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ISRAEL Y TURQUÍA: ¿LA PRÓXIMA GUERRA DE ORIENTE PRÓXIMO?

Roberto Mansilla Blanco*

Mientras Oriente Próximo se sumerge en una volátil dinámica de conflictos EEUU e Irán; Israel y Líbano), dentro del delicado escenario regional comienzan a calibrarse una crisis bilateral entre dos actores, Turquía e Israel, con fuertes repercusiones geopolíticas a tenor de la reciente escalada de acusaciones entre ambos gobiernos.

En marzo pasado, el líder opositor y ex primer ministro israelí Naftali Bennett declaró que Turquía se convertía, tras Irán, «en la mayor amenaza estratégica para Israel». Con anterioridad y en reiteradas ocasiones, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan no sólo ha condenado la masacre de civiles palestinos en Gaza a manos de las fuerzas israelíes sino que ha acusado directamente al primer ministro Benjamín Netanyahu de «genocida», «psicópata» y «colonialista», entre otros calificativos. Como respuesta, un artículo publicado por el think tank israelí Jerusalem Center for Security and Foreign Affairs no dudó en calificar a Erdogan de «presidente neo-otomano», señalando sus presuntas «ambiciones imperiales» y la amenaza que esto supondría para Israel.

Según el diario The Times of Israel, Erdogan tildó al gobierno de Netanyahu de «banda criminal sionista» toda vez que el ministro turco de Exteriores, Hakam Fidan, declaró que Israel «es un problema para la humanidad» y que Tel Aviv estaría «buscando un nuevo enemigo», en este caso con respecto a Turquía. La respuesta de su homólogo israelí Gideon Sa’ar fue igualmente categórica: «estas palabras enfermizas suponen un claro incitamiento al genocidio. Es el clásico lenguaje de los grandes persecutores de la historia».

Siguiendo con la escalada de acusaciones, Numam Kurtulmus, presidente de la Gran Asamblea Nacional, el poder legislativo turco, ha instado a la comunidad internacional a «detener la agresión israelí» como principal garantía para lograr «la paz mundial».

Este intercambio de acusaciones amenaza con provocar una nueva ruptura en las relaciones turco-israelíes. Debe recordarse que en 1949 Turquía fue el primer país musulmán en reconocer al Estado de Israel. Por otro lado, Ankara forma parte de la OTAN desde 1952, conservando una orientación geopolítica prooccidental que durante décadas le llevó a mantener fuertes lazos comerciales y militares con Israel.

Tras una breve crisis diplomática, Turquía e Israel restablecieron totalmente sus relaciones diplomáticas en agosto de 2022. Pero la invasión militar israelí a Gaza en octubre de 2023 retomó el empeoramiento de las relaciones bilaterales entre Ankara y Tel Aviv. En agosto de 2025 Turquía anunció la ruptura formal de relaciones económicas y comerciales con Israel.

La cuestión palestina se ha erigido como argumento clave y centro de gravedad de la actual confrontación turco-israelí. Pero no es el único factor de tensión.

La instrumentalización del relato histórico: del genocidio armenio a Gaza

Si bien a priori no existen factores inmediatos que puedan indicar una posible confrontación militar directa entre Turquía e Israel, comienzan a configurarse diversos movimientos en los planos geopolítico, geoeconómico e incluso militar que interpretan un contexto de escalada de tensiones y de pulsos geopolíticos por mantener esferas de influencia regional.

Entre ellas destacan el fortalecimiento de relaciones comerciales e incluso militares entre Turquía y Egipto, dos países que reconocen diplomáticamente a Israel pero que mantienen constantes tensiones con Tel Aviv. Toda vez que Israel ha respondido con un reconocimiento formal del genocidio armenio de 1915 cometido por las autoridades otomanas, como una evidente herramienta de presión contra Turquía.

Este reconocimiento israelí provocó inmediatas protestas por parte de Turquía y Azerbaiyán, históricos rivales armenios. En el caso azerí destaca igualmente que, sin reconocer oficialmente al Estado de Israel, en los últimos años Bakú ha mantenido estrechos vínculos comerciales con Tel Aviv, lo cual ha abierto una ventana de relación diplomática entre ambos países.

Este nuevo escenario de confrontación dialéctica entre Turquía e Israel se ve mediatizado por otra variable: la estrategia en clave geopolítica de «ganar la narrativa histórica», en este caso estableciendo paralelismos entre el genocidio armenio de 1915 con el de Gaza de 2025. Con ello se busca ejercer influencia en el ecosistema mediático y llevar el nivel de tensión hacia el espacio de la opinión pública.

El 28 de junio el gobierno israelí aprobó por unanimidad el proyecto presentado por el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, para el reconocimiento oficial del genocidio armenio de 1915.

Consciente de que dicho reconocimiento israelí implicaría una inmediata y airada respuesta por parte turca, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, declaró que su país no ve la necesidad de responder al reconocimiento israelí de los sucesos de 1915 como «genocidio», evitando así la instrumentalización política de esta controversia.

Conflictos abiertos en el Oriente Medio de la «posguerra iraní»

Al margen de la instrumentalización política del relato histórico, la tensión entre Ankara y Tel Aviv augura nuevos equilibrios regionales. Este contexto revela un pulso geopolítico de poder entre ambos países dentro del nuevo escenario regional determinado por la «posguerra caliente» entre EEUU, Israel e Irán.

Con sus intermitentes roces y acercamientos diplomáticos, la relación entre Turquía e Israel, igualmente condicionada por los intereses estadounidenses, implicaba cierto nivel de equilibrio en la región, al menos en lo referente a la posibilidad de una confrontación armada a gran escala. No obstante, la llegada de Erdogan al poder en 2003 le permitió a Turquía ampliar regionalmente su perfil geopolítico, en este caso como líder islamista y socio económico y militar.

El tema palestino ha sido una constante en los niveles de confrontación política de Erdogan con Israel, consciente del efecto emotivo que genera en el mundo islámico. Pero también está la cuestión kurda, de enorme sensibilidad para Turquía. Desde la caída del régimen de Saddam Hussein en Irak en 2003, Tel Aviv ha mantenido una creciente cooperación económica y en materia de inteligencia con la Autoridad Regional del Kurdistán iraquí, cuyo grado de autonomía con respecto a Bagdad es evidente. Ankara ha protestado este acercamiento israelí hacia los kurdos iraquíes y su radio de implicación regional hacia las comunidades kurdas en Turquía, Siria e Irán.

Por otro lado, la preponderancia de posiciones supremacistas y revisionistas presentes en el actual gobierno de Netanyahu ha profundizado el nivel de confrontación política con Ankara. En este apartado destaca la reconfiguración de la idea del «Gran Israel» y su expansionismo regional hacia Siria, Líbano e incluso Turquía.

Ankara ha decidido mover fichas regionales para contrarrestar las posiciones israelíes. Un caso particular ha sido la eventual configuración de un eje Turquía-Egipto, el cual altera las prioridades geopolíticas israelíes y estadounidenses en Oriente Medio. En Tel Aviv interpretan que este eje turco-egipcio implicaría una especie de tenaza contra Israel en su flanco noroccidental con Gaza como epicentro, toda vez que Irán lo hace desde el flanco oriental vía proxy wars en Líbano y Yemen.

Mientras EEUU e Israel viven igualmente una coyuntura de perfil bajo en sus relaciones, explicadas por el fracaso de la intervención militar contra Irán, Turquía busca aprovechar este contexto para ganar esferas de influencia regionales.

Ankara mantiene intereses directos en Siria, Líbano, el Mediterráneo Oriental y África Occidental, un escenario donde Israel también ha comenzado a jugar sus cartas. Turquía abrió una base logística militar en Port Sudán y mantiene una estrecha cooperación económica y humanitaria en Sudán, Israel reconoció recientemente la legitimidad estatal de Somalilandia, un Estado de facto hasta ahora sin reconocimiento oficial internacional. Con este reconocimiento, Tel Aviv pretendería consolidar a Somalilandia como centro logístico y «cabeza de puente» con influencia en el Cuerno de África, el mar Rojo y el golfo de Adén, en especial a la hora de repeler los ataques que desde Yemen realizan las fuerzas hutíes, aliadas de Irán, contra objetivos israelíes.

Por otro lado, Turquía mantiene en Somalia su principal base militar en el exterior, la CAMP TurkSom, convirtiéndose al mismo tiempo en un socio comercial importante para Mogadiscio, cuyo gobierno reclama la soberanía sobre Somalilandia. Por tanto, Ankara y Mogadiscio acercan posiciones y alianzas mientras Israel busca crear nuevas esferas de influencia vía Somalilandia, orientadas igualmente a contener estos intereses turcos.

En el Mediterráneo Oriental, Israel mantiene acuerdos militares con Chipre y Grecia, enemigos históricos de Turquía. En Oriente Medio, Turquía, Pakistán y Arabia Saudita han avanzado hacia una alianza militar que muchos catalogan como un embrión de «OTAN islámica», cuya capacidad operativa parece por ahora incierta. No se debe pasar por alto el eficaz papel de la diplomacia paquistaní que, con apoyo turco, ha sido significativo para iniciar las negociaciones de intermitentes altos al fuego entre EEUU e Irán.

La disuasión nuclear también entra en escena. El ministro turco de Exteriores Hakan Fidan anunció que Ankara se reserva la opción nuclear. Con apoyo ruso, Turquía ha avanzado en la creación de la central nuclear de Akkuyu, la cual abastecerá un 10 % de la demanda energética turca. Moscú suministrará el uranio necesario para esta infraestructura que colocaría a Turquía como una nueva potencia nuclear, un escenario delicado tomando en cuenta las tensiones existentes en torno al programa nuclear iraní y el fait accompli que supone el hecho de que Israel es la principal potencia nuclear regional, aunque Tel Aviv, muy probablemente persuadido por Washington, se reserve el derecho a reconocerlo.

Las infraestructuras también entran en juego en el pulso turco-israelí. El pasado 9 de junio, Turquía y Arabia Saudita firmaron acuerdos para revivir el ferrocarril del Hejaz, una línea histórica de la era otomana que una vez conectó Estambul con Medina. El proyecto, al cual Israel ya reaccionó considerándolo como una amenaza estratégica, supone una ruta desde Bulgaria a través de Estambul, Damasco, Ammán y las ciudades saudíes, llegando finalmente a Sohar en Omán y la entrada del estrecho de Ormuz.

El ministro turco de Comercio, Omer Bolat, fue mucho más enfático al declarar que la intención del proyecto implica «la reducción de la influencia de Israel en la región» para afianzar «la prosperidad económica, paz y estabilidad a Oriente Medio». Para Turquía, el cierre del estrecho de Ormuz derivado de la guerra de EEUU e Israel contra Irán implicó la búsqueda de rutas comerciales alternativas. Por tanto, el proyecto del ferrocarril del Hejaz supone una alternativa regional ante la vulnerabilidad geoeconómica derivada de la guerra de Irán.

Israel le ha pedido al presidente estadounidense Donald Trump que bloquee este proyecto argumentando que «viola el espíritu de los Acuerdos de Abraham» de 2020 y representa un «realineamiento geopolítico hostil». Para Tel Aviv, este proyecto reduce el valor estratégico del puerto israelí de Haifa y socava el corredor económico India – Oriente Medio – Europa que posiciona a Israel como un centro de tránsito central que conecta el golfo Pérsico con Europa.

Otro escenario de conflicto es Siria. El régimen sirio del islamista Ahmed al Shar’aa, ex líder de una facción armada vinculada con Al Qaeda, es una pieza geopolítica clave para Ankara que, al mismo tiempo, se ha convertido en un rival incómodo para Israel.

De acuerdo con el medio Israel Hayom citando fuentes sirias, en Damasco existe preocupación por la intensa actividad de Turquía en este país árabe. Estas fuentes señalan al ministro turco Fidan como la «mano derecha de Erdogan en Siria», con especial comunicación directa con el presidente Ahmed al Shara’a.

Un caso concreto de la influencia turca en Siria ha sido el despliegue a comienzos de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Damasco del sistema de seguridad HTRS-100 de fabricación turca. Si bien Ankara ha declarado el uso civil del mismo, este despliegue confirma el estrecho vínculo militar entre Turquía y Siria, motivo de preocupación para Israel en caso de eventualmente realizar ataques aéreos contra objetivos sirios.

No se debe pasar por alto las repercusiones que pueden tener en Siria los combates entre Israel y el movimiento islamista libanés Hizbulá, toda vez que Tel Aviv también tiene intereses dentro del complicado rompecabezas sirio, tal y como se observó en julio de 2025 con los combates entre fuerzas leales al régimen de al Shar’aa contra milicias de la comunidad drusa, tradicional aliado israelí, en la provincia de Sweida.

Otro escenario de tensión es el pulso geoeconómico, específicamente el control de las redes de corredores energéticos regionales. Israel impulsa el proyecto del Gasoducto Eastmed con el foco en el Mediterráneo Oriental, aspecto que podría colocar a Gaza como un epicentro logístico de estos intereses israelíes hacia Egipto, Chipre y Grecia

Por su parte, Turquía avanza en la construcción de un gasoducto que le conecte con Qatar, Siria, Arabia Saudita y Bulgaria, un ambicioso proyecto de US$ 15 mil millones con elevados costes de inversión en infraestructuras. Ambos proyectos, el turco e israelí, intensifican su importancia estratégica ante la crisis energética y comercial suscitada por los constantes cierres del estrecho de Ormuz bajo la confrontación militar entre EEUU e Irán.

La «OTAN 3.0» tras la cumbre de Ankara: ¿disuasión o punto de inflexión en las tensiones turco-israelíes?

La Cumbre de la OTAN realizada los días 7 y 8 de julio en Ankara, la primera que realiza la Alianza Atlántica en territorio turco, debe igualmente analizarse dentro del contexto de tensiones previas entre Turquía e Israel.

La posibilidad de una confrontación armada con Israel determina un escenario de preocupación en el establishment de poder en Ankara. La cumbre de Ankara determinó el compromiso de la Alianza Atlántica por reforzar la cláusula mutua establecida por el artículo 5 que estipula que el ataque contra un país miembro de la OTAN implica la defensa mutua a ese país por parte de todos los demás miembros del organismo. En Ankara, el objetivo de la OTAN se concentró en Rusia en un momento de escalada de ataques con drones en los territorios ruso y ucraniano y ante el aumento del gasto militar en Europa.

Siendo Turquía miembro de la OTAN, el establishment político y militar y la opinión pública turca especulan sobre la aplicación de esta cláusula de defensa mutua en caso de un eventual ataque militar israelí, país que cuenta con convenios de cooperación con la OTAN en materia de seguridad y antiterrorismo, entre otros. Una encuesta en Turquía dictaminó que un 72% de los turcos desconfían de que la OTAN salga en su defensa en caso de ataque israelí.

Previo a la cumbre de Ankara, el secretario de Defensa estadounidense Peter Hegseth declinó reafirmar el principio de defensa colectiva de la OTAN. Estas declaraciones reforzaron la percepción en Turquía ante el contexto de tensiones entre Trump y la OTAN. En Ankara especulan que una eventual salida o disminución de compromisos por parte de EEUU con la Alianza Atlántica podría implicar un eventual apoyo a Israel en caso de guerra contra Turquía.

No obstante, la cumbre de Ankara significó un éxito rotundo para Erdogan en medio de las tensiones entre Trump y la OTAN. Turquía ha logrado reconducir su condición de socio militar fiable para Occidente, aspecto que causa preocupación en Israel.

El entendimiento entre Trump y Erdogan generó una inmediata inquietud en Tel Aviv en un momento de cierto estancamiento en las relaciones con Washington toda vez que la Casa Blanca acelera su retirada táctica dentro de la OTAN para concentrar sus prioridades en Asia-Pacífico mientras Turquía refuerza su papel geopolítico y militar para Europa y la Alianza Atlántica. Debe recordarse que, tras EEUU, Turquía es el principal ejército dentro de la OTAN en número de efectivos.

Por ello, Israel teme que Turquía gane fuerza tras esta cumbre de Ankara, reforzando así sus esferas de influencia regionales y sus presiones hacia Tel Aviv. Al mismo tiempo que Ankara aumenta sustantivamente su peso en Europa, también ha conseguido mejorar su relación con Washington.

Trump ha declarado públicamente su propósito de readmitir a Turquía al programa de aviación F-35, a pesar de las quejas de Israel. Tel Aviv reclama que Ankara es una amenaza y que debe preservarse su Ventaja Militar Cualitativa (QME) Previo a la cumbre de Ankara, Turquía criticó las palabras de Netanyahu sobre la posible adquisición de los cazas estadounidenses F-35 como «desinformación».

En Ankara, Erdogan ha sabido jugar su tradicional papel de «actor bisagra» y de interlocutor y mediador entre potencias geopolíticas en confrontación como son los casos de EEUU, China y Rusia. Los equilibrios de Ankara poseen una lógica geopolítica estratégica, tomando en cuenta su posición en el espacio euroasiático, Oriente Medio, Magreb, Sahel y Cuerno de África.

Este papel de interlocución de Turquía le ha permitido convertirse en un actor emergente con capacidad para manejar equilibrios entre actores en conflicto como Rusia y Ucrania y EEUU, Israel e Irán. Las relaciones turcas con China son igualmente fluidas toda vez que la influencia turca en Siria ha sido igualmente determinante para que Trump anunciara la revocación a la designación de ese país árabe como «Estado patrocinador del terrorismo».

Por otro lado, Europa pretende que Turquía sea un socio fiable para impulsar una reactivación más amplia de la industria de defensa del continente y aportar efectivos militares para la Alianza Atlántica. Durante la cumbre de la OTAN, Turquía firmó con Reino Unido un acuerdo de defensa y seguridad, que obliga a ambos países a apoyarse mutuamente en todas las cuestiones relacionadas con la defensa, incluida la cooperación en sus respectivas industrias, la lucha contra el terrorismo, las amenazas híbridas y la ciberseguridad.

La adquisición turca del sistema F-35 implica a otro actor, Rusia, un intermitente aliado turco que se convierte en el principal dolor de cabeza para la OTAN y la Unión Europea. Turquía adquirió en 2019 el sistema defensivo ruso S-400, provocando una enorme preocupación en el seno de la Alianza Atlántica.

En la cumbre de Ankara, la decisión de Trump de suspender las sanciones contra Turquía supuso una evidente presión hacia Erdogan para aceptar los cazas F-35 en detrimento del sistema ruso S-400. Se especula con que Turquía ha comenzado a retirar los S-400 aparentemente vendiéndolos a países como Qatar o Emiratos Árabes Unidos.

La cumbre de la OTAN de Ankara arrojó un escenario concreto: Washington maneja nuevos equilibrios que no necesariamente pasan por seguir manteniendo a Israel como su prioridad inalterable a nivel regional. Este cambio ha recolocado a Turquía como un aliado estratégico alternativo para Washington en el nuevo sistema de equilibrios y tensiones en Oriente Próximo.

En este sentido, Erdogan ha ganado un pulso geopolítico a un Netanyahu que se somete a elecciones generales el próximo 27 de octubre con un contexto de guerras abiertas con Irán y Líbano, degradación de interés por parte de su principal aliado estadounidense y conflictos en marcha con Turquía y Siria.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

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ARGENTINA: JUECES CONFIRMAN EL PACTO DE SILENCIO SOBRE EICHMANN

Gaby Weber*

Gaby Weber con integrantes de ODIA, el Observatorio de Derecho Informática Argentina, quienes consideran el caso un precedente. Imagen: GW

 

Ahora, el tribunal de apelaciones de Buenos Aires ha ratificado el sobreseimiento de la causa penal contra el Ministerio de Relaciones Exteriores por robo de documentos. El ministro no tendrá que revelar dónde escondió sus documentos secretos y el ministerio no será registrado, como yo solicité, a pesar de que la Corte Suprema del país ha exigido la publicación de los archivos de Eichmann. Pero hoy en día, ya no se trata de ley y justicia, sino solo de poder; y nadie quiere enfrentarse a Israel ni al Mossad. El pacto de silencio se mantiene.

Durante años, he estado litigando en Argentina para que se publiquen los archivos del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, a quien el Mossad supuestamente secuestró en Buenos Aires en mayo de 1960, heroicamente, por supuesto. Esta historia se cuenta en los libros de historia. Según mi investigación, esta historia es completamente falsa, razón por la cual demandé al Servicio Federal de Inteligencia Alemán (BND) para que me entregara sus archivos sobre Eichmann en 2008 y recibí al menos el 80 % de ellos en ese momento.

Desde 2016, también he emprendido acciones legales en Argentina, entonces gobernada por los peronistas. Inicialmente, perdí, pero desde la aprobación de la nueva Ley de Libertad de Información N° 27.275, he estado ganando, al menos en los tribunales administrativos. Incluso la Corte Suprema dictaminó que los telegramas aún secretos del Ministerio de Relaciones Exteriores debían publicarse. El ministerio se había negado, alegando «daños irreparables». Sin embargo, tras el fallo favorable de la Corte Suprema, alegó que los documentos habían sido «robados», por lo que presenté una denuncia penal por robo.

Primero, el nuevo juez se negó a reconocerme como codemandante; apelé y gané. Luego se negó a aceptar mis solicitudes de pruebas; apelé de nuevo y gané. Entonces mi abogado, Marcos Filardi, citó a testigos muy interesantes, incluido el exdirector del archivo, quien testificó (como todos saben) que los documentos altamente clasificados no se guardan en el archivo público, sino a nivel ministerial. Pero el juez no fue más allá y rechazó nuestra solicitud de interrogar al ministro de Asuntos Exteriores o registrar el ministerio; desestimó el caso, alegando que se habían agotado todas las vías para acceder a estos documentos «perdidos». Apelé de nuevo.

Hace seis semanas se celebró una audiencia pública y uno de los tres jueces de apelación (Gustavo Hornos) expresó su profundo respeto por mi búsqueda de la verdad histórica. Esto nunca me había sucedido antes; normalmente me tachan de «problemático» o algo similar. Estuvieron presentes representantes del ODIA, el Observatorio de Derecho Informático Argentina, quienes consideran el caso un precedente. «Si se salen con la suya, todos perderemos el acceso a los archivos», afirmó Sebastián Marchano, del ODIA.

Ya está disponible el veredicto escrito. De los tres jueces, dos confirmaron el sobreseimiento del caso; el juez Mariano Borinsky explicó que no se podía hacer nada más. Se rumorea que tiene estrechos vínculos con la DAIA (el brazo político de la comunidad judía, que muchos consideran el brazo del Mossad en Argentina), y en febrero pasado pronunció un discurso elogioso en el tribunal penal alabando el derecho procesal israelí. Sin embargo, en su justificación escrita, declaró que el sobreseimiento actual del proceso penal era solo «provisional» y podría reabrirse si aparecieran nuevas pruebas. Esto presumiblemente significa que si otros países rompen el pacto de silencio sobre los sucesos de mayo de 1960 (¿quizás Rusia, Francia?), entonces estos documentos podrían volver a ser solicitados al Ministerio de Relaciones Exteriores. Argentina no quiere ser la primera en pronunciarse.

El juez Hornos publicó su voto particular, calificando el sobreseimiento del caso de «prematuro» y «defectuoso». Afirmó que el ministerio demandado no había explicado por qué mis solicitudes de pruebas —a saber, interrogar al ministro y registrar la agencia— serían ineficaces; simplemente habían adoptado los motivos generales de sobreseimiento del tribunal inferior. Además, el juez Hornos sostuvo que aclarar estos hechos históricos era de interés público. Al menos… El veredicto, excepcionalmente, ha sido publicado y criticado por varios medios de comunicación.

Gaby Weber con el abogado Marcos Filardi durante la audiencia judicial. Foto: B.W.

Actualmente, en Argentina se vive una auténtica persecución contra todos los periodistas; se les prohíbe el acceso a edificios gubernamentales y son objeto de constantes insultos, incluso entre colegas de periódicos conservadores. El gobierno de Milei va de un escándalo de corrupción a otro y culpa a los medios de comunicación. La libertad de prensa e información les resulta ajena. Y mi caso fue el primero en ser presentado ante un tribunal en virtud de la nueva Ley de Libertad de Información.

Ahora apelaré la desestimación ante la Corte Suprema, porque no solo se está violando la Ley de Libertad de Información y se está mintiendo al público, sino que también se está ignorando el fallo de la Corte Suprema. Pero esto llevará mucho tiempo.

El presidente Javier Milei es un declarado partidario de Netanyahu, e Israel está decidido a mantener su campaña de desinformación sobre Eichmann; los archivos del Mossad están sellados.

El caso de Eichmann y las noticias falsas que lo rodean también será examinado en el Tribunal Administrativo Federal de Leipzig el 4 de junio de 2026. Mi demanda contra el Servicio Federal de Inteligencia (BND) se escuchará allí a partir de las 9:15 h. Se refiere a la parte aún clasificada de sus archivos sobre Eichmann. El plazo máximo de confidencialidad legalmente establecido de 60 años ya ha expirado, pero el BND se niega a renunciar a la confidencialidad. El Tribunal Administrativo Federal apoya su argumento de que la divulgación «pondría en peligro la seguridad de la República Federal». El BND ya no quiere respetar el plazo de 60 años, sino que se remite a la directiva sobre información clasificada del Ministerio Federal del Interior, es decir, un reglamento administrativo interno emitido por algunos burócratas a puerta cerrada. En mi opinión, esto es inconstitucional, porque un derecho fundamental sólo puede restringirse por ley, no por un reglamento administrativo. Pero vivimos tiempos difíciles para la prensa y la democracia, y los jueces se prestan a ello.

 

Aquí tienes las opciones para donar y apoyarme:

Por PayPal: gaby.weber@gmx.net

Para transferencias bancarias, por favor, incluye mi nombre completo: Gabriele Weber, y no Gaby, ya que de lo contrario la transacción podría ser rechazada.

 

* Weber estudió lenguas romances y periodismo en la Universidad Libre de Berlín y se doctoró en el Instituto Latinoamericano en 1982. Cofundadora del periódico Taz, trabaja como periodista desde 1978 y como corresponsal independiente desde 1986, inicialmente desde Montevideo y desde 2002 desde Buenos Aires. También ha publicado varios informes e investigaciones exhaustivas sobre la historia de las actividades de inteligencia. Su libro «Eichmann Was Still Needed» se publicó en 2012.

 

Artículo traducido del alemán por el equipo de la SAEEG. Originalmente publicado el 05/05/2026 bajo el título «Argentinien: Richter bestätigen den Schweigepakt über Eichmann», en Overton Magazin, https://overton-magazin.de/hintergrund/politik/argentinien-richter-bestaetigen-den-schweigepakt-ueber-eichmann/

 

CARTA AL DIRECTOR DEL EX MAYOR DEL EJÉRCITO ARGENTINO HUGO REINALDO ABETE: «EL SIONISMO EN EL CONGRESO ARGENTINO»

Buenos Aires, 15 de abril de 2026

Sr. Director:

El sionismo en el Congreso Argentino

Aunque el título que ilustra esta carta, pareciera una contradicción en sí misma, la realidad que vive nuestro país, bajo la presidencia de un agente del MOSAD Israelí, infiltrado en la política nacional, que llegó al cargo de presidente de la Nación Argentina, nos muestra que, al margen de que nuestro país es por origen y tradición, un país Cristiano Católico, en los tiempos que corren, el sionismo no sólo ocupa bancas en el Congreso Argentino, sino que, todos los integrantes del mismo adhieren totalmente a este movimiento político extranjero, cuya principal característica es la del odio y combate total hacia la religión Católica Apostólica y Romana que profesamos los Argentinos.

En efecto, el señor Javier Milei, ha declarado ante todo el mundo: “soy el presidente más sionista del mundo”, y acto seguido todos los integrantes del Congreso de la Nación, con su silencio, han quedado encolumnados detrás del supuesto primer mandatario, dando lugar a pensar al resto del mundo que, la Argentina ha dejado de ser un país Cristiano Católico para pasar a ser una Nación sionista judeo masónica… y nada está más alejado de la realidad… pero es lo que aparenta….

Al margen del encolumnamiento señalado, que podría ser solamente de acompañamiento, cabe señalar que no es así, sino todo lo contrario, y ello ha quedado demostrado con la actitud puesta de manifiesto por el Consejo de la Magistratura que, arbitrariamente envió a Juicio político al Juez Federal de Mar del Plata, el Dr. Alfredo Eugenio López, dando lugar a la falaz denuncia por “antisemitismo” promovida por una organización extranjera, la DAIA, que representa intereses políticos de otro país, Israel, en el nuestro, y de otra organización sionista judeo masónica, FACA (Foro Argentino contra el antisemitismo), presidida por Sabrina Ajmechet, militante sionista judeo masónica que, infiltrada en la política argentina llegó a diputada nacional por el partido gobernante.

En el citado juicio político, cuya principal característica ha sido la animosidad de los denunciantes hacia el Juez por su condición de Católico, y en el que predominó la falta de equidad que quedó manifiesta al hacer lugar a las acusaciones de un falso e ideologizado “antisemitismo”, dejando de lado todos los ataques anticristianos que el acusado recibió de distintos “trols libertarios” que circularon en las mismas redes sociales que utilizaron para acusarlo, insultar y burlarse de la Fe y la religión Católica que profesamos los argentinos.

Un párrafo aparte merece el senador Luis Juez que ofició de presidente del Consejo de la Magistratura que llevó a juicio político al Juez López. El mencionado senador es muy conocido en la República Argentina, no sólo por sus chistes y tonada cordobesa que utiliza para presentarse ante la sociedad como un político gracioso, sino que además se esfuerza por mostrase como alguien intachable y un luchador contra la corrupción de sus colegas… él siempre se autodefine como alguien muy honesto. Sin embargo, cuando tuvo la extraordinaria oportunidad de defender la Verdad, optó por hacer lugar a la mentira y al error, dando a lugar a una denuncia que debió rechazar de plano como Argentino, Senador y Católico porque los denunciantes no sólo buscaron destituir a un juez argentino, Católico y defensor de la vida, sino que ofendieron a la religión de todos los argentinos. ¡Senador Luis Juez! no debe olvidar que hay una Justicia Divina.

Dicho esto, corresponde ahora ocuparnos de la “diputada” Sabrina Ajmechet, militante sionista judeo masónica quien supo despotricar contra Malvinas, asegurando que les pertenecen a los ingleses, entre otras barbaridades, y ofender a la Bandera Argentina, ante la pasividad y complicidad de sus pares del Congreso y del poder Judicial. Y ahora que el Juez López, supuestamente, solicitó su jubilación ante el proceso en curso, grabó un abominable video burlándose de nuestro juez en forma totalmente soberbia y despreciable que mereció el mayor de los repudios en las redes sociales.

Después de todo lo relatado hasta aquí, me restaría pedirles a los lectores un esfuerzo de imaginación. Y en tal sentido pregunto: “¿puede alguien imaginar un diputado Católico sentado en una banca del parlamento israelí, denunciando al juez más sionista que tenga el pueblo judío, por expresar conceptos anticristianos y pedir su destitución?… ¿y que el parlamento israelí hiciera lugar y lo destituyera?… ¡¡¡Pero por favor…!!!

Todavía está por verse el resultado final de esta parodia de juicio político “cantado”, al Juez de la Patria, pero lo hecho hasta aquí, muestra la captación que el sionismo ha logrado sobre los miembros del Congreso de la Nación Argentina y del poder judicial que, con su conducta prevaricadora, en una actitud indigna y cipaya han privilegiado el error y la mentira por sobre el bien y la justicia.

Sres. Miembros del Consejo de la Magistratura, del Congreso de la Nación y de la Justicia Argentina: ¡Nada es para Siempre! ¡Para la Verdad el Tiempo, para la Justicia Dios!

¡Viva Cristo Rey!  ¡Viva María Reina!

¡Por Dios y por la Patria Católica y Sanmartiniana!

 

Hugo Reinaldo Abete

Ex Mayor E.A