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LA INTELIGENCIA ARGENTINA SIN RUMBO Y SUMANDO FRACASOS. ALGUNAS PROPUESTAS PARA SU RECONSTRUCCIÓN.

Marcelo Javier de los Reyes*

Una ruptura más del sistema republicano

La Camara de Diputados y el Senado ha sancionado la denominada «Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos» ―Ley 27.742 publicada en el Boletín Oficial el 8 de julio de 2024― por la cual el Poder Legislativo le cedió al Poder Ejecutivo funciones legislativas que le corresponden. No es la primera vez que los miembros del Congreso le otorgan esta potestad excepcional al Ejecutivo, una práctica que precisamente ha dejado de ser excepcional desde la presidencia de Eduardo Duhalde. Claramente, la situación en 2002 podría ameritar esa cesión pero de ninguna manera debió haberse procedido con ese temperamento con los gobiernos que le sucedieron.

Cuando Montesquieu formuló la división de poderes en El espíritu de las leyes (1748) consideró que era apropiada la distribución de las funciones del Estado en tres poderes independientes —legislativo, ejecutivo y judicial— para evitar la concentración del poder, garantizar la libertad política y prevenir la tiranía mediante un sistema de contrapesos. A pesar de ello y aunque no se proceda a esa cesión, el sistema de contrapesos no funciona en nuestra Argentina, toda vez que los miembros del Poder Judicial suelen ser demasiado benévolos con los gobiernos de turno, «benevolencia» que le cuesta muy cara al Estado Nacional y a los argentinos.

Como se ha mencionado, la concepción de la división de poderes formulada por Montesquieu busca prevenir la tiranía y como se puede apreciar en las reformas del Sistema de Inteligencia Nacional, las modificaciones son absolutamente anticonstitucionales y muestran una peligrosa deriva autoritaria del gobierno.

Al asumir la presidencia Javier Milei no existía una situación de emergencia pública que justificara esa cesión de poderes. Las recurrentes crisis económicas que sufre nuestro país no son más que una crisis que la dirigencia política ha convertido en una problemática estructural ocasionada por la mala administración de la cosa pública pero sobre todo por la corrupción, en la cual el Poder Judicial tiene la mayor responsabilidad, aunque eso no libera de la misma al Poder Legislativo.

Desentendiéndose de la Inteligencia

Desde el primer día, el presidente ―quien se autopercibía como «especialista en temas de crecimiento económico con o sin dinero» y que afirmaba que sabía «cómo terminar con la pobreza y la indigencia»― no sólo no manejó la economía nacional sino que la puso en manos Luis «Toto» Caputo, de quien afirmaba: «Recuerdo que, por ejemplo, Caputo se fumó más de US$ 15.000 millones. Se terminó en el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo echaron a Sturzenegger acusándolo de manejar mal la mesa, vino Caputo y se fumó US$ 15.000 millones de reservas irresponsablemente, ineficientemente. Y nos deja este despiole de la Leliq»[1]. Si el «especialista» no se ocupaba de lo que sabía y eligió a quién poco antes consideraba un incapaz, mal podía hacerse cargo de la Inteligencia Nacional, área de la que ninguno de los que llega al gobierno tiene una mínima idea y que suelen confundir con «Seguridad».

Desconociendo y contrariando la Ley de Inteligencia Nacional 25.520, cuyo Artículo 12 expresa que «El Presidente de la Nación fijará los lineamientos estratégicos y objetivos generales de la política de Inteligencia Nacional», puso de facto el Sistema de Inteligencia Nacional bajo control del entonces Jefe de Gabinete de Ministros, Nicolás Posse, quien asumió el 10 de diciembre de 2023 y que renunció en mayo de 2024, en buena medida porque se lo responsabilizó de realizar tareas de espionaje interno sobre funcionarios de su propio gobierno y opositores. Durante ese breve período la Inteligencia Nacional estuvo operada por militares que, al parecer, no eran del ámbito de la inteligencia y que además debe tenerse presente que la Inteligencia Estratégica Militar difiere considerablemente de la Inteligencia Estratégica Nacional que es, vale recordar, de carácter civil.

Tras la salida de Posse, la Inteligencia Nacional está «informalmente» en manos del «monotributista» Santiago Caputo, asesor presidencial que no cumple ningún cargo de funcionario dentro del organigrama oficial. De tal manera que la irresponsabilidad de Milei en materia de Inteligencia llega a un grado que es difícil de caracterizar en términos negativos.

Reformas del Sistema de Inteligencia Nacional

Dicho esto, cabe señalar que en ningún párrafo de la llamada «Ley Bases» se menciona la necesidad de modificar, una vez más, el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN). No obstante, quienes detentan el Poder Ejecutivo podrán argüir que mediante el Título II referido a la Reforma del Estado podría implementar modificaciones en el mencionado sistema.

Desde que asumió este gobierno «libertario» ―pero enemigo de la libertad― se procedió a las siguientes modificaciones en materia de Inteligencia:

    • En julio de 2024, a través del Decreto n° 614/2024 se procedió a una reestructuración profunda del SIN, mediante el cual se disolvió la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y se creó nuevamente la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), conformada por cuatro agencias: el Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), la Agencia de Seguridad Nacional (ASN), la Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC) y la División de Asuntos Internos (DAI).
    • Mediante el controvertido Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) n° 656/2024 se le otorgaron a la SIDE $ 100.000 millones adicionales en carácter de fondos reservados, lo cual fue rechazado por la Cámara de Diputados (Resolución n° 76/2024 del 21 de agosto de 2024) y por el Senado (Resolución 32/2024 del 12/09/2024), por lo cual «Santiago Caputo, el asesor presidencial que reestructuró la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), avisó que el organismo que en los papeles dirige Sergio Neiffert devolverá cada uno de los $100 mil millones»[2]. Sin embargo, algunos medios informaron por entonces que ya se había ejecutado el 80% de ese monto.
    • El 1° de enero de 2026 Infobae dio a conocer el DNU-2025-941-«APN-PTE – Modificación de la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520»[3], que fue publicado en el Boletín Oficial con fecha 2 de enero, firmado el 31 de diciembre de 2025 por el presidente Javier Milei y todo el gabinete, el cual reordena la estructura de toda el área, crea agencias, disuelve otras y unifica tareas supuestamente para facilitar el intercambio de datos y le otorga a la SIDE un poder que emula a la «Securitate» (oficialmente Departamentul Securității Statului, «Departamento de Seguridad del Estado»), la policía secreta rumana del régimen comunista. Al fin y al cabo, siempre se afirma que los extremos se tocan.

Lo único positivo es volver a la denominación SIDE para recordar que la Inteligencia le corresponde al Estado Nacional, aunque en los hechos los libertarios siguen manejando una Inteligencia «de gobierno», como han hecho todos los gobiernos de esta partidocracia.

¿Era necesario reformar la Inteligencia?

Mediante la sanción de la Ley 27.126, el 25 de febrero de 2015, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se propuso desmantelar la estructura de la ex Secretaría de Inteligencia, aumentar la transparencia, fortalecer la democracia, profesionalizar el servicio de inteligencia, limitar los fondos reservados y separar la inteligencia de la investigación judicial.

A ello cabe agregar la «intención» de poner fin al espionaje ilegal, la compra de jueces y la financiación ilegal de la política. Claro que no tuvo mucho tiempo para demostrar si esa transformación sería posible porque su gobierno terminó en diciembre de 2015.

Luego del gobierno de Mauricio Macri (2015 – 2019), quien hizo un uso discrecional de la Inteligencia y de sus recursos ―quizás sea suficiente con mencionar la operación de la Inteligencia sobre el Poder Judicial, la banda «Súper Mario Bros», y el espionaje ilegal a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan―, el 10 diciembre de 2019, asumió la presidencia Alberto Fernández, quien en su primer discurso anunció la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y prometió terminar con los «sótanos de la democracia». En esa oportunidad declaró el «nunca más» a una justicia contaminada por servicios de inteligencia y operadores judiciales. El gatopardismo siguió mostrando su vigencia.

Durante su gobierno, la entonces interventora de la AFI, la abogada Cristina Caamaño estuvo trabajando en una nueva ley de Inteligencia. Ya me referí a ese tema en un artículo titulado «Más “innovaciones” en materia de Inteligencia» (publicado el 26 de enero de 2021), en el cual expuse que «no parece serio cambiar nuevamente la Ley de Inteligencia, cuya última ley, la 27.126 fue llevada a cabo por la actual vicepresidente, en ese momento en ejercicio de la Presidencia de la Nación». 

Escándalos en la SIDE libertaria

Como no podía ser de otro modo, la corrupción libertaria también alcanzó a la SIDE y una vez más se hizo una propaganda a la «profesionalización» del organismo. El resultado: más de lo mismo. Sin embargo, estos han empleado hasta la IA para hacer diseños de patéticos logos que parecen más propios de las agencias de inteligencia estadounidenses y de sociedades secretas.

Nuevamente se recurre a purgas, las que se vienen llevando a cabo desde hace décadas impidiendo una transferencia de conocimientos y la práctica desaparición de personal de carrera dentro del organismo. Eso sí, ingresa personal sin experiencia y algunos por amiguismo y continúa la clásica lucha de poder por los puestos de la SIDE, como oportunamente se denunció la puja entre Santiago Caputo y el Secretario de Asuntos Estratégicos, José Luis Vila ―un radical, funcionario «transversal» a los diferentes gobiernos ya que forma parte del establishment por su relación con Enrique «Coti» Nosiglia―, para quedarse con una parte de la estructura de la agencia[4].

No podía faltar el seguimiento a ciertas figuras de la política que parecen haber sido «caminados» ―para emplear la jerga de inteligencia― por agentes de la SIDE, lo que implicaría una ilegalidad y, aún peor, al servicio del lobby político y empresarial bajo la órbita de Caputo. Nada de cuestiones de seguridad de Estado.

Desde que llegó este gobierno la gestión no estuvo exenta de escándalos y desde fines del año 2025 se produjeron renuncias y cambios que dejaron de lado toda la discreción que requiere un organismo de Inteligencia. Luego de algunos casos sonoros que llegaron a los medios, el entonces titular Sergio Neiffert renunció al cargo, evidentemente forzado para que lo hiciera luego de denuncias por mal uso de fondos reservados, por el caso de dos funcionarios que viajaron a ver la carrera de Fórmula 1 en Bakú, Azerbaiyán, según denunciaron los diputados Esteban Paulón y Mónica Fein. Los funcionarios de la SIDE habrían utilizado cerca de $ 20 millones de pesos de fondos públicos reservados para viajar a ver al piloto Franco Colapinto[5].

Para reemplazar a Neiffert nombraron a Cristian Auguadra que, al igual que su antecesor y tantos otros que llegaron a ese destino, no cuentan con una experiencia mínima para ocupar el cargo. En el caso de Auguadra, la información periodística no le es favorable.

Uno de los hechos recientes tuvo como objetivo la AFA, la Asociación del Fútbol Argentino. A mediados de abril de este año, estalló una denuncia sobre una presunta operación de inteligencia para intervenir o desestabilizar a la AFA con la denominada «Operación Pendrive»[6]. También se detectaron cámaras de seguridad orientadas hacia la ex sede de la AFA desde un edificio lindero, propiedad del jefe de la SIDE, Cristian Auguadra[7].

La falta de control dentro y fuera de la SIDE es absoluta, pues la Comisión Bicameral de Inteligencia parece que, como pasa habitualmente, no llega a nada. Recordemos el famoso caso de la «Banelco» y tantos otros escándalos que pasaron sin más. ¿De dónde salen los fondos para «convencer» que algunos legisladores voten las leyes que pide este gobierno para avanzar en la entrega de la Nación?

Todo sigue como entonces…

Palantir y los periodistas fuera de la Casa Rosada

El video que unos periodistas realizaron de los conocidos pasillos de la Casa Rosada y de las puertas de algunos despachos le sirvió al gobierno para prohibir el ingreso a la Casa Rosada a todos los periodistas acreditados, decisión tomada por la Casa Militar con el único fin de garantizar la seguridad nacional. Según la presentación realizada por la Casa Militar, el material grabado habría «vulnerado la seguridad de las instalaciones y expuesto información considerada estratégica para el funcionamiento del Poder Ejecutivo».

Sin embargo, no hubo tanto celo por la seguridad, ni siquiera de la del presidente ―quien al momento de la difusión de esa filmación se encontraba de festejos en Israel, en una zona en guerra―, en oportunidad de que lo visitaran en la Casa Rosada Hayden Davis, el criptoempresario que lanzó $LIBRA, o «Julian Peh», quien no se llamaba así ni existían registros de su ingreso al país. No volveré sobre este tema, el cual lo abordé profusamente en otro artículo titulado «La relevancia de conocer la política internacional y de emplear la Inteligencia de Estado. El caso $Libra», publicado el 17/08/2025.

A buena parte de la prensa, como sería lógico, no se le escapó el hecho de que la prohibición a los periodistas coincidió con la visita de Peter Thiel, cofundador de la corporación Palantir Technologies Inc. ―empresa estadounidense que cotiza en bolsa y desarrolla plataformas de integración y análisis de datos― a la Casa Rosada. Evidentemente, se procedió a un blindaje de la Casa de Gobierno a los medios.

Palantir fue fundada en 2003 con apoyo de la CIA. Palantir desarrolla software especializados en el análisis de grandes volúmenes de datos (big data) e inteligencia artificial y desarrolla plataformas que integran, gestionan y aseguran datos complejos para gobiernos, agencias de inteligencia y grandes empresas, permitiendo tomar decisiones basadas en información en tiempo real[8].

La corporación ha desarrollado «Palantir Gotham» (utilizado principalmente por agencias de defensa e inteligencia como la CIA y el FBI para identificar patrones ocultos en conjuntos de datos masivos, útil para seguridad nacional y antiterrorismo), «Palantir Foundry» (enfocado en el sector privado para integrar datos corporativos y optimizar operaciones, decisiones y detección de fraudes), «Palantir Apollo» (herramienta que permite el despliegue automático de software en cualquier entorno, ya sea en la nube o en sistemas clasificados) y «Palantir AIP (Artificial Intelligence Platform) (plataforma más reciente, diseñada para aplicar modelos de lenguaje y IA avanzada a datos complejos de forma segura).

«Creamos productos para el análisis humano de datos del mundo real», según informa la propia empresa en su sitio web[9]. Agrega también: «Diseñamos tecnología para ayudar a las instituciones a proteger la libertad. La tecnología analítica, especialmente en manos de instituciones poderosas que manejan grandes volúmenes de datos, puede suponer graves riesgos para la privacidad y las libertades civiles». Sin embargo, parece que no es precisamente la «libertad» a la que defienden sino más bien que la vulneran y lo que muestra como una «virtud» resulta contradictoria porque esta corporación «poderosa» se apodera de una impresionante cantidad de datos de los ciudadanos poniendo precisamente en riesgo la privacidad y las libertades civiles. Recordemos la manipulación llevada a cabo por Cambridge Analytica.

Palantir obtuvo contratos gubernamentales multimillonarios y «ha contribuido a prevenir atentados terroristas, planificar misiones ultrasecretas de la CIA y gestionar la distribución de vacunas. Sin embargo, ha recibido críticas por ayudar a funcionarios de inmigración a identificar y localizar a inmigrantes indocumentados»[10]. Vemos aquí algunos puntos a considerar como el término «terrorista», el cual no se puede aplicar a quien defiende a su país de un invasor extranjero, la planificación de «misiones ultrasecretas», la identificación y localización de inmigrantes indocumentados nada menos que por parte del ICE, una fuerza que recurre a métodos ilegales y violatorios de los derechos humanos. En síntesis, Palantir es un «Estado» dentro del Estado que le paga contratos multimillonarios y que se hace dueño de ese Estado que le brinda el acceso a todas sus bases de datos.

¿Qué podemos decir de otro de los socios y fundador de Palantir, Alex Karp? Karp es licenciado en Derecho y doctor en teoría social neoclásica y se ha manifestado sobre la superioridad de Occidente y su desdén por las protestas antiisraelíes. Karp calificó las protestas antiisraelíes en la Universidad de Columbia de «paganas» y afirmó haber soñado con atacar a sus enemigos con drones. «En una conversación entre Karp y Jacob Helberg, asesor principal de políticas del director ejecutivo de Palantir, sobre el impacto de la IA en la guerra en Ucrania e Israel, Helberg dijo que se estaban coreando “consignas a favor de Hamás” en “universidades muy prestigiosas”»[11]. Todo un alegato en favor del racismo y en detrimento de la libertad de expresión y de la democracia.

Palantir también ha recibido fuertes cuestionamientos por su participación en el genocidio en Gaza por la firma de una «alianza estratégica» con el Ministerio de Defensa israelí. Desde octubre de 2023, el ejército israelí ha incorporado las herramientas y el software de Palantir para su ofensiva en la Franja de Gaza[12].

James Bamford en un artículo publicado en The Nation afirma que Palantir ha proporcionado al ejército y a las agencias de inteligencia israelíes «capacidades de localización avanzadas y potentes» utilizadas en el marco de su guerra en Gaza[13].

La corporación abrió sus oficinas en Tel Aviv en 2015 y fue en Israel donde la junta directiva de Palantir se reunió por primera vez en 2024, solo unos meses después del inicio de la guerra, en un gesto de solidaridad y debido a que Alex Karp es un importante partidario del gobierno de Netanyahu[14].

Nada más en sintonía con el «pensamiento» o ideología de Milei. Aquí cabe destacar que Peter Thiel compró una gran mansión en Barrio Parque, uno de los barrios más caros de Buenos Aires ―si no el más caro―, frente a la casa de Susana Giménez, por la que pagó US$ 12 millones. Es evidente que Thiel no ha venido de vacaciones porque tendría pensado permanecer en la Argentina al menos dos meses. ¿Algún millonario contrato con el gobierno de Milei? ¿Tendrá la Argentina el mismo destino que Palestina con el presidente «más sionista del mundo»?

Todo está sobre la mesa y la presencia de Thiel y de su empresa, con una motosierra presidiendo el encuentro con Milei en la Casa Rosada nos son buenos augurios para los argentinos.

El 25 de abril, en un posteo en X, el ingeniero en Electrónica y en Telecomunicaciones Ariel Garbarz escribió:

«Peter Thiel le ofreció a Milei una arquitectura de poder para gobernar con los datos de la SIDE y otros organismos públicos, perfilando y luego controlando y manipulando a los votantes, tal como hizo en Estados Unidos, Reino Unido e Israel».

A propósito de la vigilancia tecnológica, será fundamental rever todo el sistema de vigilancia por cámaras en el territorio nacional y, particularmente, en la Capital Federal, teniendo en cuenta las empresas proveedoras de los equipos, las que las instalaron y las que las monitorean, aún de aquellas que son monitoreadas por las provincias, los municipios y el Estado Nacional. En general deberá recurrirse a la ingeniería inversa y en adelante deberían establecerse algunas cláusulas para su instalación.

Algunas reflexiones finales

Milei no sólo destruye lo que he denominado «el sistema inmunológico de la Nación», siguiendo el rumbo de sus predecesores, sino que agrava la posibilidad de que nuestra Argentina ―siguiendo la metáfora de la medicina― padezca una sepsis irreversible.

Esto es evidente cuando Milei se saca una foto con un criminal de guerra, con el «carnicero de Medio Oriente», provoca un industricidio del que difícilmente nuestro país pueda recuperarse, deja a la Argentina sin una política exterior propia alineándose con Estados Unidos e Israel ―aislándola de los países que respaldan los derechos soberanos sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur así como de sus principales socios comerciales, miembros estos de los BRICS―, ingreso de militares y de aeronaves extranjeros a la Argentina sin autorización del Congreso de la Nación, declara irresponsablemente que nuestro país está «en guerra con Irán» ―toda declaración de guerra precisa que sea aprobada por el Congreso Nacional―, continúa con la política de desarticular el territorio nacional cerrando definitivamente ramales ferroviarios y abandonando el mantenimiento de las rutas nacionales, abriendo la puerta a que empresas como Palantir u otras de Israel ―recuerden el discurso que pronunció en su reciente visita al ente sionista― accedan a la información privada de los argentinos y a la información estratégica del Estado Nacional, acuerda con el empresario británico Joe Lewis de manera secreta para que el también amigo de Mauricio Macri pueda sortear los litigios a los que está siendo sometido por sus operaciones en una zona de «seguridad nacional», y un sinfín de medidas que revelan que «el topo que vino a destruir el Estado desde adentro» verdaderamente está en guerra con la Argentina. En un país serio ya habría sido destituido y sometido a juicio.

La presencia de Thiel pondría la certeza de que la deriva autoritaria de este gobierno que aglutina lo peor de la casta política y de las corporaciones económicas del país y del mundo (no nos olvidemos del JP Morgan), estaría operando para convertir esta cleptocracia en una tecnocracia que ejerza una vigilancia minuciosa sobre cada uno de los argentinos con el objetivo de neutralizar toda expresión o manifestación en contra de los abusos de su gobierno. Cada día que transcurre, el peligro es mayor y el Poder Judicial y el Poder Legislativo ―excepción hecha de algunos de sus miembros― no están a la altura de las circunstancias, por decirlo eufemísticamente.

Todos esos temas en los que el gobierno avanza sin frenos serían prioritarios para la Inteligencia Estratégica del Estado Nacional, la que no casualmente ha terminado de destruir Milei.

La primera pregunta clave es, ¿se puede reconstruir la Inteligencia Nacional en un futuro gobierno nacional? Si la respuesta es afirmativa, habría una segunda pregunta, ¿cómo?

A la primera pregunta respondo afirmativamente, aunque será un proceso largo por las capacidades destruidas, la falta de personal profesional apropiado para esas tareas y la necesidad de reconstruir la confianza con otros organismos de inteligencia de otros países. Como he expresado más de una vez, «la confianza es como la virginidad, se pierde una sola vez» y en materia de inteligencia requiere una ardua labor, sustentada en buena parte en vínculos personales. De ahí la necesidad de mostrar una verdadera recuperación de esas capacidades recurriendo a personal retirado, pero no a aquellos que han sido parte de su destrucción. Esto sería un claro mensaje hacia las agencias extranjeras.

¿Cómo? Obviamente, y es claro que así sea, el jefe de la Inteligencia Nacional ―el «Señor 5»― debe ser una persona de extrema confianza del presidente de la Nación, a quien se debe de manera casi incondicional. ¿Por qué «casi»? Porque no deberá decirle «sí» a todo, sino que deberá advertirle acerca de determinadas cuestiones y a veces decirle que «no» cuando los Intereses Nacionales o su seguridad o su imagen estén en riesgo ante determinadas decisiones que desee tomar. Sin embargo, el «Señor 8» debería ser un agente de carrera con experiencia, conocedor de los resortes del sistema de Inteligencia.

Los pasos a tomar para esa reconstrucción requieren:

    • lograr que el Congreso derogue la Ley 27.126 y volver plenamente a la vigencia de la Ley 25.520, aunque se vuelva a la denominación de «Secretaría de Inteligencia», sin que especifique que es «de Estado»; al fin y al cabo, este gobierno sólo le ha cambiado el nombre para que todo siga igual;
    • poner en vigencia, nuevamente, el decreto 1.088, mediante el cual se aprobó el Estatuto para el Personal de la Secretaría de Inteligencia y para el Personal Civil de Inteligencia de los Organismos de Inteligencia de las Fuerzas Armadas;
    • derogar los decretos del gobierno de Milei, los cuales constituyen un verdadero adefesio en materia de Inteligencia;
    • reconstruir la Contrainteligencia, área vital de la Secretaría de Inteligencia;
    • recrear nuevamente la Central Nacional de Inteligencia, en el marco de la Secretaría de Inteligencia, para coordinar las funciones y operaciones de todos los servicios de inteligencia de la Argentina, a la cual todos los servicios de inteligencia de las Fuerzas de Seguridad, las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Economía, deberán destinar delegados para favorecer una coordinación eficaz y eficiente entre los diferentes organismos;
    • diseñar una nueva Doctrina de Inteligencia Nacional conforme a una agenda que contemple los «Intereses Nacionales» y no a una agenda impuesta desde el exterior;
    • cerrar la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Casa Rosada y transferir sus funciones a la Subsecretaría de Inteligencia, es decir que las mismas recaerían sobre el «Señor 8», a quien debe llegarle la información estratégica, de tal manera que se evitaría la duplicación de funciones y se eliminarían puestos oficiales que no han demostrado mayor utilidad para el Estado Nacional;
    • contar con un cuerpo de abogados altamente calificados para llevar a cabo un exhaustivo estudio para la recuperación de organismos y tierras que los diferentes gobiernos han entregado discrecionalmente a sujetos privados;
    • iniciar las acciones legales correspondientes para llevar a los tribunales a todos los funcionarios que se desempeñaron en el área de Inteligencia por causas de malversación de fondos e incumplimiento de los deberes de funcionario público;
    • poner el acento en el reclutamiento de los profesionales y en su formación, para lo cual será fundamental que la Escuela Nacional de Inteligencia recupere el prestigio que supo tener en la década del 90 del siglo pasado, recurriendo a destacados profesores en función de los programas de estudio que se establezcan. Un punto esencial será el nombramiento de un director que no provenga de la política, sino que sea algún profesional con trayectoria en las áreas de Inteligencia;
    • implementar en el marco de la Escuela Nacional de Inteligencia los Cursos Básicos de Inteligencia para Funcionarios del Estado, lo cual permite impartir nociones básicas a los funcionarios estatales además de favorecer la construcción de una comunidad informal de Inteligencia;
    • establecer, al menos, una base del organismo en cada provincia pero en algunas de ellas ―por ejemplo, Córdoba y en la región de la Patagonia― puede que las necesidades requieran que haya más de una;
    • desarrollo de bases regionales para implementar la Inteligencia Competitiva para favorecer el desarrollo de las economías regionales;
    • fortalecer la presencia de delegados en nuestras embajadas y reconsiderar los países en los cuales tendrán sede;
    • reestablecer los vínculos con los servicios de Inteligencia extranjeros, con la mayor parte posible de ellos y no limitándolos a los «habituales» de los últimos gobiernos.

La plena vigencia de la Ley 25.520 no implica el ideal para la conducción y coordinación de una Inteligencia Estratégica de Estado pero podrá, por un lado, establecer un punto de partida para su reorganización y coordinación con otros organismos nacionales y extranjeros, así como cerrar un ciclo de improvisaciones que sólo han terminado por destruirla.

Estas medidas podrán, realmente, poner la conducción estratégica y la coordinación del Sistema de Inteligencia Nacional bajo el control de la Secretaría de Inteligencia y, especialmente, de la Presidencia de la Nación, a la cual pertenece.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024. En edición: «El arte de pensar. Su aplicación en un mundo incierto» (Editorial Almaluz).

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

 

Referencias

[1] «¿RESISTE ARCHIVO?: Lo que decía Milei sobre Caputo, el que “se fumó 15 mil millones de dólares”». El Cronista, 28/11/2023, https://www.elcronista.ar/resiste-archivo-lo-que-decia-milei-sobre-caputo-el-que-se-fumo-15-mil-millones-de-dolares, [consulta: 13/04/2026].

[2] Pablo Lapuente. «Santiago Caputo promete devolver los $100 mil millones de la SIDE». Letra P, 13/09/2024, https://www.letrap.com.ar/politica/santiago-caputo-promete-devolver-los-100-mil-millones-la-side-n5411167, [consulta: 13/04/2026].

[3] DNU-2025-941-«APN-PTE – Modificación de la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520», https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/337032/20260102.

[4] «Bronca en la SIDE con Santiago Caputo porque lleva adelante una purga de agentes, pero metió a su instructor de tiro». La Política Online, 07/11/2024, https://www.lapoliticaonline.com/politica/bronca-en-la-side-con-santiago-caputo-porque-hizo-una-purga-pero-metio-a-su-instructor-de-tiro/, [consulta: 06/12/2025].

[5] «Diputados denuncian un viaje ‘VIP’ de la SIDE a la Fórmula 1 con fondos públicos que costó $19 millones». Urgente24, 04/12/2025, https://urgente24.com/actualidad/politica/diputados-denuncian-un-viaje-vip-la-side-la-formula-1-fondos-publicos-que-costo-19-millones-n614628, [consulta: 06/12/2025].

[6] «Cómo se armó la operación “pendrive” trucho contra AFA: la trama que incluye a un ex ministro, la SIDE, empresarios y hasta el directivo de un importante medio». Data Clave, 10/04/2026, https://www.dataclave.com.ar/poder/la-salida-menos-pensada–alejandro-kim-se-fue-del-espacio-de-guillermo-moreno_a69d92b3b1d2d404fa6dfcfc5, [consulta: 17/04/2026].

[7] «¿El jefe de la SIDE puso cámaras apuntando a la AFA para espiar los movimientos de los dirigentes?». Data Clave, 10/04/2026, https://www.dataclave.com.ar/poder/-el-jefe-de-la-side-puso-camaras-apuntando-a-la-afa-para-espiar-los-movimientos-de-los-dirigentes-_a69d977011d2d404fa6e9f8be, [consulta: 17/04/2026].

[8] Sitio oficial de Palantir, https://www.palantir.com/about/.

[9] Ídem.

[10] Jeff Rumage. «Inside Palantir: The Tech Giant Powering Government Intelligence». Buit In, 22/04/2026, https://builtin.com/articles/what-is-palantir, [consulta: 24/04/2026].

[11] Madison Hall. «Palantir CEO calls Columbia anti-Israel protests ‘pagan’ and says he’s dreamed of drone striking his enemies». Bussiness Insider, 02/05/2024, https://www.businessinsider.com/palantir-ceo-alex-karp-columbia-anti-protests-pagan-north-korea-2024-5, [consulta: 14/04/2026].

[12] «¿Qué se sabe sobre el papel desempeñado por Palantir en Gaza?» Le Grand Continent, 04/10/2025, https://legrandcontinent.eu/es/2025/10/04/que-se-sabe-sobre-el-papel-desempenado-por-palantir-en-gaza/, [consulta: 14/04/2026]

[13] James Bamford. «How US Intelligence and an American Company Feed Israel’s Killing Machine in Gaza». The Nation, 12/04/2024, https://www.thenation.com/article/world/nsa-palantir-israel-gaza-ai/, [consulta: 12/12/2025].

[14] Sharon Wrobel. «US tech giant Palantir decides to hold first board meeting of new year in Tel Aviv». The Times of Israel, 02/01/2024, https://www.timesofisrael.com/us-tech-giant-palantir-decides-to-hold-first-board-meeting-of-new-year-in-tel-aviv/, [consulta: 12/12/2025].

 

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EL SISTEMA INMUNOLÓGICO DE LA NACIÓN EN PELIGRO: SITUACIÓN DE LA INTELIGENCIA DE ESTADO EN LA ARGENTINA

Marcelo Javier de los Reyes*

El sistema de Defensa Nacional, los diversos organismos de Seguridad y el Sistema de Inteligencia Nacional son a la Nación como el sistema inmunológico al cuerpo humano.

El sistema inmunológico es una red compleja de células, tejidos y órganos que ayudan al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades. La función de este sistema es defenderlo de agentes patógenos, es decir, de organismos que causan enfermedades, como por ejemplo los virus y las bacterias.

De manera similar, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad y la Inteligencia trabajan con el mismo objetivo aunque cada una de estas instituciones tiene su objetivo.

Este diagnóstico será considerado desde dos puntos:

    • Institucional
    • Profesional

La Inteligencia Nacional es definida por la Ley 25.520 como «la actividad consistente en la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación». La Ley 27.126, promulgada el 3 de marzo de 2015, considera a la Inteligencia Nacional como «la actividad consistente en la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a los hechos, riesgos y conflictos que afecten la Defensa Nacional y la seguridad interior de la Nación». Solo un cambio sutil pero importante, pues se han eliminado las «amenazas» respecto de la Ley 25.520. Mientras que la «amenaza» es una probabilidad de ocurrencia de un fenómeno potencialmente dañino en un lapso dado, el «riesgo»  sería la combinación de la probabilidad de que se produzca un evento y sus consecuencias negativas.

La Inteligencia es el conocimiento que favorece al decisor en la toma de decisiones, como así también en la reducción de los riesgos. En síntesis, la importancia es que es una herramienta fundamental para la toma de decisiones.

La Inteligencia es una herramienta fundamental para la toma de decisiones.

La actividad de Inteligencia, más precisamente la Inteligencia Estratégica, le permite al gobierno nacional comprender los conflictos regionales e internacionales con el objetivo anticipar las respuestas adecuadas a los mismos.

Del mismo modo, la Inteligencia le permite al gobierno tomar las medidas adecuadas para favorecer la inserción de nuestro país en el escenario internacional, tanto en el ámbito diplomático como económico.

A partir de esto se puede afirmar que, desde lo institucional, los organismos de Inteligencia deben estar en condiciones de dar respuestas a estas demandas.

La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) es el organismo superior del Sistema de Inteligencia Nacional y, conforme a la ley, debería dirigir el Sistema de Inteligencia Nacional —que incluye a los demás organismos de Inteligencia del Estado que dependen del Ministerio de Defensa y del Ministerio de Seguridad— a los efectos de contribuir a la toma de decisiones en materia de seguridad exterior e interior de la Nación.

En función de ello pueden determinarse las siguientes anomalías que impiden que la Inteligencia Nacional cumpla con sus objetivos:

    • Los diversos gobiernos nacionales de las últimas décadas han transformado la Inteligencia Nacional en una herramienta para amedrentar jueces, políticos opositores y demás denunciantes a partir de lo que se denominan «carpetazos».
    • Como consecuencia de ello, los gobiernos nacionales (fundamentalmente los kirchneristas y el de Cambiemos) han realizado un uso perverso de la inteligencia interior pero desatendieron la Inteligencia Exterior y la Inteligencia Estratégica al punto que se puede afirmar que estas áreas están prácticamente desactivadas y sin rumbo. La Inteligencia Exterior ha perdido, virtualmente, contacto con los servicios de otros países, lo que implica una seria gravedad desde el punto de vista del intercambio de información y de la capacitación. Las delegaciones del exterior de la Secretaría de Inteligencia / AFI carecieron de rotación de sus delegados durante más de una década y su número ha sido seriamente reducido, al punto que fueron cerradas delegaciones en los principales países de Europa. Como los gobiernos actúan en este sentido con reciprocidad, varios servicios no destinan agentes a sus embajadas en la Argentina y algunos los han retirado reasignándolos en países de la región. La situación se ha visto sumamente agravada con las filtraciones a los medios de las Actas durante la gestión de la «fiscal interventora» Cristina Caamaño.
    • Respecto del tema de la capacitación, el sistema ha perdido el rumbo desde el gobierno de la Alianza (1999-2001), gobierno que el 7 de febrero de 2000 realizó una purga de 1.500 agentes, un hito lamentable que cortó la transferencia de conocimientos. La idea fue apelar a la contratación de «consultoras», lo que pone en evidencia la ignorancia de quienes estaban al frente de la Inteligencia Nacional. Los últimos gobiernos, sin excepción, han puesto al frente de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI) a funcionarios inexpertos, al igual que en el resto del organismo, y en la actualidad le ENI tiende más hacia un adoctrinamiento, no hacia una capacitación profesional, impartiendo «cursos de género», «Ley Micaela de Capacitación Obligatoria en Género para todas las personas que integran los Tres Poderes del Estado», etc. En este punto cabe destacar que el máximo responsable de la ENI de la gestión de Cambiemos llegó a manifestar a un medio «vamos a cambiar la cultura del espionaje»: es evidente que desconocía de qué se trata la Inteligencia[1].
    • Cabe recordar que en febrero de 2015 el gobierno de Cristina Kirchner disolvió la Secretaría de Inteligencia y creó una AFI debilitada, otorgándole un rol protagónico a la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar pero llevando a cabo actividades ilegales, toda vez que esa área no debe, por ley, realizar inteligencia interior. Incluso el presupuesto destinado a ese órgano militar era mayor al que recibía la entonces Secretaría de Inteligencia.
    • Contrariamente a lo que especifica la Ley, la AFI, como es de conocimiento público, ha sido prácticamente marginada y no dirige el Sistema Nacional de Inteligencia. Aún peor, el proyecto de Ley de Inteligencia presentada al Congreso por la entonces interventora de la AFI Cristina Caamaño proponía que ese organismo dejara de ser la cabeza del sistema de Inteligencia. Varias delegaciones del interior han sido eliminadas o reducidas en su operatividad. Vale aquí recordar que la mencionada interventora desactivó la base de Trelew y cedió el edificio al Ministerio de Desarrollo Social de Nación, en una región con graves problemas derivados del problema de la nueva etnia autodenominada «mapuche», con tomas de tierras e incendios de propiedades privadas e iglesias.
    • Los organismos de inteligencia no mantienen contactos entre sí y, peligrosamente, se aprecia una competencia entre algunos de esos organismos.

Desde lo profesional, desde que asumió el gobierno del Frente para la Victoria, en la entonces Secretaria de Inteligencia se ha procedido a una «purga» de su personal, reduciéndola a su mínima expresión. Cierto es que hasta la creación de la AFI no ingresaron «militantes» y los cargos políticos fueron muy reducidos. Con sus limitaciones, el organismo continuó funcionando pero la «metodología» que se implementó produjo una fuerte desmotivación del personal, por falta de incentivos, bajos salarios y una persecución hacia algunos agentes que fueron destinados a «áreas de castigo». A ello debe sumarse la pérdida del rumbo del organismo lo que se traduce en un sin sentido de la actividad diaria del agente de inteligencia.

Si, debe reconocerse, que durante la gestión de Oscar Parrilli al frente del organismo se produjo un sustancial aumento de sueldos —el cual finalmente no se completó— pero con ello se favoreció el ingreso de numerosos «militantes» que no calificaban para cumplir con sus funciones.

Se procedió a una reestructuración, con un nuevo organigrama que incrementó notablemente los cargos directivos y eliminó las jefaturas intermedias lo que, al igual que en el ámbito privado, hace inviable cualquier gestión. Aún más grave fue la supresión de un área de «Análisis» cuando ésta es la tarea esencial de un organismo de inteligencia.

La gestión del organismo durante el gobierno del presidente Macri, teniendo la oportunidad de reconstruirlo, siguió la misma línea del gobierno kirchnerista y los cargos directivos fueron ocupados por gente inexperta, entre los cuales se encuentran quienes fueron los máximos responsables del organismo. Además debe mencionarse la incorporación de algunos ex comisarios con antecedentes de sumarios dentro de la propia policía. Es en ese momento que se crearon más delegaciones en el AMBA con una impronta inspirada en una comisaría.

Con respecto al personal, se despidió a los contratados por la gestión de Parrilli y se contrató a un número similar de personal, en su mayoría tampoco calificado para cumplir funciones en un organismo de Inteligencia. Además se contrató más personal con sueldos equivalentes a cargos directivos.

Del mismo modo, debe destacarse que los políticos tienden a confundir Inteligencia con «Seguridad», lo que lleva a una seria distorsión de la actividad.

Asimismo, la gestión del gobierno de Cambiemos continuó marginando al personal de carrera e igualando hacia abajo como lo hizo el gobierno del Frente para la Victoria, el cual desarmó su cuerpo profesional que otrora era considerado «Personal Superior». Desde entonces, numerosos cargos que deberían corresponder a ese cuadro pasó a estar en manos de personal auxiliar, desvirtuando la línea jerárquica y profesional que debe mantener un organismo de estas características. Es como si en las Fuerzas Armadas se colocara a un suboficial por encima de un oficial.

Por otra parte, la gestión política siempre hace uso de la «caja» del organismo con fines políticos, es decir, el uso de sus recursos que no son empleados para mantener la infraestructura y la operatividad del organismo.

En síntesis, hasta la llegada de la Alianza al gobierno, el organismo, a pesar del despido de algunos agentes durante el gobierno de Alfonsín, mantuvo un alto nivel profesional. En la ENI se dictaban cursos tanto destinados a personal de la Argentina como a personal extranjero. El nivel del cuerpo docente y de los cursos aún hoy es reconocido por agentes europeos que asistieron a los mismos en la década de 1990. La formación giraba en torno a inteligencia, al análisis de la información, de los medios de comunicación, a la geopolítica entre otros temas.

Del mismo modo, existía un curso denominado «Curso básico de Inteligencia para funcionarios del Estado» al que asistía personal de diferentes ámbitos, de la Justicia, de lo que hoy es la AFIP, de la Cancillería, de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas de Seguridad, de diversos organismos. Este curso era fundamental para establecer lazos informales en un agradable ambiente de camaradería.

Esto funcionó, por inercia, hasta aproximadamente el año 2002. En la actualidad nos encontramos con un organismo verdaderamente destruido, con personal que no ha recibido una buena capacitación, con una ENI carente de docentes, pero lo más difícil será reconstruir tanto el organismo como el instituto de formación debido a que durante décadas no se ha considerado la importancia que tiene la transferencia de conocimientos en una actividad cuyos conocimientos se adquieren con la práctica dentro de un servicio. Para hacer un paralelismo, un ingeniero se forma en una universidad pero la experiencia la obtiene en la obra, en un astillero, en una fábrica, según sea su especialidad.

Para completar el calamitoso cuadro en que se encuentra el Sistema de Inteligencia Nacional deben mencionarse dos proyectos de ley, uno presentado por la entonces diputada Elisa Carrió —que tenía la intención de cerrar el organismo y crear uno nuevo que coordinara las fuerzas de seguridad y pusiera la mira en el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo— y otro el ya mencionado presentado por la que fuera interventora de la AFI, Cristina Caamaño. Ambos dan claras muestras del desconocimiento de la actividad de inteligencia o de un intento de seguir destruyendo el sistema inmunológico de la Nación y en esto coinciden quienes se definen a uno y otro lado de la grieta.

La propia Elisa Carrió pidió la eliminación de la AFI en diciembre de 2018[2] y Maximiliano Ferraro, también de la Coalición Cívica, propone nuevamente «crear en su lugar un organismo que solo coordine a las fuerzas de seguridad en la prevención y el combate especialmente del narcotráfico, del terrorismo y del crimen organizado en general». En primer lugar, demuestra su desconocimiento del Sistema de Inteligencia Nacional que incluye la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal y, de nuevo, se observa la confusión de Seguridad con Inteligencia. Pero lo paradójico es que su crítica se centró en oportunidad de que saliera a la luz el espionaje llevado a cabo por María Eugenia Vidal cuando era gobernadora, es decir, durante el gobierno de Cambiemos, del cual la Coalición Cívica fue parte. Según la ex interventora de la AFI Cristina Caamaño, durante su gestión halló una fotografía y un informe de seguimiento a Carrió durante un viaje a Paraguay en 2017, es decir, durante el gobierno de Cambiemos[3].

Los del Frente de Todos apuntan al espionaje durante el gobierno de Macri pero olvidan que durante el gobierno de Néstor Kirchner se procedió también a un espionaje de consideración tanto de opositores como de allegados, al punto que se difundió que mandó a pinchar 20.000 teléfonos[4]. También el presidente Menem acostumbraba a espiar hasta a sus propios funcionarios.

Para concluir, tampoco se debe confundir «espionaje» con «inteligencia» y no se debe responsabilizar al organismo ni a sus agentes por el uso que le dan los políticos a esa estructura.

Por otro lado, la Ley 25.520 es una ley que puede ser mantenida en vigencia, más aún cuando lo que han presentado últimamente es verdaderamente un adefesio.

Propuestas en materia de Inteligencia
    • Establecer los Objetivos Nacionales de corto, mediano y largo plazo en materia de Inteligencia, los cuales deberán ser acordes a una agenda de Seguridad Nacional diseñada a los efectos de salvaguardar los intereses de la República
    • La Inteligencia es un atributo de un Estado y no de un gobierno, por lo que debería volverse a recrear la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) con un Secretario con rango de Ministro. Por un lado, se volvería a jerarquizar la actividad de Inteligencia y, por otro, tanto la sociedad como los medios continúan denominando informalmente al organismo como «SIDE».
    • Dejar inmediatamente sin efecto el Decreto 1.311 y restablecer el organigrama existente hasta la modificación implementada por la gestión de Parrilli y «La Cámpora». Eso reduciría considerablemente las direcciones creadas por el kirchnerismo y el macrismo y restablecería las jefaturas de División y Departamento, cuya desaparición ha hecho ingobernable al organismo.
    • Reestructurar nuevamente las diferentes áreas de bajo la conducción de un Subsecretario de Inteligencia Estratégica.
    • Crear, al menos, una delegación en cada Provincia con la finalidad de actuar en coordinación con el Gobierno Provincial, la Policía Provincial y las Fuerzas de Seguridad Federales existentes en cada Provincia, como así también las unidades de las Fuerzas Armadas.
    • Crear delegaciones regionales de Inteligencia Estratégica que actuaran con las autoridades respectivas a los efectos de: a) recurrir a la Inteligencia Competitiva a los fines de analizar el mayor aprovechamiento de los recursos económicos regionales en favor de la producción y del empleo; b) analizar los medios de comunicación para favorecer la explotación económica regional y la integración regional y nacional, lo cual favorecerá, asimismo, a fortalecer la Soberanía Nacional.
    • Otorgarle a la ENI el lugar que le corresponde como máximo instituto de formación de la Inteligencia Nacional, la cual, en coordinación con un equipo idóneo de profesionales deberá reestructurar la forma de reclutamiento del personal, los cursos a dictarse y la carrera profesional, de modo tal que el organismo deje de ser una «agencia de empleo» a disposición del gobierno de turno.
    • La profesionalización del organismo debería evitar la intromisión del oportunismo político. La Inteligencia depende de la Presidencia de la Nación pero no de los antojos del Presidente o de funcionarios políticos designados por la máxima magistratura nacional.
    • Atento a que la intención es dinamizar la inserción de la Argentina en el mundo, el personal de inteligencia exterior deberá gozar de una alta capacitación con el objetivo de que sus miembros puedan ser incorporados circunstancialmente al Servicio Exterior de la Nación para cumplir sus funciones en nuestras representaciones diplomáticas.
    • Deben reconstruirse con urgencia las áreas de Reunión y Análisis, toda vez que la Inteligencia es el resultado del análisis de la información recolectada.
    • Por medidas de contrainteligencia, el organismo debe ser relocalizado en un lugar discreto a determinar y alejado de la zona céntrica. De la misma manera la ENI podrá mantener su sede actual a los efectos protocolares pero sería apropiado que cuente con otra sede donde desarrolle sus actividades con la discreción que amerita la profesión.
    • A los efectos de estimular al personal deberá establecerse una meritocracia que actuará como un filtro natural en la carrera profesional. Se evaluará una recomposición salarial escalonada a los efectos de equiparar al personal con el Servicio Exterior de la Nación o el Poder Judicial y no con el gremio Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) como en la actualidad.
    • Debería considerarse la incorporación de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación dentro del organismo de Inteligencia a los efectos de que la misma se beneficie de la información de inteligencia y evitar la duplicación de las actividades.
    • Finalmente, debería evaluarse la pertinencia de la creación de una Asociación Profesional del Personal Civil de Inteligencia con el propósito de defender los derechos del personal de Inteligencia, promover su jerarquización, su profesionalidad y el federalismo, como base para el desarrollo de una Inteligencia no politizada para la Argentina.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

Embajador Académico de la Fundación Internacionalista de Bolivia (FIB).

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

 

Referencias

[1] «Mendocino en la escuela de espías: “Vamos a cambiar la cultura del espionaje”». Sitio Andino, 06/08/2016, https://www.sitioandino.com.ar/n/207008-mendocino-en-la-escuela-de-espias-vamos-a-cambiar-la-cultura-del-espionaje.

[2] «Elisa Carrió pidió eliminar la AFI: “Hay que terminar con el oscuro mundo del espionaje y las operaciones”». La Nación, 28/12/2021, https://www.lanacion.com.ar/politica/elisa-carrio-pidio-eliminar-la-afi-hay-que-terminar-con-el-oscuro-mundo-del-espionaje-y-las-nid28122021/

[3] Luciana Bertoia. «Cómo la AFI de Macri espió a Elisa Carrió en Paraguay cuando se reunía con un carapintada». Página 12, 19/10/2022, https://www.pagina12.com.ar/490763-la-afi-macrista-siguio-a-elisa-carrio-en-paraguay.

[4] “Kirchner mandó a pinchar 20 mil teléfonos. La Política online, https://www.lapoliticaonline.com/nota/nota-55555/

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LA CRECIENTE VIGENCIA DE LA INTELIGENCIA EN UN MUNDO INCIERTO

Marcelo Javier de los Reyes*

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

El derrumbe del Muro de Berlín en 1989 y la implosión de la Unión Soviética en 1991 fueron dos hitos históricos que, vistos ya a la distancia, pusieron fin a ese mundo “peligroso” de la Guerra Fría —si es que aceptamos que la misma terminó por esos años, cuestión con la que disiento—, un hecho feliz para los alemanes y para el mundo pero que significó abrir la Caja de Pandora. Ese mundo que parecía que nos llevaría a un conflicto de dimensiones impensables, hoy puede apreciarse como más seguro, más equilibrado y por sobre todo más previsible.

Aquí estamos hoy en este mundo complejo, confuso e incierto, en el que no cabe, bajo ningún punto de vista, considerar que un organismo de Inteligencia debe ser disuelto sino reestructurarlo, profesionalizarlo y hacerlo eficiente en función de los intereses de la Nación. Se trata de una tarea que no debe estar en manos de improvisadores porque, después de algunos lustros, los resultados están a la vista.

En otro artículo ya me he referido a que la Inteligencia es la segunda más antigua de la humanidad. Creo que no cabe mencionar la primera, porque la conocen, y si no agudicen su imaginación.

Desde sus orígenes, la Inteligencia ha ido desarrollándose desde el espionaje —es decir, reunión de información—, incorporando en su evolución diferentes técnicas y tecnologías.

Recién en el siglo XIX comienzan a crearse algunos servicios, como el de Prusia, organizado por Wilhelm Stieber, a pedido del canciller Otto von Bismarck. Ese servicio fue importante para que Prusia venciera en la guerra a Austria (1866) y a Francia (1870/71); luego de esta última conflagración, Prusia logró la unificación alemana.

La guerra de Secesión estadounidense también contribuyó con grandes innovaciones como resultado de la revolución industrial: el uso de globos cautivos, la implementación de la mensajería de señales y el uso de los recursos que proporcionó el desarrollo de las comunicaciones. Ambos bandos progresaron en las operaciones de interceptación y señales de telégrafo, así como en el criptoanálisis y la criptografía.

En este terreno es importante destacar el desarrollo que tuvo la codificación durante el período de entreguerras con la máquina Enigma de Alemania y la máquina japonesa que los estadounidenses denominaron Purpple, el “Código Púrpura”.

Mientras que los polacos avanzaron en la decodificación de la máquina Enigma, los británicos crearon una instalación militar en Bletchley Park con el mismo objetivo. Estaba bajo la dirección del matemático, filósofo y criptógrafo Alan Turing, considerado uno de los padres de la informática moderna.

Como lo demuestran documentos de la Agencia de Seguridad Nacional, la NSA, desclasificados en 2010, durante la Segunda Guerra Mundial los británicos buscaron que los estadounidenses se sumaran tanto en el intercambio de información como en el desarrollo tecnológico militar.

A esos efectos, en 1942, Turing viajó de incognito a los Estados Unidos. Entre las actividades que debía llevar a cabo en ese país, Turing debía aprender y comprender el método de encriptación vocal que se estaba empleando con éxito en las comunicaciones telefónicas entre Roosevelt y Churchill y debía conocer el sistema SIGSALY”, un equipo de encriptación vocal que permitió la comunicación radiotelefónica directa entre los altos mando estadounidense y británico a través del Atlántico norte y entre los almirantes y los generales en las operaciones del Pacífico sur. En oportunidad de ese viaje, Turing se reunió con Claude Elwood Shannon, quien trabajaba en los departamentos de criptografía de Bell, creador de la “Teoría de la información”.

Este es el punto de partida para dos temas que en la actualidad están dando mucho que hablar:

    • el espionaje global, a partir de la alianza de que iniciaron el Reino Unido y los Estados Unidos, lo que dio origen al exclusivo club denominado Five Eyes (“Cinco Ojos”) o Red Echelon, y
    • el desarrollo de la Inteligencia Artificial, mediante la cual, entre otras cosas, se puede manipular la información o influir en las tendencias de los individuos.

En esta evolución, durante el siglo XX, la Inteligencia también comenzó a ser pensada científicamente. Terminada la Segunda Guerra Mundial, el profesor de historia de la Universidad de Yale, Sherman Kent, comenzó a teorizar sobre la actividad y publicó su conocido libro Inteligencia Estratégica. En esa línea le siguió Washington Platt, quien escribió un libro que en Argentina fue publicado con el título Producción de Inteligencia. Principios básicos. Ambos pusieron en evidencia que la Inteligencia estratégica era imprescindible para los responsables de la conducción civil y militar de un Estado.

De ahí la importancia que tiene la Inteligencia respecto de la toma de decisiones. Debemos pensar que a diario nosotros procuramos información para luego tomar decisiones. Lo hacemos antes de salir de nuestras casas, viendo el estado del tránsito para saber por cuál camino nos conviene ir hacia nuestro trabajo; cómo va a estar el tiempo, para saber si debemos abrigarnos, llevar un paraguas… Si vamos a un supermercado comparamos el peso de los productos con los precios, observamos la calidad de los productos y luego definimos cuál compramos. Es así cómo hacemos uso de la inteligencia en nuestra vida cotidiana.

Entonces, ¿cómo no considerar la relevancia que tiene la Inteligencia en la toma de decisiones al más alto nivel de un Estado?

Cabe recordar aquí a Sun Zi, quien en el Arte de la Guerra expresa que

La buena inteligencia es el preludio de la victoria.

Se le atribuye a Federico “el Grande” de Prusia la célebre frase

Se puede perdonar ser derrotado, pero nunca ser sorprendido.

Ahora bien, ¿qué es la Inteligencia?

En principio, hay que dejar bien claro que “inteligencia” no es sinónimo de “información” sino que es el procesamiento del cúmulo de información que se ha reunido.

La Inteligencia es un término polisémico:

    • Inteligencia es información procesada.
    • Inteligencia es el proceso por el cual se procesa —valga la redundancia— la información.
    • Inteligencia es el producto de ese proceso.
    • Inteligencia es organización, entendiendo por esto al organismo que se ocupa de esta actividad.

En función de lo antedicho, es relevante que la sociedad tome conciencia de la importancia que tiene que su país cuente con un excelente servicio de Inteligencia. En la Argentina, donde los políticos emparejan la Inteligencia con los “sótanos de la democracia”, cuando ellos son los actores principales del Inframundo —entendido en su acepción de “mundo mitológico situado bajo tierra en el que viven espíritus y seres terroríficos”—, es necesario hacer una gran labor respecto a la “cultura de Inteligencia” y a la “cultura de la Defensa”, ya que ambas áreas son claves para garantizar la Seguridad, la integridad territorial, la Soberanía Nacional, la preservación de los recursos del Estado —incluidos los recursos naturales—, entre otras misiones.

En este sentido, debemos considerar que los españoles han dado en llamar “la cultura de Inteligencia”,

una política de sensibilización pública iniciada en 2003 por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con el objetivo de mejorar el conocimiento de la sociedad en lo que respecta al fin y las funciones del Servicio de Inteligencia, como institución que forma parte del Estado democrático y que actúa al amparo de la legislación y controlado por ésta. Intenta demostrar también la importancia del análisis y de la Inteligencia como herramienta clave para la toma de decisiones estratégicas, tanto a nivel estatal como en el ámbito privado, en un entorno cada vez más globalizado e incierto.

La Cultura de Inteligencia se enmarca en una iniciativa más global, la llamada Cultura de Seguridad, que es compartida por los integrantes de la Comunidad de Inteligencia española. El objetivo común es que todos los actores sociales adquieran conciencia de que tienen un papel activo en la salvaguarda de la seguridad, y que sólo la suma de esfuerzos puede garantizar la seguridad y la defensa de los valores que compartimos.[1]

A este respecto, en la Argentina tenemos una gran labor por delante, porque es fundamental que el conjunto de la sociedad comprenda la necesidad de que nuestro país cuente con unas Fuerzas Armadas, con unas Fuerzas de Seguridad y con una Inteligencia eficaces y eficientes.

En función de ello, estimo apropiado realizar algunas reflexiones que, para mí, son vitales.

No puede haber desarrollo si no hay seguridad, si la sociedad no goza de un bien tan preciado como la paz, que le permita utilizar su energía en la creatividad, en la producción y no pensando en cómo protegerse de la delincuencia o del crimen organizado.

No puede haber desarrollo si no hay un sistema de Defensa eficaz y eficiente, porque no se puede ejercer la Soberanía sobre el Territorio Nacional, lo que impide el aprovechamiento de los recursos y de las capacidades de la Nación. Pensemos por ejemplo en la depredación de las riquezas del Atlántico Sur.

La Inteligencia es esencial para lograr estos objetivos pero jamás debe confundirse Inteligencia con Seguridad. La Inteligencia es mucho más que eso y, precisamente, al trabajar favoreciendo la prevención, le puede ahorrar un gran esfuerzo a las Fuerzas de Seguridad y a las Fuerzas Armadas.

La Inteligencia Estratégica puede contribuir al desarrollo de la Nación, articulando los medios, los recursos con los fines, para lograr los objetivos nacionales. Apelando a la Inteligencia Competitiva puede contribuir al desarrollo económico de la Argentina en su conjunto, público y privado.

Los analistas de Inteligencia Estratégica deben tener una gran apertura, una visión global, pero no una visión limitada a lo geopolítico, sino una visión que le permita incorporar el arte, la teología, la sociología, la filosofía, la literatura. ¿Por qué digo esto? Porque la creación artística, lo que escribe un intelectual o un filósofo nos puede brindar indicios del rumbo que está tomando una sociedad.

Comprender las religiones, los cambios religiosos, más precisamente los cambios en la composición de una sociedad desde un punto de vista religioso pueden significar un cambio en las tradiciones, en las libertades civiles y en la emergencia de nuevos conflictos.

En línea con esto vale recordar al reconocido autor Walter Laqueur, quien se planteó si la Inteligencia debe ser considerada un arte o una ciencia.

La Inteligencia es fundamental en un momento en que los Estados nacionales declinan y el mundo está siendo sometido por el imperio de los mercados.

Para cerrar, cito a Nigel West (seudónimo del historiador militar, político y ex parlamentario británico Rupert William Simon Allason), autor especializado en temas de seguridad, inteligencia, espionaje y servicios secretos, quien en una entrevista expresó:

El centro de mi argumento era que no contar con un buen servicio de inteligencia significa terminar en un baño de sangre. Si uno es sorprendido, se termina en guerra. Esto pasó en Corea, la Guerra de los Seis Días, Afganistán y la Guerra del Golfo. La inteligencia salva vidas.[2]

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] Sitio oficial del Centro Nacional de Inteligencia (España), https://www.cni.es/es/culturainteligencia/introduccion/

[2] Graciela Iglesias. “La guerra secreta por las Malvinas”. “La Argentina estuvo a punto de ganar la guerra”. La Nación, 19/10/1997, <https://www.lanacion.com.ar/209373-la-argentina-estuvo-a-punto-de-ganar-la-guerra>, [consulta: 16/10/2017].

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