Archivo de la etiqueta: Agua

LA GUERRA DEL AGUA

F. Javier Blasco*

Hace ya varios años que, algunos de los analistas a los que nos gusta como distracción e interés personal, o por los que profesionalmente se dedican al estudio de los conflictos, sus causas, actores y repercusiones o consecuencias, venimos añadiendo, cada uno desde su perspectiva y opinión, algunos nuevos motivos o hechos que sean o puedan ser impulsores de los mismos, aunque con variopinta potencia y capacidad y que se suman a las tradicionales causas arrastradas durante siglos.  

Todos ellos y cada uno por separado, son capaces por sí mismos de generar grandes conflictos de carácter interno o internacional. De entre los mismos destacan la guerra cibernética, los ataques a la economía, las pandemias, el cambio climático, las migraciones masivas, la explotación de los recursos naturales, la expansión del comunismo o del yihadismo, la abusiva e indiscriminada proliferación nuclear y por supuesto, el efecto de la falta de agua.

Aunque a simple vista, parezcan motivos independientes, muchos tienen cierta conexión, se complementan o se derivan unos de otros. En cualquier caso, todos tienen una importante relevancia y, es bien seguro que algunos ya se encuentran en efecto, con plena eficacia o en vías de su implantación a corto o medio plazo.

Pero cuando hablábamos de lo que gira en torno al agua, solíamos pensar que la falta de agua en las regiones muy o más cálidas del planeta originaría migraciones masivas en busca de ese preciado oro transparente hacia regiones más verdes y, por ende, con más frutos alimenticios para llevarse a la boca. Pero, a simple vista, no encontrábamos en la falta de agua otro tipo de consecuencias y derivadas de mayor gravedad.

Si hablábamos del cambio climático, entre sus consecuencias se encontraba la falta de agua, la desertización de las regiones lindantes a las más cálidas y la necesidad de mucha agua para hacer frente a sofocar los grandes incendios, para la agricultura o alimentar a la población y al ganado.

Nunca, o por lo menos yo no tengo constancia, se hablaba de que, en breve, incluso Europa, Asia y Norteamérica centrales se quedarían sin agua de la noche a la mañana, que sus grandes ríos llegarían a desvelar los secretos celosamente guardados en sus cauces y que los pantanos, aparte de descubrir joyas inundadas de por vida, verían morir toneladas de peces que durante lustros han vivido con todo tipo de lujos sin preocuparse por su subsistencia, salvo por la pirámide alimentaria.

Este año la sequía generalizada, la alocada mano del hombre y la falta de previsión política de las administraciones han llevado a cotas increíbles no vistas nunca o desde hace siglos en lo referente a grandes incendios. Incendios, incapaces de ser enfrentados directamente por las fuerzas que los combaten a pesar de los muchos y sofisticados medios que actualmente se emplea en dicha lucha y, por desgracia, todo apunta, a que la situación irá en aumento en los años venideros.

La ausencia de caudal de agua en los principales grandes y medianos ríos que refrigeran las piscinas para en mantenimiento en condiciones óptimas el material nuclear de las centrales de dicho tipo, ha llevado a parones técnicos en la mayoría de ellas y al paro obligado de las centrales hidráulicas. Cosa, que complica la producción combinada en uno de los momentos en los que más se necesita por dejarla casi exclusivamente bajo la dependencia del gas para producir electricidad junto a los medios fotovoltaicos o a base de aero generadores.

Por si fuera poco, las contramedidas rusas a las represalias europeas por el tema de la guerra en Ucrania a base de reducir o controlar los flujos de gas hacia Europa, han llevado a pensar que seremos incapaces de calentarnos tranquilamente durante todo este invierno, lo que se une a las restricciones o imposibilidad del uso del agua por su escasez y su influencia en la producción de energía.

En definitiva, vemos que la escasez de agua en el planeta no es un tema baladí y que fácilmente se concatena con otros de tipo económico, industrial y de relación entre vecinos. Algo, que de momento no ha generado grandes crisis migratorias como se temía, aunque no hay que dejarlas atrás, pero si una gran revolución en nuestras economías, en los efectos sobre la esfera de confort en la que nos escondemos o refugiamos y, con mucha probabilidad, será motivo de discusiones territoriales entre regiones y países por el uso y el disfrute que cada uno de los actores hace de los caudales de agua de los ríos que cruzan varias de ellas.

Primer punto de fricción inesperado por la falta de un elemento muy preciado y de indudable necesidad para el ser humano. Tal y como hemos visto y como está ocurriendo en estos momentos, la generación de energía mixta también se verá afectada en las épocas calurosas por lo que la dependencia del gas aumentará exponencialmente, lo que eleva y mucho el precio de la energía eléctrica. Indudablemente, de persistir esta sequía y si persiste la ausencia de agua en los reservorios, más pronto que tarde las migraciones hacia zonas menos tórridas, templadas y verdes no se dejará esperar porque las cosechas, sin agua no existen o son de paupérrima calidad y escaso rendimiento.

Los animales de los que nos alimentamos a diario, necesitan grandes cantidades agua y piensos frescos para su engorde y subsistencia; de no tenerlos al alcance de la mano o por ser muy caros, deberán ser sacrificados cuanto antes para minorizar al máximo los gastos y las pérdidas. Ello ocasionará a corto y medio plazo un descenso en la oferta alimentaria, un aumento excesivo de precios y unos importantes cambios en nuestros usos y costumbres, que no todos están dispuestos a sacrificar.

El desmesurado encarecimiento de la energía ya ha dejado bien demostrado que supone un palo muy fuerte para todas las economías, desde la familiar hasta de la industria más potente y boyante a nivel mundial.

Muchas personas y, sobre todo, los gobiernos irresponsables, achacan esta situación única y exclusivamente, a los efectos del famoso cambio climático, como si este fenómeno fuera un cajón de sastre donde cupiera todo. Si bien es cierto que dicho cambio en el clima tiene mucho que ver, también lo es, que las administraciones locales, regionales, estatales e internacionales tienen mucho papel que jugar en ello y no limitarse a quitarse la corbata, apagar la luz de los escaparates y edificios, subir encubiertamente los impuestos y en regular unos grados por arriba o por abajo, según corresponda, el termostato de los medios de ambientación.

Es preciso que, de una vez por todas, se afronten medidas, que las hay, para la conservación de los montes y páramos. Se necesitan importantes y ambiciosos planes hidrológicos que faciliten mucho más el embalsamiento del agua en sus cursos que garanticen la generación hidroeléctrica y eviten que se viertan ingentes cantidades de agua al mar en las grandes crecidas con ocasión de las lluvias de importancia. Se deben cuidar, de verdad, los montes y bosques para evitar la desertización, la pérdida definitiva de acuíferos subterráneos y el empobrecimiento progresivo de la tierra. La generación de energía nuclear se debe recuperar y potenciar a marchas forzadas, dotando a las centrales de mayores piscinas de refrigeración para evitar caer en la situación ya expuesta anteriormente que las para forzosamente. La regeneración del agua fecal mediante plantas potabilizadoras, así como desalinizadoras es más que urgente y debe dejar de ser testimonial. Y, por último, no estaría demás, que se profundice e invierta más en procedimientos artificiales para provocar las lluvias.

Poner todos los huevos en un mismo y único cesto (el gas, las placas y los aerogeneradores) para la generación de energía es un acto de irresponsabilidad política, cívica -porque estos medios y métodos no están siempre garantizados- y de un elevado grado de sobreactuación verde y ecologista, de corte claramente comunista, que solo sirve para embaucar a personas irreflexivas y prepotentes que no piensan más que en nimiedades, o que en su escala de valores, ponen algunos principios menores y de nula trascendencia antes que las auténticas necesidades para la subsistencia del ser humano.

La población mundial, a pesar de que en algunas áreas se estanca e incluso decrece, va en aumento en progresión geométrica o exponencial en el mundo global. Las nuevas costumbres, modos de higiene y otro tipo de necesidades o exigencias en las costumbres hacen que el consumo del agua, no pare y suba progresivamente, alcanzando cotas insospechadas hace nada.

Cerrar los ojos, mirar para otro lado o echarle la culpa a fenómenos que aparentan estar lejos de nuestro control, es el acto más irresponsable y execrables que pueda existir.

Hemos llegado a alcanzar una situación de crisis o guerra a causa del agua y no precisamente, por la obtención del agua. Y alguien se preguntará, quien se beneficia o como lo hace; la respuesta es bien sencilla, aquel que tiene la llave para paliar los efectos del incremento de los precios energéticos abriendo y cerrando los flujos de trasvase del gas, quienes cuentan y controlan inmensos graneros de cereales y de otras cosechas sumamente necesarias y que según sea su actitud, pueden salvar o poner en peligro la vida de los hombres y de los animales por su consumo; creando con ello, una grave situación que indudablemente, llegará a ser fatal, sobre todo si dichas llaves están en manos de un mismo personaje, país o coalición de ellos.

Nada tan barato y relativamente fácil de obtener, puede ocasionar un grave efecto mariposa en otros factores que indudable, y debidamente concatenados y explotados de forma adecuada, nos llevarán a situaciones de crisis de alta intensidad o hasta conflictos de graves consecuencias internacionales.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

 

 

CUMPLE UN AÑO LA COTIZACIÓN DEL AGUA EN WALL STREET

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de rony michaud en Pixabay 

Un año atrás —desde diciembre de 2020— el agua (H2O) comenzó a ser cotizada en el mercado de futuros de materias primas de Nueva York; ya no se la trata como recurso natural sino como mercancía. Mucho ha tenido que ver con esto la aguda escasez de agua que arrastra el estado más importante de EEUU. Si se midiera como unidad política independiente California sería la quinta potencia mundial, superando a Francia. Su gran economía y la escasez intrínseca del líquido elemento obligaron a que los californianos regulen el agua bajo dominio estatal.

El hecho de que el líquido elemento sea tratado como mercancía y no como materia prima ha provocado asombro general, pero también trajo consigo un principio de racionalidad en su control; se trata de un bien básico para el comercio, la agricultura, vida cotidiana e industrias en general. El agua es multiuso en todo ámbito, es esencial para la marcha normal de un país y hasta para asegurar la sobrevivencia y bienestar de su población.

El “Water Index” rastrea el precio del agua y está basado en los precios de las cinco principales cuencas fluviales de California, aunque en el cercano futuro tal vez podría ser utilizado como referente en la comunidad internacional.

Hace varios años que se viene hablando del agua, pero siempre hablando y actuando poco. Por ejemplo, la Argentina es un país absolutamente independiente en materia de agua, no solamente por la Cuenca del Plata y los lagos sino también por poseer parte del acuífero Guaraní, el reservorio subterráneo de agua más grande del mundo. Empero, he aquí que el 25 % de la población en la provincia de Buenos Aires carece de acceso a múltiples servicios hídricos.

En su momento comenté en otra nota el caso de Manaos, capital del estado de Amazonas en Brasil, país número uno mundial en materia de oferta de aguas. Manaos está ubicada sobre las costas del río más caudaloso del mundo, el Amazonas justamente. Pese a tanta abundancia hídrica, la ciudad tiene serios problemas de abastecimiento.

En muchos casos latinoamericanos y africanos, los problemas sociales del agua son derivados de pésimas administraciones estatales. En otros casos, sí son problemas estructurales de escasez, como es el caso comentado de California, y algunos otros en la inmensa región euroasiática. En Bolivia también tenemos inconvenientes con el aprovisionamiento de agua para consumo humano, fines sociales e industria y ello, casi siempre como resultado de malas administraciones y falta de previsión.

El hecho de que al presente el agua sea considerada como un derecho humano por las Naciones Unidas mientras en simultáneo tiene efectos comerciales y especulativos mediante su cotización bursátil, es de interés general; nos muestra con respecto al segundo elemento natural más importante (el primero es el aire) que el mundo está comenzando a tomarse seriamente las cosas.

Es probable que después de un año de experimentar, el mercado de valores de Wall Street se amplíe e incluya cotizaciones hídricas en los mercados internacionales; eso no se puede descartar ni anticipar, pero que debemos cuidar el agua sí lo sabemos muy bien y debemos hacerlo. He aquí uno de los dilemas del siglo XXI: cómo aprovechar y racionalizar —sin desperdicio y con capacidad de reciclaje— el uso de un producto natural precioso para la humanidad.

 

* Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/cumple-un-ano-la-cotizacion-del-agua-en-wall-street_258466

 

COLUMNA “EL ESTADO MARÍTIMO ARGENTINO” A CARGO DE CESAR AUGUSTO LERENA

César Augusto Lerena*

Programa «De Renzis Ayer y Hoy» conducido por Miguel Ángel De Renzis

Todos los viernes 7,15 horas por Radio Belgrano AM650

 

Habiendo sido convocado por Miguel Ángel De Renzis para incorporarme como columnista de su programa, es una muy interesante oportunidad para continuar divulgando a nivel nacional cuestiones que ya se llevan adelante desde “De Renzis Ayer y Hoy” en defensa y promoción de los intereses nacionales, sus recursos, la gente y la soberanía nacional. No se me preguntó qué pienso y no se me puso límite alguno. No fue necesario, compartimos un ideario y yo, la línea editorial de Miguel Ángel y, en la diversidad de las ideas y en la autonomía del pensamiento, el amor a la Patria es el eje conductor. Gracias Miguel Ángel, por darme a esta edad una oportunidad para que con referencia al “Ayer” podamos hablar de temas argentinos de “Hoy” y del futuro, para revalorizar el país y la gente.

Le pusimos a esta columna “El Estado Marítimo Argentino” para resaltar que el territorio marítimo con más de 3 millones de km2 es más amplio que el territorio continental que alcanza a casi 2.800.000 km2 y a pesar de ello, suele decirse que los argentinos vivimos de espaldas al mar.

Para llegar al mar, debemos de hablar del agua, este vital elemento para el hombre y que, la Argentina, es reservorio de los acuíferos más importantes de agua dulce del mundo y cuya contaminación se viene realizando con explotaciones mineras a cielo abierto, el uso de agrotóxicos en las agriculturas transgénicas y otras prácticas sin el debido control ambiental.

La Argentina continental limita y está protegida —o debería estarlo— por importantes masas de agua que transcurren en ríos y mares desde el Río Pilcomayo al norte; pasando el Río Paraná; el Río Uruguay; el Río de la Plata; el Atlántico Sur; el Canal del Beagle y el Estrecho de Magallanes, entre otros, que se individualizan por separado, pero deben ser tratados en forma integral, como los espacios insulares (la Isla Grande de Tierra del Fuego, las Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, la Isla de los estados, etc.) y la Antártida Argentina. Somos por ello un país bicontinental y bioceánico, porque nos unimos a Chile desde el Atlántico Sur al Pacífico.

Estas masas de agua, no solo nos limitan, sino que son fuente para la explotación de los recursos naturales, de transporte y comercio (pesca, petróleo, minerales, agropecuarios, etc.) y la primera línea de resguardo de la soberanía nacional y por esto, fuertemente vinculadas a la defensa, la seguridad y las relaciones internacionales con nuestros vecinos Brasil, Uruguay y Chile; con todos los países de África Oriental que comparten con nosotros el Atlántico Sur; pero, también con quienes se apropian de nuestros espacios y recursos.

Muchas de estas cuestiones que no suelen estar en la agenda nacional adquieren una significativa importancia en la búsqueda de asegurar nuestra soberanía política, la independencia económica y la justicia social, ideario de los países como el nuestro que tenemos todo y, por incapacidades propias y una fuerte dependencia externa no podemos alcanzar el estado de bienestar para nuestro pueblo.

Vemos con estupor que tenemos ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte no solo Malvinas, sino 1.639.900 km2 de mar argentino; es decir, un 52% de nuestro territorio marítimo y, si le sumamos que ese Reino nos disputa 1.430.367 km2 de la plataforma continental argentina y casi 1 millón de Km2 de la Antártida; podríamos decir, que los británicos nos ocupan un territorio equivalente a todos nuestros espacios continentales desde la Quiaca a Ushuaia. Es execrable.

Al margen de la invasión territorial que sufrimos, en términos prácticos, significa, que los ingleses desde 1989 cuando se firmaron los infamantes Acuerdos de Madrid, a través del otorgamiento de licencias ilegales en Malvinas han extraído a razón de 250 mil toneladas por año de productos pesqueros, una cifra del orden de los 32 mil millones de dólares, que afectaron y dañan la economía, a los trabajadores y las empresas de los pueblos pescadores de la Patagonia y la Argentina. Ello sin entrar evaluar las exploraciones petroleras que pueden en un corto futuro ser el más importante ingreso de Malvinas, significando una gravísima consolidación de la ocupación británica en el sur argentino.

Un total de 1 millón de toneladas anuales de pesca ilegal de recursos migratorios argentinos son capturados en el Atlántico Sur por parte de buques españoles, británicos, chinos, coreanos y taiwaneses. Una extracción anual de unos 4 mil millones de dólares anuales, el doble de las exportaciones pesqueras argentinas.

La Argentina exporta con escaso valor agregado y ello significa regalar a los países desarrollados del mundo nuestro trabajo y la creación de una desocupación que alcanza al 11%. Se da el absurdo, que teniendo astilleros públicos y privados importemos buques y exportemos commodities a los españoles y otros países, como en el siglo XVIII y XIX donde nos vendían esclavos y se llevaban las materias primas de bajo costo a Europa producidas con ese trabajo esclavo.

Con los descartes de pescados en aguas argentinas podrían alimentarse con la mejor proteína unos 3 millones de niños y adolescentes en forma diaria todo el año, en un país con 45% de pobreza.

Nuestra incapacidad defensiva en el mar y las troncales fluviales, contrasta con la instalación de la base misilística y naval más importante del Atlántico Sur en Malvinas por parte del Reino Unido. Una situación intolerable que vulnera nuestra soberanía nacional.

A esto, debemos agregar que los ríos y el mar, son un elemento de transporte de cabotaje, importación y exportación del comercio nacional y también de soberanía. Argentina carece de una flota mercante y fluvial, y priman entonces los buques de bandera extranjera, que encarecen nuestros fletes y se llevan riquezas por esta razón. Esto y el Río Paraná y Río de la Plata concesionado, no solo generan una dependencia extranjera monopólica en el comercio, sino que limita la cuestión al dragado (muy importante) en lugar de ser una herramienta de desarrollo regional del país. Aquí se discute la eficiencia y corrupción del Estado, un deterioro al que se lo ha llevado para concesionar la explotación de casi todos los recursos naturales del país (petróleo, la minería, la pesca, etc.) con igual corrupción privada, descontrol, cediendo el poder de policía y generando graves pasivos ambientales.

Todo ello nos llevará a abordar en esta columna las cuestiones desde el punto de vista político nacional e internacional; la promoción de la industria nacional, el consumo y la exportación.

Habrá cientos de cuestiones sobre las que hablar, escuchando las inquietudes de la gente, desde la Organización Nacional; la revisión y reforma de las leyes relativas a la administración de los ríos, el mar, los recursos; los puertos y la industria pesquera y naval; el rol de la investigación, la tecnología y la generación del trabajo; las políticas de Estado respecto a Malvinas, la Antártida y el cumplimiento de la Constitución sobre la irrenunciable soberanía de Malvinas; el desecho de los Acuerdos perniciosos con el Reino Unido y, la búsqueda, de nuevos acuerdos regionales para asegurar la soberanía plena en el mar; promover su defensa; la construcción nacional de buques para las fuerzas navales, la marina mercante, fluvial y pesquera y, la erradicación de la pesca ilegal extranjera y nacional. El desarrollo de la Patagonia y en especial de Tierra del Fuego, como eje central de la defensa nacional austral.

Espero, que esta columna semanal pueda estar a la altura del Programa de Miguel Ángel De Renzis y, acompañe el mismo interés, de contribuir a conocer y divulgar las cuestiones de interés nacional.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Ex asesor en la Honorable Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, escritor, autor de 26 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de la Entrega”, 2009) y articulista de la especialidad. En prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021. Miembro de la SAEEG. 

©2021-saeeg®