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FRONTERAS ETNICAS, ¿UNA SOLUCIÓN VIABLE Y DURADERA PARA LA PAZ? EL CASO DE BOSNIA-HERZEGOVINA.

Cristian Beltrán*

Extraído de: El Orden Mundial.com

«Los Balcanes no son en realidad ningún polvorín. El polvorín es Europa y los Balcanes son la mecha. Eso es lo peligroso. Los conflictos que allí se originan no permanecen en aquella región, no se quedan aislados. Y justo en la situación actual, en la que el mundo se ha vuelto más inestable, donde no hay una verdadera supremacía».

Norbert Mappes-Niediek, periodista y autor alemán.

«Para explicar cómo se puede alcanzar más fácilmente la paz, se requiere la comprensión de las causas de la guerra».

Kenneth Waltz

 

Mostar, marzo de 2006, contemplo las verdosas aguas del Neretva correr mansamente por debajo del puente, los últimos rastros del invierno se hacen sentir en la gélida mañana. El silencio, es solo interrumpido por el clérigo llamando al rezo matinal desde lo alto del minarete de la mezquita cercana. El Neretva no solo es una barrera geográfica que divide a la ciudad, también es política, de un lado se agrupa la mayoría de la población musulmana; es la parte vieja de Mostar en donde los minaretes de las mezquitas se elevan recortando el cielo de la mañana, la de los bazares y el aroma a café turco y mujeres en yihab. Hay que cruzar el puente para entrar a la parte bosnio-croata y católica, amparada desde lo alto del monte Hum por una enorme cruz, símbolo de quien domina ese sector de la ciudad. Al comienzo de la guerra, bosniacos[1] y bosnios-croatas expulsaron y derrotaron a los serbios; la guerra se extendió al interior de aquella alianza hasta que en el año 1994, un tratado de paz reunió nuevamente a ambos bandos con el objetivo de recuperar territorios de manos serbias. Las batallas en Mostar se cobró la vida de civiles y de militares, y pusieron fin al puente Kriva Cuprija («Puente inclinado»), construido en 1558 por el arquitecto otomano Cejvan Kethoda. Terminado en 1566 y aclamado como uno de los mayores logros arquitectónicos en los Balcanes controlados por el Imperio otomano, sería destruido en 1993; más que un objetivo militar, su desaparición fue un gesto simbólico de la guerra y la imposibilidad de una convivencia. Musulmanes y croatas se acusaron mutuamente de ese crimen cultural. Terminada la guerra, se reconstruyó el puente usando piedras originales y el mismo diseño. Al acto de inauguración asistieron distintas personalidades políticas de la entonces Comunidad Europea, las mismas que vieron expectantes el mayor genocidio de la historia europea posterior a la II Guerra Mundial. Mostar es una sucesión de edificios a medio derrumbar y casas marcadas por las bombas; los cementerios musulmanes y cristianos se amontonan en pequeñas plazas y al pie de los cerros. Terminada la guerra y con los auspicios de los Estados Unidos y del apoyo europeo, nació la “Federación Bosnio-croata”, una de las dos entidades que conforman la República de Bosnia-Herzegovina. Abandonamos Mostar, desde donde se siente la cálida brisa del Adriático, en dirección a Sarajevo, la región de Herzegovina, la parte occidental del país, salpicada de aldeas de mayoría católica y banderas croatas flameando en cada techo.

Visegrad, abril de 2011, al este del país, en la frontera con Serbia. Solo pasaron unos cuantos minutos cuando a través de un laberinto de calles y edificios de monoblocks dejé Sarajevo oriental para adentrarnos en la «República Srpska», la parte autodenominada serbia en Bosnia-Herzegovina. En esta parte del país las mezquitas van dando paso a los monasterios ortodoxos. Viajamos a través de escarpados montes y suaves ondulaciones plagadas de cultivos frutales y antiguas casonas de piedra y techo a dos aguas, cada tanto, los restos ennegrecidos de alguna casa son testigos de los violentos combates sucedidos en los ‘90. Las huellas de la guerra han dejado su marca, como en toda Bosnia, las aldeas, de mayoría bosnio-ortodoxa se suceden una tras otra. Arribamos a Visegrad a las 10 de la mañana, a lo alto, los restos de la fortaleza medieval se elevan como centinelas sobre la ciudad. Atravesé el puente construido por los musulmanes en 1571, obra del arquitecto imperial otomano Sinan por orden del Gran Visir Mehmed Paša Sokolović, un devirshe[2]; en ambos extremos de la construcción ondea la bandera serbia. El puente sirvió de inspiración para la novela del premiado Ivo Andric «Un Puente sobre el Drina». Andric relata los pormenores de la construcción, la historia de una Bosnia multiétnica en épocas en que la ciudad estaba bajo dominio otomano. En 1992, el minarete de la antigua mezquita fue volado y el sitio de su construcción arrasado por las radicales serbios; la población musulmana, mayoría en la ciudad, fue expulsada en medio de un bacanal de sangre y violaciones. En los montes circundantes, las fuerzas bosnias combatieron contra voluntarios rusos: las tumbas de cuarenta de estos se encuentran en Visegrad. La ciudad cayó finalmente en poder del ejército serbo-bosnio pasando a integrar la «República Srpska», una de las dos entidades de Bosnia-Herzegovina. Solo una mezquita queda en la ciudad, a la cual asisten unos pocos fieles y familiares de las víctimas de la guerra venidos de otras partes de Bosnia. En una esquina del puente, ondea en un mástil la bandera de Serbia. Desde hace unos años, Visegrad es el lugar de encuentro de los sectores más radicalizados del nacionalismo serbios, los «chetniks», en cuyas banderas negras, se encuentra estampada la figura de Draza Mihailovich, héroe de la resistencia serbia contra la Alemania nazi. Visegrad fue testigo de las masacres de musulmanes en los años 90’ cuando el Drina se tiñó de sangre. Después de la guerra ya no quedarían familias musulmanas en la ciudad. En ninguna parte, salvo en algún edificio público, ondea la bandera bosnia.

Mayo de 2011, nos abrimos paso a través del Valle de Presevo en el sur de Serbia; a nuestra derecha, las montañas que delimitan las fronteras de Serbia con Kosovo; contra ellas se asienta la ciudad de Presevo. A nuestra izquierda, más allá, las tierras búlgaras, al sur Macedonia del Norte, el próximo destino. El valle de Presevo, de suaves planicies y sembradíos multicolores está salpicado de pequeñas aldeas y alguna que otra ciudad en importancia. En esta región las banderas albanesas salpican los paisajes. A lo lejos, a través de los cristales del bus observo los lejanos minaretes que brillan bajo el sol matinal. Esta parte de Serbia es una encrucijada religiosa, étnica y política, la mayoría de la población es musulmana y se identifica como albanesa, otra parte importante, son refugiados bosnios, los «bosníacos». La guerra en Kosovo a fines de los ‘90 trajo también sus consecuencias en todo el valle, la policía serbia debió enfrentarse con grupos autodenominados liberadores que aspiraban a separar una parte del territorio serbio y unificarlo con la vecina Albania. El enfrentamiento dejó cientos de muertos y una frágil paz. A medida que el bus se acerca a la frontera con Macedonia del Norte, como se denomina ahora a la antigua República de Macedonia, el mundo bizantino va dando paso al oriental, más parecido al mundo construido alguna vez por el Imperio Otomano.

Las tres escenas representadas anteriormente, de mis sucesivos viajes, describen la complejidad de la coexistencia en Bosnia, especialmente en ciertas regiones en donde comunidades niegan la existencia del estado bosnio o definitivamente no se sienten parte del mismo. En ese contexto se desarrolla una de las problemáticas que aún quedan por resolver en este viejo rincón de Europa. En 2021, el llamado «non paper»[3], una especie de documento anónimo comenzó a circular en las cancillerías europeas y entre las más altas esferas políticas. El documento hace referencia una “solución pacífica” de la cuestión bosnia y de su partición según criterios étnicos, lo que convalidaría la limpieza de los años ‘90. De esta manera, el documento atribuido a los eslovenos rediseñaría el mapa según cual las regiones bosnias de mayoría bosnio-croata, esto es el oeste del país recostado sobre el Adriático formarían un Estado autónomo lo que alentaría su incorporarían a Croacia, las regiones bosnias del este, de mayoría serbo-bosnia seguirían el mismo camino dejando a los bosníacos, únicos herederos del Estado bosnio, reducidos a una pequeña porción centro-norte con capital en Sarajevo, siendo los bosnios musulmanes la mayoría de la población de Bosnia-Herzegovina. Por su parte, los distritos norte de Kosovo, de mayoría serbia se integrarían con Serbia y el resto pasaría a formar una «Gran Albania».

Mapa balcánico de acuerdo al «non paper». En rojo, la Gran Albania incluyendo Kosovo, en azul la Gran Croacia incluyendo las regiones occidentales de B-H y la Gran Serbia incluyendo el norte y el sudeste de Bosnia-Herzegovina, que quedaría reducida a las zonas de mayoría musulmana en verde.
Extraído de: https://twitter.com/theFWolf14/status/1382972288597889025

La publicación en los medios del “non paper” generó muchas divergencias entre los políticos bosnios y en especial, de los bosníacos que ven el plan como una reivindicación de la limpieza étnica sufrida por el pueblo musulmán en los años ‘90. Desde Occidente, en especial la Unión Europea y el Alto Comisionado en Bosnia, el «non paper» carece de sustento y es inviable, pero ¿qué implicancias tiene una propuesta semejante? Bosnia-Herzegovina, como los Balcanes en general, representa un mosaico étnico que se extiende por Bosnia, Macedonia, Kosovo, Serbia, siendo menos pronunciado, debido a las guerras de los años ‘90 en Croacia. Pero ese mosaico, siempre complejo, también se extiende al Cáucaso y otras regiones de la Europa oriental como Ucrania o Moldavia en donde los recientes acontecimientos amenazan con desintegrar territorialmente a esos estados. En este contexto, lo que se esperaría como una solución a las querellas históricas, en especial en Bosnia, podría derivar en otra guerra e incluso extenderse al resto de los Balcanes. Por otra parte, un modelo territorial basado en criterios étnicos ¿podría aplicarse a regiones tan explosivas como el Cáucaso, en especial Azerbaiyán o las costas del Mar Negro que dan sobre Transnitria o el sur de Ucrania? En el primero de estos casos, la minoría armenia fuertemente enclavada en Nagorno-Karabah, lo que se tradujo en continuas guerras desde la desaparición de la Unión Soviética, mantiene lazos con Armenia mientras se encuentra rodeada de fuerzas azeríes desde la última guerra en 2020. En cuanto a Transnitria, un Estado solo reconocido por Rusia y de facto autónomo, los deseos de independencia se acrecentaron en estos últimos tiempos desde el comienzo de la guerra en Ucrania. Por último, en este conflicto, la avanzada rusa sobre el este ucraniano amenaza con desmembrar al país, que ya perdió el control de la región oriental. En definitiva tanto en el Cáucaso como en los territorios ribereños al mar Negro, el mosaico étnico se fue definiendo en el transcurso de los últimos dos siglos y sólo se mantuvo firme a la sombra de los diversos sistemas internacionales instaurados por las grandes potencias, que impedían cualquier tipo de desestabilización. En el caso de Bosnia-Herzegovina, primero el Imperio Otomano, luego la primera Yugoeslavia y por último la Yugoeslavia de Tito, a partir de 1945, lograron mantener a raya el caldero étnico siempre a punto de explotar. Antes de la guerra, ciudades como Visegrad, Mostar, Foca o Srebrenica eran multiétnicas, la convivencia entre serbo-bosnios y musulmanes, hoy bosníacos, era relativamente calma incluso en esas ciudades, los musulmanes representaban la mayoría de la población.

El nuevo mapa político de Bosnia-Herzegovina surgido de la guerra de 1992-1995, fue un preludio a esta propuesta que circula hoy en Europa, los Acuerdos de Dayton bajo presión de Estados Unidos y con la anuencia de Europa y una debilitada Rusia, transformaron a Bosnia en un Estado con dos entidades étnicamente homogéneas, producto del traslado forzoso de poblaciones y las masacres. De esa manera, la «República Srpska» que ocupa el 49% del territorio quedó con mayoría serbo-bosnia donde antes eran minoría y en la «Federación croata-musulmana», la otra entidad, sucede lo mismo. Visto de esta manera, la solución definitiva según el «non paper» no revestiría mayores inconvenientes, pero sería convalidar la limpieza étnica de los años ‘90 en donde la población musulmana o bosníaca ha sido la principal víctima que además no está dispuesta a ceder territorio, por otra parte, ese modelo de solución podría generar una escalada de violencia en Kosovo, Macedonia del Norte y como señalamos anteriormente, en la cuenca del Mar Negro, ya en marcha con la guerra ucranio-rusa. En este marco, el papel de la UE es clave a medida que se retrasa la incorporación de los Balcanes a la unión, en especial el estatus de candidatos de Bosnia-Herzegovina. La incorporación de Bosnia al concierto de naciones de Europa, podría resolver gran parte de los problemas que debe afrontar aún el país, en especial, el de su desintegración. Por otra parte, la integración de Bosnia-Herzegovina al concierto europeo no puede llegar a buen puerto sin resolver las tensiones internas, como señala Timothy Less, en este conflicto existen dos puntos básicos, «las minorías no quieren ser parte de un estado si eso implica ser ciudadanos de segunda clase sin una adecuada seguridad, derechos y oportunidades. Y segundo, es que las mayorías no quieren que las minorías se vayan con los territorios que relaman como suyos…». En este punto, Bosnia-Herzegovina presenta esa contradicción.

 

* Licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Investigador free lance sobre asuntos balcánicos y del Cáucaso. Adscrito a la Cátedra de Historia Contemporánea (2011-2012) en la Escuela de Historia de la misma facultad. Docente dependiente del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba. Miembro de la SAEEG.

 

Bibliografía Consultada

Bugajski, Janusz “Return of the Balkans:: Challenges to European Integration and U.S. Desingagement”. Strategic Studies Institute, US Army War College (May. 1, 2013)

Čeperković, Marko, Gaub, Florence. “Balkan Futures: Three Scenarios for 2025”. https://www.iss.europa.eu/content/balkan-futures-three-scenarios-2025

Judah,Tim. “Bosnia: ¿un Futuro en Suspenso?”.En https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/bosnia-un-futuro-en-suspenso-ari/

Less, Timothy.  “Multi-ethnic States Have Failed in the Balkans”. En https://balkaninsight.com/2017/01/16/multi-ethnic-states-have-failed-in-the-balkans-01-16-2017/

Less, Timothy. “Dysfunction in the Balkans. Can the Post-Yugoslav Settlement Survive?”. En https://www.foreignaffairs.com/articles/bosnia-herzegovina/2016-12-20/dysfunction-balkans

Milosevich-Juaristi, Mira. “¿Es posible la partición de Kosovo?”. En https://www.iss.europa.eu/content/balkan-futures-three-scenarios-2025https://www.realinstitutoelcano.org/es-posible-la-particion-de-kosovo/

Martinez, Jorge. “Un polémico referéndum en Bosnia trae viejos odios del pasado”  En https://geopolitico.es/un-polemico-referendum-en-bosnia-trae-viejos-odios-del-pasado/

Milanovic, Branko. “Los Balcanes y el Futuro de Europa”. En https://elpais.com/elpais/2013/07/02/opinion/1372759528_022678.html

Non Paper. En https://necenzurirano.si/clanek/aktualno/objavljamo-slovenski-dokument-o-razdelitvi-bih-ki-ga-isce-ves-balkan-865692 (non paper)

 

Referencias

[1] «Bosniacos» es la denominación con la que se conoce a la población musulmana de Bosnia-Herzegovina; «bosnios» hace referencia a cualquier habitante de Bosnia-Herzegovina independiente de su religión.

[2] Una de las costumbres del Imperio Otomano en tierras balcánicas fue la de llevarse los niños varones de las aldeas cristianas para incorporarlas al servicio imperial. Además de la educación religiosa en el Islam, muchos de estos niños podía pasar a pertenecer al cuerpo especial de combatientes y muchos otros realizar tareas como funcionarios administrativos o incluso políticos de alto rango.

[3] Primož Cirman / Vesna Vuković. «Objavljamo dokument o razdelitvi BiH, ki ga išče ves Balkan». Necenzurirano.si, 15/04/2021, https://necenzurirano.si/clanek/aktualno/objavljamo-slovenski-dokument-o-razdelitvi-bih-ki-ga-isce-ves-balkan-865692 

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EL TERROR EN EUROPA: LA VÍA BALCÁNICA. LA MIGRACIÓN Y LA DELINCUENCIA EN LA SOCIEDAD GLOBALIZADA

Giovanni Ramunno*

La iniciativa de la Ministra del Interior, Luciana Lamorgese, de reanudar las patrullas policiales conjuntas en la frontera entre Italia y Eslovenia con el fin de combatir la inmigración ilegal y erradicar la trata de seres humanos a través de los Balcanes ha sido retomada positivamente por su homólogo del gobierno esloveno, Aleš Hojs. La intensificación de las actividades transfronterizas podría interpretarse como la parte visible de un trabajo mucho más complejo y exigente, con la implicación de diferentes realidades.

La frontera noreste es conocida por ser una zona de tránsito para redes criminales, así como para migrantes de Asia y del norte de África. Además, en el último período, el caudal desde la Ruta de los Balcanes se ha acelerado, también debido a condiciones meteorológicas más favorables. En el último mes de mayo, la intervención de las fuerzas del orden para frenar el fenómeno en Eslovenia ha rastreado a 15 migrantes. Ocho afganos fueron detenidos en Kačiče (en la zona entre Lokev y las cuevas de San Canziano ndr), mientras que dos ciudadanos iraníes fueron detenidos en Starod (cerca de la puerta del monte Sneznik ed) y una persona de origen marroquí en Rakitovec, en la Ciceria eslovena. También el 13 de mayo, agentes del Departamento de Policía de Koper arrestaron a un traficante esloveno de 20 años por ayudar a la inmigración ilegal. El mismo día otros seis migrantes se detuvieron en diferentes zonas de los confines entre Croacia e Italia.

La magnitud del fenómeno indica cuán lucrativa es la trata de personas al confirmar las afirmaciones interceptadas, como parte de la investigación sobre la “capital de la mafia”, por Salvatore Buzzi, la mano derecha de Massimo Carminati. Esto también lo confirma “Elham Nur”, un traficante de personas entrevistado por la BBC y que afirma enviar personas a Italia, Francia y el Reino Unido con gran éxito, gracias a las buenas conexiones con otros criminales y ganando 3.500 dólares por cada migrante que trae a Italia (En particular, el traficante afirma que “nuestro precio es de 1.000 dólares de Afganistán a Turquía”, “de Turquía a Serbia son 4.000 dólares; desde allí en Italia cobramos otros 3.500 dólares. Esto es un total de $8.500”.

Su red utiliza casas de seguridad en el camino, en ciudades como Teherán, Van (en Turquía) y Estambul, y continúa, en la misma entrevista, especificando que “no asumen ninguna responsabilidad por ellos si son capturados por la policía, pero si son secuestrados por militantes o grupos armados, pagamos un rescate para liberarlos”. Los traficantes de personas dependen de las mismas redes criminales que trafican drogas y armas o blanquean dinero; se sienten atraídos por los Balcanes debido a los bajos riesgos de cruzar fronteras o utilizar empresas y sistemas bancarios. Muchos de los puntos calientes identificados en el informe de la Iniciativa Global se encuentran principalmente en las zonas fronterizas, pero el informe también examina áreas clave donde los delincuentes blanquean las ganancias generadas por el tráfico ilícito: sumas relativamente pequeñas de dinero se blanquean en restaurantes, panaderías, empresas de catering y más. Sumas mayores, por otro lado, fluyen hacia la venta de bienes raíces, juegos de azar y turismo.

Valichi (Fonte:https://www.policija.si/index.php/component/content/article/119/526)

Los acuerdos para los “viajes de esperanza” a menudo se concluyen en Grecia o Turquía. Más específicamente, los traficantes utilizan contactos en campos de refugiados o ciudades (a menudo alrededor de puertos) donde se reúnen solicitantes de asilo y migrantes o los migrantes llegan a ellos (por ejemplo, alrededor de una estación de tren y autobús o puerto). Un informe del Ministerio del Interior albanés, informa la BBC, señala que “las redes organizadas de traficantes, compuestas por ciudadanos griegos y albaneses, a menudo participan en la organización de su paso en Italia o en la frontera con Albania, para obtener una compensación”.

Para la realidad nacional del noreste, los cruces tienen lugar principalmente desde Croacia, cerca de Dragonia, Jelsane, Babno Polje y Metlika y luego cruzan Eslovenia y llegan a las provincias de Gorizia y Trieste. Concretamente, en el cantón de Una-Sana, en Bosnia y Herzegovina, los traficantes se cuelan en los campamentos de refugiados y negocian los detalles del intento de tráfico ilícito, los “reparadores” conectan a los migrantes con los conductores de diversos vehículos que los llevan de las aldeas a las grandes ciudades, de los pueblos a los asentamientos cercanos a las fronteras o los recogen en las fronteras y proporcionan documentos falsos.

Después los guardianes actúan como guías, acompañando a pequeños grupos de unos cinco migrantes a caminar por el bosque hasta Croacia.

Los guardias a las puertas también organizan el transporte en transbordadores y balsas a través de las fronteras azules, como es el caso de cruzar el Sava o el paso a través de los túneles que la policía ha descubierto (3-7 metros de profundidad y 15-30 metros de largo) bajo una cerca de alambre de púas a lo largo de la frontera serbio-húngara cerca de Szeged, Asotalom y Kelebija. Algunos acercamientos se realizan a pie por la noche a través de contactos locales o por teléfono o a través de las redes sociales. Además, los letreros están dispuestos en la calle (como latas de hojalata que cuelgan de los árboles, grafitis en los edificios). Algunos también utilizan servicios regulares de autobús o tren, como de Sarajevo a Bihac en Bosnia y Herzegovina, alojándose en hoteles.

Cantón de Una-Suna y directrices de inmigración ilegal

Testimonios e investigaciones citan a algunos migrantes que afirman que algunos policías y guardias fronterizos participan en actividades delictivas, en el papel de fijadores. La policía y los funcionarios fronterizos corruptos han sido detenidos en varios lugares. En noviembre de 2020, el jefe de la estación fronteriza en Zvornik, Bosnia y Herzegovina, fue arrestado por tráfico de migrantes. En agosto de 2020, un policía de Tirana fue detenido en Pogradec, cerca de la frontera con el norte de Macedonia, mientras transportaba a dos ciudadanos sirios con su coche por 70 euros cada uno.

La mayoría de los migrantes y solicitantes de asilo entran en los Balcanes Occidentales desde Grecia o alrededor de Gevgelija en el norte de Macedonia o cerca de Kakavia y Kapstica en Albania. Una estimación aproximada del mercado del tráfico ilícito de migrantes en la frontera sur de los Balcanes Occidentales oscila entre 11,8 millones de euros y 17,7 millones de euros en la frontera entre Grecia y Macedonia septentrional y entre 7,5 millones y 11,5 millones de euros entre Grecia y Albania. En total, en 2020, la actividad de tráfico de migrantes a los principales puntos de entrada de los Balcanes Occidentales en la frontera entre Grecia y la vecina Macedonia del Norte y Albania se puede estimar entre 19,5 y 29 millones de euros.

Uno de los mayores puntos calientes es la frontera entre Bosnia y Herzegovina y Croacia, especialmente alrededor de la ciudad de Bihać en el cantón de Una-Sana. En este ámbito, se ha tenido en cuenta el hecho de que en el cantón de Una-Sana también se está acordando el tráfico de migrantes a través de Croacia hacia Eslovenia e Italia.

La carretera menos transitada conduce al norte, principalmente a través del río Gradiška al noreste de Banja Luka, luego alrededor del distrito de Brčko y a través de la frontera con Croacia. El profesor Eldan Mujanovic, de la Facultad de Criminología y Estudios de Seguridad de la Universidad de Sarajevo, comentó la gestión de la crisis de los migrantes afirmando que “los campamentos de migrantes no deberían estar donde están hoy, es decir, en la parte occidental de Bosnia y Herzegovina, cerca de la frontera con la Unión Europea” [n.d.r. en la zona de Bihac]

Estos son los puntos de salida clave para los migrantes que pasan por los Balcanes Occidentales y los esfuerzos por entrar en la UE. Como resultado, el número total de personas, costos y riesgos es relativamente alto. Se estima que el mercado en este ámbito estaba valorado entre siete y 10,5 millones de euros en 2020.

Muchos de los puntos críticos conocidos desde hace mucho tiempo, que se encuentran con mayor frecuencia en las zonas fronterizas, se caracterizan por ser centros delictivos: al mismo tiempo están presentes varias actividades delictivas, como el tráfico ilícito de drogas y el blanqueo de dinero, junto con el tráfico de migrantes. En cuanto al fondo, una cantidad relativamente pequeña de dinero se blanquea en actividades de generación de efectivo, como restaurantes, panaderías, gasolineras y compañías de taxis, y, por otra parte, grandes sumas de dinero fluyen hacia los sectores de la construcción y el sector inmobiliario, el juego y el turismo.

Es sorprendente lo poco que las instituciones regionales competentes quieren influir en este fenómeno; de hecho, aunque estos lugares son bien conocidos, las incautaciones de drogas y armas son pequeñas —con la excepción del cannabis— y las detenciones de grandes delincuentes son raras, lo que sugiere que existe una red de connivencia. Aún más sorprendente es saber que en el pueblo de Stijena, vecino de Cazin, la construcción de casas erigidas por miembros de la comunidad salafista local es cada vez más frecuente y los habitantes temen que un nuevo Maoča brote en este parajamat [“grupos no registrados liderados por salafistas que actúan por fuera de la jurisdicción de la comunidad islámica oficial”, nota del traductor], escribe “Dnevni Avaz”.

El mismo personal de redacción se puso en contacto con los organismos de seguridad y consultó la documentación confidencial de Bosnia y Herzegovina e informa de que “en Podgredina, la capacitación se celebra todos los fines de semana, es decir, conferencias para miembros del movimiento wahabí. En ese lugar se construyó una estructura más grande y otra más pequeña para la sala de estar. Un mayor número de miembros de ese movimiento pueden venir al centro al mismo tiempo”, dicen los periódicos. Se afirma que el centro está rodeado de casas wahabíes, y que uno de los líderes es un wahabí que trabaja en la capital austriaca Viena.

Entonces, mientras Podgredina se está estableciendo como una nueva comunidad wahabí, Gornja Maoča no abandona sus hábitos anteriores y los wahabíes de esa aldea dijeron que pedirían a Dragan Mektić, el ministro de seguridad de Bosnia y Herzegovina, y a las autoridades que explicaran, en nombre de la libertad religiosa, “porque son radicales y extremos” y les ofrecieran pruebas de estas acusaciones.

Bosnia: Imán salafista Hussein Bosnic

Los expertos en seguridad estiman que hay 20.000 salafistas en Bosnia y Herzegovina; los propios salafistas dicen que hay 50.000. “La presión diplomática sobre Arabia Saudí es urgente para detener el trabajo misionero de las organizaciones religiosas saudíes”, dijo el portavoz de la Comunidad Islámica, Jusic.

A principios de 2019, el Servicio de Extranjeros (SPS) en Sarajevo y Bihać puso bajo vigilancia a seis “migrantes” de Afganistán que “representan una amenaza para el orden público y la seguridad en Bosnia y Herzegovina”. Cinco están vinculados al terrorismo internacional y uno es sospechoso de trata de seres humanos y delincuencia organizada. Los inspectores de MSF localizaron a las personas mencionadas sobre la base de medidas de control mejoradas y de la cooperación y el intercambio de información con organismos nacionales e internacionales, principalmente mediante el intercambio de datos biométricos. “Con respecto a las personas mencionadas, el SPS, en cooperación con los organismos asociados, está llevando a cabo el procedimiento de confirmación de identidad y estableciendo otros hechos necesarios para su expulsión del territorio de Bosnia y Herzegovina, sobre la base de medidas de expulsión dictadas anteriormente. Ahora estamos llevando a cabo acciones operativas para determinar las rutas de movimiento de las personas que hemos colocado bajo vigilancia, la fecha de su ingreso en Bosnia-Erzegovina y su punto de contacto en este país”, ha afirmado el director del SPS Slobodan Ujić.

Así, mientras las autoridades bosnias se enfrentan a la amenaza del extremismo islámico, el 8 de mayo de 2021 la policía croata persiguió una furgoneta blanca con matrículas extranjeras sospechosa de transportar migrantes. El conductor perseguido por siete vehículos policiales chocó contra un vehículo oficial y luego se detuvo entre Normanci y Koška. Había diez hombres y un niño a bordo del vehículo. Si el Consejero Regional de Seguridad de la región de Friuli Venezia Giulia, Pierpaolo Roberti, tiene elementos válidos de análisis para afirmar que “… la existencia de vínculos entre los traficantes de seres humanos y los terroristas ya está establecida”, se requiere un enfoque más proactivo y sistemático de las actividades de investigación e investigación e inteligencia para mitigar las operaciones delictivas que están cada vez más globalizadas, lo que representa una amenaza muy grave para las instituciones europeas y las comunidades nacionales.

 

* Periodista y responsable de prensa, ocupó el cargo específico en los principales teatros operativos, incluidos la ex Yugoslavia, Kosovo, Irak y ElLíbano. Fue jefe de la oficina de prensa de la operación europea “Althea” en Bosnia y asesor de comunicaciones del presidente del comité militar de la Unión Europea. Como piloto de helicóptero, trabajó con las Naciones Unidas en El Líbano como jefe de las actividades aéreas de la misión de la FPNUL y dirigió el grupo de vuelo en Kosovo; fue observador en la Misión de Observadores de la Comunidad Europea en Serbia, Montenegro, Croacia y Bosnia y en la Misión de Observadores Diplomáticos de Kosovo en Kosovo y Macedonia. Ha publicado “Magreb o un espacio de cooperación y desarrollo”, “Irán desde la primera posguerra hasta el acuerdo de Argel” y “La dama de los cristales: el desafío de la vida”. Colabora con revistas y sitios sobre los principales problemas de seguridad.

 

Artículo traducido por la SAEEG con expresa autorización de su autor. Publicado originalmente el 10/06/2021 en OFCS.Report – Osservatorio – Focus per la Cultura della Sicurezza, Roma, Italia, https://www.ofcs.it/internazionale/difesa-e-sicurezza-nazionale/terrore-in-europa-la-pista-balcanica/#gsc.tab=0

Prohibida su reproducción.