Archivo de la etiqueta: China

ESTADO DE SITUACIÓN DEL ATLÁNTICO SUR, EL RÍO DE LA PLATA Y LA HIDROVÍA. UN FUTURO MEJOR ES POSIBLE MIENTRAS HAYA INTELIGENCIA Y VOLUNTAD.

Cesar Augusto Lerena*

 

Respecto a los espacios marítimos y fluviales la Argentina sufre un estado de indefensión aprendida y, los gobiernos, se comportan pasivamente con la sensación subjetiva de no tener ninguna capacidad ni actitud para pensar que existen oportunidades para cambiar esta situación aversiva. La ausencia de políticas respecto a estos espacios es llamativa y se expresa en la sociedad con dos signos patognomónicos: los argentinos vivimos de espaldas al mar y, en la dieta alimentaria, el consumo de pescado está en el orden de los 6 kg per cápita por año cuando el promedio mundial es de 20 kg. Consumimos menos pescado que los países más ricos y que los más pobres. El argentino medio está ajeno a las cuestiones relativas a sus mares y ríos, de otro modo, no podría tolerar pasivamente tener ocupados 1.639.000 Km2 por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (R.U.) en la Zona Económica Exclusiva Argentina (Z.E.E.A).

Un territorio equivalente a toda la Patagonia, La Pampa, Mendoza, Jujuy y Formosa, por cierto, un espacio mucho más amplio y rico que los 11.410 km2 del Archipiélago de Malvinas.

La Argentina permanece congelada respecto a estos hechos desde la sanción de la Res. 2065/65 de la ONU y, con motivo de la “fórmula del Paraguas” del Acuerdo de Madrid. Es imprescindible una política activa, diferente a la llevada en estos últimos 55 años.

Esta situación de indefensión en el Atlántico Sudoccidental, el Río de la Plata y la Hidrovía Paraná-Paraguay se manifiesta con una pérdida de soberanía política, territorial, económica, social, alimentaria y ambiental. En especial se observa:

PBI del Atlántico Sudoccidental

La estimación del potencial económico del Mar Argentino, según los investigadores Baruj y Drucaroff, (CICTI) ajustados por el autor para el período 2016-2035 —en un escenario medio— sería de un potencial económico de: US$ 669.598 millones de dólares; puestos de trabajo directo prospectado: 568.751 empleos; generación de divisas: US$ 3.964.091 millones, como resultado de las siguientes actividades: petróleo y gas; energía oceánica; pesca marítima; maricultura; turismo e industria naval (no se ponderó minerales, microalgas y algas y no se incluyó el efecto multiplicador que estas actividades tendrían sobre el resto de la economía). En la actualidad las actividades argentinas están reducidas a la pesca y navales.

Ocupación y explotación del Atlántico Sur

De un total de 3.146.345 de km2 de territorio marítimo argentino (el Mar Territorial y la Z.E.E.A.) el R.U. tiene ocupado 1.639.000 km2, es decir el 28% de todo el territorio nacional y el 52% del territorio marítimo. A ello se agrega la disputa de 1.430.367 km2 de la Plataforma Continental presentada por Argentina en la Comisión de Límites de la ONU (de los 1.782.000 km2 presentados solo se recomendaron 351.633 km2 ya que el resto está en disputa con el R.U.). Amén de ello, los 965.597 km2 y sus aguas circundantes de la Antártida Argentina que también el R.U. reivindica como propia.

Por la explotación de los recursos pesqueros con licencias británicas el R.U. extrae 250.000 toneladas de peces y calamar por un valor de 650 millones de dólares por año y, debido a la internacionalización del caladero, buques extranjeros con licencias británicas o sin ellas, extraen un millón de toneladas/año de un monto aproximado a los 2.600 millones de dólares. Podrían ponderarse los efectos negativos, económicos, laborales y sociales, que estas extracciones sobre las especies migratorias argentinas le ocasionaron al país en los últimos 40 años (U$S 104 mil millones); pero es imponderable el daño biológico al ecosistema ocasionado y, por lo tanto, a la propia sostenibilidad de las especies en la Z.E.E. y su explotación por buques nacionales.

La presencia de entre 350 y 500 buques extranjeros que capturan en forma subsidiada (sin impuestos); ingresan sin aranceles sus productos a los países de donde provienen los buques; se reaprovisionan combustible y hacen transbordo en alta mar; sus operarios realizan trabajo esclavo; realizan una pesca no registrada ni declarada, etc. constituyen una expoliación de los recursos migratorios argentinos y una competencia desleal en el mercado internacional con las mismas materias primas que extraen y exportan las empresas argentinas con altos impuestos internos.

En los últimos 40 años la Argentina aprehendió 80 buques —dos por año— lo cual nos indica, que el incremento de multas en la Z.E.E. no modificará la pesca ilegal (hay muchas razones de uso práctico para justificar esta afirmación) y sigue sin resolverse la captura en la Alta Mar de las especies migratorias argentina originadas en la Z.E.E.A. y las capturadas en el área de Malvinas.

Por su parte, el Acuerdo de Nueva York y las consecuentes creaciones de las Organizaciones Regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP), de ratificarse en el Congreso, pondría en manos de los Estados de Bandera la administración del Atlántico Sur y, muy especialmente, la profundización de la intervención del R.U. (quién pretende considerarse un Estado ribereño) en la administración de los recursos, violando lo previsto de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

Se agrega a ello las exploraciones petroleras británicas dentro del área de Malvinas y en los 100 mil km2 en el área austral entre el continente y Malvinas, licitados durante 2019 para la explotación petrolera, donde se adjudicaron áreas a varias empresas británicas o con intereses en Malvinas contrariando lo prescripto en la Ley 26.569 (Solanas) que lo prohíbe; pero que junto al área de Malvinas, el área de Reserva de Georgias del Sur y Sándwich del Sur, constituyen un bloque estratégico relacionado a la Antártida y el Estrecho de Magallanes.

El desarrollo de las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur

Por efecto de los Acuerdos de Madrid y del Pacto de Foradori-Duncan, la Argentina autorizó vuelos a Santiago de Chile y luego a San Pablo, que facilitarán el comercio de las materias primas de Malvinas con el mundo. Más aún, si se produjese el Brexit sin libre comercio entre el R.U. y la U.E. donde esas mercaderías deberían pagar aranceles para su ingreso a la U.E.

El Reino Unido ha constituido de hecho una asociación estratégica con España, tanto es así, que empresas pesqueras españolas han formado joint ventures con británicas y si bien muchas de estas empresas hoy utilizan bandera británica o de Malvinas para establecer el origen de las capturas, conforme el post Brexit podrían cambiar sus banderas por españolas evitando el pago de los referidos aranceles para facilitar el comercio de las exportaciones de Malvinas que tienen como primer destino a la Unión Europea y, en especial España.

La construcción de un puerto en las Georgias del Sur y el próximo inicio de otro en Malvinas hace presumir que el archipiélago se constituiría en el epicentro de apoyo a los buques que operan en el Atlántico Sur, muy especialmente, en un área de gran concentración de especies migratorias de valor, originadas en la Z.E.E.A.

Estrecho de Magallanes, Canal de Beagle y Chile

Estos espacios marítimos son centrales en la relación bioceánica respecto a Chile, en especial, por el aumento de grandes portacontenedores y su tránsito a través del Estrecho de Magallanes, a partir de las limitaciones del canal de Panamá para el paso al pacífico de estos grandes buques y, también, de buques pesqueros (especialmente chinos) que pescan en forma ilegal tanto en el Pacífico como el Atlántico Sur.

Chile es un aliado estratégico del R.U. (de hecho es el único país de habla hispana que llama Falklands a las Malvinas) y desde la firma en 1984 del Tratado de Paz y Amistad, la Argentina no ha buscado una fórmula de integración que revierta la relación entre ambos países —con el objeto de mejorar nuestra posición en el área y en particular en la Antártida— y, por el contrario, con la sanción de la Ley 27.757 “de espacios marítimos” (ratificación de los límites de la Plataforma Continental), se generó una nueva tensión, por cuanto se habría superpuesto con Chile una pequeñísima porción de la plataforma continental que ambos países reivindican.

El Puerto de Montevideo, el Río de la Plata, la Zona Común de Pesca y el Uruguay

A pesar de las Declaraciones de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños sobre los derechos de Malvinas (2011 y otras) Uruguay ha facilitado sus puertos para que buques pesqueros que capturan en forma ilegal en el Atlántico Sur —con o sin licencia británica— efectúen su logística (cambio de tripulación, armado de los buques, recarga de combustibles, transbordos, etc.). Ello, no solo debilita la posición de Argentina respecto a Malvinas, sino que constituye una grave competencia comercial con los buques pesqueros argentinos.

Los sucesivos gobiernos uruguayos han procurado acordar —y aún lo hacen— con empresas chinas la instalación de un puerto en ese país, con un régimen de puerto franco y condiciones muy favorables para la operatividad de los buques pesqueros chinos que operan ilegalmente en el Atlántico Sur. Si esto ocurre, la perspectiva de que la Argentina pueda administrar el recurso en esta área se habrá de tornar impredecible, aumentando la tensión en la región, la depredación y, la quiebra del sector pesquero argentino. China no solo tiene unos 16.000 buques pesqueros, sino que es esta población de buques, la que tiene mayor presencia en el Atlántico Sur y el Pacífico y es el primer productor de pescados en el mundo. Además, que tanto Argentina como Uruguay tienen fuerte dependencia comercial con ese país, lo que dificulta razonables acuerdos comerciales y su posterior denuncia. Pero ello, no es todo lo grave. Con motivo del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, Uruguay podría otorgar permisos de pesca a buques chinos y de otras nacionalidades frente a las costas de la Provincia Buenos Aires hasta la altura —aproximadamente— de Mar del Plata (La Zona Común de Pesca). La Argentina ya tiene una amplia experiencia de la depredación que causaron tanto los buques de la URSS como los españoles, con motivo de los Acuerdos Pesqueros con la URSS, Bulgaria y la Unión Europea, debido a la incapacidad argentina de controlar las capturas extranjeras.

Una nueva situación de tensión se vive en la actualidad entre ambos países a raíz del tratamiento en el Congreso Nacional de un proyecto de construcción del Canal de Magdalena, destinado a evitar que los buques que transitan desde o hacia Argentina deban utilizar el Canal de Punta Indio y por consiguiente depender de Uruguay para el transporte marítimo de mercaderías como ocurre en la actualidad.

La dependencia argentina en materia de transporte fluvial y oceánico de mercaderías en manos de empresas extranjeras.

La Argentina tiene una dependencia en el transporte marítimo y fluvial que la deja a merced de las empresas navieras extranjeras, a la par de las pérdidas en materia de fletes y la imposibilidad de establecer políticas de transporte que hagan a la soberanía y al desarrollo nacional y regional.

Falta y deterioro de puertos, calado insuficiente

Al monopolio de las empresas navieras extranjeras se agregan las dificultades operativas de los buques nacionales que ocasionan la falta o el deterioro de los puertos y su calado insuficiente, lo que constituye una debilidad manifiesta del país.

La administración de la hidrovía Paraguay-Paraná

Los gobiernos y las empresas que administraron la hidrovía arrojan como resultado negativo la extranjerización del transporte de mercaderías ya que banderas extranjeras se traslada el 60% del comercio internacional del país. La bandera argentina es casi inexistente en esta vía y esto se debe a la política tributaria argentina; retenciones a la exportación; aportes laborales; impuestos a la construcción de embarcaciones, etc. Cuestión, que si no se revierte resultará muy difícil modificar.

Tal vez el efecto más negativo y, no tan visible, es que la hidrovía no ha servido lo suficiente para dinamizar las economías regionales argentinas de las provincias del litoral, abaratando fletes tanto de aquellos productos destinados al mercado interno como el comercio internacional.

La reciente constitución de la Administradora Federal Hidrovía S.E. con intervención de las Provincias y el Estado Nacional pondrá a prueba si el Estado puede administrar en forma eficiente este canal central, promover las actividades regionales; el manejo cristalino de las mercaderías y el control del narcotráfico y, también resolverse las cuestiones de dragado que están bajo control de empresas extranjeras.

Las Fuerzas Armadas y seguridad de control en el mar

Con 3.146.345 km2 de Z.E.E.A. a lo que deben agregarse las aguas de la Antártida Argentina, el pasaje de Drake, el Estrecho de Magallanes, etc. la Argentina no tiene medios aéreos y navales suficientes (se estima que deberían quintuplicarse) para realizar el control de los buques de diverso tipo.

La actividad pesquera. Extranjerización y monoexplotación

La pesca hace 50 años era una actividad netamente nacional. Hoy siete de las diez primeras exportadoras son extranjeras (chinas, españolas, americanas, noruegas, etc.). El problema, no es que se traten de capitales extranjeros, sino, que el modelo que impera es “extractivo”, las exportaciones son de bajo valor agregado y la Argentina regala el empleo a los países importadores (desarrollados) y a los transformadores, que agregan valor y reexportan los productos. El 60% de las exportaciones son langostinos, una especie anual de disponibilidad impredecible, cuya carencia provocaría una crisis laboral sin precedentes en la Patagonia. La política la fijan los países importadores y la conclusión podría sintetizarse: se exporta en dólares el 50% menos de los valores posibles.

Ambiente sostenible y depredación

Como consecuencia de las capturas ilegales de los recursos migratorios argentinos en Malvinas y en Alta Mar y, la exploración de hidrocarburos, tanto en Malvinas como en el área austral del Atlántico Sur (sin estudios de impacto ambiental) no están garantizados el ambiente marino y sus recursos pesqueros. El descarte y la depredación dejan sin una ración de proteína diaria a 3 millones de niños y/o adolescentes.

El desarrollo poblacional, industrial y estratégico de la Patagonia

Si bien, los pobladores de la Patagonia tienen un PBI per cápita de US$ 24.000, está muy por debajo de los US$ 100.000 per cápita de los habitantes de Malvinas. La Patagonia es el territorio más despoblado de Argentina con un 6% del total y con una densidad poblacional de 3 hab/km2. El 90,1% de la población está radicada en los grandes centros urbanos y más de 1,7 millones de hectáreas están ocupadas por extranjeros. Resultaría importante vincular el continente con Tierra del Fuego para que las cargas no deban pasar por Chile, pero bien podrían transportarse las mercaderías por vía marítima para reducir los costos de fletes, la polución ambiental y el mantenimiento de las rutas; para ello, debería ser muy importante la construcción de un puerto en Río Gallegos (Santa Cruz), otro en Río Grande y uno nuevo en Ushuaia. Tierra del Fuego, la provincia que se integra con Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, la Antártida y las aguas circundantes, no tiene suficiente apoyo teniendo en cuenta la centralidad que tiene respecto a territorios marítimos e insulares en disputa con el R.U. y la necesaria logística con la Antártida. Por cierto, ello no alcanza para ser autónomos porque las navieras son extranjeras.

La vocación de independencia de los habitantes de Malvinas

El R.U. ha demostrado desde hace casi 200 años (1833) que no tiene vocación de devolver a la Argentina el archipiélago de Malvinas. Esto quedó ratificado con el desconocimiento de la Res. 2065/65 y de la ONU. Una hipótesis que no hay que descartar, es la pretensión de independizarse del R.U. e integrarse como un Estado independiente como parte de la British Commonwealth of Nations (ya me he referido al respecto en un artículo anterior). Más allá de los apoyos que pudiese tener Argentina habría que evaluar qué tan eficaces serían. Todo lo que se haga para resolver los puntos precedentes dificultará que la referida hipótesis se pueda convertir en ley.

Hay herramientas suficientes para revertir esta situación. Se requiere aplicar una estrategia consensuada —en forma coordinada y sostenida— de todos los organismos que en forma directa o indirecta confluyan para revertir una situación que atenta contra interés supremo de la Nación y de todos los argentinos. Nada de lo mismo, que ha sido infructuoso durante 55 años.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad.

 

Copyright ©2020

 

 

LA ASEAN BAJO LA PRESIDENCIA DE VIETNAM Y LA RELEVANCIA DEL TRATADO DE AMISTAD Y COOPERACIÓN

Ruvislei González Saez*

Introducción

El Sudeste Asiático puede catalogarse como una de las regiones más diversas tanto política como culturalmente. En esta área avanza en medio de la diversidad, el mecanismo de integración Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Está integrada por países cuyos gobiernos varían desde sistemas de monarquías absolutas como es el caso de Brunei, pasando por monarquías parlamentarias como Malasia, Tailandia y Cambodia, repúblicas parlamentarias como Filipinas, Myanmar y Singapur, presidencialista como Indonesia y socialistas como Laos y Vietnam. Además, existe una heterogeneidad lingüística, religiosa y en sentido general cultural, que puede manifestarse incluso dentro de un solo país.

Desde su fundación en 1967, la ASEAN ha venido consolidándose como un actor regional, logrando aplicar instrumentos relevantes para la resolución de sus problemas internos. A su vez, ha puesto en primer lugar los intereses como comunidad y ha sabido posicionarse como uno de los esquemas de integración más exitosos del mundo y el mecanismo en torno al cual gira la integración en Asia, mediante las plataformas ASEAN+ y la Cumbre de Asia Oriental.

Como actor unificado, la ASEAN posee la tercera posición en número de habitantes en Asia (después de China e India) con 630 millones de personas. De estos, la mitad se encuentra por debajo de los 30 años. Pretende convertirse para 2025 en la cuarta economía mundial y actualmente constituye la quinta (ver gráfico 1). Desde 2015, luego de haber concretado una zona de libre comercio, se propuso establecer como mercado común la Comunidad ASEAN con sus tres niveles de integración, Político-de Seguridad, Económico y Sociocultural (Congressional Reasearch Service, 2019).

Gráfico 1: 10 mayores economías del mundo en billones de dólares.

Fuente: ASEAN, 2019: 29

Si bien los inicios de la ASEAN fueron turbulentos debido a la alta conflictividad de la subregión. Aún persisten una serie de conflictos internos latentes, independientemente que es una zona de competencia estratégica y económica entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y China. La más compleja de las preocupaciones reside en la no resolución de uno de los conflictos de la zona, el del mar del Sur de China.

Teniendo en cuenta el entorno complicado, especialmente en el que estaba desenvolviéndose la zona en 1971[1] (aún no había concluido la guerra de Vietnam que involucró a toda la península indochina) se firmó la declaración de Kuala Lumpur (Malasia), que consideró la organización como Zona de Paz, Libertad y Neutralidad, independiente de fuerzas extranjeras y con una mayor cooperación a nivel interno. Fueron los Acuerdos de Bali de 1976, sin embargo, los que marcaron un cambio en la ASEAN. Finalizada la guerra de Vietnam, estos acuerdos significaron un paso decisivo en el camino a una mayor integración con la firma del Tratado de Amistad y Cooperación (TAC), la Declaración del Acuerdo de ASEAN y la creación de su Secretariado.

En la IX Cumbre de la ASEAN en 2003, los líderes emprendieron un camino hacia la creación de una Comunidad como un paso mayor de integración. En la XII Cumbre de la ASEAN en enero de 2007, los líderes reafirmaron el fuerte compromiso para acelerar dicha comunidad y se firmó la Declaración de Cebú sobre la aceleración de la creación de la Comunidad de la ASEAN para el año 2015.

La Comunidad de la ASEAN establecida en diciembre de 2015 se compone de tres pilares, a saber, la Comunidad Política-Seguridad, la Económica y la Sociocultural. Cada pilar ha desarrollado su propio plan y, junto con la Iniciativa para la Integración de la ASEAN (IAI) el Marco Estratégico y Plan de Trabajo del IAI Fase II (2009-2015), que formaron el Plan de trabajo para la ASEAN y la Comunidad 2009-2015 y posteriormente en el Plan Conectividad de la ASEAN 2025, el cual es la prioridad actual.

Uno de los procesos más importantes fue el establecimiento de la Carta de la ASEAN, la cual, sirve como una base firme en la consecución de la Comunidad ASEAN, proporcionando estatuto jurídico y el marco institucional al bloque. Asimismo, codifica las normas de la ASEAN y valores, establece metas claras para el mecanismo, así como presenta la rendición de cuentas y su cumplimiento. La Carta de la ASEAN entró en vigor el 15 de diciembre de 2008 y a partir de ahí comenzó a operar bajo un nuevo marco jurídico y establecer una serie de nuevos órganos para impulsar su proceso de construcción de la comunidad. En efecto, la Carta de la ASEAN se ha convertido en un acuerdo legalmente vinculante entre los 10 Estados miembros de la ASEAN (Corona & González, 2010).

En el actual 2020, existen varias preocupaciones de los Estados miembros derivadas de las afectaciones del avance de la pandemia de la Covid-19 en el Sudeste Asiático. Inquietudes que ya existían, pero que se han profundizado, como son: inestabilidad política doméstica (70,5%), empeoramiento de la situación económica (68,5%), cambio climático (66,8%), incremento de las tensiones militares (49,6%) y el terrorismo (44,6%). Particularmente con respecto a la ASEAN, persiste la preocupación de que los beneficios tangibles del bloque no sean percibidos por el pueblo (74,9%), que la ASEAN se convierta en arena de competencia de los mayores poderes (73,2%), que el mecanismo sea incapaz de resistir con desarrollos económicos y políticos inestables (68,6%), que se transforme en un proyecto cada vez más desunido (46,5%) y que sea elitista y desconectado del pueblo (36,8%) (ISEAS-Yusof Ishak Institute, 2020: 5).

El Tratado de Amistad y Cooperación (TAC)

La aprobación del TAC en el año 1976 fue hecha por los entonces integrantes iniciales de la ASEAN, Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Singapur y quedó abierto para otros países del Sudeste Asiático con la ratificación de los cinco miembros originales. Posteriormente se le realizaron tres enmiendas, una en 1987, otra en 1998 y una última en el 2010 bajo la presidencia pro tempore de Vietnam.

  • Primera Enmienda de 1987: abrió paso para que Estados fuera del Sudeste Asiático se incorporaran al TAC con la aprobación de los fundadores de la ASEAN más Brunei.
  • Segunda Enmienda de 1998: permitió que Estados fuera del Sudeste Asiático se integraran al TAC con la aprobación de los 10 países del Sudeste Asiático (no contempla a Timor Leste).
  • Tercera Enmienda de 2010: permitió no solo el ingreso de países al TAC, sino también organizaciones regionales con la aprobación de los 10 miembros de la ASEAN.

Entre los elementos más importantes que contempla el TAC se encuentran el aumento de la paz, la amistad y la cooperación mutua sobre temas que afecten al Sudeste Asiático consistente en el espíritu y principio de la Carta de las Naciones Unidas (ONU), los diez principios adoptados por la Conferencia de Bandung en abril de 1955, la Declaración de la ASEAN de 1967 y la Declaración de Kuala Lumpur de 1971. El propósito del tratado es promover la paz perpetua, amistad eterna y la cooperación entre sus pueblos que contribuya a su solidez, solidaridad y relación cerrada.

Otro de los elementos a tener en cuenta para el ingreso al TAC, es la no interferencia en los asuntos internos de la otra parte, resolver las diferencias o disputas mediantes resoluciones pacíficas; una de las razones por la que en el actual contexto se esté negociando el Código de Conducta (COC) entre las partes que involucra a algunos Estados del Sudeste Asiático y China y que se negocia como bloque entre la ASEAN y Beijing. Mediante la incorporación al TAC las partes deben promover una activa cooperación en beneficio de estas en los sectores económico, social, técnico, científico y administrativo, así como en materia de ideales comunes y aspiraciones de estabilidad y paz internacional en la región. No es casual la incorporación de un grupo importante de actores al TAC, algunos de los cuales se convirtieron con el tiempo en socios de diálogo como China, India, Japón, República de Corea, Australia y Nueva Zelanda.

Particularmente la motivación de Estados Unidos en el TAC se dio con la administración de Barack Obama con el propósito de enviar señales de una mayor presencia de Washington en el Sudeste Asiático. El principal problema en el 2009 para su incorporación era el de Myanmar, de ahí que hubo un viraje en el que el gobierno de Obama fue el primero[2] en reconocer el nombre oficial del país y no como lo había nombrado históricamente, como Birmania. A la vez que comenzó a eliminar las sanciones económicas en la misma medida que también hubo cambios en dicha nación asiática. Igual sucedió con la Unión Europea que se incorporó en el 2012. Teniendo en cuenta que los artículos del TAC dejaron establecido claramente el respeto mutuo por la independencia, soberanía, igualdad, integridad territorial e identidad nacional de todas las naciones. A su vez, se reconoce en el tratado el derecho de cada Estado a conducir su existencia nacional libre de interferencia extranjera, subversión o coerción.

La ASEAN es un mecanismo que logra sentar a las principales potencias en una misma mesa, mediante la cumbre de Asia Oriental y discutir temas de resolución de conflictos de gran relevancia regional y global. En ese sentido, la incorporación de muchos de los países involucrados en estos al TAC permite modelar la situación en un ambiente de paz. Es ahí donde se discuten temas como el conflicto del Mar del Sur de China y el de la península coreana por poner solo dos ejemplos, aun cuando ninguno de los dos tenga una solución definitiva al corto plazo.

El TAC y la ASEAN como bloque, ofrecen lecciones importantes a América Latina y el Caribe. La región latinoamericana y caribeña es mucho más homogénea en su diversidad que el Sudeste Asiático. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) estaba surgiendo como el germen de una integración relevante de esta parte del mundo. La declaración de La Habana de 2014 como zona de paz sin armas nucleares, se corresponde con los principios del TAC. Sin embargo, hay dos elementos relevantes en esta área que lo impiden: el primero, es el no respeto a la diversidad de tipos de gobierno (izquierda o derecha) y enrumbarse en un proyecto regional común pese a las diferencias y el segundo es la constante intromisión en los asuntos internos no solo de la región, sino también de potencias globales, especialmente Estados Unidos.

Aun así, es interesante la inserción de un grupo de países latinoamericanos al TAC como Argentina, Brasil, Chile, Perú, Colombia y Cuba (ver figura 1). Seis países muy heterogéneos dispuestos a respetar los principios del TAC en el Sudeste Asiático y sin embargo, algunos de ellos no son capaces de cumplirlo en su propia región. Es una contradicción no antagónica que puede resolverse a partir de la voluntad política de sus gobiernos y la autonomía de sus políticas exteriores. El ingreso de las dos últimas naciones se da en el contexto de la presidencia pro-tempore nuevamente de Vietnam en el 2020. Dos Estados latinoamericanos y caribeños con excelentes relaciones con Hanoi y los demás Estados del Sudeste Asiático. De aprovecharse conjuntamente se pueden dar nuevos pasos en el mejoramiento de los lazos, más allá de ideología y proyectarse entonces en proyectos de cooperación conjuntos, especialmente en el actual contexto de Covid-19.

Figura 1: Países miembros del TAC por regiones

Fuente: ASEAN, 2020

La presidencia de Vietnam en la ASEAN en 2020

La adhesión de Vietnam a la ASEAN hace exactamente 25 años, ha sido estratégica no solo para la nación indochina, sino también para la integración total del Sudeste Asiático. Aun cuando es percibido como un pequeño Estado, con un nivel de desarrollo menos avanzado que los miembros fundadores, no puede obviarse el rápido proceso de crecimiento y desarrollo, considerada entre las 15 economías más dinámicas del mundo y en medio de la Covid-19 una de las pocas que cerrará con crecimiento en el PIB a finales de 2020. A la vez, ha despuntado con una activa política exterior sobre los principios de ser amigo de todo el mundo.

La integración vietnamita al bloque del Sudeste Asiático, impulsó el ingreso de Laos, Myanmar y Cambodia. Su primera presidencia pro tempore en el bloque, tan solo con poco más de dos años de experiencia en el año 1998, resultó un gran desafío luego de la crisis del Sudeste Asiático de 1997. Vietnam en el marco de la Sexta Cumbre de la ASEAN, presentó el Programa de Acción de Hanoi para enfrentar la crisis económica y financiera.

Doce años después le correspondió en 2010 ser por segunda vez, presidente rotatorio del proceso integracionista. En ese año, fue sede de las XVI y XVII cumbres de la ASEAN en abril y octubre respectivamente. En esta última, se declaró el propósito de agilizar el establecimiento de una Comunidad regional en 2015 y la materialización de la Carta del bloque aprobada en 2008. A su vez, en 2010 se dieron pasos concretos en los programas cooperativos claves como la Ventanilla Única en la aduana y la facilitación comercial y algo más importante, la presentación del Plan Maestro de Conectividad ASEAN, que hoy se trabaja en ello con la visión 2025.

En el actual 2020, Vietnam ostenta la presidencia pro-tempore de la ASEAN por tercera vez. Sin embargo, le ha tocado nuevamente a Hanoi enfrentarse a un gran desafío y de impulsar al resto de los miembros. Si en 1998, le correspondió medidas para enfrentar la crisis del 97, en 2010, avanzar con propuestas luego de la crisis 2008-2009, esta vez, es mucho más seria, es la crisis económica y sanitaria derivada de la Covid-19. En el primer semestre del año, la nación asiática demostró su fortaleza al organizar inmediatamente acciones de respuestas, en la que la ASEAN actuó como uno de los primeros mecanismos frente al coronavirus, incluso, mucho antes que la Unión Europea (UE) ante el agravamiento de la situación en Italia.

Tradicionalmente las primeras reuniones de alto nivel del año del bloque comunitario se hacen entre los meses de abril y mayo, pero dada la compleja situación actual debió retrasarse para el 26 de junio. La celebración de la XXXVI Cumbre de la ASEAN rompió con la tradición e inauguró una nueva era. Es la primera vez que se realiza un encuentro de este tipo de manera virtual. A la cita asistieron los presidentes de Indonesia y Filipinas, el Sultán de Brunei, la Consejera de Estado de Myanmar, los primeros ministros de Cambodia, Laos, Malasia, Tailandia, Singapur y de Vietnam (este último como anfitrión), así como el secretario general de la ASEAN.

La XXXVI cumbre de la ASEAN reflejó la receptividad del bloque ante los cambios en la forma de trabajar en el momento actual, no solo por el desafío sin precedentes del coronavirus, sino también por el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Este momento, impulsa los procesos vinculados a la Cuarta Revolución Industrial, entre ellos el de los gobiernos digitales y la inteligencia artificial. Ello coincide con la estrategia del Plan Conectividad ASEAN para 2025.

Bajo la conducción de Vietnam, se estableció el Grupo de Trabajo del Consejo Coordinador ASEAN sobre Emergencias de Salud Pública y se convocó a una cumbre especial del bloque y también del mecanismo de ASEAN+3, junto a China, Japón y la República de Corea sobre Covid-19 en abril de 2020 mediante videoconferencia. El bloque ha venido trabajando intensamente a partir de los compromisos generados en las diversas reuniones efectuadas desde enero que ha involucrado a los ministros de Exteriores, Defensa, Economía, Salud, Turismo, Trabajo. Debe resaltarse que ante esta situación la cooperación ha ido más allá del Sudeste Asiático y ha involucrado a los socios de diálogo miembros de ASEAN+3.

Específicamente, la XXXVI cumbre de la ASEAN se centró en discutir el:

  • Plan General de Recuperación Post-pandémico de la ASEAN,
  • Creación del Fondo Regional en respuesta a la Covid-19,
  • La construcción del almacén de insumos médicos de la ASEAN,
  • Establecimiento de un esquema estándar contra epidemias en situaciones de emergencia de salud.

Aun cuando el centro de la atención ha sido el combate a la pandemia, la ASEAN no ha dejado de avanzar en sus estrategias. Promovió el interés por concluir en el presente año la Asociación Económica Regional Integral (RCEP en inglés), el cual se convertiría en la zona de libre comercio más grande del planeta hasta el momento con la participación de los 10 miembros del bloque, China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda[3]. A su vez, analizó temas vinculados a las relaciones entre los Estados de la región según el TAC y la Declaración de Conducta de las Partes en relación al conflicto del Mar del Sur de China.

Los líderes de la ASEAN aprobaron la Declaración de la Visión de la ASEAN cohesiva y adaptativa, la Declaración sobre el desarrollo de recursos humanos en un mundo cambiante y la Declaración del Presiente sobre los resultados de la XXXVI Cumbre de la ASEAN. En la declaración final se hizo referencia a las reuniones virtuales de ASEAN con los socios de diálogo China, Australia, UE, Rusia y Estados Unidos.

Los países miembros del mecanismo regional, persistieron en la necesidad de mantener y promover la paz, la seguridad y la estabilidad regional en la resolución de los conflictos. Tales pronunciamientos se refieren a la necesidad de no incrementar las tensiones en el conflicto del Mar del Sur de China y a evitar acciones unilaterales las cuales han persistido en el presente año.

La ASEAN en el contexto actual, ha insistido en el avance de varios mecanismos, especialmente la Iniciativa de Integración ASEAN (IIA) y su Plan de Trabajo III, así como la Iniciativa de Chiang Mai Multilateralizada (ICMM) con el propósito de fortalecer las capacidades del manejo de las crisis financieras, el desarrollo de un mercado de bonos regional, ponerse de acuerdo en los tipos de cambio, así como avanzar a una integración financiera, hasta ahora no monetaria.

En este período se desarrolló la X Reunión sobre RCEP, presidido por el ministro de Industria y Comercio de Vietnam. Los miembros integrados por los 10 Estados de la ASEAN, más Australia, China, Japón, Nueva Zelanda y República de Corea, luego del retiro de la India el pasado año, crearán la mayor zona de libre comercio de mundo, con compromisos de apertura de mercados en los campos de bienes, servicios e inversión, simplificando trámites aduaneros y reglas de origen. El avance de este proyecto demuestra que mientras algunas potencias occidentales recurren al proteccionismo y ciertos analistas plantean que el mundo va hacia la desglobalización, lo cierto es que la región asiática persiste en la idea de la apertura, la interconexión y la promoción de la integración de las economías, especialmente en los momentos actuales hacia una economía digital.

De concretarse este año 2020, RCEP contribuirá al establecimiento de una nueva estructura comercial, independientemente que debía haberse concluido en 2016. Los miembros persisten en la voluntad de integrar nuevamente a la India, la que ha estado preocupada por la apertura de su economía y las afectaciones de varios sectores, especialmente el de agricultura y propiedad intelectual. De lograrse firmar RCEP en la XXXVII Cumbre de la ASEAN, será un gran éxito para Vietnam, para el bloque del Sudeste Asiático, pero también para China.

Varios países de la ASEAN han comenzado a trabajar en los detalles de un plan para abrir un pasaje que permita un viaje seguro durante la pandemia. Los planes propuestos incluyeron acuerdos de vía rápida de Singapur con China, Malasia con Singapur y Brunei, Indonesia con China. Sin embargo, el primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc, presidente rotatorio de la ASEAN ha sido cauteloso, al advertir que la pandemia podría causar una calamidad económica, ya que ha arrasado con años de ganancias económicas de la región. El hecho de que sea el Sudeste Asiático una región con mejores condiciones económicas para enfrentar la situación, sin dudas, el impacto está siendo y a su vez será muy severo. Todavía existen países con altos números de contagiados, a la vez que el riesgo de rebrote persiste como ya sucedió en varias naciones asiáticas

La respuesta a la Covid-19 en el Sudeste Asiático no ha sido uniforme, es decir, no todos han tenido el mismo nivel de éxito. Países como Vietnam, Brunei, Laos y Cambodia, han presentado mejor respuesta, mientras Indonesia tiene el mayor número acumulado de casos confirmados y se continúan detectando nuevos enfermos, al igual que Singapur, Filipinas, Malasia y Tailandia.

A pesar de que no se ha logrado eliminar la pandemia, ni a nivel regional ni global, Vietnam ya trabaja para celebrar la XXXVII Cumbre de la ASEAN en los últimos meses del año. Lo más probable, de no mejorar la situación se realice también de manera virtual. El activismo internacional vietnamita, reflejado en los últimos años y especialmente en este 2020, en el que también se desempeña como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, le confiere mayor confianza como interlocutor regional. La nación indochina ha logrado establecer altos niveles de relacionamiento al desarrollar Asociación Estratégica Integral con China, Rusia e India, Asociaciones Estratégicas con Japón, República de Corea, países del Sudeste Asiático, Australia, países europeos e incluso ha desarrollado una Asociación Integral con Estados Unidos.

Vietnam ha promovido en el marco de la ASEAN el desarrollo de un tratado en el Sudeste Asiático sin armas nucleares, la ampliación de la Cumbre de Asia Oriental. Su política exterior constituye un referente en el Sudeste Asiático, pese a no estar entre las economías más avanzadas económicamente del bloque. Su política de los tres no, propicia una mayor confiabilidad, al mostrar que Vietnam no se unirá a ninguna alianza militar, no se asociará con una de las partes para oponerse a otra y no permitirá que ningún país extranjero establezca una base militar en el país.

Particularmente en la confrontación sino-estadounidense cuando existen socios relevantes de Estados Unidos en la región como Filipinas, Tailandia, Singapur, etc, y pretende utilizar a Hanoi como socio, esta nación logra mantener el equilibrio entre Washington y Beijing. Sin embargo, es importante precisar que es falso cuando muchos plantean que Hanoi incrementa su alianza con Washington para contener a Beijing con el contencioso del mar del Sur de China. Es un tema delicado que puede malinterpretarse, a partir de fuertes campañas mediáticas que dan a entender ello desde los medios occidentales.

El 2020 es un año de profundos desafíos, pero bajo la conducción de Vietnam en la ASEAN puede preverse un período exitoso, pese a las complejidades que ha enmarcado la Covid-19. Por otro lado, Vietnam como presidente rotatorio ha impulsado el diálogo con los socios de la ASEAN para fomentar la cooperación especialmente con Australia, China, India, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Rusia, Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas.

No debe obviarse el ejemplo de Vietnam en el combate a la Covid-19. Su diplomacia cooperativa en tiempos de coronavirus, independientemente de sus responsabilidades como presidente de la ASEAN en 2020, le confieren un ascenso como actor regional, al ser uno de los Estados asiáticos, junto a China, Corea del Sur, entre otros, en realizar donaciones a Europa, Estados Unidos, y un grupo de países en el mundo afectados por la pandemia.

Conclusiones

La ASEAN ha sabido crecer en los últimos años y se transforma en un mecanismo estratégico para el diálogo y la creación de proyectos regionales. El bloque ha devenido en plataforma de discusión para el logro no solo de la estabilidad regional, sino también global. A su vez, es terreno de confrontación estratégica de las principales potencias globales. En términos económicos y financieros, se profundiza como un mercado relevante y estable, así como en un puente para entrar a otros mercados asiáticos. La Covid-19 profundizó la cooperación entre sus miembros y demostró la efectividad de la integración en momentos de crisis, ofreciendo lecciones a otros proyectos en el mundo.

El TAC, ha devenido como un tratado de gran importancia que ha contribuido a reducir las diferencias históricas entre sus miembros y avanzar en el diálogo y el entendimiento. A la vez, demuestra que es posible resolver los conflictos mediante las negociaciones. Sin embargo, no ha sido capaz de impedir acciones unilaterales de algunos de sus firmantes que afectan la estabilidad regional. El mayor interés de países extrarregionales por la incorporación al TAC demuestra su importancia, así como también a otras regiones, particularmente América Latina y el Caribe, que puede existir paz, negociación y cooperación en subregiones y regiones muy heterogéneas política y culturalmente.

Los desafíos actuales de la crisis profundizada por el coronavirus han permitido mostrar las capacidades de Vietnam en la conducción de un bloque regional como la ASEAN, su activismo diplomático y sus resistencia económica, aun cuando el impacto afecte años de esfuerzo nacional. Su conducción en los diferentes foros intra-ASEAN y su liderazgo en los diálogos con los socios externos ha devenido en un fortalecimiento de la imagen de Vietnam en Asia y fuera de la región. Si logra concretar en el actual año RCEP, algo que no se pudo hacer bajo la presidencia de Tailandia, significará un éxito rotundo de su presidencia, dejando un legado importante. No obstante, el mayor desafío aún está, en lograr concluir las negociaciones del COC. Puede definirse la implementación por parte de Vietnam bajo la presidencia pro tempore de la ASEAN de una diplomacia amistosa, integral y cooperativa de mutuo beneficio.

 

* Centro de Investigaciones de Política Internacional, Cuba. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), Argentina.

 

Referencias

[1] En ese entonces Brunei, Cambodia, Laos, Myanmar y Vietnam no era miembros de la ASEAN.

[2] Primer presidente estadounidense en reconocer oficialmente el nombre de Myanmar.

[3] India se retiró de las negociaciones el pasado año.

 

Referencias bibliográficas

ASEAN. ASEAN integration Report 2019. ISBN 978-602-5798-47-4. <https://www.asean.org>. [Consulta: septiembre, 2020].

ASEAN. Friendship and Cooperation Treaty of ASEAN, 2020. <https://www.asean.org>. [Consulta: septiembre, 2020].

Congressional Research Service. The Association of Southeast Asian Nations (ASEAN), 2020. <https://crsreports.congress.gov>. [Consulta: septiembre, 2020].

Corona, Aguilar Efrén y González, Chávez Jorge. XVII CUMBRE DE LA ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático). Centro de Documentación Información y Análisis de la Cámara de Diputados. SPE-CI-A-19-10, 2010. <https://www.diputados.gob.mx/biblioteca/bibdig/iniciativas/index.htm>. [Consulta: julio, 2020].

ISEAS-Yusof Ishak Institute. The State of the Southeast Asia 2020 Survey Report, 2020. <https://www.iseas.edu.sg>. [Consulta: septiembre, 2020].

Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Ingresa Cuba al Tratado de Amistad y Cooperación de la ASEAN. <https://misiones.minrex.gob.cu/es/articulo/ingresa-cuba-al-tratado-de-amistad-y-cooperacion-de-la-asean-0>. [Consulta: septiembre, 2020].

Nuevo, Marta. ASEAN: Una visión, una identidad y una comunidad para el sudeste asiático, 2020. <https://elordenmundial.com/asean-sudeste-asiatico/>. [Consulta: septiembre, 2020].

 

 

DIRECTOS HACIA EL DESORDEN

F. Javier Blasco*

Hoy en día la globalización y la transversalidad hacen que, para no quedarse atrás, todos pretendamos conocer, opinar y entender de todo. Los campos de actuación, interés e información son cada vez más necesarios y abiertos como consecuencia de que las empresas se han convertido en emporios multinegocio; así, los fabricantes de coches además de fabricarlos, los venden, desarrollan y montan sus componentes, los aseguran, los reparan, financian su compra y ofrecen varios tipos de servicios post venta o complementarios a sus clientelas; las casas de seguros ya no son especializadas en una o dos facetas del sector como era su costumbre, te ofrecen todo tipo de seguros, planes de pensiones, inversiones y hasta la forma de obtener financiación. Otro ejemplo de la transformación y ampliación empresarial viene de la mano de los bancos; ya no queda ninguno que mantenga una política bancaria tradicional. Te venden de todo como en Amazon; se han convertido en auténticas casas de seguros, agencias inmobiliarias y hasta por la creciente necesidad de proteger sus inversiones, en verdaderos institutos de análisis y prospección sobre potenciales conflictos de índole económica, política y social. Así el Deutsche Bank acaba de publicar un interesante documento en el que detalla los ocho temas que, en su opinión, definirán el camino que nos lleva a la, por ellos denominada, “Era del Desorden”; temas, que se resumen e interpretan en lo siguiente:

1.- Las consecuencias del constante y progresivo deterioro de las relaciones entre EEUU y China y la posible reversión de la globalización desenfrenada.

2.- El resultado final de una década decisiva para Europa; década, en la que la Unión tiene que definir y acotar hasta dónde quiere competir económica, política o militarmente con las grandes potencias o alianzas y si va a continuar siendo el aliado fiel y sumiso de EEUU y del Reino Unido para temas de defensa o se emancipará política y militarmente de uno o de ambos con la creación de una estructura y capacidades suficientes para llevar a cabo actividades de política exterior y seguridad propias y sin tutela.

3.- Las repercusiones de toda índole que puedan acarrear una deuda aún mayor de la existente, como el uso de políticas mucho más expansivas de lo que viene siendo normal; lo que indudablemente, provocará más inflación y ya veremos si algunos países, e incluso la propia UE lo puedan superar. Cada vez más, los bancos centrales se verán obligados a poner más dinero en circulación y en el bolsillo de los ciudadanos cuyo reintegro no está garantizado.

4.- La diatriba sobre cuál será la tendencia o la posible mejor solución ¿inflación o deflación? Los gobiernos tendrán dificultades para mantener sus objetivos de inflación a medida que pongan más dinero sobre la mesa. Abrir excesivamente la mano y/o retrasar el tiempo de vuelta a la contención en el gasto, puede llevar a algunos países a situaciones casi imposibles de superar en muchos años, lo que puede arrastrar en cadena a los demás o a sus tenedores de deuda.

5.- Las repercusiones de un agrandamiento de las esperadas desigualdades entre las personas con recursos, los que no cuentan en absoluto con ellos o en la cuantía insuficiente. Un cierto y plausible temor a diversos tipos de brotes violentos en las sociedades en muchos países como reacción a una más que asegurada y creciente depauperación de la situación social y sobre todo, cuando las ayudas de emergencia empiecen a escasear o se acaben y las listas del paro engorden sin cesar.

6.- Un ensanchamiento de la brecha intergeneracional con respecto a la opinión política en lo referente a lo que se debe hacer, votar, qué partidos políticos merecen su apoyo y los que se deben rechazar. Los recientes resultados electorales o de calado para el futuro de la nación como el mismo Brexit o las constantes manifestaciones de los chalecos amarillos en Francia y las masivas y cruentas manifestaciones en Bielorrusia y Hong Kong, entre otras, son pruebas claras y manifiestas de ello.

7.- Las consecuencias y problemas derivados de una urgente toma de decisiones colectiva que ponga fin, de forma definitiva, al debate sobre el clima. El asunto climático puede llegar a convertirse en el mayor problema de la humanidad en un futuro a corto y medio lazo y por lo visto, a pesar de los grandes esfuerzos; no todos los países, principalmente los que más polucionan la atmosfera, no parecen estar por la labor. Tema que se viene retrasando año tras año, sin tener en consideración que los atrasos y errores en este este tema son difíciles de recuperar porque muchas veces es prácticamente imposible dar marcha atrás y/o resarcir el daño hecho ya.

8.- La constante diatriba existente desde el propio año 2000 sobre la necesidad de continuar avanzando en la revolución tecnológica o mantenernos inamovibles en una burbuja. Es indudable que la rapidez con que se produce y expande la innovación en las tecnologías está cambiando muchas esferas del presente, posiblemente a mejor; pero también, no es menos cierto, que dichos cambios impuestos a frote duro y sin la preparación suficiente, sobre todo para las generaciones de los mayores, no es bien acogida y, por lo tanto, también se pueden generar grandes perdedores.

Un estudio bastante completo y variado, que si bien recoge muchos aspectos, tendencias y temores que son ciertos y hasta fundamentales para el negocio bancario, sin embargo, deja en el tintero -quizás intencionadamente- otros temas muy importantes que a pesar de ser repetidos en muchas ocasiones por diversos autores y analistas, entre los que me incluyo, no parecen alertar o preocupar en mucho o en nada a aquellos que tiene en sus manos cuidar del planeta, de sus habitantes y dirigir los derroteros y marcar el rumbo de esta y las siguientes generaciones.

Por ello, creo que habría que añadir bastantes puntos calientes; puntos, que en esta ocasión, simplemente, me limito a seleccionar y citar brevemente a algunos de ellos para no extenderme mucho más. Entre ellos, destacar: las últimamente crecientes tensiones y choques fronterizos entre China y la India (dos países con artefactos nucleares y armados hasta los dientes; el tercero y cuarto en el ranking mundial); los efectos que irremisiblemente tendrán los resultados de las elecciones presidenciales en EEUU sobre el futuro de la marcha y el orden en el mundo y en especial, de Irán y su posibilidad de recuperar total o en parte su acuerdo nuclear —a punto de explotar—; el peligroso agravamiento de los conatos de confrontación en el Mediterráneo entre dos tradicionales enemigos —con implicaciones de países externos como Francia y EEUU— que desde hace muchos años viven en permanente estado de enfrentamiento y, sin embargo, desde la creación de la OTAN están atados ser aliados en la misma Organización lo que podría originar una situación difícil de superar e incluso la desaparición de la misma; los largos conflictos y sin cerrar en países —muy conflictivos y complejos étnica, política, religiosa y socialmente— ribereños del Mediterráneo (Siria y Libia) o el constante rearme de países vecinos en la misma área (Marruecos y Argelia) buscando poner en la picota una antigua lucha por el liderazgo zonal, una potencial reclamación territorial sobre tierra o en el mar que albergan ingentes recursos energéticos, así como su alejamiento de países tradicionalmente amigos o de sus metrópolis (Francia y España) dando paso a que otras potencias se conviertan en sus nuevos-viejos aliados y en los más efectivos proveedores de armas.

Los esfuerzos internacionales (principalmente norteamericanos) para evitar la expansión y relaciones de amistosas o conflictivas de China con sus países vecinos o en el Mar Meridional de la China; el alarmante silencio sobre Corea del Norte desde el principio de la pandemia del COVID 19 y el “stand by” de sus conversaciones con EEUU referentes a su programa nuclear, lo inquietante de su futuro como país con dicha capacidad y sobre las reacciones a los peligros que corre la dinastía Kim para perpetuarse en el poder por cuestiones de salud y descendencia.

Las reclamaciones sobre los derechos de paso y el control de movimientos en el Ártico por cuestiones del cambio climático, así como de explotación de los ingentes y muy ricos recursos que esconde durante siglos, que hasta ahora, por razones obvias, eran totalmente inalcanzables.

La expansión y afianzamiento de los extremismos políticos de ambos signos que ponen, de nuevo, en peligro la cohesión y permanencia de muchos de los Estados (incluso los más tradicionales); el crecimiento de los extremismos de carácter religioso yihadista que lejos de haber sido erradicados en la lucha sin cuartel contra el autodenominado Estado Islámico u otras marcas de Al Qaeda, han provocado su traslado, expansión y afianzamiento en terrenos de Asia o del continente africano, habiendo sido estos últimos, regados previa y convenientemente por la debilidad de sus dirigentes o azotados por los expolios derivados de su tremenda corrupción, las continuas revueltas, las enemistades étnicas y el abandono de la Comunidad Internacional (CI), a pesar de las enormes inversiones que las grandes potencias como China, Rusia, en menor medida EEUU y alguna de sus viejas metrópolis efectúan sobre el territorio. Inversiones, que tienen un afán más de negocio e inversión a corto y medio plazo que de búsqueda de un efecto regenerador de una gran zona que goza de un impresionante potencial en aspectos económicos, industriales, mineros y comerciales.

Sin olvidar los todavía muchos y feroces movimientos convulsos en la América Latina como consecuencia de gobiernos altamente corruptos o de influencia dictatorial y bolivariana que llevan a muchos de aquellos países, que deberían ser inmensamente ricos, a una ruina cada vez más crónica, mayor y a un ataque o pisoteo constante de los derechos humanos. Situaciones que provocan grandes diferencias sociales, éxodos millonarios y hambrunas a los que la mencionada CI de manos de la ONU, EEUU y a la UE observa de soslayo, aunque aparta casi de inmediato su mirada, sin tomar —quizá porque es incapaz o están fuera de su alcance— determinaciones decisivas que puedan solucionar estos graves y enquistados problemas.

He dejado para el final de este relato los muchos, quizá demasiados, personajes o dictadores llenos de puro egocentrismo que, sin hacer caso de la historia y sus consecuencias, tratan de recuperar de una forma u otra, viejas glorias vividas hace siglos por imperios que les precedieron. Me refiero claro está, aparte de las muchas escenas que nos ha regalado Trump, a Putin, Xi Jimping, Kim Yong-un, Erdogan o Mohamed bin Salmán, a los que habría que añadir otros pececillos como los que dominan países como Bielorrusia, Irán, Irak, Siria, Libia, El Líbano, Yemen, Pakistán, Afganistán, Mali, Kenia, la zona noreste de Nigeria, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Burkina Faso y Chad; además de países en la América latina que por diversos motivos se ven enzarzados en conflictos de variable índole, como lo son Guatemala, el Salvador, Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela, México, Chile y Honduras, todos ellos en una zona que no por casualidad es catalogada como la región más violenta del mundo y sobre donde, cada vez ejercen mucha más influencia y control Rusia y China en detrimento del mecenazgo norteamericano.

Demasiados apaíses en manos de personajes oscuros o abyectos que aparecen, florecen y se reafirman —incluso algunos pretenden eternizarse al mando de sus gobiernos o Estados— aprovechando los tiempos en los que se aprecia una verdadera falta de liderazgo mundial, las principales organizaciones que sustentan la CI no atraviesan su mejor momento y en los que la categoría de la mayor parte de los dirigentes del resto de países es muy poca, floja o inexistente para afrontar juntos o por separado graves situaciones de crisis políticas, económicas y sanitarias.

La conclusión a este breve repaso, es que el denominado desorden no es único, está francamente extendido; hoy en día y para nuestra desgracia, se puede afirmar que este mal ya ha alcanzado el formato de una típica pandemia. No se puede focalizar en una zona o en unos cuantos países concretos que tratan de mostrar su músculo u orgullo en busca de prestigio internacional o de un reducido liderazgo zonal. Los desórdenes generalizados, los potenciales grandes y muy graves conflictos o cualquier tipo de posibles enfrentamientos están y estarán cada vez más extendidos y pueden ser surgir fácilmente en cualquier lugar. Algunos están bien interconectados y como los explosivos pueden actuar por simpatía a nada que uno empiece. Muchos de ellos, cuentan con un respaldo económico y militar importante. Provienen de países en manos de eufóricos ególatras y personajes muy ambiciosos que con diversas fórmulas tratan de perpetuarse en el poder o sellar fuertes alianzas que les faciliten la consecución de sus grandes objetivos, por lo que serán difíciles de derrotar y erradicar.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Reserva) de España.  Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

 

Publicado originalmente en 

https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/directos-hacia-el-desorden