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TIERRA DEL FUEGO. CUANDO LA SOBERANÍA POLÍTICA SE SUBORDINA AL AJUSTE ECONÓMICO

César Augusto Lerena*

El Gobierno Nacional redujo los aranceles de importación de electrodomésticos. Una decisión que afecta a toda esta industria en el país y, especialmente, deja sin sentido las exenciones impositivas y aduaneras establecidas por la Ley 19.640 que promueve la industria electrónica instalada en Tierra del Fuego. Una determinación que atenta contra la soberanía nacional, que podría llevar a despoblar nuestro territorio austral y que, por el contrario, debería desarrollarse en la Isla Grande un modelo sobresaliente a mostrar a los habitantes británicos de Malvinas. La medida del gobierno no se toma en forma aislada, sino que paralelamente se promueve el emplazamiento junto a Estados Unidos de una Base Naval en Ushuaia; se lleva una política de desinterés respecto a las acciones británicas en Malvinas y la región y, el Reino Unido promueve una creciente relación con nuestros vecinos Brasil, Chile y Uruguay y lleva una política blanda ―tolerada por el gobierno― con la que pretende influir culturalmente en los argentinos.

Para no entrar en discusiones ideológicas recurrimos a la visión general de la IA: «la soberanía política es el poder supremo que un Estado ejerce sobre su propio territorio y población, sin la interferencia de otros estados o entidades externas, implica independencia, autonomía para tomar las decisiones políticas, y la capacidad de ejercer autoridad máxima». Lo importante es que el Estado planifique y ejecute las medidas necesarias para ejercer soberanía.

La Ley sancionada el 2 de junio de 1972, tenía en cuenta ―entre otras razones― «la peculiar situación geográfica extremadamente austral de los territorios involucrados y sus consecuencias directas relativas al aislamiento, condiciones de vida y grado de actividad económica y su desarrollo en gran parte mantienen actualidad» y, por tal razón en el artículo 1º de esa ley «eximía del pago de todo impuesto nacional que pudiere corresponder por hechos, actividades u operaciones que se realizaren en el Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, o por bienes existentes en dicho Territorio».

La situación actual en relación a la existente a 1972 se ha agravado. No tanto en su aislamiento donde no se ha innovado, sino en la tensión existente entre las grandes potencias en el Atlántico Sur; la invasión creciente en la parte meridional de este océano por parte del Reino Unido de Gran Bretaña (RUGB); ya que mientras en 1972 los británicos ocupaban unos 20.000 km2 de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y tres millas alrededor de estas islas y, desde 1982 y en especial desde los Acuerdos de Madrid (1989-1990) avanzaron invadiendo y disputándole a la Argentina 5.497.178 Km2, de los cuales nos invaden 1.639.900 Km2 de territorio marítimo e insular y nos disputan 1.430.367 Km2 de plataforma continental extendida y 2.426.911 Km2 del continente antártico.

Mientras ello ocurre, el RUGB profundiza sus relaciones con Chile respecto a la Antártida y con Uruguay, cuyo puerto de Montevideo presta apoyo logístico a las capturas ilegales en el Atlántico Sur.

A ello, hay que agregarle que en las aguas de Malvinas los británicos extraen ilegalmente recursos pesqueros argentinos en el orden de las 250.000 toneladas anuales ―según reportes de los propios isleños― y en materia de exploraciones petroleras las empresas Rockhopper y Navitas estiman extraer 728 millones de barriles de petróleo. Todo esto militarizado ―aeronaval y misilísticamente― por las fuerzas de la corona británica. En este escenario ¿se puede debilitar la economía de Tierra del Fuego?

No obstante, nos preguntarnos: ¿Qué han hecho los gobiernos nacionales y provinciales para monitorear y dar sustento estratégico, económico y de defensa, a la par de terminar con el aislamiento y promover nuevos proyectos productivos e industriales, que no estén necesariamente atados a los beneficios impositivos y aduaneros? Y a la par asegurar que las inversiones estén orientadas en el mediano plazo a proveer una economía sustentable no subsidiada. Lo hecho ha sido insuficiente y aquellas actividades que promueven empleo, deben también producir un desarrollo regional compatible con los intereses estratégicos de fortalecer Tierra del Fuego. Las autoridades debieron cumplir con lo que precisaba la Ley: «La posibilidad de establecer una promoción económica por medio de las disposiciones que regulan el tráfico de mercaderías otorgando beneficios especiales, forzosamente condicionada por la existencia de una actividad económica estable y de la posibilidad de hecho de ejercer los controles correspondientes». Aun así, la soberanía política no puede subordinarse al ajuste económico. Si para lograr un déficit cero el gobierno nacional debe desatender los aspectos soberanos de la Nación estaría violando la Constitución Nacional en materia de defensa y seguridad nacional y en especial su Disposición Transitoria Primera que reza: «La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía…  constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».

Seguramente, a la par de Tierra del Fuego, el Estado Argentino debería llevar adelante una política que armonice más las economías entre las provincias, teniendo en cuenta aquellas que, por razones vinculadas a su condición de fronterizas, la disponibilidad de los recursos, sus características climáticas y/o las distancias de los grandes centros urbanos, etc., se encuentren más desfavorecidas o expuestas.

Nadie debería asombrarse. Ya se sabía desde la sanción del régimen de excepción que se partía de una discriminación de trato con el resto de las provincias y que todas hacían un importante esfuerzo por acompañar el imprescindible desarrollo de Tierra del Fuego; pero, el que sus gobernantes nacionales y provinciales no hayan cumplido con las expectativas puestas en la iniciativa, no implica que hayan desaparecido las razones que dieron lugar al dictado de la ley. Por el contrario, como hemos visto se han agravado, por lo que no puede ser desactivada por vía indirecta. En todo caso, debieran ser sancionados quienes no estuvieron a la altura de las circunstancias y quienes ―públicos y privados― no entendieron la motivación de fomentar a Tierra del Fuego por razones estratégicas, económicas y sociales.

A la Unión Europea ni a los Estados Unidos se los cuestiona por subsidiar ―entre otras― a su producción agropecuaria. Ni que la Unión Europea subvencionara el desarrollo de España, Italia o Portugal al momento de ingresar a la Comunidad Europea y que al hacerlo ésta acordara el plan de desarrollo y fiscalizara las inversiones. La fortaleza y la integración de Europa estaban atadas a la necesidad de equilibrar las economías y sus capacidades.

Todos los países que pescan a distancia ―pese a las buenas intenciones de la OMC― son subsidiados.

No se construye soberanía con un «Mapa Bicontinental» y no habrá soberanía en la Nación Argentina sino se construye soberanía en Tierra del Fuego, una provincia bisagra de nuestras reivindicaciones sobre los archipiélagos, los mares meridionales del Atlántico Suroccidental, nuestros vínculos con el océano Pacífico y el acceso a la Antártida Argentina.

Como dijimos, se podría cuestionar cómo han utilizado las ventajas impositivas los gobiernos de Tierra del Fuego para el cumplimiento de esos objetivos y a su vez cómo reconvertir su economía; pero el gobierno nacional tampoco ha aportado plan alguno al respecto y, por el contrario, lo agravado con sus erráticas políticas respecto a revertir la situación de ocupación británica de los territorios nacionales.

La Provincia, por ejemplo, no ha efectuado una política pesquera adecuada. No ha industrializado ni agregado valor a esta actividad y no ha iniciado las acciones legales contra las embarcaciones ilegales que pescan en su territorio de Malvinas y Georgias del Sur.

A nuestro juicio, el gobierno nacional debe llevar adelante la reconstrucción y modernización de los puertos de Río Grande y Ushuaia para integrar la Isla Grande de Tierra Grande al continente, facilitando el comercio nacional e internacional, la explotación pesquera, el transporte, la actividad turística y científica con relación a la Antártida. Además de ello, construir una base naval autónoma sin injerencia de terceros países y dotar a Tierra del Fuego de la tecnología más moderna en materia de defensa y científica, direccionando, además, los vuelos de Malvinas a Ushuaia, capital de la Provincia, como principio de administración del territorio usurpado.

Deberían renegociarse las condiciones de mantenimiento del régimen de excepción estableciendo por parte del gobierno de Tierra del Fuego un plan de aplicación de las utilidades al objetivo estratégico explicitado en la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional y un plan de mediano plazo de reconversión de desarrollo productivo e industrial de la Provincia. Por cierto, también llevar adelante un Plan respecto a la Antártida que debilite la relación RUGB-Chile y acordar con éste una política de cooperación en el territorio antártico y en materia científica y turística.

Nada es confusión. Nada es obra de la casualidad o de la ineptitud. Es un plan que bajo pretexto de arcaicas prácticas de libre mercado desmalviniza y desculturaliza la Argentina y despuebla los territorios vinculados con los archipiélagos del Atlántico Suroccidental y la Antártida. Mientras el Reino Unido de Gran Bretaña avanza, avanza.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena. Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). www.cesarlerena.com.ar

PENSAR EN GRANDE

Iris Speroni*

Imperio Austral, Sacro Imperio Romano.

Vaya si Argentina, otrora desafiante y valiente, ha sido emasculada.

 

En TV (y en prensa escrita también) nunca falta el panelista, el “analista político”, el comentarista o el opinador que sostenga que no entiende por qué la República Argentina está en tan mala situación (¿cuál? ¿económica, política, militar, educativa?) a pesar de que somos un país que no sufrió ninguna guerra.

Suelen florecer esos comentarios cuando se publican las cifras de inflación y se comparan con las de Líbano o Haití o Zimbawe.

Ahora bien, ¿es verdad? ¿No sufrimos ninguna guerra?

Y si no es verdad, ¿es la guerra la razón de nuestros males? (*)

Argentina sufrió dos conflictos que cambiaron las reglas de juego internas y externas de nuestra nación: a) el conflicto armado de la década del ‘70; b) la Guerra del Atlántico Sur en 1982.

Con @sashapak_ hemos intercambiado opiniones sobre ambos eventos en numerosas oportunidades. A veces coincidimos, otras no.

Argentina, de 1955 a 1973, invirtió fuertemente en industria pesada, tanto en el ámbito público como en el privado. Energía atómica, represas hidroeléctricas, usinas termoeléctricas, acero, aluminio, fábrica militar de aviones, Fabricaciones Militares (aleaciones raras; municiones, armas en general), tecnología aeroespacial, etc. Como pudimos, con los medios disponibles, según nuestras posibilidades y con enormes restricciones en el sector externo. Porque en esa época ―a diferencia del siglo XXI― sí “faltaban dólares”, por la simple razón de que lo que vendíamos se pagaba mal y porque nuestro principal mercado ―Europa― nos había restringido el ingreso. Todo eso cambió en 2000, pero no voy a aburrir porque ya está dicho.

Así como considero que el golpe de estado de 1955 se orquestó para frenar el crecimiento militar de Argentina (Pulqui, energía atómica, cohetes), más allá de las excusas dadas, como falta de libertad de expresión y prensa, avasallamiento de las libertades individuales, etc.; de igual forma creo que la conmoción interna generada por los levantamientos armados tuvo como objetivo frenar el crecimiento del país. En resumen, fue orquestada desde afuera.

Argentina en la década del ‘70 era un país próspero, más que algunos países de Europa Occidental, con una clase media culta y pudiente y con una clase trabajadora dueña de su casa, su auto, que mandaba a sus hijos a estudiar, iba de vacaciones a la costa o a Córdoba y la pobreza era del 5% de la población.

Para frenar el crecimiento económico argentino había que generar conmoción interna. ¿A quién favorece que se secuestre o asesine al gerente general de una multinacional instalada en nuestro país? Siempre hay que ver quién se favorece. Siempre.

Nunca faltan idiotas útiles. Y nunca faltan excusas para hacer algo. ¿Por qué alguien se levantaría en armas contra un presidente elegido por el 63% del pueblo, como fue el General Perón en 1973? Y sin embargo, en armas se levantaron. ¿Quién se favorecía? ¿Quién creía que se iba a favorecer, más allá que lo hubiera hecho o no?

Lo cierto es que la senda de crecimiento y desarrollo, que son dos cosas distintas, se interrumpió. Para el crecimiento y para el desarrollo.

@sashapak_ sostiene que utilizar a las FFAA para reprimir los levantamientos armados fue la excusa necesaria para desmantelar a las FFAA. Puede que sí, puede que no. Por lo menos es una hipótesis de trabajo que merece ser explorada.

Es cierto que Henry Kissinger, el mismo que perdió frente a Argentina en Bucarest 1974, en una goleada fenomenal, fue uno de los promotores del golpe de estado de 1976. Y fueron los mismos EEUU los que pidieron poner presos a nuestros militares… luego de la Guerra de Malvinas; celo que no tuvieron con Chile, Uruguay o Brasil, países que vivieron procesos similares.

También es cierto que los problemas ―conmoción interna― de Brasil no inhibieron su desarrollo (y crecimiento económico). Por el contrario, con cada golpe de estado, 1955 y 1976, empresas instaladas en Argentina se trasladaron al país vecino.

Los gobiernos militares de 1955-1973 y de 1976-1982 no coartaron el crecimiento del país. Algunas cosas sí se frenaron o abortaron para siempre (Pulqui), pero otras continuaron: acerías, aluminio, El Chocón, Yacyretá, Energía Atómica.

Durante el gobierno de Onganía, nuestro país firmó un acuerdo con el Sha de Persia (Irán), el cual fue honrado por nuestro país y por Irán, tanto por el Sha como por la República tras la revolución (1979). Ellos nos financiaban la construcción de un misil y nosotros les proveíamos tecnología nuclear. Ese convenio Argentina lo dio de baja unilateralmente luego de la Guerra en el Atlántico Sur (durante el gobierno de Alfonsín) a pedido de los EEUU (**).

Desde el final de la guerra, Argentina sufre un embargo militar, tema que raramente toca la prensa o nuestros políticos.

Desde la guerra, Argentina está intervenida. Nos colocan gobiernos socialdemócratas que funcionan como inhibidores de testosterona. Nos vuelven eunucos. Los socialdemócratas son eunucos que nos colocan interventores eunucos para mantenernos con bloqueadores endocrinológicos.

Nosotros somos esto:

La socialdemocracia nos convierte en esto:

Si uno analiza los gobiernos 1983-2023 bajo este criterio, se empiezan a entender autodestrucciones que caso contrario resultan incomprensibles.

Desmilitarizarnos, destruir la educación, dejar de enseñar historia, no festejar las fechas patrias, romper el sistema ferroviario, no tener flota propia, entregar toda la generación de energía y la industria pesada (cemento, acero) a extranjeros,… empieza a tener sentido si uno lo analiza bajo la óptica de la Guerra de Malvinas.

Es Gran Bretaña asegurándose que no volvamos a atacarlos. Financia al CELS y el CELS tiene poder de veto sobre los ascensos militares. Pone interventores que le quitan presupuesto a la Defensa. Ponen socialdemócratas al frente de la educación militar. Los interventores intentan cerrar los liceos militares y cambian el plan de estudios del Colegio Militar. El dinero para poner en funcionamiento los FFCC se desvía a bolsillos privados (hay varios reos con condena firme por este tema). La lista de hechos que, aislados, son incomprensibles pero que aunados tienen sentido, como en un rompecabezas, es enorme.

Uno de los eslabones en este grupo de eventos concatenados es la deuda pública. Alfonsín aceptó toda la deuda contraída por el gobierno militar, sin investigarla. A partir de ahí, todos los gobiernos reconocen la deuda del gobierno anterior, más allá que clamen sobre su supuesta situación fraudulenta. El último caso fue Alberto Fernández, que de la boca para afuera denunció el acuerdo de Mauricio Macri con el FMI, pero en los hechos la reconoció y la hizo aprobar por el Congreso. Quienes se opusieron fueron pocos: quien hoy es la dupla gobernante, Milei-Villarruel, y en la otra punta del espectro, Máximo Kirchner y la izquierda. El resto, obediente, levantó la mano.

Ese acuerdo nos costó el aborto. Nos cuesta 100.000 asesinatos por año. Organizado y perpetrado por funcionarios estatales y financiado con dinero público. Vaya si estamos intervenidos. Vaya si Argentina, otrora desafiante y valiente, ha sido emasculada.

Argentina es un país intervenido.

¿Qué hacer?

Por mi parte, lo primero, intentar convencer a @sashapak_ de que se ponga a escribir. Veremos cómo me va.

El cristianismo se halla bajo asedio. En particular el catolicismo. No por China, no por Rusia, no por la India, sino por los países sajones, que llevan esa pelea no sólo contra otras naciones sino contra su propio pueblo en sus propios territorios.

Argentina está bajo asedio. Parcial, en 1955 y 1976. Total a partir de 1983.

Está en nosotros entender qué sucede y ver cómo salimos de este laberinto.

Como ya dije en varias oportunidades, creo que el gran paso lo dio el pueblo a fines de 2022, cuando defendió sus valores frente a los interventores.

El Pueblo Argentino dejó en off side a todo el arco político. A todos nuestros funcionarios, tan correctxs, tan LGTB y ESI, tan aborterxs

Cuando hubo que ir a elecciones en 2023 el pueblo eligió la opción más disruptiva que encontró.

La socialdemocracia nos castra. No cura, no enseña, no da de comer. Sólo sabe castrar. Castra el crecimiento, castra el desarrollo, castra el progreso económico de familias, individuos y empresas; castra literalmente al bajar la cantidad de nacimientos por año. Los mecanismos para lograr sus objetivos los he descripto varias veces, pero si hace falta, se volverá sobre el tema.

Nuestro gran desafío es pensar el futuro. Cómo lograr un país que sea potencia mundial. Que sea la octava economía del globo. Que no sólo crezca sino que se desarrolle. Que las familias prosperen: sean dueñas de su casa y tengan un automóvil analógico, que coman, calcen y vistan bien y reproduzcan un futuro próspero para sus retoños.

Que recuperemos nuestra superficie territorial y marítima hoy usurpada.

Ése es el plan. Ahora hay que pensar cómo.

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

 

Notas

(*) Si tomamos como indicador la inflación, la tenemos de antes de los conflictos armados, interno o contra el Reino Unido.

(**) Le servía por ambas puntas: no fabricábamos un misil que llegaba del continente a las bases militares del usurpador Reino Unido en el Atlántico Sur; y le cortaban la tecnología atómica a la República de Irán.

 

Lecturas relacionadas:

La ideología del mal

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Me vuelvo a ilusionar

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Alegría y felicidad

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Artículo publicado el 13/01/2024 en Restaurar, https://restaurarg.blogspot.com/2024/01/pensar-en-grande.html

APUNTES PARA UNA ARGENTINA PRÓSPERA

Iris Speroni*

La exportación debe ser el motor del crecimiento económico, del aumento del empleo y del saneamiento de las cuentas públicas.

Estamos en vísperas de una nueva elección nacional. Como siempre creemos que es un nuevo punto de inflexión, cuando la vida de las personas y de las naciones es un continuo. Si no se da esta vez, será la próxima. Como ganar un Mundial.

Quiero exponer algunas ideas que tal vez puedan servir para que seamos más prósperos y tener un futuro mejor, con la idea de que el próximo gobierno las use si así lo considera. Y si no lo considera, será el próximo o el próximo del próximo.

Previamente, si tienen ganas, pasen por una vieja nota mía de noviembre de 2022, SOBERANÍA, donde doy algunas ideas generales y preveo que todo lo que intentaron las élites que gobiernan la Argentina de inducirnos a destruir la familia y la Patria no anduvo.

El divorcio del pueblo y de la élite es total. 

Por suerte.

y

Si algo ha quedado claro es que el pueblo no se abraza a las imbecilidades que proponen desde el poder. No adhiere a la agenda 2030, LGTB, INADI, calentamiento global y otros delirios. … Si en diez años, a pesar del bombardeo mediático permanente, no han convencido al pueblo, ya no lo lograrán.

A continuación transcribo algunos párrafos de un trabajo mío más largo “Lineamientos Económicos para una Argentina Próspera”, debidamente registrado en el 2022. Espero que les parezca pertinente. Si así no fuera, en su totalidad o parcialmente, háganme saber qué nos les gusta, lo que agradeceré.

Extracto.

Introducción

Es mi convicción que todo plan para la Argentina debe basarse en la economía real y que la parte financiera es solamente accesoria. Es más, los problemas de economía monetaria, como faltas temporales de divisas, intereses financieros, deuda externa, deuda interna, déficit fiscal y otros, son provocados por la política (“la casta») como mecanismos para succionar riqueza y solventar el desfalco de las arcas estatales y el envilecimiento general del país como programa político. Su único objeto es debilitarnos como nación.

Por lo tanto, me abocaré primero a lo que creo deben ser los ejes de la reconstrucción de nuestra Patria, con base en la economía real y en los estímulos microeconómicos.

Por último, poner el foco de la economía en la familia como agente de generación y conservación de riqueza en lugar del sistema actual que lo pone en manos de empresas y estados. Este enfoque fortalece a las familias, a la economía y a la nación por igual.

Contexto Internacional para las Próximas Décadas

Argentina disfruta de un ciclo largo de buenos precios en los productos que vende o puede vender. En terminología técnica, términos de intercambio favorables. Los alimentos, la energía, los minerales son y serán bien pagos. Un escenario que el Presidente Gral. Perón vaticinó en 1973, como se refleja en sus discursos y en el Plan Trienal. Finalmente vivimos ese escenario para nuestro país desde principios del siglo XXI.

Lamentablemente, lejos de ser aprovechado por nuestra clase dirigente y fortalecer el patrimonio colectivo y el individual de las familias que conforman nuestra Nación, todo ese dinero quedó en pocas corporaciones, en su gran mayoría extranjeras, en patrimonios en el exterior de políticos y en la banca internacional.

La ciudadanía sorteó parcialmente las barreras instaladas por la clase política y en contra de todo pronóstico, obtuvo logros parciales. Argentina expandió su frontera agropecuaria, aprendió nuevas técnicas de cultivo ―algunas de ellas con externalidades negativas, por lo que habrá que rever su continuación total o parcial―, invirtió en algunas industrias de elaboración de subproductos, en maquinaria agrícola y en capacidad instalada de algunos de los eslabones de la cadena agropecuaria.

Argentina ha exportado 54 mil millones de dólares en 2020, 75 mil millones de dólares en 2021 y estima para el año 2022 unos 90 mil millones de dólares (Acotación: finalmente fueron 88.446 millones). La progresión se ha debido parcialmente por cantidades pero mayormente por precios. En caso de tomar medidas gubernamentales a favor del crecimiento, podríamos exportar tres, cinco veces los volúmenes actuales con facilidad.

La exportación debe ser el motor del crecimiento económico, del aumento del empleo (hasta llegar a la plena ocupación), el consiguiente aumento del salario real como resultas de la sobredemanda laboral, y del saneamiento de las cuentas públicas. Esto último implica disminuir hasta la cancelación total la deuda pública, el aumento de las reservas en oro y divisas, la generación de superávit fiscal y el aumento de la preponderancia de Argentina en el escenario geopolítico internacional – esto es, ocupar el lugar que naturalmente nos corresponde.

Extracto de una de las actividades: la agropecuaria. Quedan para otro día la industria, comercio, transporte, monetaria, reservas del BCRA y del Estado Nacional, minería, hidrocarburos, pesca y acuicultura, presupuesto nacional, FFAA e industria militar, finanzas, etc.

Extracto:

Agropecuario

La base principal debe ser el sector agropecuario. Es el combustible para mover al resto del país. Argentina, en la actualidad, es uno de los diez mayores exportadores en no menos de treinta productos. Sin embargo, con facilidad puede mejorar su ubicación en otros más (pasar de 5º exportador a 1º), además de pasar de la inexistencia a jugador importante en mercados en los que actualmente no figuramos.

Ello implica desplegar varias estrategias en agricultura y ganadería.

  • Punto Estratégico: Controlar  toda la cadena de valor desde los insumos hasta la entrega del producto en destino.
  • Detentar la propiedad de las patentes intelectuales de semillas, métodos, maquinaria, productos aditivos (fertilizantes, plaguicidas).
  • Reconstruir el FFCC.
  • Reconstruir la flota mercante fluvial y marítima, en manos privadas o públicas, privadas preferentemente.
  • Desarrollar mercados internos y centros de acopio. Volver a su esplendor las bolsas de cereales argentinas. Transparentar la totalidad de las transacciones de commodities (cereales y oleaginosas) a través de las bolsas de cereales.
  • Fomentar la construcción de frigoríficos. Uno por departamento de las regiones productoras como mínimo. Acompañar los crecimientos del rodeo con la creación de nuevos frigoríficos o la actualización de los existentes, de forma que haya en todas las localidades del país. Tener frigoríficos chicos, medianos y grandes para diferentes destinos: mercado local, mercado nacional, carnes de nicho, exportación masiva de carne como commodity. Mejorar la logística. Pluralizar la cría de animales a más especies y sus consiguientes frigoríficos de no vacunos.
  • Acrecer el rodeo vacuno a 200 millones de animales (Plan Trienal 1973-1976); triplicar los rodeos ovinos y caprinos. Fomentar en el exterior el consumo de carne de camélidos (como variante gourmet) y otras carnes exóticas.
  • Incrementar las exportaciones de carne a un mínimo de dos tercios de la producción anual y un máximo de 90%. Ponerse como objetivo un mínimo de U$D 10 mil millones anuales.
  • Fomentar la incorporación de la comercialización de carnes a las Bolsas de Cereales.
  • Desarrollar la industria del cuero de todas las especies. Asociarse con la industria de la curtiembre italiana para avanzar en una alianza estratégica.
  • Aumentar el rodeo porcino por diez y convertirnos en uno de los principales exportadores mundiales (reemplazar a Alemania y España en los mercados mundiales).
  • Convertirnos en un proveedor confiable de carne ovina y caprina para los países árabes incluido el Magreb.
  • Aumentar la producción aviar hasta tener excedentes de exportación. Extenderla por todo el país.
  • Desarrollar con fines de exportación productos no tradicionales (floricultura, frutas secas, frutas finas). Como ejemplos: California exporta U$D 4.000 millones anuales de almendras, Colombia exporta cientos de millones de dólares al año, en particular rosas.
  • Extender la frontera agropecuaria. Desarrollar programas de riego en la Patagonia en los valles de los ríos que cruzan de oeste a este, en las provincias andinas, en Cuyo y en la Región Chaqueña. Promover el riego incluso en la pampa húmeda como forma de compensar los ciclos del Niño y la Niña (exceso y faltante de lluvias). Plan del Ing. Aníbal Colombo: el agua de subsuelo es para uso humano, el agua de lluvia y nieve es para uso agropecuario.
  • Incentivar los cultivos de secano: vides, olivares, frutas secas, azafrán combinados con la cría de caprinos y camélidos.
  • Si bien la apicultura nos ha puesto como uno de los principales exportadores mundiales, hoy hay problemas de comercialización. Se debe desarrollar el mercado interno hoy poco desarrollado y fomentar la exportación de miel de nicho.
  • Fomentar la posesión de la tierra por parte de familias y desalentar la propiedad de la tierra en manos de fondos de inversión. Esto último, es ideológicamente importante. Actualmente un tercio de la superficie de tierra arable de Ucrania está en poder de fondos de inversión internacionales. En los últimos 20 años el 20% de la tierra arable de Francia pasó a manos de empresas. Grandes corporaciones han paulatinamente comprado tierras fértiles en los EEUU. El NOM busca desapoderar económicamente a las familias mediante impuestos (en particular instalar el impuesto a la herencia) y promover y financiar leyes que le aseguren el acceso a la propiedad a los grandes fondos. Por el contrario, un gobierno nacional y popular debe facilitar el acceso a la tierra a las familias, mediante créditos hipotecarios. Esto será aún más fácil si se financian las obras de riego, donde se puede canjear obra por tierra con los actuales (grandes) propietarios y luego venderla con facilidades a familias y propietarios chicos y medianos. Facilitar que familias rurales acrecienten su posesión de tierras, ya que la división sucesoria deja con unidades en exceso pequeñas (no rentables) a los descendientes en algunos casos.
  • Recuperar los astilleros locales y facilitar la construcción de nuevos.
  • Incentivar el patentamiento de semillas y agroquímicos, en particular, por los científicos de organismos públicos como INTA e INTI.
  • Asegurar los medios para que todos los insumos agropecuarios se produzcan en el país de forma tal que garantice la suficiencia con criterio geopolítico. Uno de los escenarios futuros es un posible conflicto bélico o económico grave entre las distintas potencias que impida que podamos importar fertilizantes, vacunas veterinarias y plaguicidas. Debemos garantizar la propia producción e incluso tener excedentes para exportar.
  • Aumentar la capacidad de producción de urea (a base de gas), tanto en su locación actual (BB) o construir nuevas plantas cercanas a los centros de extracción. Debemos ser uno de los grandes exportadores mundiales de fertilizantes y plaguicidas. Sérán miles de millones de dólares de ingresos de exportación de la industria química.
  • Como concepto general debemos fabricar en el país todos los insumos de nuestra cadena agropecuaria: desde vacunas y desparasitadores para los animales, hasta agroquímicos y semillas para la producción agrícola.
  • Incentivar las escuelas agrícolas primarias y secundarias en todo el país; así como las carreras de grado y posgrado en ciencias agrícolas, veterinarias y forestación. Ídem carreras biológicas, farmacéutica y química.
  • Fomentar la industria de la maquinaria agrícola de tal forma que no sólo abastezca el mercado interno sino que genere excedentes de exportación. Los mercados a conquistar deben ser África y el Este Europeo. Poner como objetivo la exportación anual de U$D 2.000 millones. Incentivar las carreras de ingeniería metalmecánica, ingeniero químico, ingeniero de materiales y las escuelas técnicas asociadas.
  • Desarrollar la producción y mercados de leches bubalina, ovina y caprina y su posterior elaboración (leche fresca, leche en polvo, suero y quesos), tanto para consumo interno como para exportación. Reemplazar a Holanda en el mercado mundial de leches y quesos como objetivo.
  • Fomentar usinas lácteas pequeñas, medianas y grandes para el abastecimiento local, nacional y de exportación. Transparentar la comercialización de la leche, con la obligatoriedad del pago al contado en el día. Incorporar la leche a los productos negociados en las Bolsas de Cereales. Quintuplicar la producción de leche, con rendimientos tales que garanticen que un tambo de 40 vacas viva bien una familia. Que las ganancias de las grandes usinas lácteas provengan de la exportación y no de avanzar sobre los rendimientos de otros eslabones de la cadena.
  • Permitir la existencia de pequeños tambos, la venta al público de leche y quesos directamente al público. Permitir la colocación directa a mercados minoristas de productores (como en Europa) previo cambio de las normativas del SENASA establecidas al sólo efecto de permitir la cartelización del mercado. Todo eso debe desmonatarse. 
  • Asimismo autorizar la existencia de frigoríficos pequeños para grandes y pequeños animales. ídem con pequeños molinos, de tal forma que: a) las regiones no pampeanas se autoabastezcan de harinas (trigo, polenta/maizena, otros cereales); b) cada localidad de la región pampeana produzca su propia harina y eventualmente venda excedentes. Que los grandes molinos/usinas lácteas/frigoríficos se concentren en la exportación y no dominen oligopólicamente al mercado interno.
  • Permitir el uso de frigoríficos a façon, de tal forma de poder exportar “carne de autor” de alto precio por tonelada para clientes de alto poder adquisitivo.
  • Incentivar la producción familiar de pequeños animales (aviar y cunicular), tanto para el autoconsumo como para proveer a pequeñas localidades o a sectores gourmet, en los mercados doméstico y externo.
  • Fomentar la instalación de nuevas familias en la nueva frontera agrícola (ya sea hijos de actuales familias rurales, acceso a la tierra de actuales trabajadores del sector, acceso a la tierra de profesionales del área que actualmente ofician como asesores o representantes comerciales de semilleras y de la industria agroquímica, ya sea de audaces o desheredados, los cuales deberán recibir alguna formación previa para darles posibilidades de éxito en tan difícil empresa; recordemos que la provincia de Buenos Aires post Conquista del Desierto se hizo con gente con una mano atrás y otra adelante).
  • Las herramientas para lograr lo antedicho deben ser:
    • Tipo de cambio alto y sostenido que favorezca las exportaciones. Mercado cambiario unificado y libre y sin intromisión del Banco Central. Deben darse las señales para hacerle saber a todos los agentes económicos que la exportación es la prioridad para la nación y que detrás de ese objetivo se encolumnará todo el aparato productivo.
    • Baja de impuestos en general para toda la economía y para las exportaciones en particular.
    • Inversión en FFCC y obra civil para riego. Reinstaurar la carrera de ingeniero ferroviario. 
    • Planes de créditos a familias para la compra de campos medianos y chicos con la condición de que sus dimensiones sean económicamente rentables. También créditos para la instalación de tambos, pequeños molinos, queserías, pequeños frigoríficos para vacunos, frigoríficos para animales pequeños, etc. El actor principal será el Banco Nación y su accionar podrá ser acompañado por todos los bancos comerciales que se interesen.
    • Cambiar la legislación de tal forma que haga económicamente rentable la actividad de armador. Facilitar la compra y construcción de barcos mercantes fluviales y marítimos. Al punto de garantizar poder mover la totalidad de la propia producción (la cual será de U$D 300 mil millones anuales).
    • Promover nuestros productos en el mundo con políticas inteligentes y personal público capacitado.
    • Rediseñar el INTA. Abocarse exclusivamente a ser soporte de las actividades agropecuarias. Sacar del INTA las correspondientes a acción social (Plan Huerta y similares). Sociólogos, antropólogos, psicólogos nada tienen que hacer en el Instituto. Defender la propiedad del INTA (terrenos y estaciones). Actualmente son objeto de la codicia de los políticos los cuales quieren reconvertirlos en desarrollos inmobiliarios. Hay que negarse a todos y cada uno de esos intentos.
    • Rediseñar el SENASA. Generar dos códigos distintos, para las grandes industrias y para los pequeños industriales y los artesanales. Actualmente ese doble parámetro rige, por ejemplo, en Francia. Facilitar el comercio directo entre pequeños establecimientos y el mercado interno minorista.
Corolario

Se busca una Patria con pleno empleo, educada, con salud, en crecimiento, extendida en todo el territorio nacional para fortalecer nuestra soberanía y no concentrada en aglomerados urbanos, con la exportación como motor de toda la economía, sin perjuicio del crecimiento industrial, en particular en actividades estratégicas. Toda familia con su vivienda, ahorro y patrimonio. El estado con reservas crecientes, deuda decreciente y moneda estable. Austeridad pública y florecimiento económico de las familias. Debemos promover la inmigración de familias cristianas de todo el mundo, cada vez más agredidas por un gobierno europeo pagano.

Así cumpliremos con el mandato constitucional: promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino.

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