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La adaptación de la actividad de inteligencia a los nuevos tiempos

Marcelo Javier de los Reyes*

Introducción

Los años de la Guerra Fría, 1947-1991 —si es que se asume que tuvo fin  en  ese último año, cuestión que puede ponerse en duda—, significaron un tránsito de lo que puede llamarse “una desconocida seguridad” a un mundo plagado de incertidumbres. Durante esos años en que se temía que ocurriese una guerra nuclear, vistos desde hoy, muestran que el mundo era más seguro y previsible pues el sistema internacional bipolar permitía la existencia de un equilibrio regulado por la disuasión.

Desde 1991 la emergencia de nuevos actores capaces de gravitar en el escenario internacional, como por ejemplo las organizaciones del crimen organizado —entre las que deben incluirse las mafias italianas como la ’Ndrangheta de Calabría, la Camorra de Nápoles, los cárteles de la droga de Colombia y México, algunas organizaciones que estaban bajo el control de los servicios de inteligencia de los países del bloque soviético, etc.— que han extendido su campo de acción a escala global, ONGs o fundaciones, grupos terroristas, poderosas empresas multinacionales y corporaciones (como las dedicadas a la industria de la defensa), han debilitado el poder de los actores centrales del sistema internacional: los Estados. Por tal motivo, se ha hecho imprescindible la introducción de un cambio en las actividades y objetivos de las agencias de inteligencia.

Nuevas orientaciones de las agencias de inteligencia

A comienzos de la década de los noventa, Alvin y Heidi Toffler decían que “de todas las instituciones de ‘seguridad nacional’ ninguna tiene una necesidad más honda de reestructuración y reconsideración que las dedicadas a la información exterior” [1]. Claro que este argumento es coherente con su concepción de la guerra de la “tercera ola”, basada en la tecnología, por lo que las agencias de inteligencia debían adaptarse a la sociedad de la información [2]. 

En su libro Las guerras del futuro, estos autores señalaban que en esa época las agencias de los Estados Unidos insumían anualmente US$ 30.000 millones pero que eran organizaciones de la segunda ola y, aún más, la KGB y la GRU soviéticas [3]. Sin embargo, debe tenerse presente que la incorporación de la TECHINT (recolección de información por medios tecnológicos) no tiene ningún sentido si no está acompañada por una buena HUMINT (inteligencia humana), dado que los medios tecnológicos sólo pueden limitarse a la reunión de la información pero no a su análisis, actividad reservada sólo a la inteligencia humana. No obstante, los autores afirman que los agentes de inteligencia son iguales a los de la primera ola pero “armados con las tecnologías más complejas de la tercera”[4]. De alguna manera coincide con lo expresado por el Doctor Diego Navarro Bonilla:

El avance tecnológico ha determinado una ineludible evolución de las capacidades, en las herramientas o en los instrumentos de la inteligencia aunque no ha modificado sustancialmente su esencia ni sus fundamentos teóricos [5]. 

Del mismo modo, Alvin y Heidi Toffler señalaban que para los ejércitos de la tercera ola dominar el terreno del conocimiento sería tan crucial como en su momento fue dominar la geografía y la topografía del campo de batalla [6]. Ya en esos años, expresaron que la noción misma de “seguridad nacional” debía incluir aspectos económicos, diplomáticos e incluso ecológicos, además —obviamente— de los militares que constituían su principal objeto de análisis.

Un importante cambio de actitud de las agencias de inteligencia lo constituyó la “ruptura con el secretismo” que las caracterizó durante la Guerra Fría, lo que fue el resultado de un proceso de revisión de los asuntos de inteligencia. Desde este enfoque puede reconocerse una mayor información y participación de la sociedad en los temas de inteligencia —a través, por ejemplo, de la actividad parlamentaria— y una mayor divulgación de los temas referidos al mundo de la inteligencia mediante la publicación sobre estos temas en revistas especializadas —algunas publicadas incluso por los propios organismos—, el estudio de estos temas en el ámbito universitario como en el caso de la Universidad Nacional de la Plata de Argentina, las Universidades Juan Carlos I y Carlos III de España o la adaptación de la metodología de inteligencia aplicada a la empresa y utilizada en universidades o institutos dedicados precisamente a estudios empresariales o económicos.

Por otro lado debe reconocerse una apertura en el manejo de las fuentes por parte de las agencias en la actualidad ya que utilizan un creciente número de fuentes abiertas e incluso, dentro de éstas, de trabajos de índole académica.

Esa apertura, sumada a la globalización de las comunicaciones y de la economía así como la flexibilidad de las fronteras, ha dado lugar a una creciente interdependencia entre los diversos actores estatales y no estatales a escala global. Asimismo, las agencias de inteligencia deben contribuir para que las respectivas sociedades las acepten y las asuman como parte del sistema democrático, para el cual trabajan colaborando con la seguridad de cada uno de los miembros de la comunidad y velando para que el Estado pueda concretar sus intereses nacionales. En muchos casos se trata de una tarea difícil mediante la cual deben granjearse la confianza de los ciudadanos, en el sentido de que operan en un marco de absoluto respeto por la ley y por las instituciones. En función de ello, desde hace varios años, en España los funcionarios y los académicos dedicados a estos temas se encuentran abocados a lo que se denomina “cultura de inteligencia”, para lo cual han procedido a la realización de congresos y publicaciones [7].

Un claro ejemplo de esa política es un vídeo de dibujos animados realizado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Universidad de Cádiz en el marco del “Proyecto para el desarrollo de la cultura de Inteligencia”. En este video se explica la utilidad que tiene la Inteligencia para la sociedad y las actividades que se realizan en el ámbito del CNI [8]. Sin embargo debe considerarse que la reserva, la confidencialidad, el secreto y la discreción aún perduran—y deben perdurar— en el terreno de la inteligencia debido a que de ese modo se alcanza el éxito de sus objetivos y se resguarda la vida de las personas y la seguridad de los recursos a emplear. De la misma manera, los logros de las agencias de inteligencia tampoco tienen por qué ser públicos y en ese sentido se realizan muchas tareas sin que la sociedad tome conocimiento.

En la actualidad ciertas actividades de las agencias de inteligencia no difieren en muchos aspectos de aquellas que se pueden desarrollar en el ámbito de las empresas o de las consultoras.

Como se ha expresado, las agencias de inteligencia se hallan condicionadas por ese contexto internacional por lo que han debido adaptarse a las nuevas necesidades de inteligencia y han debido “reinventarse” en ese paso de un mundo peligroso pero estable, en el que se conocían las amenazas y los enemigos, a este otro en el que predominan la inestabilidad, la emergencia de otro tipo de amenazas y la multiplicación de los actores.

En líneas generales, todas las agencias tanto en los países desarrollados —por ejemplo España— como en los periféricos —Argentina, Brasil, Chile— han necesitado introducir cambios y una nueva legislación que garantice la transparencia de sus actividades en el marco de la democracia y del respeto de los derechos humanos dejando de lado, en numerosos casos, aquellas actividades más vinculadas a una contrainteligencia orientada a los opositores dentro de los propios Estados.

Desde este enfoque, lo que se percibe es un cambio cultural hacia dentro de la organización pero que, a su vez, trasciende hacia la sociedad. Es un cambio influido por nuevas realidades políticas, tecnológicas y sociales que contribuyeron también a una mayor profesionalización de la actividad de las agencias de inteligencia.

La inteligencia hoy —también a diferencia de lo que ocurría en la Guerra Fría—, no pone la mira específicamente en las cuestiones militares sino que, en un número mayor de casos, se enfrenta a actores no estatales a organizaciones del crimen organizado o a grupos terroristas, conforme a la demanda de la agenda internacional, lo que en definitiva implica enfrentar a actores que no tienen una estructura organizativa como la que posee un actor estatal. Ello significa un reto diferente al que puede ofrecer un Estado.

Tapa del semanario Der Spiegel en la que fue publicado el artículo de Hans Magnus Enzensberger, titulado “Ausblicke auf den Bürgerkrieg” (1993)

Entre estos temas parecería que en la actualidad se estaría dando un conflicto del que ya nos había advertido el escritor alemán nacido en Baviera en 1929, Hans Magnus Enzensberger: la guerra civil molecular, en su artículo titulado Ausblicke auf den Bürgerkrieg (“Vistas de la guerra civil”) que fue publicado por el semanario alemán Der Spiegel en 1993 [9].

Enzensberger escribió:

La Guerra Fría ha sido reemplazada por un Nuevo Desorden Mundial bajo el signo de la Guerra Civil. Hacia finales del siglo XX se convirtió en la forma dominante de conflicto armado. Actualmente hay entre 30 y 40 guerras civiles abiertas en todo el mundo, y hay indicios de que su número no disminuirá en el futuro, sino que aumentará [10].

El autor advierte cómo la verdadera guerra civil termina por eliminar “la cáscara ideológica”, se despoja de sus pretextos y deriva en una guerra de todos contra todos, una guerra civil que hace tiempo ha emigrado a las metrópolis y en la que sus metástasis forman parte de la vida cotidiana de las grandes ciudades, no sólo en ciudades de países pobres sino también en ciudades como París, Berlín, Detroit, Birmingham, Milán y Hamburgo. Enzensberger agrega:

Lo dirigen no sólo los terroristas y las agencias de inteligencia, los mafiosos y los skinheads, los narcotraficantes y los escuadrones de la muerte, los neonazis y los sheriff negros, sino también los ciudadanos discretos que se convierten de la noche en gamberros, pirómanos, pistoleros y asesinos en serie. Al igual que en las guerras africanas, estos mutantes son cada vez más jóvenes [11].

Según el autor, este tipo de guerras siempre son iniciadas por una minoría que hace imposible una convivencia civilizada, por lo que esas guerras civiles no se han apoderado de las masas sino que son “moleculares”. Estas guerras sólo se inspiran en el odio, no tienen ideología, y los perpetradores de hoy no necesitan rituales, desfiles, uniformes, programas, promesas y juramentos de lealtad como en el período de entreguerras que fue analizado por Hannah Arendt. Incluso, dice Enzensberger, pueden prescindir de un guía, y “cualquier vagón del metro puede convertirse en una Bosnia en miniatura” [12].

Atentado al metro de San Petersburgo (2017)

Un mundo globalizado económicamente llevó a que también las agencias de inteligencia se ocupen más por los asuntos económicos preparando informes para el decisor, previendo crisis u otros escenarios que puedan suscitarse a partir de potenciales desequilibrios de la economía internacional y que puedan afectar a la economía nacional.

Esta interrelación tan fuerte que existe entre los diversos países en términos económicos precisa de cierta observación por parte de los servicios de inteligencia, más aún luego de la denominada “crisis hipotecaria” que estalló en Estados Unidos en 2008 o de la crisis alimentaria que puede derivar en una grave situación para la población mundial pero que, sin duda, afectará más fuertemente a determinados países pobres o dependientes de la importación de alimentos.

Las agencias han tomado como parte de sus temas de análisis las cuestiones macroeconómicas, las transferencias de dinero —en función de detectar financiamiento del terrorismo o lavado de dinero—, las inversiones y los sectores estratégicos. En función de ese creciente interés por los temas económicos, existen algunos servicios, como por ejemplo el CNI español, que se han orientado hacia la Inteligencia Económica y hacia la Inteligencia Competitiva, mediante la cual procuran beneficiar a sus empresas nacionales, evaluar riesgos, analizar tendencias, etc.

A modo de conclusión

Como puede apreciarse, la complejidad del escenario internacional tras lo que se consideró el fin de la Guerra Fría, la proliferación de actores no estatales y la emergencia de amenazas que afectan el normal desarrollo de los Estados, ha llevado a que las agencias de inteligencia a escala mundial redefinieran sus objetivos y ampliaran sus campos de análisis. Por otro lado, también procedieron a un mayor intercambio de información y a una colaboración más estrecha en función de enfrentar amenazas como el terrorismo, el anarquismo y el narcotráfico.

Finalmente, puede afirmarse que las amenazas y riesgos presentes en nuestro mundo actual someten permanentemente a los gobiernos a diversos desafíos que sólo pueden ser enfrentados si las agencias de inteligencia se mueven un paso adelante de aquellos actores que intentan aprovecharse de las vulnerabilidades que puedan ofrecer los Estados.

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* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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Referencias:

[1] Alvin y Heidi Toffler. Las guerras del futuro. La supervivencia en el alba del siglo XXI. Barcelona: Plaza & Janés, 1994, p. 218.
[2] Ibíd., p. 218. 
[3] Ibíd., p. 219-220.
[4] Ibíd., p. 224.
[5] Diego Navaro Bonilla. Derrotado pero no sorprendido. Reflexiones sobre la información secreta en tiempo de guerra. Madrid: Plaza y Valdés Editores, 2007, p. 23.
[6] Alvin y Heidi Toffler. Op. cit., p. 223.
[7] Fernando Velasco; Rubén Arcos (eds.). Cultura de Inteligencia. Un elemento para la reflexión y la colaboración internacional. Madrid: Plaza y Valdés España, 2012, 372 p. 
[8] Antonio Díaz (director); Cristina del Real; Diego Maldonado. “¿Sabes qué es el CNI y para qué sirve? (8-11)”. CNI y la Universidad de Cádiz, “Proyecto para el desarrollo de la cultura de Inteligencia”, <https://www.youtube.com/watch?v=LqFP47tWWbc>.
[9] Hans Magnus Enzensberger. “Ausblicke auf den Bürgerkrieg”. Der Spiegel, 25/06/1993.02/05/2019
[10] Ídem.
[11] Ídem.
[12] Ídem.

PENSAMIENTO CRÍTICO Y ANÁLISIS ESTRUCTURADO

F. Javier Blasco Robledo*

Hoy en día la información que nos llega es mucha y por muy diferentes canales; nos enfrentamos a lo que se viene denominado “infoxicación”. Para lograr un análisis adecuado somos incapaces de reaccionar ante ella mediante las herramientas normalmente aplicadas hasta ahora porque dicha información no solo es mucha, sino que en la mayoría de los casos está dirigida o adulterada para que de ella saquemos lo que el autor quiere que entendamos. Esta es la razón fundamental por la que precisamos ser muy críticos con todo lo que nos llega o queremos decir.

El pensamiento crítico es un rico concepto que ha venido desarrollándose durante más de 2.500 años aunque tomó su verdadero valor a mediados del siglo XX. Existen numerosas definiciones sobre el tema, pero esta engloba la mayoría de las diferentes acepciones: “juicio —sobre cualquier tema, contenido o problema— mediante el cual se mejora la calidad del propio pensamiento al emplear las estructuras inherentes del acto de pensar, pero sometiéndolas a un procedimiento predeterminado y al grado de cumplimiento de determinados estándares intelectuales”.

Consiste en un método mental, ordenado, que nos hace mejorar nuestras capacidades de discernir lo que otra persona trata de inculcarnos en cualquier contexto hablado o escrito para deducir nuestras conclusiones y así poder actuar en consecuencia.

Para llegar a ello, en toda información a analizar, debemos ser capaces de descomponer y encontrar los siguientes factores:

  • siempre genera o es fruto de un propósito
  • nos plantea preguntas
  • usa información
  • utiliza conceptos
  • hace deducciones (inferencias)
  • formula suposiciones
  • genera implicaciones
  • incorpora uno o varios puntos de vista

Cuando pensamos, escribimos o hablamos tenemos un propósito con un punto de vista o intención clara, basado en suposiciones que llevan a deducciones y consecuencias. Aprender a analizar por separado los referidos ocho factores que definen el pensamiento requiere cierta práctica. Cada uno de ellos tiene implicaciones en los demás y si alguno cambia, cambian sino todos, la mayoría de los restantes.

El análisis de lo que nos llega no será completo si no estudiamos y definimos las cualidades inherentes del elemento, noticia, información o del autor sujeto a nuestra consideración o evaluación; estas cualidades son:

  • claridad
  • exactitud/corrección
  • precisión
  • relevancia
  • profundidad
  • amplitud de miras y de conceptos
  • lógica
  • significancia
  • imparcialidad

El pensamiento crítico es una herramienta que además nos ayuda a vencer los principales errores en los que cualquier analista suele caer. Errores que se desprenden de: la tendencia humana a la simplificación, al anclaje en la primera impresión o idea recibida y a la tendencia a buscar sistemáticamente confirmaciones de nuestras primeras impresiones obviando nuevas pruebas o conclusiones que se aparten, aunque sea ligeramente de las anteriores. A lo que hay que añadir una serie de barreras derivadas de: determinadas limitaciones humanas básicas (coeficiente intelectual, agudeza de los sentidos etc.), del conocimiento y uso del lenguaje en el que nos llega la información, las influidas por defectos en la percepción lógica (problemas de concentración, cansancio, carga de trabajo, tiempo asignado a la tarea etc.) y las que se producen como resultado de problemas psicológicos o de adaptación.

El objetivo del pensamiento crítico es evitar los errores propios y las presiones o barreras laborales y sociales que llevan a la simplificación, la estandarización y al conformismo.

Con esta técnica y sus procedimientos derivados debemos ser capaces de analizar la información que nos llega para poder entender lo que realmente se nos quiere decir, cuál es el mensaje que encierra la noticia o el hecho y cómo se conectan e interrelacionan unas cosas con otras de tal manera que, mediante métodos simples, podamos deducir de forma crítica y completa lo que puede ocurrir o cual es la realidad del mensaje. Consiste, por tanto, en una forma de analizar lo que se nos presenta por diversos medios sin que nos dejemos influir por los habituales errores y barreras o lo nuestro normal proceder nos llevaría a pensar.

En definitiva, el objetivo del pensamiento crítico es evitar los errores propios y las presiones o barreras laborales y sociales que llevan a la simplificación, la estandarización y al conformismo. El pensador crítico busca entender cómo reconocer, mitigar o evitar dichas barreras y errores naturales o adquiridos y los engaños a los que cualquiera está sometido cotidianamente. Por eso, desconfía de las fuentes de información ya que, generalmente, suelen ser intencionadas o dirigidas o tienden a distorsionar la realidad. La premisa del pensamiento crítico es poner en tela de juicio todo lo que se lee o escucha, para acercarse o descubrir con mayor precisión los datos objetivos y/o el significado real de cualquier mensaje.

Una vez adquirido este espíritu crítico y en base a él, tras el análisis crítico de las informaciones, deducimos una serie de consecuencias, hipótesis o conclusiones. Estos elementos deben, a su vez, ser tratados o analizados de forma estructurada para llegar a la respuesta definitiva o a las diferentes alternativas al problema. Unas veces llegaremos a ello siguiendo un procedimiento matemático y otras será fruto de deducciones lógicas, pero siempre alcanzaremos una respuesta. Respuesta que, en muchas ocasiones, podrá estar muy alejada de aquella a la que mediante un razonamiento simple, que es el que normalmente empleamos en nuestras relaciones y aprendizajes, adoptaríamos sin dudarlo.

Para el desarrollo del análisis estructurado se usan herramientas como las técnicas del brain storming, el análisis y la síntesis, el proceso sistémico del pensamiento, el pensamiento convergente y divergente, el método de valoración por importancia de la noticia o información, la evaluación y calidad de la fuente de procedencia, el empleo de matrices de evaluación y de asociación y el análisis mediante la competición (confrontación y comparación) de hipótesis. Todos y cada uno de ellos tienen una metodología comprensible y que, en algunos casos, precisa de sencillos cálculos estadísticos. Una vez conocidos, dependerá de nuestras preferencias o de la situación, cuál de ellos elegir como apoyo en la decisión a adoptar.

Las aplicaciones del pensamiento crítico y del análisis estructurado son múltiples y variadas y proporcionan un importante valor añadido en cualquier proceso de aprendizaje (fundamental para la infancia) hasta el conocimiento, la investigación y el desarrollo de cualquier tipo de profesión dado que es muy importante para la toma de decisiones de alto nivel, en la formulación de los propios informes y en el análisis y valoración de la inteligencia (industrial y militar). De hecho, gran parte de las universidades anglosajonas de prestigio y los analistas de los mejores servicios de inteligencia del mundo se someten a este tipo de adiestramiento con la finalidad de que su personal sea capaz de discernir las verdaderas intenciones, valor y fiabilidad de las informaciones que les llegan, dado que el mundo que nos rodea puede someternos a muchas trabas, sobre todo desde el fuerte impulso de Internet, los ciberataques y el descontrol de las numerosas redes sociales.

*Coronel en la Reserva. Experto en Seguridad y Defensa. Diplomado en Pensamiento Crítico y Análisis Estructurado.

Pensamiento crítico y análisis estructurado, artículo publicado por ACEF, 29/09/2014

ARABIA SAUDÍ E ISRAEL. ACUERDOS DE INTELIGENCIA Y UN PLAN DE ATAQUE A IRÁN

Marcelo Javier de los Reyes*

Antes de que finalizara el año 2013 los jefes de las agencias de inteligencia de Arabia Saudí y de Israel mantuvieron una reunión para examinar la evolución de la región y considerar un potencial ataque en forma conjunta contra Irán.

El diario israelí The Jerusalem Post reveló que el 27 de noviembre de 2013 el jefe de la inteligencia saudí, el Príncipe Bandar bin Sultan mantuvo una reunión con su par israelí, el jefe del Mossad, Tamir Pardo, en Ginebra. El medio israelí habría tomado la información de Fars News Agency de Irán, agencia que habría tenido acceso a información clasificada saudí[1]. A su vez, según fuentes iraníes, el encuentro fue dado a conocer a través de la cuenta “Mujtahid” de la red Twitter por alguien que estaría “bien conectado a los círculos del servicio secreto saudí”[2].

Con anterioridad, el diario británico The Sunday Times, informó que la “agencia de inteligencia israelí Mossad se encontraba trabajando con funcionarios saudíes sobre los planes de contingencia para un posible ataque contra Irán si su programa nuclear no se frena de manera significativa en un acuerdo que podría ser firmado esta semana en Ginebra”. El artículo revelaba que esas negociaciones harían “poco para frenar su desarrollo de una ojiva nuclear” y que Riad había consentido que los aviones de Israel utilizaran su espacio aéreo ante una eventual ataque a Irán[3]. Por su parte, el gobierno saudí estarían dispuestos a cooperar facilitando aviones no tripulados, helicópteros de rescate y aviones cisterna para la operación.

Tanto el gobierno saudí como el israelí no aprobarían un acuerdo entre Irán y las potencias del Grupo 5+1 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania) respecto del programa nuclear iraní pero el propósito de ambos era llevar a cabo una acción militar en caso de que esas negociaciones no impidieran el avance iraní en esa materia.

De todos modos, tanto Israel como Arabia Saudí manifestaron su descontento por el acuerdo al que llegó Teherán con la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) acerca de la “hoja de ruta para la cooperación” mutua, porque la consideran insuficiente para detener el objetivo de Irán de hacerse con armas nucleares[4].

En enero de 2014 The Jerusalem Post se hizo eco de fuentes palestinas y en una escueta nota informó acerca de contactos entre funcionarios de defensa de ambos países. Según esas fuentes, en diciembre de 2013, el viceministro de Defensa saudí Amir Salman bin Sultan y dos oficiales militares de alto rango habían realizado una visita secreta a Israel, en donde se entrevistaron con altos funcionarios de defensa e, incluso, habrían mantenido una reunión con el primer ministro Benjamin Netanyahu[5].

Cabe agregar que desde hace tiempo Israel se ha aproximado a Azerbaiyán, república caucásica que mantiene tensas relaciones con Irán, y se ha asegurado que en caso de que lleve a cabo el ataque aéreo podrá contar con los aeródromos militares azeríes.

Asimismo, el presidente de Francia, François Hollande, aseguró que su país presionaría a Irán para llegar a un acuerdo que proporcione garantías de que su programa no tiene por finalidad desarrollar el arma nuclear. Algunas fuentes afirmaron que, en caso de llevarse a cabo un ataque, Francia proporcionaría bombarderos.

En la actualidad, ¿dónde están las armas nucleares en Medio Oriente?

Es sabido que Israel posee armas nucleares desde fines de la década del 60, en buena medida, con tecnología obtenida por su agencia de inteligencia durante los años de la Guerra Fría.

Por su parte, en 2009, el rey Abdalá le advirtió al enviado especial estadounidense Dennis Ross que si Irán lograba tener su arma nuclear, “conseguiremos armas nucleares”. Desde ese momento, las autoridades saudíes no ocultaron su objetivo y se lo han recordado en varias oportunidades al gobierno de Estados Unidos.

La realidad es que Arabia Saudí está desarrollando su programa nuclear con la asistencia de Pakistán. Riad ha invertido millones de dólares en proyectos de armas nucleares desarrollados por Pakistán y se estima que está más cerca de lo que está Irán de obtenerlas. Según fuentes calificadas de la OTAN, a principios de 2013 se tenía la certeza de que el gobierno de Islamabad estaba preparando una entrega de armas nucleares a Riad[6].

El ex jefe de la inteligencia militar israelí, Amos Yadlin, en el marco de una conferencia llevada a cabo en Suecia en noviembre de 2013[7], afirmó que si Irán se hacía con la bomba atómica, “los saudíes no esperarán un mes. Ellos ya pagaron por la bomba, irán a Pakistán y se llevarán lo que necesiten”.

El ministro de Defensa saudí, el primer ministro paquistaní y el científico nuclear Abdul Qadir Khan, en oportunidad de su encuentro en Pakistán en 1999. (Fuente: BBC)

Los saudíes ya contarían con un sitio de lanzamiento de misiles a unos 200 kilómetros de Riad. El proyecto saudí tiene su origen en la década de los ’80, cuando en 1988 los saudíes adquirieron de China —mediante una operación secreta— decenas de misiles balísticos C-992[8]. Del mismo modo, por esa época Arabia Saudí habría contribuido en el proyecto misilístico argentino Cóndor II, según revelan Eduardo Barcelona y Julio Villalonga en su libro Relaciones Carnales, pues ya a mediados de 1985 habría visitado la Argentina el jefe de compras de las fuerzas armadas de ese país para interiorizarse sobre el artefacto[9].Desde hace varios años, los saudíes están financiando al aparato industrial militar de Pakistán, lo que incluye su programa nuclear y desarrollo misilístico. Este hecho está confirmado con las visitas de los años 1999 y 2002 del entonces ministro de Defensa Príncipe Sultán bin Abdulaziz al Saud al centro de investigación nuclear paquistaní. En ese mismo sentido debe recordarse la reunión que mantuvieron, en 1999, el ministro de Defensa saudí, el primer ministro de Pakistán y el científico nuclear Abdul Qadir Khan —el “padre” del programa nuclear paquistaní—[10] [11].

Irán muestra una política flexible

El 14 de junio de 2013 Hassan Rohaní ganó las elecciones y asumió como presidente de Irán enviando señales de una política flexible, en comparación con la de su predecesor Mahmud Ahmadineyad. Su política realista facilitó un acercamiento hacia Occidente, tendió un puente hacia el gobierno de Estados Unidos y garantizó una transparencia de su programa nuclear.

Para mostrar una diferencia respecto de Ahmadineyad —a quien también la prensa occidental y la “propaganda” le tergiversaron algunas declaraciones—, el 2 de febrero de 2014 se difundió que el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Dyawad Sarif, había manifestado ante medios alemanes en cercanías de la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, que el holocausto fue “una cruel tragedia funesta, que no se debe repetir jamás”[12], expresiones que lo llevaron a tener que dar explicaciones ante el parlamento de su país[13]. Esto significa un gran viraje respecto a la política que se venía llevando a cabo desde Teherán. Otro dato en este sentido es que en septiembre de 2013 el presidente Rohaní y el ministro de Exteriores Sarif, en cambio, saludaron a través de la red social Twitter a “todos los judíos” con motivo de la festividad de Rosh Hashaná[14].

Del mismo modo, el canciller Sarif también se refirió al programa nuclear de su país en el marco de la Conferencia de Seguridad de Munich y manifestó su disposición a iniciar conversaciones para alcanzar nuevos consensos. Añadió que Irán desea “cerrar antiguos círculos viciosos” y generar confianza nuevamente ante la comunidad internacional[15].

Algunas reflexiones finales

Como puede apreciarse, han pasado varios años desde que Israel le proveyera armamentos a Irán cuando enfrentaba en una guerra sangrienta a Iraq (1980-1988) que, a su vez, recibía apoyo financiero y militar de los Estados árabes, entre ellos Arabia Saudí. Durente ese conflicto Israel le había asegurado a Irán que Argentina proveía al régimen de Saddam Hussein misiles Cóndor, información falsa destinada a desactivar el proyecto argentino, objetivo que finalmente se alcanzó[16]. Por ese entonces también la inteligencia estadounidense se vio involucrada en un sucio negocio que pasó a la historia como “Irangate”.

Desde entonces, las potencias occidentales han colaborado en la destrucción de Iraq, Irán, Afganistán y Siria y han dado vuelta su vista ante las situaciones que vivió El Líbano en su historia reciente.

Luego de esta apretada síntesis de la alteración del equilibrio de poder en Medio Oriente, impulsada desde Occidente, Tel Aviv y Riad, debe considerarse que Israel y Arabia Saudí son los aliados tradicionales y más relevantes de Estados Unidos en la región. Ambos regímenes han contribuido —hasta el momento infructuosamente— para derrocar al gobierno sirio de Bashar Al Assad, aliado de Irán. Fue la inteligencia saudí, a cargo del Príncipe Bandar Bin Sultan, la que respaldó con armas y financieramente a los rebeldes sirios. También Arabia Saudí fue acusada por Moscú de terrorismo, tras comprobar la mano de Riad en ataques que afectaron a la Federación de Rusia.

Todo indicaría que ni Israel ni Arabia Saudí vieron como un paso positivo la actitud del presidente Rohaní de entablar conversaciones directas con Estados Unidos luego de tres décadas de enfrentamientos. A ello debe agregarse que la diferencia religiosa entre sunnitas y chiítas ha llevado a que los saudíes y los iraníes estuvieran en lugares diferentes ante los conflictos en Bahrein y Siria.

Más allá de esto, lo que se aprecia es que Israel y Arabia Saudí “hacen su juego” al margen de lo que decida el gobierno de Estados Unidos y que desearían intervenir militarmente en detrimento de Irán. Del mismo modo, ha quedado en evidencia un secreto a voces: que Israel y Arabia Saudí no estarían “tan distantes” como siempre se preocuparon por demostrar.

 

Referencias.

[1] “Fars report: Saudi intelligence chief met with Israeli counterpart”. En: The Jerusalem Post, 08/12/2013, <http://www.jpost.com/Middle-East/Fars-Report-Saudi-intelligence-chief-met-with-Israeli-counterpart-334376>, [consulta: 10/12/2013].

[2] Ídem.

[3] Uzi Mahnaimi. “Two old foes unite against Tehran”. En: The Sunday Times, 17/11/2013, <http://www.thesundaytimes.co.uk/sto/news/world_news/Middle_East/article1341561.ece>, [consulta: 19/11/2013].

[4] “Israel y Arabia Saudita ‘están desarrollando un plan de ataque contra Irán”. En: RT, 17/11/2013, <http://actualidad.rt.com/actualidad/view/111571-israel-arabia-saudita-ataque-iran>, [consulta: 18/11/2013].

[5] Leslie Susser. “Unlikely bedfellows”. En: The Jerusalem Post, 08/01/2014, <http://www.jpost.com/Jerusalem-Report/The-Region/Unlikely-bedfellows-337480>, [consulta: 10/01/2014].

[6] Mark Urban. “Secreto a voces: el plan nuclear de Arabia Saudita”. En: BBC, 10/11/2013, <http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/11/131107_arabia_saudita_nuclear_finde.shtml>, [consulta: 12/11/2013].

[7] Ídem.

[8] Eduardo Barcelona y Julio Villalonga. Relaciones carnales. La verdadera historia de la construcción y destrucción del misil Cóndor II. Buenos Aires: Planeta, 1992, p. 123.

[9] Ibíd., p. 123; 137; 151, 159; 195; 231.

[10] Ídem.

[11] Sobre el desarrollo nuclear de Pakistán, ver: Marcelo Javier de los Reyes. “Pakistán y la red nuclear del Dr. Khan. Su impacto en el marco regional e internacional”. En: Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID), Buenos Aires, Documento de trabajo nº 22, agosto de 2004, <http://www.ceid.edu.ar/serie/2004/ceid_dt_22_marcelo_javier_de_los_reyes_proliferacion_la_red_nuclear_del_dr_khan.pdf>.

[12] “Ministro de RR.EE. iraní condena el Holocausto”. En: Deutsche Welle, 03/02/2014, <http://www.dw.de/ministro-de-rree-iraní-condena-el-holocausto/a-17405194>, [consulta: 05/02/2014].

[13] “Parlamento iraní pide comparecencia de Sarif por condena Holocausto”. En: 24Reporte, 05/02/2014, <http://24reporte.wordpress.com/category/internacional/page/290/>, [consulta: 05/02/2014].

[14] “Ministro de RR.EE. iraní condena el Holocausto”. Op. cit.

[15] Ídem.

[16] Eduardo Barcelona y Julio Villalonga. Op. cit., p. 51.

*Licenciado en Historia graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID). Profesor de Inteligencia en la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de la Plata.