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AFGANISTÁN, DERIVAS Y SECUELAS. PARTE III.

F. Javier Blasco*

En la mayoría de los conflictos en los que su protagonista principal es rebelde con la comunidad internacional, se suele proceder al cierre o cancelación de sus fuentes de financiación exterior, le niegan o retienen los créditos internacionales, suprimen los intercambios comerciales, congelan las cuentas del país o de sus mandatarios incluso en los llamados paraísos fiscales y se intenta que ese acogotamiento económico comience a dar frutos lo más pronto posible, baje su cerrazón y se acerque a las exigencias y estándares internacionales ya que ningún país es capaz de sobrevivir de forma prolongada únicamente con sus propios recursos.

Teoría interesante y bastante buena pero de difícil o hasta imposible aplicación cuando el país en cuestión —como es el caso de Afganistán— cuenta con apoyos abiertos o encubiertos de potencias poco ortodoxas o seguidoras a rajatabla de los acuerdos internacionales (China, Rusia, Irán, Arabia Saudí, Catar y Paquistán entre otros); cuando genera productos muy codiciados y demandados en el exterior (drogas y tierras raras o litio); en función de su situación geoestratégica y porque la memoria internacional suele ser bastante laxa y, una vez adoptada dicha decisión, paralelamente ya se está estudiando la salida al atolladero. No creo que el anunciado acogotamiento económico a Afganistán, dure mucho ni llegue a ser efectivo de verdad.

Mis experiencias profesionales como Jefe de la Sección de Cooperación Cívico Militar (CIMIC) en el Mando Regional Sur de la OTAN, me enseñaron la necesidad y el excelente resultado de realizar, antes y durante cualquier conflicto, los llamados Estudios de Área. Estudios, que proporcionan muchos datos sobre el país, su cultura, historia, religión, clima, tendencias políticas, lazos exteriores, fuerzas armadas, población y un largo etcétera. Datos, que por su valor incalculable, incluso son muy apreciados por la comunidad de inteligencia y sobre todo, a la hora de la toma de decisiones ante cualquier tipo de planeamiento operativo o acciones de mayor calado.

Estoy seguro, de que tras veinte años en el terreno, ejecutando todo tipo de operaciones y con despliegues tan grandes y amplios, los hombres de inteligencia y los CIMIC norteamericanos y de la coalición habrán hecho bien su trabajo. Pero sin embargo, todo ha fallado como un castillo de naipes mal apoyado en su base; lo que indica que posiblemente sus informes no se tomaron en consideración, el Mando erróneamente los obvió o lo que me resulta mucho más peligroso y probable, fueron las autoridades civiles las que se empecinaron en hacer de su capa un sayo, sin tener en cuenta el valor y las consideraciones que se desprenden de dichos análisis militares.

Otro grave error, del que nunca se suele aprender, porque en pocos años he podido comprobar que se repite con demasiada frecuencia; cuestan miles de vidas, cientos o miles de millones a la sociedad, disminuyen el prestigio de las Organizaciones o Alianzas internacionales y engañan a un pueblo al que se usa y masacra cuantas veces sea preciso.

Deberíamos considerar la obligatoriedad de hacer responder judicialmente a los dirigentes políticos ante tribunales internacionales cuando adoptan decisiones mal tomadas, de graves consecuencias o por hacerlo contra el criterio bien fundado de los verdaderamente preparados.

Si no hubiera ocurrido así, la definición, el seguimiento y la salida de la misión hubieran variado mucho. Estoy completamente convencido que en aquellos documentos habrían definido verdaderos planes de extracción y evacuación para evitar tener que recurrir al desastre de esta evacuación a marchas forzadas, sin plan alguno por la mayoría de los contingentes, que abandonaron el teatro a su aire sin considerarlos en absoluto. Para colmo de la vergüenza internacional está lo que presenciamos ayer cuando todo un G-7, con la potencia y capacidad económica, militar y de disuasión que tiene, no fue capaz de doblegar la voluntad de unos terroristas yihadistas de mantener el 31 de agosto como fecha límite de extracción y presencia extranjera.

La respuesta de los talibanes era bien conocida y esperada, nadie se puede o debe sorprender, por lo que era fundamental tener unas listas completas y actualizadas y haber adelantado la extracción con orden, seguridad y concierto antes de que el caos se adueñara de Kabul y se enloqueciera la ciudad y sus gentes. Máxime cuando la mayor parte de los afganos a extraer no residen en Kabul.

Este conflicto pone de manifiesto, una vez más, que el eterno conflicto de prevalencia y posibilidades finales en la lucha entre las democracias contra las graves dictaduras y regímenes comunistas fuertemente arraigados no es sencillo y no se suele obtener fáciles y permanentes resultados.

Imponer la democracia a base de cañonazos y soldados, a pesar de muchos años de insistir en un mismo territorio, no es muy factible y da paso a que los países en los que no convence plenamente, se sientan cada vez más capaces y seguros, porque saben que sus pensamientos, deseos y planteamientos no serán extirpados. Máxime cuando el CSNU está bloqueado por dos de ellos (China y Rusia).

A la vista de todo desprestigio anterior y de los problemas que surgirán con la repartición de los refugiados, se puede afirmar que el mundo ha caído y que sus estructuras se resquebrajan o derrumban; ya nadie es capaz de nada, hemos quedado al albur de los caprichos de los terroristas y de sus zarpazos por doquier, a nada que se lo propongan.

China, país dictatorial y comunista, es el más claro ejemplo de dicha realidad; ha crecido mucho como país y potencia económica y militar y cada vez se orienta y acerca más a llegar a constituirse, en breve, en el relevo natural de EEUU en el liderazgo mundial.

Potencias como Rusia, Turquía, Irán, Pakistán y Arabia Saudí entre otras muchas más, vienen comprando y siguiendo su idea y tratan de recobrar esplendores pasados, por lo que cada vez se encuentran más lejos de adoptar regímenes democráticos o están más cerca de abandonarlos definitivamente, si es que algún día los hubieran adoptado.

No es que la idea del repliegue militar estadounidense sea un reciente invento del presidente Biden; ya con Obama hemos ido escuchando y viendo diversos planes de abandono de misiones, territorios, aliados y población civil en varias zonas y países en conflicto a pesar de haber formado parte de sus alianzas bilaterales o haberlos usado como fuerza de choque o carne de cañón en combates contra fuerzas superiores o muy crueles a la hora de luchar.

Está claro que EEUU y sus gentes están hartos de ser siempre los que ponen la mayor parte de los esfuerzos económicos, militares y el número de bajas en todos los conflictos en los que intervienen (propios o adquiridos).

Pero no es menos cierto que, ese es el canon que un país debe pagar por mantener su liderazgo mundial; como también lo es, el hecho de que hoy en día la importancia geoestratégica de las diferentes partes del mundo, sus recursos energéticos o la necesidad de mantener alineados a determinados países varía a mayor velocidad que antaño. Todo cambia rápidamente y entre estos cambios se encuentran las nuevas prioridades de EEUU a la hora de prestar una mayor atención o dedicarles importantes recursos. 

Tras los últimos abandonos yanquis en los últimos años, incluido Afganistán, cabría hacerse la siguiente pregunta ¿hacia dónde va u orienta sus esfuerzos EEUU? Las respuestas vienen siendo varias y todas ellas exigen muchos recursos para ser cubiertas con garantías de éxito.

Se habla de que el cambio climático propiciará en breve que el Ártico sea prácticamente navegable todo el año lo que acortará en mucho las vías de comunicación entre continentes y que se puedan extraer sus muchos recursos bajo las aguas o los hielos de hoy en día; situación en la que también están muy interesados China y Rusia.

Otra gran aspiración es la dotación de recursos económicos y humanos a las recientemente creadas fuerzas aeroespaciales, en liza con otras fuerzas similares rusas, chinas y hasta de la India. Todos los países se esfuerzan en llegar a ser los primeros en dominar el espectro espacial por entender que quien lo consiga, dominará el mundo.

Nadie es ajeno a pensar en la necesidad de controlar el amplio territorio Asia-Pacífico donde China lleva años invirtiendo mucho para la creación de islas artificiales y aumentar exponencialmente su capacidad aeronaval con posibilidad de basarse en ellas para controlar las aguas del Mar de China Meridional, situación que pone en peligro a varios aliados de EEUU en la zona como Corea del Sur y Japón; así como las relaciones con la India, que también está por la labor de aumentar su capacidad militar grandemente.

Por último, pero no menos importante, EEUU ve que su patio trasero, Centro y Sudamérica se está convirtiendo en un gallinero alborotado, con gobiernos populistas de corte comunista bolivariano que van creciendo y se sustentan en países estratégicos por los carburantes, la droga, la masiva emigración y en servir de negocio y cobijo a enemigos tradicionales como China, Rusia e Irán. Por lo que es de esperar que pronto tenga que dedicar una mayor atención y esfuerzos a la zona que hasta la fecha.

Posiblemente, Biden se sentía el hombre más feliz del mundo hasta hace muy pocos días; los ecos vocingleros de Trump aunque insistentes se iban apagando poco a poco; la vacunación de sus ciudadanos progresaba a pasos agigantados; el índice de mortandad por el virus descendía; la economía en proceso de mantenimiento o recuperación y en breve iba a celebrar como un gran triunfo el 20º aniversario del 11-S cómo una misión cumplida, el repliegue de Afganistán completado y todos a salvo en casa.

La falta de previsión a los más altos niveles, la precipitación por la proximidad de dicha fecha, el exceso de confianza en sus falsos o interesados informes de inteligencia y la rigidez negociadora de los talibanes para no facilitar la extracción de colaboradores, han hecho que la imagen de EEUU tanto a nivel mundial como internamente haya caído por los suelos. Rusia y China están celebrando este fracaso y esperan mayores acontecimientos y el momento para echárselo en cara.

EEUU es un país algo más serio y diferente al resto, por lo que los errores de sus presidentes y otros altos dirigentes civiles y militares se estudian con luz y taquígrafos en el Senado y en los tribunales de Justicia; por ello, pronto veremos movimientos en dicha dirección. La Vicepresidenta Kamala Harris, que vivía apaciblemente a la sombra del anciano Joe a la espera de su oportunidad para sucederle pacíficamente, empieza a poner sus barbas a remojar porque puede saltar a la arena mucho antes de lo esperado. En pocas palabras, Afganistán puede fácilmente haberse convertido en la tumba de EEUU en general y de Biden en particular.

La situación en la que dejamos el país tras la desastrosa espantada es de auténtico caos aún a pesar de los esfuerzos propagandísticos talibanes por esconder la realidad y reprimirse mientras aún queden algunos medios, cámaras y móviles que puedan grabar sus abusos y atrocidades. Doy por seguro que cuando desaparezcan los medios libres y las comunicaciones vía internet y telefonía móvil queden bajo el absoluto control de los talibanes, la situación cambiará mucho y se podrá asegurar que la guerra civil en Afganistán puede llegar a ser inevitable; en la que gracias al armamento que se les ha “transferido” a los talibanes, el resto de afganos, llevará la peor parte.

Con esto doy por terminado, de momento, un documento que ha pretendido analizar, de modo previo y sin muchos datos todavía, las posibles derivas y secuelas de la crisis en Afganistán. Sé que pasado un tiempo volveré a escribir sobre el tema porque habrá más secuelas; aunque mucho me temo, que la sociedad lo habrá casi olvidado y ya no interesará grandemente a pesar de las muchas bajas y masacres que se han producido y producirán allí sobre los no evacuados, simplemente por ser familiar de alguien que trabajó como personal auxiliar de los “diablos extranjeros” que hace veinte años osaron invadir su tierra o por no aceptar sus preceptos religiosos.

Pero, no quisiera cerrarlo sin honrar a los militares y al personal auxiliar que han dejado generosamente sus vidas allí o por el camino (algunos han estado bajo mis órdenes directas). Personas, que fueron enviados a su muerte por forzadas o extrañas razones de inexpertos gobernantes; y también reprochar a los políticos que aún siguen actuando ciegamente o que aprovechan la amargura de las situaciones para hacerse fotos de portada y darse auto propaganda con mendaces declaraciones, tales y como ésta que se me ha quedado grabada “En España estamos a las duras y a las maduras”.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

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NO HAY DOS SIN TRES, NI NIGUNA PAZ ES DURADERA

F. Javier Blasco*

Acababa de empezar la segunda decena del mes de septiembre de 2001 cuando 19 terroristas yihadistas debidamente aleccionados, bien pagados y medianamente instruidos en los mismos EEUU como pilotos de vuelo comercial, esquivaron los entonces escasos controles de seguridad en los aeropuertos estadounidenses y, una vez en vuelo, tomaron el control de cuatro aviones de línea y los estrellaron deliberadamente contra objetivos que hicieron mucho daño en vidas (2.995 fallecidos y unos 25.000 heridos) e infraestructuras; pero sobre todo, en la moral y el orgullo personal y patrio de los norteamericanos por haber sido abatidos de tal manera por segunda vez en su corta historia, en su propia casa; y en esta ocasión, por unos cuantos miserables terroristas sin que saltara ninguna de sus alarmas ni se reaccionara a tiempo.

El resto de la historia, caos y heroicas reacciones, todos las conocemos y sabemos lo que pasó; así como también que, debido a la convulsión que trajo a la mente de los indefensos ciudadanos, fue muy sencillo para un timorato presidente norteamericano, George W. Bush, que aún no llevaba un año de mandato, lograr que le aprobaran, sin obstáculos ni fisuras, el levantar en armas a su pueblo e industria para llevarlos, de nuevo a una guerra como su padre (Guerra del Golfo); aunque esta vez el escenario era Afganistán, donde la inteligencia nacional avistaba, sin precisar donde estaba exactamente Osama Bin Laden, el cabecilla de una organización terrorista yihadista, Al Qaeda, famosa organización, que ha sido y sigue siendo objeto de muchos quebraderos de cabeza y miles de atentados además de ser la célula madre del autoproclamado Estado Islámico.

Bush invocó el Artículo 5 del tratado de la OTAN y la Organización respondió a su llamada, creándose, al no acceder los talibanes que gobernaban Afganistán a la entrega de Osama, dos misiones militares para imponer la paz en el país y la otra misión para capturar al cabecilla terrorista y actuar contra el terrorismo en el territorio. La primera de ellas, denominada Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad es conocida por ISAF (por sus siglas en inglés), que ha estado a cargo de la OTAN, y la segunda denominada Operación Libertad Duradera, Operation Enduring Freedom (OEF) a cargo de EEUU, Reino Unido y las fuerzas afganas bajo el control del gobierno, la que finalizó en 2014. En ambas misiones tanto EEUU como el Reino Unido participaban y aunque se ha pretendido unificarlas, nunca lo estuvieron real y completamente.

El mundo occidental se lanzó a una guerra sin cuartel y casi ningún tipo de restricciones en un territorio geográfica y climáticamente hostil, plagado de señores de la guerra, situado en un lugar estratégico por sus importantes y/o peligrosos vecinos como Pakistán, la India, Irán y hasta China, entre otros y donde previamente ya habían fracasado ejércitos importantes como el británico (por tres veces; entre 1839 y 1842 la primera, la segunda entre 1878-1880 y la tercera 1919) y el de la URSS entre 1978-1992 (también llamada guerra afgano-soviética o guerra ruso-afgana) aunque realmente fue una guerra civil entre las fuerzas armadas de la República Democrática de Afganistán, apoyadas entre diciembre de 1979 y febrero de 1989 por el Ejército Soviético, contra los insurgentes muyahidines o grupos de guerrilleros afganos islámicos apoyados por numerosos países extranjeros, destacando EEUU, quien les proporcionó ingentes cantidades de armas y dinero.

Después de más de nueve años de duros combates y auténtica guerra, los soviéticos agotados por el desgaste militar, logístico y la imposibilidad de manejarse bien por tan inhóspito terreno, se retiraron oficialmente del conflicto en 1989 tras los Acuerdos de Ginebra entre Pakistán y la República Democrática de Afganistán.

No obstante, la guerra civil afgana continuó y los enfrentamientos entre insurgentes y las tropas leales al gobierno se alargaron hasta abril de 1992 cuando la disolución de la Unión Soviética provocó la finalización de todo tipo de apoyos oficiales o encubiertos y los fundamentalistas, vencedores finales del conflicto, pudieron establecer un Estado islámico.

Durante el reciente conflicto, los papeles jugados por unos y por otros se han cambiado completamente, así como los amigos y apoyos de unos a otros y viceversa. No creo descubrir nada nuevo si afirmo que esta larga y costosa guerra de desgaste de personal y material, además de costar muchas vidas occidentales (la mayoría norteamericanos, 2.500), ha sido un absoluto fracaso de estrategias, tácticas, técnicas, procedimientos y fundamentalmente de inteligencia e información.

A pesar de las recientes y no tanto experiencias en conflictos ajenos en los que los EEUU se han visto involucrados como Vietnam, Irak y la lucha contra el Estado Islámico, parece que los norteamericanos en particular y la OTAN en general, no se han leído las muchas e importante “Lecciones Aprendidas” que se desprenden de los errores realizados en dichos conflictos, porque han vuelto a caer en los mismos y en algunos casos, aun peor porque han influido en que las coaliciones y los aliados se dejaran arrastrar hacia el mismo pozo ciego y hayan invertido mucho esfuerzo personal, material y económico que podían haber empleado en mejores misiones y objetivos.

La inteligencia militar, a pesar de jugar con abundantes y mejores medios económicos, terrestres y aéreos y la tan cacareada inteligencia artificial, ha sido un auténtico desastre. Todos sus pronósticos han sido sobrepasados y ninguno se ha cumplido salvo que el desastroso resultado final ha sido más o menos el esperado, pero se les ha anticipado en algo más de unos seis meses en el calendario.

Una vez más se ha vuelto a caer en el costoso e inútil error de entender que la solución para abandonar un conflicto pasa por adiestrar y dotar de todo tipo de moderno material bélico a los nativos del lugar para que ellos tomen el relevo en la misión y proporcionen la necesaria seguridad a la población con plenas garantías al haber sido instruido por los mejores instructores que cada país pueda prestar; pero de nuevo, sin controlar de verdad el número de asistentes a las enseñanzas prácticas, la formación de sus oficiales y el resto de cuadro de mandos, el manejo de los medios de inteligencia y sobre todo como forjar la moral individual y colectiva de las tropas, su voluntad de vencer y la creencia en la misión y la acción de conjunto.

Cualquier entrenamiento sin control sobre su eficiencia y productividad, como ha vuelto a ser éste y los que siguen ocurriendo con muchos de los que se realizan en Irak y en determinados países africanos, es baldío y contraproducente. Se nos ha vendido la falaz papeleta de que aproximadamente unos 300.000 afganos han sido instruidos y dotados por países occidentales, cuando la realidad no llega a un tercio de tal cifra; la mayoría se apuntaba a dichas clases para recibir una paga y un arma, pero no asistían o solo lo hacían de tarde en tarde. Las tropas no estaban bien pagadas (actualmente se les adeudan varios meses de paga), sus oficiales de alto grado se repartían los cargos y destinos en función de las castas sociales o familiares y no por su preparación y capacidad[i].

Se calcula que los EEUU habrán invertido más de un billón de dólares americanos en dicha campaña y en sus diferentes grados y cursos de adiestramiento. Poniendo los pies en la tierra, fuentes de bastante solvencia estiman que en conjunto, se habrán invertido un total de no menos de 88.000 millones de dólares en instrucción y adiestramiento.

Los políticos, suelen correr mucho, sobre todo si ven un apetitoso bocado enfrente, a la hora de lanzarse a cualquier guerra, sin tener muy en consideración el análisis de los factores de la decisión que les proporcionan los militares, los verdaderamente preparados para analizar la solvencia y efectividad de las decisiones adoptadas, el grado de probabilidad de éxito y la situación final en la que queda el terreno y el conjunto del país en cuestión, tras la finalización del conflicto armado, propiamente dicho.

En este caso también, en su día y sin atender a lo dicho anteriormente, las ansias de protagonismo nacional y mundial precipitaron una acción sobre un terreno donde no es nada fácil sobrevivir, moverse y combatir y casi todo el mundo es un potencial enemigo. Solo cuando la masiva llegada de féretros y la necesidad de gastar en el conflicto altas sumas de dinero provenientes de los impuestos de los ciudadanos no presentan resultados, suelen recular, aún más deprisa y buscan rápidamente una salida al atolladero aún a costa de consecuencias mucho peores que el continuar en lo anterior.

Así en 2014, los analistas norteamericanos convencieron a sus gobernantes de que insistir en cambiar totalmente la ideología, el pensamiento y el comportamiento de un país, terreno y población que seguía viviendo en un ambiente e ideología “medieval” y con arraigadas creencias salafistas que ponen en peligro la libertad de gran parte de su población, fundamentalmente la de las mujeres, para tratar de convertirlo en un oasis democrático, no solo era una utopía sino algo imposible de lograr.

Por ello, se iniciaron una serie de contactos oficiosos y luego oficiales con los talibanes, con ciertos encumbrados apoyos por en medio, a cambio de una postura no tan hostil como antaño por su parte, y a explorar la posibilidad de una transferencia de responsabilidades, pactada, no cruel, progresiva y sin revanchismos a cambio de promesas que algún día sabremos.

Estos movimientos, sin duda, crearon una gran sensación de desconfianza en sus propias fuerzas militares. Se veían traicionados y abandonados. Cuando un ejército, aunque esté bien dotado y medianamente instruido, se siente en tal situación, su mínima moral se resquebraja o desaparece y entonces, ante la menor presión externa se derrumba como un castillo de naipes cuando se le quitan las cartas que le sostienen en la parte más baja.

Esto explica que unas fuerzas de guerrillas, no unificadas en mando e inteligencia, sin medios logísticos de transporte apropiados, mal armadas y con escasos medios de comunicación, hayan podido recorrer en motocicleta tan rápidamente largas distancias y tomado Kabul sin disparar ni un solo tiro.

Afganistán, además de ser uno de los principales productores mundiales de opio, es un país rico en litio, materia prima muy demandada hoy en día para las comunicaciones y los ordenadores y sobre la que China ejerce un importante control actual y a futuro; amen de ciertos ductos que van a pasar por su territorio y la nueva ruta de la seda China; por lo que su papel a jugar en la zona será muy importante y puede que sea la nueva gran potencia, que finalmente controle el país o también se dé de bruces contra los mencionados señores de la guerra.

Es muy difícil que la Rusia de Putin, aparte de frotarse las manos y brindar con champán por la derrota, fracaso y vergüenza internacional de los EEUU, se quede de brazos caídos y sin hacer nada; en breve veremos cuál ha sido su papel jugado en el conflicto y en poder influir contra los norteamericanos como hicieron estos a la inversa el siglo pasado y qué papel juega con los talibanes.

Afganistán es ahora un estado fallido, su presidente puso su culo a salvo antes de que llegaran los talibanes a la capital; el caos y el miedo atenaza las mentes y el comportamiento de sus ciudadanos; veinte años de “colaboracionismo” con los occidentales a cambio de dinero y favores, las muchas cuitas producidas, informaciones reales y mentiras lanzadas entre ciudadanos, vecinos y hasta familiares, hacen que hoy veamos las escenas de terror en el aeropuerto de Kabul, repleto de hombres —con grave ausencia de las mujeres— tratando de subirse como puedan a uno de los muchos aviones de todo  tipo que acuden allí para recoger a personal militar y el civil que estaba encuadrado en las embajadas o trabajaba en estas y los servicios de inteligencia o intérpretes. Los cielos surcados por helicópteros miliares de aquí para allá, recuerdan y mucho a la evacuación de la Embajada de la EEUU en Saigón.

En cualquier caso, los que llevan las peores papeletas en su bolsillo a partir de la presente, son las mujeres que verán cercenados sus escasos derechos adquiridos en estos años de sucesivos cambios. Volverá a negárseles el acceso a la educación, la conducción, salir libremente de casa y serán reprimidas, abusadas, vendidas y tratadas como ganado o asesinadas a pedradas a nada que se les acuse de cualquier tipo de adulterio.

El futuro de todos los potenciales colaboracionistas y sus familiares es francamente incierto y muy posiblemente, la mayoría desaparecerán de la faz de la tierra voluntaria o forzadamente, porque las represalias, sin ninguna duda, serán muchas. Las cárceles, hasta ayer repletas de afganos muy peligrosos, hoy están vacías con lo que dichos peligros aumentan exponencialmente. El problema más grave actualmente es que algunos países, entre ellos España, han reaccionado demasiado tarde, la confianza en las capacidades afganas era demasiada o falsa y ha constituido el último error de inteligencia; lo que explica que los medios aéreos a recoger al personal nacional hayan sido enviados hoy cuando aquello es un caos total.

La oposición norteamericana, a pesar de que el plan para abandonar Afganistán este año fue elaborado por la administración anterior, considera estos hechos como los más graves y vergonzosos para un país impotente de reaccionar, que llevó al mundo a la guerra y que ahora abandona a los afganos y aliados a su suerte; mientras el presidente Biden sigue de vacaciones sin ir al despacho oval para trabajar por el rescate de sus ciudadanos e informantes en Afganistán; por cierto, como sucede aquí en España con el presidente Sánchez y ya veremos el futuro de la arribada a Kabul y la carga final de los dos A-400M enviados hoy mismo desde Zaragoza.

Lo dicho, las “Lecciones Aprendidas” en las dos principales ocasiones anteriores, Saigón y Mosul, al parecer no han servido de nada, no se escribieron o nadie las leyó y esta es la tercera ocasión en la que vuelve a ocurrir la misma situación y desenlace; la inteligencia artificial ha presentado su primer gran fracaso a nivel mundial y no hay ninguna Paz Duradera, por mucho que pomposamente denominemos así a grandes misiones militares.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

©2021-saeeg®

 

Nota

[1] Aún recuerdo el nivel que me encontré en los concurrentes a una conferencia que tuve que dar en el CESEDEN a un grupo de unos 20 coroneles y generales de dos y tres estrellas afganos, en un programa de ayuda a la enseñanza en el que participamos. Y eso que aquellos, según nos informaron, era la élite de la élite.

DE DOCENTE DE INTRAMUROS A PROMOTOR DE LA CONSULTA POPULAR DE LOS ISLEÑOS EN MALVINAS

César Augusto Lerena*

Foto tomada de la página de la Universidad de Oslo, en ocasión del seminario en el que el profesor Marcelo Kohen exploraría la cuestión de las Malvinas y abordaría la obligación de resolver las controversias internacionales por medios pacíficos. El webinar tuvo lugar el 17 de junio de 2021 y fue organizado por el Centro Noruego de Derechos Humanos y Departamento de Derecho Público e Internacional (Norwegian Center for Human Rights & Department of Public & International Law) de esa universidad. https://www.jus.uio.no/english/research/areas/hr-conflicts/events/seminar-with-professor-marcelo-kohen.html
Copyright: Frank van Beek/Capital Photos.

Marcelo Gustavo Kohen es un teórico de intramuros que se costeó un viaje desde Ginebra a Malvinas; alquiló un local en la Cámara de Comercio en Puerto Argentino (Port Stanley para los ocupantes británicos) y en 2018 les explicó a los isleños el plan que diseñó, que incluía, entre otras cosas, que éstos determinarían quién podría radicarse en las Islas y a los treinta años tener un referéndum donde votarían si deseaban la soberanía británica o la argentina. Un Plan que pone en manos de los isleños la posibilidad de determinar la soberanía de Malvinas.

Es llamativo que, quien propuso este plan sea uno de los encargados de elaborar la Política de Estado y asesore al presidente de la Nación.

El 22 de marzo de 2018 Infobae publicó una entrevista a Marcelo Kohen, donde éste explicaba en qué consistía el Plan que propiciaba; plan que luego fue ratificado en una conferencia que realizó ante una calificada audiencia del CARI (Consejo Argentino de Relaciones Exteriores). No se conoce quién lo financió y a qué título promovió ante los isleños este proyecto, que viola la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

Como veremos, tampoco Kohen ha entendido que si bien su condición de docente en un Instituto de la Universidad de Ginebra (Suiza) le permite ser un libre pensador frente a una cátedra, ello ha cambiado desde su designación en el Consejo Nacional de Malvinas donde se planifica la estrategia argentina respecto a la Cuestión Malvinas, motivo por el cual, ya no puede tratar en ese claustro —ni en ningún otro— temas de esta naturaleza que pueden poner en evidencia la posición de la Argentina con el consiguiente riesgo a la seguridad nacional; del mismo modo, que tampoco puede difundir sus ideas sobre esta materia en medios televisivos o gráficos. Violación que ha quedado de manifiesto, al menos en una publicación posterior del diario Perfil. El gobierno debería investigar solicitando las grabaciones de las clases, disertaciones, conferencias impartidas por este docente desde su designación en el Consejo.

Ya lo hemos dicho, hay docentes teóricos que no suelen ser los más habilidosos a la hora de formular propuestas prácticas, por cuanto carecen de conocimientos políticos, diplomáticos y relativos a la negociación y planificación. Del contenido de la propuesta los isleños, de su exposición en el CARI y la posterior publicación de Perfil, ello queda claro.

Es difícil, por otra parte, llegar a un tratamiento adecuado, si no se tiene un diagnóstico adecuado, y es, de lo que parece adolecer Marcelo Gustavo, tanto cuando formula su plan a los isleños británicos, como cuando manifiesta que la Argentina debe tener una Política de Estado. El Plan parece desconocer la Disposición Transitoria Primera (DTP) de la Constitución Nacional, cuestión que se ratifica con su afirmación, ya que la citada DTP es en sí misma la Política de Estado adoptada por unanimidad por los constituyentes firmantes de la Carta Magna en 1994.

Es obvio, que la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional (…) y que conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino es absolutamente incompatible con proponer un referéndum a treinta años en favor de los isleños británicos, quienes, en la opinión de Kohen, deberían optar entre la soberanía británica y la argentina. Un disparate, si viniese de un doctor en ciencias veterinarias, como es mi caso; pero, mucho peor, si la idea la formula quien se presenta como abogado en derecho internacional público y asesora al presidente de la Nación y desconoce (o se va por la tangente) que la decisión política ya fue elaborada por el pueblo argentino.

La pregunta que se hace Kohen de ¿qué pasaría si mañana el Reino Unido accediera al pedido argentino de “negociar” que se repite desde hace 36 años? parece extemporánea, ya que, para formularla, el gobierno argentino debiera transitar previamente varias cuestiones, de modo de no llegar a ese momento en la situación de extrema y creciente debilidad en la que nos encontramos producto de políticas que van en contra del interés nacional.

Dice Kohen que “La carencia argentina de una propuesta concreta hace que el vacío se llene con las ideas más recalcitrantes”; aunque, mostrar a los isleños británicos una posición absolutamente concedente, me permite pensar que las eventuales contraofertas significarían una cesión aún mayor, a la que ya propicia este docente. Cualquier negociante —e incluso mediador— con algo de experiencia en el campo de los negocios, sabe que no es lo mismo ser un litigante en Tribunales, que buscar un Acuerdo y, también, que no es cuestión de presentar “propuestas concretas”, sino de hacer una propuesta en el tiempo adecuado, que esté en condiciones de ser ajustada sin perder el objetivo buscado y aprovechar la sinergia de la contraparte. Nada de lo que parece haber tenido en cuenta el docente aludido, salvo el sentido de oportunidad al presentar la propuesta, ya que no deja de llamar la atención, que la haya formulado en pleno gobierno de Macri, en el marco del Pacto de Foradori-Duncan, que acordó “…adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos…”. La misma política de cooperación unilateral de Lanusse en 1971.

Los aspectos jurídicos en una negociación no son centrales sino respaldatorios, salvo que la cuestión se pretenda llevarla a los tribunales. Y está claro que este docente no maneja tampoco los aspectos políticos y no tiene por qué hacerlo, ya que nunca ha ocupado una función política relevante. De otro modo, a nadie se le ocurriría pretender escindir las Malvinas de Tierra del Fuego, salvo a Kohen, sin el acuerdo del gobierno y el pueblo de esa Provincia. La restitución o no de Malvinas será un hecho político, no jurídico, aunque ésta sirva para dar sustento a la política.

Por lo tanto, tratar de sostener jurídicamente la escisión de Malvinas en lo dispuesto en el art. 2º de la Ley 23.775 (provincialización del 26/4/1990) además de ser incompatible con lo prescripto en el art. 6º y 13º de la Constitución Nacional y los art. 1º, 2º, 81º y 87º de la Constitución Provincial de Tierra del Fuego y su Disposición Transitoria Décimo Segunda (“La Provincia reivindica la plenitud de sus derechos jurisdiccionales, económicos, políticos y sociales y denunciará los pactos, tratados, contratos y convenios firmados con anterioridad a la asunción de las primeras autoridades provinciales constitucionales, en tanto no se ajusten a los principios de esta Constitución o afecten sus intereses”) y, el art. 14º de la propia Ley 23.775 (“Las normas del territorio nacional de la Tierra del Fuego vigentes a la fecha de promulgación de la presente ley, mantendrán su validez en el nuevo estado, mientras no fueren derogadas o modificadas por la Constitución de la nueva provincia, la presente ley, o la Legislatura provincial, en cuanto sean compatibles con su autonomía”), es tener escasa o nula habilidad política, en particular, cuando se trata de la defensa de las autonomías provinciales.

El hombre es el único animal que comete dos veces el mismo error y la propuesta de escisión de Malvinas no es novedosa ya que el 24/08/2017 por Resolución 250/17 la Legislatura de la Provincia de Tierra del Fuego precedió a «rechazar (Art.1º) categóricamente el proyecto “Provincia de Malvinas, Provincia 24” presentado por un grupo de periodistas encabezados por el Lic. Marcelo Constanzo y el Prof. Santiago Albarracín ganador del concurso nacional “Malvinas en la Universidad” organizado por el Ministerio de Educación de la Nación junto con la Secretaria de Asuntos Relativos a Malvinas del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación en 2015, en el que se promovía que las Islas Malvinas se constituyan en una nueva Provincia, resultando contrario al principio de integridad de nuestro Territorio provincial».

El rechazo fue acompañado por todos los partidos políticos de Tierra de Fuego y entre ellos el FPV y PJ y, lo notable, que —como refiere la Resolución— este proyecto fue premiado en el Programa de Investigación “Malvinas en la Universidad” organizado junto al Ministerio de Educación por la Secretaría de Asuntos Relativos de Malvinas, que ¡oh casualidad!, ocupaba el actual secretario Daniel Filmus, quien había recibido el sillón del actual embajador en el Reino Unido Javier Figueroa y donde se promovía la desintegración de la Provincia, en contrario a la posición nacional de la integralidad territorial y toda la legislación vigente.

Escindir la Provincia es el inicio de una serie de ideas desatinadas (¿?) expresadas a los isleños británicos ocupantes de Malvinas —no perdamos de vista este detalle— por parte de Kohen, quien ya con anterioridad había integrado los equipos de asesoramiento del gobierno argentino (ARA Fragata Libertad y Pasteras de Uruguay). No era un simple componedor y el plan que propone se centra en reservar para las autoridades locales el derecho de aceptar o no la radicación en Malvinas (contrario al Preámbulo y los artículos 14º, 20º, 22º y 25º de la C.N.) y promover la idea que transcurridos treinta años organizar un referéndum para decidir si aprueban la soberanía británica o la argentina e incluso, agrega Kohen en una entrevista en la TV Pública, “la fórmula más negativa de la libre determinación” (¿elegir entre una u otra soberanía no es ya tener la libre determinación para estos británicos?). Es obvio esperar, en el escenario que plantea Kohen, que la absoluta mayoría de los británicos opten por seguir siendo británicos. Es, lisa y llanamente, la entrega de las Islas a los británicos (en el referéndum ilegal de 2013, en idéntica situación a la que propicia Kohen, los 1517 que votaron, un 99,83% lo hicieron a favor de continuar bajo la administración británica). Un suicidio.

No seré hipócrita, a esta altura no sé si Marcelo Kohen es probritánico, pero entiendo que su propuesta favorece los intereses y deseos de los isleños británicos y del Reino Unido de Gran Bretaña.

“Respetar” el modo de vida de sus habitantes no es ceder ni impedir los derechos de los argentinos a residir, transitar, invertir, etc. en Malvinas, como propicia Kohen al poner en manos de los isleños la radicación de los argentinos en Malvinas y, además, es absolutamente contrario a lo previsto en el Preámbulo de la Constitución Nacional que reza: «…y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino…». Así, son parte de nuestro pueblo, descendientes de galeses, irlandeses, ingleses y de otras colectividades. Por naturaleza las personas suelen adoptarse a las comunidades en las que se radican y ello puede observarse perfectamente en los pueblos del interior respecto a los grandes conglomerados urbanos. Respecto a la cultura, Malvinas está en la cultura de los argentinos. Los británicos han ocupado nuestro territorio, pero no han sacado a Malvinas de nuestra cultura.

En este plan le agrega Kohen sancionar una Constitución; aprobar y/o ratificar las leyes existentes y designar o dar continuidad de los jueces naturales y también prever “un mecanismo de solución de controversias, en caso de conflictos sobre la interpretación del acuerdo, que prevea la participación de los países garantes y a la Corte Internacional de Justicia como tribunal de alzada”, lo que dejaría al hipotético Acuerdo en una situación de permanente revisión extraña sino se establecen plazos.

Y, ¿en qué estado quedarían las Georgias del Sur y Sándwich del Sur?, en este Proyecto de Kohen. No parece prestarle atención y, de hecho, en poder del Reino Unido, por eso tienen una administración independiente de Malvinas.

Ahora rara decisión (¿o no?) de Filmus de convocar a Marcelo Kohen al “Consejo Nacional de Malvinas…”, a sabiendas de las ideas que promovía y el rechazo que habían causado en los fueguinos y en muchos argentinos que buscan alcanzar el ejercicio pleno de la soberanía en Malvinas. Cuestión que deja de manifiesto Luciano Moreno Calderón en su artículo «Una propuesta a medida del deseo kelper y los intereses británicos en el seno del Consejo Nacional de Malvinas».    
El eslogan “soberanía argentina, autonomía isleña” de Kohen es contradictorio y efímero.
En su disertación en el CARI del 20 de marzo de 2018 Kohen explicita en detalle su propuesta, donde reitera la escisión de Malvinas de la Provincia de Tierra del Fuego; manifiesta que la propuesta “debe ser atractiva para los isleños” (sic), que estos deben tener “una representación técnica ante los organismos internacionales” (sic); propicia “coparticipar con los isleños los recursos de la Z.E.E. de Malvinas” (sic); “crear una OROP con participación de la (nueva) provincia de Malvinas” (sic); que “la autoridad de la Provincia de las Islas Malvinas sería quien autorice la radicación en Malvinas” (sic); que se debería “desmilitarizar Malvinas y tener una policía provincial” (sic) y nada refiere sobre una policía federal; sostiene  que hay que “adecuar el derecho interno de las partes” (sic); indica que las partes podrían “elegir países garantes del acuerdo” (sic); indica “la posibilidad de organizar un referéndum treinta años después, donde imagina dos posibilidades, por un lado la soberanía argentina o británica o libre determinación, aunque descarta esta última” (sic).

Indicó que “se podría pensar en una forma similar a la resolución de la disputa entre Nueva Caledonia y Francia” que resultó a la postre muy favorable a los caledonios.

Refirió también y, esto ensombrece su relación con el secretario Filmus y, su política de diálogo: “Hay que romper el punto muerto, cómo salir de la inercia de que simplemente invitemos todos los años (a dialogar) al Reino Unido y ellos nos digan que aceptarán lo que digan los isleños”, aunque como vimos, lo que propicia Kohen, es igual a la propuesta británica, solo que la posterga a los 30 años de un hipotético acuerdo.

Llegó la hora de las preguntas y Marcelo comenzó a balbucear pese al ambiente muy recatado de los asistentes en la disertación en el CARI. Entre las más destacadas preguntas Kohen contesta: “nada de su propuesta es contrario a la Disposición Transitoria Primera de la Constitución” (NdA: ¿en serio?). Manifiesta, que su propuesta es “soberanía argentina y autonomía isleña”, la que resulta una linda frase, pero bastante imprecisa respecto a su alcance de la autonomía, pero, que a la luz de la “libre decisión de los isleños para admitir la radicación de argentinos en Malvinas y el referéndum a los treinta años” es un sofisma, absolutamente contrario a lo previsto en la DTP de la Constitución Nacional, pero este docente insiste: “es una opción que no hay que descartar” (sic); “la Argentina (¿él o Argentina?) no descarta de antemano ir a la Corte Internacional de Justicia” (sic). A otra pregunta responde: “no tenemos política con los isleños, más atractiva para los isleños que para el Reino Unido… puede haber una veta con los isleños… mis propuestas no son ingenuas… no soy un provocador… esta es mi óptica, una propuesta argentina… negar el problema, convivir o tratar el problema… si el día de mañana nos aceptan, alguien sabe que vamos a decir?” (sic). Y cerró diciendo que en Malvinas “se reunió con los periodistas de MercoPress, Penguin News y otros isleños en una iniciativa personal…”.

Alguno de los asistentes cuyo apellido no se escucha indica que “es necesario aire fresco” que la propuesta “tenía elementos importantes” que habría que pensar “en una consulta similar al Beagle”, etc. pero la afirmación final de Candioti fue la más contundente: “no tenemos política exterior respecto a Malvinas, hace 37 años”. Muy sincero, aunque yo le agregaría un par de años más, porque la desmalvinización comenzó al final del Proceso y siguió sin solución de continuidad en el gobierno de Alfonsín-Caputo.

El auditorio del CARI, muy respetuoso, agradeció con un cerrado aplauso la disertación. Algunos recordaban que hace exactamente 40 años atrás (24/06/1978) se había realizado el primer acto público del CARI en la Sociedad Científica Argentina, donde disertó el ex secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger sobre “Consideraciones sobre la política internacional actual”, mientras en la Argentina corrían los tiempos del Proceso Militar y nadie imaginaba el 2 de abril de 1982, ¿o sí?

No quiero dejar pasar por alto, otras dos propuestas de Marcelo Gustavo. La primera coparticipar con los isleños los recursos de la Z.E.E. de Malvinas”, cuestión que le aseguraría la autonomía de los isleños en Malvinas, cuestión que el Estado Nacional les niega a las todas las provincias del litoral marítimo y la promoción de las Organizaciones Regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP), que son un instrumento de apropiación de la administración pesquera de los Estados ribereños por parte de los Estados de Bandera y, una mayor intromisión y fortalecimiento británico en Malvinas, violando la DTP de la C.N.

Lo que pareció una idea imprudente de Kohen en 2018, adquiriría una especial significación a partir de ser uno de los principales asesores del secretario de Malvinas Daniel Filmus y, desde el Consejo tener como función asesorar —nada menos— al presidente de la Nación. Ya miembro del Consejo, tampoco Filmus evaluó la publicación de Perfil (29/06/2021), donde el citado docente descalifica las acciones del Reino Unido y efectúa declaraciones y propuestas que podrían configurarse en una violación a la obligación de guardar confidencialidad sobre cuestiones que se tratan o pudieran tratarse en un futuro en el Consejo Nacional de Malvinas y/o pudieran interpretarse como una opinión del gobierno argentino y/o pudieron aprobarse o debieran aprobarse por el conjunto de los consejeros y/o forman parte de la estrategia y la Política de Estado de Argentina en la cuestión Malvinas, que en especial se agravan por compartir la elaboración y posterior publicación de este artículo con un tercero ajeno al Consejo.

Fernández Alles sostiene, que nadie medianamente informado, duda de la conveniencia de una zona de reserva estatal excluida de la publicidad, porque se trata de una necesidad históricamente probada de la que depende, muchas veces, la supervivencia y estabilidad del sistema político. Revelar una estrategia relativa a las estrategias de Argentina respecto a la recuperación de Malvinas podría implicar la tipificación en el artículo 498 del Código Penal y, una prisión de 1 a 4 años.

El propio medio Perfil titula este artículo de “Relaciones Diplomáticas” y, los autores califican de importantes el conjunto de medidas para el contacto entre el continente y las islas durante el gobierno militar del Gral. Alejandro A. Lanusse; políticas que deberían encontrarse debidamente aprobadas en el Consejo y el propio Presidente de la Nación Alberto Fernández, quien preside este Cuerpo de Asesores y, si estuvieran suficientemente aprobados los contenidos y la oportunidad de su difusión, el Sr. Kohen, un asesor, debería limitar sus opiniones al ámbito del Consejo o a emitir sus dictámenes secretos al Presidente, al Ministro o al Secretario y no hacerlas públicas. Habría roto, de este modo, los pasos administrativos correspondientes al Cuerpo Diplomático y la Administración Pública Nacional, ya que no está envestido de la jerarquía adecuada para efectuar en forma directa este tipo de comunicaciones y exponer la posición o posible posición argentina respecto a la relación con el Reino Unido.

Calificaciones, afirmaciones y precisiones como: “quién fue el ladrón”; “El próximo 1º de julio se cumple el 50º aniversario del “Acuerdo de Comunicaciones de 1971”; “La elite isleña busca desprestigiar todo precio al significado de este Acuerdo y el esfuerzo argentino…”; “Pretenden mostrarlo como un Caballo de Troya, antesala de la acción militar de 1982”; “contribuyó significativamente a la prosperidad de los isleños”; “…realizaron proezas en post del bienestar de los isleños, muchas veces a pesar de los obstáculos impuestos explícita o solapadamente por las autoridades coloniales”; “Fue el mejor momento de las relaciones entre los habitantes del continente y de las islas”; “Un objetivo británico”; “…buscan y obtienen contactos con nuestros países vecinos…”; “…en realidad se autobloquean y rechazan todo ofrecimiento”; “Prefieren importar productos frescos más caros y más lejanos…”; “Se han negado rotundamente…”; “Es conocida la tradicional diplomacia británica consistente en dilatar la solución de conflictos que ella ha creado”; “Al aceptar el Acuerdo de Comunicaciones en 1971, pretendía con ello postergar la negociación de fondo”; “…no quiere decir que no gocen de otros derechos ni que se los pueda oír. Por supuesto, son titulares de derechos, tanto individual como colectivamente. Nadie desea desconocerlos ni privarlos de sus nacionalidades…”; “…la dirigencia isleña prefiere seguir la política del avestruz…”; “…Buscan obtener concesiones de los gobiernos argentinos sin que se discuta soberanía, y a veces lo logran”; “…Por el lado argentino, algunos prefieren seguir la política de adaptarse a vivir con el conflicto, vociferando altamente la reivindicación, pero sin que se haga nada en el plano multilateral que moleste al Reino Unido”; “Otro camino es posible. Una política hacia los verdaderos isleños debe ser avanzada en el marco de la política de Estado omnicomprensiva de todos los elementos que hacen a la disputa”; “Ni política de seducción, ni considerarlos enemigos”; “Los isleños no tienen el derecho de decidir una controversia entre la Argentina y el Reino Unido (…) pero son sin duda un elemento esencial en la solución de la misma” dejan en evidencia precisiones y/o conclusiones y/o afirmaciones y/o estrategias, etc. sobre temas donde la Argentina ni el Consejo habrían tomado una posición oficial, para lo cual, ha constituido -precisamente- por la Ley 27.558 el Consejo Nacional de Malvinas para asesorar al Presidente y definir las estrategias a seguir con intervención de las distintas fuerzas políticas y expertos de distinta naturaleza.

Al mismo tiempo, independientemente, de la resolución que pudiera tomarse respecto a la evaluación de lo que debería entenderse como una falta grave de este funcionario público, habría que notificarlo que debe abstenerse de nuevas publicaciones y en el dictado de sus clases en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de la Universidad de Ginebra, disertaciones, etc. no debiera mencionar cuestiones relativas a Malvinas que puedan inferir una posición argentina o británica al respecto.

Por el artículo de Perfil, tengo la presunción que Marcelo Kohen tendría algún interés en llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General la O.N.U. y para eso cita a Perón (“el gobierno del General Perón decidió llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General por segunda vez (Resolución 3160 (XXVIII), de 14 de diciembre de 1973) a efectos de reencauzar las negociaciones sobre soberanía…”) y no alcanza a dimensionar la figura de este líder mundial en contraste con la débil situación actual de Argentina. Es gravísimo que un miembro del Consejo preanuncie públicamente una posible estrategia de Argentina.

Sería bueno saber si Marcelo Gustavo tiene apetencias de llegar a la Corte Internacional de Justicia —así se comenta vox pópuli— porque ello también podría condicionar su posición respecto a Malvinas y el posterior tratamiento de la Cuestión Malvinas en la Corte, ya que él, como puede escucharse en el reportaje concedido el 1 de diciembre de 2011 a Telma Luzzani de Visión 7 de la TV Pública, ya emitió opinión al respecto y, ciertamente negativa, a que Argentina intervenga en la Corte Internacional de Justicia: «…para que un Tribunal Internacional trate la cuestión hace falta el consentimiento del Estado (…). En el caso Malvinas el Reino Unido ha hecho una Declaración aceptando la competencia de la C.I.J., pero esté hecha de manera tal que es imposible llevar el caso por vía contenciosa. Es decir, que si algún día la Argentina decide llevar el caso Malvinas a la C.I.J. el Reino Unido tendría argumentos como para oponerse». ¿Cuáles serían pregunta Telma? «el hecho que al aceptar la competencia de la C.I.J. excluyó toda controversia anterior a 1974. Sabemos que la controversia por Malvinas tiene mucho más de un siglo y medio, por consiguiente, podrían tener esa excusa…Los británicos no negociarán hasta que los isleños decidan negociar…», además que su opinión no ser neutra, es argentino.

Columna de Internacionales de Telma Luzzani. Entrevista a Marcelo Cohen, especialista en Derecho Internacional, sobre el reclamo por la soberanía de las islas Malvinas. Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina, el lunes 28 de noviembre de 2011.

Ya vivimos una similar situación con la pretensión de llegar a la Secretaría General de las Naciones Unidas de la ex canciller Malcorra y ya opinamos sobre ello (César Lerena “Negociar Malvinas desde la debilidad”, 2016 “Es muy poco probable que la hipotética designación de Malcorra ayude a la Argentina; más bien pareciera todo lo contrario: los funcionarios de las organizaciones internacionales deben ser neutros en sus acciones, y las opiniones sobre sus países de origen son inconvenientes y poco creíbles. Cuáles se supone que serán en un futuro las ideas sobre Malvinas de la posible funcionaria: ¿las de la ONU o las de su país? Ciertamente las del Organismo, y Malcorra ya está empezado a ejercitarse relativizando Malvinas…”).

Yo agregaría a lo dicho por Kohen a la TV Pública: la Argentina no se presentó en 1947, cuando el Reino Unido hizo una acción por un tema vinculado con la Antártida, o sea que Gran Bretaña podría hacer lo mismo en este caso.

Es difícil —después de veinte años— ver Argentina desde los claustros teóricos de intramuros de una universidad en el extranjero; mucho menos, entender porque no emigramos en 2001 y, porqué Malvinas es parte de la cultura nacional. Malvinas es innegociable. Por ella perdieron la vida 649 combatientes; hubo miles de heridos; centenares que no pudieron recuperarse de tanto escarnio y, una sociedad frustrada de perder -nuevamente- ese territorio irredento.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Ex asesor en la Honorable Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, escritor, autor de 26 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de la Entrega”, 2009) y articulista de la especialidad. En prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021. Miembro de la SAEEG. 

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