Archivo de la etiqueta: Argentina

LA GNA Y EL “PROYECTO HUEMUL”

Revista GNA*

Ronald Richter fue un científico austríaco, nacionalizado argentino que se hizo famoso en 1951 con el “Proyecto Huemul”.

El plan consistía en un intento para generar energía barata mediante fusión nuclear en una “planta atómica”. El lugar elegido para llevarlo a cabo fue la isla Huemul, en el lago Nahuel Huapi (Río Negro). Era un lugar perfecto: con aire limpio para los aparatos, abundante agua como fuente energética y sobre todo aislada del mundo, lo que permitiría a Ronald Richter trabajar sin que nadie supiera cuál era su verdadero objetivo. El gobierno de la época había construido un mini pueblo con una docena de casas para técnicos, alcantarillado para desagües, una usina eléctrica, galpones, un laboratorio con enormes paredes de 2 metros de ancho, salones para conferencias. Todo estaba custodiado por un contingente de gendarmes que debía patrullar la isla y darle custodia personal al físico cada vez que viajaba a Bariloche. El jefe de ese personal cierta vez entre sonrisas relató, que Ronald Richter hacía detonar cargas de TNT cuyas explosiones eran claramente audibles en Bariloche que estaba a 8 Km. Al parecer su intención era que lo asociaran con sus experimentos atómicos.

De Buenos Aires llegaban trenes con muebles, ladrillos y equipos, Richter se sentía el rey de Bariloche y nadie podía contradecirlo porque gozaba de la protección del Gobierno.

Ronald Richter (1909 -1991)

En dicha ciudad había periodistas extranjeros y el mundo miraba a Argentina con asombro y preocupación porque para esos años se evidenciaba como una futura potencia. En sus primeros meses, el ingeniero decía que llevaba a cabo experimentos, además de construir grandes estructuras, pero tres años después surgieron las primeras dudas. Fue entonces que se descubrió que todo era una gran y millonaria farsa a tal punto que se supone que lo engañó hasta al mismo Perón prometiendo colocar al país delante de los EE.UU. que en los años de posguerra dedicaba esfuerzos a la investigación nuclear.

Desde hace 67 años el “Proyecto Huemul”, de un millonario costo son sólo escombros.

 

Artículo publicado originalmente en la Revista GNA 74, noviembre de 2022.

Video relacionado

SUBMARINOS DESCONOCIDOS EN GOLFO NUEVO

Revista GNA*

Submarino ruso Zulú IV

Algunos no lo saben, pero la Armada Argentina detectó positivamente en nuestras aguas varios submarinos desconocidos. En los casos más importantes documentados oficialmente se los persiguió y se los atacó con bombas de profundidad.

 

En el golfo Nuevo en Chubut, el 21 y 22 de mayo de 1958, un grupo de naves de la Armada en ejercitaciones, detectó un submarino navegando sumergido, que fue atacado en repetidas ocasiones logrando finalmente escapar.

El segundo acontecimiento, sucedió entre el 20 y 29 de octubre de 1959 cuando la fragata ARA Heroína descubrió otro submarino en Comodoro Rivadavia. Se lo persiguió, incluso con aviones Neptune de la Aviación Naval, también con resultados negativos.

El tercer caso fue el más memorable y se vivió también en el Golfo Nuevo. Ocurrió el 30 de enero de 1960 y, durante casi 37 horas, naves y aviones de nuestra Armada acosaron un submarino furtivo hasta que por escasos segundos emergió una torreta afuera del golfo. Aparentemente se habría fugado, pero en forma simultánea nuestros barcos habían descubierto sumergida aguas adentro otra nave y la estaban acosando. Los comandantes de la Armada entonces entendieron que eran dos los submarinos; el que había emergido lo hizo para confundir y cesara el ataque contra su compañero. Lo que llama la atención fue que en ninguno de los tres casos se defendieron. Eso hace pensar que no llevaban torpedos por ser submarinos espías en alguna misión. Lamentablemente la tecnología de los dos intrusos detectados era muy superior a los atacantes, lograndoescapar. Las operaciones terminaron el 26 de febrero de ese año. Nunca se sabrán los motivos de persistir varias veces esos submarinos en recorrer nuestro litoral marítimo y su nacionalidad. Las autoridades navales que participaron de esa operación estiman que serían de la flota soviética clase Zulú IV en la clasificación de la OTAN, con motores diesel, aptos para largas distancias y botados en 1957. Es decir, de lo más avanzado de la época. Naturalmente la URSS negó la participación en el hecho.

Queda flotando la incógnita: ¿Cuántas veces submarinos fantasmas habrán paseado por nuestras costas sin ser detectados?

 

Artículo publicado en la Revista Tiempo GNA 74, noviembre de 2022.

UN VELERO Y SUBMARINOS ALEMANES

Walter A. Martínez*

Los pocos veleros que abastecían a los submarinos alemanes eran de propiedad privada de no más de 16 metros de eslora y 30 toneladas de desplazamiento. Para cruzar el Atlántico eran lentos, pero era lo ideal porque una excesiva velocidad los hubiera hecho sospechosos, navegaban a más de 1.000 Km de la costa y nunca se acercaban a las grandes rutas comerciales. Se sabe que uno de ellos se comunicó por radio con un grupo de agentes que podrían haber estado en Mar del Sur (Provincia de Buenos Aires) y acordaron que el velero se acercaría al sur del cabo Corrientes en Mar del Plata. Ello ocurrió el 30 de junio de 1944, el patrón del velero ancló a prudente distancia de la costa y desde una lancha argentina, en varios viajes embarcó alimentos y combustible diesel. 

Todo coincide

El editor de la revista TIEMPO GNA vivió en Mar del Plata y por muchos años fue amigo del ingeniero hidráulico Jorge Centeno, ya fallecido. Era una persona nativa de esa ciudad y muy conocido por su actividad en el ambiente deportivo del Club Náutico Mar del Plata. Era muy serio y varias veces relató con detalles la siguiente historia. De muy joven se dedicó a los deportes náuticos y llegó a ser piloto de altura. En el año 1950, estaba tomando un café en el Club Náutico de Mar del Plata, cuando se le acercó un señor que se identificó como oficial retirado de la Armada y lo saludó. El ingeniero no lo conocía y el oficial le dijo:

– “Ud. a fin de la Segunda Guerra Mundial, sin saberlo, le dio apoyo a un submarino alemán y lo estuvimos investigando”.

Centeno quedó asombrado, lo negó y le pidió que se lo explicara. El oficial de la armada que para la época estaba en la Inteligencia Naval le dijo:

– “Ud. fue contratado y en una lancha varias veces llevó combustible a un gran velero que estaba frente a Mar del Plata”.

Para aquel entonces Centeno tenía 20 años, y transportar en una lancha objetos le significaba dinero interesante, por tanto aceptó llevar tambores de aceite, combustible y alimentos que fueron subidos a bordo del velero. Lo hizo más de 10 veces, pero como hombre de mar siempre le quedó la duda: ¿Para qué un velero necesitaba combustible diesel? En la conversación quedó claro que el velero venía bajando desde Brasil, le daba apoyo a algún submarino alemán y mi amigo sin saberlo formaba parte de la cadena logística. Centeno nunca vio submarinos porque las tareas de abastecimiento se realizaban cuando el velero quedaba solo. El oficial de la Armada le dijo:

– “Sabíamos que Ud. no tenía nada que ver y fue usado”.

La conversación finalizó dejando estupefacto al ingeniero. Jorge Centeno es un testigo calificado, todo el relato es coherente y coincide con una logística posible para submarinos diesel-eléctricos de la época.

Submarino U-995

* Comandante (R) de la Gendarmería Nacional Argentina.

Artículo publicado en la Revista Tiempo GNA 74, noviembre de 2022.