Archivo de la etiqueta: Incertidumbre

PANDEMIA, CRISIS Y TRAMPA DE LIQUIDEZ

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de Reimund Bertrams en Pixabay 

Según diversas fuentes originadas en los trabajos de John Maynard Keynes y en la vida real, la trampa de liquidez es una situación en la cual después de que la tasa de interés ha caído a niveles muy bajos, la preferencia por el dinero puede volverse casi absoluta; los agentes económicos prefieren disponer de efectivo en lugar de invertir o endeudarse. La trampa de liquidez hace que la política monetaria no influya sobre la tasa de interés y sea incapaz de estimular el crecimiento. En otras palabras: llegamos a la trampa de liquidez cuando la tasa de interés del mercado se acerca o llega a cero; eso sucede hoy con el dólar y otras divisas internacionales como el euro, el yuan y el yen.

Como producto de la pandemia y para sortear la crisis se ha inundado al mundo con dinero —como bien afirmó la presidenta del Banco de la Unión Europea Cristina Lagarde—, pero sin resultados positivos. Estamos con abundancia de efectivo, pero aún no se vislumbra el fin de la crisis recesiva que se arrastra desde principios de 2020 como consecuencia de la fuerte caída de la actividad económica, producto de sucesivas cuarentenas que a nivel mundial impuso forzadamente el Coronavirus o Covid-19. Es más, en la actualidad tanto personas como entidades acumulan efectivo porque esperan eventos adversos, tales como mayor deflación, continuidad de la demanda agregada insuficiente, revoluciones y hasta conflictos armados. Hay una gran incertidumbre, la gente tiene preferencia por la liquidez, quiere mantener su mucho o poco dinero por encima de todo, sin invertir ni endeudarse. No hay política monetaria que valga bajo esas circunstancias. La demanda agregada sigue muy baja y la deflación está ad-portas mientras a su vez la desocupación llega a niveles alarmantes.

¿Qué nos queda para nuestro país en este contexto tan crítico? Parece que por el lado monetario no pasará nada, como vulgarmente se dice. Tenemos empero el lado fiscal y por allí puede ser que surja un poco de luz. Inteligentes políticas fiscales podrían superar la trampa de liquidez y mejorar las condiciones de empleo, como también estimular la demanda efectiva. El ejemplo más simple es el que en su momento presentó el propio Lord Keynes.

El legendario economista inglés decía que en una época de crisis y cuando las políticas monetarias no pueden usarse efectivamente, hay que estimular el gasto gubernamental y crear —a como dé lugar— fuentes de trabajo que impulsen a la demanda global. Inclusive, Lord Keynes planteaba el caso extremo de contratar a un grupo de trabajadores para que caven un pozo y a otro grupo de trabajadores para que luego lo tapen. De esa manera ingresaba dinero en manos de la gente, al mismo tiempo que se creaban empleos. El gasto de un individuo se convierte en parte de los ingresos de otro individuo y el gasto de otro individuo se convierte en parte de los ingresos del primer individuo.

El ejemplo es extremo, pero sigue siendo válido. En estos momentos en Bolivia el tema no es devaluar; eso es irrelevante en un esquema de trampa de liquidez y no tendrá lugar. El tema de fondo es estimular la economía y eso es lo que más vale. Ojalá las autoridades en función de gobierno estén enfocadas en esa dirección y no en otras que podrían causar más problemas que soluciones.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Debe, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/pandemia-crisis-y-trampa-de-liquidez_210426

A GRANDES MALES, MAYORES REMEDIOS

F. Javier Blasco Robledo*

Imagen de M W en Pixabay

Cada vez somos menos los que vemos e intentamos avisar del grave peligro que se avecina y que ya está llamando a la puerta; de momento no es que sea una debacle completa, pero camino de ello llevamos y pronto se verá porque el futuro no es nada prometedor —de momento, seis meses en Estado de Alarma— para la juventud que tenemos protestando y quemando las calles, en paro, con muy pocas perspectivas y con una deuda tremenda sobre sus cabezas para ser pagada por ellos. En esta ocasión no me voy a referir a esa horrible pandemia que galopa a su albur aunque algunos, muy presurosos por apropiarse todos los éxitos existan o no, presumieron de haberla vencido con tan solo tres meses de confinamiento. Tampoco me refiero a la crisis económica a la que nos enfrentamos en Europa sin estar preparados para ello, con escasa y mal definidas herramientas y con un determinado o variable acierto según sea la ideología, la eficiencia, el número de recursos puestos en juego y las verdaderas intenciones del gobierno que domina o maneja cada territorio con mucho, poco o ningún fundamento.

Me quisiera referir a España, la llamada piel de toro, que ha sido testigo de miles de intrigas, batallas, guerras internas y externas, traiciones, tiempos de gloria y esplendor, miserias, enfermedades y grandes descubrimientos. Esa España, a la que muchos prometen a diario dar su vida, si fuera preciso; pero donde luego, a la hora de la verdad, casi todos miran para otro lado, callan deshonrosamente o se contentan con cualquier disparatado apaño venga o no a cuento.

Una España que hizo una transición modélica y pasó de un régimen dictatorial a la democracia de forma rápida e incruenta. Momentos en los que auténticos hombres de Estado, supieron sentase uno al lado del otro, para codo con codo llevarnos en la dirección que propiciaría el que pudiéramos arribar unidos y de la mano a buen puerto.

Cómo todas las cosas, nuestra Constitución es perfectible y como no, también es moldeable, por mucho que el legislador pensara que lo dejó todo bien atado para que no se pueda jugar con los principios básicos con escuálidas mayorías o por el mero capricho del gobierno de turno. Por lo tanto, y a pesar de muchos intentos de ataques y profundos cambios, con diverso grado de cumplimiento, se puede decir —aunque creo que no por mucho tiempo— aún conserva gran parte de los principales conceptos para una convivencia, limpia y en paz; la mayoría desarrollados en leyes complementarias y orgánicas para poner en claro lo acordado en aquellos sublimes momentos.

Las izquierdas y las derechas lanzaron sus pelillos a la mar, trataron de olvidar tantos malos momentos, tiempos de tenaz enzarzamiento, cuitas, afanes de revancha y recelos provenientes de tres años de combates entre hermanos y tras muchos años de una dictadura franquista de la que, a fuer de ser sincero, debo decir que en lo social, cultural, económico e industrial tampoco fue tan mala ni un mal ejemplo de escandalosos aprovechamientos para saciar ansias sectarias, o de robos y saqueos a manos llenas por doquier sin orden ni concierto, tal y como generalmente ocurre, en otras dictaduras de corte comunista y dictatorial que vacían los bolsillos de todos, arruinan la nación y llenan a los súbditos de zozobra y descontento para salir ellos con el botín corriendo.

La democracia echó a rodar allá por 1978 y parecía que todo iba bien aunque aún quedaban ciertos militares y políticos de extrema derecha quejosos de perder sus privilegios, o que adelantándose en el tiempo, entendieron que de seguir por el camino trazado, acabaríamos como estamos; de nuevo en las dos Españas, divididos entre azules y rojos, llenos de tirria y revanchismo a pesar de que los principales actores que mueven esto, no han sufrido en sus carnes ningún tipo de persecución en un solo mal momento. Sentimientos enfermizos que aunque ahora se tratan de ocultar bajo banderas, recuerdos inventados y cuestiones que no tienen nada que ver, dan mucho caldo o se venden bien entre el pueblo chabacano, poco formado, adocenado y que se contenta con una falacia, una consigna guerra-civilista, una dádiva o hasta con un chusco de pan, siempre que éste sea gratuito, antes que pensar en los profundos valores, el patriotismo, el trabajo en equipo u otros nobles sentimientos.

El fallido golpe de Estado del 23 F fue un aviso a navegantes en los dos lados del encuentro; los unos ante las penas tan graves, tomaron nota, de lo que les podía pasar si intentaban de nuevo cualquier golpe aunque fuera en la modalidad de intento y, por otro lado, los otros convencidos de que el jarabe administrado había tenido su efecto, se dedicaron al legislar aún más para que nadie volviera a intentar, por la fuerza, tamaño esperpento.

Cuando se manosean las leyes y normas, aunque no lo parezca, suele ser para adaptarlas al capricho del legislador y se termina en algo bastante alejado de los primigenios conceptos, por lo que si tras un detallado plan, se tocan todos los pilares del Estado, es muy fácil llegar a una situación próxima al derrumbamiento. Alguien un día proclamó “Montesquieu ha muerto y a España a este paso no la va a reconocer ni la madre que la parió”. Peligroso y oscuro personaje que aún no sabe el daño que se infligió con tamaña hazaña y que, sin dudarlo, de aquellos polvos vienen ahora estos lodos en los que retozan a su gusto y acomodo la mayor parte de los pilares porque, desde entonces y ahora aún mucho más, se dejaron y dejan avasallar y no mostraron enérgicamente su resistencia a la penetración, profundo malestar y descontento.

Han ido pasando los años y casi todos los gobiernos, para sustentarse en el poder a su modo y conveniencia, han realizado todo tipo de vergonzosos pactos —la mayoría contra natura— que han causado un mal tan grave e irreparable a la salud de España, por lo que ahora es imposible recuperar tanta cesión y nuestro país se ha convertido en una serie de reinos de taifas donde cada uno va por su lado, a sabiendas de que el gobierno es débil, se esconde ante la responsabilidad, deja hacer a los demás para que nadie le pase cuentas y que además, al estar apoyado en lo peorcito que existe en la Cámara, son dichos partidos regionalistas, separatistas, comunistas y filo terroristas los que de verdad, y a las claras, rigen los designios de la Nación, incluso, como recientemente se ha visto, en los peores momentos.

España, a pesar o por ser el Estado más longevo de Occidente, es tierra muy propicia al golpismo y al levantamiento contra todo aquel que se pueda considerar como invasor u opresor. Nuestras tierras catalanas, levantiscas donde las haya, no han querido dejar de protagonizar sus levantamientos en este periodo político de referencia y por ello se montaron su propio 1-O. Pero en esta ocasión, como la mayoría son socios o sustento del gobierno actual; por lo que este sin mesura ni recato, ha hecho y sigue haciendo todo lo posible para que aquel golpe de Estado se convierta en una vulgar e infantil ensoñación. No contentos con aquello, por ahí andan a trancas y barrancas dándole vueltas a la fiscalía (controlada por el gobierno, Sánchez dixit) y aprovechando las enormes ventajas que el nuevo y larguísimo Estado de Alarma les ofrece para buscar impunemente un vulgar y torticero acto de amnistía para darle salida a todo malhechor implicado en aquel sucio y nefasto evento.

En resumen, siguiendo nuestra máxima de ser diferentes a los demás en todo, después de tanto legislar para castigar los golpes de Estado con mayor fuerza que en cualquier país del entorno a fin de evitarlos en casa; pero, con un simple cambio de timón y en función de quien hayan sido los protagonistas, pretendemos pasar a ser más laxos que nadie porque nos lo exige el guión político de este momento.

A la vista de los pocos o escabrosos resultados de las implicaciones jurídicas o juicos propiamente dichos en recientes casos donde se han visto implicados políticos famosos, los miembros del poder judicial (tercer y muy importante pilar del Estado) están o van en camino de estar hechos unos zorros. Que la Fiscalía general actúa al dictado del gobierno por pertenencia orgánica y que se haya podido “aparcar” por los pelos y al toque de la campana el ruin intento del gobierno para controlar el nombramiento del CGPJ —aunque ya veremos, finalmente, qué pasa con este estema y con la renovación del TC— se puede colegir fácilmente, pero este poder está al borde de sucumbir en las garras del ejecutivo, con lo que el absolutismo está cercano y será claro y patente con muy pocos miramientos.

Del poder legislativo es mejor no hablar; tras tanto burdo y chabacano espectáculo dado a diario en ambas cámaras, la esperpéntica actuación de hace unos días para la aprobación de la prórroga del Estado de Alarma, sin una mera discusión al más alto nivel, llevada a cabo por aplastamiento enjuagado aparte y presentada por el ministro de Sanidad —abroncando al que sabía que no le iba a votar— sin que interviniera para nada el presidente del gobierno; máxime cuando como consecuencia de la decisión aprobada, el control de la pandemia y de las medidas a tomar durante nada más y nada menos que medio año, quedarán en manos de un organismo interregional que no tiene entidad jurídica para desarrollar un trabajo tan complejo por falta de medios propios, capacidad y fundamentos. Hecho nada baladí porque supone quedarse de perfil para el gobierno, sin ninguna responsabilidad porque los que realmente tomen las decisiones de cerrar ciudades y territorios y en consecuencia, estrangular su economía, serán las Comunidades y mientras tanto, Sánchez seguirá ejerciendo de poli bueno ante las esperadas y crecientes algaradas y saqueos que ya han empezado a surgir al principio de este largo puente en señal del fuerte descontento.

Las fuerzas armadas, además de estar “legalmente maniatadas” por mucho que diga la Constitución, no cuentan con una aguerrida cúpula militar que pueda poner la menor cuestión o pega al gobierno ante tanto desvarío y desconcierto. Ya se ha encargado la Ministra Robles de encabezarlas adecuadamente para lograr sus objetivos a pesar de que están muy envejecidas; muchos de los materiales son muy viejos u obsoletos y de que el gobierno de Sánchez no hace más que bajarles sus presupuestos y aun así, engatusar a los miembros de las FAS en general. La táctica consiste en soltarles caramelitos y hacerles sentir importantes en tareas que realmente son más propias de protección civil que militar y exigiendo un gran esfuerzo a unas menguadas unidades, habiendo millones de españoles en paro cobrando y sin aportar un solo esfuerzo o nada, ni siquiera en tan graves momentos.

La economía cabalga a sus anchas sin orden ni concierto, como pollos sin cabeza en un corral asaltado por una manada de lobos; ya ni los grandes expertos se ponen de acuerdo sobre la mejor y necesaria receta para atajar tan grave agujero, ni en el cómo dedicarse a recuperarla. Por lo que se ve, en el exterior, todos los países, sin excepción y en función de sus propias capacidades, han optado por bajar impuestos y proporcionar a fondo perdido ayudas masivas a las personas, empresas y a los sectores en peligro de cierre o extinción. Aquí, además de fiarlo todo al muy repetido maná que llegará de Europa con cuenta gotas y en varios años, no es así, sino todo lo contrario; a pesar de lo tantas veces dicho y prometido, a todos nos van a sablear a impuestos tengamos trabajo o no; algunos sectores o pequeñas empresas contaran con préstamos ICO sí, es que merecen su aprobación; préstamos, que más pronto que tarde se tienen que devolver con independencia de haber vuelto a la activad plena no. No hay campañas masivas de protección a los sectores más importantes cómo el turismo y todos los sectores anejos, la hostelería o la automoción, salvo pequeños parches que muchas veces se quedan en solo promesas y que en ningún caso son suficientes para salvar al completo ningún sector. Muchos de los ERTEs, y máxime tras este segundo confinamiento, se convertirán en EREs con lo que aumentará enormemente el paro a pesar del espejismo de ese manoseado “rebote” que no recuperación del PIB en el tercer trimestre del que dudo mucho de su realidad y mantenimiento en el tiempo y todo apunta a que los datos adelantados por el gobierno sean solo una estratagema para calmar el previsible descontento.

Con la justicia estando como está, la economía por los suelos y tratando de recuperarla en la dirección equivocada, las fuerzas armadas amansadas y distraídas en sus nuevas tareas domésticas, las Cortes y el Senado dominados por diversas coaliciones y pactos, el incondicional apoyo de los empesebrados y bien pagados medios y redes, con una buena y efectiva campaña propia de propaganda constante y con una población a la que se le ha helado la sangre, adocenada y bien instruida para la causa tras años de adoctrinamiento en todas las aulas de España y a la que le que parece ser más rentable esperar a la dadiva que le llegue del gobierno, que salir a calle a protestar en busca de un puesto de trabajo y el pan justamente ganado con el sudor de su frente; solo nos resta esperar que a España la salve la clase política, aquella, que por cierto, es la principal culpable de que estemos en esta grave situación de desconcierto.

Sánchez ha sabido embridar, a pesar de sus declaradas pesadillas de antaño, a los populistas y comunistas en su gobierno socialista duro; unos y otros haciendo los justos ascos y remilgos han sabido obtener el apoyo de separatistas, independentistas y filo terroristas, cuyos votos les garantizan la continuidad del gobierno, por lo que solo le puede hacer sombra la mal llamada oposición de centro-derecha. Un árbol reseco lleno de inexpertos grillos donde cada uno quiere cantar e ir en su propia dirección. Un inexistente grupo que se asemeja más a un avispero con tres avispas reinas donde, realmente, solo reina la confusión, la zancadilla y el mal ejemplo.

Tenemos a Ciudadanos —un partido residual en camino a desaparecer para siempre como algunos que le precedieron en el mismo espectro— en manos de una oportunista que abandonó a los catalanes tras haberles engañado en las últimas elecciones regionales y que aterrizó en Madrid a hacerse cargo de los despojos de lo que el señorito Rivera dilapidó por su mala gestión mientras se dedicaba más a preparar su nuevo nido de amor que hacer política de verdad y coherente. La señora Arrimadas ha perdido el Norte y desde su llegada a la capital decidió cortar todas las amarras existentes y quedarse de utillero de Sánchez para pasarle el estoque, el capote, la toalla o el botijo cuando el maestro lo necesite y aunque este, no se lo demande. Un partido de usar y tirar con el que Sánchez juega al gato y al ratón haciéndoles ver que, de vez en cuando, aparenta tomar en consideración lo que estos le proponen, para que se sientan contentos y justifiquen ante su escasa audiencia sus “extraños derroteros” totalmente fieles a un cada vez más irreconocible PSOE para, irremisiblemente y a continuación, dejarlos olvidados en cualquier cuneta tras un par de momentos.

Luego en el ranking progresivo aparece a Vox, un partido de mucho ruido y pocas nueces, nacido principalmente por escisión del PP que pone en cierto el dicho aquel que dice que “no hay peor cuña que la de la misma madera”. Arrogantes desde su fundación, prepotentes y rayanos en muchos momentos en asuntos y temas de anticonstitucionalidad y otras perlas poco bien recibidas en la sociedad, máxime con la sensibilidad que existe a nivel mundial sobre temas referentes al sexo humano, la raza y las relaciones entre las personas. Un partido que, al puro estilo del partido de ultra derecha —actualmente rebautizado para edulcorarlo “Agrupación Nacional” de Marine Le Pen en Francia— desprecia e insulta a todos, incluso y con más ardor, si cabe, a los que deberían ser sus compañeros de bancada, aunque luego, incomprensiblemente, tiene la piel muy sensible cuando alguien les paga con su misma moneda por tener creído que ese era su campo y su uso de exclusivo mérito.

Por último, nos encontramos con el PP de Pablo Casado, un partido que tras haber gobernado bastantes años con determinados aciertos en la arena económica, también ha heredado muchas y grandes cantidades de aguas turbulentas y hasta en algunos casos bastante fétidas lo que les ha llevado a dilapidar gran parte de sus seguidores y credibilidad. Acosado, como todos por la corrupción, pero con la diferencia de que a la suya siempre se le magnifica por irrelevante que sea y nunca se les perdona. Arrastrado del poder por una mal intencionada moción de censura, elaborada a varias manos y basada en una improcedente sentencia, y ansioso de mostrar su amor a España, su verdadera identidad, así como su valía y capacidad de renovación; dispuesto y preparado a sacar, por tercera vez, a España del enorme agujero económico en el que los socialistas nos metan por actuar sin orden, rectitud ni concierto.

Las fuerzas entre estos dos últimos partidos están bastante equilibradas, suelen ser persistentes en su permanencia e intención voto. No obstante, aunque es más que posible que no todos sus votantes entiendan un acercamiento entre ambos para hacer una gran coalición de derechas, sigo pensando firmemente ,y creo no ser el único en hacerlo públicamente, que los tiempos pasados difícilmente volverán, la población está muy fragmentada, amachambrada y cabreada por lo que mientras estos dos partidos con sus líderes a la cabeza, no bajen sus humos, pueriles diferencias o inútiles exigencias y se pongan a la tarea de unirse en una única alternativa de amplio espectro de derechas, nunca seremos capaces de vencer a esta maléfica coalición social-comunista y asociados que nos lleva derechos y de cabeza a una especie de absolutismo social-comunista que puede tener un final muy trágico para España, de los que sobre todo, en América latina tenemos muchos y graves ejemplos de los que nunca pensamos que pudieran llegar a florecer, pero que en pocos años, han traído el caos y la ruina a varios ricos y emergentes países y se han llevado por delante muchos cientos de miles de vidas y de grandes proyectos.

Allí, en muchos de los casos este problema aún no lo han sabido resolver por ellos mismos y siguen envueltos en asesinatos, hambrunas y persecuciones; esperemos que de nuevo, sea España ejemplo de cómo vencer al comunismo, aunque para esto, precisemos de cierto apoyo europeo.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España.  Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas.

Miembro de la SAEEG.

                                

©2020-saeeg®

DIRECTOS HACIA EL DESORDEN

F. Javier Blasco*

Hoy en día la globalización y la transversalidad hacen que, para no quedarse atrás, todos pretendamos conocer, opinar y entender de todo. Los campos de actuación, interés e información son cada vez más necesarios y abiertos como consecuencia de que las empresas se han convertido en emporios multinegocio; así, los fabricantes de coches además de fabricarlos, los venden, desarrollan y montan sus componentes, los aseguran, los reparan, financian su compra y ofrecen varios tipos de servicios post venta o complementarios a sus clientelas; las casas de seguros ya no son especializadas en una o dos facetas del sector como era su costumbre, te ofrecen todo tipo de seguros, planes de pensiones, inversiones y hasta la forma de obtener financiación. Otro ejemplo de la transformación y ampliación empresarial viene de la mano de los bancos; ya no queda ninguno que mantenga una política bancaria tradicional. Te venden de todo como en Amazon; se han convertido en auténticas casas de seguros, agencias inmobiliarias y hasta por la creciente necesidad de proteger sus inversiones, en verdaderos institutos de análisis y prospección sobre potenciales conflictos de índole económica, política y social. Así el Deutsche Bank acaba de publicar un interesante documento en el que detalla los ocho temas que, en su opinión, definirán el camino que nos lleva a la, por ellos denominada, “Era del Desorden”; temas, que se resumen e interpretan en lo siguiente:

1.- Las consecuencias del constante y progresivo deterioro de las relaciones entre EEUU y China y la posible reversión de la globalización desenfrenada.

2.- El resultado final de una década decisiva para Europa; década, en la que la Unión tiene que definir y acotar hasta dónde quiere competir económica, política o militarmente con las grandes potencias o alianzas y si va a continuar siendo el aliado fiel y sumiso de EEUU y del Reino Unido para temas de defensa o se emancipará política y militarmente de uno o de ambos con la creación de una estructura y capacidades suficientes para llevar a cabo actividades de política exterior y seguridad propias y sin tutela.

3.- Las repercusiones de toda índole que puedan acarrear una deuda aún mayor de la existente, como el uso de políticas mucho más expansivas de lo que viene siendo normal; lo que indudablemente, provocará más inflación y ya veremos si algunos países, e incluso la propia UE lo puedan superar. Cada vez más, los bancos centrales se verán obligados a poner más dinero en circulación y en el bolsillo de los ciudadanos cuyo reintegro no está garantizado.

4.- La diatriba sobre cuál será la tendencia o la posible mejor solución ¿inflación o deflación? Los gobiernos tendrán dificultades para mantener sus objetivos de inflación a medida que pongan más dinero sobre la mesa. Abrir excesivamente la mano y/o retrasar el tiempo de vuelta a la contención en el gasto, puede llevar a algunos países a situaciones casi imposibles de superar en muchos años, lo que puede arrastrar en cadena a los demás o a sus tenedores de deuda.

5.- Las repercusiones de un agrandamiento de las esperadas desigualdades entre las personas con recursos, los que no cuentan en absoluto con ellos o en la cuantía insuficiente. Un cierto y plausible temor a diversos tipos de brotes violentos en las sociedades en muchos países como reacción a una más que asegurada y creciente depauperación de la situación social y sobre todo, cuando las ayudas de emergencia empiecen a escasear o se acaben y las listas del paro engorden sin cesar.

6.- Un ensanchamiento de la brecha intergeneracional con respecto a la opinión política en lo referente a lo que se debe hacer, votar, qué partidos políticos merecen su apoyo y los que se deben rechazar. Los recientes resultados electorales o de calado para el futuro de la nación como el mismo Brexit o las constantes manifestaciones de los chalecos amarillos en Francia y las masivas y cruentas manifestaciones en Bielorrusia y Hong Kong, entre otras, son pruebas claras y manifiestas de ello.

7.- Las consecuencias y problemas derivados de una urgente toma de decisiones colectiva que ponga fin, de forma definitiva, al debate sobre el clima. El asunto climático puede llegar a convertirse en el mayor problema de la humanidad en un futuro a corto y medio lazo y por lo visto, a pesar de los grandes esfuerzos; no todos los países, principalmente los que más polucionan la atmosfera, no parecen estar por la labor. Tema que se viene retrasando año tras año, sin tener en consideración que los atrasos y errores en este este tema son difíciles de recuperar porque muchas veces es prácticamente imposible dar marcha atrás y/o resarcir el daño hecho ya.

8.- La constante diatriba existente desde el propio año 2000 sobre la necesidad de continuar avanzando en la revolución tecnológica o mantenernos inamovibles en una burbuja. Es indudable que la rapidez con que se produce y expande la innovación en las tecnologías está cambiando muchas esferas del presente, posiblemente a mejor; pero también, no es menos cierto, que dichos cambios impuestos a frote duro y sin la preparación suficiente, sobre todo para las generaciones de los mayores, no es bien acogida y, por lo tanto, también se pueden generar grandes perdedores.

Un estudio bastante completo y variado, que si bien recoge muchos aspectos, tendencias y temores que son ciertos y hasta fundamentales para el negocio bancario, sin embargo, deja en el tintero -quizás intencionadamente- otros temas muy importantes que a pesar de ser repetidos en muchas ocasiones por diversos autores y analistas, entre los que me incluyo, no parecen alertar o preocupar en mucho o en nada a aquellos que tiene en sus manos cuidar del planeta, de sus habitantes y dirigir los derroteros y marcar el rumbo de esta y las siguientes generaciones.

Por ello, creo que habría que añadir bastantes puntos calientes; puntos, que en esta ocasión, simplemente, me limito a seleccionar y citar brevemente a algunos de ellos para no extenderme mucho más. Entre ellos, destacar: las últimamente crecientes tensiones y choques fronterizos entre China y la India (dos países con artefactos nucleares y armados hasta los dientes; el tercero y cuarto en el ranking mundial); los efectos que irremisiblemente tendrán los resultados de las elecciones presidenciales en EEUU sobre el futuro de la marcha y el orden en el mundo y en especial, de Irán y su posibilidad de recuperar total o en parte su acuerdo nuclear —a punto de explotar—; el peligroso agravamiento de los conatos de confrontación en el Mediterráneo entre dos tradicionales enemigos —con implicaciones de países externos como Francia y EEUU— que desde hace muchos años viven en permanente estado de enfrentamiento y, sin embargo, desde la creación de la OTAN están atados ser aliados en la misma Organización lo que podría originar una situación difícil de superar e incluso la desaparición de la misma; los largos conflictos y sin cerrar en países —muy conflictivos y complejos étnica, política, religiosa y socialmente— ribereños del Mediterráneo (Siria y Libia) o el constante rearme de países vecinos en la misma área (Marruecos y Argelia) buscando poner en la picota una antigua lucha por el liderazgo zonal, una potencial reclamación territorial sobre tierra o en el mar que albergan ingentes recursos energéticos, así como su alejamiento de países tradicionalmente amigos o de sus metrópolis (Francia y España) dando paso a que otras potencias se conviertan en sus nuevos-viejos aliados y en los más efectivos proveedores de armas.

Los esfuerzos internacionales (principalmente norteamericanos) para evitar la expansión y relaciones de amistosas o conflictivas de China con sus países vecinos o en el Mar Meridional de la China; el alarmante silencio sobre Corea del Norte desde el principio de la pandemia del COVID 19 y el “stand by” de sus conversaciones con EEUU referentes a su programa nuclear, lo inquietante de su futuro como país con dicha capacidad y sobre las reacciones a los peligros que corre la dinastía Kim para perpetuarse en el poder por cuestiones de salud y descendencia.

Las reclamaciones sobre los derechos de paso y el control de movimientos en el Ártico por cuestiones del cambio climático, así como de explotación de los ingentes y muy ricos recursos que esconde durante siglos, que hasta ahora, por razones obvias, eran totalmente inalcanzables.

La expansión y afianzamiento de los extremismos políticos de ambos signos que ponen, de nuevo, en peligro la cohesión y permanencia de muchos de los Estados (incluso los más tradicionales); el crecimiento de los extremismos de carácter religioso yihadista que lejos de haber sido erradicados en la lucha sin cuartel contra el autodenominado Estado Islámico u otras marcas de Al Qaeda, han provocado su traslado, expansión y afianzamiento en terrenos de Asia o del continente africano, habiendo sido estos últimos, regados previa y convenientemente por la debilidad de sus dirigentes o azotados por los expolios derivados de su tremenda corrupción, las continuas revueltas, las enemistades étnicas y el abandono de la Comunidad Internacional (CI), a pesar de las enormes inversiones que las grandes potencias como China, Rusia, en menor medida EEUU y alguna de sus viejas metrópolis efectúan sobre el territorio. Inversiones, que tienen un afán más de negocio e inversión a corto y medio plazo que de búsqueda de un efecto regenerador de una gran zona que goza de un impresionante potencial en aspectos económicos, industriales, mineros y comerciales.

Sin olvidar los todavía muchos y feroces movimientos convulsos en la América Latina como consecuencia de gobiernos altamente corruptos o de influencia dictatorial y bolivariana que llevan a muchos de aquellos países, que deberían ser inmensamente ricos, a una ruina cada vez más crónica, mayor y a un ataque o pisoteo constante de los derechos humanos. Situaciones que provocan grandes diferencias sociales, éxodos millonarios y hambrunas a los que la mencionada CI de manos de la ONU, EEUU y a la UE observa de soslayo, aunque aparta casi de inmediato su mirada, sin tomar —quizá porque es incapaz o están fuera de su alcance— determinaciones decisivas que puedan solucionar estos graves y enquistados problemas.

He dejado para el final de este relato los muchos, quizá demasiados, personajes o dictadores llenos de puro egocentrismo que, sin hacer caso de la historia y sus consecuencias, tratan de recuperar de una forma u otra, viejas glorias vividas hace siglos por imperios que les precedieron. Me refiero claro está, aparte de las muchas escenas que nos ha regalado Trump, a Putin, Xi Jimping, Kim Yong-un, Erdogan o Mohamed bin Salmán, a los que habría que añadir otros pececillos como los que dominan países como Bielorrusia, Irán, Irak, Siria, Libia, El Líbano, Yemen, Pakistán, Afganistán, Mali, Kenia, la zona noreste de Nigeria, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Burkina Faso y Chad; además de países en la América latina que por diversos motivos se ven enzarzados en conflictos de variable índole, como lo son Guatemala, el Salvador, Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela, México, Chile y Honduras, todos ellos en una zona que no por casualidad es catalogada como la región más violenta del mundo y sobre donde, cada vez ejercen mucha más influencia y control Rusia y China en detrimento del mecenazgo norteamericano.

Demasiados apaíses en manos de personajes oscuros o abyectos que aparecen, florecen y se reafirman —incluso algunos pretenden eternizarse al mando de sus gobiernos o Estados— aprovechando los tiempos en los que se aprecia una verdadera falta de liderazgo mundial, las principales organizaciones que sustentan la CI no atraviesan su mejor momento y en los que la categoría de la mayor parte de los dirigentes del resto de países es muy poca, floja o inexistente para afrontar juntos o por separado graves situaciones de crisis políticas, económicas y sanitarias.

La conclusión a este breve repaso, es que el denominado desorden no es único, está francamente extendido; hoy en día y para nuestra desgracia, se puede afirmar que este mal ya ha alcanzado el formato de una típica pandemia. No se puede focalizar en una zona o en unos cuantos países concretos que tratan de mostrar su músculo u orgullo en busca de prestigio internacional o de un reducido liderazgo zonal. Los desórdenes generalizados, los potenciales grandes y muy graves conflictos o cualquier tipo de posibles enfrentamientos están y estarán cada vez más extendidos y pueden ser surgir fácilmente en cualquier lugar. Algunos están bien interconectados y como los explosivos pueden actuar por simpatía a nada que uno empiece. Muchos de ellos, cuentan con un respaldo económico y militar importante. Provienen de países en manos de eufóricos ególatras y personajes muy ambiciosos que con diversas fórmulas tratan de perpetuarse en el poder o sellar fuertes alianzas que les faciliten la consecución de sus grandes objetivos, por lo que serán difíciles de derrotar y erradicar.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Reserva) de España.  Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

 

Publicado originalmente en 

https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/directos-hacia-el-desorden