Una mirada cibernética de Israel para salvar vidas

Agustín Saavedra Weise*

En Bolivia la lista de accidentes en camiones de carga y transportes públicos interdepartamentales o “flotas” alcanza niveles trágicamente elevados. No hay semana en la que no lamentemos la pérdida de vidas debido al descalabro de las pésimas carreteras del país, imprudencia de los conductores y/o falta de control por una policía caminera que existe sólo de nombre… Como la actual administración política se jacta tanto del “cambio”, es hora de que cambie en serio sus ineficientes controles e ingrese en la era de la tecnología de punta y la inteligencia artificial.

Para reducir probabilidades de accidentes han surgido diversas reglamentaciones, tales como descanso apropiado de los conductores, no consumir drogas ni alcohol, etc. Pero es un hecho que una vez que los choferes de vehículos colectivos o de carga se colocan frente al volante de un camión o de un ómnibus, no hay manera de controlarlos; tampoco hay forma de evitar que se distraigan o se duerman y así ocasionen terribles accidentes. Aquí es donde entra en juego una innovadora tecnología israelí ofrecida por la empresa EyeSight, que significa “mirada” o “vista” en inglés (www.eyesight-tech.com) y se especializa en desarrollar productos de avanzada en materia de visión aplicados en la vida diaria y especialmente para la seguridad en vehículos automotores.

Eyesight Technologies desarrolló soluciones de detección que hoy son líderes en el mercado: DriverSense, monitoreo del conductor, y CabinSense, monitoreo de la cabina. El DriverSense es un proceso de vigilancia enfocado en el conductor, identificando y monitoreando atributos visuales, para poder determinar su comportamiento. Se permite una conducción mucho más segura al generarse la evaluación continua del estado del chofer ¿Está el conductor somnoliento? ¿Atento o distraído y sin mirar la carretera? DriverSense ofrece otros componentes e indicadores, tales como monitoreo del conductor e identificación del conductor; movimientos del párpado, posición y orientación de la cabeza, tasa de parpadeo y dilatación de pupila. De esa manera se detecta si el conductor está distraído, somnoliento, ebrio o drogado. Con DriverSense, los sistemas de seguridad de la movilidad también pueden ser informados en tiempo real del estado peligroso del conductor; eso permite activar alertas y medidas de precaución en el momento adecuado. Además, hay parámetros tales como identificación del conductor, detección facial y otros.

Autoridades responsables: ¿Qué están esperando? tienen los datos, aplíquenlos con rigor y encuentren una solución efectiva para el recurrente drama de las carreteras bolivianas.

*  Ex canciller, economista y politólogo

Tomado de El Deber (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia) https://www.eldeber.com.bo/opinion/Una-mirada-cibernetica-de-Israel-para-salvar-vidas-20190413-9150.html 

DIVIDE Y VENCERÁS

F. Javier Blasco*

“Divide et impera, frase de dudoso origen atribuida al dictador y emperador romano Julio Cesar, que resume la estrategia con la que los gobernantes de nuestra nación y quienes aspiran a serlo nos dirigen o alientan”[1]. Así es como inicia Juan Perea un trabajo, titulado “Divide y Vencerás, una estrategia política generalizada”, publicado en El Confidencial el 30 de septiembre de 2011.

El trabajo citado, es un breve artículo en el que el autor aprovecha dicha cita histórica y otras más pronunciadas durante la época del imperio romano para poner al descubierto las vergüenzas y desvergüenzas de la clase política de aquel tiempo y, al mismo tiempo, trasladarnos con ellas a la rabiosa y cruda actualidad, mostrando así que, en eso cómo en otras muchas cosas ―para nuestra desgracia―, la humanidad no sólo no ha evolucionado positivamente, sino que ha empeorado.

Una estrategia de muy posible origen militar, como muchas otras cosas en la vida, que real y desgraciadamente se transforma en una táctica bastante rastrera al trasladarse a la arena política y social ya que, como es fácilmente entendible, sólo suelen recurrir a ella aquellos que son muy pobres estrategas y por quienes se encuentran en inferioridad numérica o en desventaja de capacidades dada la escasez y poca valía de sus medios o argumentos empleados o en juego, según los casos.

Cuando uno no tiene una plena convicción en sus capacidades y posibilidades para derrotar al contrario o la diferencia en medios es notoria, patética y muy palpable, se ve forzado a recurrir a todo tipo de artimañas, estratagemas y maniobras sucias basadas en el engaño o la simulación a fin de aparentar ante su contrincante que está en disposición de hacerle frente e incluso alzarse con la victoria gracias a su “superioridad aparente”.

Si todo lo anterior no es suficiente para ello, es muy grave la inherente cobardía y falta de confianza en los suyos o pobre su capacidad para el mando, entonces es cuando el “villano acosado” se ve forzado a variar o a aumentar un grado más las tácticas, técnicas y procedimientos antes mencionadas a base de introducir ciertos elementos perturbadores que imposibiliten la coordinación y conjunción de esfuerzos en su contra, sobre todo, cuando el contrario no sea un único interlocutor, sino el resultado de la combinación y concurrencia de varias fuerzas de distinta procedencia.

No es un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad en ninguno de los aspectos militares, políticos, económicos y sociales. Es una estratagema muy empleada por aquellos nada convencidos de sus capacidades o posibilidades y fundamentalmente, por los más ruines, falaces y cobardes. Porque con ella tratan lograr sus objetivos sin enfrentarse a sus contrincantes ni a pecho descubierto ni en campo abierto; se escabullen, emplean la escaramuza, la mentira y lo que ahora se conoce como la posverdad y las noticias falsas.

Todo vale para ese tipo de marrulleros y gente de poca honestidad; no les importa nada cambiar sus principios, negarlo todo aunque un día fuera verdad, difundir mentiras, romper los tratos, huir corriendo cuando sea preciso para, posteriormente, buscar la forma de atraer ―mediante el engaño― al contrario allí donde el terreno y el ambiente no les sea extraño, sino más propicio para él y peor para su adversario.

Bien. es verdad que la culpa de caer en las estratagemas y malas praxis del contrario no sólo reside en quién las lanza y práctica, sino y ―en mucho más de lo que pensamos― en aquel que alocada y acaloradamente o por las ansias de lograr una fácil victoria, se las cree sin pensar en la posible malicia de quien las proclama. Muchos desnortados ven en ellas la posibilidad de mostrar su capacidad y alardear ante propios y extraños para abatir a sus contrincantes de mayor fama y peor calaña.

La vanidad, definida como el “orgullo de la persona que tiene en un alto concepto sus propios méritos y un afán excesivo de ser admirado y considerado por ellos” es una de las más graves enfermedades del ser humano. Muchas veces nos lleva a cometer errores tremendos, al asumir el gran deseo de venganza de modo muy ufano y sin pensar contra qué o quién nos enfrentamos, cuál es su forma de ser y la mucha o poca pulcritud de su forma de actuar.

El malvado y perverso ruin, dado que suele ser muy cobarde y bastante malhadado, estudia y conoce de antemano la vanidad de su contrincante para poder engañarle en función de que aquella sea del mayor grado. Sabe que la prudencia y la verborrea del contrario son sus peores enemigos y, a la vez, los flancos más débiles por donde debe ser atacado. Y no digamos, si son varios los objetivos a batir a la vez y todos o casi todos ellos con más o menos el mismo perfil.

En dicho caso, la cosa es bien fácil, basta con echarles un poco de trigo para que, cómo a las palomas en un parque, todas ellas al unísono tomen confianza y se lancen sin desenfreno a la vez por el mismo botín, sin darse cuenta de que lo que están haciendo, es quitarse unas a otras su bocado, del que si hubieran bien pensado, lo podrían haber compartido mejor atacando cada una por su lado.

Otros animales mucho más carroñeros, pero totalmente expertos y eficaces, imponen una jerarquía a la hora de dar cuanta de una pieza a abatir; atacan cada uno por su lado, según su experiencia y tino y a la hora de comer, lo hacen por orden y sin empujones, siendo pacientes para esperar tranquilos su turno y, al final, todos ellos quedan saciados, sin interrumpirse ni meterse en problemas o en harinas de otro costal.

La prudencia es muy importante en esta vida, como también lo es ―antes de una vital o decisiva afrenta― saber identificar y apuntar hacia quién es el verdadero enemigo a batir. Enzarzarse con los posibles colegas por aquello del prurito o lo que se conoce como calentar el banquillo, que espera ver en sus líderes todo tipo de coraje y mucha maldad sin mirar contra quien se emplea, es la peor de las tácticas para atacar con certeza y tino a dicho enemigo.

Más les vale, reunirse antes, estudiarle, ver cómo puede influir el terreno y el ambiente presentado para la batalla, trazar estrategias derivadas de las posibles líneas de acción y asignarse claros cometidos de los que, salvo extrema necesidad, no desviarse ni salir manteniéndolos ―de ser posible― hasta el fin.

Pedro Sánchez, el mayor calculador, controvertido, cuestionado, poco claro, cambiante y posiblemente, el más nefasto presidente de los que hemos tenido en España en los últimos 40 años, tras muchas y variopintas dudas, rogativas, negativas y amagos, ha decidido “tener a bien” ―como si fuera una dadiva concedida por el presidente del gobierno al resto de partidos (primera argucia)― tener “un debate a cinco” en Antena 3 el próximo día 23.

Aquel que exigió por activa y por pasiva, cuando era el mayor representante de la oposición, un careo entre él y Rajoy, ahora reniega de aquello, se olvida y aparenta ceder ―en aras de la “pluralidad política”― a que dicho debate sea fuera de “su TV pública” porque, claro está, el impacto será mucho mayor, ya que esta otra cadena es más popular y vista (segunda argucia) que la que él, en pocos semanas, arruinó con su política del cerrojazo y expulsiones para coartar la libre comunicación.

Ha amoldado a su idea el escenario y ha elegido el terreno y el ambiente que considera más propicio para llevar a cabo un gran estropicio entre la oposición por el que espera que los tres representas de centro-derecha se hagan el harakiri cual bravos samuráis por no haber sabido ganar una batalla que jamás debió ser perdida. Dadas las características de Sánchez y de sus tres mejores escuderos (Calvo, Ábalos y Redondo), todo apunta a que el escenario mencionado está claramente ideado a Dividir para Vencer.

Creo que, por su parte, él ya habrá aprendido la lección de su colega y amigo Pablo Iglesias que, en una situación similar hace unos años (junio de 2016) y con muy diferentes puestos asignados, le gritaba a plena voz en mitad de la refriega “Pedro, no te confundas de enemigo: es Rajoy y no nosotros” [2] y en esta ocasión no lo vuelva a hacer. Pero, lo que más deseo de todo corazón, es que los “tres tenores o temores” (según sea el punto de vista) no caigan en el mismo error que Sánchez hizo en aquella ocasión.

* Coronel (retirado), España.

Referencias

[1] Juan Perea. “Divide y vencerás, una estrategia política generalizada”. El Confidencial, 30/09/2011, <https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2011-09-30/divide-y-venceras-una-estrategia-politica-generalizada_522447/>.

2] Josep Ramoneda. “Cabe en un tuit”. Ara en Castellano, 14/06/2014, <https://www.ara.cat/es/josep-ramoneda-cabe-en-un-tuit_0_1595840599.html>.

  • Publicado originalmente en Artículos F. Javier Blasco https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/divide-y-venceras

La Haya: el tercer candado del enclaustramiento

Agustín Saavedra Weise

El pasado 23 de marzo tuvo lugar el primer Día del Mar post veredicto de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con sede en La Haya del pasado 1º de octubre 2018. A todo esto, prosigue la incansable retórica oficialista, siempre procurando sacar algún rédito, sin jamás reconocer fallas propias. Lamentable.

El fracaso en La Haya cerró el tercer candado para Bolivia con respecto a una salida soberana al Océano Pacífico. El retorno al mar es casi imposible ahora, por lo menos en el mediano plazo y mientras Evo Morales permanezca en el poder, ya que Chile ha manifestado en reiteradas oportunidades no querer negociar nada con su persona. Además, Santiago reforzará su rígida posición por haber “ganado” el pleito iniciado por Bolivia en abril 2013.

El primer candado de la mediterraneidad boliviana fue el Tratado de 1904; el segundo candado se cerró cuando peruanos y chilenos firmaron el Tratado de Lima y su Protocolo complementario el 3 de junio de 1929. El tercer candado se hizo realidad con el frustrante resultado de la demanda presentada en La Haya. Si se ganaba, Chile estaba obligado a negociar y si se perdía (como sucedió) el país transandino no tenía ninguna obligación. Nunca hubo zona intermedia, salvo el sí o el no. Fue una arriesgada apuesta de suma cero a ‘sí’ o ‘no’. Y el no de la CIJ fue rotundo.

Frente a esta verdadera debacle, se ha retrasado décadas cualquier posible negociación con Chile. Y peor, también se devaluó la valiosa acumulación —reunida a lo largo del tiempo— de los sucesivos ofrecimientos concretos que presentó Chile con miras a solucionar el enclaustramiento. Luego del fallo de la CIJ ya no hay ninguna “obligación”. Y el llamado a conversaciones bilaterales expresado por ese alto tribunal es una simple invocación que no obliga; nada habrá mientras ambas partes no se pongan de acuerdo. Fiasco total. Por tanto, no cabe seguir con esa retórica del “diálogo” que no conduce a ninguna parte, por la sencilla razón de que el mentado diálogo no se producirá.

El equipo boliviano en La Haya hizo un buen trabajo, pero reitero que el objetivo de “ganar todo” tenía la contrapartida de “perder todo”. Pese al riesgo, así se decidió políticamente y el proceso siguió su curso durante más de cinco años.

De todas maneras —más allá de gustos o disgustos, éxitos o fracasos— hay que ser pragmáticos. Urge el uso de puertos chilenos y de la misma manera, lograr que el máximo de lo permitido por el Tratado de 1904 se nos proporcione. Ello, al margen de procurar al mismo tiempo otras alternativas válidas de salida al mar vía la Hidrovía Paraguay-Paraná, la Hidrovía amazónica e Ilo en el Perú. Tomando en cuenta que Bolivia reiteró en varias oportunidades durante el proceso en La Haya que el Tratado de 1904 no estaba en discusión (Chile por su lado lo tenía como escudo protector), habrá que maximizar todo aquello que pueda favorecer a Bolivia tanto en ese documento como en la Convención sobre Tránsito de 1937 y demandar el estricto cumplimiento de ambos acuerdos por parte de La Moneda.

No quedan otros caminos. Se perdió el fallo, pero no es el fin del mundo. Debemos seguir adelante mirando otras perspectivas y alternativas, que sí las hay. Estoy seguro que en el futuro será posible lograr un entendimiento constructivo final entre Chile y Bolivia. Ahora corresponde calmar emociones del momento y saber esperar el tiempo que sea necesario, pero sin perjudicar nuestro comercio exterior ni seguir llorando; nada se gana con lágrimas, se gana con esfuerzo y constancia.

La CIJ hizo una interpretación rígida en su sentencia de octubre 2018, creo que no quiso crear un precedente para que otros países pidan algo similar a lo de Bolivia o sea, “obligación de negociar” sobre la base de compromisos o promesas previas y que, de esa manera, potencialmente se pudiera alterar el orden jurídico mundial. La CIJ ha preferido mantener ese orden tal como está y no innovar, es mi modesta opinión. En definitiva, la esgrimida doctrina de los “derechos expectantes” o “promesas incumplidas que crean obligaciones” no fue aceptada por la CIJ y su sentencia negativa generará jurisprudencia adicional al respecto. Es un camino que ya no se debe recorrer. Punto final.

Bolivia seguirá su vida normal como Estado soberano y tenemos que ir pensando en “desmaritizarnos”, como ya han expresado con sensatez varios especialistas. El continuar auto victimizándose colectivamente cada 23 de marzo no conduce a ningún lugar; crea desde la niñez una patología negativa inserta en el carácter nacional y que urge progresivamente revertir. En paralelo, sí corresponde que procuremos mejores salidas a los mares aprovechando el libre tránsito y las facilidades portuarias concedidas e impulsar en el oriente la plena funcionalidad de Puerto Busch; cabe hacer lo mismo en Ilo, como también darle pleno uso a las zonas francas de Rosario, Villeta y Palmira, actualmente en estado de vergonzoso abandono. Hay mucho por hacer para mejorar la conectividad externa e interna de Bolivia; las tareas tienen que comenzar pronto, por imperativo patrio y por interés nacional. El planeta sigue girando alrededor del sol, para Bolivia solo cabe continuar su vida como país y que los gobernantes de turno se empeñen en mejorar el bienestar general del pueblo. Con mar o sin mar, el rumbo tiene que ser positivo.

Los tres candados son prácticamente imposibles de superar, sobre todo el tercero. La sentencia inapelable de la CIJ eliminó de cuajo el legado histórico de los compromisos chilenos, ahora de poco o ningún valor jurídico internacional. Este último tercer candado realmente resultó ser fatal. Reitero una vez más que el Derecho Internacional Público nunca fue nuestro aliado y así lo manifesté varias veces, décadas atrás, pero sin eco alguno. Las instancias posibles únicamente fueron políticas, no legalistas, el derecho más bien nos aprisiona.

Como la violencia está absolutamente descartada, únicamente le quedan a Bolivia los métodos políticos de solución pacífica de controversias. Y allí cabe el retorno a la vieja diplomacia, tal como lo escribí en el ya lejano 1980. Su tiempo llegará. Mientras, hay que saber esperar, a sabiendas de que nada es eterno en este mundo. Pero mientras esperamos, hagamos, no podemos quedarnos de brazos cruzados lamentando la situación; urge maximizar los puntos posibles de exportación e importación aptos para Bolivia, según región, lugar y productos. El desarrollo y el futuro del país están en juego. Con mar o sin mar hay que marchar con visión positiva.

*Economista y politólogo. Fue Canciller de la República de Bolivia. Miembro del CEID y de la SAEEG, www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), https://www.eldeber.com.bo/opinion/La-Haya-el-tercer-candado-del-enclaustramiento-20190407-0003.html

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El perturbador viene del este

Agustín Saavedra Weise*

Mapa mundial de 1689

El almirante y estratega francés Raúl Castex (1878-1968) solía repetir: “Del este viene el perturbador”. Para la Europa occidental, el este siempre fue Eurasia, con sus recónditas incógnitas e invasiones recurrentes. El mismo apodo de ‘hunos’ que los aliados franco-británicos endilgaron a los alemanes en la Primera Guerra Mundial, anunciaba con claridad que el ataque venía del este. Berlín estaba al oriente de Londres y París.

Al dividirse el imperio romano en Occidente con Roma y Oriente con Constantinopla, subsistieron hasta hoy dos mundos europeos: el romano–germánico y el greco–bizantino, posteriormente centrado en Rusia y con base en la religión ortodoxa. Asimismo, durante siglos los otomanos ocuparon los Balcanes, transformando la ecuación política–étnico–religiosa de esa parte de Europa oriental.

Las migraciones germanas fueron en su época el factor básico que permitió el mantenimiento de una pauta occidental que quedó a la deriva tras el derrumbe del imperio romano. Desde Roma surgió la Iglesia y convirtió al catolicismo gran parte de Europa.

Luego vino la creación del Sacro Imperio Romano-Germánico, que perduró hasta 1806. Su nombre reflejaba la triple condición del mundo europeo occidental en lo religioso, en su origen histórico y en su generalización germánica, a la que concurrieron —cada uno por su lado— reinos europeos tales como España, Francia, Inglaterra y principados italianos. Todos estos países consolidaron su carácter nacional con los aportes migratorios de anglos, sajones, francos, godos, visigodos, vándalos, lombardos, varegos, normandos y otros grupos provenientes de la vieja Germania.

Poco y nada de esto podría haber surgido sin el constante desafío proveniente del Oriente. Desde las hordas hunas de Atila que casi toman Roma hasta las masas de caballería mongólica de Gengis Khan, el sentido occidental se forjó sobre la amenaza de las invasiones provenientes del este; la historia medieval de Europa refleja ese temor constante. La lucha contra el perturbador y la respuesta positiva al desafío que venía del este forjaron la identidad de Occidente. Es más, lo occidental no podría interpretarse cabalmente sin esa amenaza oriental que a veces —por reacción— se transformó en lo inverso, esto es, en la marcha hacia el este de los Caballeros de la Orden Teutónica durante la Edad Media, la marcha de Napoleón hacia Moscú y hasta la invasión alemana de Rusia en 1941. El movimiento geopolítico pendular entre Occidente y Oriente viene de siglos. Y sigue vigente. Aún nos traerá sorpresas y esta vez con un actor más poderoso: China.

 

*Economista y politólogo. Fue Canciller de la República de Bolivia. Miembro del CEID y de la SAEEG, www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), https://www.eldeber.com.bo/opinion/El-perturbador-viene-del-este-20190330-0022.html

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Acerca de los reclamos del presidente de México a España

Marcelo Javier de los Reyes*

Fuente: AMLO, https://lopezobrador.org.mx/2019/01/30/afianzan-relacion-bilateral-mexico-y-espana/

El pasado 26 de marzo dos de mis alumnos universitarios me preguntaron qué pensaba yo respecto de la carta que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, envió el 1º de marzo al Rey de España Felipe VI, a través del Ministerio de Exteriores. En ella le insta a reconocer los atropellos que las autoridades mexicanas consideran que se cometieron durante la conquista y a pedir disculpas por ellos. Ese reconocimiento, según el mandatario de México, constituiría la única forma posible de lograr una reconciliación plena entre ambos países[1]. Cabe señalar que en 2021 se conmemora el quinto centenario de la llegada a México del conquistador Hernán Cortés.

Como era lógico, el gobierno de España rechazó con firmeza esa exigencia.

La reacción del presidente López Obrador amerita algunas reflexiones.

Llama la atención que su abuelo era español, nacido en Cantabria, pero su posición intransigente responde a su ideología de izquierda más que una rebeldía —obviamente, no juvenil— a sus orígenes. Aún es más llamativo que el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, estuvo de visita oficial en México el pasado 30 de enero. Pedro Sánchez le agradeció a su par mexicano la cálida recepción con las siguientes palabras: “Quiero agradecer de corazón la hospitalidad y la hermandad que hemos sentido desde que llegamos, el honor de ser el primer gobierno extranjero en recibir, no es una casualidad, es una declaración de intenciones, de relanzar la relación bilateral”[2]. ¡Qué buena oportunidad perdida para exigirle disculpas!!! Ah, claro, Pedro Sánchez es un político de izquierda como López Obrador y no podía arruinar ese encuentro. Además, una cosa en un gobierno socialista, aunque sea español, y otra es la Corona de España.

Seguramente el presidente mexicano no se animará a pedirle a Estados Unidos que le reintegre la mitad del territorio que le robó en una guerra inventada, como tantas otras que creó esa potencia desde su independencia en 1776.

Por otro lado, López Obrador respalda el régimen del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien comete atrocidades y somete al hambre ya la carencia de recursos esenciales a su pueblo. En el futuro, quizás alguien le exija disculpas al mandatario mexicano por ese respaldo y se lo acuse de apoyar el “genocidio de venezolanos”. Tal vez López Obrador debiera leer a Giambattista Vico (1668-1744), quien, en su obra Principi d’una scienza nuova intorno alla natura delle nazioni —escrita en 1725— hablaba del devenir histórico como corsi e ricorsi, una teoría que aludía a que la historia no avanza linealmente sino en forma de ciclos, avances y retrocesos[3].

Desde ya que el tema es complejo. Es cierto que los españoles cometieron vejaciones pero también trajeron cultura, a diferencia de otros imperios. Eso se aprecia en la creación de las universidades, como por ejemplo la Universidad Nacional de Córdoba —fundada en 1613, la más antigua del país y una de las primeras de América, una de las sedes del recientemente celebrado VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE)[4], a la que asistieron los Reyes de España— y eso es un plus respecto de los otros imperios coloniales.

A modo de digresión pero en el mismo sentido, se puede recordar cuando el gobierno de Cristina Kirchner retiró el monumento a Cristóbal Colón de la plaza sita detrás de la Casa Rosada o, en 2018, el retiro de una estatua de Colón en la ciudad de Los Ángeles argumentando que no hay que celebrar al responsable de un genocidio[5]. Una de las funcionarias de Los Ángeles, Hilda Solís, autora de la moción en la Junta de Supervisores del Condado para reemplazar el “Día de Colón” con el “Día de los Pueblos Indígenas”, expresó: “La estatua de Cristóbal Colón reescribe un capítulo manchado de la historia que romantiza las expansiones de los imperios europeos y las explotaciones de los recursos naturales y de los seres humanos”. Esta cruzada fue impulsada también por el concejal Mitch O’Farrell.

Por otro lado, juzgamos la historia con valores, con categorías actuales que, por otro lado, también estamos destruyendo. Es un grave error analizar la historia mirándola desde la actualidad.

¿Tiene algún sentido el pedido del mandatario mexicano? La verdad que quizás fue un mensaje destinado a sus seguidores pero sólo sirvió para tensar la relación bilateral.

La historia es interesante y una gran maestra pero tampoco podemos vivir anclados en estos rencores. Francia y Alemania superaron graves problemas y más recientes como lo fueron tres guerras atroces: la guerra franco-prusiana de 1870/1871, la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En nuestra región, entre 1864 y 1870 Argentina, Brasil y Uruguay se enfrentaron en una sangrienta guerra contra Paraguay, país que en ese momento estaba en pleno desarrollo y que fue arrasado por sus vecinos. Hoy los cuatro países mantienen buenas relaciones y conviven en el MERCOSUR.

¿No tiene México suficientes problemas de qué ocuparse el presidente López Obrador? Me refiero, por ejemplo, al narcotráfico, a la corrupción, a la pobreza, a deficientes sistemas de salud, a poblaciones que carecen de agua potable, por citar algunos problemas compartidos por varios países de América, incluida la Argentina.

Tal vez sea mejor interesarnos y preguntarnos qué hemos hecho los americanos para que nuestros países estén en las condiciones actuales, para que muchos de nuestros hermanos hayan caído en la adicción a la droga, sufran los vejámenes de no poder poner un plato en la mesa para sus hijos, de padecer graves enfermedades y no contar con un buen sistema de salud, de no encontrar empleos, de vivir en ciudades en las que predomina la violencia, etc., etc. La mal llamada “America Latina” —denominación que no comparto[6]— es la región en la que impera la mayor desigualdad.

Es por demás llamativo que estas cuestiones a las que le da prioridad Lopez Obrador, Evo Morales y otros, responden a su ideología de izquierda, coincidente con la agenda indigenista e internacional promovida desde el norte y que revelan otros intereses, pues esos que en Los Ángeles retiraron la estatua de Colón parecen darle mayor importancia a este personaje de la historia vinculada a España pero no a las atrocidades llevadas a cabo por el gobierno estadounidense contra los aborígenes que ocupaban ese territorio. Es sabido que Mapuche International Link tiene sede en 6 Lodge Street, Bristol, BS1 5LR, England[7].

Resulta significativo que los Estados que fueron parte del Imperio español renieguen de su herencia hispánica, mientras que las naciones que integraron el Imperio británico —el cual no tiene punto de comparación con el español, en cuanto a crímenes cometidos—, no reaccionan de la misma manera y, aún más, muchos de ellos como Australia y Nueva Zelanda, lucen orgullosas la bandera británica en sus respectivos pabellones nacionales.

En lugar de remover una historia irreversible, de poner nuestros problemas afuera, deberíamos sentarnos a pensar cómo encauzar nuestros países en la senda del desarrollo y de la producción, para generar trabajo así como capitales propios destinados a la inversión y no a la especulación. Esto supone también deponer nuestros propios recelos en la región.

En 1939, en oportunidad de una de sus visitas a la Argentina, el filósofo español Ortega y Gasset nos dijo: “¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas! Sin embargo, ochenta años después, los argentinos aún no lo hemos comprendido.

Parafraseando a Ortega y Gasset alguien debería decirnos: “¡Americanos! ¡A las cosas, a las cosas!”

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”.

Referencias

[1] Javier Lafuente, Lucía Abellán. “España rechaza con firmeza la exigencia de México de pedir perdón por los abusos de la conquista”. El País, 26/03/2019, <https://elpais.com/internacional/2019/03/25/mexico/1553539019_249884.amp.html>, [consulta: 27/03/2019].

[2] “El presidente de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón inició su visita oficial por México”. Infobae, 30/01/2019, <https://www.infobae.com/america/mexico/2019/01/30/el-presidente-de-espana-pedro-sanchez-perez-castejon-inicio-su-visita-oficial-por-mexico/>, [consulta: 27/03/2019].

[3] Giambattista Vico. Principios de una ciencia nueva en torno a la naturaleza común de las naciones. España: FCE, 2008, 312 p.

[4] VIII CILE (Argentina, 2019). El VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) tuvo lugar en Córdoba (Argentina) del 27 al 30 de marzo de 2019, y se celebró bajo el lema “América y el futuro del español”.

[5] Tony Arranaga. “Crews Remove Christopher Columbus Statue from Grand Park”. City of Los Angeles, 10/11/2018, <https://cd13.lacity.org/news/crews-remove-christopher-columbus-statue-grand-park>, [consulta: 13/11/2018].

[6] Marcelo Javier de los Reyes. “América sigue sin definir su identidad”. Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID), 14/02/2011, <http://www.ceid.edu.ar/biblioteca/2011/marcelo_javier_de_los_reyes_america_sigue_sin_definir_su_identidad.pdf>.

[7] Ver: Mapuche International Link, <https://www.mapuche-nation.org/contact/>.

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©SAEEG 2019

El afán histórico de la reelección

El 1º de mayo de 1948, en su mensaje ante el Congreso, el presidente argentino Juan Domingo Perón rechazó los rumores acerca de que pretendía modificar la Constitución Nacional en la parte referida a la reelección. El artículo 77 especificaba que el mandato era de seis años para presidente y vice; solo podían ser reelegidos tras el intervalo de un período. Perón negó querer ser reelecto. Expresó que la reelección inmediata “sería un enorme peligro para el futuro político de la República”. Sin embargo, cuatro meses después se inició la reforma, que concluyó en la Constitución de 1949 y se cambió el artículo 77, que pasó a ser 78, el que simplemente expresaba: “el presidente y el vicepresidente duran en sus cargos seis años y pueden ser reelegidos”. En 1951 Perón se convirtió en el primer mandatario argentino reelecto; ciertamente su meta era seguir así indefinidamente pero el alzamiento militar de 1955 truncó sus planes. El resto de la historia es conocida. Años después Perón retornó de su exilio y fue presidente nuevamente, esa vez mediante voto popular indiscutido. Falleció en pleno ejercicio de su mandato en julio de 1974.

La llamada Constitución peronista se promulgó el 16 de marzo de 1949, hace 70 años. Según los justicialistas, marcaba la cima del llamado “constitucionalismo social”. Se derogó tras la caída de Perón. En el hermano país hoy rige la Constitución de 1994.

Poco pueden sorprender ahora los malabares de Daniel Ortega y Evo Morales con este antecedente. Es un hecho que, desde hace mucho tiempo, el caudillaje latinoamericano ha pretendido estar por encima de la ley o modificarla a su antojo con el fin de perpetuarse. Casi siempre la cosa ha terminado mal, pero la historia no desalienta a los caudillos de turno. Ellos siguen insistiendo en permanecer al mando, inclusive burlando la voluntad popular. Tal cosa sucedió en Bolivia, donde luego del rechazo mayoritario del 21 de febrero de 2016, un tribunal complaciente sacó de la galera la idea del “derecho humano” a ser reelegido. Y lo hizo ante el silencio cómplice de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la propia Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo actual Secretario Luis Almagro ha dado muestras de vergonzosa duplicidad.

Escudados en conceptos formales de soberanía o autodeterminación, los afectos a perpetuarse se burlan de la Carta Democrática interamericana, como también de sus propios pueblos. Y mientras tanto, el sistema hemisférico -en su tremenda ineficacia lindante con complicidad- sigue sin hacer nada que termine con esas maniobras.

Tomada de El Deber (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia),  https://www.eldeber.com.bo/opinion/El-afan-historico-de-la-reeleccion-20190325-7514.html

La diplomacia de los pueblos

La administración de Evo Morales, desde el inicio de su gestión en 2006 rechazó conceptos clásicos de la diplomacia y proclamó una ‘diplomacia de los pueblos’, sin elaborar nada que vaya más allá de esa ambigua definición. Si por los resultados podemos calificar, en la práctica la misma no tuvo aciertos y pareciera haberse convertido en un fracaso.

Tras desmantelar la vieja casona de la calle Ingavi -sede tradicional de la Cancillería- y crear una ficción indigenista, con notable sesgo aimara que ignoró la rica diversidad étnica del país, ha transcurrido un margen de tiempo suficiente para juzgar resultados. Lograr la participación de los pueblos originarios sería positivo si se acompañara de la formación indispensable para representar a Bolivia en el concierto internacional.

En esa perspectiva, hay muestras de fracasos de la diplomacia nacional en los últimos años. Sin duda, uno de ellos —quizás el más importante— fue el fiasco ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), cuyo veredicto de octubre 2018 sepultó casi para siempre las posibilidades que Bolivia podía tener de retornar algún día al mar que perdió en la Guerra del Pacífico. Más de cinco años después de iniciado el trámite judicial y tras muchos millones de dólares gastados, vino el fallo adverso, no sin previos actos internos y externos de triunfalismo, algo que hizo aún más amarga la derrota para el oficialismo y sobre todo para el inocente pueblo boliviano. Es más, expresar una leve crítica o dudas acerca del proceso llevado a cabo ante la CIJ era hasta peligroso, se corría el riesgo de ser tildado de ‘traidor’; la demanda presentada ante La Haya se transformó en dogma. A esos extremos se llegó.

En 2013 se aprobó una nueva ley del servicio exterior, que borró con el codo los esfuerzos de muchos años por tener una carrera diplomática estable y un cuerpo de formación profesional vía la Academia Diplomática. Desdeñando lo actuado antes —tildado de “elitista” y para “pocos” — el MAS pretendió crear una diplomacia inédita.

De las 36 legaciones diplomáticas de Bolivia en el mundo, 15 no tienen embajador. Solo dos de los representantes tienen carrera diplomática y las nuevas designaciones son casi siempre sorprendentes. Ya pasaron militares, dirigentes indígenas y cantantes. Ahora hay otros perfiles, pero se mantiene la falta de formación especializada.

Bolivia es un país diverso y de riqueza productiva, pero de nada le sirve si quienes nos representan en los grandes mercados mundiales, carecen de iniciativas que permitan buscar nuevos mercados para las exportaciones. En fin, se necesita mucho y es poco lo que se consigue con el actual sistema del servicio exterior.

No es evidente ningún “ejercicio de soberanía”, como se afirma. Lo que sí se ve es que hay improvisados diplomáticos, muchos de ellos convencidos de que, por vestir ropas extravagantes y expresar altisonancias, son ‘representativos’. Los embajadores profesionales son contados, el resto son designaciones dispuestas al calor político.

Tomada de El Deber (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), https://www.eldeber.com.bo/opinion/La-diplomacia-de-los-pueblos-20190324-7488.html 

 

Hace 93 años nació un notable emprendedor cruceño

Por Agustín Saavedra Weise

Nos hemos informado de la existencia de una filosofía religiosa conocida como Thelema y que es representada por dos sentencias: a) “Haz tu voluntad será el todo de la Ley” y b) “Amor es la Ley, amor bajo voluntad”. El número 93 posee un importante significado para los thelemitas. De las dos frases representativas se obtienen estos términos principales: “Voluntad” y “Amor”, que en griego significan “Thelema” (Voluntad) y “Ágape” (Amor). Sumando los valores numéricos de las letras de “Thelema” y de “Ágape” se llega a 93. Como los thelemitas se saludan expresando “Haz tu voluntad será el todo de la Ley”, para abreviar se acostumbraron a decir simplemente “93”. Los seguidores de Thelema también usan “93” al inicio de sus cartas y escriben al final “93/93″, por su segunda frase representativa: “Amor es la Ley, amor bajo voluntad”. Notable en verdad.

Y así como el número 93 tiene un enorme significado cabalístico, en el curso de la historia las cosas toman otro aspecto inesperadamente, en particular al interponerse nuevas figuras. El hombre es el jugador, la tierra el campo de juego. Allá están los impulsos, aquí los límites. A cada época se le indica lo posible, estratégica y políticamente, e inclusive en lo personal. El aliento de la historia es lento; ninguna época ve prospectivamente más allá de lo que está acostumbrada a observar retrospectivamente. Es difícil escudriñar el futuro. Por otro lado, el presente es fruto del pasado y el futuro es un libro en blanco, listo para ser llenado en función de las decisiones y acciones que cada cual tome, las que inevitablemente acarrearán consecuencias óptimas, buenas o funestas.

El ser humano se define por sus acciones, no por sus memorias o recuerdos. Y cabe agregar un factor complementario vinculado con el célebre aforismo del filósofo español José Ortega y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancia”. En otras palabras, cada cual tiene su libre albedrío, don de Dios para que los humanos elijan por sí mismos el hacer lo que crean conveniente. Y de esa manera guiarán sus pasos en la vida, a veces con eximios resultados, quizá mediocres y tal vez desastrosos, otras veces con sonado éxito. Además de ese libre albedrío dado por la Providencia y que moviliza las acciones de todo individuo, está el entorno alrededor de cada cual, o sea, la circunstancia, el contexto, el medio ambiente, aquello más allá de la voluntad propia. Se trata de algo que escapa al control individual y no depende del libre albedrío per se. Ese “algo” puede favorecer o puede perjudicar, según sea la circunstancia.

Nadie sabe dónde nacerá ni cuándo morirá, no se sabe tampoco si en algún lugar del planeta una madre está dando a luz en estos momentos a un nuevo Gengis Khan, un Bolívar, un Hitler, otro Einstein, tal vez un Al Capone u otro Jack el destripador. Cada persona tampoco elige ni el tiempo ni el lugar para nacer; eso deriva de factores ajenos a su libre albedrío, es parte de una circunstancia exógena a uno mismo. Y dicha circunstancia puede ser excelente, mediocre, mala o pésima, así de simple. Una cosa es nacer en medio de bombas, conflictos, hambrunas, pestes o desastres naturales en un espacio geográfico muy desgraciado y otra muy diferente el nacer en un lugar de excelencia o, por lo menos, en un sitio con enorme capacidad de proyección. En este sentido, cabe recordar la expresión anglosajona “the right man in the right place”, el hombre adecuado en el momento adecuado. Y Osvaldo Monasterio Añez ha sido esa clase de persona. En ese campo, como en muchos otros, estuvo marcado positivamente por el destino. Nació en dónde debía nacer para ser exitoso; nació además en el momento justo.

El 23 de marzo de 1926, fruto de la unión de Benjamina Añez Cabello y Ernesto Monasterio Da Silva, nació Osvaldo Monasterio Añez, quien con el tiempo se transformó en uno de los mas notables emprendedores cruceños y bolivianos. Inició su interesante vida en Santa Cruz de la Sierra, entonces un pueblo aldeano, pobre y rústico. Años después, Osvaldo y otras esclarecidas personalidades de la época, con sus esfuerzos conjuntos transformaron a la ciudad en la más progresista de Bolivia.

Osvaldo Monasterio Añez. Foto: EJU! (Bolivia)

Nada le fue fácil en la vida a Osvaldo, también conocido por sus amigos desde la niñez con el afectuoso apodo de “Pato”. Tuvo que luchar desde un principio contra muchas dificultades. Pero pudo más su indomable voluntad. Poco a poco fue superando obstáculos, en la medida en que con su gran intuición y carácter de autodidacta iba aprendiendo mientras asimilaba experiencias; creó su primera empresa a los 19 años de edad. Continuamente pensaba en nuevas creaciones y emprendimientos, en aquello que signifique crecer para asegurar su propio bienestar y el de su familia. Tuvo a su lado una compañera que fue factor esencial de sus éxitos y confort hogareño de uno que otro inevitable fracaso. Lesma Nieme Hurtado lo acompañó durante toda su vida, le dio cuatro hijos (Ernesto, Patricia, Osvaldo y Fernando) todos ellos exitosos profesionales. Lesma fue su compañera inseparable, sin ella no hubiera logrado lo que alcanzó.

De las múltiples obras y acciones de Osvaldo ya comentaremos en otra oportunidad. Baste expresar ahora que Pato siempre compartió sus adquiridos conocimientos y experiencias, no se encerró jamás en sus éxitos ni nunca fue el tipo de avaro acaparador, característico de otros individuos que hacen fortuna pero por su amor patológico hacia el dinero no lo comparten con nadie, a veces ni siquiera lo disfrutan ellos mismos. Pato Monasterio era todo lo opuesto, mezclaba sanamente el trabajo con el entretenimiento y la filantropía. Él sabía intuitivamente que tener recursos era importante y los generaba con hábil talento; a su vez distribuyó y multiplicó esos recursos mientras expandía incansablemente sus actividades, creando en el camino muchas fuentes de trabajo, brindando además ejemplos de ser y de hacer para aspirantes a convertirse en futuros emprendedores.

Ha sido grato —un día después de su 93º cumpleaños—recordar al buen amigo, destacado empresario y pionero de la ganadería, que fue Osvaldo Monasterio Añez. Como se ha expresado al inicio de esta nota, la cábala le da gran importancia al número 93. Esa cifra mística de los thelemitas se corresponde con los años que Pato hubiera festejado ayer de seguir entre nosotros. Él dejó este mundo el 23 de agosto de 2011, sus obras y su ejemplo quedaron entre nosotros.

*Economista y politólogo. Fue Canciller de la República de Bolivia. Miembro del CEID y de la SAEEG. 

www.agustinsaavedraweise.com

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Inminente funeral de Unasur

EDITORIAL DE EL DEBER (SANTA CRUZ DE LA SIERRA, BOLIVIA)

“Ecuador está comprometido con la integración regional, pero con una integración que funcione”, expresó textualmente el presidente ecuatoriano Lenin Moreno, al informar oficialmente que su país abandonaba definitivamente la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). A todo esto, los mandatarios de Argentina, Ecuador, Paraguay, Brasil y Colombia, asistirán a una reunión cumbre que tendrá lugar en Santiago de Chile en los próximos días y ha sido convocada por el jefe de estado de ese país, Sebastián Piñera. Lo más probable es que también asista Moreno. La idea madre para el cónclave es gestar un nuevo organismo en reemplazo de la ya agonizante Unasur, ente cuya muerte institucional es cuestión de días, pese a que el gobierno boliviano insiste en la necesidad de que “subsista” y pide la búsqueda de “consensos” para que el organismo no desaparezca. El único consenso parece ser el entierro definitivo de esta fallida organización. Es más, ya se habla de la posibilidad de tener un nuevo cuerpo integrativo llamado Prosur. Habrá que esperar la conclusión del evento de Chile para emitir juicios al respecto.

Un tremendo edificio construido en Ecuador para albergar la sede de Unasur será destinado a otros fines. Al respecto, cabe preguntarse —aquí en nuestro país— qué hará la administración de Evo Morales con el conjunto de lujosas instalaciones —también para Unasur— construidas en Cochabamba y en las que se gastaron casi 60 millones de dólares del erario público.

La Unasur abarcó a doce países sudamericanos pero a partir de 2019 la mayoría se ha retirado. El Tratado Constitutivo de Unasur se firmó el 23 de mayo de 2008 en Brasilia. El exceso de politización fue el golpe de gracia de este organismo; por nacer bajo premisas ideológicas no tenía buen destino ni mucho futuro. Es un hecho que la integración funciona cuando los intereses son comunes y a la par de establecer mecanismos de unión se generan en paralelo aspectos económicos y comerciales de común beneficio. Organizaciones demasiado sesgadas en lo ideológico terminan como Unasur: en una lenta agonía hasta morir definitivamente. El Gobierno de Bolivia ya no debería insistir más ni pedir consensos inexistentes. Tendrá que asimilar la realidad y ver cómo y de qué manera se acopla a los nuevos ímpetus integracionistas o decide quedarse aislado, lo cual no es conveniente para el interés nacional. Es de esperar que, en la actual coyuntura, la mirada del Gobierno nacional sea estratégica y que no esté enfocada únicamente en quedarse en el poder a como dé lugar.

Tomado de la web de El Deber https://www.eldeber.com.bo/opinion/Inminente-funeral-de-Unasur-20190317-9496.html

Geopolítica y Alimentos. Incidencia de la competencia internacional por los recursos naturales en la seguridad alimentaria

Juan José Borrell*

Introducción al libro de Juan José Borrell, 2019, Berlin: OmniScriptum publ. (EAE en castellano) 

Link: https://www.morebooks.de/store/gb/book/geopol%C3%ADtica-y-alimentos/isbn/978-3-659-08987-9

El tema de Geopolítica y Alimentos es la incidencia de la competencia internacional por los recursos naturales en la seguridad alimentaria. El libro tiene como objetivo central analizar desde una perspectiva geopolítica los factores mundiales o tendencias que inciden en el sistema agroalimentario internacional, en particular las dinámicas de apropiación, acaparamiento y control de recursos naturales que incluyen al suministro alimentario, y de este modo comprender las condicionantes de la seguridad alimentaria tanto en un plano mundial como local.   

El concepto de seguridad alimentaria, formulado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO-ONU), refiere a que ésta existe cuando todas las personas tienen acceso físico y/o económico permanente a suficientes alimentos nutritivos e inocuos para cubrir sus necesidades alimenticias según sus preferencias culturales para una vida sana y activa. Actualmente se estima que a nivel mundial existen aproximadamente 821 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria o hambre crónica —una de cada nueve personas en el planeta—, de las cuales cerca de 40 millones se encuentran en la región América Latina y Caribe (FAO, 2018). De acuerdo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos por ONU y consignados por los países miembros del organismo, se espera solucionar el desafío mayor de la subalimentación y el hambre en el mundo hacia el año 2030.

Según la FAO, la seguridad alimentaria en sus cuatro dimensiones constitutivas —disponibilidad, estabilidad, acceso y utilización— debería ser garantizada para toda la población por las acciones que disponen los Estados respecto al suministro alimentario. Aunque en el proceso de diseño de políticas públicas y toma de decisión deben también contemplar la interacción del propio país respecto a la economía política internacional, en particular la manera en que los componentes del sistema alimentario doméstico se relacionan con el sistema agroalimentario internacional.

En este sentido, ciertos factores mundiales o tendencias geopolíticas pesadas inciden en la economía política de los países; en particular el trabajo considera el fenómeno de competencia por los recursos naturales. Lo que algunos especialistas han dado en denominar competencia por los recursos naturales refiere a un complejo conjunto de dinámicas a nivel mundial, particularmente acentuado desde principios de la década de 1990 hasta la actualidad, en las que una diversidad de actores estatales y corporativos pugnan por acceder, acaparar, apropiarse y controlar fuentes, yacimientos, circuitos de extracción, comercialización, transformación y/o consumo de recursos naturales. En lo que respecta a los alimentos, los recursos naturales que son objeto de dicha competencia incluyen directamente ítems agrícolas particulares como trigo, maíz, arroz y soja entre otros, pero más aún recursos básicos necesarios para su producción, como tierra fértil, agua y biodiversidad, así como también recursos que parecieran no tener relación directa como los hidrocarburos pero que son vitales para el circuito agroindustrial. Diversos procesos como la carrera por el petróleo son más conocidos, sin embargo otras dinámicas recientes menos conocidas —por ejemplo el acaparamiento de tierras (land grabbing) y la apropiación de recursos genéticos— presentan desafíos cruciales que deberían ser investigados y ponderados en el diseño y aplicación de políticas que tienen como objetivo garantizar el acceso y la disponibilidad de un suministro alimentario.

El tema de investigación de Geopolítica y Alimentos adquirió relevancia internacional en el contexto de marcado aumento del precio de los alimentos en los años 2007-2008. Desde entonces quienes se dedicaron a investigar y divulgar dicha cuestión —agencias gubernamentales para el desarrollo, organismos internacionales y especialistas universitarios de países centrales entre otros— dispusieron información cuantitativa de medios y recursos involucrados, sin embargo el área temática quedó vacante en lo que respecta a comprender la dinámica de competencia internacional en sí. Es decir, no sólo considerar en una visión de conjunto por ejemplo la incidencia de la matriz hidrocarburífera en la relación costo-ganancia del sistema agroproductivo o las mejoras técnicas agronómicas para obtener mayores rindes, sino que la lógica geoestratégica de competencia por los recursos naturales, la cual se relaciona directamente con la noción de competencia posicional internacional del campo disciplinar de la geopolítica y la política internacional. En paralelo, otra significativa vacancia que presentaba esta temática era la manera que incidía la competencia por los recursos naturales en la seguridad alimentaria, cuestión que se aborda en la investigación como objetivo principal. En otras palabras, el modo que por un lado a nivel sistémico dicha tendencia geopolítica pesada incide en el circuito de suministro alimentario mundial, y por otro la manera que condiciona el suministro alimentario de un país periférico, vital para la seguridad alimentaria de la población local.

Por lo cual, el período marco que aborda el texto comprende dos décadas, iniciando en el año 1996 con el cambio clave que implica para el sistema agroalimentario internacional la introducción y expansión del modelo de cultivos con semillas genéticamente modificadas, y cerrando en el año 2016 con la significativa reconfiguración a nivel estructural que adquiere el sistema agroalimentario internacional a consecuencia de los procesos de las dos décadas previas —entre ellos la competencia internacional. Vale destacar que los procesos mundiales en materia agroalimentaria durante el período seleccionado, y durante el tiempo de elaboración del trabajo, han tenido un ritmo vertiginoso. Un lustro atrás el escenario era diferente, derivado de ello también los supuestos del conocimiento e interrogantes. Actualmente la configuración del sistema agroalimentario es distinta, y dada la velocidad de los procesos estructurales mundiales es altamente probable que en el corto plazo vuelva a reconfigurarse.

Metodológicamente, sin pretender caer en la rigidez de las taxonomías convencionales de las disciplinas ni en un encorsetamiento explicativo causa-efecto, como si las unidades de análisis del tema fuesen objetos cerrados mensurables y los procesos globales movimientos mecánicos cuantificables y predecibles, la investigación establece de manera aproximada algunas variables generales de análisis: en primer lugar parte del supuesto que la configuración geopolítica mundial está integrada por un amplio conjunto de actores estatales y corporativos principalmente que están en pugna permanente en pos de mejorar su posición en el sistema mundial y su quantum de poder, por lo que los posicionamientos son diferenciados y conforman un sociograma asimétrico y jerárquico de actores. En este sentido, esa dimensión mundial que es dinámica y competitiva, protagonizada por los actores con mayores capitales de poder económico y militar —denominados comúnmente potencias de primer y segundo orden— tiene un carácter independiente. Es decir, inevitablemente desde un nivel sistémico puede influir en procesos a nivel subsistémico, aunque no necesariamente los determine. De aquí que el fenómeno singular que adquiere cierta condición de causalidad en el esquema explicativo de la investigación es la dinámica de competencia internacional por los recursos naturales, proceso tributario de la dinámica mayor antes mencionada de competencia posicional sistémica.

Por su parte, la dinámica de competencia internacional por los recursos naturales que incluye a los alimentos, incide en la seguridad alimentaria a través de los componentes que conforman el sistema de suministro agroalimentario. Como la seguridad alimentaria está en estrecha relación con el suministro de alimentos, la configuración que tiene dicho circuito, más allá de poseer características propias, es afectada por la dinámica de competencia internacional. En este sentido, la investigación establece que la configuración particular del sistema agroalimentario internacional, está influida por la competencia internacional por los recursos naturales y a su vez incide en las condiciones de la seguridad alimentaria. Es decir, articula ambas instancias, es influida y a la vez influye. Esta situación de estar en medio de la interrelación explicativa, le confiere el carácter de fenómeno interviniente. En particular —y este es un aporte original del libro— por su configuración desde el contexto de la segunda post-guerra mundial y durante el período de la Guerra Fría, podemos afirmar que constituye lo que denomino un poder estructural agroalimentario. Dicha matriz estructural específica, coincide de manera tributaria con la conformación de un poder de tipo estructural a nivel sistémico que durante el período mencionado tuvo su epicentro en los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU).

Finalmente, luego de caracterizar las tendencias geopolíticas pesadas y la consecuente reconfiguración del poder estructural agroalimentario durante el período 1996-2016 —efecto de la dinámica de competencia internacional por los recursos— se pondera por un lado su incidencia negativa en las dimensiones de la seguridad alimentaria, y por otro la relación funcional que establece con sistemas agroalimentarios de países en desarrollo y/o menos desarrollados, tomándose Argentina como caso de referencia de periferización subordinada.

Los dos principales interrogantes a elucidar entonces son: primero, ¿cómo incide la competencia internacional por los recursos naturales durante el período 1996-2016 en la configuración del poder estructural agroalimentario heredado de la Guerra Fría? ¿Genera una difusión mundial del poder entre distintos actores o un fortalecimiento de la matriz estructural de poder con epicentro en EEUU? En segundo plano, derivado de lo anterior, ¿a partir de qué factores el sistema agroalimentario argentino establece una relación de subordinación al poder estructural agroalimentario de manera tal que es funcional a su fortalecimiento y a la vulneración de las dimensiones de la seguridad alimentaria nacional?

Cada pregunta problema tiene como objetivo específico, en primer lugar, identificar los componentes del poder estructural agroalimentario e interpretar su significancia geopolítica mundial. Luego, analizar la incidencia de la competencia internacional por los recursos naturales en la configuración del poder estructural agroalimentario, a partir de identificar ciertas dinámicas mundiales de apropiación, acaparamiento y control de recursos naturales durante el período seleccionado. Por otro lado atendiendo al interrogante sobre el caso argentino, identificar los componentes de su sistema agroalimentario que implican una relación subordinada y funcional respecto al poder estructural agroalimentario internacional.

De aquí que la proposición central de Geopolítica y Alimentos plantea que en el marco de la competencia internacional por los recursos naturales durante el período 1996-2016, Argentina a partir de su sistema agroalimentario establece una relación subordinada respecto al poder estructural agroalimentario internacional, vulnerando las dimensiones de la seguridad alimentaria nacional.

Para su desarrollo el cuerpo del libro se divide en cinco capítulos. Cada uno aborda las variables centrales de la investigación, a excepción del primero que establece los conceptos, perspectivas teóricas e interrogantes que contribuyen al análisis.

El primer capítulo entonces realiza un desarrollo de las distintas perspectivas teóricas y nociones —aunque cada sección ameritaría al menos un volumen para su debido tratamiento— y presenta el enfoque epistemológico interdisciplinario de la investigación, a partir de comprender que los supuestos subyacentes de las ciencias sociales convencionales no son suficientes para abordar la temática en su complejidad. En este sentido, se toman conceptos y perspectivas de subcampos como la geopolítica, la política internacional y la economía política que permiten una aproximación realista y crítica al conocimiento desde un enfoque analítico cualitativo.

El segundo capítulo desarrolla la conformación y evolución del poder estructural agroalimentario durante el período de la Guerra Fría como una manifestación de la situación excepcional que goza los EEUU finalizada la gran contienda bélica en 1945. El concepto se desarrolla a partir del aporte conceptual de la economista y politóloga inglesa Susan Strange, focalizando en las estructuras particulares que contribuyeron a su formación respecto al sistema agroalimentario mundial. Se priorizan cuatro facetas: la seguridad geoestratégica, el orden económico-político internacional y su incidencia en la comercialización granaria, el cambio tecnológico y ampliación al agro de la matriz industrial hidrocarburífera, y la política denominada desarrollo internacional en el marco de la doctrina de la Contención.

El tercer capítulo aborda la dinámica general de competencia internacional finalizada la Guerra Fría en el contexto de expansión económica mundial de la década de 1990; así como también el modo que esto incide en la elaboración de las agendas de seguridad estratégica y la percepción de amenazas de las potencias centrales atlánticas, haciendo especial hincapié en la ponderación de tendencias geopolíticas pesadas que comprenden de manera general al suministro alimentario como el crecimiento de la población mundial y la securitización de lo ambiental.  

El siguiente capítulo, derivado del anterior, aborda los procesos globales de apropiación, acaparamiento y control de recursos naturales en el período seleccionado. En particular, se destacan las acciones y dinámicas que involucran indirectamente al suministro alimentario —hidrocarburos, tierra fértil, agua potable y biodiversidad— y que también incluyen la problemática de los recursos naturales en las agendas de seguridad de las potencias atlánticas, tomando distancia analítica de los documentos y bibliografía que emiten tales planteos, a los efectos de elaborar una perspectiva propia.   

Finalmente el quinto capítulo, trata por un lado la reconfiguración del poder estructural agroalimentario durante el período 1996-2016 y por otro lado de manera relacionada el caso argentino. Esto implica una doble perspectiva geopolítica: una dimensión de tipo simétrico que corresponde a la dinámica horizontal de competencia entre potencias económicas de Europa, EEUU, Japón y recientemente China; y desde una dimensión de tipo asimétrico corresponde a la dinámica vertical entre las potencias centrales mencionadas y países en la periferia mundial, en particular Argentina.

Por el análisis de carácter geopolítico del libro, cabe aclarar que si bien en algunas secciones se emplean datos estadísticos y diagramas de flujo, es sólo a título ilustrativo, como mero recurso didáctico con el objeto de facilitar la comprensión significativa de algún fenómeno o proceso más general. De ninguna manera el enfoque de la investigación es nomotético ni cuantitativista. Lo que es aún más, pretender hacer un estudio cuantitativo en esta temática sería una gran ingenuidad. Por tomar dos grandes ejemplos que demuestran de manera realista que no es factible un abordaje desde dicha metodología: primero, el número de personas que padecen subalimentación crónica. La misma FAO ha variado en su reporte oficial del estado de la inseguridad alimentaria mundial la cifra total de un año a otro (2011-2012) en más de 250 millones de personas, reconociendo que su método de medición no es exacto, tiene un amplio margen de error, y está sujeto en algunos países menos desarrollados a que entes nacionales procuren datos censales; cuando en diversos casos tales instituciones no existen, menos los censos, a veces tampoco la voluntad política de reconocer el estado nutricional de la población doméstica, o lo que es todavía más: tampoco existe un Estado en todo el territorio que figura en un mapa por fuera de una ciudad capital. En algunas subregiones del África subsahariana, áreas grises sin presencia estatal o en situación de conflicto armado, las estadísticas se grafican por aproximación estimativa desde una oficina técnica en la sede del organismo en Roma sin medición en terreno de indicadores nutricionales y de salud de las personas referidas como “los hambrientos”. ¿Cómo resuelve entonces el gobierno de un país débil los indicadores (inexistentes) de emaciación y retraso del crecimiento infantil o anemia en mujeres lactantes, careciendo de capacidades para la proyección estatal a su entero territorio?

El segundo ejemplo de imposibilidad de estudio cuantitativo riguroso, más allá de lo superficial de los discursos corporativos o las cifras del comercio granario mundial que son de relativo fácil acceso, es que no existe información pública fehaciente sobre la relación autoridad-mercado. La naturaleza privada del sistema agroalimentario donde grandes corporaciones transnacionales articulan oligopólicamente el entero circuito, vuelve muy difícil conocer el grado de influencia del conglomerado del agribusiness internacional sobre la política nacional, el origen de una decisión político-económica en el inmenso mar del sistema agroalimentario mundial, o bien el real alcance político de un ministro de un país periférico, cuando —a modo de analogía— una corporación del conglomerado alimentario como Coca-Cola tiene mayores ganancias anuales que el PBI de un país latinoamericano rico en recursos como Bolivia.

De igual manera, la configuración del poder estructural agroalimentario presenta la dificultad de ahondar en la descripción de sus componentes a los efectos de lograr un esquema detallado de, en palabras de Strange, «el quién-obtiene-qué en el sistema como un todo». Por lo que de la investigación surgen algunos interrogantes que es preciso entender que no tienen respuesta, otros no son operacionalizables, o bien la información no es accesible y la respuesta se formula por inferencias o aproximación comprensiva; por ejemplo: no es posible acceder públicamente a información fidedigna sobre qué volúmenes de cereales acopian y comercializan a nivel mundial grandes traders como Cargill, Bunge o Dreyfus, y cómo incide dicho oligopolio en la formación del precio internacional de las commodities. Tampoco saber quiénes son los propietarios del capital de las compañías navieras en la era de las finanzas transnacionales y qué volúmenes reales de cereales trasportan. A todas luces la acción de los grandes actores del comercio cerealero mundial no coincide con los principios enarbolados de estabilidad, predictibilidad y libre oferta-demanda, ya que la clave del circuito es el control oligopólico y gestión de la volatilidad del precio internacional.

La realidad indica sin lugar a dudas el principio que el conocimiento es poder y que una de las condiciones puras del poder es el control de la información que debe circular. De todos modos, ello no es impedimento para la realización de una investigación desde otro enfoque epistemológico-metodológico. En rigor de verdad, dada la importancia del sistema agroalimentario en su dimensión internacional y doméstica el cual involucra los intereses geoestratégicos de las potencias centrales del planeta, pretender comprenderlo desde el cuantitativismo econométrico o la técnica aplicada de las ciencias biológicas, resultaría funcional a dejar fuera del análisis las condicionantes políticas y los juegos de poder. Por lo que el análisis general propuesto del libro es de carácter geopolítico, realista y elaborado desde la perspectiva de un país periférico. Quiere decir esto que procura ser objetivo respecto a distintos sectores e instituciones, pero además indagador incluso de los supuestos “evidentes” y las preguntas sin respuesta.

En los últimos años ha proliferado cierta bibliografía académica e institucional que aborda aspectos y relaciones del sistema agroalimentario a nivel internacional y en casos locales. Sin embargo, al principio del período seleccionado cuando comenzaron a aplicarse los cultivos con organismos genéticamente modificados (OGM), por fuera del ámbito supuestamente neutral de la técnica y del optimismo rentístico del sector agropecuario, la bibliografía académica internacional con mirada crítica del impacto de los transgénicos era escueta o bien inexistente; algunos estudios provenían de asociaciones civiles ambientalistas. A casi una década de iniciado el proceso, comenzaron a aparecer algunos estudios internacionales pero con perspectivas “desde el Norte”. Existía por lo tanto un vacío disciplinar que no lo ocuparon los estudios que investigaron los efectos ambientales del uso de la dupla transgénicos-agroquímicos, ni los trabajos de sociología rural sobre la implementación en gran escala de la siembra directa, así como tampoco los valiosos pero puntuales estudios que en su momento denunciaron el sistema internacional de patentes sobre la propiedad intelectual en materia biotecnológica. En este sentido, un aporte de Geopolítica y Alimentos no ponderado antes por otros autores, consiste en analizar de manera integral con una perspectiva geoestratégica la matriz agroproductiva actual en tanto herencia singular del período de la Guerra Fría. Por sus componentes, la matriz agroproductiva puede ser entendida como el dispositivo particular que a nivel sistémico contribuye por un lado a dinamizar la competencia internacional por los recursos naturales, y por otro a reforzar el poder estructural agroalimentario.

Al respecto, tampoco existe casi bibliografía en el subcampo de la seguridad internacional que en el conjunto de elementos que son objeto de la competencia por los recursos naturales incluya a la biodiversidad genética, exceptuando los estudios en materia de bioterrorismo que tratan el riesgo que presenta el empleo de OGM como arma bionanotecnológica. De los recursos naturales objeto de la competencia (hidrocarburos, tierra fértil y agua potable), pocos analistas académicos han incluido a los alimentos, y en particular los recursos genéticos vitales para la producción agroalimentaria. De aquí que la investigación parte del presupuesto que el sistema agroalimentario está incluido en la competencia internacional por los recursos naturales, y que particularmente la biotecnología es un instrumento potenciador de dicha dinámica.

Lo anterior no implica que en ámbitos no académicos se haya omitido abordar la cuestión del suministro de alimentos como objeto de competencia internacional y su contribución a la seguridad mundial. Por el contrario, el tema adquiere prioridad en las agendas de seguridad de potencias atlánticas a partir del fenómeno de aumento del precio internacional de las commodities agrícolas de 2007-2008. Reportes de influyentes agencias gubernamentales y think-tanks norteamericanos y británicos incluyen desde entonces al suministro alimentario como asunto central en la percepción de amenazas para la seguridad. Al mismo tiempo organismos multilaterales especializados abordaron en estudios económicos las causas internacionales y riesgos de la tendencia al alza del precio de las materias primas alimenticias. En los últimos años, casi fuera ya del período investigado, por la dimensión del circuito internacional y los factores geopolíticos intervinientes en la elaboración de prospectivas a mediano y largo plazo, se acentuó la tendencia de comprender al suministro alimentario como un asunto de seguridad internacional.

En definitiva, las fuerzas de fondo que dinamizan y dan rumbo al entero circuito agroalimentario mundial, escapan al saber técnico aplicado y fragmentado convencional de ámbitos universitarios y empresariales. Es labor de la geopolítica procurar realizar el esfuerzo de comprensión de la compleja madeja que imbrica el sistema agroalimentario internacional con la seguridad alimentaria. Esa es la tarea que Geopolítica y Alimentos invita a recorrer.

Juan José Borrell*

Profesor Titular de Geopolítica en nivel posgrado, Universidad de la Defensa Nacional (ESG, UNDEF), Buenos Aires. Profesor Adjunto e Investigador, Universidad Nacional de Rosario (UNR). Miembro de la Delegación Argentina ante la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Roma, 2011 a 2018

Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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