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EL ESTADO PROFUNDO. EL GOBIERNO EN LAS SOMBRAS.

Marcelo Javier de los Reyes*

Detrás del ostensible gobierno se sienta entronizado,

un gobierno invisible que no debe lealtad,

y no reconoce ninguna responsabilidad hacia la gente.

Destruir este gobierno invisible, frustrar la alianza impía entre

los negocios corruptos y la política corrupta

es la primera tarea de los estadistas de hoy.

Theodore Roosevelt (1858 – 1919)

 

Introducción

Mi querido amigo Agustín Saavedra Weise publicó un artículo titulado “Los gnomos de Zurich y el orden mundial”[1], en el que retoma el tema de otro artículo que había publicado en 2011.

En su escrito, Saavedra Weise nos señala que quien se refirió a los “Gnomos de Zurich” fue el ex primer ministro británico Harold Wilson en los años 50 del siglo XX y, del mismo modo, nos informa que estos “gnomos” no existen solo en esa ciudad suiza sino que están en muchas otras, en las principales urbes. Agregaría que en muchos países podemos encontrar estos grupos de poder integrados por líderes políticos, ejecutivos de grandes empresas transnacionales y otros hombres influyentes que actúan en las sombras, silenciosamente, y que manejan los destinos de un país, de una región e incluso del mundo “como si el planeta y sus inmensos recursos le perteneciera”[2].

Debo confesar que desconocía este nombre para ese grupo de poder que yo conozco con otra denominación: el Estado Profundo.

Referirse a los “gnomos de Zurich” o al “Estado Profundo” requiere hablar del “poder” y de la forma en que este se ejerce.

Las decisiones políticas a nivel gubernamental no siempre son públicas o transparentes ni obedecen a los objetivos que se expresan. Por eso se habla de los arcanii imperii, los “secretos del poder” y de los “juegos de poder”, tanto a escala nacional como internacional.

Todas aquellas voluntades que no forman parte de un gobierno ni pertenecen al círculo cercano de un jefe de Estado pero que ejercen una influencia más o menos directa sobre decisiones del poder ejecutivo —y que orientan esas decisiones hacia una u otra orientación— las denominamos factores determinantes de la política, es decir, aquellos que influyen sobre la toma de decisión.

En el marco del “juego de poder”, diversas voluntades entran en pugna, se contraponen y se compensan. De ese juego surgen decisiones que pueden ser consensuadas y otras impuestas por ciertos sectores que no tienen el poder político pero que sí manejan ciertas palancas para imponer su voluntad en función de sus intereses y por sobre el bien común de la sociedad.

En general, esas voluntades políticas no gubernamentales provienen del ámbito económico y financiero, las cuales suelen ejercer mayores presiones sobre los gobiernos democráticos. También las ONGs —muchas de ellas creadas por esos mismos intereses económicos y financieros para mostrar a la sociedad un espíritu altruista— han adquirido una inusitada cuota de poder que, a través de la manipulación de la opinión pública o de la presión que ejercen sobre los parlamentarios, demoran o impiden la toma de decisiones.

El poder

En este punto es relevante tener en cuenta que existen “actores” que manejan los resortes del poder y sus objetivos. No se trata de una entelequia, sino de algo real. A veces, cuando hablamos de esta cuestión, solemos referirnos al “sistema”, como si fuera algo inhumano, un ente que está ahí y que gobierna nuestros destinos como si fuera una entidad divina… y de ahí nuestra resignación, nuestro conformismo.

La cuestión del poder es de suma importancia y ha constituido el tema central de muchos libros, desde Maquiavelo en El Príncipe[3], escrito en 1513, hasta la actualidad, pasando por William Jones en El arte de la manipulación[4], John Kenneth Galbraith con Anatomía del Poder (1984)[5] y La élite del poder (The Power Elite, 1956) de C. Wright Mills[6], sociólogo estadounidense, recordado por estudiar en este libro la estructura de poder en los Estados Unidos.

El tema continúa despertando un gran interés en la actualidad. Esto queda demostrado en otros títulos como el de Noreena Hertz, El poder en la sombra. Las grandes corporaciones y la usurpación de la democracia (2002)[7], Las 48 leyes del poder de Robert Greene[8] y el libro El club de los elegidos: como la élite del poder global gobierna el mundo de David J. Rothkopf[9]. La lista sería infinita.

Rothkopf expresa que es difícil cuantificar el poder y que la riqueza es a menudo una fuente de poder. Realiza un análisis del papel que tiene en nuestras vidas la nueva élite global que nos gobierna. En su libro, que ya tiene algunos años, afirma que “el poder está concentrado en manos de un número notablemente reducido de personas en todo el mundo”. Son “6.000 en un mundo de 6.000 mil millones”, personas muy poderosas que proceden de diversos ámbitos y que dirigen gobiernos, finanzas, corporaciones internacionales, medios de comunicación, movimientos religiosos y, en la sombra, organizaciones criminales y terroristas. Sus decisiones crean o destruyen empleos, delinean el rumbo económico internacional y su poder les permite levantar o provocar la caída de gobiernos. Según Rothkopf debemos prepararnos para un futuro en el que las naciones-estado no serán capaces de garantizar los derechos humanos tal como los conocemos.

Tanto en El Príncipe como en El arte de la manipulación y en Las 48 leyes del poder prevalece la filosofía de que “el fin justifica los medios”.

El “poder” es un término controversial. Para unos es algo repudiable, lo relacionan con la manipulación, el engaño, el autoritarismo, el abuso. Para otros, puede ser un instrumento efectivo para el ejercicio de la autoridad y para influir en la toma de decisiones y, con esto, el logro de resultados organizacionales, que pueden beneficiar a todos sus miembros.

En un trabajo titulado “Teoría de las necesidades y la motivación”, el psicólogo estadounidense David McClelland y su grupo se centraron en identificar los factores que, preferentemente, pueden motivar más a cada cual. Como resultado de sus estudios identificaron, como factores de motivación, tres tipos de necesidades:

  • Necesidad de logro. Cuando prevalece el interés por alcanzar objetivos y demostrar competencia o maestría. Las personas que tienen esta necesidad en alto grado, centran su energía en terminar rápido y bien sus tareas. Les gusta recibir retroalimentación específica y expedita sobre lo que hacen. Es típica de investigadores y profesionales especializados.
  • Necesidad de asociación. Personas que disfrutan en alto grado tener relaciones interpersonales afectivas y que se les tenga estimación. Mantener buenas relaciones sociales y experimentar la sensación de comprensión y proximidad son sus preferencias. Están prestos a auxiliar a quienes se ven en problemas y a disfrutar las interrelaciones amistosas con los demás. Característicos de los que se dedican a las relaciones públicas y vendedores exitosos.
  • Necesidad de poder. Las personas en las que prevalece esta necesidad, se interesan por ejercer influencia y control sobre los demás. Disfrutan cuando “están a cargo”. Prefieren ser situados en posiciones competitivas y orientadas al estatus. Tienden a estar más interesados en el prestigio y la obtención de influencia sobre los demás. Característico de dirigentes y líderes, quienes asumen el poder como una vía para la obtención de una visión y objetivos.

Las personas que tienen preferencia por la “Necesidad de poder e influencia”, se identifican con los siguientes comportamientos:

  • Disfruto al competir y ganar.
  • Disfruto estar a cargo.
  • Confronto a la gente que hace cosas con las que no estoy de acuerdo.
  • Gozo al influir en otras personas para que sigan mi camino.
  • Con frecuencia, trabajo para obtener más control sobre los eventos a mí alrededor.

El poder está presente en todos los ámbitos: política, medios, empresas, economía, religión, etc.

John Kenneth Galbraith en su libro Anatomía del Poder expresó que “arrancada la carne que la recubre, queda plenamente al descubierto la anatomía del poder”. Galbraith dice:

Son pocas las conversaciones en que no se introducen alusiones al poder. De los presidentes o primeros ministros se dice que lo tienen o que carecen de él en la medida adecuada. De otros políticos se piensa que están ganando poder o perdiéndolo. De las corporaciones y las organizaciones se afirma que son poderosas, y de las corporaciones multinacionales que lo son peligrosamente. Los directores de periódico, los presidentes de las cadenas de radiodifusión y los más contundentes, resueltos, inteligentes o famosos de sus redactores, columnistas y comentaristas forman asimismo parte del poder.[10]

En el libro El poder en la sombra, Noreena Hertz afirma que de las 100 mayores economías del mundo, 51 son empresas y 49, Estados-nación. A su juicio, pocas son las personas que perciben esta dimensión del poder, que distinguen quienes gobiernan en realidad o la relación que existen entre los medios de comunicación y las grandes corporaciones, así como la forma en que éstas manipulan y presionan a los gobiernos, incluso utilizando herramientas al margen de la legalidad.

La Fundación Global Justice Now ha comparado la facturación de las principales compañías a escala global con el producto interior bruto de los países y ha podido determinar que existen 10 empresas que son más grandes que 180 países. Tomando estos datos, en 2016 la primera economía era la de Estados Unidos y Walmart la décima, detrás de Brasil[11]. Actualmente, China compite por el liderazgo mundial con Estados Unidos y algunas estimaciones consideran que la potencia económica china es mayor que la estadounidense.

El sociólogo y científico político alemán Max Weber (1864-1920) definió al poder de la siguiente manera:

Poder es la posibilidad de imponer la propia voluntad al comportamiento de otras personas.[12]

Cuanto mayor poder se tiene, mayor es la capacidad para imponer esa voluntad y lograr el propósito pretendido.

John Kenneth Galbraith nos señala los objetivos del poder:

Como ocurre con tantas de las cosas relacionadas con el poder, los fines por los que se busca son ampliamente percibidos, pero raramente enunciados. Los individuos y los grupos buscan el poder para promover sus propios intereses, incluyendo, en particular, su propio interés pecuniario. Para extender a otros sus valores personales, religiosos o sociales. Para obtener apoyo a su percepción económica o social del bien público.[13]

Hablar de poder, lo que supone energía o fuerza entendida no solamente como fuerza física sino también moral y fáctica. El poder es el vehículo para lograr un fin, de ahí lo esencial de ese término en el contexto de las relaciones internacionales y de la inteligencia. El poder es la aptitud, la capacidad, la energía, la fuerza o la competencia de que dispone un Estado para cumplir un fin.

La política —nacional o internacional— finca fundamentalmente en relaciones de poder pero conforme a la diversidad de los actores que son protagonistas, este fenómeno por sí solo no alcanza para explicar la totalidad de las interacciones (nacionales o internacionales).

Hans Morgenthau dice que “no importa cuáles sean los fines últimos de la política internacional: el poder siempre será el objetivo inmediato”. Advierte que cuando habla de poder se refiere “al control del hombre sobre las mentes y las acciones de otros hombres” y agrega que por poder político se entienden “las mutuas relaciones de control entre los depositarios de la autoridad pública y entre estos últimos y la gente en general”[14].

Por su parte, Bertrand Russell expresó que “de los infinitos deseos del hombre, los principales son los deseos de poder y gloria”[15].

John Kenneth Galbraith distingue tres instrumentos para ejercer el poder y tres fuentes que posibilitan su uso. Los instrumentos serían:

  • poder condigno,
  • poder compensatorio y
  • poder condicionado[16].

El poder condigno implica la existencia de una superioridad por parte del que ejerce el poder que intimida a la otra parte, es decir que el poder se obtiene a través de amenazas. Por su parte, el poder compensatorio lleva a que quien se someta a ese poder lo haga esperando una compensación o recompensa —económica o beneficios de otra índole— por su sumisión. Tanto en uno como en el otro, el individuo es consciente de su sumisión, ya sea por temor o por la obtención de un beneficio.

En tercer lugar considera al poder condicionado que, por el contrario, es logrado a través de la persuasión, es decir que es impuesto de modo tal que el individuo asume naturalmente que esa elección es lo más conveniente pero no advierte su sumisión ante otro.

Con respecto a las fuentes del poder Galbraith distingue las siguientes:

  • personalidad
  • propiedad
  • organización.

La personalidad implica la apariencia física, la rectitud moral, la capacidad intelectual y demás rasgos que hacen que determinado individuo imponga respeto sobre los demás y en buena medida esa apariencia física estaba, antiguamente, vinculada al poder condigno. En la actualidad, Galbraith dice que la personalidad puede ser asociada al poder condicionado en tanto constituye un elemento de persuasión.

La propiedad o la riqueza es una fuente que permite la “compra” de la sumisión por lo que se halla fuertemente vinculado al poder compensatorio pero también, en menor medida, esa autoridad puede llevar a una sumisión condicionada. De tal manera, puede considerarse el ejemplo de empresarios que devienen en políticos y que, por llevar una carrera empresaria exitosa, ciertos sectores de la población los consideran aptos para el ejercicio de cargos públicos. Esta fuente podría denominarse en el ámbito internacional como recursos.

La organización es una fuente fundamental para el ejercicio del poder y se vincula con el poder condicionado. Una buena organización permite el ejercicio de la persuasión y por tanto la imposición de la voluntad sin que el o los sometidos tomen conciencia de tal situación. Por su parte la organización estatal permite hacer uso del poder condigno en la medida que puede aplicar castigos a quienes no acaten su poder.

Si bien se percibe cierta relación entre determinados instrumentos y determinadas fuentes también puede apreciarse la existencia de diferentes combinaciones entre ellos.

El Estado Profundo

El poder puede ser formal, aquel que es ejercido por haber sido nombrado para ejercerlo, pero también se debe reconocer la existencia de un poder fáctico, el cual es definido por el Diccionario de la Real Academia Española en los siguientes términos:

Sector de la sociedad al margen de las instituciones políticas que ejerce sobre aquella una gran influencia, basada en su capacidad de presión; p. ej., la banca, la Iglesia, los medios de comunicación.

Este poder fáctico es también conocido como Estado Profundo. Este concepto, denominado en inglés Deep State, ha sido abiertamente nombrado como el “enemigo” del gobierno del presidente Donald Trump, y se refiere al gobierno que opera en las sombras, al poder real que actúa detrás del poder formal.

En Turquía, donde se considera que tuvo origen el concepto de Estado Profundo —en turco Derin Devlet—, se refiere a las relaciones entre fuerzas de seguridad, mafia y grupos nacionalistas. El concepto de Derin Devlet tuvo su origen en un accidente de tránsito que ocurrió en 1996, ocasión en la que un coche se estrelló contra un camión en la localidad de Susurluk, Anatolia Central. En ese suceso murieron Hüseyn Kocadag, ex jefe de policía de Estambul, Abdulah Çatli, mafioso y líder de la ultranacionalista organización de extrema derecha “Lobos Grises” —a la que perteneció Ali Ağca, quien atentó contra el papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981— y buscado por la INTERPOL, quien viajaba con pasaporte diplomático, y su amante Gonca Us, quien fue reina de la belleza. El cuarto ocupante del vehículo, Sedat Bucal, diputado y miembro de las guardias rurales kurdas.

El accidente en Susurluk, Anatolia Central, Turquía, ocurrido en 1996.

El accidente puso en evidencia la existencia de vínculos estrechos entre personas tan dispares como un jefe de policía y un miembro de la mafia, quienes compartían el Mercedes negro que se accidentó junto a una ex reina de belleza y a un ciudadano kurdo.

Si bien, cuando se habla del Estado Profundo parecería que es un fenómeno propio de Turquía o de Estados Unidos, la realidad es que puede ser —y debe ser— extrapolado y analizado en diversos Estados ya que en buena parte de los países de la comunidad internacional existe un poder fáctico que puede condicionar fuertemente al poder formal. Ese Estado Profundo puede estar conformado por políticos, empresarios, dueños de medios de comunicación, miembros de las fuerzas armadas o de las fuerzas de seguridad, jefes de organizaciones del crimen organizado, etc., y puede ser encontrado en Argentina, Brasil, China, Grecia, Kosovo, Rusia y una infinidad de países.

A modo de conclusión

Históricamente el poder le permitía al Estado Nación mantener un equilibrio, una armonía entre los diferentes sectores de la sociedad y, en el plano internacional, el equilibrio de poder entre las diferentes naciones garantizaba la paz mundial.

En la actualidad se percibe que los actores privados han adquirido una cuota mayor de poder en detrimento del Estado y ello, básicamente, como consecuencia de las diversas reformas del Estado que se han llevado a cabo, principalmente, en países con gobiernos débiles o con poco sentido nacional. Estas reformas son diseñadas a medida de los intereses de ese poder fáctico o del Estado Profundo. Sin embargo, hace tiempo que se percibe que el avance de las corporaciones económicas también ponen en aprietos a los gobiernos de los países desarrollados.

Esta restricción al poder estatal ha sido producto de la globalización de las medidas económicas tendientes a favorecer la liberalización de los mercados, las transferencias de divisas, de capitales y de bienes, así como de un capitalismo globalizante que fue adquiriendo nuevos y crecientes espacios tras la implosión de la Unión Soviética.

El Estado Profundo es una conjunción de intereses, de poderes en la sombra, que no fueron producto de una elección, que maneja una agenda oculta, que apela a influir en el poder judicial de un Estado (¿lawfare?). En la actualidad no asistimos a golpes de Estado llevados a cabo por militares, sino a “golpes de mercado”, a la utilización del Poder Judicial, a la manipulación de las sociedades por los medios, a un mayor control social, todo un resultado del creciente poder en las sombras. Sin duda, esto constituye una amenaza para la democracia y un gradual cercenamiento de los derechos individuales.

En función de lo expresado, es importante que los Estados puedan contar con una Inteligencia de Estado —no “de gobierno”— capaz de poder escudriñar ese “juego de poder”. Es de incumbencia de la Inteligencia Estratégica tener en cuenta de manera especial a los actores y a quienes ejercen el poder, no solo formal sino también en las sombras.

* Licenciado en Historia egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (1991). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires, Editorial Almaluz.

Referencias

[1] Agustín Saavedra Weise. “Los gnomos de Zurich y el orden mundial”. SAAEG, 19/04/2020, <https://saeeg.org/index.php/2020/04/19/los-gnomos-de-zurich-el-orden-mundial/>.

[2] Ídem.

[3] Nicolás Maquiavelo. El Príncipe. Madrid: Alianza editorial, 1982, 135 p.

[4] William Jones. El arte de la manipulación. México: Selector, 2005 (22ª reimp.), 195 p.

[5] John Kenneth Galbraith. La anatomía del poder. Barcelona: Plaza & Janes, 1985 (segunda edición), 249 p.

[6] Charles Wright Mills. La élite del poder. México: Fondo de Cultura Económica, 1987 (9a reimp.), p. 390.

[7] Noreena Hertz. El poder en la sombra. Las grandes corporaciones y la usurpación de la democracia. Buenos Aires: Planeta, 2002, p. 263.

[8] Robert Greene. Las 48 leyes del poder. Buenos Aires: Atlántida, 2008, p. 526.

[9] David J. Rothkopf. El club de los elegidos: como la elite del poder global gobierna el mundo. Buenos Aires: Ediciones Urano, 2008, p. 576.

[10] John Kenneth Galbraith. Op. cit., p. 19-20.

[11] Sandro Pozzi. “10 empresas más grandes que 180 países”. El País (España), 30/09/2016, <https://elpais.com/economia/2016/09/29/actualidad/1475150102_454818.html>.

[12] Max Weber. Economía y Sociedad. México: FCE, 1993.

[13] John Kenneth Galbraith. Op. cit., p. 26.

[14] Hans J. Morgenthau. Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz. Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano (GEL), 1986, p. 39.

[15] La cita se encuentra en: John Kenneth Galbraith. La anatomía del poder. Barcelona: Plaza & Janes, 1985 (segunda edición), p. 19.

[16] Ibíd., p. 22-24.

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EL DRAMÁTICO CASO DEL KURDISTÁN

Imagen de Fardin Rastkhaneh en Pixabay

Por el tratado firmado en la ciudad francesa de Sèvres en agosto de 1920 entre la perdidosa Turquía y las naciones aliadas de la Primera Guerra Mundial (salvo Rusia y Estados Unidos) el Imperio Otomano perdió la mayor parte de sus posesiones y se decidió crear en Anatolia Oriental un Estado para los kurdos. En 1922 la Sociedad de las Naciones reiteró este propósito, pero la rebelión de Kemal Ataturk —que derrocó al Sultanato— dio por tierra con varias estipulaciones del acuerdo, entre ellas la vinculada con la creación del Kurdistán. Como el tratado no fue totalmente ratificado algunas cosas se cumplieron, otras no y luego la dinámica mundial siguió su curso, dejando en el camino varios asuntos del pasado, entre ellos la reivindicación ancestral de un pueblo aprisionado entre cuatro países, nuevamente ignorada en 1923 cuando se concluyó otro acuerdo en Lausana (Suiza) que estableció los límites de la Turquía moderna y ya no mencionó el tema kurdo. Durante los siguientes 86 años cualquier movimiento de los kurdos para establecer un Estado independiente ha sido brutalmente sofocado, en particular por los turcos, cuyas acciones del pasado han sido francamente genocidas y las del momento presente ostentan tenebrosa similitud, generando preocupación en la comunidad internacional.

El Kurdistán está enclavado entre el sureste de Turquía, norte de Siria, norte de Irak y el noroeste de Irán. Los kurdos han procurado crear un Estado independiente sobre la base de algunas o todas las áreas con población kurda. Ante la oposición de quienes controlan sus territorios ancestrales optaron por negociar autonomía. En algunos casos tuvieron éxito, en otros sufrieron horribles tragedias en Irak y en Turquía.

Durante el medioevo los kurdos formaron débiles emiratos por separado, sin lograr agruparse en lo que podría haber sido un solo país. La nación kurda quedó así dispersa y dominada por otras etnias. El colonialismo franco-británico tampoco ayudó en lo que hace a Kurdistán; los acuerdos Sykes-Picot de 1916 no resolvieron nada. La invasión norteamericana (2003) para derribar a Saddam sí fortaleció al gobierno regional kurdo en la parte septentrional iraquí. Estando así las cosas, se llegó al presente. Los kurdos de Siria y sus valientes mujeres fueron factótum en la derrota del ISIS (Estado Islámico) pero EEUU le pagó mal a sus corajudos aliados: los dejó indefensos en manos del cruel enemigo histórico. Con Irán indiferente, Siria devastada e Irak semi destruido y casi dividido, la única oposición dura de los kurdos es Turquía, históricamente responsable de múltiples matanzas de ese sufrido pueblo. Por las alianzas de Ankara con la OTAN, EEUU y la Unión Europea siguen reticentes ante las aspiraciones kurdas. Hoy las cosas podrían cambiar. Frente a la política anti kurda de Erdogan —presidente turco en ejercicio— realidades geopolíticas han creado nuevas situaciones que deberán ser consideradas.

Es casi imposible que los kurdos recuperen la integridad de su tierra ancestral, pero bien podrían acomodarse en el norte de Siria y norte de Irak a los efectos de crear un país soberano, que además sería gran baluarte contra el “yihadismo”. Con el tiempo, tal vez sea factible lograr arreglos con turcos e iraníes para repatriar kurdos y hasta adquirir parcelas territoriales. Todo es posible o tal vez no, dada la ebullición típica de esa parte del globo, pero el Kurdistán merece un Estado soberano; eso está fuera de duda alguna.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://www.eldeber.com.bo/157614_el-dramatico-caso-del-kurdistan

EL PAPEL QUE DERRIBÓ EL MURO. A 30 AÑOS DEL DERRUMBE DEL MURO DE BERLÍN

Marcelo Javier de los Reyes*

Imagen de Peter Dargatz en Pixabay

Introducción

El derrumbe del Muro de Berlín fue un proceso que se debió a una suma de hechos que se iniciaron unos años antes de 1989, entre los que podríamos destacar las negociaciones entre Ronald Reagan y Mijail Gorbachov, el atentado contra el Papa Juan Pablo II, el movimiento Solidaridad en Polonia, la crisis del sistema en el bloque socialista, las elecciones libres del 4 de junio de 1989 en Polonia, la catástrofe de Chernobyl, las reformas iniciadas por Yuri Andropov y las reformas implementadas por Mijail Gorbachov. Sin embargo, la suerte del muro dependió de un simple papel que cabía en un bolsillo.

Ya antes del día clave, que fue el 9 de noviembre de 1989, comenzó a haber algunas situaciones que causaron preocupación entre los jerarcas de los países del bloque comunista, como la huida de sus ciudadanos a través de terceros países.

El “picnic paneuropeo”

El 19 de agosto de 1989 un grupo pequeño de disidentes húngaros y policías austríacos habían acordado que, de manera simbólica, abrirían la puerta ese día por unas horas para que pudieran ir de picnic juntos. Pero todo se convirtió en un acto más que simbólico: mientras que los húngaros ya podían viajar libremente, unos 600 alemanes de la República Democrática Alemana (RDA) aprovecharon para poder huir al oeste. El episodio terminó en la historia apodado como el “picnic paneuropeo”[1]. El hecho tuvo lugar en Sopron, ciudad húngara cercana a la frontera con Austria.

Durante ese mes de agosto decenas de miles de alemanes del este ya se habían establecido en Hungría, viviendo en carpas en parques y en iglesias, a la espera del momento en que pudieran cruzar hacia el oeste[2]. El 27 de junio de 1989 los ministros de Exteriores de Hungría, Gyula Horn, y de Austria, Alois Mock —a quien se considera que luego, en 1995, fue una pieza clave de la entrada de Austria en la Unión Europea[3]—, cortaron la valla fronteriza que separaba sus países, hecho que quedó registrado en una foto que dio la vuelta al mundo a través de los medios de comunicación. Del mismo modo, se había difundido la noticia de que la frontera entre ambos países estaría simbólicamente abierta por unas horas el 19 de agosto. La noche del 18 de agosto, desconocidos repartieron miles de panfletos entre los alemanes de Budapest[4].

Alois Mock, el ministro de Relaciones Exteriores de Austria, con su homólogo húngaro, Gyula Horn, cortando el cable que marcaba la frontera entre el Este y el Oeste en Sopron, Hungría, el 27 de junio de 1989. Crédito: AP Photo / Bernhard J Holzner

En el lugar había un portón de madera que debía ser abierto a las tres de la tarde para la delegación oficial, custodiado por cinco soldados húngaros, uno de ellos el teniente coronel Arpad Bella, a cargo de la guardia. De repente, en lugar de la delegación oficial cientos de alemanes de la RDA cruzaron la frontera y Bella dudó en cumplir la orden de disparar.

El entonces primer ministro de Hungría, Miklos Nemeth, afirmó que querían tantear cómo reaccionaría Moscú a la huida de los alemanes del este, versión que parecería ser apoyada por la inacción de quienes debían haber bloqueado el acceso a la zona fronteriza[5].

En septiembre de 1989 el gobierno comunista de Hungría autorizó a que los ciudadanos de Alemania Oriental pasaran a Austria procurando la libertad y ese fue el momento en que los cimientos del muro comenzaron a corroerse.

Los inequívocos mensajes de Gorbachov a Honnecker sobre la negativa soviética a apoyar una represión de las protestas en la RDA, precipitaron la destitución de Honnecker por un comunista reformista, Egon Krenz, quien fue designado secretario general. Markus Wolf, llamado “Mischa” Wolf, quien durante treinta y dos años se desempeñó como jefe del Ministerium für Staatssicherheit de la República Democrática de Alemania —más conocido como Stasi— recuerda ese momento:

El 18 de octubre Honecker finalmente fue derrocado en el tradicional estilo de los gobernantes autoritarios que han perdido el respeto de su círculo interior, y a quienes se pide que se marchen.[6]

Protestas y huidas

El 4 de noviembre se llevó a cabo una manifestación en la Alexanderplatz de Berlín Oriental con la intención de promover un cambio pacífico, de la que Wolf participó invitado por la nieta del escritor Bertold Brecht, Johanna Schall, y de la que también participaron los escritores Christa Wolf, Stephan Heym y Heiner Müller, así como los líderes del grupo de oposición Neues Forum (Foro Nuevo), Bärbel Bohley y Jens Reich. “Mischa” Wolf pudo observar “un mar de carteles de hechura casera que exigían el fin del dominio unipartidario”, lo que le significó que el monopolio del Sozialistische Einheitspartei Deutschlands (SED, Partido Socialista Unificado) había llegado a su fin[7]. Se trató de una marcha a la que concurrieron cientos de miles de ciudadanos, incluso algunas estimaciones calcularon la cifra en un millón. Fue el corolario de una serie de protestas que se estaban llevando a cabo en diversos puntos del territorio del país.

Por ese entonces el gobierno de Checoslovaquia procedería a cerrar su frontera con la RDA debido a que la gran cantidad de alemanes del este que escapaban a Occidente estaba desestabilizando el sistema[8]. El éxodo masivo pondría en peligro la existencia misma de la RDA y, además, la huida de estos alemanes a través de terceros países le estaba ocasionando una mala imagen a la Alemania comunista. Por esa época, muchos alemanes orientales concurrían de vacaciones a la paradisíaca playa del Sol, en Bulgaria, sobre el mar Negro. Allí iban de vacaciones ciudadanos de otros países del bloque comunista pero también alemanes de la República Federal Alemana (RFA). Los de la RDA iban a hospedajes o cabañas más modestas y tenían prohibido tomar contacto con los de la RFA. La Stasi estaba allí presente para observar sus actitudes. Algunos viajaban exclusivamente con la intención de escapar a Turquía a través de Bulgaria, pero desconocían la existencia del sistema fronterizo: había una franja de arena antes de llegar a una primera valla para que quedaran marcadas las pisadas y luego había otra valla a unos cuantos pasos de ésta. Guardias armados recorrían la franja entre ambas vallas y, sobre todo, cuando se activaban las alarmas silenciosas que conectaban las vallas con los puestos de seguridad.

Como escribió el periodista J. M. Martí Font en un artículo publicado en El País, no se trató de una conspiración de la CIA, de la KGB o de a Stasi —las que también fueron sorprendidas— sino de una confusión que se originó cuando, a primera hora de la mañana del 9 de noviembre de 1989, tres altos cargos de los servicios aduaneros de la RDA —el coronel Hans Joachim Krüger, el coronel Udo Lemme y el general Gotthard Hubrich— se reunieron con el encargado de la Unidad de Control de Pasaportes, Gerhard Lauter, en su despacho de Berlín Oriental para redactar, por orden del ministro del Interior, Friedrich Dickel, una normativa de viajes que debía permitir la salida legal a los ciudadanos que querían abandonar el país de forma “permanente” y que, hasta ese día, lo hacían a través de otros países socialistas[9].

Se trataba de una toma de decisiones que era crucial para apaciguar los ánimos en la RDA y para garantizar su subsistencia.

Todo esto ocurría el mismo día que el canciller de la RFA, Helmut Kohl, había llegado a Varsovia para una visita de seis días que tenía por objetivo impulsar la reconciliación con Polonia luego de la II Guerra Mundial. Polonia ya tenía su primer gobierno democrático con Tadeusz Mazowiecki y esa era una gran motivación para el gobierno de Kohl, quien también tenía previsto reunirse con el líder de Solidaridad, Lech Wałęsa.

De cómo un “papel” derrumbó el muro

En la reunión de la que participó el encargado de la Unidad de Control de Pasaportes, Gerhard Lauter, se elaboró un documento que estipulaba que “se podrán realizar viajes privados al extranjero sin condición previa” y se añadió que “las autorizaciones serán concedidas con rapidez y las denegaciones sólo serán posibles en casos excepcionales”. En torno del mediodía, el grupo de Lauter envió el documento a Egon Krenz, a la sede del Comité Central del SED, en donde se discutía el futuro de la RDA. Los presentes no prestan demasiada atención al texto que, a primera vista, se parece a las reglas reveladas tres días antes. Nadie, comenzando con Krenz, comprende el significado de las oraciones que se acaban de introducir en el documento. “¿Están de acuerdo los rusos?”, preguntaron algunos miembros del Politburó. Sí, respondió Egon Krenz, el embajador Vyacheslav Kotchemassov acordó por teléfono[10].

Por su parte, Günter Schabowski primer secretario del Partido Comunista de la RDA (SED) y encargado de las relaciones del partido con los medios de comunicación, citó a los periodistas para una conferencia de prensa esa misma noche.

Schabowski no estuvo presente en la reunión Comité Central. Llegó muy tarde y Krenz le entregó una nota relacionada con los viajes para que la llevara a la conferencia de prensa, pero no le aclaró que había “un plazo de espera”.

A las 18:00 horas en punto, en Berlín Este, Schabowski comenzó su conferencia de prensa a la que concurrieron corresponsales extranjeros como Tom Brokaw de la cadena NBC News de Estados Unidos y Riccardo Ehrman de la agencia italiana ANSA. Schabowski inició la conferencia hablando de cuestiones del Comité Central pero nada dijo acerca de la ley viajes. En medio de una presentación aburrida en la que Schabowski no decía nada de interés, Ehrman —dada la dura reacción del gobierno ante las protestas, denegando visas y endureciendo la política de viajes— le preguntó: “¿No cree que ha sido un gran error la Ley de Viajes que se presentó hace pocas semanas?”.

Günter Schabowski, estresado, en la conferencia de prensa en la tarde del 9 de noviembre de 1989. Foto: DPA[11]

Molesto, Schabowski le respondió “nosotros no cometemos errores”. Inmediatamente agregó: “pero tengo algo que decir”. En ese momento sacó un papel de su bolsillo y comenzó a leer:

Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante; motivo de viaje o lugar de residencia. Las autorizaciones serán emitidas sin demora. Se ha difundido una circular a este respecto. Los departamentos de la Policía Popular responsables de los visados y del registro del domicilio han sido instruidos para autorizar sin retraso los permisos permanentes de viaje, sin que las condiciones actualmente en vigor deban cumplirse. Los viajes de duración permanente pueden hacerse en todo puesto fronterizo con la RFA.[12]

La siguiente pregunta lógica era: “¿cuándo?”. Schabowski respondió: “Pues ya. Y es válido para todas las fronteras”[13].

Schabowski escribió un memorando para la conferencia de prensa. Al final de la misma es: “Leer el texto del reglamento de viaje”. Foto: Archivo Berliner Zeitung[14]

El grupo de Lauter había establecido un “plazo de espera”, por lo que las nuevas disposiciones solo se publicarían el 10 de noviembre, al día siguiente. Schabowski desconocía ese dato.

Los corresponsales estadounidenses y británicos consideraban que había habido un error de traducción pero confirmaron lo que Schabowski informó en la conferencia de prensa. A las 20:00 horas, el Tagesschau, el noticiero de la ARD, la primera cadena de la RFA, abrió con el titular: “DDR öffnet die Grenze”, “La RDA abre las fronteras”[15].

Tom Brokaw, corresponsal de NBC News

En la noche del 9 de noviembre, la población, sin dudarlo, marchó hacia el muro. El teniente coronel Harald Jäger se encontraba a cargo del puesto fronterizo de Bornholmer Strasse, al frente de 52 hombres armados. Ante la multitud pacífica pero numerosa, Jäger llamó para pedir instrucciones y advirtió que no podía enfrentar a esa muchedumbre. Para convencer a su interlocutor le hizo escuchar a través del teléfono el ruido que hacía la gente en torno del puesto fronterizo. Jäger se comunica con otros puestos y observa que la confusión era generalizada. Considera que para evitar una matanza debe dejar pasar a aquellos que lo requieran y, siguiendo las instrucciones, coloca un sello en la identidad del pasaporte fotográfico, lo que significa que quien cruzara la frontera no podía ingresar nuevamente a la RDA. La medida no tuvo sentido. En minutos alemanes orientales y occidentales se habían sumado al muro para festejar ante la asombrada mirada de los guardias de la RDA.

Varios años después, Lech Wałęsa recordó, en una entrevista, ese día 9 de noviembre:

Ese día llegó Helmut Kohl con una delegación a Varsovia y debía reunirse también conmigo, como jefe de los sindicatos. “Señores”, les dije a Kohl y a (el ministro de Exteriores alemán) Hans-Dietrich Genscher, “pronto caerá el muro de Berlín, pronto la Unión Soviética colapsará. ¿Están ustedes, como principal potencia europea, preparados para ello?”. Y vino la respuesta, creo que de Kohl. “Estimado señor Wałęsa, nos encantaría tener esos problemas. Pero algo así no lo vamos a ver. Hasta que algo así ocurra, crecerán árboles sobre nuestras tumbas”. Y esa misma tarde debieron cancelar la visita oficial a Varsovia, porque el muro de Berlín había caído.[16]

De un muro a otro

La marcha de Alexanderplatz del 4 de noviembre de 1989, en la que la población se movilizó para reclamar profundas reformas políticas en la RDA, fue una de las más importantes en la historia de ese país y una de las principales causas que llevaron al fin de la Alemania Oriental y del derrumbe del Muro de Berlín el 9 de noviembre. Fue así como ese hito histórico, advertido por Lech Wałęsa a un incrédulo Helmut Kohl, permitió que el 3 de octubre de 1990 se procediera a la reunificación de Alemania.

En la actualidad, por aquella frontera por la que intentaban escapar algunos alemanes de la RDA, la que divide a Bulgaria de Turquía, hoy existe una nueva valla construida por el gobierno de Sofía. El país más pobre de la Unión Europea levantó una valla de tres metros de altura a lo largo de 33 kilómetros en la frontera con Turquía, la que fue completada en 2014[17]. El objetivo es frenar el flujo creciente de refugiados y migrantes.

Nikolay Doychinov (AFP)

Un año más tarde, el gobierno anunció que la extendería otros 130 kilómetros —de los 240 que separan a Bulgaria de Turquía— y posteriormente otros 60 kilómetros más.

La frontera por la que en la época del Muro de Berlín se impedía que se escapasen los alemanes de la RDA, hoy tiene una valla para impedir que los migrantes ingresen a la Unión Europea. Como en aquel entonces, esta valla también produce muertes: las de aquellos que pierden su vida en el intento de llegar a Europa. Una de las tantas vallas y muros que siguen dividiendo regiones y hombres.

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU). Director de la SAEEG.

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Referencias

[1] Christian Erdei. “El picnic que cambió la historia de Europa”. Deutsche Welle, 19/08/2009, <http://www.dw-world.de/dw/article/0,,4583480,00.html?maca=spa-rss-sp-all-1122-rdf>, [consulta: 13/04/2016].

[2] Ídem.

[3] “Alois Mock, Austrian foreign minister at the fall of the Iron Curtain – obituary”. The Telegraph, 11/06/2017, <https://www.telegraph.co.uk/obituaries/2017/06/11/alois-mock-austrian-foreign-minister-fall-iron-curtain-obituary/>, [consulta: 15/09/2018].

[4] Enrique Müller. “Un ‘picnic’ para la historia. Hungría y Austria conmemoran la huida de 600 alemanes del este a través de sus fronteras”. El País (España), 20/08/2014, <https://elpais.com/internacional/2014/08/20/actualidad/1408529554_932738.html>, [consulta: 15/09/2018].

[5] Christian Erdei. Op. cit.

[6] Markus Wolf. El hombre sin rostro. La autobiografía del gran maestro del espionaje comunista. Buenos Aires: Javier Vergara, 1997, p. 362.

[7] Ídem.

[8] J. M. Martí Font. “Una confusión abatió el muro”. El País (España), 08/11/2009, <https://elpais.com/diario/2009/11/08/domingo/1257655957_850215.html>, [consulta: 10/11/2009].

[9] Ídem.

[10] Cordt Schnibben. “L’ouverture du mur de Berlin? Un couac incroyable!”. Le Temps, 08/11/2009, <https://www.letemps.ch/no-section/louverture-mur-berlin-un-couac-incroyable>, [consulta: 30/10/2019].

[11] Michael Brettin. “Der Tag, an dem die Mauer fiel”. Berliner Zeitung, <https://story.berliner-zeitung.de/mauerfall/>, [consulta: 30/10/2019].

[12] “Riccardo Ehrman y la pregunta que dinamitó el Muro de Berlín”. The History Channel Iberia, 29/10/2019, <https://canalhistoria.es/blog/riccardo-ehrman-pregunta-que-dinamito-muro-de-berlin/>, [consulta: 30/10/2019].

[13] Ídem.

[14] Michael Brettin. Op. cit.

[15] “Tagesschau vom 9. November 1989”. YouTube, <https://www.youtube.com/ watch?v=llE7tCeNbro>, [consulta: 13/09/2018].

[16] Magdalena Gwózdz. “Lech Walesa: ‘Kohl era un político muy hábil’”. Deutsche Welle, 01/07/2017, <https://www.dw.com/es/lech-walesa-kohl-era-un-pol%C3%ADtico-muy-h%C3%A1bil/a-39504615>, [consulta: 13/09/2018].

[17] Andrés Mourenza. “La frontera oriental de Europa entre Bulgaria y Turquía”. El País (España), 25/04/2017, <https://elpais.com/internacional/2017/03/16/actualidad/1489686063_777862.html>, [consulta: 13/09/2018].