en mayo de 1989, ya que cada vez más alemanes viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República Federal Alemana.

En cuanto a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) el 8 de diciembre de 1991, los representantes de las tres repúblicas eslavas RSFS de Rusia, RSS de Bielorrusia y RSS de Ucrania firmaron el Tratado de Belovesh que supuso la disolución de la Unión Soviética, constituyéndose la Comunidad de Estados Independientes (CEI), abierta al resto de las Repúblicas. Como consecuencia, todas las Repúblicas de la URSS fueron reconocidas internacionalmente como Estados independientes. Así, la gigantesca Unión Soviética se auto disuelvió en 15 repúblicas independientes, siendo la mayor de ellas Rusia.

Después de todo esto, Rusia se comprometió al repliegue de numerosas armas nucleares que el Pacto de Varsovia tenía desplegadas en varias repúblicas, fundamentalmente en Ucrania, y a la destrucción de los importantes arsenales de armas químicas y biológicas, proceso que ha durado muchos años y que aún no se ha completado del todo.

Pero hoy podemos afirmar, que, aunque la Guerra Fría se dio por terminada de forma oficial, oficiosamente Rusia siempre ha continuado manteniendo su rivalidad bipolar con EEUU y ha tratado de influir en forma activa o pasiva en los conflictos posteriores a la disolución de la URRS en los que intervenía EEUU, en solitario o de forma combinada con la OTAN u otro tipo de aliados.

En el aspecto político internacional Rusia ha ejercido de forma férrea su derecho a veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) y en la mayoría de las ocasiones ha encontrado el apoyo de China, aunque los aparentes últimos distanciamientos e intereses encontrados entre estos dos países han reducido en cierta medida dichos apoyos.

Conviene aquí hacer una pequeña referencia a la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE). Organización, que tiene su origen en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE), celebrada en Helsinki en 1975, y que está conformada por 57 Estados: todos los países de Europa (incluidos la Federación Rusa y todos los países de la Unión Europea) más los de Asia Central y América del Norte (Canadá y Estados Unidos). Está reconocida como organismo regional conforme al capítulo VIII de la Carta de las Naciones Unidas. Su sede se encuentra en Viena, Austria.

La OSCE desarrolla sus actividades y adopta sus decisiones por la regla del consenso. Sus obligaciones y compromisos son de carácter político. Ambos rasgos confieren a esta Organización su carácter específico, al tratarse de la Organización de carácter regional más importante después de las Naciones Unidas. Sus relaciones con las otras organizaciones e instituciones internacionales se desarrollan sobre la base del espíritu de cooperación y coordinación tratando de no duplicar los cometidos respectivos.

Las organizaciones con las que la OSCE mantiene relaciones de cooperación son, principalmente, la ONU y sus organismos vinculados, la UE, la OTAN, la CEI, y el Consejo de Europa. Por otro lado, dentro de la OSCE se encuadran los países Socios para la Cooperación (Afganistán, Japón, República de Corea y Tailandia), así como los Socios Mediterráneos para la Cooperación (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Marruecos y Túnez).

Uno de los principales logros de la OSCE ha sido la creación, establecimiento y vigilancia del cumplimiento del Tratado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) que estableció desde 1989 hasta 1992 los límites precisos en categorías clave del equipamiento militar convencional en Europa (desde el Océano Atlántico hasta los Urales), y ordenó la destrucción o la inutilización completa del armamento excedente.

El Tratado, firmado en París en noviembre de 1990, estableció límites individuales en las principales armas convencionales (tales como: tanques, vehículos de transporte de tropas, piezas de Artillería y helicópteros de ataque) que se poseían en Europa tanto por la OTAN como por el Pacto de Varsovia.

El FACE también impuso una serie de informes y notificación de los requisitos relativos a varios ejercicios militares de importancia y a ciertas actividades derivadas de los mismos. Su cumplimiento y vigilancia establecía unos procedimientos de inspecciones in situ tanto terrestres por medio de las denominadas Unidades de Verificación (UVEs) de cada uno de los países miembros como por vía de la fotografía aérea, dando origen al Tratado de Cielos Abiertos (Open Skies Treaty) de una mayor amplitud y de cierta complejidad para su ejecución.

Durante muchos años el tratado FACE ha dado buenos resultados y su implementación resultó muy efectiva hasta que el 14 de julio del 2007, cuando Rusia comunicó a los países miembros de la OTAN su intención de abandonar el cumplimiento de sus obligaciones dentro del Tratado, siendo efectiva 150 días después, argumentando que esta decisión era el resultado de circunstancias extraordinarias concernientes a su seguridad. Dichas circunstancias eran una consecuencia o referencia a los planes norteamericanos de establecer parte de su sistema de defensa antimisiles en Europa, concretamente en Polonia (los misiles antimisil almacenados y basados en silos subterráneos fuertemente protegidos) y en la República Checa (los sistemas de radar y localización), lo cual no sería posible sin la ya mencionada retirada unilateral de EEUU en 2002 del Tratado sobre Misiles Anti-Balísticos (ABM) que evitaba el establecimiento de nuevos emplazamientos de defensa anti-misiles.

Otra razón para el abandono del tratado es que los miembros de la OTAN se negaron a ratificar la nueva versión de FACE conocida como el Tratado Adaptado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa, que restringía la aplicación del tratado a los denominados flancos europeos.

Esto, que pudo ser interpretado por Rusia como una justificación para apartarse del tratado, se dio en la continua presencia de tropas rusas sobre suelo moldavo y georgiano, algo que se consideró por la OTAN como una violación de las obligaciones asumidas por Rusia en la cumbre de Estambul de 1999. Otro punto crítico con Rusia que haya podido contribuir a dicha decisión fue la protesta de miembros de la OTAN por la cruenta participación rusa en la Segunda Guerra Chechena (1999-2009).

Si bien se hicieron modificaciones tanto por parte de la OTAN como de EEUU en sus planes iniciales para el Escudo Antimisiles en Europa y ya no se despliegan misiles en Polonia, sino que se basan en varios buques de guerra dotados del sistema AEGIS (con base en Rota, Cádiz) y en sistemas nacionales de defensa antimisil tipo PATRIOT y otros más avanzados.

El tema, sigue abierto, al considerar Rusia, que la excusa de su necesidad, por parte de los miembros de la alianza, supone en realidad una constante vigilancia sobre su territorio y una enorme limitación de su capacidad de respuesta ante un posible ataque proveniente desde Europa. Esta cuestión se ha puesto muchas veces sobre la mesa en diferentes tipos de negociación bilateral o multinacional y casi siempre se ha transformado en sugerencias o amenazas reciprocas y por parte rusa la de abandonar todos los compromisos en control de armamentos, cabezas nucleares y misiles.

El 10 de marzo de 2015, en un período ordinario de sesiones del Grupo Consultivo Mixto del FACE, la delegación rusa declaró que Moscú suspendía incluso su participación en las reuniones del grupo. Con dicha declaración, Rusia completó su retirada del tratado para el control de armas convencionales más global, el cual llevó décadas para su negociación y era el símbolo más patente del fin de la Guerra Fría.

Pero los efectos de dicha retirada han sido sobre todo simbólicos, puesto que el tratado ya había sido doblemente superado por los siguientes aspectos; la guerra fría ya no existe oficialmente y tanto Rusia, como EEUU ya habían dejado de cumplir con las obligaciones del Tratado algunos años antes, aunque continuaban participando en sus discusiones.

Así las cosas, aparece en escena con una fuerza sorprendente pero no inesperada la República Popular China de hoy. Desde la confrontación en los ámbitos comerciales y tecnológicos hasta la competición armamentística y la lucha por la influencia en los distintos continentes.

La China, con un “socialismo con economía de mercado” en un régimen sedicente comunista pero abierto al mundo comercial, protagoniza una lucha por la hegemonía global, enfrentada a los Estados Unidos, que parece proyectarse con el nuevo gobierno americano y aparece repleto de peligros y con final incierto.

Décadas después de la caída del muro de Berlín, las tres superpotencias del siglo XXI Estados Unidos, la República Popular China y la Federación de Rusia, parecen lanzadas hacia una nueva guerra fría. Estados Unidos, China y Rusia y sus aliados avanzan en una espiral de amenazas, sanciones y acusaciones de todo tipo incluyendo espionaje de consecuencias imprevisibles, para ellos mismos y para el resto del mundo.

Hay, sin embargo, una diferencia radical con respecto a la Guerra Fría que se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XX. La antigua URSS nunca fue la potencia económica, China lo es, y los dos países entonces enfrentados no se encontraban en un mundo tan interconectado financiera y productivamente sobre todo Estados Unidos y China, que son las dos mayores economías del mundo.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario.

Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos.

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LA SITUACIÓN ACTUAL EN SIRIA

Giancarlo Elia Valori*

Imagen de MichaelGaida en Pixabay

Las perspectivas actuales de Siria ya no son un retorno, aunque laborioso, a un antiguo Estado unitario anterior a 2015, sino la persistencia de un territorio muy fragmentado. Esto, sin embargo, responde a una lógica de la participación futura de varios países en el gran negocio de reconstrucción.

Las operaciones de guerra en el territorio sirio son actualmente requisitos previos para la futura presencia de los diversos actores estratégicos para la reconstrucción. No sólo son meras acciones de guerra para reconquistar un territorio específico, sino también acciones para lograr una hegemonía “postnacional”.

En este sentido, ya en 2005, en su artículo titulado Guerra es paz: en la posguerra nacional, Ulrich Beck habló sobre la relación entre la responsabilidad postnacional y cosmopolita, actualmente típica de Occidente, cuando la guerra se decide en un lugar específico de cosmópolis.

Se libra una guerra, a menudo una guerra sin fin como Estados Unidos está haciendo, pero luego se libra una nueva guerra para aislar el conflicto tipo 1 del resto del sistema global.

Ciertamente, como bien sabemos, las motivaciones de los diversos jugadores que iniciaron la guerra en Siria fueron mucho más inmediatas y terrenales. Sin embargo, si Occidente decide una guerra en su periferia, siempre debe justificarla globalmente, porque ese es ahora su código de acción y la justificación que debe “vender” a su público.

De hecho, cada vez más laboriosamente.

El Este no debe justificar sus guerras. Sólo las paga. China y Rusia, sin embargo, son muy cuidadosas de no difundir los efectos de un conflicto regional al resto del sistema internacional de equilibrios como un incendio forestal.

Israel continúa sus ataques aéreos en Siria, especialmente para evitar fricciones entre Hezbolá, Irán, algunas unidades sirias y sus posiciones clave en los Altos del Golán.

El 11 de septiembre, la Fuerza Aérea israelí y misiles atacaron las estaciones de construcción de misiles en al-Safirah, cerca de Alepo, probablemente en manos de Hezbolá.

En ese caso, fuentes del régimen sirio declararon que la mayoría de los misiles israelíes fueron derribados por las fuerzas antiaéreas sirias.

La Fuerza Aérea israelí también atacó la base T-4, en la provincia de Homs, con una probable salida de aviones israelíes de la base estadounidense de Al-Tanf en la frontera entre Iraq y Jordania.

Además, algunos analistas logísticos militares afirman que los ataques de Israel dirigidos contra las estaciones de misiles de Hezbolá en Siria y en los Altos del Golán han impedido completamente que Irán transporte armas, tanto dentro de la línea Teherán-Beirut como desde esa línea hasta los Altos del Golán.

Se han registrado otros ataques israelíes en Al-Mayadin y Abu Kamal, pero en total ha habido seis ataques israelíes, al menos desde principios de septiembre de 2020.

También había un depósito de municiones en Abu Kamal.

A la espera de los ataques, pero también de la reconstrucción actual del “Califato”, todo esto queda igualado por la solicitud de Bashar el Assad de estrechar las relaciones con Rusia, en una reunión celebrada el 7 de septiembre pasado entre Bashar el Assad, el viceprimer ministro ruso Yuri Borisov y el ministro ruso de Relaciones Exteriores Lavrov, donde los dos países reafirmaron su lucha común contra el «terrorismo», pero subrayaron sus esfuerzos para la reconstrucción de Siria.

Rusia está más interesada en lograr la hegemonía y beneficiarse del negocio de la reconstrucción que en apoyar militarmente a Assad para que reconquiste plenamente todo el territorio sirio tanto contra la yihad como contra las diversas fuerzas, siempre vinculadas a actores externos. Una operación que es poco probable y de todos modos a futuro y muy cara.

El “Califato” está presente actualmente en varias partes del desierto central sirio.

Ya hubo algunos ataques suicidas de ISIS para recuperar algunos territorios después de la “Batalla de Baghouz” de marzo de 2019, que también puso fin al control del califato sobre Irak. ¿Por qué? Gran parte del dinero que había en Raqqah, la capital del mencionado ISIS, aún está en manos de los diversos líderes regionales que, sin embargo, todavía tienen un vínculo militar y político oscuro, pero probablemente fuerte, entre ellos.

Inicialmente el flujo de dinero fue sobre todo de Raqqah a Abu Kamal, el último puesto avanzado de ISIS antes de la derrota suprema, pero no final. Actualmente, sin embargo, el “Califato” está atacando a Deir-ez-Zor, Raqqah, Homs y Shaddadi, al sur de Hasakah, golpeando tanto al ejército de Bashar el Assad como a las Fuerzas Democráticas Sirias. Hace sólo unos días las fuerzas rusas reconquistaron los depósitos de gas y pozos de Doubayat, al sur de Sukhnah, en la provincia de Homs.

También hubo otros ataques de ISIS contra las milicias chiítas al oeste del Éufrates.

Sin embargo, el más importante fue el ataque de varias tribus (sunni), reunidas por los líderes de la tribu Aqidat, contra las tropas kurdas y especialmente contra las Fuerzas Democráticas Sirias.

Esto ocurrió después de los enfrentamientos en Jajsh Aqidat, pero también hubo una amenaza, ni siquiera demasiado velada, desde la Coordinación Baghouz hasta las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), a fin de obligarlos a disculparse por su comportamiento en la región, especialmente con respecto a los muchos ciudadanos de Baghouz actualmente internados en los campamentos organizados por el FDS liderado por los kurdos. Las tribus realmente cuentan, los ejércitos “extranjeros” menos. Es la lógica del viejo proverbio beduino: “Yo contra mi hermano. Yo y mi hermano contra mi primo. Yo, mi hermano y mi primo contra el extraño”.

Mientras tanto, las Fuerzas iraníes Al Qods apoyan, incluso materialmente, las deserciones chiítas o no chiítas de elementos que ya pertenecen a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), sin que ningún partidario occidental de las FDS acuse el problema.

Las principales tribus kurdas son actualmente siete, con afiliaciones religiosas de diversos orígenes, incluyendo yazidí, yarsanis (la religión kurda más antigua), alevis y obviamente sunitas. En la tradición kurda, sin embargo, también hay una considerable minoría chiíta, los kurdos de Faili, unos 1,5 millones de personas, que se encuentran entre las montañas Zagros y las dos fronteras siria e iraquí, pero ahora también viven en Bagdad, Diyala, Wasit, Missan y Basora.

Siempre han tenido poca afinidad con el Partido Baaz.

A menudo son ricos y ocupan posiciones importantes en las comunidades comerciales de las ciudades donde viven, pero han desempeñado un papel importante en la creación del nacionalismo kurdo.

También están los Shabak, principalmente kurdos iraquíes, que hablan un dialecto iraní y viven en comunidades religiosas (ta’ifa) en el área de Nínive.

Los ancestros de los kurdos Shabak eran casi todos seguidores del místico kurdo Saif-ad-Din Ardabili. Como un hombre vinculado a la orden sufí de Zahed Gilani, la zahedieh, Ardabili creó una tradición mística en gran medida vinculada a la identidad kurda, aunque ninguna orden sufí realmente se unía a estas “apariencias”.

Si no estudiamos las líneas de desarrollo del misticismo islámico, del alauita (que es una expansión moderna del sufismo chiíta) y el misticismo cristiano, no entendemos nada sobre el faccionalismo árabe de Medio Oriente y la verdadera “ruta del incienso” que actualmente separa los diversos territorios del Gran Medio Oriente y no sólo ellos.

Los sufíes, sunitas y chiítas Tariqat conectan áreas muy distantes entre sí: el Cuerno de África se conecta con Irán, desde Sudán hasta el Amazigh del desierto del Magreb, desde la India hasta Egipto.

Cabe recordar que en Turquía las órdenes sufíes fueron prohibidas por Ataturk en 1925, pero siguieron adelante con pocos problemas legales.

Los albaneses y bekhtashi  fueron tolerados y, de hecho, se volvieron poderosos incluso bajo el régimen de Enver Hoxha.

Actualmente la mayor orden sufí es la Qadiriyyah, vinculada a la tradición del primer sufí reconocido por la tradición islámica, Abd Al Qadir al Jilani, que probablemente era kurdo. Era nuestro año 1000 en Bagdad. Es una orden muy rica, gracias a los canales de finanzas informales árabes, y opera en todas partes.

En Sudán también está el Khatimiyyah, o sea el Mirganiyah, por no hablar de la secta mahdi.

También Omar al Mukhtar, bien conocido por las fuerzas de ocupación italianas en Libia, fue un Qadiriyyah, una orden sufí de la que se originó y desarrolló la sociedad secreta de Tijanijah. Se expandió especialmente entre los Amazigh, en nuestro siglo XVIII, y tenía muchos rasgos sufíes.

Incluso están los Fulani, que también festejan mucho la yihad, pero de una manera diferente de Al Qai’da al-Sulbah y otras organizaciones similares muy recientes.

Si en lugar de estudiar cómo engordar al ganso islámico para hacerlo adicto al ritual occidental místico de la papeleta en una urna, hubiéramos estudiado el esoterismo -incluso el político- de los siete sufíes y las diversas cofradías y hermandades, habríamos tenido muchos menos terroristas y problemas políticos.

Como me dijo un viejo “maestro” sufí afgano, “no nos envíe teléfonos móviles y computadoras. Ya los tenemos y sabemos cómo usarlos mejor que tú. Sólo envíanos a un hombre santo y lo escucharemos con respeto”.

El laicismo materialista destruye, sobre todo, a sus fieles. Pero volvamos a Siria.

En Siria, ISIS continúa sus asesinatos contra los soldados de Assad y las Fuerzas Democráticas Sirias. El general Talal Qassem, un oficial vinculado a Assad, fue asesinado, así como dos oficiales de la 4ª División, apoyados y armados por Irán y Muhammad Jamal al-Jamal, muy cercano a Rusia y líder del Comité Deraa. Los yihadistas también mataron a Muhammad Qasim al-Yunis, reclutador de las fuerzas iraníes y de los Quds en Deraa.

De ahí un nivel significativo de la inteligencia territorial del califato, lo que nos hace suponer que se realizarán operaciones mucho más relevantes en el futuro.

Desde 2019 el “Califato” se ha ido reorganizando, desde al-Sukhna en la provincia de Homs, al-Mayadin, en la zona de Deir-ez-Zor, hasta Ma’adan cerca de Raqqa, hacia el desierto de Al-Suwaida, el de Al-Buqamal, de Al-Mayadin, al-Salamiya y al-Zakf, en la zona occidental del desierto de Anbar.

El triángulo primario del califato es actualmente el que existe entre Al-Sukhna, al-Mayadin y Ma’adan que se supone que cuenta aproximadamente con 45.000 militantes. Hablando de nuevo sobre los generales ba’atistas, Firas Al-Nasaan, ejecutivo del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea Siria, el verdadero núcleo de la inteligencia siria y otros líderes del Servicio de Inteligencia de Assad, también fueron asesinados.

Esto implica una peligrosa penetración de las estructuras sirias por la yihad, que ni siquiera Rusia ha sido capaz de evitar.

Hubo enfrentamientos, políticamente muy peligrosos, entre la 8ª Brigada de Assad, en manos de las fuerzas rusas (como todos los cuerpos operativos del ejército sirio) y algunas tribus beduinas en la provincia de Deraa.

Es evidente que esta provincia ya es un área de profunda penetración del califato, pero también de sus redes financieras, políticas y religiosas que, al parecer, actualmente no son una parte evidente de ISIS.

Por lo tanto, esta inteligencia y porosidad militar del régimen de Assad es extremadamente peligrosa y podría frustrar la pax russica y, sobre todo, los proyectos ya definidos de inversión en la “Nueva Siria”, principalmente por China. Por lo tanto, está claro entender quién está detrás de ella, si hay alguien.

Mientras tanto, Estados Unidos está enviando principalmente drones, que mataron a dos comandantes de “Hurras al-Din”, también conocidos como guardianes de la religión, una organización afiliada a Al Qa’eda, pero también se opusieron a las otras filiales tradicionales de la red de Bin Laden en Siria. Los dos comandantes fueron Sayyaf al-Tunisi y Abu Hamza Al-Yamani.

Guerra con control remoto, es decir, zapping estratégico. No será suficiente.

Las dos operaciones estadounidenses fueron registradas por Rusia en el área de Idlib, pero es probable que el contraste entre esta organización Qaedista y las otras tradicionales no favorezca a Haya’t Tahrir Al-Sham y las redes posteriores de Bin Laden.

Sin embargo, se sabe que la red Hurras al-Din, tiene relaciones estables con los servicios de inteligencia turcos. En 2018 operó para mediar entre el Ejército de Liberación Sirio, en el área de Alepo y Ayat Tahrir al-Sham.

El mencionado grupo pro-turco ha operado recientemente en la zona de Hama y, a veces, en Idlib. La Federación de Rusia ha operado con éxito en Siria, pero, principalmente e indirectamente, organizando las estructuras del Ejército de Bashar el Assad, controlándolo de cerca. El faccionalismo del ejército baazista sirio es bien conocido.

En 2018-2019, el Jefe del Estado Mayor de Bashar el Assad controlaba directamente sólo entre 25.000 y 30.000 soldados y oficiales de un total de más de 200.000.

De ahí la utilidad de las milicias chiítas no sirias, como la libanesa Hezbolá; la iraquí y pakistaní Ali Zulfikar, que se originan directamente de los esfuerzos islamistas de la familia Bhutto; la Brigada Abu Fadl al Abbas, nacida en Siria principalmente para prevenir las actividades yihadistas de profanación de mezquitas chiítas (e iglesias cristianas), así como, obviamente, la Brigada Al Quds del Pasdaran iraní, y finalmente la chiíta afgana Fatimiyoun y los miembros de la Brigada pakistaní Zeinabiyoun.

Rusia necesita firmemente que Irán esté presente en Siria, pero ciertamente no quiere dejar el futuro sirio en manos de Irán.

Todo lo contrario. Muchas señales de inteligencia nos dicen que Rusia sabía algunas operaciones de otros actores regionales contra el Pasdaran y las otras fuerzas lideradas por Irán, pero no levantó un dedo.

Por lo tanto, el plan ruso es tener una fuerza baazista móvil y muy centralizada, con una parte significativa del Cuerpo Especial y una autonomía relativa de Rusia, especialmente en el territorio del sur y del este de Siria, con referencia a las operaciones yihadistas de fuerzas más o menos regulares dirigidas por actores regionales o globales.

Ya en 2015 Rusia había creado el 4º Cuerpo Sirio, con un núcleo del antiguo ejército de Bashar el Assad y una unidad de las Fuerzas de Defensa Nacional dirigidas por Irán, así como algunas brigadas del Partido Baaz.

Por lo tanto, es obvio que, en Siria, el segundo oponente de Rusia es un aliado, a saber, Irán.

Por lo tanto, Putin ha calculado correctamente su ecuación estratégica: Occidente no podía oponerse materialmente a su intervención en Siria.

Parte de su intervención en ese país tenía como objetivo desafiar a Occidente. Por lo tanto, muchas operaciones de la zona antiaérea (A2AD) y el control total del espacio aéreo, así como, particularmente hoy en día, el uso continuo de las empresas militares privadas (PMC) por parte de Rusia, le permiten una mayor flexibilidad en el uso de la fuerza y también para “hacer política” en el territorio.

También está el problema del petróleo, que nunca se puede descuidar. A finales de junio de 2020, la compañía estadounidense Delta Crescent Energy firmó un contrato con las Fuerzas Democráticas Sirias dirigidas por los kurdos, pero también con la garantía de los dirigentes kurdos de que Rusia podría beneficiarse del acuerdo y con posibles oportunidades futuras para que Rusia explorara y extrajera petróleo local.

Erdogan también ofreció a Rusia la oportunidad de modernizar los yacimientos petrolíferos de Deir-ez-Zor, para revitalizar la economía siria.

La compañía Mercury, propiedad de Yevgheni Prigozhin, un empresario amigo personal de Putin, ya opera en el este de Siria, pero, mientras tanto, los agentes de Rusia están permanentemente tratando con el Consejo Tribal Sirio, así como con las tribus pro-iraníes Nawaf al-Bashir.

A diferencia de otros países, Rusia sabe que los Estados de Medio Oriente son composiciones móviles de tribus que son la verdadera entidad política básica.

Esto sucede mientras Estados Unidos sale de la zona de amortiguación siria, es decir, el Corredor de la Paz, o el Mecanismo de Seguridad colocado en el lado sirio de la frontera sirio-turca, y por lo tanto China está entrando en escena.

La ayuda humanitaria de China a Bashar el Assad comenzó en agosto de 2016, pero obviamente China siempre subraya el principio de no injerencia en los conflictos y en los asuntos internos de otros Estados.

Sin embargo, también hay que recordar que China ha mostrado una actitud fría también hacia las operaciones aéreas y de misiles de Rusia en Siria, aunque es un aliado abierto y amigo del régimen de Bashar el Assad.

Irán ha buscado a menudo el apoyo chino para su participación en Siria y también está tratando de entrar en el sistema de la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO).

Este apoyo chino continuará también durante la probable futura ofensiva de las fuerzas de Assad en Idlib.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. El Señor Valori ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo publicado en inglés el 24/09/2020 y exclusivo para SAEEG. Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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LAS RAZONES BIOLÓGICAS Y RELATIVAS A LOS RECURSOS NATURALES QUE DAN SUSTENTO A LA DENUNCIA DE TODOS LOS ACUERDOS MARÍTIMOS Y PESQUEROS

César Augusto Lerena*

La armada anglo-francesa fuerza su paso a través de la Vuelta de Obligado
De Manuel Larravide (1871-1910), Enciclopedia Historia Argentina.

Por medio de la Ley 20.770, se instauró el 20 de noviembre como Día de la Soberanía, en conmemoración de la batalla de Vuelta de Obligado ocurrida en 1845. Si la Argentina pretende pasar de los dichos a los hechos e iniciar el camino de recuperación de la soberanía, cumpliendo con la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional: Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional (…) constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”, debiera derogar, rechazar o declarar finalizados los Tratados, Acuerdos, Convenios, Pactos u Hojas de Ruta —todos indecoroso/as— que se oponen a ello. Incluyo dentro de éstos los Acuerdos de Madrid (1989/90), el Convenio suscripto en Londres en 1990 con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para “La Promoción y la Protección de Inversiones en la Argentina” sancionado por Ley 24.184 (1992); el Acuerdo de Nueva York sancionado por la Ley 25.290 (1995); el Pacto de Foradori-Duncan (el martes 13 de septiembre de 2016); el Convenio propiciado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) y el Acuerdo sobre medidas del Estado Rector del Puerto (2009).

A todos los argumentos políticos, jurídicos, económicos y militares que justifican plenamente la derogación de los Acuerdos y Convenios citados precedentemente, debemos agregar como central la 50ª sesión plenaria de la Asamblea General de las Naciones en la que se dictó la Res. 41/11 el 27 de octubre de 1986 donde se declaró al Océano Atlántico, en la región entre África y América del Sur, como Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” (ZPCAS) y se exhortó a todos los Estados de esta área a promover una mayor cooperación regional, entre otras, para el desarrollo económico y social; la protección del medio ambiente; la conservación de los recursos vivos y, la paz y seguridad de toda la región” a la par de impulsar la desmilitarización del Atlántico Sur y la eliminación de las armas atómicas.

Entiendo que resultan fundamentales para promover esas denuncias, tener muy presentes las cuestiones relativas al cuidado del ambiente marino, el ecosistema, el transporte y la explotación de los recursos migratorios originarios en la Zona Económica Exclusiva (en adelante ZEE) Argentina en el área de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur (en adelante Malvinas) y más allá de las 200 millas en la alta mar que se ven afectados por los Acuerdos etc. que se propicia derogar.

Sobre la denuncia de los Acuerdos de Madrid y del Convenio de protección de las inversiones británicas en la Argentina ya me he referido en extenso (Lerena, César “El Pre-acuerdo de la Canciller Malcorra y los Acuerdos de Madrid de Cavallo”, 16/9/1916; “El oscuro Tratado de Madrid”, 2/4/2019; “El gobierno debe ‘declarar finalizadas’ las Declaraciones Conjuntas de Madrid”, 25/6/2020; “Las Innombrables Declaraciones de Madrid, 8/9/2020; “La Denuncia del Convenio de Promoción y Protección de las Inversiones del Reino Unido de Gran Bretaña en la Argentina, 7/10/2020).

Para ello, deberíamos tener en cuenta, en primer lugar, que las capturas con licencias ilegales británicas en las aguas del área de Malvinas o, fuera de éstas, afectan al Ecosistema, que debe ser considerado integralmente como indica la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (en adelante CONVEMAR), por lo tanto, atentan contra el “Rendimiento Máximo Sostenible” establecido en forma anual por el INIDEP para la explotación y preservación de la economía trófica de los recursos pesqueros en la ZEE Argentina.

Los buques extranjeros que capturan sin control en la alta mar rompen el ciclo biológico, ya que —ecológicamente— es necesario asegurar el regreso del recurso a la ZEE donde realiza su etapa biológica más importante y, como bien refiere el Código de Conducta para la Pesca Responsable (Art. 6º inc. 6.5, 6.8, 6.9 y 6.18), respecto a la Ordenación Pesquera, los Estados deben aplicar el Criterio de Precaución en la conservación y la explotación de los recursos, teniendo en cuenta, el hábitat crítico, las zonas de cría y desove. El caso del calamar patagónico (Illex argentinus) es un ejemplo típico, ya que inicia su ciclo de vida anual en el área continental de la ZEE Argentina, migra al área de Malvinas y de alta mar y regresa al área original del ciclo, por lo cual, su captura sin control en Malvinas y en alta mar no solo dificulta su sostenibilidad sino que —vinculada su ecología trófica a otras especies y actuando como depredador o presa— afecta al total de las especies con las que interactúa en el ecosistema y, en la Argentina, muy especialmente a la merluza, especie central en la generación de industrias y empleo. Ello se ratifica en los propios considerandos del Acuerdo de Nueva York donde destaca que la depredación se produce por la pesca de alta Mar: “…algunos recursos se están explotando en exceso…”.

Se debe tener en cuenta, en segundo lugar, que las Organizaciones Regionales o subregionales de Ordenamiento Pesquero (en adelante OROP) y su integración por parte de Estados de Bandera supone la resignación de Argentina a la administración de los recursos pesqueros en todo el Atlántico Sudoccidental (por la composición mayoritaria en las OROP de Estados de Bandera sobre los ribereños), no solo en la alta mar sobre sus recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina, sino también dentro de ésta, conforme las normas de la CONVEMAR y las correspondientes al denominado Acuerdo de Nueva York (“las Poblaciones de Peces transzonales y altamente migratorios dentro y fuera de las Zonas Económicas Exclusivas”).

El Acuerdo de Nueva York es un engendro técnico que intenta hacerse de la administración del mar por parte de Estados de Bandera (contrario a la “Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” que promueve la explotación del Atlántico Sur por parte de los países con ZEE en éste) y quitar o limitar las facultades soberanas de los Estados ribereños sobre la regulación de sus recursos pesqueros. Crea las OROP, organizaciones mayoritariamente integradas por Estados Banderas, que se constituyen en administradores que minimizan y dificultan las negociaciones directas entre Estados o empresas. Todo ello agravado, porque muchos de los principales Estados de Bandera (China, España, Corea del Sur, Taiwán, Japón, Reino Unido, etc.) que pescan en alta mar en el Atlántico Sur, subsidian con 35.000 millones de dólares (2019) las operaciones de captura; una cifra que representa el 35% del monto total mundial producido, lo que demuestra la vocación de estos países de hacerse de los recursos pesqueros, incluso a pérdida, contrario a todas las políticas de comercio de la OMC.

Por las reglas de la CONVEMAR y muy especialmente por la forma en que se pretende regular la pesca de la alta mar en el Acuerdo de Nueva York, se deja de manifiesto la clara intención de los Estados de Bandera (en su mayoría países desarrollados que pescan a distancia) de quedarse con los recursos de los Estados ribereños, de otro modo no podría entenderse que aquellos recursos que son de dominio de éstos en la ZEE, por el solo hecho de pasar la línea imaginaria de las 200 millas, puedan pescarlos terceros países y, aún peor, que los Estados de Bandera incidan sobre la administración de los recursos en la ZEE. Este criterio rompe con el más elemental modelo biológico y de sostenibilidad de las especies.

La Argentina en 1995 al ratificar la CONVEMAR efectuó algunas declaraciones al respecto (Ley 24.543 art. 2º inc. c): “…El gobierno argentino, teniendo presente su interés prioritario en la conservación de los recursos que se encuentran en su ZEE y en el área de Alta Mar adyacente a ella, considera que de acuerdo con las disposiciones de la Convención cuando la misma población o poblaciones de especies asociadas se encuentren en la ZEE y en el área de la Alta Mar adyacente a ella, la Argentina, como Estado ribereño, y los Estados que pesquen esas poblaciones en el área adyacente a su ZEE deben acordar las medidas necesarias para la conservación de esas poblaciones o especies asociadas en la alta mar. Independientemente de ello, el gobierno argentino interpreta que, para cumplir con la obligación que establece la Convención sobre preservación de los recursos vivos en su ZEE y en el área adyacente a ella, está facultado para adoptar, de conformidad con el derecho internacional, todas las medidas que considere necesarias a tal fin”, con lo cual la Argentina ha dejado clara su vocación de acordar las capturas en forma directa cuando existan poblaciones excedentarias.

Monumento a la Batalla de la Vuelta de Obligado, San Pedro, Provincia de Buenos Aires.

En tercer lugar, del total de 3.146.345 km2 de la ZEE Argentina el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (en adelante el Reino Unido) ocupa un territorio marítimo argentino aproximado a los 1.639.900 km2 alrededor de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, según los espacios unilateral y arbitrariamente establecidos por el Reino Unido como “Zona de Administración y Conservación interina Pesquera” (FICZ para los británicos); “Zona Exterior de Conservación Pesquera” (FOCZ para los británicos) ambas alrededor de Malvinas; el Área de reserva ecológica alrededor de las Georgias del Sur y Sándwich del Sur y el GAP, de 1.900 km2 en el área nordeste de Malvinas. Es decir que a pesar de la Res. 31/49 de las Naciones Unidas y de los Acuerdos que se solicita denunciar, el Reino Unido ha ocupado en forma creciente y sostenida territorio nacional de los espacios originales ocupados en 1982, a saber: archipiélagos Malvinas (11.410 km2), Georgias del Sur (3.850km2), Sándwich del Sur (310 km2) y un territorio marítimo de tres millas alrededor de estos territorios insulares, por lo cual en la actualidad el Reino Unido ocupa un 52% de nuestro territorio marítimo e insular. Ello, sin computar los más de 1.400.000 km2 de la Plataforma Continental Argentina que los británicos han reclamado a la Comisión de Límites de las Naciones Unidas y la disputa pertinente por la Antártida Argentina (965.597 km2) y los territorios marítimos correspondientes. Todo esto le ha permitido al Reino Unido extraer ilegalmente (a través del otorgamiento de licencias) recursos pesqueros argentinos por un volumen anual promedio de 250.000 toneladas desde 1982 a la fecha de un valor anual estimado en los 650 millones de dólares y efectuar exploraciones de hidrocarburíferos.

Solo de la explotación pesquera ilegal del gobierno ilegal de Malvinas, la Provincia del Tierra del Fuego ha perdido desde 1982 a la fecha la suma 16.787,9 mil millones de dólares, por la captura ilegal (INDNR) de la especie calamar loligo (Doryteuthis gahi, Orbigny, 1835), más los daños por pérdida de chance y los valores relativos al otorgamiento de licencias ilegales de U$S 224.720.874.

El Acuerdo de Nueva York se excede a las Disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (en adelante CONVEMAR) y, ello, no solo es contrario al propio Acuerdo que en su art. 4º indica que “Ninguna disposición en el presente Acuerdo se entenderá en perjuicio de los derechos, la jurisdicción y las obligaciones de los Estados con arreglo a la Convención…”, sino que, además, es absolutamente improcedente que un texto, que es parte de la CONVEMAR pueda modificarla, ya que para tal caso, requeriría de las Enmiendas previstas en ella y no abrir la puerta a que —en un futuro—- las OROP puedan modificar la letra y el alcance establecido por el conjunto de las Naciones e, incluso, generar discriminaciones entre los Estados según integren o no estas OROP como bien se ha fundamentado en el proyecto.

Respecto a las especies “altamente migratorias” el Acuerdo de Nueva York no podría ser aplicado jamás en las especies de la ZEE Argentina o su área adyacente, porque la CONVEMAR en su Anexo I, remite a en forma taxativa a determinadas especies que no incluyen a peces, crustáceos o moluscos del Mar Territorial o la ZEE Argentina. En cualquier caso, la falta definición de los términos “transzonal”, “altamente migratoria” o “migratoria”, mientras no se precisen los adjetivos especificativos y aprueben científicamente —dentro del Acuerdo— invalida toda pretensión de éste de reglamentar las prescripciones de la CONVEMAR.

La Argentina en los art. 4º, 5º y 22º de la Ley 24.922 reivindicó sus derechos sobre los recursos transzonales y altamente migratorios, por cuanto su biomasa global se encuentra en la ZEE Argentina, donde estas especies realizan gran parte de sus principales etapas del ciclo biológico, para luego migrar a la Alta Mar, donde son capturadas por los buques extranjeros, para, finalmente —los que logran evadir estas capturas— regresar a la jurisdicción de Argentina. Y esta última es la condición principal para considerar “migratorio” a un recurso, como lo indican los científicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) Ana Roux, Juan de la Garza, Rubén Piñero y Daniel Bertuche en su trabajo “La ruta de migración del langostino patagónico” (INIDEP. Inf. Téc. Of. 7/12 del 3/4/12), donde se define: “El término migración, en el sentido biológico, se refiere a los movimientos periódicos que algunas especies de animales realizan desde una región geográfica, y su subsecuente regreso…”.

En cuarto lugar, accesoriamente a lo expuesto, pero muy importante, debería rechazarse igualmente, la pretensión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) de aprobar en la Argentina un Convenio (ya aprobado por el Reino Unido) que carece de todo sustento, por cuanto esta especie no está presente en la ZEE ni el Alta Mar aledaño (Cousseau-Perrotta, INIDEP, 2000), pero que —aun tratándose de un Convenio respecto a las especies de Atún— da lugar al acceso a otras especies agregadas a éste.

La preeminencia en la Administración del ecosistema en el Atlántico Sudoccidental (ZEE y Alta Mar) la deben tener los Estados ribereños de Argentina y Uruguay y ello debe ser así porque nuestros países son los que realizan los estudios que determinan las Capturas Biológicamente Aceptables (CBA) o los Rendimientos Máximo Sostenibles (RMS) y se funda en que hay una prueba biológica irrefutable que avala esta posición: si nuestros países agotasen el recurso en la ZEE Argentina o Uruguaya se agotarían los recursos del área de Malvinas y en la alta mar. Ratificar el Acuerdo de Nueva York y propiciar el Convenio del Atún sería contrario al interés nacional y violatorio de toda la legislación Nacional y de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

En quinto lugar, se entiende como necesario, mientras esté en debate el Pacto Foradori-Duncan y se procede a su denuncia, debieran suspenderse los vuelos autorizados a la República de Chile y Brasil. Respecto a este último vuelo autorizado a partir del referido pacto debería tenerse muy presente que la ciudad de San Pablo y Gran San Pablo con una población AB1 de 30 millones de personas puede absorber todas las extracciones pesqueras del área de Malvinas y es una puerta a exportaciones al mundo y el intercambio comercial necesario con las islas, además de servir para el recambio de tripulaciones, reposición de insumos, alimentos, etc. lo cual se agrava con la salida del Brexit que podría, a partir de enero de 2021, significar el retiro de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur como territorios británicos (ilegales) de Ultramar en la Unión Europea y la consecuente aplicación de aranceles a los productos originados en Malvinas.

Argentinos, si vamos a conmemorar el día de la Soberanía Nacional, que sea con hechos que estén a la altura de nuestros héroes nacionales, los de 1845 y los de 1982.

 

 * Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad. 

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