LA NUEVA RELACIÓN ENTRE ISRAEL Y BAHRÉIN

Giancarlo Elia Valori*

La cuestión de la nueva relación entre Jerusalén y los Emiratos Arabes Unidos (EAU) luego del acuerdo firmado entre Israel y Bahrein, es de particular interés y marca un realineamiento del mundo sunita con el Estado judío y por lo tanto indirectamente con Occidente y es contrario a Irán.

Pero Israel no siempre piensa estratégicamente como sus aliados occidentales, y eso es bueno.

El peso político del petróleo entre el Oriente árabe y el Occidente euro-americano está cambiando (pero la UE aún no se ha dado cuenta) debido al aumento del poderío petrolero estadounidense.

Pero también cambia lo que podríamos llamar el “nivel de protección” militar entre el mundo árabe sunita y el sistema de defensa de Occidente, entre la OTAN y los acuerdos específicos de Estados Unidos o la Alianza Atlántica con los países árabes sunitas. Europa, por supuesto, no ha sido recibida.

Objetivos principales: para los árabes, jugar la carta occidental en su totalidad con respecto a la Federación de Rusia y, en algunos aspectos, también a China; para los occidentales, el juego primordial es recuperar el mundo sunita después de la crisis yihadista y luego, otra vez para Occidente, crear un nuevo mercado para los precios del crudo cuando el petróleo de esquisto estadounidense cambia todo el sistema de precios. Pero para Washington es la manera de impedir que Rusia y China “tomen” estratégicamente el mundo sunita.

El mundo sunita sabe que nunca puede permitir que Occidente enfrente seriamente a Irán y sus representantes, que necesita tecnologías estadounidenses y de la UE para hacer la “transición energética” de los hidrocarburos a las renovables, finalmente necesita armas, tecnologías y probablemente también ayuda militar directa de los Estados Unidos y de la OTAN.

Y, en el futuro, también del Estado judío.

Irán también es una amenaza existencial para ellos, y las áreas de influencia y contacto en Oriente Medio entre Irán y el mundo sunita son tales que no pueden ser compuestas por ningún tratado de paz. El caso de Yemen enseña. Cada movimiento en el Golfo es un juego de suma cero.

Ahora demos un paso atrás, pero aún es necesario. El “Acuerdo de Abraham” entre Israel y los Emiratos Arabes Unidos y luego Bahrein se basa en futuras “relaciones normales” entre el Estado judío y los EAU.

Un acuerdo escrito a mediados de agosto de 2020 largamente preparado por los servicios y, posteriormente, por la diplomacia de las dos partes, y también de algún servicio Europeo, presupone relaciones comerciales habituales, vuelos directos, turismo, intercambios científicos y pleno reconocimiento diplomático. Sin embargo, es bastante obvio que los Emiratos no enviarán un embajador a Jerusalén. No está escrito en los acuerdos, pero sin embargo hay y hubo un intercambio específico de información entre los Servicios pertinentes entre Jerusalén y Arabia Saudí.

Según los Emiratos, pero el texto sigue siendo claro a este respecto, el acuerdo entre Israel y los EAU bloquea inmediatamente cualquier intento de Jerusalén de anexar Cisjordania, pero también prevé una renovación de las negociaciones entre la ANP y el Estado judío para “poner fin al conflicto”.

Un gran programa, habría dicho De Gaulle. Es que los palestinos de la ANP, una criatura, por muy mal pensada que sea, del fin de la Guerra Fría, ya no son útiles para nadie.

Ni los soviéticos, que ya no están allí y ya no necesitan campos de entrenamiento para los terroristas europeos, o tal vez sistemas de presión para sus aliados árabes, ni la izquierda europea (y la UE, pero no sabe) que nada sabía de política exterior y que sólo quería la “reducción” de Israel, y mucho menos a China , que no sabe qué hacer con ella, ni siquiera con la galaxia yihadista, que ha utilizado muy poco la antigua red guerrillera de origen palestino.

Y hoy el papel preeminente de Hamas en la Franja de Gaza y también en Cisjordania, un movimiento que emana de la Hermandad Musulmana, que acepta explícitamente los “Protocolos de los Sabiosi de Sión” en sus estatutos y es ahora plenamente apoyado por Teherán, con la Yihad Islámica palestina, es un papel que ciertamente no interesa a los países sunitas del Golfo. Tal vez sólo a Qatar y Turquía, que tienen mucho que ver con la Hermandad. Pero no creo que Ankara y Doha quieran ir hacia este juego estratégico, con el riesgo de interponerse en el camino de los saudies y gran parte de los Emiratos.

Y, sin embargo, ya no quieren soportar los costos de mantener la ANP, estratégicamente inútil, probablemente incluso peligrosa.

Israel y los EAU ya intentaron la normalización hace años. En 2015, el Estado judío abrió una oficina diplomática en Abu Dabi, en relación con la Agencia Internacional de Energías Renovables, luego hubo reuniones deportivas. Israel también había sido programado como invitado en la Expo Mundial de 2020, hoy pospuesta a octubre de 2021, a excepción de otras evaluaciones, debido a la pandemia de Covid-19. La verdadera señal de que el acuerdo con los Emiratos importaba mucho en Jerusalén fue el aplazamiento por Netanyahu de la anexión de Cisjordania el 1º de junio de 2020.

Los palestinos llamaron inmediatamente a su embajador en los Emiratos. En Jerusalén importa poco la ANP, naufragio de una guerra fría que ya no tiene importancia estratégica, excepto para el papel pro-iraní de Hamas y parte de Fatah, el viejo grupo político de Mahmoud Abbas, por lo que Israel tiende sólo a la Ribera Occidental y, en pleno acuerdo con Egipto, al control antiihadista de la Franja de Gaza y el Sinaí.

Por supuesto, ni los saudíes, ni los Emiratos, ni Bahrein ni otros estados sunitas (aunque Bahrein es mayoritariamente chiíta, pero con una clase dominante sunita), y menos Israel quieren atarse a una clase política corrupta y totalmente ineficiente como la de la ANP, que ahora es el guante dentro del cual se sostiene la mano de Teherán, la única potencia interesada en tomar las dos áreas políticas de la antigua ANP.

El “Acuerdo de Abraham” también fue aceptado por Bahrein, como dijimos y pronto trataremos, por Jordania, que tiene un antiguo tratado de paz con Israel de fecha 1994, pero agobiado por la posterior y grave crisis de 2015-16 siempre con Israel, en el momento de la anexión de Jerusalén Este y por tanto de la Mezquita Al-Aqsa, el “último”, el “extremo”.

Luego está la aceptación también de Egipto, que ve resolverse la tensión yihadista en el Sinaí con una colaboración más directa y explícita del Estado judío. Finalmente el “Acuerdo de Abraham” ha sido elogiado públicamente por Omán, ahora que el nuevo rey Hatham bin Tariq quiere continuar la modernización del reino de Omán y Mascate iniciada por el fallecido Qaboos, cuyos guardias visten el kilt escocés, y con una mayor tasa de independencia estratégica de los otros Emiratos y los sauditas.

¿Quién está en contra? Irán, por supuesto, que ve una correlación estratégica entre Israel y el mundo sunita en el horizonte, con el cierre de la zona emiratí, donde podría haber jugado con operaciones de influencia contra Arabia Saudí y Estados Unidos. También está en contra Qatar, militarmente vinculada a Turquía y base financiera y política de la Hermandad Musulmana, e influye en todos los demás Estados sunitas del Golfo y, en algunos aspectos, en el proceso de reconciliación incluso con los chiítas iraní-sirios y libaneses.

Por supuesto, Turquía también se opone al acuerdo, no a la aceptación del Estado judío en el contexto de las relaciones interárabes, un Estado con el que Ankara tiene relaciones diplomáticas desde 1949, aunque nunca ha reconocido el Plan de Partición de las Naciones Unidas del que nació la propia independencia del Estado judío.

Ankara es fría con el “Acuerdo de Abraham” principalmente porque se encontrará aislada entre los Emiratos y la zona del Golfo, siendo atacada por la Hermandad Musulmana, y perjudica su proyecto de expansión en Asia central que no le permitirá mantener el status quo actualmente favorable en el Golfo y ni siquiera, en perspectiva, buenas relaciones con Qatar.

Despues de Bahrein será el turno, si todo va bien, de Sudán y Omán. Marruecos está aceptando y ya ha aceptado, el acuerdo abrahámico. Marruecos ya ha tenido ministros judíos en sus gobiernos, el empresario privado del rey Hassan II era italiano de Ferrara, que había sido el único que había mostrado solidaridad con él cuando el joven Giorgio Bassani fue expulsado del Liceo, al ejecutarse las infames “leyes raciales” de 1938.

El rey Hamad ya ha permitido a los líderes israelíes asistir a una reunión regional sobre la seguridad del Golfo, el Diálogo de Seguridad de Manama 2020, que se celebrará en la capital del Reino los días 4 y 6 de diciembre próximos.

Netanyahu ya se reunió con el difunto rey Qaboos de Omán en 2018.

Y Bahrein, ¿por qué reconoce oficialmente a Israel bajo el “Acuerdo de Abraham”?

Mientras tanto, porque el Estado judío es una brillante historia de éxito.

Por la tecnología, por su estabilidad, por su fuerza militar, incluso por su excelente inteligencia, Israel es el cuello de muchos, en el mundo árabe y más allá. El sultán bin Khalifa siempre ha expresado abiertamente su estima por el Estado judío.

El ministro de Relaciones Exteriores de Bahréin, en 2018, publicó un mensaje en Twitter a favor de Israel en su guerra contra los canales subterráneos creados por Hezbollah, y luego hizo explícito su favor al ver que Australia también había reconocido Jerusalén Este como la capital del Estado judío.

El sultán de Bahréin ha presionado abiertamente para que el Consejo de Seguridad del Golfo designe a Hezbollah como una “organización terrorista”.

Y aquí no se trata de las tensiones tradicionales entre sunitas y chiítas, sino de una elección geopolítica y estratégica: hacer de los Emiratos y de todo el Golfo una zona pacífica, para iniciar lo antes posible la transición energética y económica que decidirá el futuro de los estados petroleros de la zona.

La guerra congela posiciones, es costosa y no permite la gran transición económica que todas las clases dominantes del Golfo, con la única excepción de Irán, pretenden comenzar lo antes posible.

Por supuesto, Irán no juega tanto con el petróleo como con el gas natural, que no está cubierto por el sistema de la OPEP.

Recuérdese también que Bahrein acogió el Taller de Paz para la Prosperidad de la Casa Blanca en 2019, y en esa ocasión siete periodistas israelíes fueron recibidos en el Reino.

Cabe señalar también que Bahrein está estrechamente vinculada a Arabia Saudí por su economía y la selección de la clase dirigente.

Y tiene la mayoría de la población chiíta, con una casa dominante y una clase dominante sunita. Por lo tanto, más que para otros países del Golfo, Irán, que está en sus costas, es una amenaza existencial.

Y el vínculo entre Manama y Riad es cada vez más fuerte, especialmente después de 2018, cuando el pequeño reino costero tuvo que reprimir, y a menudo con dureza, las “primaveras árabes” que, además, tenían más de una conexión con Teherán.

El error reciente más extraordinario de Occidente en Medio Oriente, la “Primavera árabe”, después del Tratado Sykes-Picot, cuando los franceses perdieron parte de su poder porque el traductor era Luis Massignon, con su refinado árabe que los invasores del desierto no entendían, mientras que el intérprete de los ingleses era Lawrence de Arabia, acostumbrado a la calle y a los plebeyos árabes.

¿Y los palestinos? El 3 de septiembre, se convocó a una videoconferencia entre Beirut y Ramala, casi al mismo tiempo que el anuncio del “Acuerdo de Abraham” por parte de Donald J. Trump en la Casa Blanca, que vio la participación de Abu Mazen y todas las facciones palestinas. También debe señalarse que la videoconferencia había sido organizada por Fatah y Hamas, un caso más único que raro.

En Beirut estaban Ismail Haniyeh, el jefe de la oficina política de Hamas; Ziad Nadalia, el secretario general de la Yihad Islámica y todos los líderes de las facciones a las que no se les permite operar dentro de los territorios de la Autoridad Nacional Palestina.

También estaba en Ramala Mohammed Barakeh, un ex miembro del parlamento israelí.

Para todos, la clave estratégica para la interpretación del “Acuerdo de Abraham” fue la ruptura de la Iniciativa de Paz Árabe, la iniciativa saudí de 2002, luego reafirmada en 2007 y nuevamente en 2017 por todas las cumbres de la Liga Arabe. Esta “iniciativa” se refiere al abandono por parte de Israel de todos los territorios ocupados, a un “alojamiento justo” para los refugiados palestinos sobre la base de la Resolución No 194 de las Naciones Unidas y al establecimiento de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital.

¿El resultado de la videoconferencia? La percepción clara y obvia del aislamiento de la ANP, que nadie quiere mantener ahora a pleno costo, ya que se trata de un “naufragio estratégico”, el acuerdo entre Hamas y Fatah, más único que raro, la inevitable apertura de los Territorios ANP a los enemigos declarados del Pacto de Abraham, es decir, Qatar, que intentará una correlación estratégica y militar entre Libia-Trípoli y la Franja de Gaza y la Ribera Occidental, para Turquía, con su Hermandad Musulmana, que es la que fundó Hamas, pero sobre todo será un negocio para Irán, que ya apoya a la Yihad Islámica, algunas otras facciones palestinas en evidente función antiisraelí y esperando a que Hezb’ollah vuelva a sus operaciones más allá del Litani.

Por lo tanto en la jerga de la OLP y la ANP “lucha popular”, aunque no hay ninguna referencia a la “lucha armada”, en el documento final de la videoconferencia, está la solicitud de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, ante la verificación de la pérdida del consenso para la causa palestina entre los Estados árabes sunitas del Golfo, que resultará en una restricción adicional a la ayuda económica a la ANP.

Pero el verdadero peligro, que también debería afectar a Israel, es la implosión total de la ANP, que podría crear fenómenos militares, migratorios y económicos de alcance global.

¿Y la Federación de Rusia? Debe volver a ser indispensable en Oriente Medio, el “Acuerdo de Abraham” negociado por Estados Unidos y algunas inteligencias europeas pueden poner fin a la ventaja comparativa y estratégica de Moscú en Siria y la gestión cuidadosa de las relaciones militares y de información con Israel.

Por no hablar de la refinada contención rusa de la presión iraní en Siria, uno de los verdaderos objetivos de la presencia rusa en la república de Bashar el Assad.

¿Qué podría jugarse Rusia en el nuevo Medio Oriente que se está dibujando en estos días? Mucho.

Mientras, desde 2018, Moscú se ha estado reuniendo de nuevo con la Yihad Islámica, mientras que Abu Mazen también se ha reunido con líderes rusos en 2019 para lograr un nuevo «formato» de paz entre Israel y un ANP mediado solamente por la Federación de Rusia.

Luego está la carta libanesa. La presencia de Moscú es cada vez más visible en el país de los cedros, para un evidente soporte de Siria.

Por lo tanto, el juego número uno de Moscú en el nuevo Medio Oriente es mantener relaciones estrechas con todos, pero sólo con todos, los actores regionales, estatales y no estatales, para llegar a ser el único árbitro supremo (incluso contra Israel) de la futura, y a estas alturas inevitable, paz de Medio Oriente.

¿China? A Beijing no le gusta el acuerdo abrahámico, dado que para Beijing resulta un abandono de facto de Medio Oriente por parte de los Estados Unidos, y por lo tanto un aumento en los costos del control estratégico de la zona, pero también un retorno de muchos países sunitas prominentes dentro de una órbita económica estadounidense, cuando China estaba seduciendo a los sauditas y los Emiratos.

El “Acuerdo de Abraham” cierra las puertas del Golfo a muchos países que querían entrar en la zona.

Sin embargo, Beijing pondrá su mejor cara ante el mal juego, apoyando a un país amigo de facto, Israel, y manteniendo las excelentes relaciones habituales con el mundo sunita, con la esperanza de reemplazar, en breve, a Estados Unidos como representante político-militar de la zona.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. El Señor Valori ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Nota: traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. 

©2020-saeeg®

ANOMIA, TRIBULACIONES Y ESPERANZA

Marcos Kowalski*

 

Emile Durkheim (1858-1917), uno de los fundadores de la sociología moderna, fue el introductor del término «anomia».

La anomia, que estrictamente significa ausencia de normas es un concepto más bien descriptivo, procedente de las ciencias sociales[1] y se refiere a un desorden social por la inexistencia de normas y control que mediante un colapso de gobernabilidad impide que algunas personas consigan las metas socialmente esperables, hecho que provoca una situación desorganizada que resulta en un comportamiento antisocial[2].

Desde hace muchos, muchos años, todos nuestros “dirigentes” políticos han estado más preocupados por lo que les dicta el Orden Mundial que por nuestra Nación Argentina, dejándonos en un embrollo, en la economía y en todo lo que han hecho, gobernando a favor del esquema del Nuevo Orden Mundial, desgobernaron la Nación.

Este despropósito apropósito está produciendo un colapso de gobernabilidad por no poder controlar esta emergente situación de alienación, provocada por las subculturas, minoritarias que se intentan imponer a las mayorías, hecho que promueve una situación desorganizada que resulta en un comportamiento no social.

El agravamiento del conflicto social y el delito se encuentran en la imposición de un modelo que reduce las obligaciones del Estado ante la sociedad, incrementa la desigualdad entre los seres humanos y destruye el nivel de vida frente a la pérdida de la capacidad adquisitiva mínima del ciudadano. Y es cuando se produce una opacidad de la conciencia colectiva, no se logra producir una solidaridad orgánica y las normas correspondientes se quiebran[3].

Podríamos hacer un seguimiento del estudio sociológico de la anomia a través de distintos autores, sobre todo norteamericanos, pero en general, el concepto de anomia podría considerarse un concepto más de tipo sintomático, es decir que expresa o manifiesta una situación, más que suministrar una explicación de la misma[4].

Siempre tenemos que recordar que el concepto de anomia, es ante todo un síntoma y por lo tanto no funciona solo. Es, como venimos diciendo una violación a las normas, el análisis no responde tanto a por qué se produce esa violación, sino que su valor es más descriptivo que explicativo. En el caso argentino podemos dar varios ejemplos actuales de posibles casos de anomia según las definiciones clásicas[5].

El cumulo de situaciones que generan anomia en nuestro país, (tráfico de drogas, lavado de dinero, contrabando, economía informal, desempleo, delitos violentos usurpación etc.) forjaron unas zonas marginales urbanas que han surgido por deterioro de sectores de la sociedad producto de la desocupación y el mono centrismo urbano desatendido por las autoridades.

Autoridades políticas que parecen desentenderse de la cuestión y solo hacen apariciones esporádicas y, para colmo, son el problema y no la solución, la casta política gobernante suele ser la enfermedad que produce el síntoma anomia en la sociedad al adoptar soluciones ideológicas globales y no dar respuestas particulares a la mayoría del pueblo de la Nación.

Todo esto es parte de lo que, en el hombre sencillo, la persona común, su familia, su núcleo social de amistades, produce una gran tribulación, la congoja consume a la mayoría con un sufrimiento interior que lo angustia y nubla su capacidad de comprensión, sabe que su entorno no lo deja llevar su cuerpo por el camino de la seguridad y la inseguridad siempre produce miedo.

Las grandes dificultades personales a la que se enfrentan hoy los argentinos, son sin embargo otra prueba más de nuestra capacidad de supervivencia como pueblo, como Nación. Son tribulaciones que debemos enfrentar con un realismo sobre nuestra sociedad actual, pero esperanzados que podremos supurarlo a condición que podamos conseguir en algún futuro próximo una nueva forma de gobernar la Argentina.

La anomia, el descontrol, la supresión de las libertades, el empoderamiento de lo marginal con el pretexto de inclusión de minorías, el imponer agendas del denominado Nuevo Orden Mundial, pero por sobre todo el tratar de atomizarnos como pueblo con las teorizaciones marxistas, o neoliberales. A todo eso, oponemos el sentido Nacional, el argentinismo latente, que a la gran prueba que produce este desastre que se nos impone, surgirá prevaleciendo.

Nos quieren imponerla teoría de Ernesto Laclau[6] y transformar nuestro pueblo en muchos pueblos. A Laclau como marxista le falto Patria y realidad para interpretar al hombre, además de nunca haber sido pueblo. A través del esloveno Zizek, el intento de “vendernos” un nuevo comunismo, más humano y más comunitario[7]. Del liberalismo a través del coreano Han una mayor opresión de los Estados sobre el individuo[8]. En definitiva, nos quieren robar la idea de Patria.

Todas estas pretensiones de imponer teorías chocan irremediablemente contra el hombre real primero y después contra sus sentidos como tal. En primer lugar, el hombre tal cual es y no como nos gustaría, lleva en su inconsciente colectivo dos sentidos, el religioso, que existe hasta en los ateos y el nacional, que hemos venido explicando en varios trabajos, el sentido nacional es esencial para propiciar la pertenecía del hombre integrado con sus compatriotas.

En ese aspecto, se integra como pueblo y no como que pretende el “populista” atomizado en diferentes partes de una masa amorfa con padecimiento de anomia generalizada. No importa ni quien ni como se pretenda gobernar una Nación, siempre que el grupo gobernante intente despojar de patriotismo a los ciudadanos de la misma, más tarde o más temprano, el patriotismo aflorará y el gobierno será desplazado. Esa es siempre la Esperanza.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos.

 

Referencias

[1] El concepto “Anomia” no es exclusivo de la Sociología. En Psicología, por ejemplo, utilizando su raíz latina significa un trastorno del habla que alude al olvido de los nombres, y en Biología hace referencia a un molusco bivalvo, es en el contexto disciplinar sociológico en donde ha tenido un mayor desarrollo.

[2] La noción de “Anomia” fue introducida por Durkheim y desarrollada por la sociología norteamericana para estudios de control social, desviación, delito y criminalidad. Al tomar un nuevo aire en los años 80, fue exhaustivamente estudiada y algunas situaciones contemporáneas lo han puesto de nuevo en escena.

[3] Conforme lo enuncia Émile Durkheim (Épinal, Alsacia-Champaña-Ardenas-Lorena, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917), quien fue un sociólogo y filósofo francés.

[4] Autores como Orrú, Parsons, Merton, con su importante teoría funcionalista y muchos otros.

[5] Se puede ver las obras de Parsons, el ya mencionado Merton, entre los europeos Dahrendorf o Peter Waldmann.

[6] Ernesto Laclau. “La razón populista”.

[7] Slavoj Žižek. “El dilema es barbarie o comunismo renovado”.

[8] Byung-Chul Han. “Vamos hacia un feudalismo digital y el modelo chino podría imponerse”.

 

 

©2020-saeeg®

 

Repensando una Argentina Nacionalista, libre y Soberana

Hace unos días, en charla con camaradas y amigos, surgió la inquietud con respecto al destino incierto de nuestra querida Patria en vista a la actual situación socio-política imperante. La preocupación era general, ya que las riendas del gobierno no están en manos de gente que en verdad se preocupe por algo más allá de lo mediato, claramente se vive el hoy sin tomar en cuenta la factura que la historia nos pasará por sus actos de (des) gobierno.

Pasando de un tema a otro, pero con un marcado Norte en cuanto a que lo único que nos va a sacar de esta situación es una política nacional, una que piense en el bienestar de Argentina y sus habitantes, una política como la que hace varias décadas no se ve. Fuimos compartiendo pensamientos, ideas, y comenzaron a surgir nombres de autores que muchos leímos en nuestra juventud y que por algún motivo, algunos, (entre los que me incluyo), hemos dejado sus obras a merced del polvo, el tiempo y el olvido, en un anaquel de la biblioteca.

Sostengo firmemente que la historia es cíclica, y que, de un modo u otro, se repite una y otra vez. Surgieron en la charla los nombres de Jordán Bruno Genta, Antonio Caponnetto, Carlos Sacheri, Calderon Bouchet y José Enrique Miguens, entre otros, y al volver a los viejos textos,  se cae en la cuenta de que todo esto, de forma similar, ya lo hemos pasado.

Volver a leer décadas después, por ejemplo:

«Los masones se dedican febrilmente a provocar la desconfianza y la odiosidad hacia el nacionalismo, con la perversa intención de menoscabar el fervor patriótico en el pueblo, al que quieren blando, dócil, sumiso y entregado.»

«De ahí que el síntoma inconfundible de la acción masónica en el gobierno de una nación católica, sea la hostilidad manifiesta hacia el católico definido que llaman clerical, y hacia el nacionalista que llaman nazifascista.»

«Y en la Argentina de hoy dominada por la Masonería y el Comunismo, no hay otro modo de ser católico de veras que proclamarse clerical, ni otro modo de ser acabadamente patriota que definirse nacionalista.»

«La libertad de especulación y los derechos de la pereza son causa de miseria, hasta en un país inmensamente rico como el nuestro.»

«No olvidemos que ya no se trata de seguir perdiendo posiciones. Ahora la cuestión es de ser o dejar de ser. Se trata de establecer y restaurar todas las cosas de la Patria en Cristo; o de convertirnos en una tierra de nadie, sin Dios, ni Patria, ni familia.»

Son párrafos de la Carta de Jordán Bruno Genta fechada en Buenos Aires un 2 de Abril de 1956, (fecha tan cara a los argentinos bien nacidos desde 1982), pero que parece escrita ayer mismo.

No deja de asombrar la actualidad de sus palabras. Estamos viviendo en una Argentina en la cual, el definirse  como nacionalista es tomado casi como un insulto, como una enfermedad, como un pensamiento anacrónico. Una Argentina en la cual, los vergonzantes actos de vandalismo de minorías violentas hacia instituciones como la Iglesia Católica, las FFAA o FFSS es tomado como mínimo, con indiferencia. Una Argentina en la cual los funcionarios ya no juran sobre las Santas Escrituras, sino por los treinta mil nunca aparecidos y unos tales Fulan y Mengan, entre risas y convencidos soberbiamente de que la Patria que están destruyendo no se los va a demandar. Nos dice que “los derechos de la pereza son causa de miseria, hasta en un país inmensamente rico como el nuestro», (¡si nos viera ahora!).

Es hora de pensar una Argentina para los argentinos, abierta a aquellos que quieran venir a trabajar y ayudar a poner de pie a esta Nación llamada a ser potencia, que por los des-gobiernos sucesivos ha llegado a un Estado casi comatoso. Una Argentina que vuelva a dar el lugar que merecen a sus instituciones, sus FFAA, la Familia, la cultura del trabajo honrado.

¡Por una Argentina libre y soberana!

DyPoM

Por Der Landsmann para Saeeg.


Notas:

  • Jordán Bruno Genta – En defensa de la Fe y de la Patria I

©2020-saeeg®

Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

This site is protected by wp-copyrightpro.com