Otro riesgo para los productores locales es que parte de la producción de las granjas «chinas» sea volcada al mercado interno, con precios por debajo del costo de producción.
De acuerdo con a la información brindada por Cronista Comercial[1], el plan de instalar granjas de cerdos chinas en Argentina sigue su marcha.
Los políticos continúan con la iniciativa, sin importar qué daño puedan provocar.
Como por ejemplo, mandar a la quiebra a los productores locales de porcinos.
La producción local de carne de cerdo crece sin pausa en la última década. En base a inversión propia, básicamente reinversión de rentabilidad, el sector creció al 8% anual. Al límite biológico, cuando se crece con madres propias.
Este tema no es menor. No importar animales nos ha permitido mantener la sanidad del rodeo.
Uno de los grandes puntos oscuros del proyecto sostenido por Cancillería y el embajador Vaca Narvaja es el riesgo de terminar como China o Alemania. China nunca dio a conocer las razones por las cuales debió sacrificar millones de animales ni cuáles medidas tomó para evitar una repetición del evento. Ya sufrió dos pandemias porcinas (amén de aviares) en menos de diez años.
En las discusiones previas, uno de los interesados en este proyecto sostuvo, en un primer momento, que no pensaban importar madres. Como al mismo tiempo proponía construir un lazareto, me permití dudarlo. Luego resultó que sí, que iban a importar, pero no de China sino de Canadá.
El proyecto propone cría intensiva, con concentraciones de 12.500 individuos cada una. Para que tengamos una idea, un cerdo es en peso, en cantidad de comida y en cantidad de desechos, como un humano. Más de cien kilos, comida, orina, heces[3]. Una granja de 12.500 cerdos tiene el impacto ambiental de una ciudad de 12.500 humanos. Con la única diferencia que, pobrecitos, los tienen más confinados. Toneladas de granos, hectolitros de agua, toneladas de desechos orgánicos. Diarios.
Los que vienen con esta idea sostienen contar con todas las respuestas. Magia. Van a tratar las heces y con eso generar energía, van a comprar soja y maíz y generar burlanda y pellets.
En sí, no tiene nada de malo. La gente de Río Cuarto, en Córdoba, lo hace desde hace años, con comprobado éxito.
El problema es que esto lo van a dirigir chinos con método chino. El mismo método que provocó la enfermedad de millones de animales y que concluyó con el sacrificio de cientos de millones de ellos. Una crueldad fruto de la falta de higiene. ¿Esto queremos importar? ¿A cambio de qué?
La nota de Dinatale es muy interesante. Informa que actualmente en el Chaco producen carne de cerdos y la venden a China.
Una relación clara y limpia. Los chaqueños ofrecen un producto de calidad, con condiciones sanitarias impecables. Lo venden al mundo. Clientes satisfechos lo compran. Ésa es la única relación sana. Toda otra es enferma y por lo tanto para desconfiar.
Si el gobierno chino está preocupado por la disponibilidad de volúmenes —duda razonable si tenemos en cuenta que el gobierno argentino prohibió las exportaciones de carne vacuna, restricción que afectó particularmente al comercio con China— lo que debe solicitar son contratos de compra con cláusulas de abastecimiento.
La actual iniciativa tal como está descripta en el Cronista Comercial proporciona un riesgo gigantesco para los actuales productores locales de cerdo.
El gobierno extranjero contará con garantías a diferencia de los locales: exenciones impositivas, exenciones de aranceles aduaneros, excepción de liquidar divisas por exportación (al igual que las mineras y las petroleras).
Otro riesgo para los productores locales es que parte de esta producción sea volcada al mercado interno, con precios por debajo del costo de producción. Perdón, del costo de producción de los locales. Quienes, a consecuencia de estos actos, entren en dificultades económicas, no tendrán alternativa sino vender sus madres. Justo, justo lo que este emprendimiento del gobierno chino en conjunto con Vaca Narvaja-De Mendiguren-Kulfas necesita.
Con las “fábricas” chinas de cerdos, los productores locales van a vivir con el corazón en la boca. Serán furgón de cola para satisfacer la demanda externa y rogarán todos los días que parte de la producción no termine en el mercado doméstico.
Amén de alguna genialidad del gobierno argentino de turno, como “prohibir” las exportaciones para forzar la “baja de precio” en el mercado doméstico. ¿Les suena?
Será un riesgo también para quienes producen otras carnes de exportación, ya que nuestros compradores sospecharán de la condición sanitaria de nuestro país con estas “fábricas” instaladas en Argentina.
Sabemos los millones de dólares que cuesta cada año vacunar contra la aftosa. ¿Quieren tener una “aftosa 2” con los chanchos?
Si la enfermedad se extiende a Paraguay, Brasil o Uruguay ¿vamos a pagar resarcimientos?
Entiendo la posición del gobernador del Chaco. Prometen trabajo. Pero realmente, ¿360 puestos de trabajo valen la pena todos los riesgos que la provincia toma? ¿360 x 3 = 1.080 puestos de trabajo valen la pena?
¿No es mejor exigirle al gobierno central rentabilidad para los actuales productores así pueden crecer en su métier en lugar de comprarse todos los boletos para una pesadilla zoosanitaria?
¿No es mejor que el gobierno del Chaco exija para sus productores las mismas condiciones que Cancillería y Kulfas están dispuestos a regalarle al gobierno chino?
¿Qué podría pedir el gobernador del Chaco para incentivar la cría de cerdos en su provincia?
Que los productores no tengan la obligación de liquidar los dólares en el BCRA (privilegio que van a tener las granjas chinas).
Que los frigoríficos no deban liquidar dólares de exportación en el BCRA.
Créditos del Banco Nación y BICE para plantas de biodiesel y biodigestores[4].
En resumen, lo mismo que Kulfas-De Mendiguren-Cancillería van a darle a los chinos (con la nuestra).
El acuerdo Chaco-China debería consistir entonces en compromisos de provisión por nuestra parte y de compra y pago por la contraparte.
De esa forma se garantiza trabajo, rentabilidad y control sanitario para los chaqueños.
Los argentinos producimos. Los chinos compran. La cosa sana.
El negocio como está planteado es claro: comprar el maíz a precio doméstico (con dólar a $ 95 y detraída la alícuota del derecho de exportación) y disponer de dólares de $ 180 para pagar sueldos, combustible y maquinaria. En esas condiciones cualquiera está dispuesto a invertir.
Las cámaras del sector deberían tomar nota y ponerse en pie de guerra. Tener en cuenta las siguientes premisas: a. los funcionarios mienten, b. los funcionarios mienten siempre, c. los funcionarios son malas personas; desprecian y detestan a los productores argentinos, d. el ministro Kulfas ha demostrado la verdad de las premisas a, b, c en su tratamiento de los cierres de exportaciones de carne vacuna donde ha tenido y tiene un papel activo en la destrucción de valor y en perjudicar a los productores para favorecer a dos o tres operadores.
Los productores locales de carne porcina, organizados en sus cámaras, podrían impedir la instalación de estos complejos productivos. Probablemente con un amparo o una medida de no innovar.
Su fundamento es:
riesgos sanitarios a la luz de lo sucedido en China y en Alemania (con los mismos métodos que se quieren imponer en Argentina).
riesgo de dumping a la producción local,
insuficiencia de madres.
riesgo de importación de animales vivos.
deslealtad en el tratamiento impositivo, crediticio y cambiario.
Si los productores argentinos no toman en serio los riesgos de que se instalen estas plantas, pueden despedirse del dinero invertido. Los tendrán vendiendo a costo (como los tamberos), trabajando a riesgo y ganando 1% sobre capital. O condenados a vender carne en negro para subsistir. En resumen, en pocos años, van a perder todo. Las únicas granjas que sobrevivirán serán las de propiedad del gobierno chino y alguna otra propiedad de funcionarios públicos.
No es descabellado. Después de todo, la principal cerealera argentina es propiedad del gobierno chino. ¿Por qué no tendrán en un futuro el monopolio de la producción y exportación de carne porcina?
* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).
¿Existe una correlación entre la pandemia de Covid-19 y el cambio climático?
Aparentemente no. Se supone que el virus se debilita con las altas temperaturas y —a diferencia de los meses de invierno, cuando las personas permanecen más en el interior (una situación que favorece las infecciones)— en el verano las personas tienden a permanecer más al aire libre o en habitaciones constantemente ventiladas y, por lo tanto, a estar menos expuestas a la agresión viral.
Un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts muestra que un clima templado debería inhibir la vitalidad del virus, pero la propagación de casos en el hemisferio sur muestra que este patógeno es más resistente al calor que los virus de la influenza “tradicionales”. Ahora, con la llamada “variante Delta”, el número de infecciones parece estar aumentando en toda Europa, una señal de que el virus mantiene su agresividad incluso a altas temperaturas.
De hecho, según muchos expertos y estudiosos, la pandemia que ha provocado una crisis global puede estar relacionada con el cambio climático en la medida en que este último está relacionado con el aumento de las tasas de contaminación causado por el uso desproporcionado de fuentes de energía no renovables (en primer lugar, el petróleo y el carbón). La contaminación del aire, a su vez, causa daños al sistema respiratorio, especialmente en los sujetos más débiles que representan el 90% de las víctimas de Covid-19.
Dicho daño puede considerarse corresponsable de las consecuencias letales del síndrome de la gripe. En agosto de 2020, los académicos que participaron en el Congreso sobre la relación entre “los factores climáticos, meteorológicos y ambientales y la pandemia de Covid-19”, organizado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), llegaron a la conclusión de que la pandemia “refleja el estado de tensión entre el hombre y la naturaleza”.
Según muchos de los investigadores que participaron en el Congreso de la OMM, las consecuencias más graves de la infección por Covid-19 se produjeron en pacientes expuestos con mayor frecuencia al aire contaminado por dióxido de carbono.
Aunque no se ha alcanzado un consenso científico unánime sobre las posibles interrelaciones entre la pandemia y el cambio climático, estudios autorizados muestran que el incremento medio de las temperaturas globales aumenta la capacidad del virus para propagarse, también debido al aumento de las precipitaciones y a la tasa media de humedad, ya que estos últimos factores estimulan la viabilidad y la resistencia del virus.
Según el “Quinto Informe de Evaluación” del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el aumento medio de la temperatura y las precipitaciones ha alterado la distribución y propagación de los vectores patógenos. Estos factores, relacionados con el aumento de la movilidad de la población y con los cambios en el hábitat de algunas especies animales (como los murciélagos) causados por el hombre, pueden considerarse corresponsales de la velocidad con la que el virus Covid-19 se ha propagado en todos los continentes, particularmente en áreas donde hay mayores niveles de industrialización y contaminación del aire por CO2.
Debido al impacto de la pandemia en la producción industrial y en la economía mundial, la tasa de contaminación ha disminuido, en general, también porque la brusca desaceleración impuesta a la producción y el consumo ha contribuido a la disminución de las emisiones de CO2 a la atmósfera que, solo en China, en los primeros cuatro meses de 2020 disminuyeron un 10,3%, mientras que a nivel mundial el descenso fue del 5,8%.
Ahora, gracias al éxito de la campaña de vacunación que en Europa está alcanzando niveles aceptables para la seguridad colectiva, muchos países, entre ellos Italia, están preparando —con un nuevo impulso productivo— la recuperación de la economía, interrumpida por los efectos de la pandemia. Como se puso de relieve en los trabajos del reciente G20 en Venecia, esta recuperación partirá de un nuevo compromiso con la producción de energía con fuentes renovables y con la disminución progresiva y marcada del uso de fuentes contaminantes, como el petróleo y el carbón.
Como se ha visto anteriormente, la pandemia ha causado al menos un efecto secundario positivo, a decir, la disminución de las emisiones de carbono a la atmósfera. Esta puede ser la oportunidad para un nuevo “renacimiento energético”, destinado a perdurar en el tiempo y a hacer que los modelos de producción sean más coherentes con el medio ambiente y, como resultado, con la salud pública.
Los protagonistas de este cambio de paradigma en la producción industrial serán las fuentes de energía renovables, incluyendo la energía marina y el hidrógeno.
En agosto del año pasado, como parte del ambicioso programa de desarrollo denominado “European Green Deal», la Unión Europea lanzó una verdadera “Estrategia del Hidrógeno” en la que se hace hincapié en que el hidrógeno “limpio” (es decir, el que se extrae del agua a través de la electrólisis) debe ser una parte integral de la transición ecológica prevista y financiada por el “Plan de Recuperación”, con el objetivo —en el muy corto plazo— de producir, para 2024, 6 GW por año de energía “verde” de electrólisis de hidrógeno.
China también se está moviendo concretamente en esta dirección, gracias no solo al compromiso asumido por el presidente Xi Jinping, también en el G20, de reducir drásticamente las emisiones de carbono para 2030 en cumplimiento del Acuerdo de París de 2012, sino también al trabajo del joven Ministro, Lu Hao, que dirige un Departamento que incluye seis Ministerios anteriores y está a la vanguardia en la estrategia de conversión ecológica de toda la producción china.
Esta estrategia prevé el uso más amplio de la energía producida por el movimiento de las olas y las corrientes marinas. Es en este contexto que el Ministro Lu Hao ha ordenado la creación, en Shenzhen, del “Centro Nacional de Tecnología Oceánica” (NOTC), un centro para el estudio y desarrollo de tecnologías avanzadas para la producción de energía “verde” a partir de las mareas, energía abundante y limpia que puede utilizarse ampliamente para la producción de hidrógeno. Este último, de hecho, requiere grandes cantidades de electricidad que, cuando se produce con el uso de sistemas tradicionales, como el petróleo o el carbón, no contribuye a mejorar las condiciones ambientales.
Con el uso de la energía marina para activar las células electrolíticas necesarias para “separar” el hidrógeno del oxígeno, se puede crear un ciclo de producción “virtuoso” mediante la extracción de hidrógeno del agua con energía suministrada «a cero kilómetros» del agua misma.
Las corrientes eléctricas del mar se pueden producir con convertidores de energía; con extractores de energía de las mareas; con convertidores térmicos que explotan las diferencias de temperatura a varias profundidades, así como con herramientas que pueden explotar incluso las diferencias de salinidad.
Con esta tecnología y equipos se pueden extraer enormes cantidades de energía sin causar ningún daño al medio ambiente o a la flora y fauna marinas y las emisiones de CO2 a la atmósfera se reducirán en miles de millones de toneladas.
Esto no es ciencia ficción, sino una realidad tangible: cada océano tiene un potencial estable de sobreabundancia de energía que se puede extraer de las olas, las corrientes y las mareas, energía a costos más bajos que los de las otras energías renovables.
Incluso el Mediterráneo debe considerarse una excelente fuente potencial de energía marina.
En Rávena ENI ya ha puesto en funcionamiento el «Inertial Wave Converter», un convertidor de energía de las olas diseñado para extraer 50 Gigavatios del movimiento cíclico de ondas, corrientes y mareas.
Junto con Escandinavia, Italia es el líder europeo en la investigación y aplicación práctica de estas tecnologías y su uso en la producción de hidrógeno a través de la electrólisis, con un proyecto piloto en el estrecho de Messina.
En todo el mundo, con China a la cabeza, actualmente hay más de cincuenta proyectos activos para la investigación y producción de energía limpia a partir del agua de mar, parte de los cuales se dedica a la futura producción de hidrógeno verde. En definitiva, todos estos proyectos están dedicados a reconstruir una relación entre el hombre y la naturaleza que, lejos de soñar con un “decrecimiento placentero”, es decir, un crecimiento negativo sostenible, pretende conseguir un modelo de desarrollo coherente con las necesidades de producción, pero también con la necesidad ineludible de “volverse verde”.
Estamos saliendo de una crisis sanitaria y económica muy grave causada por una pandemia que —como afirman investigaciones y estudios científicos autorizados— se ha generalizado y ha sido más letal por el cambio climático y la contaminación ambiental.
Si, como podemos prever, estalla una nueva pandemia en unos pocos años, será bueno que el mundo esté preparado, habiendo hecho que el ecosistema sea más saludable y limpio para dificultar la propagación de nuevos virus con una estrategia de prevención global, también a nivel ambiental y climático.
* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.
Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.
Intersección de Arribeños y Mendoza, Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Argentina
En el siglo XIX una fuerte inmigración de ciudadanos chinos llegó a Estados Unidos por la llamada fiebre del oro para trabajar en las minas y también para trabajar en la construcción del ferrocarril transcontinental.
Según algunas estadísticas se dice que llegaron entre los años 1852 y 1880 aproximadamente 130.000 ciudadanos chinos a San Francisco, Estados Unidos, quienes fundaron y se asentaron en sus propios poblados en los que mantuvieron sus propios hábitos, costumbres y cultura.
Hubo varios asentamientos de este tipo en Estados Unidos a los que se les llamó Chinatown.
Estos Chinatown aunque evolucionaron y se modernizaron, aún hoy sus habitantes, continúan con las costumbres, prácticas y ceremonias de su cultura constituyéndose en un centro de atracción turística por excelencia.
En la Ciudad de Buenos Aires se le llama Barrio Chino a un pequeño centro comercial mixto que se extiende por la calle Arribeños entre las calles Juramento y Mendoza. Pero ¿es así? ¿Es un barrio chino? ¿Un Chinatown? ¿O es una imaginaria y fantasiosa quimera del alquimista de la tierra nacional?
Inicio y desarrollo del cuento chino
En noviembre del 2001, la República Popular China se incorporó como el país/miembro 143° en la Organización Mundial del Comercio, lo que le permitió competir abiertamente con sus iguales en Occidente.
Durante la gestión de Néstor Kirchner, en el año 2004, se refrescó el vínculo argentino con la República Popular China afianzándose con la firma de convenios binacionales que incluían según el discurso de Néstor Kirchner:
…nos interesa la participación o colaboración en la construcción de centrales de potencia y reactores de investigación, junto con la provisión de combustibles de mayor densidad para reactores de investigación y centros de medicina nuclear, así como el desarrollo de un reactor innovativo conjunto.
En el área de transporte, con un acuerdo de servicios aéreos, se facilitará el establecimiento de los vínculos entre ambos países, y debemos trabajar activamente en el campo del transporte y mejora del parque ferroviario, con la finalidad de impulsar el desarrollo del sector y coordinar acciones para la reactivación de talleres ferroviarios.
En el año 2005, en la Ciudad de Buenos Aires, durante la gestión Ibarra/Telerman, el Frente Popular para la Victoria y el Frente Compromiso para el Cambio representados por los entonces Diputados Claudio Ferreño y Marcelo Godoy respectivamente, presentaron tres proyectos de Ley en la Legislatura Porteña para la creación del Barrio Chino.
Proyecto 402/2005. “Denomínase a los fines turísticos y promocionales Barrio Chino” al perímetro comprendido entre Av. Juramento, Arribeños, Av. Monroe y Montañeses.”
Proyecto 403/2005. “Denomínase ‘Paseo del Pueblo Chino’ a la calle Arribeños en el tramo comprendido entre Av. Juramento y Av. Monroe”
Proyecto 404/2005. “Declárase Vía Pública para uso exclusivo peatonal durante los días sábados y domingo de 11 hs. a 20 hs. y festividades del Año Nuevo Chino a la calle Arribeños en el tramo comprendido entre Av. Juramento y Blanco Encalada.
La diferencia entre los tres proyecto no era sólo el nombre sino también el perímetro o superficie que abarcaba cada uno. Las calles Juramento y Arribeños figuraban en los tres proyectos y en esa intersección de calles se encuentra la Estación de Ferrocarril denominada Belgrano C.
Los tres fueron rechazados.
En el año 2006 “un grupo de comerciantes orientales con actividades en la calle Arribeños y Juramento del Barrio de Belgrano”, al menos así se presentaron, hicieron una nueva solicitud para la creación del Barrio Chino.
Esta solicitud fue desestimada por la Secretaría de Planeamiento, la que además rechazó considerar al sector como barrio chino porque, “… no correspondía a la verdadera estructura poblacional del barrio el que está compuesto en su inmensa mayoría por habitantes que nada tienen que ver con el supuesto origen oriental. Definió a este lugar como un lugar comercial de productos orientales desarrollado en dos cuadras y asimilable a otras zonas comerciales de la Ciudad” (Informe 0983/DGIUR/2006).
Cabe destacar que según el INDEC, en el censo del 2001, en Argentina había únicamente 4.184 ciudadanos chinos y 3.511 ciudadanos de Taiwán distribuidos en el territorio nacional.
Tampoco tuvieron éxito las gestiones realizadas desde Sede de la Comuna 13, para convertir en peatonal la calle Arribeños entre Juramento y Mendoza, dado que la Dirección de Tránsito lo consideraba inviable por el caos de tránsito que ocasionaría.
En el año 2006 ante una nueva solicitud de instalar un Arco Chino en Belgrano C el Departamento de Urbanismo lo rechaza haciendo referencia al informe de la DGIUR antes descripto. La noticia de esta instalación provocó un fuerte rechazo de los vecinos de Belgrano C que entendieron que se estaba transfigurando su centenario Barrio por una suerte de incompresibles manejos.
En 2007 la instalación del arco fue nuevamente rechazada por la Comisión de aceptación de Donaciones de Monumentos de la Legislatura Porteña.
En el 2008, una aún inexplicable y/o inexistente ONG denominada “Federación de Reunificación Pacífica de China en Argentina”, la cual no estaba siquiera inscripta como tal en la Inspección General de Justicia (IGJ), presenta una solicitud al Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires, invocando actuar en representación de la “Comunidad China en la Argentina” diciendo que se haría cargo de la provisión y ejecución de la instalación de la (ahora) “Arcada” en el barrio chino, y que también se ocuparía de su mantenimiento.
Cabe destacar que en el Expediente 49.736/2008 se habla de “Arcada” y no de Arco Chino, el cual —como ya fue mencionado— fue varias veces rechazado.
Este documento fue firmado por Yuan Jian Ping quien luego fuera diputado por el Pro durante el período 2015/2019.
Esta solicitud ratifica que la “importación” del controvertido y conflictivo Arco Chino, ahora “Arcada”, no se hizo por vía diplomática como dijeran algunos medios, y pone en duda si fue o es un regalo de la República China a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) como se dijo en el discurso de su primera inauguración.
En este mismo período, el Defensor del Pueblo Alejandro Amor, presenta en la Legislatura Porteña un proyecto de Ley para el cambio del nombre de la calle Munich por el de China, desatendiendo los numerosos reclamos vecinales y de ONG’s al respecto a los que nunca les dio respuesta, agravando aún más el conflicto entre vecinos, ONG’s y Asociaciones Civiles versus el Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Y así fue que, los vecinos encolumnados en las ONG’s y Asociaciones Civiles extrapartidarias, concurrieron a las audiencias públicas de la Legislatura Porteña, rechazando el cambio de nombre de la calle Munich. Al final la Legislatura porteña rechazó el proyecto presentado por del Defensor del Pueblo.
En ésa misma época y sin dar descanso a los ciudadanos argentinos, se presentaron proyectos en la Legislatura para cambiar el centenario nombre de la Estación Belgrano C por Estación Barrio Chino o Estación Shanghai. Aunque quedó el cartel Estación Belgrano C, lo que antes era Barrancas de Belgrano ahora pasó a ser “Paseo Beijing”.
Los vecinos de Belgrano C, estaban desolados al ver lo que estaba pasando en su barrio que, además, durante la reconstrucción de la Estación de Tren Belgrano C, ésta fue despojada de toda su centenaria historia, patrimonio histórico, placas conmemorativas y recordatorias colocadas amorosamente por belgranenses y asociaciones civiles.
Placas y patrimonio histórico que nos contaban de las personas que allí trabajaron, que participaron del Barrio de Belgrano C y de la Estación de Tren; hablaban de inauguraciones, fechas patrias y hasta de actos heroicos como la placa conmemorativa que colocó el Centro Católico de Belgrano en el año 1929 en memoria del acto heroico de José Nicodemo Daniel Cenderezza, guardabarrera que salvó la vida de varios niños. Le quitaron a su estación de Belgrano C toda su identidad argentina-belgranense.
En el año 2008, Cristina Fernández de Kirchner conforma el Plan Estratégico Territorial (P.E.T.), concebido como el instrumento de planificación para guiar el despliegue de la inversión pública y privada y ordenar el territorio, en el cual queda reflejada la importancia estratégica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Ese mismo año se sancionó la Ley 26,352/2008 mediante la cual se crearon las sociedades Administración de Infraestructura Ferroviaria Sociedad del Estado (ADIF SE) y la Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado (SOF SE).
Asimismo, Cristina Fernández de Kirchner propuso en uno de sus discursos la adopción del Plan de Acción Conjunta con la República Popular China y, cito textual, “… que esta asociación integral pasa a conformar la relación entre China y Argentina en una verdadera política de Estado”.
En 2009 Cristina Fernández de Kirchner firmó un acuerdo confidencial y secreto con la República Popular China mediante el cual hace entrega a China de la suma de 10.200 millones de dólares a cambio de 70.000 millones de Yuanes “y que sólo se dará a conocer su destino cuando se los utilice”.
Ese mismo año 2009, tuvo lugar la primera inauguración del controvertido Arco Chino / Arcada, con entrada por la calle Arribeños, y que según se dijo de manera confusa a través de medios de comunicación y algunos funcionarios, había sido traído desde China con el aporte y apoyo de la asociación de comerciantes del denominado “barrio chino”.
Esta primera inauguración se realizó con autoridades y funcionarios de ambos países, quienes ignoraron el conflicto existente para su instalación con las normativas argentinas y con las de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En el año 2012, por Ley 1,382/12, se creó la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), con poder de Administración y Disposición de los Bienes del Estado.
En 2016, el Jefe de Gobierno de la CABA Horacio Rodríguez Larreta, hizo una segunda inauguración en la intersección de las calles Arribeños y Juramento y, para eludir cualquier incidente respecto a si es Arco o Arcada y por supuesto para no aludir al inexistente Barrio Chino, Rodriguez Larreta, “ el Alquimista”, inauguró “El entorno del barrio chino”.
En esta segunda inauguración participaron además del Jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Vicejefe Diego Santilli y el embajador de la República Popular de China, Yang Wanming.
En su discurso, Horacio Rodriguez Larreta, trató a este inexistente barrio chino,“como un símbolo para la comunidad china y para que podamos disfrutar de su cultura”, frases que comenzaron a repetirse incluso en la licitación del Viaducto Mitre.
Con respecto a la comunidad china, así como en el censo del 2001 había 4.000 inmigrantes chinos, el censo del 2010, mostró que repartidos en el territorio Nacional había 8.929 inmigrantes chinos y 2.875 de Taiwán, lo que suma 11.804 originarios del país asiático.
La Ley Argentina respecto a la nacionalidad es Ius Solis, por lo que todos los hijos de inmigrantes nacidos en Argentina son ciudadanos argentinos.
La República Popular China considera que todo hijo de emigrante chino nacido en países con ley Ius Solis, son de nacionalidad del país en el cual nació. Significa que China reconoce como argentinos a los hijos de chinos nacidos en nuestra tierra.
Ahora bien, ¿cómo es que se llega a los 120.000 integrantes de la comunidad china que dice el gobierno argentino o a los 180.000 integrantes que dicen en la embajada china?
Esta investigación no ha encontrado registros oficiales que avalen esta cifra, como tampoco algún registro que avale el aumento exponencial de la tasa de natalidad de la comunidad china-argentina.
Estas demostraciones hacia la R. P. China comenzaron a cristalizarse en forma contundente cuando se aprueba el nuevo Código Urbanístico para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
El Jefe de gobierno de la CABA junto con su Vicejefe Diego Santilli, desde los comienzos de su primera gestión, inició una carrera contra el tiempo para modificar el Código de Planeamiento Urbano Ley 449/2000, invocando la necesidad de unificar en un sólo código las modificaciones que se habían efectuado a lo largo de su vigencia. Modificaciones muchas efectuadas como “excepciones” por la DGIUR de manera discrecional, ya que no habían pasado por la Legislatura porteña.
Horacio Rodriguez Larreta, “el Alquimista”, estaba urgido por sancionar el nuevo código urbanístico por los convenios que ya había firmado con anterioridad a la sanción de esta ley y en los cuales se comprometía al redestino comercial de los viaductos.
(Expediente 2.892-J-2018:APRUÉBASE EL CONVENIO SUSCRIPTO ENTRE EL G.C.A.B.A Y LA AGENCIA DE ADMINISTRACIÓN DE BIENES DELESTADO PARA EL DESARROLLO DE LOS NUEVOS BAJO VIADUCTOS FERROVIARIOS.)
Y fue así que el Jefe de Gobierno junto al Vicejefe, convocaron a reuniones participativas con los vecinos de la CABA, con la excusa de conocer sus necesidades, preocupaciones y propuestas para la modificación del Código de Planeamiento Urbano
En noviembre de 2018, la Legislatura porteña sancionó un incomprensible Código Urbanístico bajo la Ley 6.099/18.
Los vecinos de la CABA que asistieron a las reuniones convocadas por H. R. Larreta y Diego Santilli, se vieron defraudados al no ver reflejadas en el código sus propuestas e inquietudes, y entendieron que la campaña de cambio de código fue únicamente para crear un nuevo Código Urbanístico con un apartado que antes no existía.
El nuevo Código Urbanístico crea un apartado bajo el número 3.17.2 denominado Bajo Viaductos Ferroviarios e incorpora a los Bajo Viaductos FFCC Mitre, FFCC San Martín y FFCC Belgrano S como un elemento urbanístico nuevo en la CABA.
En el 2019 la AABE licita los Bajo Viaductos mediante la cual, entre otras cosas, se concede en licitación por 30 años y con 5 años de gracia, los terrenos bajo viaductos a $ $ 60.- (sesenta pesos ) el m2. Y no es casualidad, desde el discurso de Néstor Kirchner, era la primera vez que se daba la “conjunción partidaria” de que Nación y Ciudad pertenecieran a la misma extracción partidaria.
La concesión fue otorgada al monotribustista Sang Hak Choe quien acreditaba tener ingresos de $ 30.000 (treinta mil pesos) mensuales y por no tener otro tipo de credenciales y/o acreditaciones comerciales, depositó en alguna repartición la suma US$ 200.000.- como garantía del cumplimiento.
Así fue que a través de la AABE, con ADIF SE y SOFSE, la Nación Argentina concedió las tierras de los Viaductos para su uso a $ 60.- el m2 para el destino que Sang Hak Choe logre habilitar ante la CABA.
Tanto Sang Hak Choe, como el que obtuvo el 2° puesto, presentaron proyectos que involucraban intereses chinos
Sang Hak Choe propone un “Centro de Exposición Permanente de la Industria de China” y el segundo proponía además un Centro Cultural Chino.
Lo cierto es que se gestionó desde la CABA y con la Legislatura porteña un “mega shopping” o un mega centro de exposición industrial, cultural y/o de operaciones administrativas comerciales permanente del país asiático de 4 km de extensión que atraviesa la Ciudad de Buenos Aires.
Dada la gravedad de semejante propuesta que destruiría totalmente al medio ambiente, parques, clubes y plazas, reduciría dramáticamente los espacios verdes y generaría un impacto ambiental tremendo por la circulación y estacionamiento de autos, camiones de abastecimiento, ruidos, aumento exponencial de actividades y presión demográfica, afectando el área en no menos de un radio inferior a 5 km; ese mismo año 2019, la Asociación Civil Patrimonio de Belgrano, presentó un Recurso de Amparo ante la Justicia (Expte. N° 69.260/2019) al que se adhirieron ONG´s, vecinos y asociaciones civiles.
Actualmente sigue radicado en la Suprema Corte de Justicia a la espera del dictamen judicial.
Es importante destacar que hay una situación poco clara aún en la propia concesión y que no se sabe siquiera la verdadera magnitud de las tierras concedidas ya que los pliegos de la concesión se realizaron con trazados de líneas rojas sobre fotografías aéreas, sin mensura ni denominación catastral. Y es por eso que las superficies en cuestión varían a lo largo del pliego.
La concesión efectuada por la Agencia de Administración de los Bienes del Estado (AABE) en sintonía con ADIFSE y SOFSE, no cumple con ningún requisito de planimetría, cartografía, arquitectura, catastro ni mensura. Es más, la AABE hace mención a la palabra “croquis”.
Por ejemplo en este croquis de la concesión, pareciera que también licitaron parte de las canchas de tenis.
«Barrio Chino»
¿Chinatown? o ¿City China?
El monotributista Sang Hak Choe ganador de la licitación del Viaducto Mitre, no propone ni menciona un “Barrio Chino” como centro turístico cultural; Sang Hak Choe propone un “Centro de exposición permanente de la industria y tecnología China” y que incluye a la Estación de Belgrano C, y al sector mal denominado Barrio Chino.
Esta nueva versión de transfigurar a Belgrano C y a los 4 km del Viaducto Mitre en un centro de exposición permanente de la industria y tecnología china, pone en agenda quién/quiénes son los verdaderos beneficiados de este absurdo y lo que realmente implica.
Un Centro de Exposiciones y/o de Operaciones comerciales administrativas para un actor que tiene inversiones en Argentina en FFCC, hidrovía, minería, petróleo, gas, exploración espacial, energía nuclear, construcciones de presas hidroeléctricas, granos, alimentación, etc., y con quien además estamos endeudados, sería un muy buen gesto concederle una de las mejores tierras de la Ciudad de Buenos Aires incluyendo a uno de los históricos y más tradicionales barrios de la Ciudad de Buenos Aires y por qué no de la Argentina, como lo es el Barrio de Belgrano, con una población de clase media y clase media alta, con muy bajo índice de delito, perfectamente comunicado con los centros de poder, del Gobierno Nacional y de la CABA.
En vista al año 2023, que se vislumbra nuevamente la “conjunción partidaria” Nación-CABA, “El Alquimista”, Horacio Rodriguez Larreta, con la Jefe de la Comuna 13 Florencia Scavino en sintonía con el Comunero de la Comuna 13 Yuan Chi Cheng, han redoblado sus esfuerzos y han extendido toda suerte de cartelería, publicidad y simbología china hasta el corazón del histórico Barrio de Belgrano en la zona de la Iglesia la Redonda, Plaza Manuel Belgrano y ha incorporado en el vallado del Viaducto Mitre, carteles de 6 x 3 de color rojo con la leyenda Barrio Chino a lo largo de la Avda. Libertador hasta casi Olleros.
En los mapas de Google ya figura el Barrio de Belgrano como Barrio Chino, y parece no importarle ni a la Jefa de la Comuna 13 como así tampoco al Jefe de Gobierno, Defensorías varias, etc.
Pareciera que “El Alquimista”, al no poder concretar su imaginario barrio chino como barrio oficial de la CABA, ha decidido ir por más y ha redireccionado sus políticas, ya no más hacia un imposible Chinatown, sino directamente hacia un barrio para intereses de un país extranjero: China.
* Licenciada en Geografía graduada en la Universidad Nacional de Cuyo. Presidente de la Asociación Civil Patrimonio de Belgrano. Especialista en Medio Ambiente y Urbanismo.