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EL ENCUADRAMIENTO GEOPOLÍTICO INTERNACIONAL DE LA ACTUAL SITUACIÓN ESTRATÉGICA ARGENTINA

Grl Heriberto Justo Auel*

“La Geopolítica clásica proporciona una serie de análisis y reflexiones que en muchas ocasiones quedan olvidadas, como ideas del pasado, sin valor en el mundo de hoy”.

Pedro Sánchez Herráez[1]

 

  1. La restauración del conflicto entre talasocracias[2] telurocracias[3].
  2. La “anilla externa” del “rimland”.
  3. El despliegue chino en la disputa por la hegemonía mundial.
    • Europa del Este en el “rimland” y la frágil Unión Europea.
    • China y la contrarrevolución iberoamericana en la “anilla externa”.

 

1. La restauración del conflicto entre talasocracias vs. telurocracias.

Si bien los temas geopolíticos y estratégicos no tienen tratamiento público en la comunicación social diaria en nuestro país, tampoco lo encontramos en publicaciones académicas, ya fueren de carácter político o sociológico. Así es como, de las graves crisis sociopolíticas centrales que somatizamos en la región, solo tenemos un conocimiento “light”, superficial y anecdótico, en los que se soslaya lo esencial.

Es imposible que esta comunicación polemológica provenga del Estado Nacional —aunque este tiene como responsabilidad primaria la Seguridad Estratégica—, pues los simpatizantes de la “revolución neo-marxista” —que consciente o inconscientemente abundan en nuestra dirigencia política— lograron impedirlo por Ley —hace décadas— a través de las perversas e inconstitucionales leyes de Defensa Nacional y Seguridad Interior.

Con la finalidad de cubrir parcialmente esas ausencias, publicamos —en el año 2005— el ensayo “El Océano Político” y en el 2011 lo actualizamos bajo el título “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”[iv], toda vez que compartimos totalmente el concepto del Dr. Pedro Sánchez Herráez que encabeza a este trabajo. El intelectual español lo hace motivado —seguramente— por su observación del ámbito europeo que ha influido significativamente en nuestro ambiente universitario, arrasado desde hace décadas por las ideologías totalitarias de aquel origen. Los clásicos están ausentes en el mundo posmoderno de currículas y profesores intrascendentes.

Decíamos ayer que “una de las características de la presente ´globalización planetaria’ —en la que ‘todos somos vecinos’— es la importancia que ha cobrado —en el diseño de nuestro futuro— la comprensión de la compleja circunstancia internacional, aún de aquella que en el pasado considerábamos irrelevante, por remota”.

Como lo expresa el título de este ensayo, deseamos darle a nuestra —ignorada— situación estratégica-revolucionaria un “encuadramiento geopolítico internacional”. Sin él no tendríamos la visión holística que exige el inédito y grave conflicto que enfrentamos los iberoamericanos. Es la única vía que nos permitirá lograr su resolución definitiva.

Finalizada la esquemática bipolaridad —en 1991— emergieron en el escenario internacional los actores “no estatales” —2001— que, aparentemente, daban fin a las “disputas clásicas” entre potencias e impulsaban serias confusiones teóricas. Simultáneamente Putin apareció en el escenario mundial con un neozarismo expansivo, China inicia su despegue —que la posicionó en el 2011 como la segunda economía mundial— y Turquía muestra sus afanes agresivos, que evidencian las debilidades de la UE.

Gran parte de Iberoamérica fue “ocupada” por gobiernos adheridos al Foro de San Pablo —FSP—, sostenido en aquel momento por los petro y narco dólares del “chavismo” y somatiza —aun hoy— los efectos de un renovado castro-comunismo.

Estos procesos de reacomodamientos geopolíticos en una situación internacional “líquida” —aún en curso— volvieron a despertar conflictos históricos —que permanecían adormecidos— entre las telurocracias y talasocracias. El acceso a los Océanos por parte de las potencias netamente terrestres dio siempre motivo —en la polemología clásica— a hechos históricos de trascendencia universal, que retienen importancia.

el sistema político que basa su poderío en el control de los mares.

Al alcanzar este punto de nuestro ensayo, deseamos recomendar a nuestros lectores repasar el ensayo “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”. Abreviaríamos así la necesidad de desarrollar aquí —nuevamente— la Doctrina McKinder y en particular su Corolario Spykman. Ambas dieron lugar al mapa precedente.

2. La “anilla externa” del “rimland”.

Jinping ha exhortado recientemente a sus FF.AA. —de las que es Cte. en Jefe— a “mantenerse en alistamiento para el combate”. El Secretario de Estado Antony Blinken le respondió que ante cualquier acto de fuerza, la respuesta de EE.UU. será masiva. Biden y Putin intercambiaron misiles verbales inesperados y el 23 de marzo de 2021 —en Infobae— el Embajador García Moritán publicó: “EE.UU., dispuesto a enfrentar a China y a Rusia en simultáneo”. Boris Johnson teniendo muy en cuenta —probablemente— a la “Guerra del Opio”, aumentó en un 40% el presupuesto del arsenal nuclear británico.

El “área pivote” se encuentra cercada por una “anilla próxima” de tierras y aguas cercanas, que a su vez están rodeadas por otra “anilla externa” —como se observa en el mapa al pie—, en este caso de aguas y tierras “insulares” en donde se sitúa nuestra Iberoamérica, hoy bajo contraofensiva revolucionaria del FSP, desde julio de 2019.

Nicholas John Spykman —1893/1943— periodista y profesor estadounidense fue quien estableció en su obra “La Geografía de la Paz” —publicada en 1944 después de su fallecimiento— el concepto de “rimland”, complementario a la doctrina McKinder.

Señalaba en su libro el alto significado del “anillo marginal”, “zona de circunvalación” o “shatterbelt”[5] que rodeaban a la masa territorial en la que se aposentaba “la esencia del poder mundial”, que permitiría la supremacía mundial. Según el profesor americano, quien controla el “rimland” mantendría aislada y sin posibilidad de expansión a la potencia que dominara a la “Tierra Corazón”.

Como puede observarse la Rusia de Putin y gran parte de la China de Xi se encuentran en el “área pivote o heartland”. Debemos considerar su renovada importancia y también su posición relativa. Desde allí parten las señales y acciones que han recalentado la actual situación estratégica mundial, influenciada por la pandemia del Covid-19.

Si en 1945 la dimensión aérea —vertical— dio lugar al “corolario Spykman”, la nueva dimensión espacial da lugar —en nuestros días— a la silenciosa importancia de la “anilla externa”, que abarca a las Américas.

La clave —para Spykman— no era la posesión de la “Isla Mundial”, sino el control del “rimland” que la cercaba. El “oso ruso”, cercado por la “estrategia de la contención” en los años ´50 y ´60, “saltó” por sobre el cerco —para expandir el comunismo en los años subsiguientes— y así negar recursos a la alianza occidental.

Para ello quebró con sus blindados los compromisos de Potsdam y Yalta e impulsó guerras no convencionales a través del terrorismo revolucionario, en todo el Hemisferio Sur —en la “anilla externa”—.

Con la “Declaración Truman” —1947— se inició una nueva guerra mundial —la Guerra Fría—. EE.UU. lanzó el “Plan Marshall” para Europa y Japón, estableció numerosas bases aéreas y navales en el “rimland” y se vio forzado —para sostener la “contención”— a enfrentar las guerras de Corea —1950—, Vietnam —1955— y Afganistán —1979—.

En 1949 Mao toma el poder en China. Surge un nuevo “rival” para Occidente dentro del “rimland”. Es el que hoy sugiere la probabilidad de una “nueva guerra fría” y nos hace pensar que la “contención” ya no puede quedar hoy en manos de una sola potencia, aunque militarmente fuere la “primum inter pares” y que el “corolario Spykman” —la mera ocupación geográfica del “rimland”— está totalmente superada. La estrategia china es de otra naturaleza y es imprescindible entenderlo. No le preocupa la confrontación de las “autocracias Vs. democracias” —como a Biden—. Centralmente le preocupa y ocupa el poder imperial chino en ascenso.

La evolución de la civilización posindustrial —y la consecuente aceleración en la innovación tecnológica— ha afectado a la antigua valorización del “rimland”. Uno de sus factores, que obliga al replanteo de bloques y alianzas, es el de la energía. El paso de las “arterias del planeta” que llevan los hidrocarburos rusos —verdadero “maná” para el Kremlin— a través del “rimland” a espacios fuera del control de Putin, origina aproximaciones pragmáticas entre viejos rivales.

Tales son los casos de Rusia, Turquía o Irán, potencias intermedias que obstaculizan la presencia de Occidente en la línea de borde con Oriente y muestran belicosidad, sin pudor alguno ante Israel, avanzada Occidental en el Gran Medio Oriente.

El imperio soviético —implosionado en 1989/1991— cedió de hecho —gradualmente— el bastón imperial a la China post-Mao —un comunismo con “capitalismo de Estado”— dentro de la “Isla Mundial”. La expansión estratégica del comunismo estalinista —desde aquel momento— cambió de impronta ante un Occidente en crisis de identidad. A Clausewitz lo reemplazó Sun Tzu y emergió un innovado comunismo chino, escasamente asimilado aún en nuestro hemisferio.

Históricamente Rusia demostró una alta hipersensibilidad en la seguridad de sus fronteras y buscó —sin pausa— sus “glacis estratégicos”[6]. Es por ello que Putin inaugura las Guerras de Séptima Generación[7] en Ucrania y ocupa Crimea y el Puerto de Sebastopol, sobre el Mar Negro, base principal de su Armada.

Xi se aproximó a Moscú —interesado en su arsenal— y con ello a la “alianza invencible” planteada por el Cap Haushofer en su “Tesis” —ciertamente más fuerte que la de Xi—[8]. Sigilosamente —desde el 2011— con estrategias indirectas y “zonas grises”[9] China se posiciona en el “anillo exterior” a modo de “contra cerco” sobre el Occidente talasocrático, desplegando su nueva capacidad expansiva en Iberoamérica, África, Australia y también en su vecindario limítrofe —en el “anillo interior”—.

En la Argentina está presente con finanzas, bancos, puertos, ferrocarriles[10], producción de alimentos, minería, etc. Cuenta con una base estratégica espacial en la Bajada del Agrio y ha ingresado a espacios culturales en las principales universidades nacionales[11].

En el pico de la pandemia, el retardo de Xi en la entrega de la vacuna Sinopharm a Buenos Aires ha provocado variados supuestos acerca de promesas KK incumplidas. Cuenta en el gobierno —desde el 2020— con figuras que llenan el rol de Rasputín ante la zarina: el “Chino” Carlos Zannini, —profundo lector de los “Cinco Escritos Militares de Mao”[12]— y el “Perro” Verbitstky, leal seguidor de la doctrina estratégica de Sun Tzu. Ambos, factores operativos centrales de Ella. La oposición demuestra un total desconocimiento de las maniobras estratégicas en curso. Su lectura de la situación es totalmente superficial.

3. El despliegue chino en la disputa por la hegemonía mundial.

China ha superado su categoría de potencia “emergente”. Continúa participando en las cumbres de los BRICS —la última en noviembre de 2019— por variadas conveniencias. Pero hace diez años —2011— alcanzó el rango de segunda economía mundial y la pandemia la impulsa a ocupar el primer lugar. Ha emergido. Xi ha logrado que se le autorice permanecer en el cargo sin límites de tiempo y el PCCh celebra este año su primer centenario.

En septiembre de 2013, Xi visitó Kazajistán, dentro del “rimland”, en Asia Central. Lanzó desde allí “La Ruta de la Seda Continental” y treinta días después lo hizo con la “Ruta de la Seda Marítima”, ambas proyectadas hacia a todo el planeta. El objetivo declarado por Beijing es el de “crear una esfera de prosperidad compartida” incrementando las posibilidades de movilidad e interconexión. Como puede observarse en el mapa al pie, se circunvala la “tierra corazón” y la ruta se desplaza a lo largo de todo el “rimland”. Xi ha expresado su intención de abrir otro gran eje por el Norte, cabalgando al Transiberiano. Putin no lo acompaña en la iniciativa, pero deja hacer.

Esta “agresividad” expansiva de China afecta la sensibilidad rusa en su glacis estratégico de seguridad, sobre el que retiene “un interés privilegiado”. El despertar del Dragón perturba al Oso —que añora tiempos pretéritos—. Así ocurre en Bielorrusia y los Balcanes Europeos. Es muy probable que este conflicto se haga público cuando Xi plantee la “Ruta de la Seda Polar”. Putin se sentirá afectado por su “aliado” pues hace tiempo los rusos la transitan y exploran. El deshielo provocado por el “cambio climático” ha despertado la búsqueda de recursos en el desierto blanco del Norte.

A la “tierra corazón” se le está abriendo el flanco Norte, hasta hace poco tiempo asegurado por los hielos y Moscú lo somatiza, más aún cuando en la vecindad se extiende la inmensa Siberia anaecuménica, con sus yacimientos de hidrocarburos, tan necesarios para Beijing.

Ambas iniciativas —terrestre y marítima— con sus monumentales infraestructuras, parques empresariales, áreas logísticas, puertos, aeropuertos, oleoductos, líneas de comunicaciones, etc., están afectando —a las comunidades que atraviesan— en su calidad de vida, tradiciones y desarrollos sociales. La televisión alemana nos ha hecho conocer en detalle —recientemente— el avance admirable de ambas rutas y sus inconvenientes, que hasta el momento fueron superados de la mano de la “diplomacia de las mascarillas” o de las “vacunas contra el Covid-19”.

La iniciativa de las “Rutas de la Seda” evidencia la actitud estratégica ofensiva de China —desde el 2013— que abarca a todo el “rimland” por tierra y mar, la zona Ártica y el eje de la “tierra corazón”. Esta maniobra decidida y coordinada alertó no solo a Putin, sino también a la OTAN.

El sistema de poder chino no diferencia al sector político del militar, en el alto nivel. De allí que la enorme infraestructura en marcha abarca —de hecho— también a la seguridad de Occidente. Bruselas —hasta el 2010— no había previsto la rivalidad entre las grandes potencias. Actualmente desarrolla nuevos enfoques —fundados en las “zonas grises” y “guerras híbridas”— como ya lo hemos tratado en los recientes ensayos del IEEBA[13].

EE.UU. ha concentrado su Política Exterior y de Defensa en el atropello a los Derechos Humanos de Beijing sobre la minoría de los uigures. China está haciendo una limpieza étnica de esta minoría musulmana en la región de Xinjiang. Dos millones de personas han sufrido allí un intenso adoctrinamiento político, trabajos forzados, torturas y abusos sexuales en un área estratégica sensible, que demuestra la caracterización del tipo de gobierno de Xi.

  • Europa del Este en el “rimland” y la frágil Unión Europea.

Europa del Este fue uno de los epicentros de las últimas guerras mundiales y es la puerta de ingreso a la “tierra corazón”. Recientemente —a esta región— se le ha llamado “Plataforma 17 + 1” —que incluye a Europa del Este, los Balcanes y los países bálticos + China—, reunidos en un marco de cooperación económica, comercial y de desarrollo de infraestructuras. 

La UE retiene una actitud estratégica pasiva, resultado de su larga caída cultural y política en el mundo de la posguerra fría, convulsionada por imponderables conflictos y reacomodamientos geopolíticos. Su debilidad y sus contradicciones la incapacitan para tomar posiciones firmes en las nuevas disputas y aún en la defensa de sus valores históricos, como lo son la democracia y la libertad.

Ello queda en evidencia cuando países del Este o del Grupo de Visegrado[14] hacen oídos sordos a pautas y normas dictadas por Bruselas, que la “diplomacia de la vacuna” rusa ha hecho más ostensible. La vacuna rusa es estatal. Es el gobierno quien elige a quien vende o no vende. Los millones de vacunas orientadas a los espacios externos de interés geopolítico de Moscú fueron cuestionados en Bruselas por el hecho de que no estaba aprobada por la Agencia Europea del Medicamento.

A la vacuna se la consideró —en la OTAN— como un instrumento de la guerra híbrida y si en Buenos Aires no ocurrió algo homólogo —en el ámbito de la dirigencia— fue porque se ignora totalmente la situación estratégica global y aún a la propia[15].

Hay una nueva lucha por el control del “rimland”, pero a los actores del pasado ahora se agrega China, que lo hace en la búsqueda de su primacía mundial. Rusia también aspira mejorar allí su estatus y Turquía pretende disputarle a Irán la hegemonía en el Gran Medio Oriente que ostenta Israel, aliado de Occidente.

  • China y la contrarrevolución iberoamericana en la “anilla externa”.

China tiene 1400 millones de habitantes. El doble que Iberoamérica y más de cuatro veces la población de EE.UU. Ergo, su necesidad de materias primas es inmensa. Necesita hidrocarburos, minerales y alimentos. Solo el 13% de su superficie es cultivable y no ha logrado detener el proceso de desertificación de su suelo. Desde el momento en que cambió su modelo económico empezó a alimentar a su enorme población y se convirtió en un poderoso importador de alimentos e insumos. Ello repercutió fuertemente en nuestra región.

Actualmente China se ha convertido en una potencia exportadora, importadora y poderosa agencia financiera para Iberoamérica, en donde doce mil empresas chinas han invertido en los más diversos frentes de producción. La consolidación de su influencia política está directamente relacionada con la utilidad que le representan los votos de la región en la OMC y otros organismos multilaterales.

Con una estrategia indirecta —progresivamente— ocupa espacios llaves en la “anilla exterior” a través de una maniobra planetaria, que la posiciona como gran potencia.

La “revolución socialista iberoamericana” se ha enancado en dicha maniobra y Beijing, apelando a su milenaria cultura la explota, pero no se compromete. ¿Hasta dónde llegará la hipócrita intencionalidad de los KK? Acaban de situar al lado del sillón de Xi a un chinólogo, “embajador especializado”, formado en su niñez en La Habana.

La práctica negociadora china —exclusivamente mercantilista— ignora aquellas acciones violatorias del Derecho Internacional o de los Derechos Humanos de sus contrapartes. Tal ha sido el caso de su relación con Chávez y Maduro. Hoy Venezuela debe 60.000 millones de dólares a Xi y por ello se hizo cargo de PDVSA, para cobrar las acreencias de los últimos veinte años. Ese desembarco se está desarrollando en conjunto con el aliado ruso, que tiene allí intereses y tropas que acompañan a las cubanas, establecidas en Caracas hace años.

En la Argentina el encubierto gobierno de Ella está demoliendo lo que queda de la economía “de mercado”. Es condición necesaria para dar “el salto de garrocha” —que venimos anticipando en los últimos meses— y así legitimar el desembarque chino en nuestro país —sumido en un caos provocado—, para pasar —sigilosamente— a la órbita imperial de Beijing y al “capitalismo de Estado”, redentor de la Argentina Nac&Pop, que estrenaría simultáneamente una nueva Constitución Nacional, hecha a medida.

Es la fórmula que anticipan los enérgicos últimos discursos de Ella —que ignoran a Tartufo— y los hechos —dosificados— que ejecutan los alfiles alquilados. El nombramiento del nuevo ministro de Justicia es sumamente elocuente, frente a las eventualidades inmediatas.

Mientras tanto y navegando en superficie, la oposición sigue descansando y ejercita el diálogo. Vive en un aletargado período sabático, plagado de anécdotas televisivas.

El cambio de sistema es la maniobra central —y única— que persigue el “gobierno de científicos”, conducido desde el “Instituto Patria”. Ello explica lo inentendible: la más absoluta ineficiencia y pasividad en todos los frentes del gobierno de Tartufo. El cambio de Constitución, un nuevo alineamiento regional con las autocracias y el cambio de inserción internacional, encubren la absolución de Ella y su encumbramiento histórico: la heroína que logró —luego de setenta años de luchas revolucionarias— los fines últimos de la Revolución Socialista Iberoamericana.

Se consagraría así el encuentro combinado de la compleja contraofensiva revolucionaria local —encubierta por los kk— con la maniobra exterior —planetaria— de la super potencia “in partibus”.

Pero, la salida de la zona de seguridad de Occidente no será fácil ni gratuita. Un Lula políticamente rehabilitado les será imprescindible. Y el FSP deberá garantizar la contención de la reacción de los pueblos, que por el momento parece imposible.

El posicionamiento internacional de Xi —en toda la “anilla exterior”— prevé acuerdos en infraestructura, energía, minería, transporte y exportaciones de alimentos. En la Argentina el acuerdo porcino y la construcción de la central Nuclear IV en Campana son los dos más importantes. Contemplan inversiones por 30 mil millones de dólares.

Además de lo invertido por Beijing en nuestra Patria en las últimas décadas, BAE Negocios nos hace saber que el gobierno “en una videoconferencia con la ‘Academia China de Ciencias Sociales’ realizada la semana pasada —19/23 de marzo de 2021— manifestó que “hay más de 20 proyectos relacionados con la energía y la infraestructura que se están negociando” con China. Con una economía golpeada por el coronavirus, Alberto Fernández busca aumentar la cooperación con el país gobernado por Xi Jinping, en una unión similar a la ‘alianza estratégica integral´ que sellaron Argentina y China durante el gobierno de Cristina Kirchner”.

Tartufo prevé visitar China en mayo para firmar los acuerdos bilaterales más importantes. Ambos países se encuentran en plenas negociaciones a cargo del secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz; el Ministro de Economía Martín Guzmán, Matías Kulfas y el nuevo embajador argentino en China, el cuasi cubano Sabino Vaca Narvaja. ¿Lo logrará? Como ya hemos dicho, Xi es mercantilista y autócrata, necesita posicionarse en la “anilla externa” pero no cruzará la línea roja de la “zona gris”.

Según El Cronista el gobierno avanzaría con un total de 15 planes que significarían un desembolso de US$ 30.000 millones por parte de Beijing, entre los que se encuentran la rehabilitación del sistema Ferroviario San Martin; mejoras en la línea del FC Roca, obras de infraestructura en el sistema del Mitre y del Urquiza y la interconexión con los FC chilenos en la Patagonia. Proyectos que China necesita para sus importaciones.

El conocido y debatido proyecto de granjas porcinas inteligentes es resistido por la Unión Vegana Argentina y organizaciones medioambientales por sus consecuencias en el ecosistema. Prevé que la producción de carne aumente en más de 800.000 toneladas, gracias a inversiones que rondarían los US$ 3.800 millones. Todo esto significaría nuevas exportaciones por unos US$ 2.500 millones, para una población china que evoluciona socialmente.

Según El Cronista, China tiene entre sus planes de inversión en Argentina los siguientes proyectos:

    • Construcción de la planta Hidroeléctrica El Tambolar y la de Chihuido en Neuquén y la hidroeléctrica Potrero del Clavillo en Catamarca/Tucumán.
    • Instalación de una estación de Energía Fotovoltaica de Jujuy Cauchari que podría convertirse en el más grande de Sudamérica en su tipo, incluye más de 1.180.000 paneles solares ubicados a 4.020 mts. sobre el nivel del mar, construido por Power China y Shanghái Electric.
    • Inversión en el Parque Eólico «Cerro Arauco» de La Rioja y la estación Hidroeléctrica «Los Blancos».
    • Dragado del Río El Salado.
    • La transmisión eléctrica del complejo Hidroeléctrico Cóndor Cliff-La Barrancosa.
    • Acuerdos para la construcción del Polo Energético Zárate (Gas) y desarrollo de gasoductos en Vaca Muerta.
    • Vaca Muerta es otro de los proyectos que China busca potenciar.

A futuro, también tiene en carpeta los siguientes proyectos:

    • Realización de un acueducto y plantas potabilizadoras.
    • Remodelación del puente Chaco-Corrientes y Corredores Viales.
    • Desarrollo de un polo logístico de envergadura en Tierra del Fuego.

Por último, Xi Jinping sueña con cerrar la llegada de la tecnología 5G a Argentina de la mano de Huawei y de esta manera competir con EE.UU. por las telecomunicaciones, elemento central en las guerras de 7ma. generación.

La acelerada caída del gobierno de Tartufo —desde la salida del Gabinete de la Dra. Losardo— ha prendido las luces rojas y las máscaras caen, una a una, difuminando a los restos del relato. ¿Y si los chinos no atendieran el teléfono? La Sinopharm muestra interferencias en las líneas. ¿Queda tiempo? …, ¿Hay resto?… ¡¿Hay plan B?!… Es para ello que se ha nombrado un “talibán” en Justicia… Macri —preventivamente— desenvainó y se plantó en la palestra… Las definiciones están a la vista.

Por todo ello entendemos que llegó la hora —para que los argentinos libres— reflexionen a la luz de la sentencia del acápite:

“La Geopolítica clásica proporciona una serie de análisis y reflexiones que en muchas ocasiones quedan olvidadas, como ideas del pasado, sin valor en el mundo de hoy”.

 

* Oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino y del Ejército Uruguayo. Ha cursado las licenciaturas de Ciencias Políticas, de Administración, la licenciatura y el doctorado en Relaciones Internacionales. Se ha desempeñado como Observador Militar de la ONU en la Línea del Cese de Fuego del Canal de Suez.

Se ha desempeñado como Profesor Titular de Polemología, Estrategia Contemporánea y Geopolítica, en Institutos Militares Superiores y en Universidades Públicas y Privadas. Ha sido conferencista invitado en el país y en el exterior. Ha publicado numerosos artículos sobre su especialidad y cinco libros acerca de la evolución de la situación internacional en la posguerra fría. Actualmente se desempeña como: Presidente del “Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires” (IEEBA), Presidente de la “Academia Argentina de Asuntos Internacionales” (AAAI) y Director del “Instituto de Polemología y Estrategia Contemporánea” (IPEC), de la Universidad Católica de la Plata (UCALP). Es miembro activo de la Asociación Argentina de Derecho Internacional y miembro Honorario del Instituto de Teoría del Estado.

 

Referencias

[1] P. Sánchez Herráez. “Siglo XXI: ¿el retorno a la lucha por el Rimland? Boletín Electrónico del IEEE. 17/03/2021. www.ieee.es.

[2] Talasocracias: Se refiere al dominio imperial o a la potestad que se ejerce sobre los océanos. El concepto también corresponde el sistema político que basa su poderío en el control de los mares.

[3] Telurocracias: Son aquellos imperios continentales en los que su fuerza depende del control del territorio. Surgen de países que por su naturaleza geográfica tienen necesariamente vocación terrestre. Es decir, países con mucho territorio continental.

[4] H. J. Auel. “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”. IEEBA, septiembre de 2011. www.ieeba.org.ar.

[5] Shatterbelt: Se dice de una región atrapada entre fuerzas políticas y culturales externas en colisión, bajo una tensión persistente y a menudo fragmentada por rivales agresivos.

[6] Glacis: Espacio geográfico de seguridad en las líneas de borde imperiales.

[7] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar.

[8] H. J. Auel. “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”. IEEBA, septiembre de 2011. www.ieeba.org.ar.

[9] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar

[10] “Proyectos Ferroviarios respaldados por China cobran impulso en Chile y Argentina”. MercoPress, 25/03/2021, https://es.mercopress.com/rs

[11] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar.

[12] Los Cinco Escritos Militares de Mao.  Obra escrita por Mao Tse-tung para sintetizar las experiencias de la Segunda Guerra Civil Revolucionaria y dada a conocer en una serie de conferencias en la Academia del Ejército Rojo, en el Norte de Shensí. De vasta difusión en Occidente.

[13] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar.

[14] Grupo de Visegrado:  El Grupo de Visegrado —también conocido como V4— es el nombre que recibe la alianza política y cultural formada por cuatro países de Europa Central que comparten raíces, valores culturales e intereses: Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, todos miembros de la OTAN y de la Unión Europea.

[15] H. J. Auel. “La Geopolítica del “virus chino”. IEEBA, mayo de 2020, www.ieeba.org.ar.

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LA DEROGACIÓN DE LOS IGNOMINIOSOS Y OMINOSOS ACUERDOS DE MADRID

César Augusto Lerena*

Carlos Foradori y Alan Duncan

Ayer nos desayunamos con las opiniones de Pérez Izquierdo donde refería a que “el gobierno argentino evaluaba rescindir acuerdos históricos con el Reino Unido”; publicación que fue inmediatamente desmentida por la Cancillería Argentina, en la que manifestaba que eran “absolutamente falsas estas versiones y que el gobierno seguía con la política de Estado de grandes consensos convalidada por el Congreso”.

Por un lado, la supuesta información fallida (¿?), con olor a globo de ensayo, anunciada por este periodista de Infobae y, la propia desmentida del gobierno, sirven para desnudar la improvisada política del secretario de Malvinas, quién aparece erróneamente en el artículo citado como promotor de la hipotética derogación, ya que carece de voluntad y es incapaz de sostener en los hechos semejante decisión y, por el otro, los escasos argumentos que disponen quienes sostienen como un retroceso la anulación de los Acuerdos de Madrid, el llamado Pacto de Foradori-Duncan y, agrego, para contribuir al temor de la diplomacia colaboracionista de la década del noventa (1990) —que nos llevó a la mayor entrega territorial de la historia Argentina— la derogación de los Acuerdos de Nueva York.

A su vez, uno se pregunta, de qué política de consensos habla la Cancillería —suponemos con letra de la Secretaría de Malvinas— cuando los Acuerdos de Madrid ni el Pacto de Foradori-Duncan no fueron aprobados por el Congreso de la Nación y, el Consejo Nacional que coordina, no comenzó todavía a elaborar estrategia alguna y, entre sus integrantes hay desde promotores de la libre determinación de los isleños (Marcelo Kohen, Infobae, 2018); ideólogos de los Acuerdos de Madrid (Susana Ruiz Cerutti) hasta activos participantes de la década del noventa (Martín Balza).

Dedicaré unas líneas antes de entrar a refutar algunas opiniones vertidas en el artículo en cuestión y, en particular, las desinformadas y tendenciosas opiniones del ex vicecanciller Andrés Cisneros, a preguntarme ¿dónde estaba este opinante cuando el ex Gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo proponía independizar su Provincia de la Argentina? Un verdadero dislate que debilita la posición argentina respecto a Malvinas, que se indica en la Disposición Primera de la Constitución: la Argentina “ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas (…) y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional”.

Ya en el artículo, considerar “avances bilaterales a los acuerdos que se firmaron en los últimos treinta años (NdA: 32) en materia diplomática entre la Argentina y el Reino Unido” es desconocer su contenido o sus efectos. Transcribir las opiniones de Cisneros lo dice todo; pero, llamar al Pacto de Foradori-Duncan “hoja de ruta” es una elocuente toma de posición respecto a la cuestión Malvinas y circunscribir el tema, a un supuesto interés del gobierno de captar votos de militares, excombatientes y nacionalistas es, al menos, una falta de respeto al sentimiento mayoritario de los argentinos, a los 649 muertos de la guerra de Malvinas y a lo aprobado por los congresales en La Constitución de 1994.

Si defender los intereses, los espacios, los recursos, la cultura y el desarrollo de la Nación y de su pueblo, es ser nacionalista, yo adscribo entre estos últimos.

Llamar “avance” u “hoja de ruta” a “remover todos los obstáculos que impiden el desarrollo de Malvinas” como reza el Pacto Foradori-Duncan, que mantuvo el vuelo de Malvinas a Chile y agregó otro semanal desde las islas a San Pablo, permitiendo el acceso a este importantísimo mercado mundial de las exportaciones de Malvinas derivadas de la pesca ilegal que el Reino Unido realiza en forma directa o a través de licencias pesqueras en esa área donde se capturan especies migratorias argentinas y facilitar el intercambio de bienes, tripulaciones, insumos, alimentos, etc., es una mirada errada sobre acciones que consolidaron la presencia del Reino Unido en los archipiélagos y los espacios marítimos sur-sur. Sí, además de ello, debido a su instrumentación, ponemos nuevamente en vigor la investigación conjunta de los recursos pesqueros en el Atlántico Sur (incluso por fuera del área bajo control británica), no hacemos otra cosa, que asegurarles a los británicos el otorgamiento de permisos de pesca a buques extranjeros (taiwaneses, coreanos, españoles y británicos), de los que dependen el 75% de la economía de las islas.

Llamar “avance bilateral” a las Declaraciones Conjuntas, comúnmente llamadas Acuerdos de Madrid I y II (1989/90), es desconocer las restricciones militares que se le impusieron a la Argentina en esos Acuerdos, el avance territorial que se le allanó al Reino Unido, ya que mientras en 1982 ocupaba 11.410 km2 y tres millas alrededor de las islas, hoy tiene invadido 1.639.000 km2, un 52% de la Z.E.E. Argentina y ha extraído 250 mil toneladas anuales de pescados y moluscos por un valor aproximado de 4.000 millones de US$/año; es decir 156.000 millones de US$ desde 1982. Una “colaboración unilateral de Argentina” que nunca tuvo contrapartida británica y, sirvió para fortalecer la ocupación inglesa en Malvinas, con la consecuente pérdida de soberanía en las áreas meridionales del Atlántico Sudoccidental, de estratégico acceso a la Antártida y al Pacífico. La “Fórmula del Paraguas” mantiene congelada a la Argentina, limitada a declamar ante los foros internacionales frente al avance sostenido del Reino Unido.

Estos Acuerdos se complementaron con el “Tratado de Promoción y Protección de Inversiones” firmado en Londres el 11/12/1990 y ratificado por la Ley 24.184; donde se estableció que los inversionistas británicos tendrían libre disponibilidad de sus bienes; se les acordaba una condición más favorable que a cualquier otro Estado; se los indemnizaría ante eventuales pérdidas; no se los podría expropiar o nacionalizar; se les garantizaba la trasferencia sin restricciones de sus inversiones y ganancias al país de origen; se sometería las controversias a los Tribunales Internacionales y al CIADI; pudiendo extenderse las disposiciones de este Tratado a Malvinas y otros territorios de ultramar. Frente a todo ello, la primera (1806) y segunda invasión inglesa (1807) —que ocuparon unas pocas manzanas— quedaron como un cuento de Heidi. Y, por supuesto, que mientras éstas dieron empuje a los patriotas para iniciar el camino a la independencia, los Acuerdos son un camino de creciente pérdida de la soberanía nacional.

Agregado a todo ello, Cavallo acordó en 1990 la conservación conjunta (FOCZ) de 400 mil km2 al este de Malvinas y la Comisión de Límites de la Plataforma que opera en la ONU en 2016 no recomendó la aprobación de 1,35 millones de los 1,7 millones de km2 reclamados por Argentina, por entender que se encontraban en disputa con el Reino Unido.

El Congreso, por iniciativa de la Cancillería, aprobó por Ley 25.290 el 13/07/2000 el Acuerdo de Nueva York, que permitiría (de ser ratificado) la constitución de Organizaciones Regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP) que pretenden intervenir en la administración de los recursos en el mar argentino, favoreciendo a los Estados de Bandera que pescan a distancia y que en el Atlántico Sudoccidental capturan 1 millón de toneladas anuales de recursos migratorios argentinos y, podrían dar lugar, a la pretendida intención del Reino Unido de considerarse un Estado ribereño en Malvinas.

La colonización británica es tal, que parece que ningún gobierno, a costa de ser calificado “de cabotaje”, se anima a denunciar estos Tratados y, muy especialmente los de “Madrid”, aunque hayan transcurrido más de treinta años y los británicos incumplieran —incluso— con las Resolución 31/49, la 1514/60, la 2065/65, entre otras, de las Naciones Unidas. Por el contrario, una serie de amanuenses siguen abrevándose en ellos, para hacer declaraciones y acuerdos que profundizan la dependencia nacional.

Casi todos hacen silencio y son incapaces de proyectar una estrategia para salir de esta trampa que suma en la derrota perpetua a quienes creen que todo está perdido y, a una gran mayoría de argentinos, que ignora cuál es la situación de ocupación extranjera del país.

Respecto a Andrés Cisneros, que el articulista menciona, como “uno de los diplomáticos de mayor trayectoria en la Argentina”, se trata de quien en 1996, en Londres, acordó la conservación conjunta con los británicos “para beneficio de las partes involucradas”, considerando “parte involucrada” a los británicos que se apropian de nuestros recursos y firmó medidas de “cooperación” donde la Argentina ponía todos los recursos científicos, pesqueros y petroleros, mientras que el Reino Unido ocupaba los espacios marítimos, insulares y explotaba los bienes argentinos. ¡Vaya cooperación! El mismo que ese año en Madrid, acordó siete medidas con los británicos, entre otras, combatir a los “buques pesqueros sin licencias inglesas que pesquen el área de influencia de Malvinas”, de modo que el gobierno ilegal en Malvinas pueda seguir otorgando licencias a buques extranjeros para capturar nuestros recursos migratorios.

Este diplomático explica en el artículo de que cuando se diseñaron los Acuerdos, él era vicecanciller de Di Tella (la llamada época de las relaciones carnales), refiriéndose a que, gracias a esos “tratados” se consiguieron progresos en varias áreas, sin explicar cuáles. Luego dice, que “en el sector petrolero no se registraron mejoras”. ¿De qué mejoras habla? ¿Del inicio de las exploraciones hidrocarburíferas en el área de Malvinas sin autorización argentina y sin estudios medioambientales? Refiere a que “en pesca nos fue mejor y por algunos años compartimos bastante equitativamente el recurso, luego vino el kirchnerismo, cesó de aplicar el acuerdo y ahora los ingleses se llevan todo” ¿De qué reparto equitativo se refiere? si el recurso pesquero es totalmente argentino, originado en el área continental de la Z.E.E. Argentina. Es falso que haya habido ese “reparto equitativo”. Los británicos por sí o a través de licencias otorgadas a buques de terceros países (españoles, taiwaneses, coreanos, etc.) extrajeron un promedio anual de 250 mil toneladas de calamares y peces desde 1982 a la fecha y los buques pesqueros argentinos jamás tuvieron acceso al área ocupada por los británicos. Le sugiero a este diplomático retirado revisar las estadísticas del Departamento británico de Pesca en Malvinas para asesorarse debidamente y no dar información falsa a los lectores.

Y le recuerdo al Señor Cisneros que las islas Malvinas fueron ocupadas en forma violenta por el Reino Unido en 1833, desalojando a los pobladores argentinos y a su gobierno legítimo; después que en 1825 firmaran un Tratado de Paz y Amistad con los argentinos. Y que no ha habido avances diplomáticos respecto a Malvinas desde 1965 y su período como vicecanciller fue el de mayor entrega nacional.
Hay muchísimas razones para derogar o dejar sin efecto Acuerdos y Pactos. En especial los Acuerdos de Madrid que significaron una rendición incondicional de la Argentina con pretexto de generar un ámbito de confianza mutua que los hechos demostraron que el único Estado que cumplió a raja tabla fue la Argentina, mientras el Reino Unido se apropiaba de espacios, recursos y militarizaba un área, violando los postulados de la “Zona de Protección y Paz del Atlántico Sur” que acordaron todos los países de África y América del Sur con Z.E.E. en el Atlántico Sur.

Es muy probable y necesario que esta derogación pueda dar lugar a nuevos acuerdos que pongan fecha de vencimiento inmediato a la llamada “fórmula del paraguas” y promuevan nuevas acciones de interés cierto y efectivo para ambos países. Y ello, es otra prueba de improvisación.

Ha habido una estratégica favorable al Reino Unido. Los británicos saben que en este gran país hay muchos recursos naturales para explotar y los argentinos parece que siguen sin darse cuenta de ello. El día que aceptemos que Mendoza puede independizarse o que tal o cual territorio no merece defenderse, habremos aceptado la derrota final de una gran Nación.

 

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad.

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LA POLÍTICA DE DESTRUCCIÓN EN MATERIA DE DEFENSA SIGUE VIGENTE. PROPUESTA.

Marcelo Javier de los Reyes*

El gobierno de Cambiemos

En la década de 1990 asistimos a la destrucción de la industria de la Defensa, una de tantas. Luego de la crisis de 2001 siempre existieron justificaciones para no recuperar a las Fuerzas Armadas pero la llegada del kirchnerismo al poder agudizó aún más la situación.

Durante la campaña cada pata de Cambiemos tuvo su grupo dedicado a analizar las cuestiones inherentes a la Defensa y ya se percibía claramente el desinterés de ese espacio político por recuperarlas del abandono pero nada indicaba que la gestión iba a ser tan desastrosa como lo fue, la cual terminó con el hundimiento del submarino ARA San Juan y la muerte de sus 44 tripulantes. Unos y otros son responsables de ese hecho trágico para nuestra Armada, tanto el gobierno que llevó a cabo las reparaciones de medio término, como el gobierno durante el cual se dio la orden de zarpada y la propia Armada. Previa a su partida desde su base en Mar del Plata existía un informe que enumeraba una serie de defectos, según me confió una fuente del propio ministerio, cuya lectura debió haber evitado que la nave emprendiera esa travesía.

Ya antes de esa tragedia la política del gobierno de Cambiemos daba muestras de que no variaría respecto del que lo precedió, lo que me motivó a escribir el artículo titulado “Fuerzas Armadas: Cambiemos continúa con la política kirchnerista de destrucción de la Defensa Nacional”, del 15/03/2017,

https://saeeg.org/index.php/2017/03/15/fuerzas-armadas-cambiemos-continua-con-la-politica-kirchnerista-de-destruccion-de-la-defensa-nacional/

Al igual que ahora, el gobierno de Cambiemos abrió un abanico de posibilidades de compra de material para nuestras Fuerzas Armadas, excusa que solo favoreció a ciertos funcionarios para “viaticar”. Durante la gestión finalmente se compró poco y nada y mal. Adquirieron cuatro OPV francesas, más apropiadas para la Prefectura Naval Argentina que para la Armada, la primera de las cuales navegó protegiendo nuestra soberanía sin armamento. Me refiero al ARA Bouchard, al que recientemente le colocaron un cañón y que aparentemente tuvo problemas en un motor. Las cuatro lanchas israelíes Shaldag, que resultan excesivas para patrullar el Paraná y con cuyo costo podríamos haber construido veinte más acordes a nuestras necesidades o, en su defecto, haber comprado las LPR-40 al astillero Cotecmar de Colombia. En esa oportunidad, la compra fue llevada a cabo por el Ministerio de Seguridad a cuyo frente estaba Patricia Bullrich, junto a un sistema de vigilancia de fronteras y globos radar, los cuales también fueron comprados a Israel a pesar que se fabricaban aquí.

Cuando se aproximaba la Cumbre del G-20, en 2018, el gobierno se dio cuenta que carecía de una Fuerza Aérea que pudiera garantizar la seguridad de los líderes que acudían a la reunión en Buenos Aires. Se procedió a comprar cinco aviones Super Étendard Modernise (SEM)… que no volaban. Bueno, durante el gobierno kirchnerista también se compró material ferroviario chatarra así que ya teníamos experiencia.

A estas compras pueden agregarse la de los doce aviones de instrucción Texan II comprados a los Estados Unidos por un costo de US$ 160.470.000, en detrimento de nuestros Pampas.

Como de costumbre, los ministros de Defensa de la democracia no tienen presupuesto para equipar a las Fuerzas Armadas y ante el desmadre económico del gobierno de Macri, se optó por recortar mucho más ese presupuesto y se suspendieron muchos proyectos como puede corroborarse en mi artículo ya mencionado. Claro que cuando lo escribí tenía algunas sospechas de por qué se ponía la mira en los cinco aeródromos que tenía la Fuerza Aérea entre la CABA y la Provincia de Buenos Aires… hasta que apareció el negocio del Flybondi y eso me dio la pieza que faltaba a mi rompecabezas. Lo extraño era que no reflexionaran acerca de que la Fuerza Aérea no tenía aviones.

Un nuevo gobierno peronista/kirchnerista

Bien, estamos de nuevo con un gobierno peronista/kirchnerista que, al igual que el de Cambiemos, hace grandes anuncios. Los medios que se dedican a temas de Defensa nos hablan de toda la oferta de material ruso con transferencia de tecnología, que nos permitiría dar un gran salto desde este estado de indefensión en el que nos encontramos. Las propias autoridades del Ministerio de Defensa se mostraron con representantes rusos visitando astilleros y analizando el potencial de nuestra industria de la defensa. Pero no hay que hacerse ilusiones.

Bien pronto, el sitio Zona Militar publicó —el 10 de marzo— un artículo titulado “¿Cuál es el equipamiento que se negocia para las Fuerzas Armadas para 2021?” para, copete de la noticia, decir: “Presentamos los principales puntos que el Ministerio de Defensa quiere abordar durante el 2021”[1].

Citaré textualmente lo escrito por Zona Militar:

“A continuación, el equipamiento destinado a ser negociado para su incorporación, modernización, finalización, etc., según el Ministro Rossi.

  • Se espera que se concluya un contrato con INVAP para terminar 2 radares y construir cinco nuevos. Dos son para reemplazar los viejos, otros dos son para la policía de la provincia del Chaco, uno destinado a Mercedes y otro a Tostado, y Río Grande en Tierra del Fuego. Estos radares tienen la función de constituir una segunda línea de sensores en territorio nacional.
  • Objetivo de construir un buque polar de desarrollo nacional que pueda operar con el rompehielos ARA Almirante Irizar destinado a las misiones de la Campaña Antártica de Verano.
  • Aspiración de construir de 2 a 3 aviones Pampa durante el transcurso del año 2021.
  • Terminación del prototipo IA-100 Malvina.
  • Finalización de la campaña de ensayos en vuelo del avión Pucará Fénix.
  • Finalización de las tareas de modernización del C-130H Hércules TC-64 que se encuentra en FAdeA
  • Finalización de la modernización del avión P-3 Orión.
  • Incorporación a la Fuerza Aérea de los B-200 (Hurón).
  • Incorporación del Boeing 737 para transporte de tropas y servicio dentro de la estructura de LADE.
  • Reemplazo del LAMA por 6 helicópteros de montaña. Tres para la Fuerza Aérea Argentina y tres para el Ejército Argentino.
  • La puesta en servicio de una nueva OPV.
  • Re motorización de las corbetas MEKO 140.
  • Finalización de dos lanchas LICA para entrenamiento de cadetes.
  • Terminación de un buque Swath para el servicio de hidrografía naval.
  • Intención de construir remolcadores para la Armada Argentina.
  • Incorporación de dos unidades del helicóptero Sea King.
  • Terminación de la ICM de uno de los helicópteros Mi-171E de la Fuerza Aérea Argentina para operar exclusivamente en la Antártida.
  • Retomar el programa TAM2C.
  • Compra de vehículos de transporte para el Ejército Argentino.
  • Definición del programa VCBR para el transcurso del año.”

Como podrá apreciarse, nada conmovedor y con la certeza de que al menos la mitad de los ítems no se concretarán. Eso se ve claro en esta enumeración que menciona términos como “aspiración” e “intención”.

Para no detenerme en cada uno de los puntos, tomaré algunos a consideración.

La presidente de FAdeA, Mirta Iriondo, ha señalado que debe reemplazarse a los Hércules argentinos y que fue un error no haber comprado los españoles porque eran más nuevos[2]. Si bien la presidente de FAdeA admite no estar en el ministerio, se entiende que su opinión al respecto debe ser escuchada y contemplada, ya que la reparación de los Hércules argentinos es de su competencia y conoce las dificultades de encontrar los repuestos. De tal manera que luego de haber invertido fondos en la modernización se plantea la necesidad de reemplazarlos, algo que se debió haber pensado antes. Agrega otro punto de interés, es que el KC-390 de Embraer podría no cumplir la misma función de los Hércules y que no sabe si llegan a la Antártida —por cuestiones técnicas— y que cree que la computadora de ese avión es británica, por lo que no podríamos contar con el mismo por el embargo impuesto por el Reino Unido.

El tema de las lanchas LICA, nave de instrucción para cadetes en proceso de construcción en los Astilleros Río Santiago, es un proyecto que se remonta a 2015 y que fue paralizado por falta de presupuesto. Cada tanto tiempo se hace el anuncio de que se retomará su construcción y se entregarán dos de esas lanchas[3].

El objetivo de construir un buque polar de desarrollo nacional es absolutamente viable y puede recordarse que en nuestros astilleros se construyó el ARA Bahía Paraíso (B-1), botado en 1980, con una destacada intervención en el Conflicto del Atlántico Sur pero que naufragó en la Antártida en 1989, tras chocar con una roca cuando trasladaba a un grupo de turistas. Ahora, no es un objetivo que se pueda comenzar y finalizar en 2021 y mucho menos razonable si se tiene como ejemplo lo que sucede con las lanchas LICA.

Se “aspira” a construir de 2 a 3 aviones Pampa durante el transcurso del año 2021. Es aproximadamente al ritmo que se viene desarrollando pero dada la falta de aviones en la Fuerza Aérea, deberían producirse unos 20 Pampa III artillados por año. Incluso se había considerado su incorporación a la Armada Argentina.

La “compra de vehículos de transporte para el Ejército Argentino” es algo que hacen casi todos los gobiernos. Quizás habría que pensar en un plan integral que contemple la reconstrucción de las redes ferroviarias —desmanteladas fundamentalmente en la década de 1990—, que tendrían múltiples usos, transporte de personas, de mercaderías, ferrobuses que unirían pueblos y ciudades del interior y un uso estratégico militar que permitiría el transporte de blindados, lo que actualmente se hace en camiones. Recuperar y rediseñar el trazado ferroviario significa articular nuevamente el territorio nacional, favoreciendo su integración y el mantenimiento de la soberanía.

Sin embargo, debe destacarse que nada en esa enumeración se refiere a la incorporación de material militar nuevo destinado a la defensa. No se contemplan aviones supersónicos ni buques de guerra para navegar nuestro extenso mar Argentino. Es que todos los gobiernos de la democracia se han dedicado a desmantelar las Fuerzas Armadas, un actor fundamental para mantener nuestra integridad territorial. Sólo se piensa en ellas para funciones subsidiarias, como por ejemplo ayuda en catástrofes naturales.

Existe un odio visceral hacia las Fuerzas Armadas por parte de la casta política de todo pelaje, pues los diferentes gobiernos no han hecho más que humillar a su personal y a una de las más importantes instituciones de la Nación, la que debe velar por la Soberanía Nacional, por la integridad territorial. Un claro ejemplo lo ha dado el Ministerio de Defensa y el propio ministro de Defensa al descubrir baldosas recordatorias de los desaparecidos del Servicio Meteorológico Nacional.

“Conmemoración” del 24 de marzo en el Ministerio de Defensa

El sostenimiento de un relato y de este tipo de actitudes por parte de un ministro de Defensa es absolutamente contrario a la unión nacional, pues se sigue dividiendo a la sociedad y denigrando a las Fuerzas Armadas sin narrar la verdad de los hechos que llevaron al 24 de marzo de 1976, día en que los militares con apoyo mayoritario de la sociedad argentina asumieron el gobierno; una sociedad cansada de los actos cometidos por diversos grupos terroristas que pretendían cambiar la Bandera Nacional creada por Manuel Belgrano para reemplazarla por un trapo rojo empuñado por “jóvenes idealistas” que derramaron sangre inocente en la Argentina, levantándose en armas contra un gobierno constitucional. Cabe recordar que fue ese gobierno constitucional el que firmó el decreto 261 del 5 de febrero de 1975, cuyo artículo 1º enunciaba:

El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la Provincia de TUCUMAN.

Y cuyo artículo 9º cerraba de la siguiente manera:

Comuníquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y Archívese. — MARTINEZ DE PERON.[4]

De tal modo que quienes niegan la historia jamás tendrán la intención ni la aspiración de reestructurar las Fuerzas Armadas. Pero debe recordarse que el Artículo 99 de la Constitución Nacional expresa que el Presidente de la Nación “es comandante en jefe de todas las Fuerzas Armadas de la Nación” (inciso 12) y “dispone de las Fuerzas Armadas, y corre con su organización y distribución según las necesidades de la Nación” (inciso 14).

La ley N° 23.554 de Defensa Nacional, en su artículo 2º, enuncia:

La Defensa Nacional es la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar las agresiones de origen externo.

Tiene por finalidad garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación; proteger la vida y la libertad de sus habitantes.

Una propuesta para recuperar las capacidades de las Fuerzas Armadas

La recuperación de las capacidades de las Fuerzas Armadas solo puede considerarse a partir de la llegada al gobierno de una nueva dirigencia con sentimientos patrióticos, la que al presente no parecería que podría surgir de los espacios políticos que hoy están en condiciones de ganar una elección.

Con respecto a la Defensa Nacional debe considerarse un primer eje que es fundamental y que es el contexto geopolítico. En este sentido debería considerarse el escenario en que se encuentra la Argentina, qué política exterior nos proponemos desarrollar y en función de ello se debe reflexionar qué sistema de Defensa es necesario para la Argentina. Por otro parte, justamente en función de ese contexto geopolítico, deben considerarse las “hipótesis de conflicto”, las que vienen siendo negadas por las últimas administraciones nacionales.

Habida cuenta del estado de indefensión de la República Argentina, se hace necesaria una urgente recuperación de las capacidades perdidas y, dado que cada gobierno tiende a dejar sin efecto lo que ha acordado o planificado su precedente, es imprescindible implementar un Plan Trienal de Recuperación de las Fuerzas Armadas —es decir que lo pueda desarrollar ese mismo gobierno— que les permita alcanzar un alto nivel operativo. Para ello debe destinarse una inversión de US$ 12.000 millones con la finalidad de reconstruir, principalmente, la Fuerza de Submarinos y la Flota de Mar, así como la Fuerza Aérea.

Debe recordarse que el territorio nacional, sin considerar el mar territorial, representa la octava superficie a escala mundial, por lo que sus Fuerzas Armadas deben estar acordes a ese espacio geográfico al que, además, debe añadirse la gran extensión en el Atlántico Sur, cuya proyección incluye a nuestras islas Malvinas, Orcadas, Georgias y Sandwich del Sur. Del mismo modo, las Fuerzas Armadas cumplen un papel esencial en nuestra Antártida, por lo cual amerita que se les proporcione los recursos necesarios para efectuar esa labor.

Ese objetivo de la recuperación material de las Fuerzas Armadas puede llevarse a cabo tanto a través de la adquisición por compra —a países que en la actualidad no nos estén sometiendo a un embargo, ni que puedan hacerlo a futuro— como a través del desarrollo nacional. En función de este último punto, debe potenciarse la industria nacional de la Defensa con la intención de alcanzar un alto nivel de calidad, lo cual redundará en una reactivación económica que favorecerá a amplios sectores productivos, en especial a la industria nacional, incluyendo las pymes. Es imperioso poner en funcionamiento todos los astilleros, tanto para producir buques militares, como pesqueros, mercantes, petroleros, etc., lo que también permitiría a la Argentina fundar nuevamente una empresa como ELMA, la que podría llevar nuestras exportaciones a todo el mundo.

Un segundo eje, asimismo de gran importancia, es el de los recursos humanos. Debe atenderse la cuestión salarial, pues no es coherente que el Estado Nacional invierta en la formación del personal militar —en particular en pilotos de aeronaves— para que luego pasen a integrar empresas aerocomerciales, de seguridad o de logística, e incluso pasen a formar parte de la policía, entre otras alternativas. En función de ello, debe procederse a una recomposición salarial que permita establecer un mecanismo de selección más basado en la Carrera Militar que en la obtención de una cobertura social, de modo tal que impida la emigración de su personal y obre de incentivo para alcanzar, en lo personal, aún una mayor capacitación.

Sería deseable, como métrica de ingreso, poder quitar a la totalidad del personal militar de su hundimiento salarial por debajo de la línea técnica de la pobreza.

Sostener al personal calificado no solo depende del ingreso económico. Es preciso restablecer de manera seria, un Plan de Carrera que esté basado en las capacidades y méritos del personal.

Un tercer eje es el del adiestramiento. En la actualidad, en buena medida por la escasez de recursos a que las Fuerzas Armadas fueron sometidas y al desinterés de las diversas administraciones nacionales, el nivel de adiestramiento ha decaído en forma preocupante. Por tal motivo, deberá elevarse considerablemente ese nivel, el cual deberá ser rigurosamente controlado para que las Fuerzas Armadas puedan cumplir óptimamente con el deber que la Nación les exige. En este punto, debe incluirse la capacidad técnica y tecnológica para que el personal militar esté preparado para actuar ante la guerra del presente, es decir, poder enfrentar la ciberguerra, la guerra electrónica y las denominadas “QBN”, química, biológica y nuclear. Con respecto a este último punto, se requiere un profundo conocimiento tecnológico por lo que representa un gran desafío para nuestras Fuerzas Armadas dada la falta de personal capacitado.

En tal sentido, es necesario un cambio de paradigma, en el cual el adiestramiento en disciplinas tecnológicas complejas debe centrarse en las capacidades y no en los medios. De nada sirven fastuosas inversiones en medios, en ausencia de las capacidades humanas precedentes.

Debería considerarse un cambio en la legislación de Defensa y de Seguridad Interior, ya que las amenazas y riesgos actuales requieren que se deje de lado la división entre “seguridad externa” y “seguridad interna” para avanzar en un concepto integral, de modo tal de superar las limitaciones que actualmente se le imponen a las Fuerzas Armadas, impidiéndoles la actuación en casos de emergencia o excepcionales, como por ejemplo contribuir en el control de fronteras.

Debería reconsiderarse el actual Servicio Militar Voluntario e implementarse un Servicio Militar Optativo que, a su vez y a futuro, contribuirá al incremento del Personal de Reserva. Cabe recordar que mientras estuvo vigente el Servicio Militar Obligatorio —actualmente suspendido—, los soldados conscriptos accedían a un sistema de salud, a terminar sus estudios primarios y a capacitarse en alguna profesión que luego le sería de utilidad en la vida civil. En tal sentido, el Servicio Militar Optativo —concebido de un modo más amplio que el sistema actual— podría ser una herramienta vital para aquellos jóvenes que actualmente ni estudian ni trabajan.

Del mismo modo, es necesario sancionar una nueva Ley de Reserva para incrementar el personal profesional en caso de necesidad.

Dada la extensión territorial de la República Argentina, es necesario aumentar urgentemente la cantidad de efectivos de las Fuerzas Armadas, así como su presupuesto, el cual deberá ser elevado al 2,5% del Presupuesto Nacional. No cabe duda que la Argentina cuenta con recursos para mejorar el presupuesto de Defensa, sobre todo si se tiene en cuenta que el actual gobierno puede destinar el 3,4 % del Producto Bruto Interno a programas con perspectiva de género, un porcentaje muy superior al que se destina a la Defensa Nacional.

Como ya se ha mencionado, la recomposición de las Fuerzas Armadas debe ser enmarcada en un proceso de reforma del Estado que debe contemplar la reducción de sus ministerios a un número inferior a diez y que considere que muchos de sus cargos ejecutivos deberán recaer en personal de carrera, reduciendo así el “costo político” que significa el nombramiento de funcionarios de partidos políticos, familiares y amigos. Poner en marcha la producción nacional para la defensa implica activar la producción nacional en diversos sectores, es decir, generar empleo, e integrar nuevamente al país a través de un adecuado sistema de comunicaciones.

Nunca más un gobierno y ministros que administren la miseria en materia de Defensa.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] “¿Cuál es el equipamiento que se negocia para las Fuerzas Armadas para 2021?”. Zona Militar, 10/03/2021, https://www.zona-militar.com/2021/03/10/cual-es-el-equipamiento-que-se-negocia-para-las-fuerza-armadas-para-2021/

[2] “FAdeA apunta al reemplazo de los hércules argentinos, y señala el error de no haber comprado los españoles”. Infodefensa.com, 10/03/2021, https://www.infodefensa.com/latam/2021/03/10/noticia-fadea-apunta-reemplazo-hercules-argentinos-senala-error-haber-comprado-espanoles.html.

[3] “El Astillero Río Santiago finalizará la construcción de dos lanchas LICA para la Armada Argentina”. Defensa.com, 22/08/2020, https://www.defensa.com/argentina/astillero-rio-santiago-finalizara-construccion-dos-lanchas-lica

[4] “Decreto secreto sobre operaciones militares necesarias contra la subversión”. SAIJ, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, http://www.saij.gob.ar/261-nacional-decreto-secreto-sobre-operaciones-militares-necesarias-contra-subversion-dn19750000261-1975-02-05/123456789-0abc-162-0000-5791soterced?q=%28numero-norma%3A261%20%29%20AND%20fecha-rango%3A%5B18000101%20TO%2019751231%5D&o=0&f=Total%7CTipo%20de%20Documento/Legislaci%F3n

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