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VIETNAM – ARGENTINA: 50 AÑOS DE AMISTAD Y UN FUTURO CON UN GRAN POTENCIAL

Marcelo Javier de  los Reyes*

«Los vietnamitas aman profundamente la independencia, la libertad y la paz. Pero frente a la agresión de Estados Unidos se han levantado, unidos como un solo hombre».

Ho Chi Minh (1890-1969)

 
Un poco de historia

Este año se cumple el 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre la República Argentina y la República y la República Socialista de Vietnam.

Recuerdo que tiempo después que se estableciera la Embajada de Vietnam en Buenos Aires, concurrí a la sede diplomática por una actividad que estábamos desarrollando en el marco del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID). Me recibió un joven diplomático con suma amabilidad y agradecimiento hacia la Argentina debido a que nuestro país había establecido relaciones diplomáticas en medio de la guerra que su país mantenía frente a los Estados Unidos. Ciertamente, la Argentina fue el tercer país de la región en reconocer a Vietnam, luego de Cuba y de Chile, en octubre de 1973 durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón. Guardo en la memoria ese momento que para mí fue muy emotivo y me referí oportunamente a ese agradecimiento por parte del gobierno vietnamita en un escrito de mi autoría publicado en 1998[1].

En ese escrito mencionaba que en 1993 el viceministro de Relaciones Exteriores de Vietnam, Le Mai, había realizado una visita oficial, en cuya oportunidad la Cancillería Argentina le informó que el gobierno argentino había decidido llevar a cabo la apertura de la Embajada de la República Argentina en Hanoi[2]. Decía entonces que muy probablemente ese reconocimiento de la Argentina en 1973 haya llevado a que la embajada en Buenos Aires haya sido la primera que Vietnam abrió en América del Sur, en enero de 1995. En ese entonces fue acreditado el Encargado de Negocios a.i., consejero Nguyen Van Dao y en ese mismo año el Presidente Adjunto del Comité de Relaciones Exteriores del Partido Comunista efectuó una visita a la Argentina[3]. Ambos países han demostrado desde la década de 1990 un serio compromiso por incrementar la relación bilateral, lo que quedó en evidencia a partir del intercambio de visitas que ya comenzaron a realizarse en 1996.

En febrero de 1997, en el marco de una gira por el este asiático, el entonces presidente Carlos Saúl Menem fue el primer presidente argentino que visitó Vietnam. Cabe mencionar que además viajó a Tailandia y Singapur. Hasta ese momento el embajador en Tokio era concurrente en Hanoi[4]. Esa gira tenía como objetivos conseguir inversiones de esos países en la Argentina y el establecimiento de empresas argentinas en Vietnam, cuya motivación se originó en la apertura económica que estaba llevando a cabo el gobierno vietnamita y por su incorporación como miembro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) —organización intergubernamental fundada en 1967— e incrementar el intercambio comercial[5]. Por ese entonces el intercambio comercial entre Argentina y Vietnam era ínfimo y reciente, pero despertaba un especial interés en cuanto a oportunidades comerciales para el gobierno y las empresas argentinas.

Argentina y Vietnam hoy

El pasado domingo 23 de abril arribó a la Argentina una comitiva de Vietnam, a cuyo frente estuvo el presidente de la Asamblea Nacional ese país del sudeste asiático, Vuong Dinh Hue. La presencia de los altos funcionarios de Vietnam se extendió hasta el 26 de abril y constituyó una excelente ocasión para recordar los 50 años de las relaciones diplomáticas entre ambos países y consolidar las mismas.

Desde el establecimiento de las embajadas a mediados de la década de 1990, precisamente, la relación se ha venido consolidando a través de los diferentes gobiernos argentinos, algo que puede ser considerado como altamente positivo.

El fortalecimiento de la relación se ha dado en varios ámbitos, entre ellos el cultural y aquí cabe mencionar, por ejemplo, la muestra fotográfica sobre Vietnam, «Una mirada desde Argentina hacia Vietnam», en el marco de la conmemoración del 30º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas con Vietnam, realizada en octubre de 2003 en el Centro Cultural General San Martín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la cual contó con el auspicio de la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina[6]. En este ámbito también puede citarse que entre el 12 y el 20 de junio de 2004 el grupo argentino «Desde mi tierra», participó en el Festival Hue 2004 en Vietnam, el cual contó con el auspicio institucional y el patrocinio económico de la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina[7].

Del mismo modo, en noviembre de 2004, Argentina y Vietnam finalizaron las negociaciones sobre las condiciones para el ingreso de este país a la Organización Mundial del Comercio (OMC), para lo cual realizaron reuniones en la Cancillería Argentina los días 11 y 12 de noviembre de 2004 y «culminaron con un proceso de intensas negociaciones que se inició a principios de 2002»[8]. Ambos países celebraron entonces un acuerdo bilateral por el que la Argentina ha obtenido importantes beneficios para ingresar al mercado vietnamita, habida cuenta de que Vietnam se comprometió a introducir reducciones arancelarias que permitían a la Argentina incrementar las exportaciones hacia ese país. Las exportaciones en 2000 sólo eran de US$ 27 millones y en 2003 de US$ 135 millones.

De suma importancia ha sido la visita de dos días del presidente Tran Duc Luong a la Argentina en noviembre de 2004. En esa oportunidad se firmaron varios acuerdos económicos y el presidente Luong le manifestó a la prensa que junto al mandatario argentino Néstor Kirchner —con quien se reunió el 22 de noviembre— procuraban incrementar el comercio bilateral, el turismo y los vínculos culturales entre ambos países[9]. Ambos gobernantes mostraron un interés particular en la promoción de la cooperación en agricultura, biotecnología, información tecnológica y usos pacíficos de la energía nuclear. El presidente de Vietnam también se reunió con el presidente de la Cámara de Senadores, Daniel Scioli, para discutir asuntos económicos.

Noviembre de 2004. El entonces canciller Bielsa recibiendo al presidente de Vietnam Tran Duc Luong.

Los presidentes procedieron a una declaración bilateral basada, precisamente, en el acuerdo de cooperación al que representantes de ambos países llegaron el 12 de noviembre de ese mismo año.

Vietnam, por entonces, se encontraba introduciendo una gran reforma económica en función de avanzar hacia una apertura y de adaptarla a los requerimientos de la economía de mercado.

En marzo de 2006 también visitó la Argentina el presidente del Parlamento de Vietnam, Nguyen Van An.

Ambos países no han dejado de tener gestos y organizar actos tendientes a reforzar la relación bilateral. En octubre de 2008 el Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Hanoi, Pha Gia Kiem, expresó al canciller Jorge Taiana su satisfacción precisamente por el fortalecimiento de los lazos de amistad y cooperación entre ambos gobiernos y pueblos, tanto en el plano bilateral como multilateral[10]. Por su parte, el mencionado canciller argentino destacó el incremento del comercio bilateral que para ese año se había multiplicado por cinco respecto de 2002. Vietnam ya importaba vinos, golosinas, automotores y productos de la siderurgia argentina y empresas de ambos países se encontraban celebrando acuerdos en materia de energía eólica, infraestructura, gas y petróleo[11]. Tan relevante se considera la relación con Vietnam que en ese año el Correo Argentino lanzó una emisión de sellos postales alusiva a esa fecha, la cual obedeció a una propuesta del Instituto de Cultura Argentino-Vietnamita para realizar un lanzamiento conjunto de Sellos Postales de la República Argentina y Vietnam, para el año 2008[12].

También Vietnam dedicó sellos postales a la Argentina, en el marco de una serie de sellos de especies amenazadas.

«Triên Lãm tem quô’c tê Argentina», Exposición Internacional de Sellos de Argentina.

En enero de 2013 la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner visitó Vietnam y recorrió los túneles donde los vietnamitas se ocultaban durante la guerra con Estados Unidos. En ese país cerró su gira que tuvo también como destinos los Emiratos Árabes Unidos e Indonesia. Tanto Vietnam como Argentina manifestaron su deseo de avanzar en acuerdos de cooperación en el rubro de la producción agrícola y otras áreas.

A fines de julio de 2018 Jorge Faurie, a la sazón canciller de la República Argentina, emprendió una gira por Singapur y Vietnam para profundizar los vínculos con el sudeste asiático. Fue acompañado por empresarios argentinos de diversos rubros y procedió a la firma de adhesión al Tratado de Amistad y Cooperación en el Sudeste Asiático (TAC). Esta visita coincidió con la celebración del 45° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países. En esa oportunidad fue recibido por el Primer Ministro Nguyễn Xuân Phúc y mantuvo una reunión bilateral con su par Phạm Bình Minh y tenía previstas reuniones con el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Nguyen Xuan Cuong, y con el ministro de Industria y Comercio, Tran Tuan Anh. La presencia del canciller Faurie incluía varias e importantes actividades como inaugurar en Hanoi un Workshop Regional de Cooperación Técnica en agroindustria, organizado conjuntamente por la Cancillería argentina y el gobierno de Vietnam, así como abrir un Seminario de Negocios con la participación de empresas argentinas y vietnamitas.

En 2018 Vietnam era el quinto mercado de destino para las exportaciones totales argentinas y era el segundo superávit comercial para nuestro país[13].

Entre los días 19 y 21 de febrero de 2019, el entonces presidente Mauricio Macri visitó Vietnam invitado por el presidente de la República Socialista de Vietnam, Nguyen Phu Trong.

Ambos presidentes «mantuvieron un intercambio sobre los temas de la agenda bilateral, de las respectivas regiones y sobre asuntos internacionales de interés común». Los presidentes coincidieron en mantener la creciente relación en materia política, económica, comercial y de cooperación, con miras a profundizar la asociación integral existente entre Argentina y Vietnam con vistas al establecimiento de una asociación estratégica. Asimismo consideraron apuntalar el diálogo entre las empresas de ambos países para aumentar el comercio, tanto en el sector alimenticio como en el industrial.

Los presidentes Nguyen Phu Trong y Mauricio Macri procedieron a un acuerdo de apertura de cuatro productos de cada país: «la inmediata apertura del mercado para el limón y pomelo de Argentina, así como la fruta del dragón (Pitahaya) y litchi de Vietnam, y se comprometieron a materializar, a la mayor brevedad posible, con las medidas sanitarias de dichos productos, la apertura de mercado para la naranja y la mandarina de Argentina, así como el mango y el longan de Vietnam».

Ambos países coincidieron en ampliar el acceso de diversos productos en sus respectivos mercados con el objetivo de ampliar el intercambio comercial, además de «continuar intensificando el turismo con el fin de traer beneficios económicos y contribuir a mejorar el conocimiento y la confianza entre ambos pueblos. En este sentido, dieron el visto bueno al estudio de aplicación reciproca de las medidas destinadas a facilitar la entrada de los ciudadanos de ambos países».

En la mesa de negociaciones también se contempló que un acuerdo comercial entre el Mercosur y Vietnam tendría un impacto económico positivo, por lo que se analizaría la posibilidad de concretarlo.

Los temas abordados por ambos mandatarios fueron numerosos como puede apreciarse en el Comunicado Conjunto emitido tras el encuentro[14].

En julio de 2022 el canciller argentino, Santiago Cafiero, realizó una gira oficial por Vietnam que incluyó reuniones con el primer ministro, Pham Minh Chính, el canciller, Bui Thanh Son y el ministro de Industria y Comercio, Nguyen Hong Dien.

Cabe destacar que han sido numerosas las visitas que altos funcionarios han realizado desde el establecimiento de las embajadas en Hanoi y Buenos Aires, por lo que algunas se han omitido en esta breve enumeración.

Una relación bilateral en crecimiento

El gobierno de Hanoi considera a la Argentina como uno de sus principales socios en América Latina y ese es uno de los motivos que ha llevado al presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam, Vuong Dinh Hue, a visitar Buenos Aires en oportunidad de que este año se conmemora el 50º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Asimismo formaron parte de la delegación los ministros de Cultura, de Deporte, de Ciencia y Tecnología y de Construcción y a varios viceministros, de Agricultura, de Desarrollo Rural, de Comercio e Industria, de Justicia y Finanzas). Se trató de una gira que incluyó a Cuba y Uruguay.

La visita, una vez más, mantiene ese fuerte espíritu que llevó al inicio de la amistad en 1973 pero a la vez contiene un gran pragmatismo en varios ámbitos como el económico, el comercial, el turístico y en ciencia y tecnología. La minería también ha tenido lugar en esta visita.

Cabe destacar que para la Argentina Vietnam es muy importante ya que hoy es su sexto socio comercial. El comercio bilateral se mantuvo en constante crecimiento pasando de US$ 316 millones en 2007 a más de US$ 4.8 mil millones en 2022 y ambos países aspiran a elevar esa cifra a US$ 10 mil millones de dólares para 2025[15]. Por su parte, las importaciones de productos vietnamitas alcanzaron los US$ 850 millones en 2022, lo que deja un saldo favorable a la Argentina.

En el marco de esta visita debe destacarse que el día 25 de abril se celebró una reunión bilateral en materia de Defensa, en la que la comitiva argentina estuvo encabezada por el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Francisco Cafiero, quien se encontró con el viceministro de Defensa de Vietnam, coronel general Pham Hoai Nam y una delegación de autoridades. La reunión tuvo lugar en el edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa, donde el ministro Taiana brindó su saludo y agradecimiento por la visita a nuestro país.

23/04/2023. El presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam, Vuong Dinh Hue, en el momento en que arribó al aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires. (Foto: VNA)[16].

En materia de Defensa existe el proyecto del «Memorándum de Entendimiento en el campo de la Cooperación en Defensa entre los Ministerios de Defensa de Argentina y Vietnam», el cual fue propuesto por la Argentina en 2018. En 2020 nuestro país recibió una contrapropuesta de Vietnam y en 2022, luego de ser analizada por las áreas competentes de este Ministerio, y de la Cancillería, se elaboró una nueva propuesta para su evaluación[17].

La conmemoración del 50 aniversario de las relaciones bilaterales tuvo como sede el Centro Cultural Kirchner e incluyó la inauguración de una muestra dedicada al líder revolucionario y ex presidente vietnamita Ho Chi Minh y una gala cultural en la sala Argentina.

El área de la industria de defensa es de interés para Vietnam por lo cual autoridades del Ministerio de Defensa se encuentran realizando reuniones bilaterales, como la que mantuvieron con Australia en noviembre de 2022 con miras a incrementar la cooperación[18]. En este sentido también una delegación del Ministerio de Defensa de Vietnam, encabezada por el mayor general Le Quang Tuyen, subjefe del Departamento General de Industria Militar, participó en el mes de abril de la Exposición Internacional de Defensa y Seguridad de América (LAAD) 2023, en desarrollo en Río de Janeiro, Brasil[19].

Un dato interesante para destacar es «que el miembro del Buró Político, subsecretario de la Comisión Militar Central y ministro de Defensa de Vietnam, general Phan Van Giang, instó a impulsar el desarrollo de la industria militar y desplegar con eficiencia los acuerdos de cooperación con otros países en el estudio y transferencia de tecnología armamentista moderna»[20]. Si en la Argentina existiera una clara decisión política en materia de defensa, es altamente probable que se pudieran llevar a cabo proyectos binacionales con miras a fortalecer las capacidades de sus respectivas Fuerzas Armadas.

Hacia el futuro

No cabe duda, los números de la balanza comercial y la oportunidad de celebrar cada aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas lo demuestran, que la relación continuará en este proceso de fortalecimiento.

Para la Argentina es relevante la relación con Vietnam e implica una apertura económica y comercial que debe sostenerse, por un lado, para diversificar ese tipo de vínculos y evitar así la dependencia de los dos principales socios de la Argentina, Brasil y China, y por otro, debido a que debemos tomar conciencia de que asistimos a un cambio, al inicio de un «nuevo orden mundial» cuyos protagonistas se encuentran en el Indo-Pacífico. El potencial económico, como así también el desarrollo de una creciente cooperación en el campo científico tecnológico no tiene techo, por lo que debería ser profundizado conformando una alianza estratégica en muchas áreas de beneficio mutuo.

Vietnam debe ser considerado un ejemplo para una Argentina que supo ocupar un lugar de privilegio a escala global y que por diversos factores, más internos que externos, ha perdido.

En este sentido, dejando de lado lo ideológico, estimo conveniente cerrar con una cita de Ho Chi Minh que debería servirnos de guía para reencontrarnos y recuperar el rumbo perdido:

¡No hay nada más precioso que la independencia y la libertad! Cuando llegue el día de la victoria nuestro pueblo podrá volver a construir mejor el país y lo hará más grande y más hermoso.

Valga este ejemplo de Vietnam para la dirigencia y para toda la sociedad argentina.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

Embajador Académico de la Fundación Internacionalista de Bolivia (FIB).

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

 

Referencias

[1] Marcelo Javier de los Reyes. «Definiendo un perfil hacia el Este Asiático». En: CERIR, La política exterior Argentina 1994/1997 (capítulo VI). Rosario: Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR), 1998, p. 131-148.

[2] Ibíd., p. 135.

[3] Ídem.

[4] Ídem.

[5] Ibíd., p. 136-137.

[6] Información para la prensa nro. 246/2003. «Muestra fotográfica sobre Vietnam». Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, República Argentina, 22/10/2003, https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/comunicados/muestra-fotografica-sobre-vietnam, [consulta: 26/04/2023].

[7] Información para la Prensa N°: 214/2004. «Música argentina en Vietnam». Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, República Argentina, 14/06/2004, https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/comunicados/musica-argentina-en-vietnam, [consulta: 26/04/2023].

[8] Información para la Prensa N° 403/2004. «Acuerdo Bilateral Argentina-Vietnam». Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, República Argentina, 18/11/2004, https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/comunicados/acuerdo-bilateral-argentina-vietnam, [consulta: 26/04/2023].

[9] «Vietnam y Argentina Firman Acuerdos Económicos – 2004-11-24». Voz de América, 23/11/2004, https://www.vozdeamerica.com/a/a-2004-11-24-12-1/18631.html, [consulta: 26/04/2023].

[10] Información para la Prensa N° 375/08. «Aniversario de las relaciones diplomáticas con Vietnam». Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, República Argentina, 24/10/2008, https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/comunicados/aniversario-de-las-relaciones-diplomaticas-con-vietnam, [consulta: 26/04/2023].

[11] Ídem.

[12] Resolución 3/2007. Secretaría de Comunicaciones, 12/02/2007, https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/resoluci%C3%B3n-3-2007-125131/texto, [consulta: 27/04/2023].

[13] Información para la Prensa N° 311/18. «Faurie visita Singapur y Vietnam para profundizar los vínculos con el sudeste asiático». Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, República Argentina, 28/07/2018, https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/comunicados/faurie-visita-singapur-y-vietnam-para-profundizar-los-vinculos-con-el-sudeste, [consulta: 26/04/2023].

[14] «Visita Oficial del Presidente Macri a Vietnam. Texto completo del Comunicado Conjunto entre ambas naciones». Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, República Argentina, https://www.cancilleria.gob.ar/es/destacados/visita-oficial-del-presidente-macri-vietnam, [consulta: 26/04/2023].

[15] «Presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam inicia visita a Argentina». Agencia Vietnamita de Noticias (AVN), 24/04/2023, https://es.vietnamplus.vn/presidente-de-la-asamblea-nacional-de-vietnam-inicia-visita-a-argentina/175765.vnp, [consulta: 28/04/2023].

[16] Ídem.

[17] « Reunión bilateral Argentina Vietnam en materia de Defensa». , 25/04/2023, https://www.argentina.gob.ar/noticias/reunion-bilateral-argentina-vietnam-en-materia-de-defensa, [consulta: 28/04/2023].

[18] «Vietnam y Australia fortalecen cooperación en la defensa». Agencia Vietnamita de Noticias (AVN), 10/11/2022, https://es.vietnamplus.vn/vietnam-y-australia-fortalecen-cooperacion-en-la-defensa/168502.vnp, [consulta: 28/04/2023].

[19] «Vietnam participa en exposición internacional de defensa de América Latina». Agencia Vietnamita de Noticias (AVN), 14/04/2023, https://es.vietnamplus.vn/vietnam-participa-en-exposicion-internacional-de-defensa-de-america-latina/175397.vnp, [consulta: 29/04/2023].

[20] «Exhortan a estimular desarrollo de industria de defensa de Vietnam». Agencia Vietnamita de Noticias (AVN), 03/24/2023, https://es.vietnamplus.vn/exhortan-a-estimular-desarrollo-de-industria-de-defensa-de-vietnam/172616.vnp, [consulta: 29/04/2023].

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LAS CAPACIDADES ESTRATÉGICAS DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA DE COREA SE DUPLICARON CON LA ENTRADA EN LÍNEA DEL ROKS AHN-MOO

Stefano Peverati* (OFCS.Report)

La ceremonia de entrada en servicio del submarino ROKS Ahn-moo se llevó a cabo el 20 de abril en el astillero Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering en Okpo. Esta nave pertenece a la clase Dosan Ahn Changho (o KSS-III) junto con el gemelo del que toma su nombre; se trata de submarinos de propulsión diésel-eléctrica y propulsión anaeróbica (AIP) derivados del ThyssenKrupp Marine Systems Type 214 de los cuales DSME y Hyundai Heavy Industries, a través de la licencia de producción que les fue otorgada, han producido respectivamente 6 HHI (3 series I y 3 series II) y 3 DSME (3 series II).

La clase Dosan Ahn Changho con 83,5 metros de eslora y un tonelaje de superficie de 3.358 toneladas es 18 metros más larga y el doble del tonelaje del diseño original (KSS-II). La tripulación está formada por 50 hombres y la autonomía es de 10.000 millas náuticas gracias a la combinación de 3 motores MTU 16V396SE84L con 4 células Bumbam Industry PEM PH 1 que le permiten 20 días continuos de inmersión, El ROKS Lee Bong-chang ejemplar de la segunda serie de estos submarinos tendrá dimensiones aún más impresionantes y estarán equipados con celdas de iones de litio desarrolladas por Samsung SDI, lo que aumentará aún más el rendimiento general.

El armamento se caracteriza por seis tubos lanzatorpedos de 533 mm capaces de albergar misiles antibuque Boeing UGM-84 Harpoon y torpedos pesados Tiger Shark producidos por la empresa nacional LIG Nex 1 gestionados por un Sistema de Manejo y Lanzamiento de Armas especialmente desarrollado por Babcock International así como seis lanzadores K-VLS, cada uno con un misil Hyunmoo-4.4 SLBM (derivación naval del Hyunmoo-2B, que no es más que una modificación del 9K720 Iskander ruso) y, en el futuro, el misil de crucero Chonryong.

En lo que respecta a los sensores, estos buques integran productos nacionales con elementos extranjeros (alrededor del 24%) a partir del Escudo Naval (Sistema Integrado de Gestión de Combate) de Hanhwa, la suite de sonar desarrollada por LIG Nex 1 que incluye; FAS, sonda de matriz remolcada, sonda pasiva de intercepción, CAS y sonda para evitar minas (de Thales). En el campo de los sistemas de guerra electrónica, los submarinos están equipados con el RESM Pegaso de la española Indra, mientras que para la parte óptica están equipados con el sistema optrónico Series 30 Attack and Search de Safran.

Los submarinos de la clase Dosan Ahn Changho aumentan las capacidades de disuasión de Seúl en la región y es el único tipo de submarino tecnológicamente avanzado de propulsión convencional capaz de lanzar misiles balísticos con ojivas nucleares (SSB) —Israel con su clase Dolphin puede lanzar misiles de crucero Popeye Turbo (SLCM)—, ya que la única otra nación con esta capacidad es Corea del Norte con la clase Gorae (ingeniería inversa de la clase Golf soviética) armada con misiles Pukkuksong.

La Administración del Programa de Adquisición de Defensa durante la ceremonia, a través de las palabras del director del programa de submarinos, Contralmirante Kim Tae-Hoon, informó que el ROKS Ahn-moo participará durante los próximos 8 meses en misiones de entrenamiento destinadas a evaluar el desempeño operativo y al término de las cuales podrá realizar su primera misión operativa.

ROKS Shin Chae-ho, el tercer y último buque de la primera serie y el único producido por HHI, entrará en servicio el próximo año, mientras que se espera que el ROKS Lee Bong-chang, configurado el 30 de marzo, entre en funcionamiento en 2026.

 

* Egresado de la maestría en Política Internacional y Seguridad, Universitá di Bologna. Experto en cuestiones histórico-políticas y en los campos de geopolítica y defensa.

 

Artículo publicado el 23/04/2023 en OFCS.Report, https://www.ofcs.it/internazionale/raddoppiano-le-capacita-strategiche-della-republic-of-korea-navy/#gsc.tab=0  y traducido por el Equipo de la SAEEG.

CUATRO ASPECTOS DE LA POLÍTICA EXTERIOR

Julio C. Ferrari Freyre*

El objeto de este artículo es introducir algunas cuestiones elementales para los que no se han iniciado en el estudio de las Relaciones Internacionales o cuya formación y trayectoria profesional no les ha dado la oportunidad de acercarse a los asuntos de otros países. Espero que las ideas vertidas no sean aburridas en demasía y contribuyan a esclarecer los hechos y ayudar a interpretar las informaciones que nos llegan del exterior.

Para escribirlo me he apoyado tanto en mi formación académica en Ciencias Políticas en la Universidad de Sophia en Tokio, en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador y en Economía Europea en la Universidad de Deusto en Bilbao, como así también en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación cuanto, en mi actividad profesional, ahora finalizada, como Diplomático de carrera.

Desde el siglo XVIII se ha estudiado la Política Exterior de los países, aunque recién con el final de la Segunda Guerra Mundial se la ha investigado sistemáticamente, formándose varias escuelas de pensamiento que agrupan a los distintos teóricos de las Relaciones Internacionales, entre los cuales podemos mencionar el realismo, el liberalismo, el estructuralismo, el constructivismo, funcionalismo, el feminismo, el institucionalismo y otras que no mencionaremos aquí por su menor relevancia. En cada caso es posible encontrar como representantes a autores que, siendo ciudadanos y basados en sus experiencias nacionales prefieren o apoyan las escuelas que mejor explican las políticas exteriores o las situaciones en que se encuentran sus países. Al mismo tiempo, encontramos autores que se interesan en la materia desde otras ópticas, ellos son los especialistas y teóricos del Derecho Internacional, de la Geopolítica, de los Estudios Estratégicos y los economistas en todas sus especialidades que también suman sus opiniones sobre las cuestiones internacionales y, en muchos casos, aportan distintas visiones y novedosos elementos al estudio en cuestión.

Más allá del valor, importancia o interés que le asignemos a las distintas teorías de las Relaciones Internacionales, es necesario considerar que los Estados deben tener en cuenta cuatro aspectos fundamentales en su Política Exterior: la Integridad Nacional, la Defensa Nacional, la Prosperidad Económica y la Proyección hacía el Exterior[1].

Antes de comenzar con los cuatro aspectos, es conveniente recordar que el sistema internacional está compuesto primordialmente por Estados independientes. Le siguen los organismos internacionales tal como las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Unión Europea, y muchos otros. También debemos añadir las empresas multinacionales como Siemens, Mitsubishi, Ford, Unilever y una amplia población de firmas de muy variados tipos, tamaños e intereses. Finalmente, ha de incluirse a las Organizaciones No Gubernamentales que, naturalmente, en muchísimos casos son los brazos «civiles» o encubiertos de gobiernos, de servicios secretos y de múltiples organizaciones, instituciones y empresas poderosas, y a personalidades influyentes por su trayectoria académica, por ser celebridades o por tener amplias fortunas heredadas o producto de su capacidad tecnológica o empresarial.

El Estado tiene cuatro componentes sin los cuales no es reconocido como tal y no puede existir:

Población:

La población es sin duda el capital más valioso y primordial del Estado. Es el factor humano e incluye a los ciudadanos del Estado (el pueblo) y a los extranjeros residentes en el mismo. La población o pueblo forma parte esencial y necesaria del Estado ya que sin ella no puede existir. Es importante que ella tenga el acuerdo, propósito o sentimiento de regirse por las mismas instituciones, comulgue con los mismos intereses vitales y tenga identificados sus objetivos nacionales y destino político.

Se podría pensar que es normal que la población de un Estado sea de etnias y de creencias religiosas similares. Estas condiciones ideales se dan en pocos países y en la mayoría de los casos son territorios aislados como por ejemplo Japón, Tíbet, Nepal, Finlandia, los países escandinavos, etc., donde se puede hablar de una población de características iguales.

El caso contrario son los países de América, especialmente de la América hispana, donde es normal la mezcla de razas, etnias y otros factores y donde se ha dado un importante mestizaje de pueblos originarios («indios» en el léxico tradicional), españoles, e inmigrantes de los más variados orígenes, africanos (en su momento llegados como esclavos) y más recientemente asiáticos. Estos habitantes viven bajo un régimen de igualdad gracias a las tradiciones legales hispanas y a las enseñanzas de la Iglesia Católica. No es extraño ver históricamente altas autoridades con ascendencia indígena o africana. Solamente en el caso de la Argentina podemos mencionar a Bernardino Rivadavia, Justo José de Urquiza y Juan Domingo Perón como ejemplos. También se dan casos de hijos de inmigrantes que han alcanzado las máximas jefaturas de gobierno como Carlos Pellegrini, Alberto Fujimori y Carlos Saúl Menem, situaciones que no se dan en muchos países aún con importantes corrientes migratorias[2].

Territorio:

Por territorio se debe entender la superficie terrestre ocupada por el Estado, el espacio aéreo sobre el mismo y sobre las zonas marítimas contiguas, lo que significa una franja de 12 millas náuticas de aguas territoriales y hasta 200 millas náuticas de zona económica exclusiva.

Gobierno:

El gobierno se encarga de dirigir, controlar y administrar las instituciones que conforman al Estado y normalmente, en su concepción moderna, está compuesto por el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial, aunque en algunos sistemas políticos esta división no siempre se da con mucha claridad, notablemente los países marxistas y en algunas monarquías. Es normal que los tres poderes del gobierno se controlen y complementen mutuamente, siguiendo la visión de Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y Barón de Montesquieu, en el Libro XI de su «Espíritu de las leyes» (1748). El tipo de gobierno, su estructura y los mecanismos para integrarlo normalmente están incorporados en la constitución del Estado, que habitualmente es un documento escrito. Ésta debe reflejar las pautas culturales, históricas y jurídicas del país.

Más allá de la estructura que pueda tener el Estado, el gobierno tiene la responsabilidad de ejercer y defender sus intereses vitales definiendo los objetivos nacionales permanentes e inalterables contenidos en la constitución incluyendo las normas de conducta y pautas aceptables y respetuosas de los otros Estados y actores de la comunidad internacional.

Soberanía:

La Soberanía es la capacidad del Estado de imponer leyes que aseguren el bien común —el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección[3]— de la comunidad y tiene efecto dentro del mismo Estado. Es la autonomía que requiere el Estado para imponer esas leyes y las condiciones necesarias para resguardar ese bien común de la población. Es, asimismo, la fuerza que requiere para ejercer y defender sus decisiones, su territorio y su población. Holsti resume la idea de la siguiente manera:

El principio de soberanía {implica} que los gobiernos son los legisladores supremos en sus propios territorios. Los Estados son libres, en virtud de su soberanía, para gobernar como deseen dentro de su propio territorio y para formular sus propias políticas exteriores. Los estados difieren en tamaño, población, ubicación o capacidades militares, todos los estados son iguales con respecto a los derechos y deberes legales. [4]

Jean Bodin, en «Los seis libros de la República» (1576), nos enseña que es el poder absoluto y perpetuo del Estado. En las monarquías, la soberanía reside en el rey mientras que en las repúblicas el soberano es el pueblo. Claro está que, en nuestra época de monarquías constitucionales, repúblicas de distinta especie y aún en alguna que otra dictadura personalista, la soberanía reside, al menos según la mayoría de las constituciones, en el pueblo.

La idea de la Soberanía del Estado está plasmada en la Paz de Westfalia (1648) y es una de las bases de las Relaciones Internacionales. El reconocimiento de la Soberanía por otros Estados implica la independencia del país y su capacidad para actuar en el ámbito internacional. La Soberanía supone que ningún Estado podrá o deberá interferir en los asuntos internos de otro Estado. Los organismos regionales e internacionales de todo tipo están conformados por Estados Soberanos.

Sin contar con este cuarto elemento, un territorio o una población no sería un Estado aun teniendo un «gobierno», pero teniendo algunos de estos tres elementos: población, territorio o gobierno, no será un Estado si no está reconocido como tal por otros miembros de la comunidad internacional. En pocas palabras, sin Soberanía, el Estado no existe.

Por consiguiente, el Estado debe resguardar el Territorio, proteger a la Población, administrarse por medio de un Gobierno y ejercer la Soberanía para lograr y asegurar la gobernabilidad y el bien común.

Teniendo en cuenta los cuatro componentes del Estado que hemos descrito podemos comenzar a exponer los cuatro aspectos fundamentales de la Política Exterior.

Integridad Territorial

La Integridad Territorial se funda en la inviolabilidad de la independencia política y de las fronteras de un Estado se asienta en la igualdad Soberana de los Estados. Este es un principio fundamental del Derecho Internacional y está plasmado en la carta de las Naciones Unidas y de los otros organismos internacionales y regionales.

La Integridad Nacional se puede «medir» por los conflictos fronterizos con otras naciones y por territorios propios ocupados por fuerzas extranjeras o grupos rebeldes, secesionistas o regímenes contrarios al gobierno propio.

La existencia de problemas fronterizos implica una disputa o conflicto con otra nación sobre los límites entre ambos. Sus causas pueden ser el resultado de mediciones o demarcaciones equivocadas, sectores mal definidos o áreas que fueron «olvidadas» por negligencia burocrática y que fueron ocupadas por otro. Estos problemas pueden convertirse en conflictos de mayor envergadura y eventualmente en una guerra como ha ocurrido en muchas instancias. Felizmente, existen métodos más pacíficos como el arbitraje, la mediación o la actuación de la Corte Internacional de Justicia en La Haya para resolver los diferendos sin el derramamiento de sangre. En otros casos, las disputas continúan largo tiempo sin que lleguen a la violencia, aunque la posibilidad siempre queda latente y una situación de este tipo puede convertirse en un conflicto violento.

La Integridad Territorial también se puede ver afectada por las actividades de otros actores dentro del Estado. Así vemos que colonias agrícolas, barrios urbanos, sociedades e instituciones conformadas por extranjeros o grupos religiosos, étnicos, raciales, etc., específicos y excluyentes de la población propia pueden convertirse en causa de conflicto tanto con la población local (por envidia, resentimiento o prejuicio), o por los reclamos de los países de origen de esa población extranjera. Viene a la mente como ejemplo el conflicto desatado por los alemanes de la región del Sudeten en la década de 1930 que resultó, tras la Conferencia de Múnich, en la incorporación de los territorios de población alemana de Checoslovaquia que pasaron a formar parte del Tercer Reich.

Similarmente, grupos con características religiosas, étnicas o raciales que se perciben diferentes del resto de la población aun siendo considerados de la misma nacionalidad y gozando de las mismas libertades y obligaciones que el resto de la población, pueden crear un conflicto por concebir sus «derechos», costumbres o tradiciones como especiales y diferentes a las del resto de la población. Estos «movimientos» son en ocasiones promovidos por otros países u organizaciones para obtener ventajas o directamente poder controlar territorio por sus recursos naturales o situación estratégica. Un ejemplo de este tipo de conflicto es la Crisis del Congo de 1960-64 donde los intereses mineros de empresas extranjeras promovieron la secesión de la provincia de Katanga del resto del país.

De la misma manera las adquisiciones de tierras por personas adineradas, empresas, ONG’s (organismos no gubernamentales) e instituciones con el objeto de crear «áreas ecológicas» o «naturales», zonas de esparcimiento, cotos de caza u otras figuras de posesión, pueden resultar en causas de un contencioso con otros países que podrían reclamar la protección de sus ciudadanos, intereses o propiedades ante cualquier inconveniente. Un buen ejemplo fueron las actividades del empresario Douglas Tomkin en el sur de Chile (junto a Hansjörg Wyss), y en los Esteros del Iberá en la Argentina que suscitaron amplios debates y sospechas, aunque se debe aclarar que el señor Tomkin nunca sugirió la secesión de los territorios de su propiedad para formar su propio «país».

La cesión exclusiva de terrenos a otro país o institución oficial extranjera es aún más grave ya que significa una pérdida de soberanía (y por ende de los derechos propios y del control) sobre el territorio nacional. Los usos que se le den a estas tierras enajenadas pueden ser pacíficos, pero siempre estará presente la posibilidad de un uso militar o para operaciones de inteligencia contra el propio país o contra otro Estado, creando un conflicto con un tercer Estado. En todo caso, debe incorporarse una cláusula de inspección, control y coparticipación en cualquier acuerdo de este tipo, definiendo con exactitud las actividades que pueden ser desarrolladas en los mismos, los derechos y obligaciones de las partes y los alcances prácticos de la cesión. Serviría como ejemplo las bases que los Estados Unidos mantiene en Alemania, en el Reino Unido y en otros países.

El respeto a la Integridad Territorial también depende de la consideración que el gobierno, las autoridades y las instituciones tengan de su propio territorio. La idea de que el territorio nacional se pueda entregar a agentes extranjeros sin una mayor atención a los posibles efectos ulteriores es un despropósito que atenta contra la misma integridad del Estado y bien podría calificarse como una traición.

Más aceptable son los emprendimientos y las instalaciones científicas, técnicas, ecológicos y de otro tipo establecidos y mantenidos por terceros países, instituciones u ONG’s conjuntamente con el Estado Nacional para fines específicos. Estos normalmente involucran personal calificado local junto a extranjeros que desarrollan actividades transparentes y eventualmente informadas a la población y a la comunidad científica.

Naturalmente debemos excluir de este acápite las instalaciones de las Embajadas y Consulados extranjeros y sedes u oficinas de organismos internacionales y regionales dentro del país que son regidas por las pertinentes Convenciones y acuerdos, y cuya «sesión» de territorio y soberanía es parcial y temporaria.

Defensa Nacional

La Defensa Nacional es un aspecto de la Soberanía y responsabilidad primordial del Estado. La Defensa Nacional implica proteger el territorio, su población, el Gobierno y la Soberanía contra las posibles aspiraciones exacerbadas de otros Estados, organismos diversos, grupos de presión o de interés internacionales, del terrorismo internacional, del crimen organizado y de otras entidades, movimientos y agrupaciones. También involucra la protección contra bandas armadas internas, intentos secesionistas, grupos abocaos a derribar un gobierno legalmente constituido, etc.

La Defensa Nacional es ejercida por el gobierno mediante las Fuerzas Armadas, de Seguridad (policía de frontera y marítima) y Policiales, con los aportes del organismo nacional de inteligencia y, en su caso, de la información proporcionada por la red de Embajadas y Consulados propios en el exterior. La Defensa Nacional es una competencia que el Estado ejerce con exclusividad.

Hay Estados que consideran que su Defensa puede ser atendida por un cuerpo policial o una guardia nacional. Esta es una solución para países compuestos por islas o de tamaño y condición tal que la existencia de una fuerza defensiva más extensa no se justificaría por razones económicas y fiscales. El número de Estados que no cuentan con Fuerzas Armadas es muy escaso siendo estos de reducido tamaño, islas aisladas o rodeados de montañas y otros obstáculos defensivos formidables.

Las Fuerzas Armadas no sólo aportan una garantía a la existencia del país, sino que conforman un cuerpo disciplinado que presta auxilio en ocasiones de desastres naturales de todo tipo, participa en la formación de los jóvenes, ya sean voluntarios o conscriptos, en muchos casos han posibilitado la educación y capacitación técnica de sus integrantes, y en ocasiones han provisto el respaldo de las autoridades nacionales y locales frente a desordenes internos.

Es obvio que la Defensa significa resguardar y salvaguardar al Estado de los intereses de otros países y entidades extranjeras con pretensiones sobre el territorio, la población, los recursos naturales, y otros factores económicos, pero implica también la protección contra la penetración de formas de pensar o actuar contrarias a la cultura y tradiciones de la población.

No debe ser considerada la Defensa simplemente como una cuestión militar o de seguridad, sino que su influencia alcanza aspectos tan importantes como el desarrollo de determinadas áreas del país, el resguardo de sus recursos naturales, la salud pública, la educación, la cultura y otros aspectos de la nación. La pretensión de otro país sobre un territorio nacional ajeno despoblado o físicamente marginado o separado del resto puede tentar a su ocupación por parte de aquél o a ser explotado por agentes económicos inescrupulosos sin el efectivo control de la autoridad competente nacional. Se extiende además a la protección de ciudadanos amenazados por residentes extranjeros dentro de las fronteras del Estado y al resguardo contra las acciones de bandas armadas o criminales (narcotraficantes, contrabandistas, traficantes de personas, etc.), que corroen la dignidad y el bienestar de la población, su modo de vida y su desenvolvimiento económico.

Aun cuando algunas personas idealistas piensen lo contrario, ningún país serio puede descuidar su Defensa, la protección de sus fronteras y dejar de contar con información precisa para contrarrestar cualquier intento de actividad agresiva. Descuidar la Defensa Nacional es un ingenuo infantil de quienes confían en un idealismo absurdo como bien demostró la Gran Guerra de 1914-1918 y los muchos otros conflictos desde esa época. Pensar que «entidades supranacionales», como los organismos internacionales o regionales, correrán en su auxilio es equivalente a las maquinaciones de un demente. Cuando deciden actuar estos organismos rara vez han intervenido en forma inmediata y sí siempre después de la pérdida de centenares de vidas y de la destrucción de propiedades.

Otros consideran que al participar el Estado en organizaciones multilaterales y regionales, no existen razones para formular hipótesis de guerra. Esta es otra ilusión que no evita los conflictos y contribuye a la potencial destrucción del propio país. Las hipótesis de guerra no significan necesariamente que se busque un conflicto, sino que se esté preparado para enfrentarlo. Las hipótesis también pueden incluir los planes de cooperación de las fuerzas armadas de un país en auxilio de un vecino cuando azotan los desastres naturales o un vecino aliado que haya sido atacado por otro Estado. Un buen ejemplo fue la nutrida cooperación brindada por varios países cuando se hundió el submarino A.R.A. San Juan. Los ejemplos de este tipo de cooperación —hipótesis de cooperación podríamos llamarlos— son muy numerosos, especialmente en nuestra región.

Un buen estado de Defensa Nacional siempre dará seguridad a la Política Exterior del país y ayudará a disuadir a un potencial enemigo de entrar en conflicto.

Prosperidad Económica

La prosperidad económica de un Estado frente pasa necesariamente por el comercio y las inversiones.

En términos de la política exterior de un Estado, el comercio exterior se puede definir como el intercambio de bienes y servicios con otro país. Esto significa la salida de productos agropecuarios, manufacturas o servicios de nuestro país —las exportaciones— y la entrada de productos de otros países en el mercado propio —las importaciones—. En este sentido, la tasa de cambio entre la moneda nacional y las monedas más comunes del comercio internacional, esencialmente el dólar estadounidense y el euro, deben idealmente favorecer las exportaciones del país.

Desde la antigüedad hasta nuestros días, el comercio exterior ha sido de capital importancia en la economía permitiendo la venta del exceso de producción en otros mercados, el suministro de bienes escasos en la economía propia eliminando distorsiones del mercado por faltantes, ampliando la oferta de productos e introduciendo nuevos alimentos, manufacturas o servicios.

El comercio exterior puede acelerar el crecimiento de la economía ya sea por medio de las ventas como por la introducción de nuevos productos que eventualmente podrían ser cultivados o producidos en el país, reduciendo la dependencia de las importaciones y promoviendo nuevos productos para la exportación.

Las ventajas comparativas de un país facilitarán las exportaciones, la especialización en la producción y la formación de los trabajadores y el posicionamiento del Estado en el comercio internacional.

Las exportaciones permiten la entrada de divisas que pueden ser utilizadas para la adquisición de las importaciones o para acumular (reservas) para su uso en caso de necesitar cubrir la importación de alimentos, materias primas o manufacturas. Similarmente las divisas obtenidas pueden incrementar el respaldo de la moneda local.

El comercio internacional hace más prósperas las condiciones para el consumidor promoviendo la mejora de la calidad y la eficiencia de las empresas y ayuda a reducir los costos. Esta situación le permite al consumidor mayor libertad para elegir según sus preferencias de calidad y precio.

La competencia entre las empresas del país y las de otro resultará en una mayor competitividad promoviendo que las firmas nacionales desarrollen más adecuada tecnología, más ajustados procesos y eleven la calidad de la producción.

El comercio exterior también puede promover el crecimiento de los sectores agropecuario, industrial y comercial creando de esta forma mayores posibilidades de empleo, formación y especialización resultando en una mejora en el nivel de vida de la población.

El Estado debe promover el comercio exterior por las razones mencionadas, pero también debe procurar que no se cree una dependencia en uno o en pocos mercados lo que resultaría una seria desventaja para la economía y política exterior. También se debe procurar que el valor de las exportaciones de bienes y servicios supere el valor de las importaciones.

La situación ideal sería que el comercio exterior tenga mercados en distintos países y bloques económicos (Unión Europea, Mercosur, NAFTA, ASEAN, etc.), sin que ninguno o sea predominante. Esta relación permitiría poder mantener cierta independencia evitando presiones y la amenaza de pérdida de un mercado crítico para la economía del país, ya sea en términos de exportaciones cuanto de importaciones.

Muchas naciones mantienen estructuras dentro del gobierno para promocionar el comercio exterior, especialmente las exportaciones y establecen oficinas en el exterior que investigan la apertura de nuevos mercados, buscando compradores, tomando parte en ferias, exposiciones y competencias, y participando en licitaciones. Estas oficinas bien pueden formar parte de la estructura del Estado o ser mixtas contando con la colaboración de cámaras, asociaciones y empresas privadas que buscan mayores ventas para sus productos en un mercado más amplio que el propio. Este segundo esquema permitiría un menor costo de mantenimiento de la estructura, incluyendo las oficinas que se abrieran en el exterior, y evitaría que el Gobierno se involucre directamente en los asuntos comerciales de personas o empresas mientras que acompaña el comercio exterior para que se lleve a cabo dentro de los parámetros de los objetivos e intereses nacionales.

Esta oficina también debería realizar el seguimiento de las empresas involucradas en el comercio exterior promoviendo su participación o investigando casos de fraude y estafa tanto de exportadores como de las empresas extranjeras que suministran las importaciones a nuestro mercado, manteniendo un registro de las medidas paraarancelarias, sanitarias, legales, impositivas, etc., de los mercados adonde se dirigen las exportaciones, los medios de transporte disponibles, etc.

Otro aspecto de la Prosperidad Económica son las inversiones extranjeras en el país. De especial interés son las Inversiones Extranjeras Directas (IED), por las cuales empresas extranjeras establecen firmas subsidiarias en el exterior para promover la producción agropecuaria o industrial en un nuevo territorio. La IED también puede ser destinada al comercio interno.

Para lograr la Prosperidad Económica se debe asegurar que las inversiones extranjeras sean productivas y que resulten en la construcción o mejoramiento de fábricas, campos agrícolas, redes de distribución, etc. Preferentemente las inversiones buscarían solventar la demanda local y exportar el excedente que bien podría ser la principal razón de ser de la inversión. Las inversiones puramente dirigidas a satisfacer la demanda local, que por su puesto exportan las ganancias, siempre llegarán a agotar esa demanda sin generar una expansión por medio de las exportaciones. Las inversiones además deben asegurar el respeto por el medio ambiente produciendo una mínima contaminación según las normas locales, del país de origen y las recomendaciones internacionales.

Debe advertirse que en muchos casos las inversiones extranjeras consisten en la adquisición de una firma nacional afectada por problemas financieros, de tecnología o de «coyuntura». En este caso, aportando capital y tecnología, la firma extranjera vuelve a poner en marcha a la fábrica otrora nacional, logrando conquistar el espacio correspondiente en el mercado para llevarse las ganancias a la casa matriz[5].

Si el país que recibe las inversiones extranjeras se encuentra en vías de desarrollo, deberían incorporarse cláusulas sobre formación y capacitación del personal, como así también sobre el bienestar y la salud, en los acuerdos, promoviendo un mejor nivel de vida para los trabajadores. Con el tiempo esto resultará en una ventaja para la firma inversora al contar con personal entrenado por ellos mismos.

Para que las inversiones extranjeras sean un motor para el crecimiento, el Estado debe procurar que sean implantadas en zonas de menor desarrollo relativo, posibilitando mejoras en esas regiones del país y favoreciendo la creación de riqueza en áreas que no sean las desarrolladas o las más ricas del país. Como criterio general, las mismas deben estar situadas cerca de donde se obtienen las materias primas a ser transformadas, ya sean agropecuarias o minerales, posibilitando una mejor distribución de la riqueza y de la población. Esta distribución de las inversiones también tendría implicancias para el mejor desarrollo de las instituciones políticas del país ya que colaboraría para una mejor la distribución de la población y por ende de los representantes en el congreso o parlamento y reduciría la concentración de la población en unas pocas aglomeraciones urbanas.

Por otra parte, los Estados deberían procurar el establecimiento de «Empresas Conjuntas», también llamadas «Joint Ventures». Estas contarían con la participación de agentes económicos locales o inclusive del Estado Nacional o de los gobiernos municipales, departamentales o provinciales, asegurando la concreción de la inversión a nivel local y eventualmente de la distribución de las ganancias de las mismas a nivel local. Por otra parte, este mecanismo sería útil para mantener una presencia del Estado en el proyecto de inversión con el objeto de controlar y facilitar el accionar respecto de los objetivos e intereses nacionales, fomentar la educación y formación técnico-industrial, etc.

Debe procurarse que las inversiones no sean puramente especulativas buscando ventajas bancarias para irse al poco tiempo llevándose el capital invertido y los intereses devengados, resultando en una pérdida neta para el país y el sistema financiero. Esta forma de «inversión» ha sido muy aprovechada por los interesados en las ganancias propias, a saber, como ladrones o usureros quienes deben ser tratados como tales.

Claro está que el Estado no debe realizar acciones que ahuyenten las inversiones extranjeras por el vacío que pueden llegar a infligir a la economía nacional. La desaparición de empresas extranjeras puede resultar, especialmente si es repentina, en un mayor desempleo, la creación de un vacío de tecnología, la fuga de técnicos y científicos calificados, tanto propios como extranjeros, el retiro de importantes sumas de dinero, especialmente de divisas extranjeras, etc. Un clásico ejemplo fue la finalización de la cooperación económica y técnica entre la Unión Soviética y la República Popular China en 1958-60, al iniciarse la ruptura ideológica entre ambos países.

Una economía pujante con una amplia balanza comercial a favor, inversiones productivas, suficientes reservas sosteniendo la moneda nacional y un nivel de inflación manejable dan independencia a la política exterior de un Estado.

Proyección Global

La Proyección hacia el Exterior o Global de un Estado es el perfil que pretende mostrar hacia la comunidad internacional, teniendo en cuenta la constitución, valores, leyes, costumbres, tradiciones y “sentimientos” del pueblo. Es esencialmente la Política Exterior del Estado la que debe encarnar y hacer visibles, tanto a la ciudadanía como a los actores internacionales, el Interés Nacional y los Objetivos Nacionales[6].

Amadeo considera que el Interés Nacional no es un objetivo en sí, sino que corresponde a un supuesto esencial: «Cualquiera sea el objetivo que el Estado se trace debe estar basado en el interés nacional y todo lo que lo contradiga debe quedar terminantemente excluido»[7].

Los objetivos de la Política Exterior son «aquellas metas estables que los Estados se proponen alcanzar en el plano internacional y para cuyo logro emplean los procedimientos y se valen de los métodos propios de esa política». Su «elaboración es el fruto de la consciencia nacional a través de la historia, y en esa elaboración participan varias generaciones»[8].

A mayor complejidad, tamaño y riqueza del Estado, mayor será la necesidad de su integración en la comunidad internacional y el mantenimiento de una presencia activa en ese ámbito en distintas áreas que bien podrían resumirse en los siguientes niveles:

Político. Mantener buenas relaciones con los países vecinos y las potencias regionales y mundiales; buscar y mantener un espacio en los organismos regionales e internacionales para proyectarse y defender sus intereses nacionales

Económico-Comercial. Mantener relaciones con los organismos internacionales económicos, organizaciones del comercio y del desarrollo económico; asegurar el comercio exterior, especialmente las exportaciones «tradicionales” del país así como los productos novedosos abriendo nuevos mercados; promover las inversiones extranjeras al país y buscar oportunidades para las inversiones en el exterior de mutuo provecho.

Social. Lazos entre los inmigrantes y sus parientes en sus países de origen; intercambio turístico entre los países; relaciones creadas por el intercambio de académicos, estudiantes y funcionarios/oficiales militares; turismo cultural; aprendizaje de idiomas; intercambio de profesionales de distintos rubros.

Cultural. Diseminación de la Cultura Nacional, especialmente de la literatura, las expresiones plásticas y la música, sea esta popular o clásica; fomentar los teatros, museos y centros de exposiciones del país; promocionar las creaciones artísticas y a los intérpretes; promover el intercambio de académicos y estudiantes universitarios,

Científico-Tecnológico. Buscar el intercambio en las investigaciones científicas y técnicas; procurar los intercambios de estudiosos; protección de las investigaciones propias y de las patentes; promocionar las investigaciones científicas en el exterior.

Militar-Estratégico. La participación de las Fuerzas Armadas en operaciones de mantenimiento de la paz de los organismos internacionales y regionales; intercambio de oficiales con otros países, especialmente dentro de la misma región; participación en maniobras, estudios y simulacros con países amigos.

La Proyección Global presenta otra dimensión que es la visión que tienen los otros actores internacionales del país. Políticas cortoplacistas, interesadas, cambiantes o inestables no ayudan a presentar una imagen coherente y seria del Estado. Lo mismo puede decirse de las políticas seguidas internamente para con los foráneos e inmigrantes, el respeto por los derechos humanos, económicos y políticos, las inversiones extranjeras y otros factores que preocupan a la comunidad internacional. Se supone que el Estado es un actor racional que busca el interés nacional y las buenas relaciones con otros países[9].

Esta Proyección hacia el exterior requiere de una política de Estado que tenga en cuenta las cuatro dimensiones que hemos descripto y mire hacia el exterior para lo cual necesita de una Administración Pública y un Cuerpo Diplomático capacitados, profesionales y motivados con visión de conjunto hacia el futuro en un mundo cada vez más complejo. La claridad de esa Proyección Internacional se retroalimenta con las Políticas Internas impulsadas por el Interés Nacional

 

* Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Sophia (Tokio, Japón), Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador y Economía en la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Egresó del Instituto del Servicio Exterior de la Nación, ISEN (1984) y como Diplomático ha cumplido funciones como Cónsul en Bilbao, en la Embajada Argentina en la República Popular China y como Cónsul General en Guangzhou (R. P. China). En Cancillería fue Director de Documentación de Viaje dentro de la Dirección General de Asuntos Consulares y estuvo a cargo de la Representación Especial para Asuntos de Terrorismo. Se retiró del Servicio Exterior de la Nación como Ministro Plenipotenciario de Primera Clase en 2018.

 

Referencias

[1] Gerald Segal. “Chinese Foreign Policy”. En: Goodman, David y Segal, Gerald, China at Forty, Oxford: Oxford University Press, 1990.

[2] Amadeo, p.81.

[3] Gaudium et Spes -Constitución Pastoral-, 26

[4] Holsti, p. 84

[5] Speroni, Iris: El Cascabel al Gato

[6] Dougherty y Pfaltzgraff p 95

[7] Amadeo, p.147

[8] Amadeo, p.145-6

[9] Dougherty y Pfaltzgraff p 32

 

Bibliografía

Amadeo, Mario: Manual de Política Internacional. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, 1978.

Dougherty, James A. y Pfaltzgraff, Robert L. Contending Theories of International Relations. Nueva York: Longman, 2001.

Giménez Morera, Antonio. Organización y Gestión del Comercio Internacional. Universidad Politécnica de Valencia, 2019.

Goodman, David y Segal, Gerald. China at Forty, Oxford: Oxford University Press, 1990.

Holsti, Kalevi J. International Politics: A framework for Analysis, Prentice-Hall, Englewoods, Nueva Jearsey, 1972.

Speroni, Iris. «El Cascabel al Gato». Restaurar, 18/01/2022, https://restaurarg.blogspot.com/2020/01/aumentar-la-inversion-quien-le-pone-el.html

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