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SAMGUK YUSA, VOZ E IMAGEN DE ANTIGUA COREA

Francisco Carranza Romero*

En el verano de 2024, en Seúl, el exembajador Cho me entregó el libro «Samguk Yusa» (Memorias de los Tres Reinos), escrito y recopilado por el monje budista Hyeon (1206-1289). Este libro fue traducido por Kab Dong Cho y publicado en 2023 por UMA editorial, Universidad de Málaga, España, con la participación de los Editores Literarios: Luis A. Botella, Eun Kyung, Antonio J. Doménech, Fernando Wulf. En ese mismo viaje a Seúl, la viuda del profesor Kim Hyungchang también me entregó el libro chino «I Ching» en versión española gracias al traductor D. J. Vogelmannn (1956, Edit. Sudamericana, Buenos Aires). El obsequio post mortem del amigo e hispanista coreano con quien y otros dos colegas fundamos la Asociación de Hispanistas de Corea (1981) y la Asociación Asiática de Hispanistas de Asia (1984). Tener buenos amigos es una buena suerte.

Después de aquel grato reencuentro con el amigo Cho, recién he leído con paciencia, emoción y reflexión el voluminoso «Samguk Yusa». El libro original fue escrito en ideogramas chinos porque entonces Corea aún no tenía su propia escritura; recién en 1443 un grupo de estudiosos, por orden del rey Saejon el Grande (1418–1450), inventó el alfabeto fonético coreano llamado hangeul que en 1446 fue proclamado y oficializado. Las primeras traducciones fueron a la lengua coreana; después, a otras lenguas.

Explicación sobre el nombre y autor del libro

Samguk (sam-guk): tres reinos ―Silla, Goguryeo, Baekje―. Yusa: huella, memoria. El nombre original del autor es Kim Gyeonmyeong quien, al hacerse monje budista, adoptó el nombre Hyeon (virtuoso). Es la versión de un letrado que no estaba al servicio de los reyes. Otro libro sobre la antigua Corea (Haedong) es «Samguk Sagi» (Historia de los Tres Reinos), versión oficial, escrito por el funcionario real Kim Busik (1075-1151). Los dos son documentos útiles para conocer el pasado del pueblo coreano.

Imagen: Salamander724 – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27853768 

Contenido

Es un valioso documento para conocer el pasado del extremo nororiente de Asia porque contiene datos sobre la historia, geografía, mitos, creencias populares, concepciones filosóficas y religiosas (taoísmo, confucianismo y budismo), hagiografías budistas y cantos populares (hyangga). Aquí están algunas referencias.

Muchos reyes son de origen celestial. Salen del huevo o cofre descendidos a las montañas. «El señor de este pueblo era Alpyeong que descendió del cielo sobre el pico del monte Pyoam» (p. 75).  «Las familias Bak y los Seok del reino de Silla nacieron de huevos» (174). «Había un cofre colgado de una rama en medio de la nube y de ese cofre dorado brotaba la luz… (el rey) abrió el cofre dorado. Un hermoso muchacho que estaba echado en el interior se levantó de inmediato» (p. 85). Hwanung, padre del fundador mítico Dangun, también descendió del cielo a la montaña. Así, los reyes tienen el origen divino y las montañas son lugares de conexión entre el cielo y la tierra.

La península coreana, desde entonces, ya tenía los conflictos regionales. El reino de Silla dominó a los dos reinos con la ayuda de la fuerza militar procedente de China. «Silla logró subyugar a los reinos de Baekje y Goguryeo con la ayuda del poderío militar del imperio Tang» (p. 174).

La aparición de dos soles. Como en los relatos andinos, este suceso sorprende y asusta. «(D)os soles aparecieron alineados en el cielo y así estuvieron durante diez días» (p. 411). Para evitar desastres el astrólogo aconsejó esparcir flores, componer cantos y entonarlos.

La piedad filial. Es un principio importante en el confucianismo y budismo. Hay la referencia a ciertas aves, aunque hermosas, son voraces y no son gratos con sus padres. El águila devora a su padre; el búho devora a su madre (p. 190). Sin embargo, el cuervo lleva comida a sus padres ancianos y es un mensajero divino: «(U)n cuervo llegó volando y graznó diciendo: Id al monte Yeongchwi y sed discípulo de Nangji» (p. 423).

El poder de la palabra. «La gente decía que las palabras de las personas podían derretir hasta el metal» (p. 141). Las gentes pueden conversar con la naturaleza y con sus oraciones son capaces de controlar tormentas y cambiar la suerte. El príncipe Jumong, al huir de sus perseguidores, habló al río para que lo ayudara a cruzar. «Acto seguido, los peces y las tortugas se juntaron para formar un puente» (p. 69). El príncipe y sus amigos se salvaron cruzando el río.

La fugacidad de la vida. «La vida humana es como rocío sobre hoja de hierba» (p. 209). Con este pensamiento muchos prefirieron vivir como ermitaños predicando a las gentes para que alcanzaran la paz celestial practicando las virtudes.

El taoísmo concibe que hay dos fuerzas opuestas que al armonizarse crean el tao. Yin: femenino, negativo, pasivo, oeste. Yang: masculino, positivo, activo, este.

El juego con la pelota ya se practicaba en Corea: «Jusin jugaba frente a su casa con Chunchu, dando patadas a una pelota (las gentes de Silla llamaban a ese juego chukguk)» (p. 110).

Como el autor es un monje budista, hay mucho material sobre el budismo: sarira (amuleto con fragmento del hueso de Buda), sutra (de medicina, de adivinación), dharma (rueda de las reencarnaciones), samsara (nacimiento, vida, muerte). Cinco preceptos: no matar, no robar, no beber alcohol, no mentir, no cometer adulterio). Cinco direcciones y luces de colores: Este, azul. Oeste, blanco. Norte, negro. Sur, rojo. Centro, amarillo. Maitreya (Buda del futuro).

Canto popular coreano: hyangga. Pueden ser estrofas de cuatro, ocho y diez versos. A continuación, una loa al monje Yeongjae que rechazó los regalos de los ladrones:

Con firme voluntad se dirige son su bastón a la montaña.

Ni seda ni joyas doblegan su espíritu.

¡Bandidos del bosque, no le ofrezcáis tal cosa!

La riqueza es la que al infierno lleva. (p. 437)

Indudable: Para comprender el presente hay que conocer el pasado.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

LA LENGUA GRIEGA CLÁSICA Y LA ALEMANA. SIMILITUDES, DIFERENCIAS E INFLUENCIAS

Marcelo Javier de los Reyes*

Un abordaje a una lengua antigua y a una moderna que comparten una flexibilidad que favorece el pensamiento abstracto y la creatividad.

 

Introducción

El presente trabajo aborda un análisis comparativo entre una lengua antigua, el griego clásico, y una lengua moderna, la alemana. A pesar de que en la actualidad esta comparación podría considerarse extraña debe recordarse el interés de filólogos como Wolfgang Schadewaldt (1900 -1974) ―considerado uno de los más importantes filólogos clásicos de Alemania y un respetado estudioso y difusor de la literatura griega antigua en el siglo XX― y de filósofos como Friedrich Nietzsche (1844 – 1900) y Martin Heidegger (1889 – 1976) por los orígenes griegos de la filosofía. Si hablamos de literatura podemos mencionar a Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), quien en su obra de teatro Fausto (1806), más precisamente en el acto III, describe como el Doctor Fausto se enamora apasionadamente de la bella Helena de Troya. Para conquistarla, el insatisfecho y ambicioso doctor Fausto recurre nada menos que a la asistencia de Mefistófeles, el espíritu maligno, quien le facilita llegar a Helena y concretar la boda pero también lo manipula para que se desvíe del camino de la reflexión y de la espiritualidad. Goethe tenía cierta obsesión por la cultura helénica pero debe destacarse que la boda ha sido interpretada como una fusión o una unión entre la antigua Grecia y una nación que se encontraba en una etapa de florecimiento y en búsqueda de la unidad: Alemania.

Una muestra más de ese éxtasis por lo griego en el campo de la literatura puede encontrarse en Friedrich Schiller  (1759 – 1805) que en su poema Los dioses de Grecia (Die Götter Griechenlandes) de 1788, confronta su visión idealizada de la antigua Grecia con el mundo de su época. Se aprecia en estos ejemplos cómo los escritores y filósofos alemanes se sintieron sucesores legítimos de la cultura griega.

Si buscamos esa admiración en el plano artístico, debemos mencionar al historiador de arte y arqueólogo Johann Winckelmann (1717 – 1768), quien consideraba que el arte helénico reflejaba la perfección ideal, dado que los artistas griegos alcanzaron un nivel notable de belleza y proporción,

Durante los siglos XVIII y XIX Francia y el Reino Unido tenían un gran respeto por la cultura de la Grecia de la antigüedad pero, como puede apreciarse por los ejemplos mencionados, en el caso de Alemania esa admiración fue mucho más profunda y todo lo que fuera griego era considerado algo sublime.

Del mismo modo, debe también considerarse el tronco común del que se desprenden ambas lenguas, el indoeuropeo, lo que las hace partícipes de la misma familia lingüística. En función de ello en una primera parte se analizan los orígenes del griego clásico y del alemán para luego destacar cómo la flexibilidad de ambas lenguas ha permitido un florecimiento de la filosofía, del arte literario y del pensamiento abstracto y que muchas de sus obras y de sus vocablos han trascendido lo temporal y lo espacial permeando las lenguas modernas y la cultura incluso en este siglo XXI.

A continuación se aborda brevemente algunas similitudes y diferencias entre ambas lenguas para considerar como el griego clásico ha influido de manera indirecta, a través del latín, en las lenguas modernas, fenómeno del que no está exento el alemán actual.

De ninguna manera, el presente texto procura agotar esta temática ya que eso ameritaría un arduo trabajo de lectura que insumiría un tiempo considerable de vida sino contribuir a la difusión de una cuestión académica que ha despertado un especial interés en mí.

Los orígenes

Tanto la lengua griega como la lengua alemana comparten un mismo origen que es el indoeuropeo. En el caso de la griega se remonta a la cultura micénica, en torno del siglo XV al XII a. C. Las tablillas de cerámica fueron encontradas en 1900 en los palacios de Cnossos, en la isla griega de Creta, y la escritura fue denominada como escritura lineal B, usado por esa civilización micénica de la Edad de Bronce del Mediterráneo.

La escritura lineal B ―una adaptación del «lineal A» que usaba la civilización anterior, la minoica― era silábica y fue descifrada por Michael Ventris en 1952. Se trata de una de las escrituras más antiguas pero sus caracteres son muy diferentes de aquellos que utilizaron escritores y filósofos griegos como Platón, Aristóteles, Demóstenes, Esopo, Eurípides, Homero…

Tablillas con escritura lineal B de la civilización micénica.

Esa escritura era trazada con una caña sobre tablillas de barro fresco. Los micénicos también intercalaban en su escritura dibujos.

El griego posterior se basa en un sistema alfabético en el que los signos gráficos ―denominados grafemas, es decir las letras― se corresponden aproximadamente a los sonidos que se emiten al hablar, los que reciben el nombre de fonemas. Este alfabeto griego fue tomado del alfabeto fenicio, de origen semítico, localizado en la actual Siria, pero los fenicios no tenían grafemas para las vocales y escribían de derecha a izquierda. Los griegos introdujeron algunas modificaciones a ese alfabeto y convirtieron algunas letras fenicias para representar las vocales y empezaron a escribir de izquierda a derecha.

Con respecto a las lenguas europeas, a principios del siglo XIX, los lingüistas determinaron que casi todas las lenguas de Europa y varias lenguas de Asia tenían un origen común. En tanto lenguas europeas, el griego y el alemán se derivarían de un tronco común, el idioma indoeuropeo que se remonta a varios milenios.

Se estima que la lengua germánica en sentido estricto surgió en el primer milenio antes de Cristo, a partir de un «primer cambio de sonido» y con la expansión del Imperio Romano y el gran número de mercenarios germánicos que integraron su ejército, los dialectos germánicos se fueron mezclando con palabras romanas y griegas[1].

Tanto el griego clásico ―considerada la lengua que construyó los cimientos de la cultura occidental, debido a que en ella se escribieron los primeros textos filosóficos, literarios y científicos sobre los que se basa nuestra civilización― como el alemán tienen tres géneros, el masculino, el femenino y el neutro y ambos idiomas se declinan, el griego en cinco casos (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo y dativo) y el alemán en cuatro (nominativo, acusativo, genitivo y dativo). El griego clásico no empleaba minúsculas ni espacios.

El alfabeto griego fue tomado del alfabeto fenicio.

Cabe agregar que además existió una lengua griega a la que se denomina koiné (κοινή, koiné; literalmente «en común», «en interés público, por el Estado»), lengua griega común, derivada del ático, que fue de uso general en el mundo helénico tras las conquistas de Alejandro Magno, es decir, durante el período denominado helénico o helenístico (entre los siglos IV a.C. y I d.C.)[2]. El vocablo koiné está relacionado con otro término, koinonía (κοινωνία), que se traduce por «participación; unión; relación, comunicación, sociedad, alianza; simpatía, compasión»[3]. Se trató entonces de una forma común, de una versión simplificada de la lengua griega clásica. El griego koiné fue crucial para el cristianismo debido a que fue utilizado para escribir una parte considerable de la Biblia, el Nuevo Testamento, así como para traducir otra del Antiguo Testamento, denominada tanaj, compuesto por 24 libros. San Jerónimo tradujo la Biblia al latín a partir de los textos originales en hebreo y griego (382 d.C.), en una gruta cerca de la Basílica de la Natividad en Belén. Su traducción es conocida como la Vulgata y se oficializó en la Iglesia de Occidente. Más tarde, el monje y teólogo Martín Lutero tradujo el Nuevo Testamento del griego al alemán a principios de 1522 en apenas dos meses y medio y el Antiguo Testamento en distintas etapas entre 1522 y 1532. Lutero procuraba con su traducción una difusión más amplia de la Biblia entre los pueblos hablantes del alemán pero debe considerarse que este hecho constituyó un hito fundamental del cristianismo.

Ese hito fundamental ha sido el movimiento que llevó a la Reforma, que tuvo lugar en el siglo XVI y que se centró particularmente en las áreas de habla alemana del continente europeo, dando origen a varias confesiones cristianas protestantes, provocando una ruptura con la autoridad papal y una división en la cristiandad europea que aún se mantiene.

Sin embargo, Martín Lutero ha trascendido por su aporte a la conformación de la lengua alemana toda vez que su traducción de la Biblia al alemán es considerada como base del alemán estándar.

La flexibilidad del griego y del alemán

Como fue mencionado ut supra, la lengua griega ha dado origen a los pilares de lo que hoy se considera el pensamiento occidental gracias a poetas, escritores y filósofos como Aristóteles, Platón, Esquilo, Esopo, Eurípides, Homero y tantos otros. La relevancia del pensamiento griego ha llevado a que numerosas palabras y conceptos trascendieran el espacio y el tiempo y sean actualmente mantenidos en su idioma original. Pueden citarse, a modo de ejemplo, ágape (ἀγάπη) ―comprendido como «afecto, amor», en castellano «banquete» y que trascendió al cristianismo como «Comida fraternal de carácter religioso entre los primeros cristianos, destinada a estrechar los lazos que los unían»―; Aleteia (ἀλήθεια) ―«revelación o extracción de algo olvidado», «verdad o lo que distingue al conocimiento genuino (episteme, ἐπιστήμη) de la creencia u opinión» y de ahí epistemología―; doxa (δόξα) ―que suele traducir por «opinión», concepto acuñado por Parménides para distinguir la «vía de la verdad» de la «vía de la opinión»―; lógos (λόγος) ―«palabra, entendimiento o armonía lógica»― y tantos otros términos[4].

Por su parte la alemana es una lengua que por su flexibilidad ha permitido que floreciera una gran cantidad de escritores y pensadores, particularmente filósofos, que acuñaron palabras nuevas para verbalizar nuevas ideas y conceptos. Entre los filósofos más destacados se encuentran Gottfried Wilhelm Leibniz, Immanuel Kant, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Arthur Schopenhauer, Karl Marx, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein.

Letra gótica denominada Fraktur. Fue la tipografía usada en Alemania para la mayor parte de sus libros editados entre los siglos XVI y XIX e incluso parte del siglo XX.

Cabe aquí hacer una digresión y mencionar a Søren Kierkegaard (1813 – 1855), filósofo y teólogo danés que tuvo una estrecha relación con la filosofía alemana en tanto que fue un severo crítico del hegelianismo y es considerado el padre del existencialismo y con una gran influencia en el pensamiento de autores de lengua alemana como Martin Heidegger, Friedrich Nietzsche, Karl Jaspers y Martin Buber, entre otros. Sin embargo, sus escritos estuvieron limitados a la lectura de los daneses ya que escribió en lengua danesa. Fue otro filósofo, ensayista y periodista alemán, Georg Brandes (1842-1927), quien publicó tanto en alemán como en danés, y quien dio las primeras conferencias sobre Kierkegaard y llevó a cabo la publicación en 1879 de un libro en alemán sobre su filosofía y su vida, Sören Kierkegaard – ein Literarisches Charakterbild (Sören Kierkegaard, un retrato de personaje literario), permitiendo que Kierkegaard trascendiera más allá de la lengua danesa y se iniciaran traducciones alemanas de algunas de sus obras.

De la misma manera que el griego, términos y conceptos del alemán trascendieron el espacio y el tiempo y se mantienen en su idioma original en el ámbito de la filosofía. Estudiar a un filósofo de la talla de Martin Heidegger requiere un conocimiento de la lengua alemana ya que muchos de sus conceptos se mantienen en esa lengua dado que la traducción al castellano u otras lenguas no mantienen el espíritu que le otorgó el autor. De este modo, Heidegger se refiere al «olvido del ser», Seinsvergessenheit, y de ahí que el centro de su pensamiento se refiere al olvido de la pregunta fundamental de la filosofía que es la cuestión del ser, la «pregunta por el ser», la Seinsfrage. Pero hay muchos otros términos, como por ejemplo der Geist ― que podríamos traducir como «mente», «espíritu», pero que frecuentemente se refiere al lado inmaterial, consciente y pensante del ser humano, comprendiendo las habilidades mentales (pensamiento, conocimiento, inteligencia y conciencia), término que da lugar a otros conceptos como der Poltergeist ―para referirse a acontecimientos violentos que suceden en un lugar supuestamente encantado y que no se ajustan a la normalidad física― o Zeitgeist ―«Espíritu del tiempo», comprendido filosóficamente como las ideas filosóficas, valga la redundancia, que corresponden y responden a su tiempo―; der Weltgeist ―«Espíritu del mundo», concepto que proviene de la filosofía, particularmente de la tradición del idealismo alemán, especialmente de filósofos como Georg Wilhelm Friedrich Hegel―. Si se toma el término que se refiere al «espíritu» puede mencionarse también ese otro concepto que empleó Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Gegengeist, que significa «espíritu contrario» o «contraespiritu». que puede interpretarse como su fuerte resistencia a las tendencias modernistas y la relativización de la doctrina católica.

Un término muy particular en alemán es Schadenfreude, que puede traducirse como «el tipo de felicidad que se deriva de la desgracia o el dolor de otra persona», un sentimiento para el que, quizás, no encontraríamos una palabra en castellano pero que podríamos expresar como «alegría maliciosa».

Otros vocablos interesantes que podemos mencionar serían die Erkenntnis ―«conocimiento», más específicamente al conocimiento o comprensión de algo, considerando asimismo el conocimiento o la perspicacia obtenida a través del pensamiento, la experiencia o el estudio―; die Ontologie ―la ontología, la cuestión del ser y de la existencia―; Torschlusspanik ―un término usado para sintetizar el miedo que invade con la vejez y la comprensión de que a uno no le queda mucho tiempo, lo que lleva a una necesidad imperiosa de realizar ciertas cosas antes de nuestro final; die Weltanschauung ―término muy usado en filosofía y en sociología para expresar la «cosmovisión», la forma básica en que alguien ve o interpreta el mundo, incluyendo las creencias personales, valores y perspectivas que dan forma a la comprensión de una persona sobre el mundo―; Stammtisch, cuya definición coloquial en alemán sería «hier sitzen die, die immer hier sitzen», es decir, «mesa reservada para la clientela habitual»; und so weiter.

Diferencias y similitudes

Al momento de plantearse el estudio de alguna de ambas lenguas surge la cuestión de la dificultad. Como ya se ha mencionado, tanto el griego clásico como el alemán son idiomas que se declinan pero, también como se ha visto, no utilizan el mismo alfabeto.

Por su parte el griego tiene su alfabeto propio y el alemán comparte el mismo alfabeto que utilizan otras lenguas modernas, aunque cuenta además con grafemas propios como las vocales con umlaut (diéresis)  ä, ö, ü y la ß, eszett o scharfes S que es una ligadura que representa un sonido doble «s», la cual no se encuentra en el alemán utilizado en Suiza, en donde en su lugar se reemplaza por «ss».

El griego ha variado su pronunciación desde el griego clásico o el koiné al idioma griego actual que se ha complejizado con respecto a sus orígenes. En cambio el alemán presenta algunos desafíos para quienes comienzan su aprendizaje ―por ejemplo en lo que se refiere a los sonidos guturales y a algunas vocales que no existen en el español, la acentuación de las palabras― pero debe destacarse que la pronunciación sigue reglas bastante claras una vez que se logran internalizar.

En lo que respecta a la gramática, ambas lenguas podrían manifestar cierta complejidad debido a los mencionados casos que determinan la función de una palabra en la oración, pero en el caso de la lengua alemana la estructura de las oraciones es más rígida y sigue reglas claras, lo que podría considerarse como favorable luego de que se incorporen esas reglas.

Más allá de las diferencias o similitudes entre el griego antiguo y el alemán, debe considerarse que la alemana es la segunda lengua nativa más hablada de Europa después de la rusa, según algunos estudios. Esto sería cuestionable si se considera que buena parte del territorio ruso es asiático.

La «Seinsfrage» (pregunta por el ser) se plantea por Heidegger en su obra central, Sein und Zeit («Ser y Tiempo», donde se pregunta por el significado y esencia del ser. Esta pregunta fundamental guía su análisis de la existencia humana (Dasein) y su relación con el mundo.

Influencia de la lengua griega en la alemana

El profesor Francisco Rodríguez Adrados (1922 – 2020), quien fue miembro de número de la Real Academia Española, filólogo y helenista español, Catedrático de Griego en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid, considerado como una de las voces más autorizadas en Europa como defensor de las Humanidades clásicas, ha planteado que las grandes lenguas indoeuropeas y hoy casi todas las lenguas del mundo, son lenguas «semihelénicas», ya que las lenguas actuales no se parecen al griego pero incluyen de manera considerable estructuras gramaticales griegas, además de vocablos provenientes del léxico griego así como de préstamos semasiológicos helénicos (la semasiología es el estudio semántico que parte del signo y de sus relaciones, para llegar a la determinación del concepto). Todo, o casi todo, el léxico culto de las lenguas modernas es, directa o indirectamente, griego, pues lo recibieron como préstamo directamente o a través del latín, en la época antigua, la moderna o la actual[5].

El profesor Rodríguez Adrados expresa que la sintaxis de los vedas indios y de Homero, que son similares, se derivan del tronco común indoeuropeo, pero aclara que la sintaxis de la prosa griega se desarrolló posteriormente «hasta llegar a la complejidad y variedad de Tucídides y de Platón», sintaxis que fue «el modelo de todas las lenguas indoeuropeas, con excepción del indio, que permaneció aislado»[6].

Agrega el profesor Rodríguez Adrados:

Esta influencia se hizo realidad tanto directamente como por medio de los préstamos latinos de la sintaxis helénica, y se infiltró fácilmente en todas las lenguas europeas, que tenían como punto de partida una sintaxis indoeuropea, que es también la base de la griega. Con la ayuda de las traducciones del griego y de sus imitaciones, se reformó en los hechos la sintaxis del latín, y luego, del armenio, del árabe y del alemán. El latín también ayudó a la creación de la sintaxis del alemán, del celta, del lituano, etc. Y no se trata solamente de las lenguas indoeuropeas. La influencia fue grande asimismo en el sirio, el etíope y, a través de las lenguas modernas romance y germánicas, llega hoy a todas las lenguas del mundo.[7]

Es de destacar lo que afirma acerca de los modelos sintácticos desarrollados por los griegos y que utilizamos y que son «indispensables para la expresión de pensamientos abstractos, así como para el discurso científico y lingüístico en general». Del mismo modo, añade que es un modelo para el discurso poético ya sea tomado en forma directa como a través del latín, así como también de las letras medievales europeas. Por este motivo considera que «nuestras lenguas son en gran medida semihelénicas»[8].

Cabe aquí destacar que la lengua alemana tiene, en ese sentido, la misma riqueza del griego en tanto permite el desarrollo de pensamientos abstractos, lo cual se evidencia cuando se estudia la filosofía alemana y la traducción de los términos filosóficos a otras lenguas no alcanza la precisión de la idea expresada por los pensadores alemanes. Pensemos, v. gr., en el Dasein (Da Sein) de Martin Heidegger que suele traducirse por el «ser ahí» porque Dasein es la combinación de las palabras alemanas sein («ser») y da («ahí») pero esa traducción no logra la plenitud del concepto alemán de Dasein que le otorgó Heidegger, por lo que en filosofía suele utilizarse el término en alemán y no su traducción. En este caso particular vale mencionar que el filósofo e historiador de la filosofía Franco Volpi (1952 – 2009) considera que se puede rastrear en Aristóteles el origen de algunos conceptos que resultan indispensables en el pensamiento filosófico heideggeriano[9]. Sin embargo, al preguntarse por el «ser», al retomar la Seinsfrage, la «pregunta por el ser», Heidegger abreva no sólo en Aristóteles sino también en la filosofía griega en general. Pero también Nietzsche fue un apasionado por el legado cultural griego. He aquí unos ejemplos que demuestran que la influencia no se limita al idioma.

Dejando de lado la filosofía también pueden encontrarse otras palabras que se prefieren mencionar en alemán porque ese pensamiento abstracto no puede ser transferido a otras lenguas como por ejemplo Hinterland (vocablo que se utiliza en Geopolítica, Geografía y Logística que se refiere a la región que se encuentra detrás de una ciudad, un puerto, o una zona costera) y la ya mencionada Zeitgeist que han pasado así a formar parte del léxico inglés.

Nuevamente es importante mencionar al profesor Rodríguez Adrados en lo que se refiere a la influencia indirecta del griego en las lenguas modernas, entre las que se encuentra el alemán:

En medio de los modelos sintácticos que transmitieron, directamente del griego o a través del latín, están, por ejemplo: el desarrollo de la frase subordinada, el uso sintáctico del infinitivo, las construcciones absolutas de participio, la sustantivación de los adjetivos con o sin la ayuda del artículo, etc. El griego desarrolló un sistema que fue copiado por el latín y que llega hasta nosotros, en el cual cada verbo se corresponde con uno o más sustantivos, adjetivos y adverbios. Esto provee de una línea en la síntesis del modelo que hace posible organizarlo de diferentes maneras y con exactitud.[10]

A partir de esto puede afirmarse que la lengua griega no influyó directamente sobre la alemana, sino que lo hizo a través del latín. Fue a través de esa vía que el alemán adoptó palabras del griego antiguo como iglesia (Kirche, kyriakós, κυριακός, «concerniente al Señor, a Cristo»), biología (Biologie, de bios, ßίος, «vida», y lógos, λόγος, «estudio») y gimnasio (Gymnasium, gymnásion, γυμνάσιον, «ejercicio» pero particularmente entendido como ejercicio corporal).

No obstante, hay términos griegos que han permeado a otras lenguas e incluso la lengua alemana y en los que claramente puede observarse ese origen, como por ejemplo Atom o Chromosom.

Consideraciones finales

Como se ha podido apreciar, la lengua griega clásica ha influido en la lengua alemana a través del latín como lo ha hecho en buena parte de las lenguas modernas. Esa influencia puede observarse en la gramática como así también en algunos préstamos en el léxico.

Si bien, obviamente, existen diferencias entre esa lengua antigua clásica y el alemán moderno, debe destacarse que desde un punto de vista teológico, ambas lenguas han tenido un momento protagónico dentro del cristianismo.

Debe considerarse que ambas tuvieron, y en el caso de la lengua alemana aún tiene, una característica singular que es esa flexibilidad ya mencionada que permite crear palabras nuevas para enunciar ideas y conceptos que quedan encerrados en esos términos y que son incapaces de expresar completamente la misma idea en otros idiomas.

Para cerrar este escrito, considero oportuno recordar la entrevista que los editores del semanario alemán Der Spiegel le hicieron a Heidegger el 23 de septiembre de 1966, oportunidad en la que el filósofo les solicitó que permaneciera inédita durante su vida, por lo que recién fue publicada el 31 de mayo de 1976, cinco días después de su muerte. El contenido de esa entrevista es muy valioso ya que aborda cuestiones muy vinculadas no sólo a su pensamiento sino también al contexto político en el que lo desarrolló ―claramente durante los años del nacionalsocialismo― pero lo que deseo destacar es cuando se refiere a ese vínculo entre el alemán y el griego, que es el espíritu de este escrito. Ante una pregunta que le formularon, Heidegger respondió:

Pienso en el particular e íntimo parentesco de la lengua alemana con la lengua de los griegos y con su pensamiento. Esto me lo confirman hoy una y otra vez los franceses. Cuando empiezan a pensar, hablan alemán; aseguran que no se las arreglan con su lengua.[11]

Sin duda que estas expresiones pudieron haber sido un poco exageradas pero eso no nos llevaría a desestimar esa consideración que se tiene de Alemania como «Das Land der Dichter und Denker», «El país de poetas y pensadores».

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024.

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

 

Referencias

[1] Dariana Echeto. «¿Cuál Es El Origen Del Idioma Alemán?». Sprach Zentrum, 30/01/2023, https://sprachzentrum.net/blog/origen-idioma-aleman/#:~:text=El%20origen%20del%20idioma%20alem%C3%A1n%20fue%20el%20germ%C3%A1nico%20occidental%2C%20del,de%20sonido%20o%20alto%20alem%C3%A1n, [consulta: 14/08/2023].

[2] Real Academia Española. Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea], https://dle.rae.es, [29/11/2024].

[3] Pabon Suárez de Urbina, José M. Diccionario manual griego –español. Vox. Barcelona: Biblograf, octubre de 1979 (doceava edición).

[4] Giorgio Piacenza Cabrera. «Glosario de términos griegos en filosofía». 22/07/2012, https://terminosgriegosdefilosofia.blogspot.com/2012/07/glosario-de-terminos-griegos-en.html.

[5] Francisco Rodríguez Adrados. «El griego, la más universal de las lenguas». Conferencia pronunciada en griego en el XII Congreso Internacional «El Helenismo y la Ortodoxia en el horizonte de Europa» el 29 y 30 de enero de 2005. Trad. Jerónimo Brignone. Web de Jerónimo ‘Jerry’ Brignone, https://www.jbrignone.com.ar/adrados.html, [consulta: 27/11/2024].

[6] Ídem.

[7] Ídem.

[8] Ídem.

[9] Volpi, Franco. Heidegger y Aristóteles. (1a ed.). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2012. 209 p.

[10] Francisco Rodríguez Adrados. Op. cit.

[11] Der Spiegel, nº 23, 1976, p. 193-219.

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RETOS DEL PERÚ MULTIÉTNICO Y MULTICULTURAL

Francisco Carranza Romero*

Hilaria Supa Huamán. Foto: Congreso de la República del Perú.
Voz valiente de una mujer

Hay libros que hablan como los seres humanos porque nos transmiten informaciones que motivan la reflexión y despiertan los sentimientos (alegría, tristeza y enfado). Es el caso del libro “Hilos de mi vida” de Hilaria Supa Huamán (2010, Ediciones del Congreso del Perú). La autora narra su vida desde sus primeros años en su pueblo natal (Huayllaccocha, entonces una hacienda en el distrito de Huarocondo, provincia de Anta, departamento de Cuzco, Perú), de sus experiencias como trabajadora doméstica desde antes de tener diez años, de su maternidad, de sus esfuerzos para no seguir siendo iletrada, de soportar los insultos y desprecios por ser diferente a las citadinas (indumentaria y hablar el quechua).

Desde el inicio ella nos advierte: “Yo no cuento mi historia para que me digan: ‘Ay pobrecita, todo lo que le ha pasado’, sino porque la historia de mi infancia y juventud es la historia de muchas mujeres indígenas de mi tierra” (p. 1). Y César Zumaeta Flores, entonces presidente del Congreso de la República, presenta el libro con palabras de quien conoce la realidad peruana: “Es testimonio vivo de que somos un país de múltiples ensambles culturales, multilingüe, que se construye y reconstruye cada día en el intercambio de nuestras diferencias”. Si todos los congresistas conocieran y asumieran esta realidad tendríamos mejores leyes.

Sin embargo, la vida sufrida de Hilaria no es única porque hay muchas historias de gente explotada y ultrajada. A pesar de todo, la superación de ella gracias a su coraje y paciencia es de muy pocos; y también, como ella narra, tuvo la suerte de encontrarse con gente buena que la ayudó, y hasta llegó a ser congresista.

El libro contiene valiosos datos y denuncias que merecen ser tomados en cuenta para mejorar las condiciones de vida de los que más sufren. Por su relato testimonial comprendemos los esfuerzos de los que tienen que enfrentarse a tantas situaciones injustas:

  1. Nacer en el área rural y en familia de economía pobre. La actividad agropecuaria no organizada ni asesorada da apenas la subsistencia, ingreso económico no suficiente porque las mejores tierras, desde los tiempos de la conquista, fueron repartidas y apropiadas. Y el despojo de las tierras aún continúa con maniobras legales. Las áreas rurales carecen de muchos servicios como las vías de comunicación, centros de salud y escuelas; por eso, sus pobladores tienen que marcharse del pueblo natal para estudiar, ganar dinero, y curarse —cuando los curanderos ya no pueden— hacia las ciudades a días u horas de distancia donde, a veces, ni siquiera tienen familiares. Y los urbanos, creyéndose modernos y superiores por gozar de estas ventajas, en vez de comprenderlos, los maltratan.
  1. Nacer en una comunidad indígena. Los indígenas peruanos constituyen una minoría que, a pesar del menosprecio oficial, aún mantienen su cultura: lengua, creencias, ritos, medicina tradicional, agricultura natural, música, danzas, ritos, gastronomía, vestimenta, etc. El hablante de una lengua indígena, para realizarse como ciudadano útil y respetado, tiene que cumplir, le guste o no, el largo y difícil proceso de la educación escolarizada en castellano con profesores y compañeros que sólo hablan castellano, con textos escolares en castellano, y los exámenes y entrevistas en castellano. Y los programas de alfabetización, cuando hay, cumplen los intereses políticos y religiosos. “Los alfabetizadores del Estado van preparando a la gente para las siguientes elecciones, para que marquen el partido del gobierno; y las sectas defendiendo su religión. Una vez más, somos utilizados” (p. 158). Qué bueno sería que los centros escolares de todos los niveles formaran ciudadanos que conozcan la realidad nacional para sentir la identidad cultural y asumir la historia con realismo y optimismo. Hilaria Supa no se queda en la crítica, también emite su propuesta que, ojalá, llegue a las autoridades del Ministerio de Educación y del Congreso: “… que se enseñe a los niños en su lengua materna, y que, poco a poco, aprendan el castellano como segunda lengua, como una lengua que necesitan para defenderse en la vida” (p. 155). En Perú, la lengua y cultura de los que iniciaron la conquista y el colonialismo en 1532 tiene mayor prestigio y difusión nacional e internacional. Los doscientos años de la independencia no muestran los cambios a favor de los indígenas peruanos, descendientes de los americanos milenarios.
  1. Nacer mujer. Su voz es de una mujer que ha sufrido tantas vejaciones en su familia, comunidad, lugares de trabajo e instituciones. Ella conoce, desde su niñez, las desventajas de la mujer porque en la sociedad el varón es quien tiene voz y mando. “¿Por qué hay tantos varones que abusan de las mujeres y después niegan, abandonan o maltratan a sus hijos? ¿Acaso los varones nacen machistas? ¿Son malos por ser varones?” (p. 15). Ella misma da la respuesta: “Los varones no nacen machistas, el ambiente los vuelve de esa manera, así como el ejemplo que dan los padres y la sociedad” (p. 153). “La religión de los invasores habla de un dios varón, todopoderoso, que está en el cielo. Para nosotros los dioses son varones y mujeres que están en la tierra, en el agua, en los cerros y también en el cielo. Para nosotros las diosas no son vírgenes sufridas y sumisas, son madres, son fértiles” (p. 90). El dios celestial y lejano parece inalcanzable para los seres humanos comunes; por eso, existen los supuestos intermediarios.

Promover la educación para cambiar esta realidad.

En el libro hay propuestas y respuestas directas e indirectas.

Asumir la indigenidad. “Debemos capacitarnos y concientizarnos hasta llegar a un nivel donde no sintamos vergüenza de nuestro origen” (p. 55). “Los indígenas debemos hablar por nosotros mismos, no debemos esperar que otra persona hable por nosotros ni mucho menos debemos hablar lo que ellos nos enseñan sin haber pensado antes” (p. 68). Con el uso del pronombre personal “nosotros”, ella asume con sinceridad su origen o raíz.

Por sus participaciones en los eventos internacionales ella ha tenido contacto con profesionales e indígenas extranjeros, así sabe que los indígenas peruanos no son los únicos casos de la injusticia. “Las naciones indígenas de todo el continente de América tenemos culturas parecidas y problemas parecidos de marginación y desaparición” (p. 97).

Supa critica a los grupos religiosos fanáticos: “Todos piensan que poseen la verdad. Prohíben que bailemos nuestras danzas, que toquemos y cantemos nuestras músicas. Prohíben que seamos nosotros mismos” (p. 95). Estas prohibiciones afectan la celebración de las fiestas y ritos según el calendario solar (solsticios de verano e invierno) y según el calendario lunar (fases y el plenilunio más grande del año: hatun pampa killa) que son importantes en la agricultura, ganadería, pesca y tratamientos terapéuticos.

Debemos cuidar la salud humana y de la tierra. Es la visión andina de que el ser humano es parte de la naturaleza. Tomando en cuenta sus testimonios y denuncias pedimos a los egresados de los centros superiores que visiten las áreas rurales para ampliar sus conocimientos.

Los del área de salud, con una actitud de apertura y humildad pueden descubrir los males como el susto, chucaque, mal del ojo, mal aire, etc., que tienen sus etiologías y curaciones propias. En Perú, muchos pueblos vivieron y viven gracias a los curanderos que conocen las virtudes curativas de los productos de plantas, animales, sales, arcillas que hay en su contorno. Con estos materiales preparan remedios y se curan. Y, cuando ya es imposible curar, ayudan a preparar al paciente para que muera con dignidad; y también preparan a la comunidad, para que haga una buena despedida al miembro que se va. La reciprocidad (rantin en quechua I, ayni en quechua II) ayuda a vivir y a aceptar la muerte como un proceso natural.

Sobre las diferencias de atención a los enfermos, comenta dos casos: En la fractura ósea los curanderos usan emplastos de hojas, raíces y grasas de ciertos animales para fortalecer el hueso en vez del frío y duro yeso que ponen en los hospitales. En el parto, la parturienta es colocada de rodillas y tratada con emplastos calientes y brebajes también calientes; en los hospitales tratan a base de inyección y pastilla. Y reconoce la apertura mental del médico Jorge Valdivia y de la enfermera Libia Pinares, quienes conocen y respetan la medicina tradicional. Con profesionales como los mencionados se puede capacitar a los curanderos y aprender también de ellos el uso de las medicinas tradicionales; así habrá mejor servicio en los poblados. Y mejor, si el diálogo es en la lengua de los indígenas. “Tal vez, partiendo de mi propia situación, inválida por la artritis, siento muy fuerte el valor de un cuerpo sano y la salud íntegra del cuerpo, la mente y el espíritu, sin golpes, gritos ni maltratos” (p. 120). “En las prácticas aprendemos a preparar diferentes jarabes, tinturas y cremas con insumos que están a nuestro alcance” (p. 137).

Promover la agricultura ecológica que protege la tierra y la planta, aunque el producto no es grande como desean en la ciudad. Los agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas) empobrecen la tierra e intoxican al medio ambiente y al consumidor. La concientización y capacitación desde la escuela debe ser labor de los especialistas en plantas, animales y alimentos.

En las universidades de Corea del Sur, me consta, hay dos escuelas de medicina que se colaboran tratando de atender lo mejor posible al paciente: Facultad de Medicina Occidental y Facultad de Medicina Asiática. Ambas escuelas utilizan los nuevos avances de la tecnología y los ponen al servicio de la salud.

Superar el alcoholismo. El método más efectivo para dominar a otro es darle droga en vez del salario justo, comida, educación y mejores oportunidades de vida. Los fanáticos y ambiciosos conquistadores del Perú usaron el alcohol para dominar y explotar a los indígenas; los ingleses, en otros lugares, recurrieron a exterminarlos o les dieron el opio para hundirlos en el vicio.

Otro motivo del consumo del alcohol es la celebración de las fiestas religiosas. Cada pueblo, por más pequeño que sea, tiene su santo patrón o santa patrona a quien se le alegra con fiesta costosa que termina en borrachera. El apóstol Santiago (llamado Santiago Matamoros en España; Santiago Mataindios en América) recibe muchas fiestas en el mes de julio. Los quechuas lo llaman Shanti Illapa (Santiago Trueno). El nombre de este patrón genocida es también topónimo de muchos pueblos.

Y, ¡qué coincidencia!, el hacendado y el amo de la casa donde hay personal de servicio son llamados también patrón o patrona. Los evangelizadores, salvo honradas excepciones, fueron cómplices de la dominación de los pueblos.

La conducta de los padres borrachos, malgastadores y violentos, desgraciadamente, es imitada por los hijos. Los indígenas borrachos son los que traicionan a sus hermanos cuando se alzan pidiendo mejores condiciones de vida.

Las religiones que predican el no consumo del alcohol hacen cambiar la mala costumbre de tomar alcohol hasta la borrachera; pero, después aprovechan para convertirlos en fanáticos creyentes hasta hacerlos despreciar su propia cultura. Así la religión no libera, porque de una droga se pasa a otra droga.

Hilaria Supa clama: “El Estado debe prohibir la venta del alcohol industrial (alcohol metílico de 96°). Así como se prohíbe la droga se debe prohibir la venta sin control del alcohol que también es droga” (p. 147). Y el alcohol es tan popular que hasta tiene muchos nombres: ron, cañazo, chacta, llonque, huacshu, huascu. Y es común huasquarse por cualquier motivo. Tanto en el área rural como en la ciudad, no hay fiesta sin el consumo de alcohol; no hay reunión familiar y amical sin la música ruidosa. ¿Para alegrase se necesita tomar alcohol?

Los movimientos políticos, hablando de la igualdad y justicia, practican la discriminación y el acaparamiento del poder. Cuántas veces los astutos políticos, para lograr firmas de apoyo y votos, van a las comunidades con regalitos, alcohol y promesas, se disfrazan, danzan graciosamente y balbucean algunas palabras en la lengua indígena. Así se aprovechan de los ingenuos. A esta farsa teatral, Supa critica: “En la ciudad, mayormente, acostumbran llamar disfraz a nuestra vestimenta; dialecto a nuestro idioma; a nuestro arte lo llaman artesanía; a nuestra música, folklore; y a nuestras ceremonias, brujería” (p. 69).

Extinción del indígena, triunfo de la civilización. En la década 90, los funcionarios del gobierno planearon bajar la pobreza reduciendo la población indígena. Con engaños y regalos muchas mujeres pobres del campo fueron esterilizadas para no tener que criar más hijos. Hilaria denuncia: “Es increíble, pero cierto que el gobierno de Alberto Fujimori había planificado, desde sus oficinas, cuántas mujeres en cada provincia tenían que usar algún método de planificación familiar; … cuántas tenían que usar T de cobre y cuántas debían hacerse la ligadura de trompas” (p. 125). “En vez de crear un sistema más justo, con espacio para todos, era más fácil… reducir la población indígena. Los científicos llaman a esto genocidio, otros lo llaman violación de los derechos humanos” (p. 126). Las consecuencias de las esterilizaciones son físicas y psicológicas. Los que investigan y denuncian estos hechos son amenazados y criticados ferozmente. El juicio por las esterilizaciones forzadas ya lleva 20 años sin ninguna sentencia.

Los que nos identificamos indígenas (perunígenas, amerígenas y terrígenas) consideramos que la educación es el mejor camino de superación de los pueblos. El proteccionismo y el asistencialismo crean la dependencia y matan la creatividad y la autovaloración.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

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