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PANORAMA POLÍTICO INTERNO Y PRIMERAS PROYECCIONES REGIONALES DE SRI LANKA

Julio Francisco Sotés Morales*

Introducción

Históricamente, en Sri Lanka, las dinámicas internas, políticas y sociales han estado determinadas por la influencia de los imperios indios y por la actividad disruptiva de las potencias europeas a partir del siglo XVI: Portugal (1505-1658), Holanda (1658-1796) y Reino Unido (1796-1900). Tal y como sucedió con la India y Pakistán, el proceso de concesión de la independencia de Ceilán del Reino Unido[1] fue acompañado por un cisma irreconciliable de las dos principales etnias de la isla: los cingaleses como mayoría que practicaban el budismo y los tamiles que profesaban el hinduismo y que quedaron relegados principalmente a la parte noreste del territorio esrilanqués y a una posición muy secundaria dentro del espectro político interno.

Las reformas a la constitución y a la estructura gubernamental[2] de 1972 permitieron oficializar el dominio de la etnia cingalesa y, por consiguiente, el aumento del diferendo con los tamiles: conflictos armados, denuncias de violaciones de los derechos humanos y pogromos anti-tamiles por parte de las fuerzas cingalesas apoyadas desde el gobierno. La radicalización de ambas partes del conflicto y las posiciones irreconciliables de sus demandas, determinaron una guerra civil desde la década de 1980 hasta su fin en 2009 con los acuerdos de paz sin que ello significara el término de las discrepancias.

Esta contradicción étnico-religiosa, constituye parte fundamental de la estructura partidista del país. Existen en Sri Lanka un total de 83 partidos políticos reconocidos oficialmente[3], de ellos 15 están representados en el Noveno Parlamento de la República Democrática Popular de Sri Lanka[4], siendo el United National Party (UNP, por sus siglas en inglés) y el Sri Lanka Freedom Party (SLFP, por sus siglas en inglés) las organizaciones partidistas que han dominado casi en su totalidad el gobierno de la isla y se han alternado en el poder. De igual forma, el Sri Lanka Podujana Peramuna (SLPP) es el partido que ha estado en el poder político desde el año 2019 y hasta 2022, y está controlado por la familia Rajapaksa; el Samagi Jana Balawegaya (SJB), dirigido por Sajith Premadasa, como partido de la oposición; y el National People’s Power (NPP, por sus siglas en inglés), una coalición liderada por el izquierdista Janatha Vimukthi Peramuna (JVP) y crítica a la gestión estatal hasta entonces. Además, la existencia de partidos más pequeños que representan a las minorías étnicas y religiosas complementan ese espectro político interno en el que las organizaciones tamiles minoritarias se alternan entre la opción legal y política y el extremismo[5], de ahí la división, falta de coherencia en sus propuestas políticas y la ausencia de una representación fuerte dentro del contexto gubernamental esrilanqués[6].

El presente ensayo se dedica al análisis del panorama político en Sri Lanka después de celebrarse las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2024. Igualmente se abordan las implicaciones de estos cambios internos y su influencia en la proyección exterior del país, principalmente hacia India y China como potencias regionales con intereses en disputa.

Elecciones de 2024 como expresión de cambio

Aun cuando el país todavía no ha podido superar la grave crisis económica producida por el impago de la deuda internacional y las medidas de austeridad del gobierno interino de Ranil Wickremesinghe, la Comisión Electoral de Sri Lanka convocó a la realización de elecciones presidenciales. Las campañas políticas de los 38 candidatos que se presentaron a los comicios se enfocaron en la mejora de la situación económica del país, a diferencia de las tres elecciones anteriores en donde las cuestiones de seguridad nacional y la lucha contra el autoritarismo, el nepotismo y la corrupción dominaron las propuestas principales de los contendientes.

El fracaso de los gobiernos de la isla en industrializar y liberalizar la economía, las consecuencias que tuvo para la industria turística la pandemia de la COVID-19[7], los efectos de la crisis provocada por el conflicto ruso-ucraniano, la acumulación de deudas de los gobiernos desde 2009 a través de empresas estatales ineficientes y medidas de bienestar insostenibles, y decisiones mal concebidas relacionadas a la incapacidad para trasladar la economía a la industria[8] fueron las causas principales de la crisis económica y social del país a partir de 2022. La voluntad del país de mantener un Estado de bienestar basado en tasas impositivas progresivamente decrecientes y la incapacidad de los ingresos del turismo, las exportaciones y las remesas[9] de cubrir las importaciones de petróleo, gasolina, gas para cocinar, alimentos, medicinas y bienes de consumo duraderos, desembocaron en un aumento de la deuda pública total del 126 por ciento del PIB[10].

El 12 de abril de 2022, Sri Lanka anunció un impago soberano preventivo de toda su deuda externa de unos 50.000 millones de dólares, sumado a una contracción del 7,8% de su PIB, una inflación del 54,5%, escasez de productos básicos y una duplicación de la pobreza[11] hasta el 25% de la población[12]. La falta de liquidez para asumir sus compromisos de pagos de deuda externa a acreedores multilaterales y bilaterales[13], fue un aspecto muy importante de la situación interna del país desde de abril de 2022.

La dimisión de Mahinda y Gotabaya Rajapaksa mediante las amplias y sostenidas movilizaciones populares bajo el nombre de Aragalaya («lucha popular» en cingalés), produjeron un cambio de figura política al mando del gobierno, pero en esencia, mantuvieron la estructura del sistema. Ranil Wickremesinghe, quien fue confirmado como presidente del país por el resto del tiempo constitucional establecido, implementó una serie de medidas encaminadas a solventar los problemas sociales derivados de la crisis económica, aliviar la situación de impago de las deudas mediante la aceptación de un paquete de financiación del FMI[14], negociar con los acreedores la deuda externa, aplicar medidas de austeridad para detener la inflación y la escasez, y la disolución de las protestas mediante la combinación de la represión y el alivio económico.

Es en este contexto en el que se convocaron a las elecciones presidenciales, al concluir el mandato constitucional de 5 años del gobierno de Rajapaksa-Wickremesinghe. El padrón electoral contó con un total de 17 millones de habitantes, de los 22 millones que conforman el país, el despliegue de más de 250.000 funcionarios públicos para gestionar las elecciones y la instalación de más de 13.000 colegios electorales[15]. De los 38 candidatos presentados, 4 fueron los favoritos a alcanzar números considerables: el líder opositor Sajith Premadasa, que encabeza el Samagi Jana Balawegaya (SJB), Anura Kumara Dissanayake, líder del izquierdista Janatha Vimukthi Peramuna (JVP) y su alianza Poder Popular Nacional (NPP), el presidente Ranil Wickremesinghe como candidato independiente y Namal Rajapaksa del Partido Podujana Peramuna de Sri Lanka[16].

Con un 79,46% de asistencia a las urnas (13.619.916 votantes de 17.140.354 registrados) y el 97,8% de los votos validados, la Comisión Electoral de Sri Lanka declaró vencedor a Anura Kumara Dissanayake con 5.634.915 votos para un 42,31%[17]. En este caso, lo atípico del contexto electoral y la gran cantidad de candidatos, muy superior a las 8 elecciones presidenciales anteriores, condujo a una mayor polarización y dilución del voto, por lo que resulta comprensible que ninguno de ellos pudiera sobrepasar el umbral del 50%. Al contabilizarse las preferencias[18] de los votantes que eligieron a los restantes 36 candidatos, Dissenayake fue declarado vencedor con un total de 5.740.179 votos frente a los 4.530.902 obtenidos por Sajith Premadasa[19].

Anura Kumara Dissanayake (comúnmente conocido por las siglas AKD) en su campaña electoral por la presidencia del país, enfatizó en la reducción de la dependencia de bienes extranjeros y fortalecer las industrias locales, una economía mixta dirigida por el Estado, la expansión de los programas de bienestar social, el aumento de los impuestos a los ricos y la flexibilización de las medidas de austeridad para beneficiar a las familias de bajos ingresos. Además, prometió una renegociación del acuerdo con el FMI, realizar auditorías de la deuda y crear un análisis alternativo de la deuda[20]. Su mensaje anticorrupción y su promesa de un cambio en la cultura política resonaron con fuerza entre los votantes que exigen un cambio de sistema, un lema clave durante el Aragalaya. Su populismo de izquierda, encaminado hacia la unificación de los votantes descontentos con la crisis nacional, ha obligado al NPP a matizar su discurso nacionalista[21] y a evolucionar en su política de reconciliación nacional.

Desde la victoria del JVP en septiembre de 2024 y hasta noviembre del 2024, AKD disolvió el parlamento del país y gobernó con un gabinete simplificado de 3 ministros y 15 secretarios ministeriales. Además, se designó a la Dra. Harini Amarasuriya como primera ministra del gobierno interino, tercera primera ministra de la isla en toda su historia, lo que significó un elemento novedoso que refuerza la idea de que la plataforma del gobierno de AKD viene a romper con la forma tradicional de hacer política en Sri Lanka.

La disolución del Parlamento de manera inmediata fue uno de los compromisos que asumió el presidente Anura Kumara Dissanayake durante su campaña, haciendo hincapié en que se necesitaría un nuevo gobierno para remodelar el panorama político de Sri Lanka. El 14 de noviembre de 2024 se celebraron las elecciones parlamentarias[22], con un padrón electoral de más de 17 millones de votantes, el partido la coalición del NPP, a la que pertenece el presidente del país, obtuvo la mayoría de los escaños parlamentarios, mejorando sustancialmente los 3 asientos que obtuvo en las elecciones parlamentarias de 2020. Este resultado, muy satisfactorio e histórico para el NPP, consolidó su victoria en las presidenciales y superó los dos tercios necesarios dentro del parlamento para la implementación de reformas constitucionales y otros cambios estructurales prometidos durante la las campañas electorales.

A lo interno, las dos victorias electorales de lo que se considera como un movimiento de izquierdas, progresista, alejado de la política tradicional esrilanquesa y que esgrime un cambio estructural dentro del país, han significado para Sri Lanka una reconfiguración de las ideologías de las principales fuerzas electorales, una transformación del patrón de voto de las minorías étnicas, díganse tamiles y musulmanes, y una victoria y finalización del movimiento de Aragalaya iniciado en el año 2022. De las elecciones, también se puede afirmar la existencia de un rechazo generalizado a las organizaciones políticas tradicionales y a su forma de hacer políticas y relacionarse con otros partidos y organizaciones menores para consolidarse. Además, ha mostrado la pérdida de importancia del nacionalismo tamil dentro del panorama electoral y político de la nación, frente a los imperativos de cambios estructurales y mejorías económicas esgrimidos por AKD y su coalición.

Fuente: https://results.elections.gov.lk/.

No obstante, existen varios aspectos que suscitan cierta preocupación y criticas públicas debido a la falta de concordancia con lo prometido en la campaña electoral. La estrategia política de moverse ideológicamente hacia una posición de centro-izquierda favoreció aún más la captación de votantes y alejarse de la idea de un movimiento de extrema izquierda y nacionalista cingalés del SVP, partido de corte marxista-leninista que formó gobiernos de coalición de manera intermitente como socio minoritario entre 1994 y 2007. El cuestionamiento a los términos del 17º programa del FMI y la revisión de sus términos como promesa de campaña, se ha transformado hacia un compromiso público de continuar con el paquete de financiamiento y las políticas neoliberales exigidas[23], salvo la exigencia de una mayor atención al sector social. También, el nuevo gobierno ha mantenido en sus cargos a varios funcionarios de la administración anterior y le ha otorgado puestos oficiales de alto rango a varios representantes del mundo empresarial y los negocios. Igualmente, ha continuado con la mayoría de las políticas económicas del gobierno anterior, salvo por la renuencia a privatizar empresas de sectores considerados estratégicos como Sri Lankan Airlines, Ceylon Electricity Board y Ceylon Petroleum Corporation. «A pesar de su aparente agenda “anti-élite”, el NPP ha tenido que navegar por la misma burocracia y el mismo aparato estatal que estas élites han controlado durante los últimos tres cuartos de siglo»[24].

Proyección externa del nuevo gobierno. El equilibrio entre India y China.

Tradicionalmente, la postura exterior de Sri Lanka ha estado sujeta a las dinámicas regionales de Asia en donde tres actores dominan el escenario de la zona: India, China y Estados Unidos. Desde su surgimiento como Estado independiente, la práctica del no alineamiento ha funcionado coherentemente con sus objetivos nacionales, la baja densidad poblacional, sus características geográficas y sus inestabilidades internas relacionadas con la cuestión nacional tamil. Y es que las sensibilidades geopolíticas de Sri Lanka han estado determinadas por su cercanía geográfica a la India y por la asertividad china en el área. En este sentido, ha influido la falta de atención que India le brindó a su vecindario en un período de su historia reciente, donde sus proyecciones de política exterior le ganaron el recelo de la gran mayoría de los países surasiáticos. Por su parte, la estrategia china de maximizar ganancias mediante el pragmatismo y la desideologización en sus relaciones y la apuesta por la diplomacia económica, han supuesto una fuerte presencia de Beijing en territorio esrilanqués. A ello tributa considerablemente la ubicación geográfica de la isla. Sri Lanka ocupa una posición clave en el océano Índico. Los puertos de Hambantota y Colombo son cruciales para la conectividad y el comercio de la zona y del resto del mundo. «Si bien los gobiernos de Sri Lanka ―y de todo el sur de Asia― tienden a oscilar entre una retórica pro-India y pro-China, no pueden darse el lujo de distanciarse de ninguno de los dos países»[25].

El enfoque de Dissanayake hacia India y China es de equilibrio y no alineación. Pese a que se ha especulado que la victoria de AKD supondría una inclinación anti-india debido a la tradicional postura de su partido, sus pronunciamientos de campaña y los encuentros con altos funcionarios indios y chinos antes de las elecciones, suponen el mantenimiento de una política exterior de «apertura y amistad con todos». «Tenemos intereses estratégicos y trabajaremos para lograrlos. Somos conscientes de nuestras responsabilidades y sensibilidades regionales. No queremos quedar atrapados en una batalla entre potencias globales»[26]. AKD ha sido muy crítico con ambas partes: por la forma en que los activos nacionales fueron entregados a China y en cómo se gestionó la deuda con ese país, y con la participación india en Sri Lanka en proyectos de dudosa conformación.

Por un lado, China ha brindado y es el principal socio y acreedor económico bilateral del país. Entre 2006 y 2022, Beijing comprometió 11.200 millones de dólares en subvenciones y préstamos para proyectos de infraestructura en Sri Lanka. Además, es el arrendatario del puerto de Hambantota a cambio de 1.100 millones de dólares ante las dificultades que presentó este enclave para atraer tráfico. Durante el gobierno de los hermanos Rajapaksa, se les favoreció con préstamos importantes para financiar proyectos como la ciudad portuaria de Colombo, cuestiones que contribuyeron a exacerbar la crisis económica del país para 2022[27]. La pandemia del COVID-19 y el impago de las deudas por Sri Lanka, hizo que la atención de Beijing se desplazara de esta isla hacia las Maldivas debido a que Sri Lanka no logró ser un socio fiable y adecuado para el pragmatismo chino, a pesar de la larga data de cordiales relaciones bilaterales político-diplomáticas y de ayuda y cooperación desde la década de 1950.

Por su parte, durante la crisis de la deuda de 2022, el gobierno indio proporcionó el mayor paquete de ayuda bilateral de su historia con 4.000 millones de dólares durante solo el primer semestre de ese año mediante créditos, préstamos y donaciones, además de una activa negociación para lograr un programa del FMI para la isla[28]. Las inversiones del Grupo Andani de más de 1.000 millones de dólares en proyectos de energía eólica y para desarrollar una terminal de contenedores en el puerto de Colombo para el comercio de transbordo con India[29], son dos de los proyectos más importantes de la inversión privada india en Sri Lanka. «Sin embargo, dada la historia y la compleja política del país, la asistencia y los préstamos indios y el apalancamiento posterior mediante inversiones privadas se califican de oportunistas y de presión»[30].

Fuente: https://samvadaworld.com/world/asia/anura-dissanayakes-maiden-visit-to-india-sri-lankas-balancing-act-attempts-to-solve-long-standing-disputes/

Con India las relaciones han sido históricas y estrechas, principalmente en gobiernos de derecha a los cuales se les ha apoyado desde Delhi en todas las elecciones presidenciales. Durante la crisis de la deuda de 2022, el gobierno indio proporcionó el mayor paquete de ayuda bilateral de su historia con 4.000 millones de dólares durante solo el primer semestre de ese año mediante créditos, préstamos y donaciones, además de una activa negociación para lograr un programa del FMI para la isla[31]. En su primer viaje oficial al extranjero, AKD visitó India en diciembre de 2024, donde fue recibido tanto por la presidenta india Droupadi Murmu como por el primer ministro Narendra Modi. En dicha visita, la India se comprometió a suministrar gas natural licuado (GNL), mejorar los acuerdos comerciales entre los dos países, impulsar los intercambios educativos y tecnológicos y fomentar la inversión extranjera directa india en Sri Lanka. Igualmente, se acordó el apoyo indio en la digitalización de los servicios públicos de la isla, en tanto Dissanayake reiteró que respetará las preocupaciones de seguridad de la India y no permitirá que Sri Lanka sea utilizada en su contra[32]. También, entre los memorandos de entendimiento firmados, se destaca el establecimiento de un comité de trabajo conjunto entre los dos países para mejorar la cooperación en materia de agricultura; se debatió sobre defensa, energía, y el establecimiento de una red eléctrica y múltiples oleoductos, incluido uno que conectaría a ambos países. En la declaración conjunta, más allá de intenciones, se mostró una hoja de ruta a seguir para el mejoramiento y ampliación de las relaciones bilaterales mediante el enfoque en aspectos específicos y estratégicos de la relación como el terrorismo, el lavado de dinero, el tráfico de drogas, entrenamiento conjunto, vigilancia marítima, firma de un Acuerdo de Cooperación de Defensa, intercambio de mejores prácticas y cooperación en hidrografía. En este sentido, Sri Lanka se comprometió a no permitir que su territorio sea empleado para fines que amenacen a la seguridad india.

«La relación de la India con Sri Lanka se centra mucho más en las particularidades de una amistad entre la India y Sri Lanka que en un marco más amplio. Sin duda, también hay en ella un elemento de la doctrina SAGAR, pero el quid de la dinámica sigue siendo bilateral, con especial atención a una relación de dos vías»[33].

Fuente: https://www.tamilguardian.com/content/china-and-sri-lanka-sign-new-agreements-xi-jinping-hosts-dissanayake

Un mes después, en enero, por invitación del presidente chino Xi Jinping, AKD efectuó una visita oficial a China en la que además de los encuentros al más alto nivel se firmaron un total de 15 MOUs aun por discernir su naturaleza. Sin embargo, según la información ofrecida por la declaración conjunta y por medios de prensa, los acuerdos se centraron principalmente en el avance de proyectos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR); un acuerdo renovado de intercambio de divisas; cooperación ampliada en comercio, agricultura, economía digital, educación y acción climática; la reestructuración de la deuda; las inversiones en logística, desarrollo verde y transformación digital; la cooperación marítima, los intercambios culturales y los vínculos entre los pueblos a través del turismo, la educación y la formación profesional; el apoyo al sector de la salud de Sri Lanka y la preservación del patrimonio cultural; la cooperación judicial y de seguridad, y el compromiso con el multilateralismo y las iniciativas de desarrollo global.

Un aspecto novedoso y que a su vez es una ruptura con los gobiernos anteriores de Sri Lanka en su proyección hacia China, lo fue el reconocimiento por parte de AKD sobre la oposición a la independencia de Taiwán, mediante el apoyo a «todos los esfuerzos» para «la reunificación nacional» de China en su declaración oficial[34]. Asimismo, prometió que no permitiría que su territorio se utilizara para ninguna actividad separatista contra China y que apoyaría firmemente a China en cuestiones relacionadas con Xizang (Tíbet) y Xinjiang[35].

De igual forma, se conoció de acuerdos concretos como un contrato de 3.700 millones de dólares con Sinopec para instalar una refinería de petróleo en Hambantota[36]; el avance de las inversiones en la Ciudad Portuaria de Colombo y el puerto de Hambantota en el marco de la IFR y la construcción de un centro de exposiciones y convenciones de última generación con el objetivo de impulsar la capacidad del país de albergar cumbres comerciales internacionales y eventos a gran escala financiada íntegramente desde Beijing. Otro aspecto relevante fue el anuncio de una subvención china de 500 millones de yuanes[37]. De manera general, «la relación de China con Sri Lanka se basa mucho más en una narrativa más amplia que en una asociación local. Para China, Sri Lanka es parte de un marco conceptual mucho más amplio conocido como la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Todo lo relacionado con la relación bilateral se ve en el contexto más amplio de esta gigantesca iniciativa»[38].

Estos primeros dos compromisos de importancia para la política exterior del gobierno de centro-izquierda de Sri Lanka han significado un reto. Mas allá de las oportunidades que las visitas de AKD a India y China pudieron suscitar para la recuperación de la situación económica del país, estos viajes representaron las primeras acciones de importancia adoptadas por el nuevo gobierno con sus dos principales socios económicos, comerciales y de defensa. Por un lado, el viaje a la India apaciguó en cierta medida las preocupaciones de seguridad del gobierno de Modi ante el nuevo gabinete de Sri Lanka y tranquilizó a los círculos de poder político y económico indios sobre el mantenimiento de la proyección amistosa hacia India heredada del gobierno anterior. Con China, se logró la concreción de varios acuerdos de importancia para la isla surasiática, sobre todo, los relacionados con las inversiones y la reestructuración de su deuda.

Sri Lanka representa un enclave sensible para la seguridad marítima de la India y para los intereses chinos dentro de la IFR. El equilibrio en política exterior que el gobierno de Sri Lanka debe adoptar para no caer en el centro de la rivalidad sino-india en la región, debe ser la principal tarea dentro de su política exterior, junto con la diversificación de sus socios internacionales, la recuperación del prestigio global del país y la reinserción efectiva de éste en los principales mecanismos globales de desarrollo tal y como sucedió con la reciente aceptación como miembro del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS. Indiscutiblemente, la política exterior no es uno de los puntos fuertes del NPP y del gabinete actual, debido a que sus principales directrices están enfocadas en la política interna, especialmente en la recuperación económica y la lucha contra la corrupción.

Consideraciones finales

Los resultados de las elecciones presidenciales de septiembre de 2024 en Sri Lanka, fueron insólitos, pero no inesperados. Las cuestiones de la seguridad nacional, la unidad interna y la lucha contra la corrupción le dieron paso a la recuperación económica y la superación de la crisis social interna producida por los impagos de sus deudas externas desde 2022. La victoria del candidato marxista, budista y cingalés, Anura Kumara Dissanayake logró capitalizar el descontento popular mediante un programa radical cuyo objetivo esencial recae en la transformación del sistema y la estructura política del Estado.

La consolidación de su gobierno con la victoria del NPP en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2024, significa la vía libre para la implementación del programa de gobierno prometido durante la campaña presidencial. Sin embargo, muchas de estas promesas han ido mutando con el objetivo de atraer a un mayor número de votantes, principalmente de la clase media y baja, y de un sector joven y de etnias comúnmente segregadas como los tamiles y musulmanes. Ello, está relacionado además con el imperativo de distanciarse de las etiquetas poco atractivas asociadas al marxismo-leninismo y al nacionalismo cingalés, que caracterizaron al JVP desde la década de los años 70 del siglo XX.

El rol de Sri Lanka en la geopolítica y la geoestrategia del sur de Asia la ubican como un actor de atención para India y China. Sri Lanka es vital para las sensibilidades de seguridad marítima de la India y para los intereses económicos chinos dentro de sus estrategias de consolidación y ascenso global como la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Las visitas de AKD a Nueva Delhi y Beijing de manera consecutiva, muestra el orden de prioridad que asume el nuevo gobierno en materia de política exterior. La clave del éxito de la plataforma gubernamental recae en el mantenimiento de un equilibrio estratégico de las relaciones de Colombo con estos dos países rivales en la región del Indo-Pacifico y en el mantenimiento de una política internacional de no alineamiento, funcional a los intereses actuales de Sri Lanka como nación en un profundo proceso de transformación estructural.

 

* Investigador del Centro de Investigaciones de Política Internacional, Especialista en Asia Meridional, Licenciado en Relaciones Internacionales por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” de La Habana, Cuba; Máster en Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales por la Universidad de La Habana. sotesjulio@gmail.com. ORCID: 0000-0002-8066-9104

 

Referencias y bibliografía

[1] «La constitución aprobada en 1947 y que entró en vigor en 1948, preveía una legislatura bicameral con una Cámara de Representantes elegida popularmente y un Senado que era en parte nominado y en parte elegido indirectamente por los miembros de la Cámara de Representantes. Un primer ministro y su gabinete, elegidos del grupo político más grande de la legislatura, tenían la responsabilidad colectiva de las funciones ejecutivas. El gobernador general, como jefe de estado, representaba al monarca británico. En los asuntos que la constitución no abordaba, se observaban las convenciones del Reino Unido». (Ver: Arasaratnam, S. y Peiris, G. H. History of Sri Lanka. Britannica. 2024. https://www.britannica.com/place/Sri-Lanka/History).

[2] En 1972, en una nueva constitución, Ceilán se convirtió en la República de Sri Lanka, aunque mantuvo su vínculo con la Mancomunidad Británica. La constitución cambió la legislatura bicameral por un órgano unicameral y reemplazó al gobernador general (que había sido una extensión de la corona británica) por un presidente como jefe de Estado. Sin embargo, el poder ejecutivo efectivo permaneció en manos del primer ministro y el gabinete, y se eliminaron todas las restricciones existentes a los poderes legislativos de la nueva legislatura unicameral. Al budismo se le dio «el primer lugar» y el cingalés fue reconocido nuevamente como idioma oficial. Ídem.

[3] Election Commission of Sri Lanka. «Names of recognized political parties, approved symbols, and the list of names, addresses and telephone numbers of the Secretary of each Party». Election Commission of Sri Lanka. 2024. https://elections.gov.lk/en/political_party/political_party_list_E.html

[4] Parliament of Sri Lanka. «Political Parties. Parliament of Sri Lanka». 2024. https://www.parliament.lk/members-of-parliament/political-parties.

[5] El Ilankai Tamil Arasu Kachchi (ITAK) es el partido dominante en la Alianza Nacional Tamil, el principal órgano de representación tamil en la política nacional. Está dirigido por S. Sridharan, un partidario de la línea dura que parece mucho menos dispuesto a negociar con Colombo. Existen, además, el Frente Nacional del Pueblo Tamil creado en 2010 y la Alianza Nacional del Pueblo Tamil, creada en 2020. Ambos grupos desertaron del Tamil National Alliance (TNA, por sus siglas en inglés) y hoy denigran a la organización, considerándola una traidora a la «causa tamil» por lo que consideran una duplicidad del TNA en cuestiones como la autonomía. También han criticado al TNA por algunas de sus decisiones políticas, incluido su respaldo a figuras políticas importantes en Colombo. El TNA y los grupos más radicales comparten el objetivo general de trascender el estatus constitucional de Sri Lanka como estado unitario para asegurar un gobierno autónomo para los tamiles mediante la devolución del poder estatal en un marco más federal.

[6] Casi todos los políticos tamiles importantes están ligados de alguna manera con el centro; la mayoría de ellos estudiaron y trabajaron en Colombo. Sumanthiran, del TNA, Gajendrakumar Ponnambalam, del Frente Popular Nacional Tamil, y CV Wigneswaran, de la Alianza Nacional del Pueblo Tamil, crecieron en Colombo y estudiaron en la misma escuela. El nuevo líder del ITAK, S. Sridharan, nació, creció y se educó en Jaffna, en la parte norte de la isla.

[7] El país, promocionado como un paraíso tropical, ha fascinado a viajeros y exploradores durante mucho tiempo, en 2019 recibió a dos millones de turistas, que aportaron más de 4.000 millones de dólares en divisas. Con la pandemia del COVID-19 y los efectos de los ataques terroristas de 2019 en iglesias y hoteles de lujo que dejaron alrededor de 290 muertos y 500 heridos, las llegadas de turistas se redujeron a 540.000 en 2020, 194.000 en 2021, la mayoría provenientes de Rusia y Ucrania. El inicio del conflicto en Europa, redujo significativamente este mercado y contrajo los ingresos provenientes del turismo. (Ver: Devapriya, U. «The Crisis in Sri Lanka: economic and political dimensions». Journal of Indo-Pacific Affairs, Air University. 2022. https://www.airuniversity.af.edu/JIPA/Display/Article/3125910/).

[8] Rajapaksa decidió en 2021 prohibir los fertilizantes químicos para que la agricultura de Sri Lanka fuera «totalmente orgánica», una medida que devastó la industria del té, el principal cultivo de exportación de Sri Lanka. Finalmente, la medida se revirtió, pero las consecuencias afectaron la economía popular. (Ver Devapriya, U., Op. cit.)

[9] El conflicto ruso-ucraniano impactó negativamente en los precios de los combustibles y materias primas a nivel mundial. Sri Lanka gastó USD 330 millones en combustible en diciembre de 2019 y con la escalada de precios la obligó a gastar más de USD 500 millones por mes en 2022 (Ver Devapriya, U. Op. cit.), lo que generó un recorte en los suministros de combustible y en el fluido eléctrico.

[10] Crisis Group. «Sri Lanka´s bailout blues: elections in the aftermath of economic collapse». Crisis Group. 2024. https://www.crisisgroup.org/asia/south-asia/sri-lanka/341-sri-lankas-bailout-blues-elections-aftermath-economic-collapse.

[11] El gobierno tuvo que cancelar los exámenes escolares por falta de papel, los precios se dispararon, y el arroz, uno de los principales alimentos básicos, pasó de 80 a 500 rupias ceilandesas (LKR), con excepción de las zonas francas, el resto de las zonas del país experimentó cortes eléctricos de más de medio día (Ver: Instituto Tricontinental de Investigación Social. «El pueblo de Sri Lanka busca un mundo en el que las personas puedan encontrar la risa juntas». Boletín 31, agosto de 2022. https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/sri-lanka/).

[12] Wignaraja, G. y Willen te Velde, D. «Sri Lanka: from debt default to transformative growth». Gateway House. 2024. https://www.gatewayhouse.in/sri-lanka-from-debt-default-to-transformative-growth/.

[13] La deuda soberana de Sri Lanka está en manos de muchos países, sobre todo de China, India y Japón. Si se cuenta la deuda en manos de bancos chinos, como el Banco EXIM de China y el Banco de Desarrollo de China, el porcentaje de deuda en manos de China en 2019 se acercó al 26%. En los últimos 20 años, la deuda de Sri Lanka ha pasado de préstamos concesionales a bajas tasas de interés del Banco Mundial o el Banco Asiático de Desarrollo a préstamos principalmente comerciales en manos de bancos privados a tasas de interés mucho más altas. En 2019, el 56% de la deuda de Sri Lanka estaba en manos de prestamistas comerciales, en comparación con solo el 2,5% en 2004 (Ver: Salikuddin, Tamanna. «Five things to know about Sri Lanka´s crisis». United States Intitute of Peace. 2022. https://www.usip.org/publications/2022/07/five-things-know-about-sri-lankas-crisis). A fines de junio de 2022, China poseía el 40,1% y la India el 15% de la deuda bilateral de Sri Lanka, lo que totalizaba el 55,1%, una proporción mayor que la del Club de París, del 41,7% (Ver: Panduwawala, Thilina. «India´s extraordinary support during Sri Lanka´s crisis: motivations and impacts». Journal of Indo-Pacific Affairs, Air University. 2024. https://www.airuniversity.af.edu/JIPA/Display/Article/3859529/)

[14] En marzo de 2023 el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó un programa de 2.900 millones de dólares a lo largo de 48 meses para apoyar los esfuerzos de estabilización económica de Sri Lanka, el 17o rescate en la historia del país (Ver: Bajpaee, C. «Austerity measures are on trial in Sri Lanka´s first election since its economic collapse». Chatham House, 2024, https://www.chathamhouse.org/2024/09/austerity-measures-are-trial-sri-lankas-first-election-its-economic-collapse).

[15] Nath, Tripti. «Anura Kumara Dissanayake leading in presidential race in Sri Lanka». StratNews Global. 2024. https://stratnewsglobal.com/sri-lanka/anura-kumara-dissanayake-leading-in-presidential-race-in-sri-lanka/.

[16] A pesar de que más de la mitad de los votantes y de la fuerza laboral del país son mujeres, no hubo mujeres entre los 38 candidatos presidenciales. De más de los 17 millones de votantes habilitados, el 52% son mujeres. Desde 1931 cuando se introdujo el sufragio universal, el número de mujeres en el parlamento de 225 miembros, nunca ha superado el 7%. Actualmente solo representan el 5,3% del total de los parlamentarios (Ver: Mishra, Anurag. «India´s relations with Sri Lanka expected to remain stable amid new leadership; uncertainty over China and US ties». Jagran English. 2024. https://english.jagran.com/world/india-relations-with-sri-lanka-expected-to-remain-stable-amid-new-leadership-uncertainty-over-china-and-us-ties-10189091).

[17] Election Commission of Sri Lanka. Presidential Election Results-2024. Election Commission of Sri Lanka. 2024. https://results.elections.gov.lk/.

[18] El sistema electoral de Sri Lanka permite a los votantes emitir tres votos preferenciales para sus candidatos elegidos. Si ningún candidato obtiene el 50% en el primer recuento, una segunda ronda de recuento determina el ganador entre los dos candidatos principales, utilizando los votos preferenciales (Ver Nath, Tripti, Op. cit.).

[19] Ver Election Commission of Sri Lanka. Presidential Election Results-2024, Op. cit.

[20] Gowdara Shivamurthy, A. y Gaur, Ananya. «Sri Lanka debates economy, yet uncertainty looms large». Observer Research Foundation. 2024. https://www.orfonline.org/expert-speak/sri-lanka-debates-economy-yet-uncertainty-looms-large.

[21] Con una plataforma nacionalista cingalesa y sobre la base de ideales marxistas y leninistas, el JVP se configuró en las décadas de 1970 y 1980. Además, su radicalismo anti-indio y su oposición al autogobierno tamil, fueron los detonantes de las insurrecciones populares que protagonizó en 1971 y 1988-1989. Ante acusaciones de estar relacionado con el pogromo anti-tamil de 1983, el partido fue prohibido; sin embargo, en 1994 volvió a la política convencional (Ver: Kuruwita, R. «President Anura Kumara Dissanayake: a new era of reform amid economic turmoil in Sri Lanka». The Diplomat, 2024, https://thediplomat.com/2024/09/president-anura-kumara-dissanayake-a-new-era-of-reform-amid-economic-turmoil-in-sri-lanka/). Bajo el liderazgo de AKD, el JVP ha ampliado su base electoral y ha logrado sumar tanto a la clase media, como a la diáspora y al esrilanqués descontento con las medidas económicas de los gobiernos anteriores.

[22] De los 225 escaños, 196 miembros del Parlamento (MPs) son elegidos directamente de 22 distritos electorales plurinominales y 29 MPs son elegidos indirectamente a través de una lista nacional mediante un sistema proporcional de lista abierta con distritos plurinominales. La Comisión Electoral de Sri Lanka determina la asignación de escaños proporcional a la población votante de cada distrito electoral. (Ver: «Elections in Sri Lanka: 2024 Parliamentary Elections». IFES, 2024, https://www.ifes.org/tools-resources/election-snapshots/elections-sri-lanka-2024-parliamentary-elections)

[23] En diciembre de 2024, el gobierno finalizó el proceso de reestructuración de la deuda con los acreedores privados, en los mismos términos que había alcanzado el gobierno anterior.

[24] Devapriya, U. «A Populist Left Victory in Sri Lanka». Jamhoor, 2024, https://www.jamhoor.org/read/a-populist-left-victory-in-sri-lanka.

[25] Ver Bajpaee, C. Op. cit.

[26] Fernando, A. «We will ensure economic stability and the change we promised: PM Harini Amarasuriya». The Morning, 2024, https://www.themorning.lk/articles/sg3YovunY1OI61UAPsYE.

[27] Ver Sayantani. «Sri Lanka will not be used…: What is newly-elected president Dassanayake´s stance on India?» Mint. 2024. https://www-livemint-com.cdn-ampproject.org/c/s/www.livemint.com/news/world/sri-lanka-will-not-be-used-what-is-newly-elected-president-anura-kumara-dissanayakes-stance-on-india-china/amp-11727018915270.html.

[28] Wignaraja, Ganeshan. «India and Sri Lanka beyond the IMF». Gateway House. 2023. https://www.gatewayhouse.in/india-and-sri-lanka-beyond-the-imf/.

[29] El gobierno del NPP ha afirmado que los proyectos de energía eólica de 442 millones de dólares en Mannar y Pooneryn están simplemente bajo revisión, no cancelados debido a la reciente polémica que ha envuelto al Grupo Adani por una denuncia de presionar a funcionarios norteamericanos para la adjudicación de proyectos de energía renovable en Estados Unidos (Ver: Kuruwita, R. «Sri Lanka’s Adani Controversy: Navigating Geopolitics, Transparency, and Sovereignty». The Diplomat, 2025, https://thediplomat.com/2025/01/sri-lankas-adani-controversy-navigating-geopolitics-transparency-and-sovereignty/).

[30] Gowdara Shivamurthy, A. «The Sri Lankan elections and the question of Indian goodwill: perspectives from the ground». Observer Research Foundation, 2024, https://www.orfonline.org/expert-speak/the-sri-lankan-elections-and-the-question-of-indian-goodwill-perspectives-from-the-ground.

[31] Ver Wignaraja, Ganeshan. Op. cit.

[32] Wignaraja, G. y Kripalani, M. «How India and Sri Lanka can go from aid to trade». The Indian Express, 2024, https://indianexpress-com.cdn.ampproject.org/c/s/indianexpress.com/article/opinion/columns/india-sri-lanka-aid-trade-9729776/lite/.

[33] Niruthan, N. «Sri Lanka, China And The Specific Indian Edge». StratNews Global, 2025, https://stratnewsglobal.com/asia/sri-lanka-china-and-the-specific-indian-edge/.

[34] Ídem.

[35] Kuruwita, R. «Sri Lankan President Seals Several Deals in China». The Diplomat, 2025, https://thediplomat.com/2025/01/sri-lankan-president-seals-several-deals-in-china/.

[36] Jayasinghe, U. «Sri Lanka agrees with China’s Sinopec to fast-track $3.7 billion refinery». Reuters. 2025. https://www.reuters.com/world/asia-pacific/sri-lanka-china-agree-fast-track-sinopecs-37-bln-refinery-hambantota-2025-01-22/.

[37] Antes de la visita oficial, el nuevo gobierno había firmado varios memorandos de entendimiento con importantes organizaciones de medios de comunicación chinas, como la Administración Nacional de Radio y Televisión de China, la Agencia de Noticias Xinhua y el Grupo de Medios de China, para fortalecer la capacidad de los medios de comunicación locales mediante la capacitación y la adquisición de tecnología moderna (Ver: Gamage, R. y De Silva, S. «Sri Lankan President Visits China: Priorities and Competing Interests». ISAS Briefs, 2025, https://www.isas.nus.edu.sg/papers/sri-lankan-president-visits-china-priorities-and-competing-interests/).

[38] En la declaración conjunta entre los lideres de China y Sri Lanka, se emplea un lenguaje amplio y vago frente a lo pragmático y directo de la declaración entre Modi y AKD un mes antes en Delhi. Se enfatiza en la incorporación de Colombo a las iniciativas chinas relacionadas con la IFR y con el pensamiento del Xi Jinping: la Coalición de Desarrollo Verde, la Alianza Asiática para la Promoción del Patrimonio Cultural, la Iniciativa de Desarrollo Global, la Iniciativa de Seguridad Global y la Iniciativa de Civilización Global.  Por su parte, India celebro la membresia esrilanquesa en foros multilaterales como el IORA (Indian Ocean Rim Association) y BIMSTEC (The Bay of Bengal Initiative for Multi-Sectoral Technical and Economic Cooperation). (Ver Niruthan, N., Op. cit.).

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LA ENSEÑANZA DE LA GEOPOLÍTICA DESDE LA ECONOMÍA Y EL ANÁLISIS DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

Diego Sande Veiga*

Imagen: daniel_diaz_bardillo en Pixabay.

 

Introducción

La Geopolítica, entendida como la disciplina que estudia la disposición del espacio y su impacto político[1], evolucionó desde su enfoque tradicional hasta convertirse en un campo multidisciplinar que incluye la interrelación entre políticas públicas, economía y dinámicas globales[2]. Esta transformación refleja la creciente complejidad de las relaciones internacionales y la interdependencia de los Estados en un contexto globalizado. Además de analizar factores geográficos y militares, la geopolítica moderna examina las implicaciones económicas de los conflictos internacionales, las políticas comerciales y las tensiones entre potencias emergentes y tradicionales.

En este contexto, la educación desempeña un papel estratégico al capacitar las nuevas generaciones para comprender las complejidades geopolíticas y económicas. Este artículo explora la relevancia de integrar la geopolítica en los sistemas educativos como herramienta para empoderar ciudadanos globales, mejorar la toma de decisiones informadas y fortalecer la cohesión social y económica. Para ello, se ha seguido la línea de los estudios previos de Sande[3], y se ha estructurado el artículo en cinco apartados: la relación entre geopolítica y economía; la inclusión de la geopolítica en los currículos educativos; su relevancia para la formación de los estudiantes; ejemplos exitosos y retos principales en su implementación; y recomendaciones para el futuro.

  1. Geopolítica y economía: una relación interdependiente

La relación entre poder político y control de recursos es central en la geopolítica. Autores como Gilpin[4] destacan como los Estados buscan maximizar su poder económico a través de las relaciones internacionales. Este enfoque ayuda a comprender la interconexión entre las decisiones geopolíticas y las consecuencias económicas.

Históricamente, potencias mundiales como Gran Bretaña en el siglo XIX o los Estados Unidos en el XX emplearon su influencia política para garantizar el acceso a los recursos y a los comprados estratégicos. En la actualidad, fenómenos como la globalización intensificaron estas interdependencias, promoviendo la integración económica y la cooperación internacional. Sin embargo, las tensiones geopolíticas contemporáneas, como las sanciones económicas impuestas a países como Rusia o Irán, evidencian como estas decisiones afectan directamente las economías nacionales, el bienestar ciudadano y la estabilidad global. El papel de países como los BRICS en el juego de la economía mundial debe ser también fruto de análisis, con especial relevancia del caso de China y su modelo de industrialización, que ha llevado al país asiático a ganar peso en economías como la española[5], las europeas y de otros países desarrollados o en vías de desarrollo, como está sucediendo en el continente africano. Además, las crisis sanitarias (como la del Sars-Covid19) y las crisis energéticas como la generada por la guerra en Ucrania subrayan la vulnerabilidad de las economías frente a las dinámicas globales.

Esta situación hace evidente la necesidad de un análisis crítico e informado sobre las implicaciones de las políticas internacionales en el desarrollo económico local y global. Por eso, la educación en geopolítica debe ofrecer a los estudiantes herramientas para comprender estas complejidades y promover soluciones innovadoras que equilibren intereses locales y globales. 

  1. La importancia de incluir la geopolítica en los currículos educativos

Integrar la geopolítica en los planes de estudio es esencial para preparar a los ciudadanos para enfrentar un mundo cada vez más interdependiente. Según Nye[6], el poder blando, como la educación, permite a los Estados proyectar valores e influir internacionalmente. En este sentido, la educación actúa como un instrumento geopolítico, moldeando las perspectivas y habilidades de los futuros ciudadanos.

En los currículos educativos, la geopolítica puede abordarse desde diversas perspectivas: como parte de la historia, la geografía, la economía o mismo las ciencias sociales. Su estudio permite a los estudiantes analizar cuestiones como los conflictos territoriales, las alianzas internacionales y los impactos del comercio o las inversiones a nivel global.

Por otra parte, la movilidad estudiantil y la colaboración internacional entre instituciones educativas son ejemplos prácticos de como la educación puede ser una herramienta para fortalecer la cooperación global. Factores geopolíticos, como el Brexit, también impactan en las oportunidades de intercambio académico, afectando tanto a las instituciones como a los estudiantes. Promover una educación que incluya la geopolítica contribuiría a enfrentar retos como los cambios globales, las crisis económicas y los conflictos internacionales desde una perspectiva integradora y colaborativa.

  1. La relevancia de la geopolítica para la formación de los estudiantes

La inclusión de la geopolítica en la enseñanza no solo contribuye a la comprensión del mundo globalizado, sino que también fomenta competencias clave como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la inteligencia emocional. Estas habilidades son fundamentales para abordar situaciones complejas y adaptarse a los constantes cambios del contexto internacional.

Por ejemplo, un estudiante formado en geopolítica puede analizar las causas y consecuencias de un conflicto internacional, evaluar sus impactos económicos y sociales y proponer soluciones basadas en el diálogo y la cooperación. Además, esta formación fomenta el respeto por la diversidad cultural y la capacidad de comprender diferentes perspectivas, facilitando así el trabajo en contextos multiculturales y promoviendo una ciudadanía global más consciente y comprometida.

En definitiva, la educación en geopolítica no solo prepara a los estudiantes para carreras profesionales en un mundo interconectado, sino que también los dota de las herramientas necesarias para ser agentes de cambio positivo en sus comunidades y a nivel global.

  1. Ejemplos exitosos y retos en la implementación

Casos de éxito como la integración de la educación geopolítica en los sistemas educativos nórdicos destacan por su capacidad para fomentar la colaboración internacional y la adaptación a los cambios globales. Estos países implementaron programas que combinan el análisis crítico de temas globales con la participación en proyectos internacionales, promoviendo una formación más práctica y comprometida.

Otros ejemplos incluyen iniciativas en países como Canadá y Alemania, donde las políticas educativas se centran en la inclusión de temas como el desarrollo sostenible, los derechos humanos y los conflictos internacionales, integrando así la geopolítica como una disciplina transversal.

A pesar de casos exitosos como los anteriores, la integración de la geopolítica (y de la geoeconomía) en los sistemas educativos se enfrenta a retos significativos. Entre ellos destacan la falta de recursos en las escuelas, la resistencia ideológica -que puede limitar el enfoque crítico o globalizador-, y las diferencias estructurales entre sistemas educativos ―que dificultan la homogeneidad en su aplicación―. Superar estos retos requiere un enfoque colaborativo, en el que se promuevan aspectos como la cooperación internacional, la inversión en la formación docente y la adaptación de los contenidos a las necesidades locales. Todo ello sin perder de vista a perspectiva global. Una tarea no exenta de dificultad. 

  1. Conclusiones y recomendaciones

En un mundo marcado por fenómenos como la multilateralidad, el friendshoring o el nearshoring, la integración de la geopolítica en los sistemas educativos representa una oportunidad para preparar a los estudiantes frente a los retos de un mundo interconectado.  Siendo esta tarea relevante, se establecen una serie de recomendaciones general para abordarla con mayores posibilidades de éxito, entre ellas:

    • Fomentar una educación integral, que combine teoría y práctica, desarrollando habilidades transversales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la capacidad de análisis contextual.
    • Impulsar la educación intercultural, promoviendo el respeto por la diversidad y la comprensión global mediante lo estudio de casos reales y el intercambio de experiencias.
    • Fortalecer la cooperación internacional, mediante el intercambio de buenas prácticas, la movilidad estudiantil y la colaboración en investigación, fomentando así una perspectiva global compartida.
    • Promover la educación digital, proporcionando herramientas y recursos que favorezcan el acceso a la información global, el aprendizaje autónomo y la colaboración en línea.
    • Fomentar procesos de evaluación de la política internacional y de sus repercusiones a nivel de los países y a nivel regional, internacional y global. Para ello, poner el foco de los análisis en aspectos como la política exterior, la cooperación internacional, los sistemas financieros o la integración de las cadenas de valor se antojan como algunos de los aspectos clave de interés.

Finalmente, integrar la geopolítica en la enseñanza no solo reforzará la comprensión del mundo contemporáneo, sino que también contribuirá a formar ciudadanos más conscientes y comprometidos con el desarrollo sostenible y la paz global. Objetivos sin duda deseables para todos.

 

* Diego Sande Veiga es doctor en Economía y Empresa y profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Santiago de Compostela. Colabora con el Grupo de Investigación ICEDE, con el IDEGA y es coordinador de la Línea de investigación en Economía del IGADI. Es funcionario de la Consellería de Cultura, Educación y Universidad de la Xunta de Galicia.

 

Referencias

[1] Martín, Carmen. «¿Qué es la geopolítica?»  El Orden Mundial, 10/02/2023 (Publicado originalmente: 24/03/2020, https://elordenmundial.com/que-es-geopolitica/.

[2] Valton Legrá, Elaine. «Geopolítica y Geoconomía, una visión sistémica». Política Internacional, vol. 3, núm. 4, 2021, Internacionales del Instituto Superior de Relaciones Internacionales «Raúl Roa García», La Habana, Cuba, https://portal.amelica.org/ameli/journal/332/3322884011/html/.

[3] Sande, Diego. «La Geopolítica y el sector educativo: una perspectiva desde la Economía y las políticas públicas» (Capítulo 7). En: Lois, R.C. & Martins, B., Geopolítica desde la base. Tendencias internacionales, participación social y sector educativo, Universidade de Santiago de Compostela: Santiago de Compostela, 2025.

[4] Gilpin, Robert. Global political economy: Understanding the international economic order. New Jersey: Princeton University Press, 2001, 423 p.

[5] Sande, Diego. «El intercambio tecnológico en la relación bilateral España-China» (Capítulo 8). En: Ríos, X. ¿China? La Asociación Estratégica Integral España-China XX aniversario (2005-2025).

[6] Nye, Jospeh S. «Soft power and American Foreign Policy». Political science quarterly, vol. 119, n°. 2 (Summer, 2004), p. 255-270.

 

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NO ES LA ECONOMÍA, ES LA JUSTICIA

Marcelo Javier de los Reyes*

Los que ya tenemos varias décadas conocimos otra Argentina, muy diferente a la actual, por lo que cuando hablamos con los jóvenes y les contamos acerca se esa Argentina que nosotros conocimos cuando éramos chicos o jóvenes parecería que estamos hablando de un país de fantasía, de una ficción.

Hasta mediados de la década de 1970 la Argentina tenía una tasa de desempleo menor al 3%, el trabajo formal era la norma y los argentinos podían pensar en un país que tenía un horizonte prometedor más allá del contexto político nacional.

Recuerdo que la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, así como el sur y el oeste de la Provincia de Buenos Aires, eran zonas industriales y de mucha actividad.

La clase media y la educación pública, en la que nos enseñaban a respetar los Símbolos Patrios y a amar la Patria, eran lo que podríamos considerar dos virtudes. Esa educación pública nos había puesto en un lugar de privilegio y causaba admiración en el exterior.

La deuda externa no llegaba a los US$ 8.000 millones, si no me equivoco sería menos del 2% de la deuda externa actual. Éste no es un dato menor.

La Argentina contaba con unas Fuerzas Armadas con un poder regional considerable y era un país respetado y bien considerado dentro de la comunidad internacional a pesar de que ya había entrado en un período de decadencia.

Sin embargo, el gobierno militar que asumió en 1976 impuso una política liberal de la mano del ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, quien retomó algunas imposiciones que se hacían desde el exterior, como

    • la desindustrialización,
    • el cierre de ramales ferroviarios, lo que respondía al denominado «Plan Larkin» diseñado en EEUU para desarticular el sistema ferroviario argentino, plan que le fue presentado al entonces presidente Arturo Frondizi, quien no pudo llevarlo a cabo pero que sí fue trágicamente implementado por el presidente Menem y
    • el sometimiento de la Argentina mediante el endeudamiento externo, lo que incremento la deuda de manera feroz e innecesaria. Fue así que para 1983, cuando los militares entregaron el poder, la deuda externa superó los US$ 45.000 millones.

Los militares argentinos fueron presos por otras razones, pero a Martínez de Hoz la justicia nacional no lo tocó.

La sociedad argentina depositó una gran esperanza cuando la democracia retornó en 1983, una esperanza que ha sido defraudada durante estos 40 años de una «partidocracia» en la que muchos políticos llevan décadas viviendo del Estado mientras lo destruyen.

Aquí quiero hacer una digresión para aclarar la diferencia entre «Estado» y «Gobierno» más aún cuando estamos nuevamente con un gobierno radicalizado cuyo presidente siente orgullo de destruir el Estado, al que representa y del que recibe su sueldo.

El Estado está formado por todos los argentinos, así como la Iglesia está constituida por todos los feligreses. No se concibe una Nación sin el Estado. Todo Estado Nación está conformado por un territorio claramente delimitado, una población y un gobierno. De tal manera que se trata de una organización política y humana.

El Estado es como un consorcio de copropietarios y el gobierno es como el administrador de ese consorcio. Si el administrador lo hace mal, no es el Estado el que lo hace mal y si la población eligió un mal administrador esa mala elección será responsabilidad de la población. Resulta ridículo que el administrador se proponga destruir al consorcio de copropietarios porque sería dejar sin sus bienes a quienes lo eligieron para que los administre. Desaparecidos los bienes, desapareció el consorcio de copropietarios y su razón de ser. ¿Podrían los copropietarios aplaudir y elogiar a ese administrador? No. Sorprende que un número considerable de argentinos elogie y se ponga contento porque un presidente se proponga destruir la razón de ser de la Argentina.

Volvamos a la historia reciente.

Es por todos conocida la famosa frase «¡Es la economía, estúpido!» una frase de James Carville, asesor del demócrata Bill Clinton, que éste utilizó en la exitosa campaña de 1992.

En la Argentina le han llevado a buena parte de la población a creer que el problema es económico y siempre serán los economistas los que vendrán a salvarnos de nuestra caminata hacia el abismo pero en realidad ellos nos ayudan a apurar el paso hacia ese destino.

No quisiera generalizar pero los máximos exponentes que siempre están cerca de la dirigencia política, los que llegan a los cargos con poder de decisión en materia económica, demuestran que tienen dos grandes problemas:

    1. creen que su especialidad forma parte de las ciencias exactas y
    2. carecen totalmente de empatía.

Entonces vamos a aclarar estos puntos. La Economía no es una ciencia exacta sino una Ciencia Social. La palabra «economía» deriva del griego y hace referencia a la «administración del hogar».

Todos los economistas, quiero creer, que han leído el libro Economía de Paul Samuelson, quien en su introducción se pregunta «¿Ciencia o arte?» y aclara precisamente eso: «La economía no es una ciencia exacta». Afirma que es más que un arte pero cuyas predicciones pueden ser tan exactas como el pronóstico meteorológico. Claro está, como agrega Samuelson, que un banco o una empresa no recurrirán a un astrólogo sino a un economista.

Pero los economistas no pueden reducir todo a que «les cierren los números», que «no haya déficit fiscal», aunque siempre lo incrementan con las medidas que toman, las que más de una vez hasta los que provenimos de las humanidades percibimos que nos hundirán más que favorecernos.

Detrás de los números hay personas y muchas de ellas, los más necesitados, terminan siendo perjudicados por sus medidas.

No, no es la economía. Es la Justicia. Y no agregaré lo de «estúpido» porque quienes ejercemos la docencia jamás le diríamos a un alumno «estúpido», porque estamos para formar, para ayudar en la comprensión de determinadas cuestiones.

El problema fundamental de la Argentina es la falta de Justicia o la carencia de moral de buena parte de los jueces que responden al Poder Ejecutivo de turno, tanto por beneficiarse en su carrera profesional como por obtener beneficios económicos.

Aquí entramos en otro problema, el que nos lleva a comprender que, sin una verdadera división de poderes, no hay democracia, porque no hay un control de un poder sobre el otro. No hablaré del Poder Legislativo, cuyos exponentes no son dignos de considerarse representantes ni del Pueblo ni de sus Provincias, tanto sean diputados como senadores. Y los economistas que forman parte de los gobiernos parecen gozar de inmunidad porque, cuando en el mejor de los casos son investigados judicialmente por las medidas que toman como funcionarios públicos, terminan sobreseídos. A pesar de que a ellos no les cierre el blanco de sus respectivos patrimonios que, en general tienen el exterior, dicen que sus políticas están destinadas a traer inversiones a la Argentina. Curioso, ¿no?

Estimo que la mayoría de los argentinos queremos que en nuestro país se desarrolle la industria, que el campo produzca, que la producción se incremente, que la Argentina aumente considerablemente sus exportaciones. Porque la Argentina crecerá y se desarrollará cuando sus sectores productivos trabajen a pleno y no por contraer innecesarias deudas como consecuencia de malas administraciones, de negociados o de intereses externos que sólo aspiran a mantener a la Argentina de rodillas.

Para salir de este laberinto necesitamos de una Justicia independiente que condene a los funcionarios que traicionan a la Patria, los que la endeudan y la empobrecen. La Justicia debe constituirse en la columna vertebral para reorganizar y sanear la Argentina. Para eso se necesitan jueces probos y un sistema judicial ágil. Quizás podríamos pensar en una elección de jueces por parte del pueblo y no por parte del poder ejecutivo para garantizar esa independencia. Es sólo una propuesta.

Por otro lado, los argentinos tenemos que dejar de lado las divisiones, las que son instigadas por los mismos que se benefician de ellas: los miembros de la corporación política y los de la corporación económica y de medios, quienes se han aliado en el presente gobierno.

Precisamos tener en claro los Intereses Nacionales y que nada nos aparte de ese rumbo. El rumbo que debemos tomar es relevante y hay que definirlo clara y de manera urgente porque, como dice Paul Samuelson, «el futuro es más largo que el presente». Y en ese futuro están los jóvenes, nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros sobrinos.

En tal sentido, entonces, creo que hay que dar ciertos pasos:

    • terminar con las divisiones, lo que no supone suprimir el debate sino trabajar juntos pensando en el futuro y no en el pasado;
    • delinear el rumbo y la estrategia para desarrollar la Argentina en función de los Intereses Nacionales;
    • diseñar nuestro propio modelo de desarrollo;
    • recuperar una de las que fuera la característica de la sociedad argentina: «la movilidad social»;
    • lograr la emergencia de una nueva clase dirigente, libre de los vicios de esa dirigencia que nos ha traído a esta angustiante situación;
    • recuperar los valores de la sociedad.

Todo esto requiere de comenzar una «contra revolución cultural» para enfrentar a esa revolución cultural que nos sumergió en la desesperanza, en el desaliento y en una baja autoestima.

Debemos buscar nuevos caminos, nuevas opciones, pensar en el futuro, apelar al pensamiento estratégico para considerar los recursos actuales y los recursos potenciales de los que la Argentina pueda echar mano para recuperarse.

Como ya lo he escrito en un artículo anterior, la sociedad debe ponerse «en camino», como en una peregrinación hacia la Tierra Prometida, que no es otra que la Patria misma. Y en este sentido los argentinos hemos sido privilegiados por esta tierra.

Peregrinar es alejarse, tomar distancia del punto en el que estamos, es caminar, ponerse en marcha, en silencio ―es decir, dejando de lado la confrontación estéril para pasar al intercambio de ideas―.

Sólo de esa manera podremos lograr nuestro objetivo común: llegar a la Patria que tanto amamos.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024.

Embajador Académico de la Fundación Internacionalista de Bolivia (FIB).

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España. ORCID 0000-0003-0411-4630.

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