APUNTES PARA UNA ARGENTINA PRÓSPERA

Iris Speroni*

La exportación debe ser el motor del crecimiento económico, del aumento del empleo y del saneamiento de las cuentas públicas.

Estamos en vísperas de una nueva elección nacional. Como siempre creemos que es un nuevo punto de inflexión, cuando la vida de las personas y de las naciones es un continuo. Si no se da esta vez, será la próxima. Como ganar un Mundial.

Quiero exponer algunas ideas que tal vez puedan servir para que seamos más prósperos y tener un futuro mejor, con la idea de que el próximo gobierno las use si así lo considera. Y si no lo considera, será el próximo o el próximo del próximo.

Previamente, si tienen ganas, pasen por una vieja nota mía de noviembre de 2022, SOBERANÍA, donde doy algunas ideas generales y preveo que todo lo que intentaron las élites que gobiernan la Argentina de inducirnos a destruir la familia y la Patria no anduvo.

El divorcio del pueblo y de la élite es total. 

Por suerte.

y

Si algo ha quedado claro es que el pueblo no se abraza a las imbecilidades que proponen desde el poder. No adhiere a la agenda 2030, LGTB, INADI, calentamiento global y otros delirios. … Si en diez años, a pesar del bombardeo mediático permanente, no han convencido al pueblo, ya no lo lograrán.

A continuación transcribo algunos párrafos de un trabajo mío más largo “Lineamientos Económicos para una Argentina Próspera”, debidamente registrado en el 2022. Espero que les parezca pertinente. Si así no fuera, en su totalidad o parcialmente, háganme saber qué nos les gusta, lo que agradeceré.

Extracto.

Introducción

Es mi convicción que todo plan para la Argentina debe basarse en la economía real y que la parte financiera es solamente accesoria. Es más, los problemas de economía monetaria, como faltas temporales de divisas, intereses financieros, deuda externa, deuda interna, déficit fiscal y otros, son provocados por la política (“la casta») como mecanismos para succionar riqueza y solventar el desfalco de las arcas estatales y el envilecimiento general del país como programa político. Su único objeto es debilitarnos como nación.

Por lo tanto, me abocaré primero a lo que creo deben ser los ejes de la reconstrucción de nuestra Patria, con base en la economía real y en los estímulos microeconómicos.

Por último, poner el foco de la economía en la familia como agente de generación y conservación de riqueza en lugar del sistema actual que lo pone en manos de empresas y estados. Este enfoque fortalece a las familias, a la economía y a la nación por igual.

Contexto Internacional para las Próximas Décadas

Argentina disfruta de un ciclo largo de buenos precios en los productos que vende o puede vender. En terminología técnica, términos de intercambio favorables. Los alimentos, la energía, los minerales son y serán bien pagos. Un escenario que el Presidente Gral. Perón vaticinó en 1973, como se refleja en sus discursos y en el Plan Trienal. Finalmente vivimos ese escenario para nuestro país desde principios del siglo XXI.

Lamentablemente, lejos de ser aprovechado por nuestra clase dirigente y fortalecer el patrimonio colectivo y el individual de las familias que conforman nuestra Nación, todo ese dinero quedó en pocas corporaciones, en su gran mayoría extranjeras, en patrimonios en el exterior de políticos y en la banca internacional.

La ciudadanía sorteó parcialmente las barreras instaladas por la clase política y en contra de todo pronóstico, obtuvo logros parciales. Argentina expandió su frontera agropecuaria, aprendió nuevas técnicas de cultivo ―algunas de ellas con externalidades negativas, por lo que habrá que rever su continuación total o parcial―, invirtió en algunas industrias de elaboración de subproductos, en maquinaria agrícola y en capacidad instalada de algunos de los eslabones de la cadena agropecuaria.

Argentina ha exportado 54 mil millones de dólares en 2020, 75 mil millones de dólares en 2021 y estima para el año 2022 unos 90 mil millones de dólares (Acotación: finalmente fueron 88.446 millones). La progresión se ha debido parcialmente por cantidades pero mayormente por precios. En caso de tomar medidas gubernamentales a favor del crecimiento, podríamos exportar tres, cinco veces los volúmenes actuales con facilidad.

La exportación debe ser el motor del crecimiento económico, del aumento del empleo (hasta llegar a la plena ocupación), el consiguiente aumento del salario real como resultas de la sobredemanda laboral, y del saneamiento de las cuentas públicas. Esto último implica disminuir hasta la cancelación total la deuda pública, el aumento de las reservas en oro y divisas, la generación de superávit fiscal y el aumento de la preponderancia de Argentina en el escenario geopolítico internacional – esto es, ocupar el lugar que naturalmente nos corresponde.

Extracto de una de las actividades: la agropecuaria. Quedan para otro día la industria, comercio, transporte, monetaria, reservas del BCRA y del Estado Nacional, minería, hidrocarburos, pesca y acuicultura, presupuesto nacional, FFAA e industria militar, finanzas, etc.

Extracto:

Agropecuario

La base principal debe ser el sector agropecuario. Es el combustible para mover al resto del país. Argentina, en la actualidad, es uno de los diez mayores exportadores en no menos de treinta productos. Sin embargo, con facilidad puede mejorar su ubicación en otros más (pasar de 5º exportador a 1º), además de pasar de la inexistencia a jugador importante en mercados en los que actualmente no figuramos.

Ello implica desplegar varias estrategias en agricultura y ganadería.

  • Punto Estratégico: Controlar  toda la cadena de valor desde los insumos hasta la entrega del producto en destino.
  • Detentar la propiedad de las patentes intelectuales de semillas, métodos, maquinaria, productos aditivos (fertilizantes, plaguicidas).
  • Reconstruir el FFCC.
  • Reconstruir la flota mercante fluvial y marítima, en manos privadas o públicas, privadas preferentemente.
  • Desarrollar mercados internos y centros de acopio. Volver a su esplendor las bolsas de cereales argentinas. Transparentar la totalidad de las transacciones de commodities (cereales y oleaginosas) a través de las bolsas de cereales.
  • Fomentar la construcción de frigoríficos. Uno por departamento de las regiones productoras como mínimo. Acompañar los crecimientos del rodeo con la creación de nuevos frigoríficos o la actualización de los existentes, de forma que haya en todas las localidades del país. Tener frigoríficos chicos, medianos y grandes para diferentes destinos: mercado local, mercado nacional, carnes de nicho, exportación masiva de carne como commodity. Mejorar la logística. Pluralizar la cría de animales a más especies y sus consiguientes frigoríficos de no vacunos.
  • Acrecer el rodeo vacuno a 200 millones de animales (Plan Trienal 1973-1976); triplicar los rodeos ovinos y caprinos. Fomentar en el exterior el consumo de carne de camélidos (como variante gourmet) y otras carnes exóticas.
  • Incrementar las exportaciones de carne a un mínimo de dos tercios de la producción anual y un máximo de 90%. Ponerse como objetivo un mínimo de U$D 10 mil millones anuales.
  • Fomentar la incorporación de la comercialización de carnes a las Bolsas de Cereales.
  • Desarrollar la industria del cuero de todas las especies. Asociarse con la industria de la curtiembre italiana para avanzar en una alianza estratégica.
  • Aumentar el rodeo porcino por diez y convertirnos en uno de los principales exportadores mundiales (reemplazar a Alemania y España en los mercados mundiales).
  • Convertirnos en un proveedor confiable de carne ovina y caprina para los países árabes incluido el Magreb.
  • Aumentar la producción aviar hasta tener excedentes de exportación. Extenderla por todo el país.
  • Desarrollar con fines de exportación productos no tradicionales (floricultura, frutas secas, frutas finas). Como ejemplos: California exporta U$D 4.000 millones anuales de almendras, Colombia exporta cientos de millones de dólares al año, en particular rosas.
  • Extender la frontera agropecuaria. Desarrollar programas de riego en la Patagonia en los valles de los ríos que cruzan de oeste a este, en las provincias andinas, en Cuyo y en la Región Chaqueña. Promover el riego incluso en la pampa húmeda como forma de compensar los ciclos del Niño y la Niña (exceso y faltante de lluvias). Plan del Ing. Aníbal Colombo: el agua de subsuelo es para uso humano, el agua de lluvia y nieve es para uso agropecuario.
  • Incentivar los cultivos de secano: vides, olivares, frutas secas, azafrán combinados con la cría de caprinos y camélidos.
  • Si bien la apicultura nos ha puesto como uno de los principales exportadores mundiales, hoy hay problemas de comercialización. Se debe desarrollar el mercado interno hoy poco desarrollado y fomentar la exportación de miel de nicho.
  • Fomentar la posesión de la tierra por parte de familias y desalentar la propiedad de la tierra en manos de fondos de inversión. Esto último, es ideológicamente importante. Actualmente un tercio de la superficie de tierra arable de Ucrania está en poder de fondos de inversión internacionales. En los últimos 20 años el 20% de la tierra arable de Francia pasó a manos de empresas. Grandes corporaciones han paulatinamente comprado tierras fértiles en los EEUU. El NOM busca desapoderar económicamente a las familias mediante impuestos (en particular instalar el impuesto a la herencia) y promover y financiar leyes que le aseguren el acceso a la propiedad a los grandes fondos. Por el contrario, un gobierno nacional y popular debe facilitar el acceso a la tierra a las familias, mediante créditos hipotecarios. Esto será aún más fácil si se financian las obras de riego, donde se puede canjear obra por tierra con los actuales (grandes) propietarios y luego venderla con facilidades a familias y propietarios chicos y medianos. Facilitar que familias rurales acrecienten su posesión de tierras, ya que la división sucesoria deja con unidades en exceso pequeñas (no rentables) a los descendientes en algunos casos.
  • Recuperar los astilleros locales y facilitar la construcción de nuevos.
  • Incentivar el patentamiento de semillas y agroquímicos, en particular, por los científicos de organismos públicos como INTA e INTI.
  • Asegurar los medios para que todos los insumos agropecuarios se produzcan en el país de forma tal que garantice la suficiencia con criterio geopolítico. Uno de los escenarios futuros es un posible conflicto bélico o económico grave entre las distintas potencias que impida que podamos importar fertilizantes, vacunas veterinarias y plaguicidas. Debemos garantizar la propia producción e incluso tener excedentes para exportar.
  • Aumentar la capacidad de producción de urea (a base de gas), tanto en su locación actual (BB) o construir nuevas plantas cercanas a los centros de extracción. Debemos ser uno de los grandes exportadores mundiales de fertilizantes y plaguicidas. Sérán miles de millones de dólares de ingresos de exportación de la industria química.
  • Como concepto general debemos fabricar en el país todos los insumos de nuestra cadena agropecuaria: desde vacunas y desparasitadores para los animales, hasta agroquímicos y semillas para la producción agrícola.
  • Incentivar las escuelas agrícolas primarias y secundarias en todo el país; así como las carreras de grado y posgrado en ciencias agrícolas, veterinarias y forestación. Ídem carreras biológicas, farmacéutica y química.
  • Fomentar la industria de la maquinaria agrícola de tal forma que no sólo abastezca el mercado interno sino que genere excedentes de exportación. Los mercados a conquistar deben ser África y el Este Europeo. Poner como objetivo la exportación anual de U$D 2.000 millones. Incentivar las carreras de ingeniería metalmecánica, ingeniero químico, ingeniero de materiales y las escuelas técnicas asociadas.
  • Desarrollar la producción y mercados de leches bubalina, ovina y caprina y su posterior elaboración (leche fresca, leche en polvo, suero y quesos), tanto para consumo interno como para exportación. Reemplazar a Holanda en el mercado mundial de leches y quesos como objetivo.
  • Fomentar usinas lácteas pequeñas, medianas y grandes para el abastecimiento local, nacional y de exportación. Transparentar la comercialización de la leche, con la obligatoriedad del pago al contado en el día. Incorporar la leche a los productos negociados en las Bolsas de Cereales. Quintuplicar la producción de leche, con rendimientos tales que garanticen que un tambo de 40 vacas viva bien una familia. Que las ganancias de las grandes usinas lácteas provengan de la exportación y no de avanzar sobre los rendimientos de otros eslabones de la cadena.
  • Permitir la existencia de pequeños tambos, la venta al público de leche y quesos directamente al público. Permitir la colocación directa a mercados minoristas de productores (como en Europa) previo cambio de las normativas del SENASA establecidas al sólo efecto de permitir la cartelización del mercado. Todo eso debe desmonatarse. 
  • Asimismo autorizar la existencia de frigoríficos pequeños para grandes y pequeños animales. ídem con pequeños molinos, de tal forma que: a) las regiones no pampeanas se autoabastezcan de harinas (trigo, polenta/maizena, otros cereales); b) cada localidad de la región pampeana produzca su propia harina y eventualmente venda excedentes. Que los grandes molinos/usinas lácteas/frigoríficos se concentren en la exportación y no dominen oligopólicamente al mercado interno.
  • Permitir el uso de frigoríficos a façon, de tal forma de poder exportar “carne de autor” de alto precio por tonelada para clientes de alto poder adquisitivo.
  • Incentivar la producción familiar de pequeños animales (aviar y cunicular), tanto para el autoconsumo como para proveer a pequeñas localidades o a sectores gourmet, en los mercados doméstico y externo.
  • Fomentar la instalación de nuevas familias en la nueva frontera agrícola (ya sea hijos de actuales familias rurales, acceso a la tierra de actuales trabajadores del sector, acceso a la tierra de profesionales del área que actualmente ofician como asesores o representantes comerciales de semilleras y de la industria agroquímica, ya sea de audaces o desheredados, los cuales deberán recibir alguna formación previa para darles posibilidades de éxito en tan difícil empresa; recordemos que la provincia de Buenos Aires post Conquista del Desierto se hizo con gente con una mano atrás y otra adelante).
  • Las herramientas para lograr lo antedicho deben ser:
    • Tipo de cambio alto y sostenido que favorezca las exportaciones. Mercado cambiario unificado y libre y sin intromisión del Banco Central. Deben darse las señales para hacerle saber a todos los agentes económicos que la exportación es la prioridad para la nación y que detrás de ese objetivo se encolumnará todo el aparato productivo.
    • Baja de impuestos en general para toda la economía y para las exportaciones en particular.
    • Inversión en FFCC y obra civil para riego. Reinstaurar la carrera de ingeniero ferroviario. 
    • Planes de créditos a familias para la compra de campos medianos y chicos con la condición de que sus dimensiones sean económicamente rentables. También créditos para la instalación de tambos, pequeños molinos, queserías, pequeños frigoríficos para vacunos, frigoríficos para animales pequeños, etc. El actor principal será el Banco Nación y su accionar podrá ser acompañado por todos los bancos comerciales que se interesen.
    • Cambiar la legislación de tal forma que haga económicamente rentable la actividad de armador. Facilitar la compra y construcción de barcos mercantes fluviales y marítimos. Al punto de garantizar poder mover la totalidad de la propia producción (la cual será de U$D 300 mil millones anuales).
    • Promover nuestros productos en el mundo con políticas inteligentes y personal público capacitado.
    • Rediseñar el INTA. Abocarse exclusivamente a ser soporte de las actividades agropecuarias. Sacar del INTA las correspondientes a acción social (Plan Huerta y similares). Sociólogos, antropólogos, psicólogos nada tienen que hacer en el Instituto. Defender la propiedad del INTA (terrenos y estaciones). Actualmente son objeto de la codicia de los políticos los cuales quieren reconvertirlos en desarrollos inmobiliarios. Hay que negarse a todos y cada uno de esos intentos.
    • Rediseñar el SENASA. Generar dos códigos distintos, para las grandes industrias y para los pequeños industriales y los artesanales. Actualmente ese doble parámetro rige, por ejemplo, en Francia. Facilitar el comercio directo entre pequeños establecimientos y el mercado interno minorista.
Corolario

Se busca una Patria con pleno empleo, educada, con salud, en crecimiento, extendida en todo el territorio nacional para fortalecer nuestra soberanía y no concentrada en aglomerados urbanos, con la exportación como motor de toda la economía, sin perjuicio del crecimiento industrial, en particular en actividades estratégicas. Toda familia con su vivienda, ahorro y patrimonio. El estado con reservas crecientes, deuda decreciente y moneda estable. Austeridad pública y florecimiento económico de las familias. Debemos promover la inmigración de familias cristianas de todo el mundo, cada vez más agredidas por un gobierno europeo pagano.

Así cumpliremos con el mandato constitucional: promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino.

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Soberanía

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Artículo publicado el 21/10/2023 en Restaurar, https://restaurarg.blogspot.com/2023/10/apuntes-para-una-argentina-prospera.html.

LA INVEROSIMIL IDEA DE PRIVATIZAR EL MAR

César Augusto Lerena*

El economista Alberto Benegas Lynch ―un prócer para Javier Milei― consideró «extraordinaria la idea de su hijo, Bertie Benegas Lynch, de privatizar el mar y, aplaudió la propuesta del nuevo diputado de LLA, justificando la privatización de los océanos» (Página 12, 28/10/2023).

Esta “novedosa idea” ―seguramente― la explicitará el próximo diputado “Bertie” en el Congreso, aunque puede que no resulte tan creativa, ya que podría tener como antecedente la apropiación británica de los mares circundantes y la publicación en 1635 del libro “Mare Clausum” (el mar cerrado) del varias veces encarcelado y eminente constitucionalista inglés John Selden; teoría ya sostenida por el Príncipe Enrique “el navegante” en 1443 y también por España en la época de los descubrimientos, que fuese ratificada por el Acta de Navegación de Oliverio Cromwell en el año 1651, aunque luego se reconvirtiera, conforme el poderío de las naciones, en especial del Reino Unido de Gran Bretaña, a partir de su control del mar en el siglo XIX.

Si bien el conocido lema de John Selden “Peri Pantos ten eleutherian” (libertad, ante todo) podría emparentar ideológicamente a éste con los Benegas; pero, es evidente que estos últimos son animales urbanos y poco parecen conocer sobre la Mar.

Ya en el siglo XX, en la Conferencia de La Haya de 1930 se inició la Codificación del Mar, donde los países se propusieron delimitar el mar territorial y, luego de correr mucha agua bajo el puente, la Argentina en 1995 por Ley 24.543 ratificó la Convención de las Naciones Unidas del Mar (CONVEMAR), donde entre otras cosas, se establecieron los límites marítimos de los Estados y el aprovechamiento de los recursos naturales en los espacios marinos y la explotación del mar territorial, la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y alta mar.

Fundaría “Bertie” la privatización del mar en que el recurso natural en el mar “se extingue” y que “los temas relacionados con el ambiente se resuelven con asignaciones del derecho de propiedad” y entendiendo que ello evitaría, por ejemplo, la extinción de las ballenas y, por cierto, no menciona la gravísima depredación de los millones de toneladas de especies pesqueras originarias del mar argentino en alta mar y Malvinas.

Bueno no queremos desilusionar a “Bertie” y a quienes consideran desopilante su novedosa idea: EL MAR DEL ATLÁNTICO SUR YA ESTÁ PRIVATIZADO.

Primero, reiteramos, existe la CONVEMAR a la que Argentina adhirió y por lo tanto debe ajustar sus procedimientos en el mar, incluso en alta mar, donde la Argentina no tiene jurisdicción.

Segundo, puede que no sepa “Bertie” y tampoco su Papá, pero todos los recursos pesqueros y petroleros en el mar argentino están concesionados en favor de empresas nacionales y extranjeras; incluso en el área de Malvinas, donde los británicos, que ocupan ilegalmente los archipiélagos y el mar, otorgan licencias pesqueras ilegales a unos 120 buques extranjeros para la explotación de estos recursos y extraen en este territorio nacional 250.000 toneladas anuales de productos pesqueros y, están iniciando también, la explotación de hidrocarburos; recursos estos últimos, que durante 2019 el gobierno argentino licitó cerca de 100.000 Km2 en el área austral y frente a Mar del Plata, para su explotación offshore, incluso en violación de la Ley 26.386 y 26.659.

Tercero, las empresas pesqueras argentinas, españolas, chinas, etc. radicadas en la Argentina están concesionadas para explotar el mar argentino y capturar a su riesgo unas 800.000 toneladas anuales de pescados, crustáceos y moluscos y la Autoridad de Aplicación argentina les otorga cuotas o autorizaciones y, como contrapartida, pagan derechos de captura, hacen inversiones, etc.

Cuarto, unos 500 buques chinos, coreanos, taiwaneses, etc., explotan unas 700.000 toneladas anuales de recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina en alta mar, cuya pesca depredadora no podría resolverse con la privatización, ya que son espacios marinos que están fuera de la jurisdicción nacional.

Quinto, del total de territorios marítimos e insulares argentinos, 1.639.900 Km2 (equivalente al 52% de la ZEE Argentina) están ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña (RUGB); otros 1.430.367 Km2 de la plataforma continental están en disputa con el RUGB, además de los espacios del Tratado Antártico.

Sexto, sabrá también “Bertie” que, además del régimen nacional, hasta las 12 millas la jurisdicción es provincial.

Todo el mar está privatizado o en manos extranjeras “Bertie”, lo que hace falta es una administración adecuada.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena. Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL). Autor de “Cien acciones para un Plan de Pesca y Reforma de la Ley de Pesca” (2023).

 

CINCO DESCENSOS INQUIETANTES EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL

Alberto Hutschenreuter*

geralt en Pixabay, https://pixabay.com/es/illustrations/globo-tierra-mundo-globalización-804939/

Hace ya un tiempo que las relaciones internacionales se extraviaron, es decir, no sólo se alejaron las posibilidades de configurar algún principio sobre el cual trabajar para forjar un orden, sino que los actores preeminentes e intermedios fueron tensando sus relaciones al punto de encontrarse en una situación de no guerra o confrontación indirecta, como Rusia y Occidente, o de umbral de riesgosas querellas, como China y Estados Unidos, China e India, Israel-Irán, etc.

Desde 2014, cuando Rusia anexó o reincorporó Crimea, la política internacional tomó un curso de descenso que acabó por profundizarse con los seísmos que implicaron la pandemia en 2020 y el «regreso» de la guerra interestatal en febrero de 2022.

Antes de aquel impacto de 2014 no había configuración internacional, pero durante la primera década del siglo hubo cooperación entre los poderes mayores, pues el reto que implicaba el terrorismo transnacional en buena medida los alineó. Por ello, el experto Zbigniew Brezezinski sostuvo que Rusia y China no podían sostener una línea de política exterior sin referirse a la amenaza del terrorismo.

Además, la crisis financiera de 2008 empujó a los poderes a cooperar para salir de lo que fue considerada una crisis superior a la de 1929. Pero desde entonces la cooperación descendió, al punto de que se considera que las políticas de contribución alcanzadas para afrontar dicha crisis fueron el último momento de cooperación internacional.

No obstante, el comercio internacional siguió su curso, convirtiéndose en ese sucedáneo de orden que no es orden, es decir, el comercio se basa en la inconveniencia de la ruptura de ganancias que todos obtienen de él, pero no supone un concepto o pauta internacional que puede verdaderamente anclar las relaciones de competencia, menos hoy cuando los componentes de un orden se han pluralizado, es decir, se volvieron más complejos, pues ya no bastan aquellos conceptos sobre los que se edificaba un orden.

En este sentido, muy pertinentes resultan las consideraciones que hace el experto Andrei Tsygankov en relación con las demandas o exigencias de la política internacional en el siglo XXI.

Sostiene este especialista de origen ruso, que la paz y el orden en el mundo dependerán cada vez más de negociaciones complejas sobre el equilibrio de poder y las diferencias culturales. Es decir, siendo ya el mundo no sólo un sistema completo, sino con varios actores en ascenso, un esquema de orden basado en el equilibrio no sería suficiente si no va acompañado de conocimientos y deferencias en relación con culturas. Es decir, el «poder blando» es un requisito para la construcción de un orden.

Pero la construcción de un escenario así no parece se encuentre cerca, pues lo que predomina es un desorden internacional confrontativo, una situación no solo de discordia, sino de políticas basadas en el interés nacional que corren muy por delante de las políticas de complementación, incluso en aquellos espacios internacionales amplios como el «lote» BRICS, donde el atractivo referente de «sur global» solapa intereses de los miembros más poderosos del heterogéneo grupo.

Tal situación podríamos resumirla en cinco descensos discernibles. Sin duda hay otros, pero intentemos reducirlos aquí.

  1. Descenso de las expectativas.

Hace tiempo que la realidad internacional fue restringiendo expectativas relativas con un curso internacional más previsible y menos inseguro.

Lo único real que queda en términos relativamente esperanzadores es la globalización del comercio, un dato importante porque implica un factor de inhibición de rupturas, pero no un factor infalible, pues se trata de un «orden» apoyado en ganancias económicas que puede no ser suficiente frente a las tensiones geopolíticas. De allí la exigencia de análisis más plurales en relación con el segmento geoeconómico.

De modo que se trata de un descenso que resiste, pues, aunque se advierte sobre la desglobalización, los problemas que afrontan las cadenas de suministro y la fuerza de la reorientación local de la economía; hay enfoques, como el del experto Ian Bremmer, que aseguran que se trata de una pausa, que la economía de China terminó de globalizarse y, por tanto, pronto volverá a ascender el comercio.

Por último, hay expectativas cuidadosas con la IA (Inteligencia Artificial), pues, además del reto que supone el posible curso «soberano» de dicha tecnología, las cuestiones habituales de la política internacional, es decir, la ambición, el temor, el poder, etc., podrían trasladarse a la tecnología y continuar la política internacional, es decir, la competencia y la incertidumbre de las intenciones, desde una nueva dimensión.

  1. Descenso de la cultura estratégica.

La predominancia de la rivalidad entre los poderes preeminentes, particularmente entre Estados Unidos y Rusia, ha ido alejando a ambos de lo que en tiempos de Guerra Fría honraron estratégicamente Washington y Moscú: el balance nuclear. Nunca permitieron, a pesar de la pugna, que las fisuras o las ganancias relativas de poder nuclear por parte de uno de ellos significasen un desequilibrio victorioso. Así se explican los tratados sobre eliminación y control de armas.

Pero tras el final del bipolarismo, esa cultura estratégica comenzó a descender. Estados Unidos posiblemente consideró que el duopolio estratégico nuclear lo restringía en el incremento de sus capacidades, que la cogestión estratégica con Rusia ya no era posible, y comenzó a retirarse de marcos regulatorios clave, por caso, el ABM (Tratado sobre Misiles Antibalísticos).

Poco a poco fueron surgiendo preguntas relativas con el verdadero estado del equilibrio nuclear entre ambos, pues las «salidas» de los dos de regímenes podría haber producido desajustes en la ecuación del terror y, por tanto, el mundo se habría acercado al escenario apocalíptico en el que un ataque no tendría (tal vez) respuesta.

Pero, además de esta situación entre los dos mayores concentradores de armas atómicas, los otros actores nucleares han aumentado y mejorado capacidades. De allí que Estados Unidos ha venido pugnando porque China sea parte del New Start, el único tratado entre Estados Unidos y Rusia que queda vigente y que se acerca al final de su fecha prorrogada en 2021.

En este marco, en un reciente trabajo publicado en la última entrega de la revista Foreign Affairs, los especialistas Keir Lieber y Dary Press consideran que el esfuerzo de otros actores nucleares está dirigido a compensar la debilidad de sus fuerzas militares convencionales.

  1. Descenso del respeto de la experiencia.

El pasado contiene las claves sobre qué hacer y qué evitar en materia de relaciones internacionales. Tal vez no se encuentre todo allí, pero seguramente hay lecciones vitales para evitar derivas disruptivas.

Consideremos la guerra en Ucrania, una confrontación entre dos pueblos eslavos que causó decenas de miles de muertos, sumió la región de Europa oriental en una nueva frontera de capacidades cada vez mayores y alejó el diálogo capital entre poderes mayores sobre los que recae la responsabilidad de pensar en una configuración internacional, si es que un orden es todavía posible.

La falla principal de esta guerra no se encuentra tanto en la sensibilidad geopolítica perpetua rusa ni incluso en el afán de la OTAN en llevar más allá la victoria en la Guerra Fría, sino en hacer lugar a la decisión «a todo o nada» por parte de Ucrania, un actor intermedio, de convertirse en parte de la OTAN. En otros términos, se rompió la jerarquía estratégica internacional (entre «los que cuentan»).

La experiencia nos dice que, a menos que exista un propósito solapado por parte de uno de los poderes para lograr ganancias de poder frente a su par con el fin de que este último resulte atrapado y se desangre en guerra, los actores de escala o «iguales estratégicos» tienden a evitar una situación que termine provocando no sólo desarreglos entre ellos, sino que pueda desembocar en una situación de colisión entre ellos.

  1. Descenso del multilateralismo.

Hace bastante tiempo que el denominado modelo institucional en la política internacional fue quedando se rezagado frente al modelo relacional. Dicho en términos algo más actuales, el modelo multilateral ha sucumbido frente al modelo multipolar.

Si bien las relaciones internacionales son, ante todo, relaciones de poder antes que de derecho, hubo muchos momentos donde se lograba una relativa complementación. Margaret MacMillan ha destacado esa situación durante los años veinte del siglo pasado. Incluso en tiempos de rivalidad bilateral existían compromisos para que el orden multilateral consiguiera desplegarse como el bien público internacional capital que es.

Pero ocurre que hoy no sólo el modelo de poder es muy predominante, sino que los propios poderes mayores están empeñados en hacer poco para que ello se modere; aun cuando suceden situaciones donde la amenaza no proviene de ningún Estado o grupo de Estados como sucedió con la pandemia, un fenómeno global que resultó insuficiente para impulsar un nuevo sistema supraestatal de valores.

En este contexto, la diplomacia sufre restricciones, pues el fuerte ascendente de poder interestatal acaba debilitándola aun cuando existen cursos de salida de crisis mayores, como sucedió antes de la invasión rusa a Ucrania.

  1. Descenso de liderazgos.

Esto último, pero también como epítome de todo lo que hemos visto, nos está diciendo que existe un fuerte descenso en relación con liderazgos capaces de poder vislumbrar horizontes en clave de orden e impulsar cursos de acción hacia ellos.

En términos de Henry Kissinger, en el mundo del siglo XXI no hay estadistas ni mucho menos líderes profetas.

Entonces, más que ante un descenso, estamos frente a una ausencia, lo que nos lleva a plantearnos si la complejidad de cuestiones del mundo de hoy más las cuestiones de cuño habitual no están dejando el mundo ante escenarios cerrados, anárquicos y peligrosos. Algo así como un moderno estado de naturaleza en el que todos disponen de confort, conectividad y adelantos sorprendentes, pero saben que están ante peligros que acechan y asechan y nadie sabe cómo evitarlos.

Una típica situación de aquello que Adam Sweidan ha denominado un «elefante negro», es decir, una combinación de un «cisne negro» (un acontecimiento inesperado o improbable de gran impacto) y el gran elefante en el cuarto (un problema visible para todos, del que nadie quiere hacerse cargo aun cuando se sabe que tendrá consecuencias devastadoras).

Frente a esta situación, las conjeturas nos llevan a territorios donde se cruzan lo real y lo ficcional, pues bien podríamos considerar que las capacidades humanas resultan insuficientes para lograr liderar o gestionar, y que solo con la asistencia tecnológica quizá podríamos hacerlo.

Entonces, las preguntas comienzan a ser más que los intentos de respuestas. Porque, por caso, podría ocurrir que la IA, lo que se denomina una IA fuerte o general, nos proporcione cursos de acción correctos siempre y cuando se abandonen patrones arraigados. Es decir, ¿aceptarán los gobiernos situaciones con las que no están de acuerdo? Por caso, el control no humano de las armas estratégicas, o la desconcentración de insumos tecnológicos mayores, por ejemplo, semiconductores, para alcanzar en determinados segmentos de la economía global un mayor dinamismo, seguridad y mejor funcionamiento.

¿Se aceptarán liderazgos no humanos o semihumanos que impulsen decisiones que impliquen renunciamientos relativos con no adoptar nuevas bases o concepciones estratégicas porque ello crearía inestabilidad regional? ¿Sería aceptable ello para una alianza político-militar?

Más allá de los gobiernos, ¿aceptarán las empresas sacrificar ganancias en pos de un orden basado en un mayor reparto internacional de justicia económica?

Esto último resulta interesante, pues ello podría crear un nuevo tipo de rivalidad en las relaciones internacionales: entre las empresas tecnológicas y los Estados, la «tecnopolaridad». De acuerdo con el ya citado Ian Bremmer, se diferencia de las nociones tradicionales de poder global en que la soberanía y la influencia no están determinadas por el territorio físico y el poder militar sino por el control sobre los datos, los algoritmos y los servidores.

Como podemos apreciar, los descensos abordados aquí nos llevan a plantearnos preguntas pertinentes en relación con el mundo que nos aguarda. Ello siempre sucede cuando estamos en una situación de inflexión en la historia. Pero hoy por vez primera nos hallamos más allá de un punto de inflexión. Como dijo un ex funcionario estadounidense, ante cosas que no sabemos que no sabemos.

* Alberto Hutschenreuter es miembro de la SAEEG. Su último libro, recientemente publicado, se titula El descenso de la política mundial en el siglo XXI. Cápsulas estratégicas y geopolíticas para sobrellevar la incertidumbre, Almaluz, CABA, 2023.

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