RESTRICCIÓN INTERNA

Iris Speroni*

Los 11 años de retraso cambiario llevaron a la desindustrialización y pauperización.

En estos últimos días funcionarios de diferentes carteras desfilaron por los canales de televisión para informarle a la población que sufríamos una “restricción externa”. ¿Qué es eso?

Lo explicó la flamante ministra de economía, la Sra. Batakis, en su presentación oficial en TN TV del Grupo Clarín. Sostuvo que no se podían dilapidar divisas en turismo en el exterior porque el país las necesitaba para crecer.

¿Es verdad? ¿Es como la ministra dice? La Sra. Todesca Bocco, cuando oficiaba como vicejefe de Gabinete —actualmente vicecanciller— declamó: “Nosotros necesitamos que los dólares que obtenemos de la exportación, los tengamos disponibles para la producción de nuevos bienes”.

¿Qué es restricción externa? ¿De dónde sale? ¿Es vigente en la actualidad?

Traté el punto en numerosos artículos con diferentes ópticas. Los listo al pie.

La “RE” es un caballito de batalla del actual régimen. Se expidió sobre el punto la vicepresidente el 20 de junio. Lo trata la ministra de economía al asumir. Es la excusa que usó el gobierno de Macri para endeudarnos. Cito al pie un informe del BCRA en el mismo tenor.

Amerita que veamos de qué se trata; qué hay de verdad y cuánto de mito. Y, como en cualquier novela criminal norteamericana, averiguar quién se beneficia.

Se denomina “restricción externa” a la falta de divisas para poder pagar las importaciones o hacer frente a las obligaciones de deuda en moneda extranjera.

¿Cuándo un país no tiene divisas?
  • Cuando importa más que lo que exporta. Se denomina balanza comercial negativa. Las soluciones son: a) importar menos (por cualquier criterio que se elija), b) tomar deuda en moneda extranjera y usarla para pagar esas importaciones (una variante de esto es comprar importaciones en cuotas; ejemplo: los cuatro submarinos que compró Argentina a Alemania durante la dictadura militar).
  • Cuando el servicio a la deuda (capital y/o intereses) es superior al saldo de balanza comercial. Si los excedentes de las exportaciones sobre las importaciones son menores que los vencimientos a pagar, las divisas no alcanzan para hacerles frente. En ese caso las opciones son: a) usar dinero de las reservas para pagar (si hay), b) tomar deuda nueva para cancelar la vieja (novación), c) dejar de pagar, d) reducir las importaciones o aumentar las exportaciones para incrementar el saldo comercial y así tener las divisas necesarias.

Personalmente creo que hay una solución mucho más simple que las aplicadas por los gobiernos desde 1955 a la fecha: dejar que quienes quieran importar compren los dólares a quienes exportan. Si se quiere importar mucho, sube el precio de la divisa y van a comprar menos cosas (por ejemplo: carne de cerdo brasileña), si se exporta mucho y se importa poco, bajará el peso de la divisa y se podrán importar más cosas. Fácil. En cuanto a los vencimientos de la deuda, el estado debe comprar dólares con el superávit fiscal. De esa manera no imprime pesos para comprar dólares y no genera inflación. La compra de dólares por parte del estado aumenta la demanda y por lo tanto sube el precio de la divisa, lo que hará caer importaciones, hasta que se importe lo que dé el cuero. En cuanto al turismo, es una importación, como comprar carne de cerdo o shampoo a Brasil. Si sube mucho el dólar, viajan menos personas a Miami y viceversa. Fácil. La pregunta es por qué una regla tan sencilla no se aplica. Regla número dos: nunca endeudar al estado nacional, provincial o municipal en moneda extranjera.

“Necesitamos los dólares para crecer”

Es un “relato” repetido por todos los funcionarios públicos.

No es algo nuevo. Es la enseñanza básica y dura en todas las facultades de economía de la Argentina, tanto las públicas como algunas privadas (UTDT). Adhieren a esta religión el 90% de los economistas argentinos. Es la ideología hegemónica de todos los partidos políticos: UCR, FdT, PRO, FIT, partidos pequeños, Instituto Patria, el que elijan.

Es un discurso que inventó Prebisch, la CEPAL (y otros). Está vigente desde 1955 a la fecha, a pesar de que actualmente sea un marco conceptual que no sirve para explicar la realidad. (Ya explicaré por qué).

Raúl Prebisch (héroe e ídolo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA) fue Secretario de Hacienda del gobierno de facto de 1930, GG del BCRA en 1935, diseñó el plan económico del gobierno de facto de 1955. Fue   secretario general de la CEPAL 1950-1963 y Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo a partir de 1963 hasta su retiro.

Raúl Prebisch

Lo más curioso es que las recomendaciones de la CEPAL —siempre fallidas— son tomadas por todos los economistas que se consideran “de izquierda” o “nacionalistas”. La CEPAL es un satélite de las numerosas organizaciones internacionales piloteadas por los EEUU. Pero son zurdos fashion.

¿De qué hablan?

A mediados de la década del ‘50 Europa Occidental comienza su plan de autoprovisionarse de alimentos y dejar de comprarle a los países que le habían dado de comer durante la guerra y la posguerra, con implicancias varias. Una de ellas es que la segunda mitad del siglo XX se caracterizó por la caída de los precios de las materias primas. Alimentos, pero también cobre, petróleo, zinc, etc. La CEPAL denominó a este fenómeno deterioro de los términos de intercambio, lo que hacía que los países del tercer mundo pagaran caro lo que debían comprar y cobraran poco lo que exportaban.

Todos los gobiernos de los países del tercer mundo, nosotros incluidos, hicimos lo que pudimos para salir de esa trampa. Una de las soluciones fue replicar en forma especular las restricciones europeas; esto es autoabastecernos de productos industriales.

¿Qué quiso decir la ministra Batakis?

¿Qué quiso decir la ministra con que el turismo de argentinos en el exterior impedía el crecimiento del país? Lo que dice es que si gasto los pocos dólares que tengo en viajar no los puedo usar para comprar insumos industriales y la falta de los mismos frena el crecimiento de la Argentina. Y que cuanto más crezco, más insumos necesito.

¿Hay algo de verdad en su afirmación?

No.

En primer lugar desde el 2003 Argentina es beneficiaria de una mejora de los términos de intercambio. Esto quiere decir que lo que nuestro país vende y puede vender tiene mejores precios que las cosas que tenemos que comprar. Intente explicar algo tan sencillo a cualquier diputado. Esa supuesta “maldición” (retraso de los precios de lo que Argentina vende) terminó con el siglo XX. No es más así. Somos buenos en producir lo que el mundo demanda. Nuestros políticos atrasan el almanaque al menos 25 años.

En segundo lugar Argentina en los últimos 29 meses tuvo un superávit comercial de US$ 30.400 millones. Les dejo los cuadros para que vean la situación mes a mes.

Saldo positivo exportaciones – importaciones enero-mayo 2022: US$ 3.196 millones.

Saldo positivo exportaciones – importaciones enero-diciembre 2021: US$ 14.751 millones.

Saldo positivo exportaciones – importaciones enero-diciembre 2020: US$ 12.528 millones.

Fuente: INDEC

Saldo comercial (exportaciones menos importaciones)

  • Enero-diciembre 2020:                               US$ 12.528 millones
  • Enero-diciembre 2021:                               US$ 14.751 millones
  • Enero-mayo 2022:                                    US$   3.196 millones
  • Saldo últimos 29 meses:                          U S$ 30.485 millones

¿Entonces cómo pueden aseverar que faltan dólares?

Ni siquiera la necesidad de importar combustibles rompe nuestra condición de superavitarios. Deberíamos estar apilando reservas en el Banco Central día tras día. Como hace Brasil. No lo hacemos porque se la roban. Así de simple.

No sólo eso. Argentina tiene un tipo de cambio atrasado desde el inicio del segundo mandato de Cristina Fernández en el 2011. Esto provoca varias consecuencias. a) Hacer turismo en el exterior es barato, lo que incentiva a que sectores medios, base electoral tanto de FdT como de JxC, viajen con gastos subsidiados por el resto de los argentinos; particularmente por parte de empleados públicos jerárquicos y/o nomenklatura. b) Estimula importaciones en reemplazo desleal de producción local. c) Saca de mercado a algunas exportaciones

En resumen: el tipo de cambio atrasado provoca:

    • Que se exporte mucho menos que lo que se podría exportar (porque hace no redituables determinadas producciones industriales, de servicios y agropecuarias)
    • Se importe más de lo que se debería importar (porque se hacen artificialmente baratos servicios y productos e invita a compras superfluas).
    • Da oportunidades de fraude tanto en sobrefacturación de importaciones como en subfacturación de exportaciones. Ejemplo: actores, programadores de sistemas o periodistas corresponsales facturan desde el exterior para evitar que el estado se apropie del 50% de su trabajo al comprar sus euros o dólares a mitad de precio.
    • Invita a ahorrar en dólares, porque el artículo más barato resulta ser el dólar.

Los 11 años de retraso cambiario sumados a decisiones de política exterior (integrar el Mercosur) llevan a la desindustrialización y pauperización.

Contrariamente a lo que sostienen las autoridades, esta política de manejo del mercado de cambios, que repito, ha sido sostenida desde el 2011 a la fecha, con gobiernos de distinto signo, desindustrializa y no industrializa. No hace crecer. Se comprueba fácilmente por la caída sostenida del PBI y de la industrialización del país por más de una década.

Por último, si usaran los dólares para crecer, como alegan, ¿Por qué no crecimos? En los últimos 29 meses tuvimos un amplio superávit comercial. ¿Usaron esos US$ 30.400 millones para que la Argentina crezca? No.

¿Por qué lo hacen?

Todo esto, ¿no lo saben? Algunos, que no tienen pensamiento independiente, puede ser que no. Pero la mayoría de mis colegas lo sabe a la perfección. Ciertamente todos los funcionarios públicos que han manejado los ministerios de Economía, Finanzas, Producción y el BCRA.

El régimen sigue porque muchos se benefician. Desde hace décadas. El proyecto actual del gobierno (y del anterior, y del anterior, …, y del anterior) se denomina “vivamos todos del campo”. Las únicas discusiones son por el quantum. Cuánto para vos, cuánto para mí.

Este botín se divide entre funcionarios públicos (canuto, prebendas, departamentos en Miami), la UIA (sólo algunos), ADEFA, ADEBA, receptores de subsidios a la energía y al transporte, proveedores del Estado varios, algunos sindicalistas, algunos líderes de beneficiarios de planes sociales, algunas monedas para asociaciones civiles y fundaciones (ej.: las que se dedican a los DDHH o ecología). Ver EQUILIBRIO INESTABLE.

Por ejemplo: ahora la vicepresidente se pelea con el Movimiento Evita. Es por el quantum. La vicepresidente se quejó de la liberalidad para autorizar importaciones por parte del ministro de producción (20/06/2022). ¿Se enoja porque no llegó la parte?

El proyecto del actual gobierno es claro, lo dijo el presidente el día que asumió: dinero para obra pública (contratistas del estado y funcionarios), farmacéuticas, subsidios a las petroleras, subsidios a la terminales extranjeras automotrices, exenciones impositivas a las mineras, la economía social (eufemismo por tener a la mitad de los trabajadores en negro). ¿Quién paga eso? Los productores agropecuarios. Lo dijo bien clarito. Agrego yo, los trabajadores formales y los jubilados, ambos grupos ignorados en el discurso.

Ningún político: Manes, Patricia Bullrich, Wado de Pedro, Aníbal Fernández, Lousteau, Ocaña, Massa, Máximo Kirchner, Macri, Larreta, Agustín Rossi, Taiana, el que quieran, pone en duda el proyecto, que se denomina “vivamos todos del campo”.

¿Por qué? Porque a ellos les va bien. Los muy ricos han sacado a sus hijos de la Argentina. El sistema se autoalimenta con el botín. Todos esos grupos beneficiarios enumerados aportan mucho dinero en financiar carreras de políticos y carreras académicas en facultades y en “centros de estudios”, “institutos”, etc., en la prensa, tanto para defender sus intereses como para promover actuales o futuros políticos. EQUILIBRIO INESTABLE. A todos ellos les va bien mientras al país (ese contrato intergeneracional que se denomina Argentina) le roban el presente y el futuro.

Con esto logran que tengan a “su” gente en los lugares claves cuando la necesitan. Otro ejemplo más: esta semana están discutiendo en la cámara baja otro proyecto más para privilegiar a la industria automotriz. Con el relato de siempre: cantidad de gente empleada, movimiento de la economía, etc. Cuando todos sabemos que es un cáncer, que ese dinero es mejor aplicado en desarrollar los FFCC y que el déficit comercial automotriz con Brasil es nefasto. Pero no van a escuchar un solo periodista ni un solo político hablar mal de ADEFA o alguno de sus miembros. ¿Por qué? Porque ponen plata cuando tienen que ponerla. Lo mismo se puede decir de los bancos, cuando hoy el mayor gasto estatal son los intereses de las LELIQs.

Estas personas y estos grupos son nuestra restricción interna.

Quienes estamos indefensos, ya sabemos qué tenemos que hacer.

Hoy la República Argentina es inestable no por los que pierden, sino, paradójicamente, por quienes ganan.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Notas relacionadas

Vamos de paseo en un auto feo

http://restaurarg.blogspot.com/2022/03/vamos-de-paseo-en-un-auto-feo.html

El superávit 2003-2019 del balance comercial de bienes fue de U$D 233,5 mil millones. En ese lapso la industria automotriz nos consumió un déficit de más de U$D 75 mil millones. ¿Dónde nace el amor?

Las autoridades argentinas sostienen que en Argentina faltan dólares. A esa supuesta situación la llaman pomposamente “restricción externa”.

La usan para justificar por qué el país cada día está peor, los sueldos son cada vez más miserables y todo se cae a pedazos. La justificación sería más o menos así: “si tuviéramos dólares – que no tenemos por la ‘restricción externa’ – invertiríamos en infraestructura, fábricas, obras públicas y privadas, seríamos prósperos y felices; lamentablemente, como no tenemos dólares, somos pobres o mejor dicho, ustedes los comunes son pobres”. (*) 

Son parte del problema

http://restaurarg.blogspot.com/2021/08/son-parte-del-problema.html

Un tipo de cambio retrasado significa que el gobierno subsidia las importaciones frente a la producción local

Recoger el guante

http://restaurarg.blogspot.com/2021/07/recoger-el-guante.html

El actual régimen no va a generar las condiciones para que haya una economía en crecimiento, con trabajo formal, buenos salarios y seguridad social. Por varias razones: 1) no está dentro de sus objetivos sino todo lo contrario, […]; 2) porque la reducción de la economía y en particular de la economía formal es una restricción externa que nuestros interventores prolijamente instrumentan, 3) es un gran negocio, 4) la precarización laboral, la desocupación y la red de seguridad social son un caballito de batalla de los organismos internacionales para con los países con pasado industrial y con cultura sindical.

Mis dólares, tus dólares, nuestros dólares

http://restaurarg.blogspot.com/2022/06/mis-dolares-tus-dolares-nuestros-dolares.html

Mis dólares

http://restaurarg.blogspot.com/2020/09/mis-dolares.html

Riñas

http://restaurarg.blogspot.com/2021/09/rinas.html

Cristina Fernández explica cómo entiende que funciona el tipo de cambio. Sus ideas son relevantes porque reflejan la ideología predominante en la mayoría de legisladores, políticos, funcionarios y economistas.

Los dólares vienen y se van

http://restaurarg.blogspot.com/2022/02/los-dolares-vienen-y-se-van.html

Ejemplo: informe BCRA “Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019”, página 4 [3.3.]:

“En una economía que históricamente encuentra en la restricción externa (esto es, la insuficiencia crónica de divisas) uno de los principales límites al desarrollo, los más de USD 86 mil millones que se fugaron en concepto de formación de activos externos tienen su equivalencia en términos de menor crecimiento e inversión, mayor desempleo y deterioro en la distribución del ingreso”. [La negrita me pertenece].

Según las autoridades (de este gobierno y del anterior, del anterior del anterior y los previos) necesitamos dólares “para crecer”, por lo cual el gobierno o se apoderan de los dólares de los particulares o bien endeudan al país para que “haya dólares”. En realidad, quieren tener dólares en el BCRA para poder manipular el tipo de cambio a la baja (poner al dólar artificialmente bajo). Esto se logra si la oferta es mayor que la demanda. Los gobiernos del SXXI lo han intentado con todos los mecanismos posibles. Ej: restringir la compra de dólares (para que caiga la demanda), obligar a vender dólares, o endeudarnos con el exterior para “quemar” los dólares en el mercado (lo hizo Cristina Fernández al final de su segundo mandato y Mauricio Macri). De hecho la política cambiaria es una sola desde el segundo gobierno de C. Fernández a hoy. No por coincidencia sino por causalidad, la economía argentina no crece desde que se ha convertido en política de estado mantener el dólar artificialmente bajo.

El discurso oficial de las autoridades monetarias y económicas es que hay que tener dólares “baratos” para controlar el precio de los productos domésticos, en particular de alimentos y así “controlar” la inflación. Es mentira. ¿Por qué mienten? ¿Por qué quieren un dólar barato si no es para controlar el precio del pan y del kilo de pollo? Fácil: para comprar ellos dólares baratos. El costo de la canasta familiar es sólo una pantalla. ¿Quiénes son ellos? Los gobernantes, porque el canuto lo tienen en dólares o euros, y los amigos del poder, para comprar dólares baratos y sacarlos de la circulación de la economía argentina. Comprar dólares a mitad de precio es el mejor negocio que hay hoy en Argentina, que hace irrelevante cualquier otra actividad económica. Mejor que traficar drogas, personas o armas. 

Vivamos todos del campo

http://restaurarg.blogspot.com/2022/04/vivamos-todos-del-campo.html

 

Artículo publicado originalmente el 09/07/2022 en Restaurar.org,  https://restaurarg.blogspot.com/2022/07/restriccion-interna.html

GUAYANA ESEQUIBA: ¿CÓMO HA SENTENCIADO LA CORTE EN LITIGIOS SIMILARES?

Abraham Gómez R.*

La utilización del vocablo frontera comienza a principios del siglo XIV, para sustituir a la connotación “marca”; no obstante, la función e intención —indistintamente como se le denominara— era la misma: pueblos que se fueron haciendo desarrollados, civilizados, con una cultura superior y que, por lo tanto, precisaban delimitar sus espacios y defenderse de otros a quienes consideraban “bárbaros”.

En el Derecho Internacional, el estudio de la frontera abarca un ámbito correspondiente y propio del Estado y todo cuanto implica su componente territorial.

Percibimos también el enunciado esencial que refiere la estabilidad y asiento de un Estado en la declaración del 6 de enero de 1916 del Instituto Americano de Derecho Internacional, cuando —en elaboración doctrinal— consagra: “…Toda Nación tiene derecho a poseer un territorio dentro de límites determinados y de ejercer una jurisdicción exclusiva sobre ese territorio, igualmente sobre las personas extranjeras que en él se encuentren…”

Digamos sin equívocos que cuando se establece históricamente un límite, sin protestas, debe aceptarse su permanencia inalterable —salvo arreglo pactado entre los Estados concernidos—; porque intentar torcer las determinaciones limítrofes, de manera unilateral, se quebrantaría el Principio de Estabilidad de las fronteras; trayendo graves consecuencias a los Justos Títulos que respaldan y soportan la consolidación espacial de los Estados; así igual, tal hecho irrumpe contra al valor de la geografía, desnaturaliza la política y la historia en la comprensión del fenómeno limítrofe, el cual siempre ha sido abarcativo en muchos aspectos.

La séptima parte de nuestra extensión territorial, de la que nos despojaron, la reclamamos con suficiente fortaleza y asidero jurídico; por cuanto, somos herederos del mencionado espacio territorial desde el 08 de septiembre de 1777, cuando se creó la Capitanía General de Venezuela, mediante Cédula Real de Carlos III.

Hemos sostenido tal contención —y dispuestos a alegar en pro de la justicia en La Haya, si así lo determina el Jefe de Estado— porque tenemos suficientes elementos probatorios: históricos, jurídicos, cartográficos, sociales, políticos y morales que nos asisten. No son elucidaciones trasnochadas o caprichos antojadizos

La contraparte en el litigio —amparada en prebendas dinerarias e intereses de las empresas transnacionales— sabe que poseemos bastantes documentos de pleno derecho que no admiten prueba en contrario.

La mayoría de los jueces de la Corte conocen, además, que nos encontramos apertrechados y munidos con los Justos Títulos (iuris et de iure) que avalan la histórica propiedad incuestionable de Venezuela, sobre la Guayana Esequiba.

Esa extensión territorial de 159.500 km2, con su incalculable riqueza de todo tipo, su legítima proyección atlántica, desde siempre ha sido nuestra.

Ha habido innumerables jurisprudencias —a partir de anteriores resoluciones sentenciales de la Corte Internacional de Justicia— que refuerzan la posición de mantener con firmeza los límites heredados por nuestro país. “Lo que se hereda no se hurta”.

La Cesión de Derechos se impone a cualquier dictamen de fuerza; por lo que nuestro caso no será una excepción, siempre y cuando la posible sentencia de la CIJ se circunscriba en estricto derecho.

¿Qué, cómo y apoyado en cuáles criterios ha sentenciado la Corte en situaciones similares?

Veamos las siguientes decisiones jurisprudenciales: “Una vez acordado, el límite se mantiene; ya que cualquier otro enfoque viciaría el principio fundamental de la estabilidad de los límites, cuya importancia ha sido reiteradamente enfatizada por esta Corte» (Contención entre Libia y Chad, 1994).

Otro ejemplo que nos viene bastante bien, para reinstalar en la memoria algunas decisiones por pleitos interestatales en el Alto Tribunal de La Haya: “…La Corte enfatiza que el principio Uti possidetis iuris requiere no solo que se confíe en los títulos legales existentes, sino también que se tenga en cuenta la manera en que esos títulos fueron interpretados y aplicados por las autoridades públicas competentes en el Poder, en particular en el ejercicio de su poder legislativo” (Controversia fronteriza, Benín-Níger. 2013).

Entre muchos otros casos, detengámonos en el siguiente: el 29 de noviembre de 1999, Nicaragua presentó ante la Corte Internacional de Justicia una demanda contra Honduras, junto con una solicitud de medidas provisionales. Tal hecho ocurrió después de que Honduras expresara su intención de ratificar un Tratado de 1986, sobre delimitación marítima con Colombia.

En su pretensión procesal Nicaragua pidió a la Corte que determinara la frontera marítima, así como, el mar territorial, plataforma continental y zona económica exclusiva pertenecientes, respectivamente, a Nicaragua y Honduras en el Mar del Caribe.

Nicaragua argumentó que había sostenido constantemente la posición de que su frontera marítima con Honduras en el Mar del Caribe no estaba delimitada.

En su demanda, Nicaragua procuró fundar la Competencia de la Corte en lo dispuesto en el artículo XXXI del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (oficialmente conocido como “Pacto de Bogotá” 1948), así como en las declaraciones de aceptación de la Competencia de la Corte, según lo dispuesto en el numeral 2 del Artículo 36 del Estatuto de la Corte.

La Sala observó que Honduras invocó el principio del Uti possidetis juris como base de su soberanía sobre los espacios controvertidos. Posición contradicha y replicada por Nicaragua que afirmó que tal soberanía no puede atribuirse a una u otra de las Partes sobre la base de dicho Principio, porque el mismo puede regir para ambos. Nótese que el Uti possidetis Iuris ha constituido un blasón importante en las contenciones.

Nuestra aseveración la basamos y centramos en que, al momento de resolver el anterior caso como en el contenido de la sentencia del pleito que vamos a reseñar a continuación, la Corte le ha conferido suficiente prioridad y preponderancia al Principio del Uti possidetis Iuris.

Leamos: la Corte señaló que ha reconocido que “el principio del Uti possidetis ha mantenido su lugar entre los principios jurídicos más importantes, fundamentalmente en lo tocante a los títulos territoriales y la delimitación de las fronteras en el momento de la descolonización” (Controversia fronteriza (Burkina Faso/ República de Malí), Fallo, I.C.J. Reports 1986, pág. 567, párr. 26).

Libremente interpretamos —a partir de las sentencias de la Sala sobre controversias por límites— que está fuera de duda que el citado Principio es aplicable respecto de la cuestión de reclamos territoriales.

Veamos, ahora, en muy breve síntesis el caso respecto a Bolivia que —al momento de pedir procesalmente ante la Sala juzgadora de la ONU por una salida al océano Pacífico— invoca el denominado Derecho Expectaticio o de obligatoriedad de la contraparte a negociar por una solución al pleito confrontado, con base a una oferta hecha de palabra, a tales efectos.

Por tal causa Bolivia interpone acciones contra Chile, en 2013.

Luego de cinco años de disputas la Corte Internacional de Justicia dictó sentencia inapelable: desestimó la demanda de Bolivia y dijo que Chile no estaba obligado a negociar.

La CIJ en forma clara y categórica, por mayoría, ha establecido que “Chile tiene todo el derecho del mundo a defender su territorio, mar y soberanía”.

En nuestras indagaciones documentales, conseguimos también sobre un caso, sentenciado en la Corte, que nos proporciona una doble seguridad en el litigio Venezuela-Guyana, por lo que pueda decidir la Corte Internacional de Justicia, una vez que consignemos el Memorial de Contestación de la demanda.

Prestemos atención y analicemos este párrafo de la interesante decisión (ya mencionada arriba) que abona y consolida a nuestro favor una excelente base jurisprudencial: “la Corte que conoció del caso y concluyó que no podía desconocer el principio de Uti possidetis iuris, cuya aplicación da lugar a este respeto de la intangibilidad de las fronteras”. (Sentencia por la controversia entre Burkina Faso y República de Malí.1986).

Otra situación contenciosa de reciente data y decidida en juicio en La Haya. El 19 de noviembre de 2012, la Corte Internacional de Justicia dictó su fallo (conocido por todos) en la causa de controversia territorial y marítima entre Nicaragua y Colombia.

Lo que sigue despertando nuestra expectativa es que el mencionado órgano jurisdiccional consideró las reivindicaciones de soberanía formuladas por ambas Partes sobre la base del principio de Uti possidetis iuris, principio según el cual, “en el momento de la independencia, los nuevos Estados heredan los territorios y las fronteras de las provincias previamente coloniales”.

Colegimos, entonces, que el Uti possidetis iuris y la intangibilidad de la frontera heredada son “principios siameses”, que han causado estado y han sentado bastantes jurisprudencias en las decisiones de ese Ente Juzgador. En tal sentido, nos preguntamos: ¿Se atreverá la Corte a ir contra sus propias sentencias?

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.  Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV). Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba.

 

RENTAS DE GUERRA

Alberto Hutschenreuter*

La confrontación entre rusos y ucranianos sigue su curso en el país del este de Europa. La posibilidad de un acuerdo para cesar el fuego no parece estar cerca, pues, como advierte Richard Haass, difícilmente Kiev vaya a aceptar una situación tan desfavorable: más del 20 por ciento del territorio (geoeconómicamente importante) se encuentra bajo control de las fuerzas rusas. Pero, además, la «potencia civil» europea y Estados Unidos prosiguen suministrando capacidades a Ucrania, situación que prolonga la guerra sin que ello implique que Ucrania revierta lo perdido. Por último, en su reciente cumbre de Madrid, la OTAN, lejos de realizar algún anuncio relativo con descartar eventuales nuevas ampliaciones, aprobó un concepto que incrementa la acumulación militar de la Alianza, principalmente en el noreste de Europa.

El origen de esta innecesaria guerra comprende tres niveles. Un nivel mayor relativo con la rivalidad entre Occidente (Estados Unidos) y Rusia; un nivel que implica a Kiev y Moscú; y finalmente, el nivel interno en Ucrania, es decir, la confrontación que tenía lugar desde 2014 entre las fuerzas ucranianas y las fuerzas filo-rusas del este del territorio. Todos los niveles se encuentran relacionados, nos ayudan a comprender la guerra y, acaso lo más relevante, nos aportan datos al momento de comprender la decisión de Moscú de movilizar sus fuerzas el 24 de febrero.

En el nivel superior o estratégico, el propósito de Estados Unidos ha sido, desde hace bastante tiempo, lograr ganancias de poder frente a Rusia, es decir, debilitar a este actor con el objetivo de evitar que (eventualmente) se convirtiera en un poder euroasiático preeminente que volviera a desafiar la supremacía de Occidente. Una «Yalta sin Rusia» significaba que no solamente no había nada que repartir con el gran poder (ya no superpotencia, como bien advirtió Leon Aron), sino que había que vigilarla en su propia frontera: la ampliación de la OTAN fue una estrategia de rentabilización de la victoria estadounidense en la Guerra Fría dirigida a ese proyecto.

La negativa de Occidente a proporcionar a Rusia garantías relativas con que la OTAN abandonaría nuevos ciclos de ampliación, negativa que, en buena medida, determinó la invasión rusa a Ucrania, necesariamente hay que interpretarla como una continuidad de aquella estrategia occidental, pues la guerra no solo impactaría sensiblemente en el prestigio estratégico-internacional de Rusia, la aislaría y afectaría su frente económico basado en exportaciones de materias primas (hay que señalar que la guerra dilatará, una vez más, las necesarias reformas que necesita llevar adelante Rusia para aspirar a desplegarse como un poder cabal).

Pero también hay en esta guerra búsqueda de rentas que no apuntan solo a Rusia. La guerra precipitó un cúmulo de sanciones por parte de Occidente (actualmente hay siete grados de puniciones activas sobre Rusia), siendo una de las más importantes la relativa con dejar de importar dichas materias primas, especialmente los suministros energéticos (según la Oficina Europea de Estadística, Eurostat, en 2021 la Unión Europea importó de Rusia el 40 por ciento del gas y el 28 por ciento de petróleo que consumió).

Pero la guerra también fungió como una oportunidad para alcanzar uno de los propósitos más ansiados por parte de Estados Unidos en relación con desacoplar a Europa de Rusia, particularmente a Alemania, el país de la UE que había logrado que el suministro de recursos proveniente de Rusia fuera de territorio ruso a territorio alemán: de eso se trató el gasoducto ampliado «Nord Stream 2», hoy paralizado.

La energía supone poder para aquel que la detenta y dependencia para aquel que la requiere. En estos términos, Rusia ostenta una capacidad de «disuasión energética»; más todavía, una capacidad de «suasión» (para utilizar el concepto de Edward Luttwak) en materia de energía, es decir, un recurso que le permite a Moscú capacidad para disuadir y persuadir, algo que, sumado a otras estrategias rusas destinadas a hacer vulnerables a los países o debilitar asociaciones entre países, son inaceptables para el primero.

Como dijimos, el propósito estadounidense relativo con el desacople energético Europa-Rusia era anterior a la guerra; y si bien durante la presidencia de Trump Estados Unidos fue crítico con Europa en algunas cuestiones, fue con el regreso de los demócratas cuando se buscó reafirmar la alianza atlanto-occidental. Ese regreso significó también retomar la estrategia de post-contención frente a Rusia.

Pero el objetivo no solo ha sido desconectar el vínculo energético Europa-Rusia, sino algo que completa la estrategia de separación: que la UE pase a depender (con el tiempo) de fuentes de energía estadounidenses (hay que tener presente que, gracias a la técnica conocida como «fracking», en 2021 Estados Unidos ha sido el mayor productor de petróleo del mundo, seguido por Arabia Saudita y Rusia; asimismo, también lo es en producción de gas, seguido por Rusia e Irán).

En relación con ese segundo propósito estadounidense, la de ser el «nuevo grifo» de Europa, que exige que los países europeos construyan más terminales de gas natural licuado, es interesante destacar que, desde principios de 2022 hasta abril, Estados Unidos envió a Europa tres cuartas partes de todo su gas natural licuado. Este aumento significa que Estados Unidos se ha convertido en el actor que suministra la mitad de las importaciones de gas licuado natural de Europa, esto es, el doble de la participación registrada en 2021, según datos del sitio de Bloomberg.

Esa técnica de explotación de recursos (relativamente reciente) le ha permitido a Washington no solo dejar de depender de fuentes externas ubicadas en áreas inestables, una meta establecida tras el 11-S, e incluso de nuevas plazas alternativas, logrando así revertir la preocupante situación de vulnerabilidad que sufría a principios del siglo XXI: la de ser el mayor consumidor de esas fuentes del globo y disponer de pocas reservas nacionales.

Otros actores podrán llegar a suplir las compras que realizaba la UE a Rusia, de hecho, China e India han incrementado sensiblemente sus adquisiciones a ese país, confirmando así una tendencia de la política exterior de Rusia desde que las relaciones de este país con Occidente quedaron cada vez más comprometidas como consecuencia del envenenamiento de Navalny en 2020.

La guerra en Ucrania es una confrontación innecesaria, pero ello no quita que sea funcional para algunas de las partes. Sin duda, ha sido funcional para Estados Unidos en relación con una estrategia frente a Rusia que puso en marcha desde el mismo momento que acabó la Guerra Fría. Pero también la guerra fungió favorable para que aquel país lograra un propósito largamente anhelado: que Europa no mantenga vínculos geo-energéticos con Rusia.

Europa nunca ha abandonado su zona de confort estratégico-militar, esto es, su condición de «protectorado estratégico estadounidense». Ahora posiblemente sumará la de «protectorado energético» de la potencia mayor. Son las «rentas» de la guerra.

 

* Doctor en Relaciones Internacionales (USAL). Ha sido profesor en la UBA, en la Escuela Superior de Guerra Aérea y en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Miembro e investigador de la SAEEG. Su último libro, publicado por Almaluz en 2021, se titula “Ni guerra ni paz. Una ambigüedad inquietante”.

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