ESTADO DE SITUACIÓN DEL ATLÁNTICO SUR, EL RÍO DE LA PLATA Y LA HIDROVÍA. UN FUTURO MEJOR ES POSIBLE MIENTRAS HAYA INTELIGENCIA Y VOLUNTAD.

Cesar Augusto Lerena*

 

Respecto a los espacios marítimos y fluviales la Argentina sufre un estado de indefensión aprendida y, los gobiernos, se comportan pasivamente con la sensación subjetiva de no tener ninguna capacidad ni actitud para pensar que existen oportunidades para cambiar esta situación aversiva. La ausencia de políticas respecto a estos espacios es llamativa y se expresa en la sociedad con dos signos patognomónicos: los argentinos vivimos de espaldas al mar y, en la dieta alimentaria, el consumo de pescado está en el orden de los 6 kg per cápita por año cuando el promedio mundial es de 20 kg. Consumimos menos pescado que los países más ricos y que los más pobres. El argentino medio está ajeno a las cuestiones relativas a sus mares y ríos, de otro modo, no podría tolerar pasivamente tener ocupados 1.639.000 Km2 por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (R.U.) en la Zona Económica Exclusiva Argentina (Z.E.E.A).

Un territorio equivalente a toda la Patagonia, La Pampa, Mendoza, Jujuy y Formosa, por cierto, un espacio mucho más amplio y rico que los 11.410 km2 del Archipiélago de Malvinas.

La Argentina permanece congelada respecto a estos hechos desde la sanción de la Res. 2065/65 de la ONU y, con motivo de la “fórmula del Paraguas” del Acuerdo de Madrid. Es imprescindible una política activa, diferente a la llevada en estos últimos 55 años.

Esta situación de indefensión en el Atlántico Sudoccidental, el Río de la Plata y la Hidrovía Paraná-Paraguay se manifiesta con una pérdida de soberanía política, territorial, económica, social, alimentaria y ambiental. En especial se observa:

PBI del Atlántico Sudoccidental

La estimación del potencial económico del Mar Argentino, según los investigadores Baruj y Drucaroff, (CICTI) ajustados por el autor para el período 2016-2035 —en un escenario medio— sería de un potencial económico de: US$ 669.598 millones de dólares; puestos de trabajo directo prospectado: 568.751 empleos; generación de divisas: US$ 3.964.091 millones, como resultado de las siguientes actividades: petróleo y gas; energía oceánica; pesca marítima; maricultura; turismo e industria naval (no se ponderó minerales, microalgas y algas y no se incluyó el efecto multiplicador que estas actividades tendrían sobre el resto de la economía). En la actualidad las actividades argentinas están reducidas a la pesca y navales.

Ocupación y explotación del Atlántico Sur

De un total de 3.146.345 de km2 de territorio marítimo argentino (el Mar Territorial y la Z.E.E.A.) el R.U. tiene ocupado 1.639.000 km2, es decir el 28% de todo el territorio nacional y el 52% del territorio marítimo. A ello se agrega la disputa de 1.430.367 km2 de la Plataforma Continental presentada por Argentina en la Comisión de Límites de la ONU (de los 1.782.000 km2 presentados solo se recomendaron 351.633 km2 ya que el resto está en disputa con el R.U.). Amén de ello, los 965.597 km2 y sus aguas circundantes de la Antártida Argentina que también el R.U. reivindica como propia.

Por la explotación de los recursos pesqueros con licencias británicas el R.U. extrae 250.000 toneladas de peces y calamar por un valor de 650 millones de dólares por año y, debido a la internacionalización del caladero, buques extranjeros con licencias británicas o sin ellas, extraen un millón de toneladas/año de un monto aproximado a los 2.600 millones de dólares. Podrían ponderarse los efectos negativos, económicos, laborales y sociales, que estas extracciones sobre las especies migratorias argentinas le ocasionaron al país en los últimos 40 años (U$S 104 mil millones); pero es imponderable el daño biológico al ecosistema ocasionado y, por lo tanto, a la propia sostenibilidad de las especies en la Z.E.E. y su explotación por buques nacionales.

La presencia de entre 350 y 500 buques extranjeros que capturan en forma subsidiada (sin impuestos); ingresan sin aranceles sus productos a los países de donde provienen los buques; se reaprovisionan combustible y hacen transbordo en alta mar; sus operarios realizan trabajo esclavo; realizan una pesca no registrada ni declarada, etc. constituyen una expoliación de los recursos migratorios argentinos y una competencia desleal en el mercado internacional con las mismas materias primas que extraen y exportan las empresas argentinas con altos impuestos internos.

En los últimos 40 años la Argentina aprehendió 80 buques —dos por año— lo cual nos indica, que el incremento de multas en la Z.E.E. no modificará la pesca ilegal (hay muchas razones de uso práctico para justificar esta afirmación) y sigue sin resolverse la captura en la Alta Mar de las especies migratorias argentina originadas en la Z.E.E.A. y las capturadas en el área de Malvinas.

Por su parte, el Acuerdo de Nueva York y las consecuentes creaciones de las Organizaciones Regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP), de ratificarse en el Congreso, pondría en manos de los Estados de Bandera la administración del Atlántico Sur y, muy especialmente, la profundización de la intervención del R.U. (quién pretende considerarse un Estado ribereño) en la administración de los recursos, violando lo previsto de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

Se agrega a ello las exploraciones petroleras británicas dentro del área de Malvinas y en los 100 mil km2 en el área austral entre el continente y Malvinas, licitados durante 2019 para la explotación petrolera, donde se adjudicaron áreas a varias empresas británicas o con intereses en Malvinas contrariando lo prescripto en la Ley 26.569 (Solanas) que lo prohíbe; pero que junto al área de Malvinas, el área de Reserva de Georgias del Sur y Sándwich del Sur, constituyen un bloque estratégico relacionado a la Antártida y el Estrecho de Magallanes.

El desarrollo de las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur

Por efecto de los Acuerdos de Madrid y del Pacto de Foradori-Duncan, la Argentina autorizó vuelos a Santiago de Chile y luego a San Pablo, que facilitarán el comercio de las materias primas de Malvinas con el mundo. Más aún, si se produjese el Brexit sin libre comercio entre el R.U. y la U.E. donde esas mercaderías deberían pagar aranceles para su ingreso a la U.E.

El Reino Unido ha constituido de hecho una asociación estratégica con España, tanto es así, que empresas pesqueras españolas han formado joint ventures con británicas y si bien muchas de estas empresas hoy utilizan bandera británica o de Malvinas para establecer el origen de las capturas, conforme el post Brexit podrían cambiar sus banderas por españolas evitando el pago de los referidos aranceles para facilitar el comercio de las exportaciones de Malvinas que tienen como primer destino a la Unión Europea y, en especial España.

La construcción de un puerto en las Georgias del Sur y el próximo inicio de otro en Malvinas hace presumir que el archipiélago se constituiría en el epicentro de apoyo a los buques que operan en el Atlántico Sur, muy especialmente, en un área de gran concentración de especies migratorias de valor, originadas en la Z.E.E.A.

Estrecho de Magallanes, Canal de Beagle y Chile

Estos espacios marítimos son centrales en la relación bioceánica respecto a Chile, en especial, por el aumento de grandes portacontenedores y su tránsito a través del Estrecho de Magallanes, a partir de las limitaciones del canal de Panamá para el paso al pacífico de estos grandes buques y, también, de buques pesqueros (especialmente chinos) que pescan en forma ilegal tanto en el Pacífico como el Atlántico Sur.

Chile es un aliado estratégico del R.U. (de hecho es el único país de habla hispana que llama Falklands a las Malvinas) y desde la firma en 1984 del Tratado de Paz y Amistad, la Argentina no ha buscado una fórmula de integración que revierta la relación entre ambos países —con el objeto de mejorar nuestra posición en el área y en particular en la Antártida— y, por el contrario, con la sanción de la Ley 27.757 “de espacios marítimos” (ratificación de los límites de la Plataforma Continental), se generó una nueva tensión, por cuanto se habría superpuesto con Chile una pequeñísima porción de la plataforma continental que ambos países reivindican.

El Puerto de Montevideo, el Río de la Plata, la Zona Común de Pesca y el Uruguay

A pesar de las Declaraciones de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños sobre los derechos de Malvinas (2011 y otras) Uruguay ha facilitado sus puertos para que buques pesqueros que capturan en forma ilegal en el Atlántico Sur —con o sin licencia británica— efectúen su logística (cambio de tripulación, armado de los buques, recarga de combustibles, transbordos, etc.). Ello, no solo debilita la posición de Argentina respecto a Malvinas, sino que constituye una grave competencia comercial con los buques pesqueros argentinos.

Los sucesivos gobiernos uruguayos han procurado acordar —y aún lo hacen— con empresas chinas la instalación de un puerto en ese país, con un régimen de puerto franco y condiciones muy favorables para la operatividad de los buques pesqueros chinos que operan ilegalmente en el Atlántico Sur. Si esto ocurre, la perspectiva de que la Argentina pueda administrar el recurso en esta área se habrá de tornar impredecible, aumentando la tensión en la región, la depredación y, la quiebra del sector pesquero argentino. China no solo tiene unos 16.000 buques pesqueros, sino que es esta población de buques, la que tiene mayor presencia en el Atlántico Sur y el Pacífico y es el primer productor de pescados en el mundo. Además, que tanto Argentina como Uruguay tienen fuerte dependencia comercial con ese país, lo que dificulta razonables acuerdos comerciales y su posterior denuncia. Pero ello, no es todo lo grave. Con motivo del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, Uruguay podría otorgar permisos de pesca a buques chinos y de otras nacionalidades frente a las costas de la Provincia Buenos Aires hasta la altura —aproximadamente— de Mar del Plata (La Zona Común de Pesca). La Argentina ya tiene una amplia experiencia de la depredación que causaron tanto los buques de la URSS como los españoles, con motivo de los Acuerdos Pesqueros con la URSS, Bulgaria y la Unión Europea, debido a la incapacidad argentina de controlar las capturas extranjeras.

Una nueva situación de tensión se vive en la actualidad entre ambos países a raíz del tratamiento en el Congreso Nacional de un proyecto de construcción del Canal de Magdalena, destinado a evitar que los buques que transitan desde o hacia Argentina deban utilizar el Canal de Punta Indio y por consiguiente depender de Uruguay para el transporte marítimo de mercaderías como ocurre en la actualidad.

La dependencia argentina en materia de transporte fluvial y oceánico de mercaderías en manos de empresas extranjeras.

La Argentina tiene una dependencia en el transporte marítimo y fluvial que la deja a merced de las empresas navieras extranjeras, a la par de las pérdidas en materia de fletes y la imposibilidad de establecer políticas de transporte que hagan a la soberanía y al desarrollo nacional y regional.

Falta y deterioro de puertos, calado insuficiente

Al monopolio de las empresas navieras extranjeras se agregan las dificultades operativas de los buques nacionales que ocasionan la falta o el deterioro de los puertos y su calado insuficiente, lo que constituye una debilidad manifiesta del país.

La administración de la hidrovía Paraguay-Paraná

Los gobiernos y las empresas que administraron la hidrovía arrojan como resultado negativo la extranjerización del transporte de mercaderías ya que banderas extranjeras se traslada el 60% del comercio internacional del país. La bandera argentina es casi inexistente en esta vía y esto se debe a la política tributaria argentina; retenciones a la exportación; aportes laborales; impuestos a la construcción de embarcaciones, etc. Cuestión, que si no se revierte resultará muy difícil modificar.

Tal vez el efecto más negativo y, no tan visible, es que la hidrovía no ha servido lo suficiente para dinamizar las economías regionales argentinas de las provincias del litoral, abaratando fletes tanto de aquellos productos destinados al mercado interno como el comercio internacional.

La reciente constitución de la Administradora Federal Hidrovía S.E. con intervención de las Provincias y el Estado Nacional pondrá a prueba si el Estado puede administrar en forma eficiente este canal central, promover las actividades regionales; el manejo cristalino de las mercaderías y el control del narcotráfico y, también resolverse las cuestiones de dragado que están bajo control de empresas extranjeras.

Las Fuerzas Armadas y seguridad de control en el mar

Con 3.146.345 km2 de Z.E.E.A. a lo que deben agregarse las aguas de la Antártida Argentina, el pasaje de Drake, el Estrecho de Magallanes, etc. la Argentina no tiene medios aéreos y navales suficientes (se estima que deberían quintuplicarse) para realizar el control de los buques de diverso tipo.

La actividad pesquera. Extranjerización y monoexplotación

La pesca hace 50 años era una actividad netamente nacional. Hoy siete de las diez primeras exportadoras son extranjeras (chinas, españolas, americanas, noruegas, etc.). El problema, no es que se traten de capitales extranjeros, sino, que el modelo que impera es “extractivo”, las exportaciones son de bajo valor agregado y la Argentina regala el empleo a los países importadores (desarrollados) y a los transformadores, que agregan valor y reexportan los productos. El 60% de las exportaciones son langostinos, una especie anual de disponibilidad impredecible, cuya carencia provocaría una crisis laboral sin precedentes en la Patagonia. La política la fijan los países importadores y la conclusión podría sintetizarse: se exporta en dólares el 50% menos de los valores posibles.

Ambiente sostenible y depredación

Como consecuencia de las capturas ilegales de los recursos migratorios argentinos en Malvinas y en Alta Mar y, la exploración de hidrocarburos, tanto en Malvinas como en el área austral del Atlántico Sur (sin estudios de impacto ambiental) no están garantizados el ambiente marino y sus recursos pesqueros. El descarte y la depredación dejan sin una ración de proteína diaria a 3 millones de niños y/o adolescentes.

El desarrollo poblacional, industrial y estratégico de la Patagonia

Si bien, los pobladores de la Patagonia tienen un PBI per cápita de US$ 24.000, está muy por debajo de los US$ 100.000 per cápita de los habitantes de Malvinas. La Patagonia es el territorio más despoblado de Argentina con un 6% del total y con una densidad poblacional de 3 hab/km2. El 90,1% de la población está radicada en los grandes centros urbanos y más de 1,7 millones de hectáreas están ocupadas por extranjeros. Resultaría importante vincular el continente con Tierra del Fuego para que las cargas no deban pasar por Chile, pero bien podrían transportarse las mercaderías por vía marítima para reducir los costos de fletes, la polución ambiental y el mantenimiento de las rutas; para ello, debería ser muy importante la construcción de un puerto en Río Gallegos (Santa Cruz), otro en Río Grande y uno nuevo en Ushuaia. Tierra del Fuego, la provincia que se integra con Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, la Antártida y las aguas circundantes, no tiene suficiente apoyo teniendo en cuenta la centralidad que tiene respecto a territorios marítimos e insulares en disputa con el R.U. y la necesaria logística con la Antártida. Por cierto, ello no alcanza para ser autónomos porque las navieras son extranjeras.

La vocación de independencia de los habitantes de Malvinas

El R.U. ha demostrado desde hace casi 200 años (1833) que no tiene vocación de devolver a la Argentina el archipiélago de Malvinas. Esto quedó ratificado con el desconocimiento de la Res. 2065/65 y de la ONU. Una hipótesis que no hay que descartar, es la pretensión de independizarse del R.U. e integrarse como un Estado independiente como parte de la British Commonwealth of Nations (ya me he referido al respecto en un artículo anterior). Más allá de los apoyos que pudiese tener Argentina habría que evaluar qué tan eficaces serían. Todo lo que se haga para resolver los puntos precedentes dificultará que la referida hipótesis se pueda convertir en ley.

Hay herramientas suficientes para revertir esta situación. Se requiere aplicar una estrategia consensuada —en forma coordinada y sostenida— de todos los organismos que en forma directa o indirecta confluyan para revertir una situación que atenta contra interés supremo de la Nación y de todos los argentinos. Nada de lo mismo, que ha sido infructuoso durante 55 años.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad.

 

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LA NUEVA RELACIÓN ENTRE ISRAEL Y BAHRÉIN

Giancarlo Elia Valori*

La cuestión de la nueva relación entre Jerusalén y los Emiratos Arabes Unidos (EAU) luego del acuerdo firmado entre Israel y Bahrein, es de particular interés y marca un realineamiento del mundo sunita con el Estado judío y por lo tanto indirectamente con Occidente y es contrario a Irán.

Pero Israel no siempre piensa estratégicamente como sus aliados occidentales, y eso es bueno.

El peso político del petróleo entre el Oriente árabe y el Occidente euro-americano está cambiando (pero la UE aún no se ha dado cuenta) debido al aumento del poderío petrolero estadounidense.

Pero también cambia lo que podríamos llamar el “nivel de protección” militar entre el mundo árabe sunita y el sistema de defensa de Occidente, entre la OTAN y los acuerdos específicos de Estados Unidos o la Alianza Atlántica con los países árabes sunitas. Europa, por supuesto, no ha sido recibida.

Objetivos principales: para los árabes, jugar la carta occidental en su totalidad con respecto a la Federación de Rusia y, en algunos aspectos, también a China; para los occidentales, el juego primordial es recuperar el mundo sunita después de la crisis yihadista y luego, otra vez para Occidente, crear un nuevo mercado para los precios del crudo cuando el petróleo de esquisto estadounidense cambia todo el sistema de precios. Pero para Washington es la manera de impedir que Rusia y China “tomen” estratégicamente el mundo sunita.

El mundo sunita sabe que nunca puede permitir que Occidente enfrente seriamente a Irán y sus representantes, que necesita tecnologías estadounidenses y de la UE para hacer la “transición energética” de los hidrocarburos a las renovables, finalmente necesita armas, tecnologías y probablemente también ayuda militar directa de los Estados Unidos y de la OTAN.

Y, en el futuro, también del Estado judío.

Irán también es una amenaza existencial para ellos, y las áreas de influencia y contacto en Oriente Medio entre Irán y el mundo sunita son tales que no pueden ser compuestas por ningún tratado de paz. El caso de Yemen enseña. Cada movimiento en el Golfo es un juego de suma cero.

Ahora demos un paso atrás, pero aún es necesario. El “Acuerdo de Abraham” entre Israel y los Emiratos Arabes Unidos y luego Bahrein se basa en futuras “relaciones normales” entre el Estado judío y los EAU.

Un acuerdo escrito a mediados de agosto de 2020 largamente preparado por los servicios y, posteriormente, por la diplomacia de las dos partes, y también de algún servicio Europeo, presupone relaciones comerciales habituales, vuelos directos, turismo, intercambios científicos y pleno reconocimiento diplomático. Sin embargo, es bastante obvio que los Emiratos no enviarán un embajador a Jerusalén. No está escrito en los acuerdos, pero sin embargo hay y hubo un intercambio específico de información entre los Servicios pertinentes entre Jerusalén y Arabia Saudí.

Según los Emiratos, pero el texto sigue siendo claro a este respecto, el acuerdo entre Israel y los EAU bloquea inmediatamente cualquier intento de Jerusalén de anexar Cisjordania, pero también prevé una renovación de las negociaciones entre la ANP y el Estado judío para “poner fin al conflicto”.

Un gran programa, habría dicho De Gaulle. Es que los palestinos de la ANP, una criatura, por muy mal pensada que sea, del fin de la Guerra Fría, ya no son útiles para nadie.

Ni los soviéticos, que ya no están allí y ya no necesitan campos de entrenamiento para los terroristas europeos, o tal vez sistemas de presión para sus aliados árabes, ni la izquierda europea (y la UE, pero no sabe) que nada sabía de política exterior y que sólo quería la “reducción” de Israel, y mucho menos a China , que no sabe qué hacer con ella, ni siquiera con la galaxia yihadista, que ha utilizado muy poco la antigua red guerrillera de origen palestino.

Y hoy el papel preeminente de Hamas en la Franja de Gaza y también en Cisjordania, un movimiento que emana de la Hermandad Musulmana, que acepta explícitamente los “Protocolos de los Sabiosi de Sión” en sus estatutos y es ahora plenamente apoyado por Teherán, con la Yihad Islámica palestina, es un papel que ciertamente no interesa a los países sunitas del Golfo. Tal vez sólo a Qatar y Turquía, que tienen mucho que ver con la Hermandad. Pero no creo que Ankara y Doha quieran ir hacia este juego estratégico, con el riesgo de interponerse en el camino de los saudies y gran parte de los Emiratos.

Y, sin embargo, ya no quieren soportar los costos de mantener la ANP, estratégicamente inútil, probablemente incluso peligrosa.

Israel y los EAU ya intentaron la normalización hace años. En 2015, el Estado judío abrió una oficina diplomática en Abu Dabi, en relación con la Agencia Internacional de Energías Renovables, luego hubo reuniones deportivas. Israel también había sido programado como invitado en la Expo Mundial de 2020, hoy pospuesta a octubre de 2021, a excepción de otras evaluaciones, debido a la pandemia de Covid-19. La verdadera señal de que el acuerdo con los Emiratos importaba mucho en Jerusalén fue el aplazamiento por Netanyahu de la anexión de Cisjordania el 1º de junio de 2020.

Los palestinos llamaron inmediatamente a su embajador en los Emiratos. En Jerusalén importa poco la ANP, naufragio de una guerra fría que ya no tiene importancia estratégica, excepto para el papel pro-iraní de Hamas y parte de Fatah, el viejo grupo político de Mahmoud Abbas, por lo que Israel tiende sólo a la Ribera Occidental y, en pleno acuerdo con Egipto, al control antiihadista de la Franja de Gaza y el Sinaí.

Por supuesto, ni los saudíes, ni los Emiratos, ni Bahrein ni otros estados sunitas (aunque Bahrein es mayoritariamente chiíta, pero con una clase dominante sunita), y menos Israel quieren atarse a una clase política corrupta y totalmente ineficiente como la de la ANP, que ahora es el guante dentro del cual se sostiene la mano de Teherán, la única potencia interesada en tomar las dos áreas políticas de la antigua ANP.

El “Acuerdo de Abraham” también fue aceptado por Bahrein, como dijimos y pronto trataremos, por Jordania, que tiene un antiguo tratado de paz con Israel de fecha 1994, pero agobiado por la posterior y grave crisis de 2015-16 siempre con Israel, en el momento de la anexión de Jerusalén Este y por tanto de la Mezquita Al-Aqsa, el “último”, el “extremo”.

Luego está la aceptación también de Egipto, que ve resolverse la tensión yihadista en el Sinaí con una colaboración más directa y explícita del Estado judío. Finalmente el “Acuerdo de Abraham” ha sido elogiado públicamente por Omán, ahora que el nuevo rey Hatham bin Tariq quiere continuar la modernización del reino de Omán y Mascate iniciada por el fallecido Qaboos, cuyos guardias visten el kilt escocés, y con una mayor tasa de independencia estratégica de los otros Emiratos y los sauditas.

¿Quién está en contra? Irán, por supuesto, que ve una correlación estratégica entre Israel y el mundo sunita en el horizonte, con el cierre de la zona emiratí, donde podría haber jugado con operaciones de influencia contra Arabia Saudí y Estados Unidos. También está en contra Qatar, militarmente vinculada a Turquía y base financiera y política de la Hermandad Musulmana, e influye en todos los demás Estados sunitas del Golfo y, en algunos aspectos, en el proceso de reconciliación incluso con los chiítas iraní-sirios y libaneses.

Por supuesto, Turquía también se opone al acuerdo, no a la aceptación del Estado judío en el contexto de las relaciones interárabes, un Estado con el que Ankara tiene relaciones diplomáticas desde 1949, aunque nunca ha reconocido el Plan de Partición de las Naciones Unidas del que nació la propia independencia del Estado judío.

Ankara es fría con el “Acuerdo de Abraham” principalmente porque se encontrará aislada entre los Emiratos y la zona del Golfo, siendo atacada por la Hermandad Musulmana, y perjudica su proyecto de expansión en Asia central que no le permitirá mantener el status quo actualmente favorable en el Golfo y ni siquiera, en perspectiva, buenas relaciones con Qatar.

Despues de Bahrein será el turno, si todo va bien, de Sudán y Omán. Marruecos está aceptando y ya ha aceptado, el acuerdo abrahámico. Marruecos ya ha tenido ministros judíos en sus gobiernos, el empresario privado del rey Hassan II era italiano de Ferrara, que había sido el único que había mostrado solidaridad con él cuando el joven Giorgio Bassani fue expulsado del Liceo, al ejecutarse las infames “leyes raciales” de 1938.

El rey Hamad ya ha permitido a los líderes israelíes asistir a una reunión regional sobre la seguridad del Golfo, el Diálogo de Seguridad de Manama 2020, que se celebrará en la capital del Reino los días 4 y 6 de diciembre próximos.

Netanyahu ya se reunió con el difunto rey Qaboos de Omán en 2018.

Y Bahrein, ¿por qué reconoce oficialmente a Israel bajo el “Acuerdo de Abraham”?

Mientras tanto, porque el Estado judío es una brillante historia de éxito.

Por la tecnología, por su estabilidad, por su fuerza militar, incluso por su excelente inteligencia, Israel es el cuello de muchos, en el mundo árabe y más allá. El sultán bin Khalifa siempre ha expresado abiertamente su estima por el Estado judío.

El ministro de Relaciones Exteriores de Bahréin, en 2018, publicó un mensaje en Twitter a favor de Israel en su guerra contra los canales subterráneos creados por Hezbollah, y luego hizo explícito su favor al ver que Australia también había reconocido Jerusalén Este como la capital del Estado judío.

El sultán de Bahréin ha presionado abiertamente para que el Consejo de Seguridad del Golfo designe a Hezbollah como una “organización terrorista”.

Y aquí no se trata de las tensiones tradicionales entre sunitas y chiítas, sino de una elección geopolítica y estratégica: hacer de los Emiratos y de todo el Golfo una zona pacífica, para iniciar lo antes posible la transición energética y económica que decidirá el futuro de los estados petroleros de la zona.

La guerra congela posiciones, es costosa y no permite la gran transición económica que todas las clases dominantes del Golfo, con la única excepción de Irán, pretenden comenzar lo antes posible.

Por supuesto, Irán no juega tanto con el petróleo como con el gas natural, que no está cubierto por el sistema de la OPEP.

Recuérdese también que Bahrein acogió el Taller de Paz para la Prosperidad de la Casa Blanca en 2019, y en esa ocasión siete periodistas israelíes fueron recibidos en el Reino.

Cabe señalar también que Bahrein está estrechamente vinculada a Arabia Saudí por su economía y la selección de la clase dirigente.

Y tiene la mayoría de la población chiíta, con una casa dominante y una clase dominante sunita. Por lo tanto, más que para otros países del Golfo, Irán, que está en sus costas, es una amenaza existencial.

Y el vínculo entre Manama y Riad es cada vez más fuerte, especialmente después de 2018, cuando el pequeño reino costero tuvo que reprimir, y a menudo con dureza, las “primaveras árabes” que, además, tenían más de una conexión con Teherán.

El error reciente más extraordinario de Occidente en Medio Oriente, la “Primavera árabe”, después del Tratado Sykes-Picot, cuando los franceses perdieron parte de su poder porque el traductor era Luis Massignon, con su refinado árabe que los invasores del desierto no entendían, mientras que el intérprete de los ingleses era Lawrence de Arabia, acostumbrado a la calle y a los plebeyos árabes.

¿Y los palestinos? El 3 de septiembre, se convocó a una videoconferencia entre Beirut y Ramala, casi al mismo tiempo que el anuncio del “Acuerdo de Abraham” por parte de Donald J. Trump en la Casa Blanca, que vio la participación de Abu Mazen y todas las facciones palestinas. También debe señalarse que la videoconferencia había sido organizada por Fatah y Hamas, un caso más único que raro.

En Beirut estaban Ismail Haniyeh, el jefe de la oficina política de Hamas; Ziad Nadalia, el secretario general de la Yihad Islámica y todos los líderes de las facciones a las que no se les permite operar dentro de los territorios de la Autoridad Nacional Palestina.

También estaba en Ramala Mohammed Barakeh, un ex miembro del parlamento israelí.

Para todos, la clave estratégica para la interpretación del “Acuerdo de Abraham” fue la ruptura de la Iniciativa de Paz Árabe, la iniciativa saudí de 2002, luego reafirmada en 2007 y nuevamente en 2017 por todas las cumbres de la Liga Arabe. Esta “iniciativa” se refiere al abandono por parte de Israel de todos los territorios ocupados, a un “alojamiento justo” para los refugiados palestinos sobre la base de la Resolución No 194 de las Naciones Unidas y al establecimiento de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital.

¿El resultado de la videoconferencia? La percepción clara y obvia del aislamiento de la ANP, que nadie quiere mantener ahora a pleno costo, ya que se trata de un “naufragio estratégico”, el acuerdo entre Hamas y Fatah, más único que raro, la inevitable apertura de los Territorios ANP a los enemigos declarados del Pacto de Abraham, es decir, Qatar, que intentará una correlación estratégica y militar entre Libia-Trípoli y la Franja de Gaza y la Ribera Occidental, para Turquía, con su Hermandad Musulmana, que es la que fundó Hamas, pero sobre todo será un negocio para Irán, que ya apoya a la Yihad Islámica, algunas otras facciones palestinas en evidente función antiisraelí y esperando a que Hezb’ollah vuelva a sus operaciones más allá del Litani.

Por lo tanto en la jerga de la OLP y la ANP “lucha popular”, aunque no hay ninguna referencia a la “lucha armada”, en el documento final de la videoconferencia, está la solicitud de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, ante la verificación de la pérdida del consenso para la causa palestina entre los Estados árabes sunitas del Golfo, que resultará en una restricción adicional a la ayuda económica a la ANP.

Pero el verdadero peligro, que también debería afectar a Israel, es la implosión total de la ANP, que podría crear fenómenos militares, migratorios y económicos de alcance global.

¿Y la Federación de Rusia? Debe volver a ser indispensable en Oriente Medio, el “Acuerdo de Abraham” negociado por Estados Unidos y algunas inteligencias europeas pueden poner fin a la ventaja comparativa y estratégica de Moscú en Siria y la gestión cuidadosa de las relaciones militares y de información con Israel.

Por no hablar de la refinada contención rusa de la presión iraní en Siria, uno de los verdaderos objetivos de la presencia rusa en la república de Bashar el Assad.

¿Qué podría jugarse Rusia en el nuevo Medio Oriente que se está dibujando en estos días? Mucho.

Mientras, desde 2018, Moscú se ha estado reuniendo de nuevo con la Yihad Islámica, mientras que Abu Mazen también se ha reunido con líderes rusos en 2019 para lograr un nuevo «formato» de paz entre Israel y un ANP mediado solamente por la Federación de Rusia.

Luego está la carta libanesa. La presencia de Moscú es cada vez más visible en el país de los cedros, para un evidente soporte de Siria.

Por lo tanto, el juego número uno de Moscú en el nuevo Medio Oriente es mantener relaciones estrechas con todos, pero sólo con todos, los actores regionales, estatales y no estatales, para llegar a ser el único árbitro supremo (incluso contra Israel) de la futura, y a estas alturas inevitable, paz de Medio Oriente.

¿China? A Beijing no le gusta el acuerdo abrahámico, dado que para Beijing resulta un abandono de facto de Medio Oriente por parte de los Estados Unidos, y por lo tanto un aumento en los costos del control estratégico de la zona, pero también un retorno de muchos países sunitas prominentes dentro de una órbita económica estadounidense, cuando China estaba seduciendo a los sauditas y los Emiratos.

El “Acuerdo de Abraham” cierra las puertas del Golfo a muchos países que querían entrar en la zona.

Sin embargo, Beijing pondrá su mejor cara ante el mal juego, apoyando a un país amigo de facto, Israel, y manteniendo las excelentes relaciones habituales con el mundo sunita, con la esperanza de reemplazar, en breve, a Estados Unidos como representante político-militar de la zona.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. El Señor Valori ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Nota: traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. 

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ANOMIA, TRIBULACIONES Y ESPERANZA

Marcos Kowalski*

 

Emile Durkheim (1858-1917), uno de los fundadores de la sociología moderna, fue el introductor del término «anomia».

La anomia, que estrictamente significa ausencia de normas es un concepto más bien descriptivo, procedente de las ciencias sociales[1] y se refiere a un desorden social por la inexistencia de normas y control que mediante un colapso de gobernabilidad impide que algunas personas consigan las metas socialmente esperables, hecho que provoca una situación desorganizada que resulta en un comportamiento antisocial[2].

Desde hace muchos, muchos años, todos nuestros “dirigentes” políticos han estado más preocupados por lo que les dicta el Orden Mundial que por nuestra Nación Argentina, dejándonos en un embrollo, en la economía y en todo lo que han hecho, gobernando a favor del esquema del Nuevo Orden Mundial, desgobernaron la Nación.

Este despropósito apropósito está produciendo un colapso de gobernabilidad por no poder controlar esta emergente situación de alienación, provocada por las subculturas, minoritarias que se intentan imponer a las mayorías, hecho que promueve una situación desorganizada que resulta en un comportamiento no social.

El agravamiento del conflicto social y el delito se encuentran en la imposición de un modelo que reduce las obligaciones del Estado ante la sociedad, incrementa la desigualdad entre los seres humanos y destruye el nivel de vida frente a la pérdida de la capacidad adquisitiva mínima del ciudadano. Y es cuando se produce una opacidad de la conciencia colectiva, no se logra producir una solidaridad orgánica y las normas correspondientes se quiebran[3].

Podríamos hacer un seguimiento del estudio sociológico de la anomia a través de distintos autores, sobre todo norteamericanos, pero en general, el concepto de anomia podría considerarse un concepto más de tipo sintomático, es decir que expresa o manifiesta una situación, más que suministrar una explicación de la misma[4].

Siempre tenemos que recordar que el concepto de anomia, es ante todo un síntoma y por lo tanto no funciona solo. Es, como venimos diciendo una violación a las normas, el análisis no responde tanto a por qué se produce esa violación, sino que su valor es más descriptivo que explicativo. En el caso argentino podemos dar varios ejemplos actuales de posibles casos de anomia según las definiciones clásicas[5].

El cumulo de situaciones que generan anomia en nuestro país, (tráfico de drogas, lavado de dinero, contrabando, economía informal, desempleo, delitos violentos usurpación etc.) forjaron unas zonas marginales urbanas que han surgido por deterioro de sectores de la sociedad producto de la desocupación y el mono centrismo urbano desatendido por las autoridades.

Autoridades políticas que parecen desentenderse de la cuestión y solo hacen apariciones esporádicas y, para colmo, son el problema y no la solución, la casta política gobernante suele ser la enfermedad que produce el síntoma anomia en la sociedad al adoptar soluciones ideológicas globales y no dar respuestas particulares a la mayoría del pueblo de la Nación.

Todo esto es parte de lo que, en el hombre sencillo, la persona común, su familia, su núcleo social de amistades, produce una gran tribulación, la congoja consume a la mayoría con un sufrimiento interior que lo angustia y nubla su capacidad de comprensión, sabe que su entorno no lo deja llevar su cuerpo por el camino de la seguridad y la inseguridad siempre produce miedo.

Las grandes dificultades personales a la que se enfrentan hoy los argentinos, son sin embargo otra prueba más de nuestra capacidad de supervivencia como pueblo, como Nación. Son tribulaciones que debemos enfrentar con un realismo sobre nuestra sociedad actual, pero esperanzados que podremos supurarlo a condición que podamos conseguir en algún futuro próximo una nueva forma de gobernar la Argentina.

La anomia, el descontrol, la supresión de las libertades, el empoderamiento de lo marginal con el pretexto de inclusión de minorías, el imponer agendas del denominado Nuevo Orden Mundial, pero por sobre todo el tratar de atomizarnos como pueblo con las teorizaciones marxistas, o neoliberales. A todo eso, oponemos el sentido Nacional, el argentinismo latente, que a la gran prueba que produce este desastre que se nos impone, surgirá prevaleciendo.

Nos quieren imponerla teoría de Ernesto Laclau[6] y transformar nuestro pueblo en muchos pueblos. A Laclau como marxista le falto Patria y realidad para interpretar al hombre, además de nunca haber sido pueblo. A través del esloveno Zizek, el intento de “vendernos” un nuevo comunismo, más humano y más comunitario[7]. Del liberalismo a través del coreano Han una mayor opresión de los Estados sobre el individuo[8]. En definitiva, nos quieren robar la idea de Patria.

Todas estas pretensiones de imponer teorías chocan irremediablemente contra el hombre real primero y después contra sus sentidos como tal. En primer lugar, el hombre tal cual es y no como nos gustaría, lleva en su inconsciente colectivo dos sentidos, el religioso, que existe hasta en los ateos y el nacional, que hemos venido explicando en varios trabajos, el sentido nacional es esencial para propiciar la pertenecía del hombre integrado con sus compatriotas.

En ese aspecto, se integra como pueblo y no como que pretende el “populista” atomizado en diferentes partes de una masa amorfa con padecimiento de anomia generalizada. No importa ni quien ni como se pretenda gobernar una Nación, siempre que el grupo gobernante intente despojar de patriotismo a los ciudadanos de la misma, más tarde o más temprano, el patriotismo aflorará y el gobierno será desplazado. Esa es siempre la Esperanza.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos.

 

Referencias

[1] El concepto “Anomia” no es exclusivo de la Sociología. En Psicología, por ejemplo, utilizando su raíz latina significa un trastorno del habla que alude al olvido de los nombres, y en Biología hace referencia a un molusco bivalvo, es en el contexto disciplinar sociológico en donde ha tenido un mayor desarrollo.

[2] La noción de “Anomia” fue introducida por Durkheim y desarrollada por la sociología norteamericana para estudios de control social, desviación, delito y criminalidad. Al tomar un nuevo aire en los años 80, fue exhaustivamente estudiada y algunas situaciones contemporáneas lo han puesto de nuevo en escena.

[3] Conforme lo enuncia Émile Durkheim (Épinal, Alsacia-Champaña-Ardenas-Lorena, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917), quien fue un sociólogo y filósofo francés.

[4] Autores como Orrú, Parsons, Merton, con su importante teoría funcionalista y muchos otros.

[5] Se puede ver las obras de Parsons, el ya mencionado Merton, entre los europeos Dahrendorf o Peter Waldmann.

[6] Ernesto Laclau. “La razón populista”.

[7] Slavoj Žižek. “El dilema es barbarie o comunismo renovado”.

[8] Byung-Chul Han. “Vamos hacia un feudalismo digital y el modelo chino podría imponerse”.

 

 

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