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ARGENTINA Y CHINA: DIPLOMACIA OLÍMPICA

Marcelo Javier de los Reyes*

Imagen: China Plus (official English website of China Radio International),  http://chinaplus.cri.cn/recommended/1661/553620

El pasado 1º de febrero el presidente de la Argentina, Alberto Fernández, partió desde el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini rumbo a Moscú en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, dando inicio a la gira que realizó por Rusia, China y Barbados y en la que se reunió con sus pares Vladimir Putin y Xi Jinping y con la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, con el propósito de fortalecer las relaciones entre Argentina y esas naciones.

La visita a China coincidió con la realización de los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing 2022, boicoteados por los Estados Unidos debido a “las flagrantes violaciones de los derechos humanos y las atrocidades de China en Sinkiang”, según informó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki. Como es habitual, los gobiernos estadounidenses abordan los temas de los derechos humanos con un doble rasero pues, basta con mencionar Guantánamo o el uso de drones armados en su guerra contra el “terrorismo global”, que han provocado numerosos muertos entre la población civil en la zona de frontera entre Afganistán y Pakistán.

En esta edición XXIV de los Juegos Olímpicos de Invierno participaron seis deportistas argentinos aunque, cabe destacar, estos juegos no despiertan prácticamente interés en el público argentino.

A la ceremonia de apertura asistieron los presidentes de Argentina, Alberto Fernández, y de Ecuador, Guillermo Lasso. También estuvieron presentes Vladimir Putin, el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, y el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Una vez más en la historia de la diplomacia, las actividades deportivas sirven como excusa para llevar adelante otros acuerdos políticos y económicos. A modo de ejemplo, cabe recordar la “diplomacia del ping pong” a la que dieron origen —sin proponérselo— los jugadores Glenn Cowan de Estados Unidos y Zhuang Zedong de China en oportunidad de celebrarse el campeonato mundial de tenis de mesa de Nagoya (Japón). Todo se originó en 1971 cuando Glenn Cowan perdió su autobús que le llevaba de vuelta al hotel y fue invitado a subir al de la delegación china. En síntesis, ese sencillo hecho dio origen a lo que se denominó la “diplomacia del ping pong” que llevó a que, en 1972, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon realizara su histórica visita a Beijing, la que llevó al establecimiento de relaciones diplomáticas en 1979.

Salvando las distancias de ese hecho histórico, estos juegos de invierno fueron el marco de la firma de una serie de acuerdos entre los gobiernos de China y de la Argentina. En oportunidad de esta visita, Argentina se sumó a la iniciativa china de las Nuevas Rutas de la Seda, a la iniciativa global de la Franja y la Ruta, la cual procura fomentar el flujo del comercio e inversiones. Ambos países firmaron un contrato para la construcción de una cuarta central nucleoeléctrica en Argentina —la central Atucha III— con una inversión de US$ 8.000 millones, la que será instalada en Lima, donde ya se encuentran Atucha I y II, a 100 kilómetros al norte de la ciudad de Buenos Aires. Atucha III será una central tipo HPR-100, de 1.200 megavatios eléctricos (MWe) de potencia bruta y una vida útil de 60 años. El reactor utilizará uranio enriquecido como combustible y agua liviana como refrigerante. China proveerá la ingeniería, construcción, adquisición, puesta en marcha y entrega de Atucha III[1].

Con respecto a la energía nuclear, cabe destacar que Argentina ha sido un país adelantado en la región ya que la Central Nuclear Atucha I inició su construcción en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina. Fue conectada al Sistema Eléctrico Nacional el 19 de marzo de 1974 y comenzó su producción comercial el 24 de junio de ese mismo año[2].

Los acuerdos incluyen el intercambio de monedas o swap, lo que posibilita que se trabaje en pesos y yuanes, sin necesidad de recurrir al dólar. Se ha estimado que la inversión china alcanza los US$ 23.700 millones.

En el marco de los acuerdos comerciales, Argentina autorizó el uso de emergencia de la vacuna de Sinopharm, de la que se adquirirán un millón de dosis.

Con anterioridad al viaje del presidente Alberto Fernández a China, ya se había acordado que el país asiático financiaría mejoras a la red eléctrica de Argentina. Por su parte, Argentina le abre a China la posibilidad de acceder a sus recursos naturales.

Los políticos argentinos procuran solucionar el déficit con créditos de los que se desconoce la letra chica. Ya existen en el mundo antecedentes de préstamos que no han podido ser pagados a China, como el caso de Sri Lanka con el puerto de Hambantota o el de Macedonia con la construcción de una autopista que aún debe pagar. En 2021, un estudio del centro internacional de investigación AidData —un laboratorio de investigación e innovación del William & Mary College que busca hacer que el financiamiento para el desarrollo sea más transparente, responsable y efectivo— revela que “el colosal programa chino de infraestructura internacional dejó a numerosos países en desarrollo con una ‘deuda oculta’ de 385.000 millones de dólares”[3]. Esto ha llevado a que países pobres que iban a sumarse a la iniciativa Franja y Ruta hayan desistido de hacerlo. China puede quedarse con la infraestructura o exigir recursos naturales o tierras como compensación.

La “diplomacia olímpica” del gobierno de Alberto Fernández implica un riesgo considerable para la Argentina. China es actualmente el segundo socio comercial de la Argentina detrás de Brasil y el intercambio tiende a crecer pero en detrimento de la Argentina. La apertura comercial a otros países siempre es importante pero debe ser equilibrada. Por otro lado, las inversiones chinas significan endeudamiento y debe recordarse que la Argentina está endeudada con el FMI y que se encuentra en una situación de fragilidad económica y con una alta inflación que tiende a incrementar la pobreza.

Los políticos argentinos deben comprender que la Argentina no solucionará sus serios problemas estructurales aplicando las recetas que ya han fracasado. El endeudamiento creciente solo incrementará los problemas. La Argentina solo saldrá adelante reduciendo el gasto y poniendo en marcha la producción del sector agropecuario con valor agregado, a la vez de establecer un plan nacional de reindustrialización y de reconstrucción de la infraestructura aplicada a todo tipo de transporte.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] “Argentina y China firman contrato para construir una central nuclear”. Deutsche Welle, 06/02/2022, https://www.dw.com/es/argentina-se-suma-a-la-iniciativa-china-de-las-nuevas-rutas-de-la-seda/a-60677598, [consulta: 15/02/2022].

[2] “Atucha I”. Nucleoeléctrica Argentina S.A., https://www.na-sa.com.ar/es/centrales-nucleares/atucha-1 [consulta: 15/02/2022].

[3] “Plan chino de infraestructura deja a países pobres con ‘deuda oculta’, según estudio”. France24, 29/09/2021, https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20210929-plan-chino-de-infraestructura-deja-a-países-pobres-con-deuda-oculta-según-estudio, [consulta: 15/02/2022].

 

Artículo publicado por el IGADI (Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional) en idioma gallego, https://www.igadi.gal/web/analiseopinion/arxentina-e-china-diplomacia-olimpica

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PENSAR EN CLAVE GEOPOLITICA

Nicolás Lewkowicz*

Foto de Aksonsat Uanthoeng en Pexels

La era de la globalización aboga que una normativa universal única puede ser un instrumento para crear progreso para todos los países.

Desde la caída de la Unión Soviética, las relaciones internacionales buscaron fomentar los intereses de la potencia ganadora de la Guerra Fría, los Estados Unidos, a través de un mayor intercambio de bienes y servicios a nivel global. Desde la década del ‘90 hasta la llegada al poder de Donald Trump, la evolución del sistema de estados tuvo como piedra basal la idea de que la erosión de la soberanía era un prerrequisito para dotar al ser humano de una idea de progreso material sostenido.

Hubo algo de utópico en la idea del “fin de la historia”, promovida desde las usinas de pensamiento de alcance global. Pero más allá de eso, la idea de una ley universal homogeneizada y puesta en práctica por instituciones supranacionales servía, en definitiva, para promover los intereses de la potencia hegemónica (los Estados Unidos) en un mundo decididamente unipolar.

El concepto de nomos universal homogeneizado se empieza a desdibujar debido a que a la potencia hegemónica ya no le reditúa tanto proyectarse a través de la globalización, la cual termina siendo mucho más útil a las unidades dominantes, aglutinadas en torno al capital transnacional, que operan con una lógica propia y que sirven a sus propios intereses.

Este fenómeno debilita tanto a los países periféricos como a los centrales, ya que ninguno de estos termina protegiendo a su población en la manera en que otrora lo hacía un estado-nación. Este fenómeno tiene un resultado que está a la vista de todos: el marco teórico y práctico de las relaciones internacionales sirve cada vez menos para poder entender lo que pasa y para crear perspectivas de progreso para las naciones.

En un mundo cada vez más volátil, resulta mucho más útil ver lo que acontece desde una perspectiva geopolítica. La geopolítica tiene mucho de parecido al cuento de Hans Andersen en el cual, a partir de un acto de inocencia pueril, la gente se da cuenta de que el emperador está desnudo.

La geopolítica obliga a los países a verse tan cual son y a darse cuenta de aquello que pone obstáculos a su capacidad de acción. El énfasis en las relaciones internacionales tiene una perspectiva economicista que, a la larga, termina ahondando la debilidad relativa del estado-nación. La geopolítica enfatiza la necesidad de acumular y conservar poder, ya que esta es la única forma de asegurar la estabilidad interna de una nación y su supervivencia a largo plazo. Poner el énfasis en el estudio de las relaciones internacionales siempre termina llevándonos a imaginar a un mundo que solo existe en nuestra imaginación. Pensar lo que ocurre desde la geopolítica nos hace, inevitablemente, ver al mundo tal cual es.

Los países que no detentan poder suelen examinar lo que ocurre en el mundo a través de categorías interpretativas emanadas de los grandes centros de poder. Desde la óptica de las relaciones internacionales, esas categorías interpretativas suelen responder a la (cada vez más falsa) dicotomía entre realismo y liberalismo, las cuales resultan ser dos caras de una misma moneda. En efecto, las nociones de conflicto y cooperación están de última destinadas a servir intereses que no son los de los países que no detentan poder. 

¿Qué hacer?

Hay mucho de profético, y por lo tanto de liberador, en la perspectiva geopolítica. El momento de revelación suprema que propone la óptica geopolítica tiene lugar cuando un país determinado empieza a percibir su debilidad relativa frente a las unidades dominantes.

La geopolítica propone, tanto en su formulación clásica como crítica, la configuración de un esquema conceptual que sirva para crear espacios de autonomía y para tomar decisiones estratégicas de muy largo plazo. 

En las próximas décadas veremos una atomización cada vez más pronunciada del orden global. Esto significa que el foco de atención virará cada vez más hacia la geopolítica.

En este contexto, será cada vez más relevante para nuestro país pensar en las causas que explican el proceso de erosión interna en el cual se encuentra e identificar los factores que determinan por qué tiene tan poco señorío sobre sí mismo.

Le tocará entonces a una emergente clase técnica convencer a la próxima generación de políticos de que ninguna situación geopolítica adversa es irreversible. Esta clase técnica deberá necesariamente emerger en forma paralela a la que está manejando el destino del país.

Esta Segunda Guerra Fría está creando una situación de tripolaridad entre Estados Unidos, China y Rusia; esta última como árbitro entre los intereses de Washington y Pekín. La particularidad más notoria de esta contienda híbrida, de baja intensidad y de larguísimo plazo es que ninguno de estos pivotes detenta una situación de fortaleza. La Primera Guerra Fría tuvo a los Estados Unidos y a la Unión Soviética en el ápice de su poder militar, económico y político. En esta Segunda Guerra Fría los principales ejes parten de una situación de debilidad relativa, debido a la erosión del estado-nación como ente ordenador de las acciones en política exterior.

Nuestro país debería concentrarse en crear espacios de autonomía que no ocasionen demasiados costos económicos. En primer lugar, hay que asegurarse que hacia el fin de este siglo la Argentina esté lo suficientemente poblada para defenderse bien y para crear un mercado interno de importancia. Aquí no valen las consideraciones economicistas. Alzar los niveles de fecundidad requerirá un esfuerzo económico de gran importancia, cuyos beneficios verán solamente las próximas generaciones.

Luego, hay que reforzar el patrimonio valórico del país. Esto significa crear una pedagogía autóctona, basada en el legado cultural y religioso legado de nuestros mayores. Dentro de esa pedagogía, no debe haber nada ni nadie que quede afuera. Las “grietas” que aquejan a nuestro sistema político son configuradas por usinas de pensamiento que responden a intereses que están fuera del espectro nacional. Hay una correlación directa entre la capacidad de reforzar valores propios y (1) obtener bienestar; y (2) asegurar la defensa del país.

Por último, la geopolítica está íntimamente ligada a una concepción teológica de la nación. Separar Estado de religión es abrir las puertas a ideas que van necesariamente en contra de los intereses nacionales. El espacio público debe estar informado por valores trascendentes que emanen de nuestra fe fundante, el catolicismo de impronta criolla. La Europa del siglo XX es testimonio de las barbaridades que pueden llegar a cometerse en una situación en la cual el Estado deja de identificarse con un esquema teológico definido.

Argentina es un país receptor de gente de diversos credos y herencias culturales. Esta receptividad es parte de nuestro ADN nacional. En este sentido, la concepción teológica de la nación no afecta de ninguna manera la convivencia entre los distintos sectores de la sociedad civil. Al contrario, sirve para aunar esfuerzos mancomunados para recobrar la prosperidad y cohesión social que alguna vez tuvimos. Una teología geopolítica une pasado y futuro, nos hace pensar en las grandes cuestiones que afectan al país y ayuda a navegar los grandes desafíos que tendremos que afrontar en las próximas décadas.

 

* Realizó estudios de grado y posgrado en Birkbeck, University of London y The University of Nottingham (Reino Unido), donde obtuvo su doctorado en Historia en 2008. Autor de Auge y Ocaso de la Era Liberal—Una Pequeña Historia del Siglo XXI, publicado por Editorial Biblos en 2020.

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FRAY FRANCISCO DE PAULA CASTAÑEDA, ANTAGÓNICO DE LOS RIVADAVIA DE TURNO

Los ciudadanos nacionalistas vemos con desazón el derrotero que toma la Nación, derrotero que no tiene visos de cambio, al contrario, se arraiga cada vez más. Todos y cada uno de los que se sientan en el sillón de Rivadavia lo hacen para enriquecerse, para llenar los bolsillos propios, de la familia y de amigos. Y tal vez, justamente ahí, en el mencionado sillón, radique el principio de nuestros males. Tal vez habría que quemarlo para exorcizarlo, aunque se comenta que no es el original aquél en que se sientan los supuestos representantes del pueblo; la impronta sigue allí, imperturbable, porque… veamos quien fue Rivadavia.

A fines de 1811 la revolución tomó un giro preocupante, se hizo cargo del Primer Triunvirato una élite imbuida de la filosofía iluminista francesa. El hombre que encabezó este grupo fue Bernardino Rivadavia. Su anticlericalismo poco a poco fue transformándose en anti catolicismo.

A mediados de 1822, Rivadavia inició la llamada “Reforma Religiosa” que, en síntesis, imitaba a la Francia revolucionaria con su Constitución Civil del Clero. No sólo colocó a la Iglesia bajo la dependencia del poder civil, sino que además  confiscó  los bienes que ésta poseía, como el santuario de Luján, la Casa de Hermandad, el Convento de la Recoleta, así como bienes de otros conventos y anuló la Vicaría Castrense.

Para conocerlo un poco más, dejemos que Don Fray Francisco de Paula Castañeda nos ilustre al respecto:

García con Rivadavia
tienen unos saladeros
y allá entre los patagones
compran reses, compran cueros;
cielito, cielo, cielito,
cielito de nuestros barrios
cuanto más roban los indios
más ganan los Secretarios.

García con Rivadavia
al indio compran ganados,
por éso dejan que robe
el indio a los hacendados;
cielito, cielo, cielito,
cielito de economía
ya pueden los hacendados
decir esta boca es mía.

García con Rivadavia
al país han echado el guante
a ellos les sale la cuenta
y la provincia que aguante;
cielito, cielo, que sí,
cielito de las cautivas
que pasan ya de tres mil
las que 110 están redimidas.

García con Rivadavia
extinguen las religiones
para fundir en el Banco
las custodias y copones;
cielito, cielo, cielito,
cielito de las locuras,
cuando se aumentan las luces
nos quedamos más a oscuras.

García con Rivadavia
tienen un fuerte comercio
a costa de nuestra sangre
que ellos miran con desprecio;
cielito, cielo, cielito,
cielito de las unciones,
tienen los dos secretarios
«católicas intenciones».

García con Rivadavia
para una misa cantada
pidieron tres mil pesitos
a esta ciudad degradada;
cielito, cielo, cielito,
cielito de devoción,
cántese a los secretarios,
cántese el kirieleisón.

García con Rivadavia
aumentan a Don Martín
la venta, cuando los indios
nos cantan el retintín;
cielito, cielo, cielito,
cielito de ‘Don Martín,
que a costa de la campaña
se abotona el chupetín.

García con Rivadavia
son sabios economistas,
tinterillos embrollones
y despreciables plumistas;
cielito, cielo, cielito,
cielito del cementerio,
la multitud de tributos
no carece de misterio.

García con Rivadavia
se embarcarán para Europa
cuando los pampas conquisten
esta ciudad con su tropa;
cielito, cielo, cielito,
cielito que, según vamos,
los indios al fin serán
los señores y los amos.

Fray Castañeda decía que:

“en un país de hombres libres sólo debe haber escuelas. Los que en los gobiernos despóticos se llaman presos, en los gobiernos libres deben llamarse educandos. El que comete un delito no hace más que dar un aviso al público de que es un hombre a quien le falta educación. Recójasele pues con amor, y en seis o diez años enséñesele primero a rezar, después a relojero o a sastre. Estos diez años le sirven de corrección y al mismo tiempo de inestimable conveniencia, pues en vez de decir vengo de la cárcel, dirá yo he salido de la escuela…”

Su principal contendiente fue el ministro del Gobernador Martín Rodríguez, Bernardino Rivadavia. En varios de los periódicos de Castañeda, aparecerá la figura del ministro con las más sarcásticas y a veces, desopilantes caricaturas. Como consecuencia de esta oposición, varias veces fue desterrado. La última vez su destino fue la lejana Carmen de Patagones. Pero esa vez el fraile no cumplió la pena impuesta por el gobierno. Huyó a Montevideo y desde allí con la anuencia del Brigadier Estanislao López, cruzó la tierra entrerriana y apareció en Santa Fe en 1823 para continuar su obra educadora.

Un 12 de marzo de 1832 partió a reunirse con El Creador. Pocos meses permanecieron sus restos en el cementerio de Paraná. El gobierno de Rosas tomó las medidas para que descansara definitivamente en Buenos Aires. Llegaron el 28 de julio al panteón del convento franciscano. Allí el 22 de diciembre se realizaron las solemnes exequias en sufragio de su alma y “para honrar su buena memoria…” El Padre Aldazor, futuro Obispo de Cuyo, pronunció una elocuente oración fúnebre, que reivindicó su memoria en la ciudad que antes lo desterrara. Su temperamento inquieto pareció acompañarlo también después de muerto, pues en una reforma de la cripta, sus restos desaparecieron de allí.

Castañeda poseyó una pluma que si, a las veces, era tal, otras era una daga y, no pocas veces, tenía el poder de un garrote. Los ingenuos que, ayer y hoy, se escandalizan de algunas de sus expresiones bravías y hasta desolladoras, se olvidan que no es posible combatir con pulidas flechas indígenas contra quienes apuntan con armas de fuego.

Nada afirmaba; sólo preguntaba:

“1ro. Si convendrá que este pueblo y su campaña sufra por más tiempo al señor Secretario de Estado, don Bernardino Rivadavia;

“2do. Si será sedición el pedirle al Gobernador, don Martín Rodríguez o a la Honorable Soberana Junta de Representantes, para que no acabe de acabarnos, se sirva poner a don Bernardino Rivadavia en la cárcel;

“3ro. Si en caso de acceder el Gobierno o la Junta, a la solicitud del Clero y del pueblo, convendría que el Secretario de Estado cesase con honor, o si convendría tildarle inequivocablemente para escarmiento de todos los demás ministros.

Como simple ejercicio mental se pueden cambiar los nombres de las citadas preguntas y en nada difiere aquella situación de la nuestra actual.

Argentina Despierta!

DyPoM

Por Der Landsmann para SAEEG

 

Referencias:

  1. Analfa.wordpress.com
  2. Revista Mikael

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