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GEOINGENIERÍA: EL ARMA NO SINTÉTICA PARA SOMETER LA ECONOMÍA DE UN PAÍS POBRE, DESDE EL PODER ECONÓMICO, TECNOLÓGICO Y MILITAR

Gabriel Francisco Urquidi Roldán*

Foto link https://www.minutouno.com/sociedad/desastre-bahia-blanca-un-fuerte-temporal-inundaciones-evacuados-y-suspension-actividades-n6120770

 

En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas y rápidas transformaciones tecnológicas, la capacidad de los Estados para intervenir en procesos naturales plantea desafíos inéditos. Desde las armas químicas de la Primera Guerra Mundial hasta los programas de modificación climática del siglo XX, la relación entre clima y poder ha evolucionado hasta convertirse en un nuevo instrumento estratégico. Hoy, la geoingeniería —entendida como la manipulación deliberada del clima y el ambiente— abre un debate sobre su potencial uso como ARMA NO SINTÉTICA para influir en economías nacionales sin recurrir a violencia directa.

De las armas químicas a la manipulación del clima

Durante la Primera Guerra Mundial fuerzas militares utilizaron gases como cloro y fosgeno, cuya efectividad dependía de los vientos predominantes. Su dispersión atmosférica transformó al clima en un factor táctico. Años después, científicos como Vincent Schaefer lograron provocar la primera nevada artificial en 1946 mediante la dispersión de hielo seco sobre nubes[1].

Este hito científico abrió el camino a investigaciones más ambiciosas, algunas de carácter militar. Entre ellas se destaca la «Operación Popeye», realizada por Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, con el objetivo de prolongar los monzones para entorpecer la logística enemiga[2].

La magnitud del impacto de estas intervenciones llevó a la comunidad internacional a negociar la Convención sobre la Prohibición de Utilizar Técnicas de Modificación Ambiental con Fines Militares (ENMOD) de 1977, ratificada posteriormente por diversos países[3].

La Guerra Fría y el clima como vector estratégico

Durante la década de 1950, parte del discurso científico-militar alertaba que el control del clima podría convertirse en un factor de dominación global. Un ejemplo temprano de esta visión se observa en el interés de Estados Unidos por programas de investigación atmosférica con potencial dual. Entre ellos, décadas más tarde, surgiría el programa HAARP, frecuentemente relacionado ―de forma verificada o especulativa― con experimentos de alta energía sobre la ionosfera[4].

Asimismo, reportes periodísticos han señalado históricas preocupaciones de inteligencia sobre la posibilidad de manipulación climática como herramienta geopolítica[5].

Vulnerabilidad climática y poder económico

Cabe mencionar los eventos climáticos extremos, como las DANA que afectaron a España o la inundación catastrófica de Bahía Blanca en Argentina:

    • Bahía Blanca ya había sido duramente afectada por un fuerte temporal en diciembre de 2023, que provocó destrozos, cortes de servicios y, según reportes periodísticos, un saldo de 13 víctimas fatales.
    • El 7 de marzo de 2025 la ciudad sufrió una de las peores catástrofes climáticas de su historia: se registraron precipitaciones extraordinarias ―del orden de 290 a 350 milímetros en pocas horas― lo que desbordó ríos y canales de drenaje e inundó amplias zonas urbanas.
    • Se reportaron al menos 16 muertos, numerosas personas desaparecidas, miles evacuados y decenas de miles de damnificados.
    • Las inundaciones representaron un evento de recurrencia centenaria, con niveles de agua que en algunos barrios superaron los dos metros de altura.

Demuestran que la infraestructura moderna es extremadamente vulnerable a perturbaciones meteorológicas graves[6] [7].

Aunque tales fenómenos no tienen relación comprobada con acciones humanas deliberadas, su impacto económico evidencia el potencial estratégico de la modificación del clima.

Una economía dependiente de exportaciones agrícolas, rutas marítimas estables o infraestructura energética se vuelve susceptible a:

    • inundaciones intensificadas,
    • sequías prolongadas,
    • interrupciones logísticas,
    • alteraciones en temperaturas y lluvias y
    • afectación de instalaciones portuarias o petroleras.

La manipulación ambiental adquiere así un valor estratégico capaz de alterar mercados, tensar balanzas comerciales o erosionar la estabilidad política de un país.

Infraestructura oceánica y capacidades tecnológicas

En los océanos del mundo operan buques equipados con antenas de gran potencia, plataformas petroleras abandonadas convertidas en nodos de comunicación y estaciones meteorológicas flotantes. Aunque la mayoría desempeña funciones científicas, comerciales o de telecomunicaciones, su capacidad dual es evidente.

Una misma antena puede medir radiación ionosférica o interferir comunicaciones. Un radar atmosférico puede predecir tormentas o estudiar mecanismos que permiten alterarlas.

Estas infraestructuras, visibles desde satélites y presentes en rutas marítimas globales, conforman un entramado tecnológico cuya utilización ―según la orientación política de los Estados― podría reforzar tanto la investigación climática como la proyección de poder.

Geoingeniería: arma no sintética del siglo XXI

En su aplicación civil, la geoingeniería puede aportar soluciones frente al calentamiento global. Sin embargo, bajo un uso hostil, abre escenarios preocupantes:

    • debilitamiento económico sin intervención militar directa,
    • presión diplomática o comercial basada en vulnerabilidades climáticas,
    • manipulación de ciclos agrícolas,
    • alteración de suministros energéticos y
    • desestabilización social por impactos indirectos del clima.

La ENMOD prohíbe explícitamente estas prácticas, pero en un sistema internacional caracterizado por asimetrías tecnológicas, la fiscalización resulta limitada.

Conclusión

La geoingeniería representa un campo donde convergen ciencia, poder y geopolítica. El desafío global consiste en garantizar que estas tecnologías permanezcan dentro del ámbito pacífico, transparente y cooperativo. En un mundo interconectado, la manipulación deliberada del ambiente podría transformarse en un mecanismo silencioso de dominación económica, capaz de debilitar a un Estado sin violar formalmente su soberanía territorial.

La verdadera pregunta es si la humanidad será capaz de prevenir ese escenario.

 

* Licenciado en Seguridad. Especialista en Análisis de Inteligencia y Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, con experiencia en estrategia, geopolítica, tasalopolítica, producción de información, así como en Seguridad y Protección de Infraestructuras Críticas.

 

Referencias

[1] Matt Novak. «Weather control as a Cold War weapon». Smithsonian Magazine, 05/12/2011, https://www.smithsonianmag.com/history/weather-control-as-a-cold-war-weapon-1777409/.

[2] Mauricio Saldívar. «Operación Popeye: cuando el clima se usó como arma de guerra». Meteored, 11/09/2022, https://www.meteored.com.ar/noticias/actualidad/operacion-popeye-cuando-el-clima-se-uso-como-arma-de-guerra.html.

[3] «Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares». Instituto de Relaciones Internacionales, UNLP, 1998, https://www.iri.edu.ar/publicaciones_iri/manual/Ultima-Tanda/Desarme/18.6.%20Convenci%F3n%20sobre%20la%20prohibici%F3n%20de%20utilizar%20t%E9cnicas%20de%20modificaci%F3n%20ambiental.pdf.

[4] «HAARP to begin the largest set of experiments at its new observatory». University of Alaska Fairbanks, 2024, https://www.uaf.edu/news/haarp-to%20begin-largest-set-of-experiments-at-its-new-observatory.php.

[5] «La CIA y la manipulación del clima». La Jornada, México, 07/03/2015, https://www.jornada.com.mx/2015/03/07/opinion/025a1eco.

[6] Valeria Román. «Inundaciones trágicas en España: qué es una DANA meteorológica y por qué puede ocurrir en otras zonas». Infobae, 30/10/2024, https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2024/10/30/inundaciones-tragicas-en-espana-que-es-una-dana-meteorologica-y-por-que-puede-ocurrir-en-otras-zonas/?gad_source=1&gad_campaignid=20993778607&gbraid=0AAAAADmqXxQE3_eRFAdkBHbEEHA-otSu_&gclid=CjwKCAiA86_JBhAIEiwA4i9Ju1paKE3WFbhTpTYiWXN3cexmEHEzZ098mVk9VWfTF6q-2e4nr8Gb8hoC4AIQAvD_BwE.

[7] Agustín Gulman. «Bahía Blanca, la ciudad argentina que busca reinventarse tras una inundación mortal». El País, América Futura, España, 22/09/2025, https://elpais.com/america-futura/2025-09-22/bahia-blanca-la-ciudad-argentina-que-busca-reinventarse-tras-una-inundacion-mortal.html.

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LUCES Y SOMBRAS DEL ACUERDO MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA EN LA PESCA

César Augusto Lerena*

Los agricultores y ganaderos de Europa, se manifestaron el miércoles pasado en Bruselas con corte de calles, tractorazos, huevazos y quemas diversas en rechazo al Acuerdo de Asociación Estratégica MERCOSUR – UNION EUROPEA. Es notable que productores, aún subsidiados, le teman al ingreso de materias primas del MERCOSUR que en la Argentina se les aplican retenciones a las exportaciones. Ello deja en evidencia que el modelo agropecuario europeo está agotado y se sostiene mediante políticas de protección.

Habría que decir también que el Acuerdo que se propone se queda a medio del camino y no parece que el gobierno nacional y los dirigentes sectoriales de nuestro país lo hayan leído en profundidad, porque se siguen aplicando aranceles a las importaciones y varias cláusulas demoran su eliminación o quedan sujetos al libre albedrio de los europeos para proteger a sus economías.

La posición del Presidente Luiz Inácio Lula de Silva es muy razonable respecto a concluir de una vez por todas un Acuerdo que lleva más de 25 años de discusión y donde cuatro Estados soberanos están siendo tratados como si estuvieran mendigando un aporte de Europa y no avanzando hacia un Acuerdo de “Asociación Estratégica” como su denominación indica.

Francia, Italia, Hungría y Polonia se oponen, mientras España, Alemania y los países nórdicos solo piensan que puede ser útil para compensar la relación con Estados Unidos y China.

Este Acuerdo permitiría un potencial mercado de 780 millones de consumidores, pero la apertura irrestricta que tiene el gobierno argentino en la actualidad contrasta con las restricciones que pone Europa para garantizar que no haya una invasión de productos en el mercado europeo en perjuicio de los productores de esa comunidad, lo que la primera Ministra de Italia Meloni, llama “garantías recíprocas adecuadas para nuestro sector agrícola”.

El Acuerdo se divide en dos partes, uno de Asociación UE – MERCOSUR (EMPA) que refiere a los aspectos políticos y de cooperación, basados en el respeto mutuo, la igualdad, la reciprocidad y la democracia y otro Comercial Interino (iTA) de carácter provisional que trata las cuestiones comerciales que, podría firmarse el 20 de diciembre y, la ratificación total podría llevar un par de años porque requiere la aprobación del Parlamento Europeo y no menos de quince Estados.

La Cancillería Argentina no ha publicado el Acuerdo sino una suerte de carta de buenas intenciones; pero, la estructura principal de los más de 20 capítulos y anexos crea una zona de libre comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR para unos 780 millones de consumidores, eliminando aranceles con transiciones de hasta quince años; pero, con “salvaguardas” en favor de la Unión Europea.

Los europeos estiman exportaciones a su favor de 49.000 millones de euros anuales y no están estimados los beneficios para los países del MERCOSUR. Da la sensación de ser un marketing muy útil para la política y no tanto para la producción nacional, porque ni siquiera están medidos los beneficios económicos. 

Es importante porque incluye cláusulas de sostenibilidad respondiendo al Acuerdo de Paris en contra de la deforestación, aunque no tiene contrapartidas para darle créditos a los países del MERCOSUR y penalizar la contaminación europea. Avanza sobre la promoción de la transición verde, la biodiversidad y los derechos de los indígenas.

La Unión Europea concedería un acceso preferencial inmediato al 82% de las importaciones agroalimentarias del MERCOSUR; pero, “sujeto a contingencias arancelarias y medidas de “salvaguardia” si hubiese daño grave a los productores europeos” (Capítulo 2, Anexo I). No parece un Acuerdo, sino más bien una concesión de Europa a los países de Sudamérica, con una cláusula gatillo, para desactivar los eventuales beneficios, además de no indicar la contraparte respecto a las exportaciones de Europa.

Define a los “productos originarios” indicando que deben tener al menos el 60% de valor regional (Capítulo IV Anexo 4 A) y, eso puede afectar las exportaciones industriales argentinas.

Respecto a las Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, el Capítulo 7 indica que deben armonizarse los estándares y las normas de seguridad y ello no parece un inconveniente ya que las normas argentinas, como el Código Alimentario Argentino y el Reglamento de Inspección de Productos (Decreto 4238/68) están a la par de las más avanzadas del mundo. Sí, es preocupante, cuando se indica que “las Partes aplicarán el principio de precaución para riesgos sanitarios, permitiendo medidas preventivas sin pruebas concluyentes”, lo cual permitía a la Unión Europea, tomar medidas para-arancelarias restrictivas para reducir las exportaciones argentinas sin causa evidente.

No están suficientemente claros, los compromisos previstos en el Capítulo 13° de “cero deforestación para 2030” respecto a si la penalización será globalmente al MERCOSUR o a los países individualmente. Del mismo modo, habría que estudiar el alcance referido a las “contramedidas proporcionales” que podrían tomarse frente a una medida que anule o menoscabe sustancialmente los beneficios del Acuerdo (Art. 78°) para no dejarlo librado al criterio de una de las partes.

En el Capítulo 20° se reconocen 350 indicaciones geográficas europeas con exclusividad por 20 años, cuestión que la Argentina ya está aplicando; aunque sería importante también definir la denominación de origen de un número importante alimentos y especies. Por ejemplo, en materia de pesca, Europa no debería seguir comercializando especies argentinas pescadas en Malvinas por buques españoles, indicando simplemente que proceden del Atlántico Sur, del Mar Austral o Falklands. Es un engaño al consumidor.

Los europeos esperan exportar al MERCOSUR con arancel cero vino, aceite y carne porcina, entre otros y recibir materias primas críticas como litio y cobre, intercambios que parecen muy beneficiosos para esa comunidad y ciertamente perjudicial para la producción regional de Argentina. La Unión Europea se beneficiaría con la exportación de productos industriales y agroalimentarios finales con destino a las góndolas.

Como comentamos todo sujeto a “salvaguardas” que permitirían la suspensión temporal de las importaciones de alimentos, como pescados, crustáceos, moluscos, carne, azúcar, etc. y el carácter de “cuota” y no de libre exportación; ya que las medidas prevén cuotas arancelarias preferenciales (TRQ) de eliminación inmediata o gradual de entre 10 a 15 años para sectores sensibles, lo que hace bastante imprevisible todo a la luz de las referidas “salvaguardas”.

El pescado congelado (por ej. Merluza) se reduciría el arancel del 7/10% a 0% en forma inmediata. Podría ser beneficioso si ello también tiene en cuenta la recepción de productos listo para consumidor congelados, no si solo refiere materias primas para transformar en Europa. Lo mismo ocurre con los calamares que se reducirían a 0% en forma inmediata y, es de esperar que las anillas o rabas de calamar colocados en el Corte Inglés o las bocatas de calamar de la Plaza Mayor de Madrid (mis preferidas) tengan el beneficio del arancel del 0%. Por otra parte, los langostinos, el producto estrella de Argentina, que tiene aranceles del orden del 12% llegaría al 0% en 3 a 5 años. Es mucho tiempo y más aún, con la cuestión de las “salvaguardas”. Por cierto, también hay que terminar con las certificaciones que no son otra cosa que una barrera paraarancelaria. La Argentina deberá jerarquizar la certificación del INIDEP y SENASA. Lo otro, será un buen argumento para las “salvaguardas” o para justificar la suspensión de las exportaciones por el “principio de precaución” europeo.

Este Acuerdo podrá considerarse importante para el sector pesquero si de los 2.000 millones de dólares que en la actualidad exporta se pasará a los 3.000 millones de dólares como producto del mayor valor agregado exportado a la Unión Europea y entre otras cosas reducir en forma “inmediata” los plazos para la exportación de langostinos y, claro está, el gobierno nacional debe terminar con las absurdas retenciones a la exportación.

No es un tema menor la importación de buques desde la Unión Europea y en particular desde España. La Argentina no debe aprobar estas importaciones –como ha ocurrido con los buques de investigación para el INIDEP– cuando tiene una industria naval en condiciones de construir cualquier tipo de buque.

Tampoco se puede dejar pasar por alto la Ley 24.184 de protección y promoción de las inversiones británicas que establece que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte recibirá los mejores beneficios otorgados a terceros países.

La Unión Europea plantea en el Acuerdo cuestiones de trazabilidad y sostenibilidad, pero el Acuerdo debería dejar establecido en forma explícita que los países que lo integran deben abstenerse de explotar los recursos migratorios de Argentina, Brasil y Uruguay y los argentinos en las aguas argentinas de Malvinas.

Es una buena oportunidad para hacer un Acuerdo de beneficio mutuo, no una nueva demostración de que los argentinos miramos a Europa solo como un ejemplo a seguir.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). Sitio web: cesarlerena.com.ar.

 

EL PUERTO DE VIGO LIDERA LA PESCA ILEGAL ESPAÑOLA EN EL MAR ARGENTINO

César Augusto Lerena*

Perfil, 27 de noviembre de 2025.

 

Los puertos de España -particularmente el de Vigo- lideran en Europa el desembarque de Pesca Ilegal de los buques pesqueros españoles en el Atlántico Sur y, los buques de este país, asociados a empresas de isleños británicos, junto a taiwaneses y coreanos pescan ilegalmente en Malvinas y, se agregan a los chinos, cuando se trata de la pesca de los recursos migratorios originarios de la Zona Económica Exclusiva Argentina en alta mar.

A pesar de ello, la Revista Puerto (13/11/2025) nos informa que la Secretaria de Pesca de España María Isabel Artime García se florea y nos dice que «Ningún producto en nuestros puertos procede de actividades de Pesca INDNR». Una abreviatura, de pesca ilegal, no declarada y no registrada; tecnicismo que refiere a “Pesca Ilegal”, que no es otra que «aquella en la cual se capturan especies pesqueras, sin cumplir, con la regulación internacional o nacional y/o sin control presencial del Estado de Bandera (Art. 87º; 92º; 94º y 117º de la CONVEMAR) y/o en espacios marítimos donde no se ha determinado previamente la captura máxima sostenible (Art. 119º de la CONVEMAR) y/o dañando intereses de terceros Estados por realizar las operaciones pesqueras sin acuerdo previo con los Estados ribereños (Art. 27º; 63º; 64º 116º a 119º de la CONVEMAR) sobre aquellas especies que interaccionan o están asociadas o son migratorias originarias de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) o migran desde alta mar a la ZEE; o, en el caso argentino desde la ZEE Argentina a las aguas argentinas de Malvinas o desde estas a la ZEE continental argentina, donde realizan todo acto, de cualquier naturaleza, que atente contra la sostenibilidad de las especies pesqueras y/o contaminen el medio ambiente y/o amenacen la seguridad alimentaria, las fuentes de trabajo y la economía de los Estados…» (Lerena, César “Pesca ilegal … de los recursos pesqueros de Latinoamérica”, 2022).

Si bien la Pesca Ilegal, puede ser realizada por los buques nacionales en su propia ZEE, en su gran mayoría es una operatoria ilegal de los buques que pescan a distancia fuera de sus jurisdicciones. El 85% de la pesca a distancia en alta mar la realizan cinco países: China, España, Taiwán, Japón y Corea, quienes del total mundial de 37 millones de horas de pesca ocupan 25 millones de horas; motivo por el cual, puede apreciarse que el mayor daño no lo ocasionan los 216 Estados restantes, sino que lo generan solo cinco, que son los mismos -salvo Japón en los últimos años- que operan en el Atlántico Suroccidental y, por lo tanto, los esfuerzos para reducir la Pesca Ilegal tendrán pobres resultados sino se trabaja sobre esos cinco países que son responsables de las capturas en alta mar, e igualmente, responsables del desequilibrio de los ecosistemas, ya que juntos capturan unos 26 millones de toneladas del total 84 millones/año (2019), es decir, el 31% de las capturas sobre 221 Estados que notificaron actividad en el comercio pesquero (FAO, “Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura”, p: 18, 2020).

Los funcionarios español y europeo parecen ignorar esta información, a pesar de que los Reglamentos de la Unión Europea considera a la pesca ilegal una infracción grave, que «mina la consecución de los objetivos de las normas vulneradas y pone en peligro la sostenibilidad de las poblaciones».

Cuando la Secretaria de Pesca refiere a que “no ingresan productos de la pesca ilegal a sus puertos”, ¿basa esta afirmación en datos estadísticos o es el resultado de la verificación presencial del origen y la trazabilidad de los productos pesqueros que ingresan a España? Esta ilegalidad no se resuelve como indica esta funcionaria y el Comisario de Océanos y Pesca de la Unión Europea Costas Kadis digitalizando las certificaciones para ingresar al mercado, por el contrario, lo que se hace es “blanquear” las capturas ilegales fuera de la jurisdicción marítima de la Unión Europea; sin controles presenciales de captura que solo los estados ribereños podrían realizar.

Las inspecciones en los desembarcos –si los muestreos fuesen representativos- validan la pesca ilegal y la burocracia convalida el delito sino hay control durante la captura. Al respecto, la Revista Puerto, precisa: «Ni la funcionaria española ni el funcionario europeo hicieron mención a las deficiencias del sistema del cual distintos informes, incluso de la propia Unión Europea, han puesto en duda la eficiencia. Por un lado sólo el 0,29% de los certificados de captura recibidos de terceros países son objeto de verificación ante el Estado del pabellón y se inspecciona menos del 5% de las importaciones»; además de -como expuso el “Faro” de Vigo- «la publicación de un listado de barcos autorizados por la Unión Europea para ingresar al mercado figuran en la lista con alarma activa y por violación de los derechos humanos entre otras actividades de la pesca INDNR». Lo cual da por tierra con las inconsistentes informaciones portuarias respecto a la pesca ilegal.  

Lo que plantea la secretaria Artime García es puro marketing y está en las antípodas de un “sistema riguroso para garantizar que ningún producto que entre en nuestros puertos proceda de actividades de pesca ilegal”. En el mejor de los casos, con el mecanismo digital que anuncia, se evitará el uso de papel; pero, está lejísimos de evitar que productos de la pesca ilegal no se desembarquen en los puertos españoles y de ahí se comercialicen en la Unión Europea y el mundo. Ya ha dicho la FAO: el 30% de las capturas es ilegal.

Además, habría que recordarle a la secretaria Artime García que la trazabilidad no «es una salvaguarda para los océanos y un requisito indispensable para la competitividad», sino un sistema de aseguramiento alimentario desde la captura al plato del consumidor. Y en todo caso, para determinar cuál es el origen de la captura y, si se trata o no de pesca ilegal, como ocurre con las capturas de los buques gallegos en las aguas argentinas de Malvinas o sobre los recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina en alta mar; lo que deben hacer los buques españoles es cumplir con la Constitución de la Nación Argentina a partir del reconocimiento español de la independencia argentina del 9 de julio de 1816 y, el Reino de España, reconoció esta independencia en el Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad con la Confederación Argentina el 21/9/1863; ratificado en Madrid el 29/11/1863 y en Buenos Aires el 12/12/1863 y, con ello, la titularidad argentina de todos los territorios que hasta 1816 pertenecían a España, entre ellos el Archipiélago de Malvinas y sus aguas correspondientes (Principio de uti possidetis iuris «como posees, así debes poseer» que establece que los nuevos Estados heredan las fronteras y territorios de las entidades coloniales previas).

Además de ello España ha reconocido expresamente la soberanía argentina de Malvinas y sus aguas correspondientes, cuando la Comunidad Económica Europea (CEE) firmó el Acuerdo Pesquero entre Argentina y esa Comunidad para pescar en las aguas argentinas (Ley 24.315) y, en cumplimiento de las exigencias de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (CONVEMAR); las leyes argentinas 23.968; 24.922 y 26.386 y las Resoluciones de la ONU 2065 (XX), 3160 (XXVII) y 31/49.

Todas las capturas en el Atlántico Suroccidental son ilegales e ingresan a los puertos españoles, sean o no certificadas con papel o digitalmente. Respecto al total de las capturas originarias de Malvinas, según las estadísticas del “Falkland Islands Government” sobre el total de 201 licencias otorgadas en 2024 a buques pesqueros por el gobierno ilegal en Malvinas, 37 son a buques de bandera española y 58 a buques de bandera “Falklands” asociadas a empresas españolas y, durante ese año el 82,7% ingresaron a España (Redes, N° 242, 2025) y eso les ha servido para renovar la flota española construida en base a una pesca ilegal de recursos argentinos en Malvinas.

A ello hay que agregar el ingreso a puertos españoles de entre 160 a 180 mil toneladas de recursos pesqueros migratorios originarios de la ZEE Argentina en alta mar.

Refiere la secretaria de Pesca y el Comisario de la Unión Europea que el sistema digital «simplificará las políticas y leyes de la Unión Europea, con el fin de facilitar y agilizar la actividad empresarial», ello, por cierto no -necesariamente- asegura la legalidad de la pesca. ¿Pueden pensar estos funcionarios que con un certificado digital de “trazabilidad” se sabrá cuál ha sido el descarte a bordo (que la FAO estima en 30%); si se realizan trasbordos o si los recursos capturados son migratorios de la ZEE?; o suponen que ¿por el solo hecho de presentar certificados de “trazabilidad” le quitará la condición de ilegal a las capturas en las aguas argentinas de Malvinas? Cómo sabrá con esa certificación de trazabilidad, si las operaciones han sido subsidiadas; se ha realizado “trabajo esclavo a bordo” o estas prácticas son depredadoras.

Habría que preguntarse ¿por qué los españoles destinan sólo el 3% de sus buques arrastreros a aguas comunitarias y el 97% lo destinan a caladeros externos, donde manifiestan tener 193 buques de gran porte y, efectúan el 58% de sus capturas? (CEPESCA. Seminario Instituto Marítimo Español, 20/05/2020). Pesca que no se realiza en forma selectiva y sin control presencial. ¿Por qué las empresas gallegas que pescan ilegalmente en el Atlántico Sur no se acogen al régimen de las empresas españolas en la Argentina?

Como muy relevante también España y la Unión Europea violarían a los acuerdos en la OMC respecto al otorgamiento de subsidios a la pesca a distancia.

En fin, parece que los funcionarios españoles, luego de 533 años de la colonización de América todavía nos quieren seguir entregando “cuentas de vidrio” (espejitos de colores) como a los indígenas de entonces y como decía el periodista, historiador y político mexicano Abelardo López de Ayala “Cuando la estafa es enorme toma nombre decente”.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. cesarlerena.com.ar